TEMA 2 LA MEDIACIÓN PENAL INTRAJUDICIAL (2012)

Apunte Español
Universidad Universidad de Valencia (UV)
Grado Criminología - 3º curso
Asignatura MEDIACIÓN PENAL
Año del apunte 2012
Páginas 6
Fecha de subida 28/01/2015
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TEMA 2: LA MEDIACIÓN PENAL INTRAJUDICIAL Elementos objetivos y subjetivos de la mediación penal intrajudicial.
1. CLASES DE MEDIACIÓN PENAL Se han establecido diversos criterios de clasificación de la mediación teniendo en cuenta las diferentes fases procesales en las que se puede dar. No obstante se distingue previamente entre mediación directa e indirecta.
1.1 Directa e indirecta • La mediación directa: se desarrolla estando ambas partes en un mismo especio físico cara a cara. No obstante, el mediador podrá previamente entrevistarse con ambas partes por separado.
• La mediación indirecta: se desarrolla de forma sucesiva, no simultánea, entre el mediador y las partes, no coincidiendo físicamente víctima y victimario. (agresor). Por ejemplo, entrega de cartas explicativas de una parte a otra que intercambia el mediador, por teléfono o un chat. Se necesita tener el perdón del presunto autor.
La mediación indirecta se podría dar en supuestos donde existiera una relación afectiva, profesional o personal, entre la víctima y el victimario de forma que se supone que el cara a cara entre ambos tendría pocas posibilidades de éxito, de forma que le mediador en las entrevistas por separado intentaría extraer aquellos aspectos positivos que considerara conveniente y transmitírselos a la otra parte.
En los delitos de violencia de género se ha intentado emplear esta mediación indirecta.
1.2 Preprocesal y Procesal Se mide por el momento procesal en que se desarrolla la mediación, no obstante siempre se requerirá de una que habilite que permita esta mediación.
• La mediación preprocesal: podría ser regulada por una norma, pero ello no supondría la exclusión del proceso penal como alternativa, ya que de otro modo se excluiría a los tribunales de la persecución de los hechos delictivos, suponiendo ello la vulneración a la tutela judicial efectiva.
Este tipo de mediación podría darse en los siguientes tres supuestos: 1. Delitos o faltas donde se requiere la instancia del ofendido para su persecución.
(amenazas, coacciones, injurias leves, vejaciones injustas, lesiones por imprudencia, contra la libertad sexual y abandono de familia (art, 191 CP)). En estos casos, debido al principio de oportunidad las partes podrían decidir no acudir al proceso penal y alcanzar un acuerdo que evite la vía jurisdiccional.
2. Aquellos casos donde la ley estableciera que las partes pueden acudir libremente a un servicio de mediación en infracciones no despenalizadas, pero que podrían haber sido despenalizadas, justamente por su escasa reprochabilidad. (P.e. las faltas o delitos contra la propiedad que tuvieran aparejadas penas menos graves). En este caso, los términos de la mediación deberían de ser homologados por una resolución judicial.
3. Aunque formalmente se ha iniciado la investigación penal se refiere a la posibilidad de recurrir a la mediación cuando el juez instructor o el fiscal deciden (según una serie de casos tasados) remitir a las partes a la misma. Los hechos no son de escasa reprochabilidad o de posible despenalización, sino que el principio de oportunidad estaría mayormente condicionado, dándose las condiciones que el legislador estableciera. (En nuestro proceso, actualmente, el artículo 19 de la LORPM, es el único caso en que se puede dar una mediación). El artículo 171.3 chantaje de delitos.
Desde el punto de vista doctrinal, aunque se ha iniciado la investigación, normalmente por diligencias previas del procedimiento abreviado, se entiende que es una mediación pre-procesal porque solo existen medidas cautelares y no se ha iniciado la fase intermedia.
• La mediación procesal o intrajudicial: Implica que existe un proceso penal pendiente y los resultados que se alcancen con dicha mediación incidirán en el mismo. Supone un complemento a la vía jurisdiccional, no alternativa. Cualquier acuerdo que se alcance debe quedar validado por el órgano jurisdiccional.
Las posibilidades procesales debatidas por la doctrina, serían las siguientes: 1. Antes del juicio oral con la posibilidad de dictar auto de sobreseimiento al cumplirse los requisitos que establezca la ley, sobre todo, por la reparación efectiva del imputado a la víctima. Esta modalidad viene a ser la misma que la última pre-procesal vista. (la 3). Los motivos del sobreseimiento serán los que se hayan incluido en el acuerdo de mediación que normalmente serán razones de resocialización o reinserción del imputado y, además, de satisfacción a la víctima. En este punto, se ratificaría por comparecencia judicial los motivos del acuerdo de mediación y el juez dictará entonces el auto de sobreseimiento, que será provisional y bajo condición suspensiva del cumplimiento u obligaciones que se establezca.
2. En caso de abierto el juicio oral, es decir, la fase intermedia. Caben tres posibilidades: a. Que se aplique la atenuante de reparación del daño (21.5 del CP). (Conformidad.) b. Considerar que la mediación implica un reconocimiento de los hechos y, por tanto, el imputado podría beneficiarse de la rebaja de las penas conforme a lo previsto en los juicios rápidos. (1/3 de la pena pedida).
c. Se podría llegar a pedir el sobreseimiento de la causa bajo una serie de requisitos, pero ello conllevaría suspender el juicio oral y retroceder a la fase anterior para dictar el auto.
2. ELEMENTOS OBJETIVOS: Posibles infracciones penales susceptibles de mediación Resulta muy debatida por la doctrina que infracciones pueden ser mediables. 2 posibilidades: • Numerus clausus: Infracciones tasadas y sólo esas son mediables • Numerus apertus: no hay infracciones tasadas, se puede en cualquiera. Pero siempre y cuando se cumplan una serie de condiciones.
La que más aceptación ha tenido es la segunda, la que no se restringen ningún tipo de conductas y que la mediación se dé en cualquier tipo de infracciones, ya que el numerus clausus puede quedarse obsoleto porque los delitos evolucionen.
A pesar de estas dos posibilidades, hay que establecer criterios para que sea viable una mediación penal y, por ejemplo, el concepto de gravedad como concepto jurídico indeterminado ha sido determinante para ver si procede o no la mediación.
En aquellos delitos que tengan una gravedad manifiesta, es posible que estén fuera del ámbito de la mediación, pues debemos proteger una serie de valores. Aunque la víctima y el agresor estuviesen conformes, es posible que no se les permita dada la gravedad de los hechos, pues estaríamos vulnerando valores superiores. No obstante, dependerá de los casos. Depende del los efectos emocionales de la víctima, es decir, una víctima muy afectada va a ser improbable la mediación.
En suma, no depende tanto de la gravedad, sino de la afectación emocional de la víctima.
Tres criterios para establecer la gravedad: 1. Que se trate de un delito grave o menos grave en función de la pena.
2. Delitos en que se emplee la violencia.
3. Donde haya una pluralidad de sujetos, ya sean varios autores o víctimas.
Categorías donde sería posible la mediación: 1. Delitos contra el patrimonio. (se han alcanzado los mayores acuerdos) Se favorece la reparación o indemnización para los perjudicados.
2. Infracciones leves, como las faltas, aunque, en este caso, se pueden excluir algunas por afectar su bien jurídico protegido a intereses generales o al orden público.
3. Otros delitos como lesiones, amenazas, coacciones, injurias, calumnias o impago de pensiones. Estos en algunos proyectos piloto de España han sido resueltos.
4. Otros delitos han suscitado dudas.
Delitos de violencia de género: El Artículo 44.5 de la Ley 1/2004 excluye expresamente la mediación en VG. Por un sector doctrinal se ha defendido la mediación cuando se trate de un primer episodio de violencia no grave.
Delitos de peligro: la viabilidad de la mediación se ha puesto en duda por la variedad de casos que es muy amplio, sobretodo, en los casos de peligro abstracto, donde el concepto de víctimas innominadas y colectivas se haría difícil una transacción para la reparación. (Delitos contra la seguridad vial). Sin embargo, en los delitos contra la salud pública, a pesar de que la víctima está innominada (no se conoce) en algunos ordenamientos como el Alemán establece una seudo-mediación (falta la otra parte), para facilitar la resocialización del delincuente.
Supuestos de reincidencia por parte de los autores. No cabe la mediación cuando se cometen infracciones de la misma naturaleza de forma sucesiva. En este caso hablamos de 3 o más infracciones, es decir, que hubiera una habitualidad.
3. ELEMENTOS SUBJETIVOS: Víctima, victimiario y mediador Se han planteado por la doctrinas una serie de supuestos donde existen dudas por razón del sujeto si debe aplicarse una mediación.
Dudas si cabe o no la mediación en… 1. Varias víctimas o autores en unos mismos hechos delictivos. Existen dudas, ya que la mediación no se puede realizar separadamente por cada una de las partes, porque, por ejemplo, el reconocimiento de los hechos delictivos por parte de un sujeto puede afectar a la presunción de inocencia de los demás. O respecto a las víctimas puede que no todas quieran mediar. No obstante, en algunos casos sí que se podría dar una mediación parcial, pero el procedimiento penal debería seguir para el resto con todas las garantías.
2. Víctimas menores de edad o incapaces. La edad del menor no es garantía de eficacia de dialogo con el agresor, por lo que se hace necesaria la intervención de su legal representante o del ministerio fiscal. Por tanto, puede ser rechazada la mediación en estos supuestos cuando intervenga un menor o incapaz.
3. Personas jurídicas. La doctrina dice que si que es posible la mediación. Si la persona jurídica es la víctima, será la persona física quien la represente quien se someta a debatir los términos del acuerdo. Si la persona jurídica es el agresor o victimario actuará también la persona física que lo represente. En este sentido, la LO 15/10 que modificó el código penal, añadió el artículo 31 bis que reconoció por primera vez la RPPJ respecto de los delitos cometidos en nombre o por cuenta de las mismas. Y en su provecho, por sus representantes legales o administradores de hecho o de derecho; como aquellos otros delitos cometidos por quienes estando sometidos a la autoridad de las personas físicas señaladas los hayan realizado por ausencia del debido control exigible.
Se trata de una responsabilidad objetiva, aun cuando no se haya identificado a la persona que los haya cometido. Es suficiente que se sepa que esa persona jurídica ha cometido el delito.
SUJETOS QUE DEBEN FORMAR PARTE DE UNA MEDIACIÓN PENAL 1. La víctima, cuya voluntad receptiva a la mediación es esencial, por lo que debe mostrar interés en ser reparada y participar activamente en el proceso.
2. El victimiario debe reconocer su participación en los hechos y su responsabilidad –aunque puede reconocer sólo parcialmente- y debe mostrarse favorable a reparar o paliar el daño causado.
3. La figura del mediador viene delimitada por ser él quien dirige e interviene el procedimiento, de forma que debe reunir una serie de garantías que le otorguen la confianza suficiente para desarrollar la mediación. Este mediador deberá formar parte de un Servicio de mediación creado por la Ley al efecto y que debería estar incardinado en la Administración de Justicia. La capacitación técnica para ser mediador es esencial y la empatía será el elemento predominante, junto a la paciencia, flexibilidad, la objetividad, el respeto, la confianza, la perseverancia o la asertividad. Aquí, una vez superadas las pruebas de capacitación técnica, el mediador se irá puliendo con la experiencia de los casos en los que intervenga.
La función principal del mediador: se centra en facilitar de manera justa e imparcial la participación de las partes en el procedimiento, de forma que consiga la comunicación entre las partes para que ellas puedan llegar a consensuar un acuerdo.
En España, de momento, el único modelo es el de menores, donde el equipo técnico actúa de mediador, donde intervienen una pluralidad de personas: juristas, psicólogos, trabajadores sociales o educadores sociales. No obstante, la labor podría desempeñarse por mediadores individuales que tendrían la ventaja a priori de producir una mayor confianza entre las partes al no ser varias las personas que intervengan con ellas. En cualquier caso, se requieren conocimientos interdisciplinares (psicología, derecho, sociología, técnicas de negociación, etc). La elección de un equipo mediador o una sola persona dependerá de los casos (hecho, sujetos y circunstancias).
DEBERES Y DERECHOS DEL MEDIADOR Entre los deberes y derechos específicos del mediador se han destacado: 1) Abstenerse de iniciar un procedimiento de mediación cuando compruebe que no se cumplirán los fines previstos y beneficiosos para las partes. Puede comprobar que no habrá voluntad de diálogo o consenso.
2) Paralizar el procedimiento de mediación cuando entienda que la continuación puede causar algún perjuicio a las partes. Por ejemplo, ansiedad, fobia, agresividad, o actitudes amenazantes en los intentos de acercamiento de las partes.
3) Actuar con el debido respeto a los derechos de las partes y con la adecuada flexibilidad.
4) Obtener la información del proceso judicial en los supuestos de mediación intrajudicial, normalmente por copia de las actuaciones, para poder aplicar las técnicas más adecuadas en función de los hechos.
5) Mantener las entrevistas que considere oportunas con las partes intervinientes, ya sean individuales o colectivas.
6) Fijar una programación en cada una de las sesiones de la mediación, con independencia de la duración total del procedimiento a que se refiera la Ley de mediación.
7) Contar con el espacio físico adecuado para desarrollar las sesiones de mediación, ya sea en centros públicos o privados (en despachos o salas).
8) Debe guardar la debida confidencialidad, de forma que las víctimas podrán explicar sus sentimientos de forma mucho más relajada y sincera y respecto de los victimiarios, estos podrán reconocer o confesar sin que exista intervención alguna judicial.
9) Actuará bajo los principios de imparcialidad, neutralidad y objetividad.
10) No debe recibir remuneración de ninguna de las partes, ya que el procedimiento debe ser gratuito.
11) Deberá respetar el código deontológico profesional de los mediadores. Mínima ética de comportamiento según la Ley.
12) Deberá estar inscrito en un registro de mediadores a fin de evitar intrusismos. Deberá asumir una entidad pública la responsabilidad de configurar un registro de mediadores, que normalmente deberían ser las CCAA en colaboración con el Ministerio de Justicia, previa autorización del Colegio profesional de mediadores..
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