Courbet y su ética (2013)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 2º curso
Asignatura Arte siglo XIX
Año del apunte 2013
Páginas 11
Fecha de subida 20/10/2014
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Apuntes de arte con imágenes de las obras

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15.05 COURBET Y SU ÉTICA Aspectos generales 1) Una concepción vitalista de la existencia Courbet es un personaje muy vitalista. Visión sensual de la existencia, con los placeres inmediatos, gozar de la existencia presente a través de los sentidos, la vida como algo orgánico. Ese aspecto vitalista le condicionó mucho.
Souvenir de Gustave Courbet, c. 1870 (Henri Bimar).
Retrato metafórico burlesco de Courbet visto por sus contemporáneos, relacionado con los placeres de la existencia (reivindicación de lo vital, muy rendido con el pensamiento oficial de la época: lo espiritual, etc.).
2) Los maestros y el estilo Niega cualquier deuda con un maestro contemporáneo, se independiza de ellos.
Presentarse en nombre de alguien es lo que da garantía, pero Courbet rechaza eso, quiere ser diferente (idea ligada a su orgullo, también a la idea de ruptura romántica). Lo que caracteriza a cada artista es su original.
Courbet dice que sus maestros son la naturaleza (lo que le envuelve) y la tradición (frente a la pintura francesa coetánea vuelve la mirada a los museos: maestros del pasado, hecho que ya ocurre en Géricault, Delacroix). La pintura como inspiración directa.
El tratamiento de las pinturas de Caravaggio, Rembrandt y Zurbarán será el punto de mira de los artistas renacentistas (entre otros), aunque la temática sea mayoritariamente mitológica o religiosa. Courbet coge de estos tres grandes pintores la idea de resaltar la luz: tienden a pintar fondos oscuros de tal manera que el ojo humano no ve un espacio en profundidad y los cuerpos emergen de la superficie. En Courbet hay una especie de camino hacia la reivindicación de la pintura como superficie plana (la tendencia es que nos olvidamos del cuadro y vemos una realidad ilusoria que está más allá de la superficie): el realismo va ligado a la materialidad pictórica, parece que salgan del cuadro (como Caravaggio, Rembrandt y Zurbarán).
La pintura española era bastante desconocido a nivel europeo (el arte era italiano por antonomasia, también conocidos los franceses y los flamencos). En la época empieza a gestarse la leyenda negra sobre el país ibérico como un país retrasado. Después de la Guerra de Independencia se llevaron muchos cuadros del lugar y empezó a descubrirse (Galería Española de Luís Felipe). Lo importante de la colección de Luís Felipe es la unidad estilística realista. La pintura española fue esencial para el realismo francés y después para Manet.
Una de les particularidades de la pintura española, en especial en Zurbarán, es, además del detallismo minucioso, una especie de torpeza, falta de habilidad, al situar los elementos en el espacio (falta de profundidad que provoca cierta inverosimilitud): la torpeza está ligada a la sinceridad. Asociación entre tosquedad y sinceridad: para Courbet, la belleza no tiene que ver con un grado determinado de perfección, sino con la siceridad.
3) El pensamiento político Courbet es el más radical en cuanto a su pensamiento (los artistas realistas acostumbraban a estar ligados con cierta ideología política). Durante toda su vida mostró orgulloso el hecho que era un hombre de pueblo (aunque no lo fuera tanto, hay mucha retórica en esa posición).
Courbet pretende llevar los pobres al salon. Es una especie de reivindicación de grupo social (con los impresionistas desaparece esa preocupación, no les preocupó lo que decían en el salon). Con eso están diciendo “observen ustedes que el mundo es éste”, no lo que se mostraba allí (temas trascendentes, mitología, etc.).
Baudelaire, Champfleury, Castagnary, Proudhon... Eran amigos de Courbet. Reivindicaban que el arte no podía estar al margen de lo que estaba sucediendo.
Courbet fue un artista combativo, pero no era marginal (pertenecía a una familia campesina pero acomodada, su padre tenía terrenos). El apoyo familiar le ayudó a salir adelante en determinadas situaciones.
4) El discurso de la modernidad Courbet fue enseguida percibido como un pionero de la modernidad, se le vio como alguien que abría un mundo tanto por su talante, su actitud, su obra. Émile Zolà tuvo mucho que ver: cuando reivindicó la necesidad de pintar lo cotidiano, la valoración de lo presente, recurre a Courbet como el primer referente. Allí aparece en la vía de los buenos, de los artistas que llevan el camino correcto (vía maniquea entre los que están equivocados y los que no: discurso del mundo moderno). También fue reivindicado por Cézanne (pintura sola de un tema intrascendente, preocupación de la solidez de las figuras igual que en el cuadro de Courbet), por los primeros cubistas.
El realismo empieza a introducir la idea de que hay detalles que están en desacuerdo con el conjunto (la visión era conjunta). Hay respecto a eso algunas críticas a Courbet. Empieza la caricatura como crítica (remarcar la idea de que hay diferentes puntos de vista, que no existe un único punto de vista aplicable a la realidad).
La pintura de Courbet reivindica la convicción de material del cuadro. Esa dimensión física es la que Courbet reivindica como parte del realismo (por ejemplo: las olas que pinta tienen una dimensión de barrera, como si fueran de tierra: tensión de no poder atravesar esa barrera). En los años 50 Pollock lanza pintura al espacio superficial como barrera.
Los autorretratos y otras obras de los primeros años Lo normal es que los pintores empezarán a aprender con un maestro y después fueran a la escuela de bellas artes. Courbet se va a una academia (Academia Suisse, más libre) y luego acude al Louvre a pintar.
Las primeras obras que pinta en los años 40 son los autorretratos. A partir de eso podemos remarcar que: 1/ 2/ 3/ El retrato evidencia un cierto narcisismo, obsesión hacia uno mismo.
Evidencia lo material, es la limitación más absoluta para pensar algo. El yo es la inmediatez total. Utilizar a uno mismo como tema de pintora es una limitación de toda imaginación. Idea de sujeto y pintura (la pintura es el yo). En ese sentido se acerca a la idea de Pollock: la pintura como la expansión de un mismo.
Son autorretratos dramatizados, siempre está representando un papel.
El hombre desesperado, 1841-48.
Hay un componente romántico de Courbet en esa mirada, en la dramatización.
También tiene que ver con los retratos fisionómicos de Lavater, quien trataba de caracterizar rostro y pasiones. En el cuadro hay un intento de caracterizar la desesperación.
El tratamiento de los blancos ha recordado directamente a Zurbarán: la luminosidad de los blancos que emergen del fondo. Idea de colocar una figura de manera que nos impida ver una escena, la nariz y el codo están casi saliendo del cuadro. Los recursos realistas de Courbet hacen que las figuras emerjan del cuadro.
Autorretrato con perro negro, 1842-44.
Va vestido de forma elegante según la moda.
Aunque él sea un hombre que reivindicó su origen campesino tiene conciencia de que va vestido a la moda, mantiene esa dignidad por ambas partes.
El entorno forma parte de su pasado, de su lugar de origen, y que además actúa como una especie de barrera visual. Es una característica realista el hecho que incorpore un elemento concreto visto, vivido, que no tiene una importancia colectiva sino personal.
Es muy habitual que Courbet se autorretrate con la posición en que se encuentra cuando pinta, pero en otra situación (dramatización de la situación).
Lo habitual en la pintura era la creación de un escenario, aquí hay una barrera y hay siempre elementos que nos llevan al primer plano.
En la tradición, normalmente el espectador ve el cuadro como en un teatro. Aquí, el punto de vista que nos hace adoptar para mirar el cuadro es desde abajo hacia arriba, como si nos quisiera introducir en el cuadro. Ese primer término casi está en un punto más retrasado que nosotros que nos metemos en la pintura.
El hombre 1844-54.
Luego está el estado de ensoñación. Los realistas evitan la tensión (en la vida no hay tensión). Ausencia de una acción que es mirada.
herido, Esa misma posición que tiene que tener el pintor cuando se ve en el espejo. Idea de algo que está en primer término, la mano como algo que emerge de la pintura. Hace que nosotros como espectadores casi ocupemos el mismo espacio que la figura, hay una idea de fusión.
Autorretrato con pipa, c. 1848-49.
También ese traer todo en primer plano (pipa) y luego la multisensorialidad como característica realista. Tiene un estado de relajación, de casualidad.
Arte y revolución, 1848-1855 Empieza a gestarse la idea de que el arte reglamentado (academia) es un poder opresor y que la creación artística tiene que estar al margen de las instituciones y normas políticas.
1) El primer cuadro importante Sobremesa en Ornans, 1848-49.
Al año siguiente a la Revolución Courbet presenta ese cuadro. Es un hecho importante porque cuando se recupera el jurado del salon se incluye una venda que dice que todo artista que haya tenido un premio en el salon del 1849 no tenía que presentarse al concurso.
Es una obra de tamaño grande para un tema anecdótico. También sorprende que el cuadro no sea costumbrista: si los tipos hubieran sido locales relacionados con una tradición tampoco hubiera sorprendido, pero son gentes cualesquiera, no elegantes. Por otra parte, el acto de comer es una necesidad orgánica (la única comida representada era la santa cena o relacionado con un personaje importante). Además, no es ni siquiera el momento de comer, sino que es el después. En esa escena no sucede nada ni hay nada trascendente que contar.
Está falta de unidad. Las figuras no están colocadas en función de un determinado asunto, de algo que ocurre. Resulta que lo que hay que ver es la materialidad de la pintura. Courbet no coloca ningún personaje de frente, sino que además el del centro está también de espaldas. Introduce la lateralidad, el autor nos quiere envolver en esa situación (contrario a Friedrich, no hay nada que ver). Parece que tengamos que hacer un intento para ver lo que ocurre: idea de fusión del observador-pintura.
Idea de que esos personajes no están actuando. El realismo capta escenas que podrían haber sido representadas o no representadas. No es un solamente un momento cualquiera, es un cualquiera.
La captación de este momento en que no se relacionan con nosotros, no participan. Están ahí, pero podrían no estar. Si se puede pintar cualquier cosa en cualquier momento es que lo que menos se ha de mirar es el tema.
2) Dos cuadros importantes en el salón de 1850 Los picapedreros, 1849-1850.
Es una obra desaparecida.
Era un trabajo especialmente duro, bajo a nivel social. Courbet dice que le impresionó como trabajan esos hombres y entonces los retrata. Es una manera de reivindicar un trabajo que no es rural; por mucho que Millet lo reivindicase, el trabajo rural siempre tiene más poesía, el industrial es más duro. Estos personajes, con las ropas que llevan puestas, la dureza de la situación, tiene un aspecto de desagradable. El arte también tiene que representar lo desagradable, esa es la idea de Courbet.
Los personajes tampoco nos miran, no actúan para nosotros. Están lateralizados, como si nos invitasen a introducirnos en la pintura.
Otra idea es la de fundirse con la pintura, él es la pintura misma, su limitación es el yo.
Normalmente Courbet siempre pone una firma ostentosa. Se ha asimilado las letras iniciales de su nombre escrito en la firma con las posturas de los hombres.
Entierro en Ornans, 1849-50.
Este cuadro tiene algo de parodia. La muerte es el momento culminante de la existencia en la tradición cristiana. Entorno a la muerte se gestan todos los grandes ideales en la cultura europea. Toda la pintura clásico-romántica había representado la muerte como algo trascendente. Aquí, sin embargo, es un entierro cualquiera, se resalta la dimensión más vulgar, ni siquiera vemos el que se entierra.
Van primero los hombres que son los que están observando el entierro y después las mujeres.
Relación entre realismo y pueblo a través de la estampa popular. No hay una narración visual de esos elementos, es muy plano.
Se representa el ciclo de vida: nacer, crecer, casarse, tener hijos y morirse. El entierro, por lo tanto, forma parte de ese ciclo de la vida. Además las reacciones son muy variadas (en la pintura anterior todos los personajes estarían en relación con ese hecho).
3) Los cuadros del salon de 1853.
Los luchadores, 1853.
En el arte hay tradicionalmente un juicio previo sobre la belleza en él. El realismo lo que hace es observar el mundo tal cual. Eso se ve en los desnudos, los cuerpos, del cuerpo masculino y femenino.
Espectáculos de lucha. La lección de esos tipos humanos es intencionadamente popular, no responden a un ideal (es feo artísticamente).
Por otra parte está la desconexión de los protagonistas respecto al paisaje.
Visión política del cuadro: el negro como representación de los curas y el rojo de los políticos, los socialistas. Parece que está ganando el de rojo.
Las bañistas, 1853.
El desnudo en el salon era una coartada para un pensamiento erótico. Era tolerado porque formaba parte de la mitología (ninfas, etc.). Lo que hace Courbet es desnudar las conciencias, poner los cuerpos reales.
Además está la ambigüedad narrativa: no saber lo que ocurre, lo que es, es algo que perturba. No se sabe muy bien qué están haciendo esas señoras.
Courbet está metido entre esas dos mujeres (nombre en el jarro): él está imaginándose esa historia desde una perspectiva exclusivamente masculina.
4) El descubrimiento del sur En el año 1854 Courbet conoce a Bruyas, un personaje excéntrico. Bruyas apoyó a Courbet en sus ideas de carácter socialista, promovió su obra, le invitó al sur de Francia.
La costa en Palavas, 1854.
Courbet no había visto nunca el mar y para él fue un espectáculo.
Comparación con Friedrich: él utiliza el mar como expresión de lo metafísico, lo misterioso. Sin embargo Courbet dice “hola mar, aquí estoy yo”.
Hay una visión del mar muy material, oscura, poco transparente: remite a la impenetrabilidad del fondo.
El encuentro o Bonjour, Mr. Courbet, 1854.
Está inspirado en una leyenda antigua: la leyenda del judío errante.
De alguna manera Courbet es el judío errante que va vagando por el mundo intentando descubrir la verdad.
5) El estudio como síntesis de su filosofía del arte Courbet se montó su propio pabellón para mostrar sus cuadros. En ese barracón estaban 43 obras del artista.
El Estudio, 1854-55.
El cuadro resume lo que él piensa del arte. Tiene tres elementos importantes en los que fijarnos: (1) en la parte derecha están sus amigos y el público, diciendo que es el público el que avala, no la academia; (2) en la parte izquierda es la sociedad en la que se inspira, destacando el hombre que se agacha con la cara de Napoleón III (manera de burlarse de él, al artista no le interesa en concreto, es uno más), (3) y en el centro el artista (narcisismo de Courbet) pintado la naturaleza, un paisaje (dos elementos simbólicos: el niño representando la mirada inocente y la mujer como alegoría de la verdad).
Después de 1855: Mujeres y naturaleza Señoritas al borde del Sena, verano, 1856-57.
Tema de la adoración de las mujeres.
Pereza y lujuria.
Idea del Amante lesbiano de San Pedro.
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