Derecho Penal I - Tema 3 (2014)

Apunte Español
Universidad ESADE (URL)
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Derecho Penal I - Parte General y Teoría del Delito
Año del apunte 2014
Páginas 5
Fecha de subida 24/03/2015
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Derecho Penal I - Sergio Gomollón Lección 3: La norma penal.
La norma jurídico-penal.
No debe confundirse la norma penal con los tipos penales (de delito); las normas penales son preceptos abstractos que en conjunto componen el ordenamiento penal. La norma penal se plasma en el Código penal en tipos penales, por ejemplo el artículo 234 que regula el hurto. El tipo penal, que es la expresión de la norma pero no la norma, tiene sentido al proteger un bien jurídico y la responsabilidad penal aparece cuando se ha atacado o lesionado a un bien jurídico. A partir del Derecho Penal objetivo podemos observar si se han pasado —o no— los límites del poder punitivo del estado.
La norma penal disciplina conductas para que el ciudadano actúe conforme al Derecho (no es por ejemplo el Código penal); amenazando coactivamente con una sanción en caso de incumplimiento. Una vez el ciudadano conoce la norma penal el legislador redacta el tipo penal, (ej. el que matare a otro…) El tipo es que el que mate a otro será castigado con pena de 10 a 15 años, pero la norma penal deriva de la obligación de respetar la vida ajena; sin embargo, en algunos casos no es fácil extraer la norma del tipo, porque no queda claro qué bien jurídico está queriendo proteger el legislador. El tipo deriva de la norma y por lo tanto la norma puede averiguarse por inducción a partir del tipo. A veces, cometiendo un acto típico no se está incumpliendo la norma, como es el caso de la legítima defensa; y algunos sostienen una posición Doctrinal que defiende la teoría de los elementos negativos del tipo, es decir, que no deberían ser típicos los actos lícitos que lo son pero sin transgredir la norma o su espíritu/intención.
! La norma como regla de determinación y como regla de valoración. Posiciones Doctrinales y relación con el contenido del injusto.
El sentido de la norma, para algunos, es una regla objetiva de valoración (sólo valorativa); para otros, una regla de determinación (sólo imperativa); y finalmente otros conciben la norma como una mezcla de ambas, siendo una norma de valoración objetiva de las conductas y mandato destinado a determinar la conducta.
La norma como regla de determinación Para los que consideran la norma como regla de determinación, es decir, que la norma es exclusivamente imperativa, el Derecho es simplemente un conjunto de imperativos !20 Derecho Penal I - Sergio Gomollón destinados a plegar la voluntad de quien a ellos no se resista, es decir, que impone conductas y sanciona su incumplimiento.
A esta concepción imperativa de la norma penal no le han faltado críticas. Por ejemplo, Díez-Picazo, entre otros, opina que considerar la norma como imperativo supone la existencia de una voluntad creadora de la norma, que no ocurre por ejemplo en las normas del Derecho consuetudinario, además, de hecho, las normas del Derecho positivo mezclan una pluralidad de voluntades, con lo que no hay una única voluntad legisladora. Otra crítica es que concebir el Derecho como un conjunto de mandatos imperativos supone que todos deben conocer —perfectamente— el Derecho para estar sujetos a él, cosa que no se da. Tampoco puede explicar esta posición por qué si el injusto se determina por la infracción del imperativo, en algunos casos no se reputan los actos contrarios a la norma por parte de determinados sujetos (niños, incapaces, etc.). En definitiva, el valor que da el Derecho a un bien jurídico no se manifiesta solo en no vulnerarlo, sino también en cómo lo protege el ordenamiento jurídico.
Es más, al reducir todo al imperativo se omite el principio de ofensividad a los bienes jurídicos y no se entiende el delito como la lesión o puesta en peligro de un bien jurídico sino como una infracción de una norma.
Sin embargo, sí que es cierto que esta posición doctrinal aporta la importancia de la voluntad del sujeto en la determinación del injusto.
La norma como regla (juicio objetivo) de valoración Para los que sostienen la posición doctrinal del juicio objetivo de valoración, el Derecho es una ordenación objetiva de la vida y sus normas, entendiendo que las normas son normas objetivas de valoración. La antijuridicidad es la infracción de dichas normas.
Todos los comportamientos antinormativos, en consecuencia, tanto imputables como no imputables, son considerados injustos dada la naturaleza objetiva de la antijuridicidad, derivada del carácter objetivo del juicio que la norma encierra. Lo más discutible, por lo que abogaba Mezger, es que dentro de la norma hay normas subjetivas de determinación cuya infracción no es antinormativa y no tiene trascendencia para el injusto. La antijuridicidad surge de la contrariedad entre el hecho y el ordenamiento jurídico y la culpabilidad, en sentido normativo, es un juicio sobre el autor. Por ejemplo, el delito de hurto requiere ánimo de lucro (elemento subjetivo del injusto), por lo que hay un juicio objetivo de valoración y una regla de determinación. Si sólo nos aferramos a la norma como un juicio de valoración objetivo es difícil encajar todos los casos en los que puede demostrarse ex lege que el injusto depende de la voluntad del autor.
Posición ecléctica o intermedia !21 Derecho Penal I - Sergio Gomollón La norma penal contiene ambos elementos, el imperativo y el valorativo, porque consagra bienes jurídicos y es antinormativa su lesión o puesta en peligro. Sin embargo, muchas veces el injusto no puede hallarse a partir de un mero juicio objetivo. No podemos, pues, prescindir, del juicio subjetivo en la determinación de lo que se opone a la norma, no podemos simplificarlo con una relación regla-excepción.
En primer lugar, veamos por qué es crucial que la voluntad del agente juegue en la determinación del injusto.
Hay unos elementos objetivos del injusto, que son tan abundantes en las leyes penales que no sería coherente que solamente fueran excepciones a la regla general del injusto las que determinan el injusto a partir de un juicio objetivo. El elemento subjetivo del injusto puede determinar que un ilícito no penal pase a serlo y que un acto indiferente al Derecho pase a ser delito14 15.
Además, hay elementos subjetivos de justificación, por lo tanto la dirección de voluntad se integra en la norma, ya sea cuando se adecua a ella o cuando se opone a la misma 16.
! En segundo lugar, el Código penal decide, en determinados supuestos, considerar injusta una acción incluso cuando no haya lesión ni puesta en peligro del bien jurídico, sino un mero pronóstico de peligro para bienes jurídicos determinados por el propósito del agente.
El fundamento del injusto se encuentra, entonces, en la voluntad antinormativa del autor 17.
! Finalmente, está el conflicto de la visión Doctrinal sobre el actuar inimputablemente, sostenido por el sector Doctrinal que sostiene que un incapacitado (niño, enfermo, etc.) sí que actúa injustamente pero la norma penal no se dirige a él, porque no puede determinar su voluntad, sin embargo, se produce una infracción del juicio objetivo de valoración. Sin embargo, se rebaten estos argumentos con los casos de la medida de seguridad, donde por llevar una acción atípica se les puede someter a ellas a los inimputables.
! 14 Ejemplo del primero: alzamiento de bienes; ejemplo del segundo: falsedad documental.
15 Ver pág. 56 1) a) del Manual de Quintero.
Ejemplo: el estado de necesidad, que requiere elementos externos e internos (fuerza, inteligencia, valor…).
Si se salva a un bien de valor superior al que se vulnera pero el sujeto no sentía el estado de necesidad, la destrucción del bien jurídico inferior no es conforme a derecho, por lo tanto, aún dándose una situación “objetivamente” adecuada para el estado de necesidad, basta con que el sujeto no obre impulsado por esa situación para que desaparezca la justificación de la conducta.
16 17 Ejemplos, conspiración para delinquir (17.1 CP) o tentativa (16 CP).
!22 Derecho Penal I - Sergio Gomollón Concluimos, pues, que la norma contiene una regla objetiva de valoración, que desvalora los ataques o puestas en peligro a los bienes jurídicos, pero también la norma persigue orientar la voluntad de los sujetos en un sentido determinado. Por lo tanto, la lesión de un bien jurídico no sólo se produce por su menoscabo, sino porque la voluntad del sujeto la ha deseado, esa lesión, con independencia de que pudiera comprender o no su conducta.
La norma, que opera como juicio objetivo de valoración e imperativo de determinación, se dirige a todos, pero tan sólo se les reprocha su infracción a aquellos que estén en condiciones de comprenderla y acatarla. La infracción de la norma depende de la voluntad que ha guiado la acción y la lesión objetiva realizada. “Según que se atienda a la infracción de la norma en su proyección como imperativo o a la violación de la misma como juicio objetivo, estaremos en presencia de un desvalor de acción o de un desvalor de resultado.”.
Resumen La norma tiene un doble contenido, basándonos en la postura intermedia: (1) imperativo (dirigir la conducta del ciudadano; prohibir una conducta dolosa, una intención, una voluntad) y (2) valorativo (protección de un bien jurídico; el fin esencial del Derecho Penal; se prohíbe poner en peligro el bien jurídico, lesionar el bien jurídico, etc.). El tipo penal mide el comportamiento humano; la conducta y su resultado; hay que medir la conducta y el resultado. El tipo penal siempre tiene un redactado que contempla la consumación.
La norma penal se dirige a la protección de bienes jurídicos y es también una regla imperativa, de conducta, que mide la voluntad o la intención de aquellos que intervienen en un delito.
! Veamos 4 casos supuestos en los que se verá el papel relevante del imperativo, de la intención: 1) Actos preparatorios. Hay un pronóstico de peligro, aún no se ha empezado a ejecutar el delito, está en fase de preparación. Hay que averiguar la intención que esconde la preparación, la intención con la que se preparaba el delito. En esta fase tan sólo ha comenzado el iter criminis. Al haber pocas pruebas hay que indagar en la intención de los que preparaban el delito, hay más carga de imperativo que de valor.
2) Las tentativas de delito. No se ha logrado el propósito pretendido por el autor, por lo tanto hay que indagar a qué se dirigía esa intención. Por ejemplo, tentativa de homicidio que puede llevar a un delito de lesiones consumadas.
3) Elementos subjetivos del injusto. Son propósitos o ánimos que guían la conducta del autor, por ejemplo, el ánimo de lucro en el artículo 234 del Código penal. A veces, el !23 Derecho Penal I - Sergio Gomollón tipo penal lo redacta de manera expresa, y por lo tanto debe probarse en el juicio; otras veces se deduce de forma tácita que se requiera ese propósito o ánimo. A veces, por ejemplo, algo que parece tener relevancia penal sólo tiene relevancia civil.
4) Elementos subjetivos de justificación. Quien actúa bajo el amparo de una causa de justificación, como la defensa propia, que debe hacerse con el propósito de defenderse.
Se lesiona un bien jurídico con el propósito de proteger otro.
El ius puniendi lo ejerce el poder legislativo y lo aplica el judicial.
! La transgresión de la parte imperativa de la norma recibe el nombre de desvalor de acción, la transgresión de la parte valorativa del tipo penal es un desvalor de resultado. La presunción de peligro (puesta en peligro de un bien jurídico) es en lo primero que interviene el Derecho Penal.
En una tentativa, por ejemplo, el desvalor de acción es el mismo que en una consumación, pero el desvalor de resultado no es el mismo, se castiga más si se ha lesionado al bien jurídico.
Las normas penales se dirigen a todos los ciudadanos. A todos los ciudadanos se les presume —la posibilidad de tener— voluntad/capacidad delictiva. Sólo se les reprueba a aquellos que tienen capacidad de entender el significado de la norma, adecuarse a ella 18, etc.
! Se produce finalmente un juicio normativo (cómo se ha vulnerado la norma: se juzga la tipicidad y la antijuridicidad, que es aquello contrario al Derecho. No son antijurídicos los hechos en los que haya causas de justificación.) y un juicio de culpabilidad, donde se juzga la culpabilidad (si afectan a lo psicológico o los casos del art. 20 a las personas no se les reprocha la conducta delictiva, si hay causas de exculpación.) Para concluir podemos definir el delito como una acción u omisión tipificada, antijurídica y culpable. Esto se desarrolla en el marco del proceso penal, que tiene 2 (en realidad 3) fases: la fase de instrucción del delito y la fase de juicio oral.
! ! Ver artículo 20 del Código penal en sus 7 párrafos. Distinguimos 2 grupos: los que afectan a lo psicológico (párrafos 1-3) y lo que afecta a lo situacional (20.4-7).
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