Vicisitudes y crisis matrimoniales (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Grado Derecho - 3º curso
Asignatura Derecho de familia y sucesiones
Año del apunte 2017
Páginas 5
Fecha de subida 25/06/2017
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Tema 5: Vicisitudes del matrimonio. Las crisis matrimoniales.
1. La separación conyugal. Concepto, clases y efectos.
La separación se encuentra en los arts. 81-84 CC.
De la separación hubo una reforma en 2005. La reforma en la cual eliminan la causas para poder divorciarse. Después ha sido reformada en 2015.
Cuando los cónyuges lo que quieres es obtener la separación, el matrimonio va a seguir subsistiendo, no se rompe el vínculo. La legitimación para solicitar la separación es personalísima como el divorcio. Hay supuestos en los que el TC permitió de forma excepcional que la tutora de una incapaz lo solicitará por ella.
Las vías que caben son: 1) Vía judicial: hay que ir siempre que existan hijos menores no emancipados o con la capacidad judicialmente modificada. Se puede ir cualquiera que sea la forma en la que se ha celebrado el matrimonio. Los caminos para acceder son dos: 1.1. Separación de mutuo acuerdo: procede de la petición de ambos cónyuges o uno con el consentimiento del otro. Para poder solicitarlo es necesario que hayan pasado 3 meses desde la celebración del matrimonio. Es imprescindible que se presente junto con la demanda, un convenio regulador. El convenio reglador es un acuerdo entre los cónyuges donde se acuerda los efectos de la separación.
1.2. Contenciosa: se solicita la separación por uno de los cónyuges. Para ello es necesario que hayan transcurrido los 3 meses y que el que lo pida presente unas medidas, lo que él considera que es la regulación de su estatus después de la separación (propuesta de medidas).
2. No judicial: ante secretario judicial o notario. Es una novedad que trae la Ley de Jurisdicción Voluntaria. Para acceder a esta modalidad de separación es necesario que no exista hijos menores no emancipados o con capacidad judicialmente modificada. Es necesario que los cónyuges estén de acuerdo. Es necesario que hayan transcurrido los 3 meses desde el matrimonio y que se presente una propuesta de convenio regulador.
Si se toma alguna medida que afecte a los hijos mayores o ya emancipados, ellos tienen que consentirlo.
3. De hecho: no está regulada, aunque tiene algunas menciones en el CC.
En el art. 84 CC se establece que cabe la conciliación de los cónyuges separados.
2. La disolución del matrimonio: el divorcio.
La disolución del matrimonio se encuentra recogida en los arts. 85-89 CC.
El art. 85 CC dice que “el matrimonio se disuelve cualquiera que sea la forma y el tiempo de su celebración por muerte de cualquiera de los cónyuges, por declaración de fallecimiento de los cónyuges y por divorcio”. Si una persona de la cual ha recaído declaración de muerte reaparece, el matrimonio está disuelto y tendrán que volver a casarse.
El modo de solicitar el divorcio es igual que la separación. Cabe: 1. Judicial: se acude al juez cualquiera que sea la forma en que se haya celebrado el matrimonio. Pueden solicitarlo o bien de mutuo acuerdo transcurridos 3 meses desde la celebración del matrimonio y con convenio regulador, o bien el divorcio contencioso, cualquiera de ellos tras los 3 meses de la celebración del matrimonio acude con propuesta.
2. No judicial: ante notario o secretario judicial. Los hijos han de ser mayores, no dependientes o que no los haya. Hay que presentar un convenio regulador en el que tendrán que aceptar los hijos mayores en la medida en que los acepta.
En el divorcio no cabe hacerlo de hecho.
En el art. 88 CC se establece que cabe la conciliación cuando los cónyuges se están divorciando.
3. La nulidad del matrimonio: causas. Nulidad acordada por los tribunales eclesiásticos. El matrimonio putativo.
La nulidad matrimonial se recoge en los arts. 73-80 CC. La nulidad matrimonial supone una invalidez del matrimonio que se produce cuando el matrimonio no reúne los requisitos exigidos como esenciales por la ley o cuando se celebra contra una prohibición insubsanable y absoluta.
A diferencia de la separación y del divorcio, la nulidad supone la puesta en manifiesto de que ese matrimonio no ha existido.
Las causas que originan la nulidad de un matrimonio son: 1. Ausencia de consentimiento matrimonial: art. 45 CC. Ocurre cuando ha habido violencia, coacción o anomalías en uno de los contrayentes de forma que no podía prestar consentimiento valido.
2. Vicios en el consentimiento: en particular el error en la persona del otro o de las cualidades esenciales que hubiesen influido en la prestación del consentimiento.
3. Existencia de impedimentos matrimoniales: 3.1. La edad: se necesita mayoría de edad o menores emancipados de forma que será nulo el matrimonio celebrado sin la edad requerida.
3.2. El vínculo: hay otro matrimonio.
3.3. Parentesco: será nulo el matrimonio entre parientes.
4. Defectos formales: es nulo el matrimonio celebrado sin respetar la forma sustancial, sin la intervención del juez, alcalde o funcionario competente y sin los testigos. Ha una matización en el art. 53 CC, los defectos no tan sustanciales no son relevantes para la nulidad matrimonial.
La acción de nulidad da legitimidad de forma más amplia que a la separación o al divorcio.
Están legitimados los cónyuges, el Ministerio Fiscal y cualquier persona que tenga interés legítimo en ello. Hay dos supuestos en los que la legitimación se restringe y están recogidos en los arts. 75 y 76 CC (excepciones preguntas de examen).
El matrimonio putativo aparece contemplado en el art. 79 CC. Si un matrimonio es nulo significa que no ha existido nunca, pero esto puede producir efectos perjudiciales para los hijos o para uno de los cónyuges que ha contraído de buena fe ya que no sabía que existía tal impedimento. Para evitar este efecto perjudicial, se entiende que respecto de los hijos, el matrimonio ha existido, es decir, los hijos se van a considerar del matrimonio siempre.
Respecto del cónyuge de buena fe, va a poder mantener los efectos obtenidos. La buena fe se presume siempre.
Es más fácil obtener la nulidad eclesiástica con la cual se acude a los tribunales civiles. Las causas de nulidad canónica y las causas de nulidad civil no siempre son las mismas, aunque si son parecidas. También cabe la posibilidad de solicitar primero el divorcio y después la nulidad.
4. Efectos comunes a los procedimientos de nulidad, separación y divorcio: medidas provisionalísimas, medidas provisionales y medidas definitivas (convenio regulador y medidas judiciales).
La separación, la nulidad y el divorcio son figuras distintas, pero que van a producir algunos efectos que son iguales o comunes. Estos efectos se encuentran en los arts. 102- 104 CC y arts.
90-101 CC. Estos efectos pueden producirse en tres momentos: 1. Antes de solicitar la demanda: solicitar unas medidas provisionalísimas si se quiere. Es necesario que una vez que se acuerden, se presente la demanda. A esto se refiere el art.
104 CC.
2. Cuando se presenta la demanda, hay que solicitar unas medidas provisionales que funcionan desde que se presenta la demanda y hasta que se dicta la sentencia. Estas medidas provisionales son de dos tipos: 2.1. Funcionan ope legis: por obra de la ley (art. 102 CC).
2.2. Funcionan a petición de los cónyuges y si no, por decisión judicial.
3. Medidas definitivas: son aquellas que funcionan cuando hay sentencia.
Las medidas provisionales que funcionan por obra de la ley o que son automáticas, son las que se establecen en el art. 102 CC: 1. Posibilidad de vivir separados: se rompe la presunción.
2. Quedan revocados los poderes y consentimientos otorgados entre los cónyuges: quedan revocados para siempre.
3. Cesa la posibilidad de vincular los bienes privativos del otro cónyuge en el ejercicio de la potestad doméstica: salvo pacto en contrario. Cuando los cónyuges viven juntos, si uno de los cónyuges es el encargado de comprar y hacer los gastos de día a día (lo que denominamos potestad doméstica), se genera una responsabilidad personal del que los ha contraído y solidaria del patrimonio común de gananciales subsidiaria del patrimonio del otro cónyuge.
4. Cabe la posibilidad de que cualquiera de las partes que se anote en el Registro la situación en la que se encuentran.
En el art. 103 CC se señalan las medidas respecto de los hijos, respecto de la vivienda, respecto de los alimentos, respecto del régimen económico que va a funcionar en ese período… son medidas que funcionan por acuerdo de los cónyuges o por decisión judicial. Se parecen mucho a las definitivas.
Las medidas definitivas en los casos de nulidad, separación o divorcio pueden operar de dos maneras: 1. Por acuerdo entre los cónyuges: se llevan a cabo a través del convenio regulador. La ley permite a los cónyuges como muestra de que hay autonomía de la voluntad, que sean los cónyuges los que establezcan las medidas que rijan. El convenio regulador está limitado pues tiene que ser homologado por el juez o aprobado por el notario o secretario judicial para evitar que haya acuerdos dañosos para los hijos o gravemente perjudiciales para alguno de los cónyuges. El convenio regulador puede modificarse a lo largo del tiempo cuando cambien las circunstancias.
2. Por decisión del juez: en el caso de que los cónyuges no se pongan de acuerdo con el convenio regulador, las medidas las va a dictar el juez y los bloques que dicte son referentes a las siguientes cuestiones: 2.1. En relación con los hijos: arts. 90 a 95 CC (estudiar). Se tiene en cuenta el principio de proteger el interés del menor. Cuando se produce la crisis matrimonial, lo normal es que ambos padres mantengan la patria potestad, pero también cabe que se prive a uno de los padres de la titularidad de la patria potestad. Se ha de decidir sobre la guarda y custodia, es decir, se ha de decidir con quién conviven los hijos. Hasta ahora ha sido muy frecuente que la guarda y custodia de los hijos se le encomiende a las madres el día a día y a los padres se les otorga el derecho de visita (que también supone una estancia con ellos). Cada vez ha ido cambiando más está situación hasta el punto de que hoy no es extraño encontrar supuestos en los que el derecho de visita y estancia lo tienen las madres. Además, cada vez se más que hay custodia compartida. Para que proceda la custodia compartida es necesario que los cónyuges se pongan de acuerdo. Cabe también la custodia compartida a solicitud de uno solo de los cónyuges y por decisión judicial que tendrá en cuenta los intereses del menor, los informes y la relación de los padres. Lo que no procede hasta ahora es la custodia compartida de oficio. El derecho de visita puede modificarse, limitarse o suspenderse, pero no eliminarse ya que hay que dar la posibilidad de que se recupere el padre o la madre y pueda volver a tenerlo. También cabe que los abuelos, consintiéndolo los abuelos, tengan un derecho de visita. Este derecho específico solo tiene sentido en casos muy extraordinarios, por ejemplo, cuando hay muy mala relación entre los padres y los abuelos o cuando muere uno de los padres.
Los hijos tienen derecho de alimento sobre los padres no solo cuando son menores, sino que el art. 93 CC se refiere al derecho de alimentos que tienen los hijos mayores de edad no independizados en la fase de crisis matrimonial.
2.2. En relación a la vivienda y ajuar familiar: art. 96 CC. El CC señala que la vivienda familiar, lugar donde se habita habitualmente, corresponderá su uso a los hijos y al cónyuge guardador. En el caso en que no haya hijos, cabe la posibilidad de que el uso de la vivienda vaya parar por un tiempo prudencial al cónyuge no titular cuando necesite de protección. Hay que ver cómo está la vivienda pues puede ser de ambos cónyuges, puede ser alquilada por ambos cónyuges, ser propiedad de uno de ellos, ser alquilada por uno de ellos, cedida por un tercero… 2.3. En cuanto a la extinción del régimen económico matrimonial: en caso de separación el régimen se cambiara pero seguirá habiendo régimen. En caso de divorcio se extingue. La norma especial del art. 95 párrafo segundo CC es una norma de liquidación pues cuando uno de los cónyuges pide la nulidad del matrimonio, cabe que el cónyuge de buena fe pida que el régimen se resuelva de una manera distinta de los gananciales y es que vaya la mitad para cada uno.
2.4. En cuanto a la pensión compensatoria: arts. 97 y ss CC. Procede en casos de separación y de divorcio, pero no en casos de nulidad pues en esta procede la figura del art. 98 CC, una indemnización. La pensión compensatoria es distinta de la pensión de alimentos. Procede a instancia de imparte, no de oficio, cuando el cónyuge que considera que por la ruptura matrimonial ha salido perjudicado económicamente, tiene derecho a solicitar que se le indemnice dicho desequilibrio.
Por ejemplo, un matrimonio donde él continúa trabajando y ella se queda al cuidado de la familia pidiendo un régimen de cuidado parcial o una excedencia, a ella la ruptura le produce un desequilibrio.
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