Comentario de texto: El Príncipe, Nicolás Maquiavelo (2016)

Pràctica Español
Universidad Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Grado Relaciones Internacionales - 1º curso
Asignatura Ciencias Políticas
Profesor M.P.
Año del apunte 2016
Páginas 9
Fecha de subida 25/10/2017
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Comentario de texto: El Príncipe, Nicolas Maquiavelo
1. Biografía del autor
2. Introducción
3. Contexto Histórico
4.Comentario de texto
5. Conclusión

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COMENTARIO DE TEXTO. EL PRÍNCIPE, NICOLÁS MAQUIAVELO ÍNDICE: 1. BIOGRAFÍA DEL AUTOR: ¿QUIÉN ES NICOLÁS MAQUIAVELO? ……………………………………………………………………………….2 2. INTRODUCCIÓN: ……………………………………………………………………………….2 3. CONTEXTO HISTÓRICO:………………………………………………3 4. COMENTARIO DE TEXTO: ………………………………………………………………..……3,4,5,6,7,8 5. CONCLUSIÓN:……………………………………….………………...8.9 1 Miya ElBied 1. BIOGRAFÍA DEL AUTOR: ¿QUIÉN ES NICOLÁS MAQUIAVELO? Nicolás Maquiavelo fue un escritor y estadista florentino. Formaba parte de una familia noble pero empobrecida. Maquiavelo vivió en Florencia en tiempos en que gobernaban los Médicis. Tras la caída de Savonarola (1498) fue nombrado secretario de la segunda cancillería encargada de los Asuntos Exteriores y de la Guerra de la ciudad, cargo que ocupó hasta 1512 y que le llevó a realizar importantes misiones diplomáticas.
Su empleo en la diplomacia desempeñó un papel decisivo en cuanto al desarrollo de su pensamiento político, que giraba en torno al funcionamiento del Estado y en la psicología de sus gobernantes. En el plano político, Maquiavelo aspiraba a la preservación de la soberanía de Florencia, ya que se veía siempre amenazada por las grandes potencias europeas. Para ello, creó la milicia nacional en 1505. Además, intentó sin éxito propiciar el acercamiento de posiciones entre Luis XII de Francia y el papa Julio II.
Como consecuencia de este giro político, Maquiavelo fue acusado de traición, encarcelado y levemente torturado (1513). Tras recuperar la libertad se retiró a una casa de su propiedad en las afueras de Florencia, donde emprendió la redacción de sus obras, entre ellas su obra maestra, El príncipe, que Maquiavelo terminó en 1513 y dedicó a Lorenzo de Médicis.
La obra de Nicolás Maquiavelo trata por igual de política y literatura. Sus textos políticos e históricos son consecuencia de su experiencia diplomática al servicio de Florencia, caso de Descripción de las cosas de Alemania (Ritrato delle cose della Alemagna, 1532).
2. INTRODUCCIÓN: El príncipe, fue la obra más destacada de Maquiavelo, inspirada en la figura de César Borgia, describe distintos modelos de Estado según cuál sea el origen de poder, por ejemplo la fuerza, la perversión o el azar y determina cuales son las políticas más adecuadas para su pervivencia. Desde esa perspectiva, se analiza el perfil psicológico que debe tener el príncipe y se dilucida cuáles son las virtudes humanas que deben primar en su tarea de gobierno. Maquiavelo concluye que el príncipe debe aparentar poseer ciertas cualidades, ser capaz de fingir y disimular bien y subordinar todos los valores morales a la razón de Estado, encarnada en su persona.
Maquiavelo tiene una concepción totalmente diferente de la sociedad humana: para él el hombre es por naturaleza perverso y egoísta, sólo preocupado por su seguridad y por aumentar su poder sobre los demás; sólo un estado fuerte, gobernado por un príncipe astuto y sin escrúpulos morales, puede garantizar un orden social justo que frene la violencia humana. Fue el primero en usar la palabra estado en su sentido moderno.
Algunos le atribuyen la invención de la dictadura moderna y su consiguiente Realpolitik, como expresión específicamente distinta de las antiguas formas de totalitarismo. Sus ideas políticas estaban impregnadas de sentido práctico y una visión realista de gobierno.
2 Miya ElBied 3. CONTEXTO HISTÓRICO: El tiempo histórico con el que coincide Nicolás Maquiavelo es real y corresponde al proceso de transformación de la Europa medieval a los tiempos modernos, que pone las primeras bases que fundamentarán, posteriormente, el modelo capitalista.
La Europa de la Edad Media se caracteriza por la creación de principados feudales, fraccionados y dispersos, contrarios a la necesidad de centralización del poder que se requería para el establecimiento de nuevas clases sociales.
El régimen político que se preservaba era el principado, pero se aspiraba a la monarquía y al despotismo. Ahora bien, Florencia fue el escenario que vio nacer el Renacimiento, donde se dieron cambios principalmente culturales, pero en este periodo, también políticos. Apareció la monarquía absoluta, pero no cambió la estructura de principados dispersada que caracterizó Florencia durante mucho tiempo.
4. COMENTARIO DE TEXTO: CAPÍTULO I. De cuántas clases son los principados y de cuántas maneras se adquieren En el primer capítulo, Maquiavelo explica unos conceptos básicos fundamentales para cualquier gobierno. El Estado es un dominio que tiene soberanía sobre los hombres.
Todos los Estados deben ser repúblicas, libres, o bien principados. Los principados pueden ser hereditarios o ser nuevos. Estos dominios nuevos que se adquieren puede que ya estén acostumbrados a principados o que un príncipe los adquiere asimismo o por armas propias o por ajenas y o por fortuna o por virtud.
CAPÍTULO II. Sobre los principados hereditarios Los principados hereditarios son los que se aceptan con más facilidad, ya que no representan cambio, los súbditos lo aman y respetan. Debido a ello, es más fácil de conservar que un principado nuevo. Un principado nuevo no debe descuidar el orden establecido, sino que debe saber adaptarse a los nuevos acontecimientos.
CAPÍTULO III. Sobre los principados mixtos Maquiavelo trata sobre los principados mixtos, son aquellos que son nuevos, pero no completamente, sino que añaden un miembro nuevo a un principado antiguo. Se parecen mucho a los principados completamente nuevos ya que son difíciles de conservar. Esto se debe a las siguientes razones: - - En ellos los hombres no son fieles a su nuevo señor El nuevo príncipe, para efectuar la conquista, se encuentra en la necesidad de ofender a sus nuevos súbditos, con tropas, con una infinidad de otras injurias, y esos súbditos se vuelven sus enemigos El príncipe suele perder la amistad de aquellos que lo ayudaron a ingresar y conquistar el nuevo territorio Los territorios conquistados tienen diferentes tradiciones culturales, lengua y costumbres.
3 Miya ElBied - Si ya están acostumbrados a ser libres.
CAPÍTULO IV. Por qué razón el reino de Darío, ocupado por Alejandro, no se rebeló contra los sucesores de éste después de su muerte La pregunta: ¿Por qué razón el reino de Darío, ocupado por Alejandro, no se rebeló contra los sucesores de éste después de su muerte? es respondida por Maquiavelo mediante una distinción entre las dos formas generales de gobernar un principado: 1. Lo gobierna el príncipe solo, absoluto y únicamente con siervos que lo ayudan a administrar el dominio.
2. Lo gobierna el príncipe con barones que tienen su título y, por nobleza propia. En este caso, el príncipe tiene menos autoridad y se darán más rebeliones. Pero si se logra conquistarlo, como hizo Alejandro con el reino de Darío (gobernado del primer modo), ya no se lo pierde, salvo si los desórdenes los genera uno mismo.
CAPÍTULO V. ¿De qué modo deben gobernarse las ciudades o principados que, antes de ser ocupados, se gobernaban con leyes propiedad? - Dejar al pueblo conquistado sus leyes y sus costumbres, y gobernarlos mediante el cobro de tributos y la elección de un pequeño grupo de entre ellos para que los gobierne. Este grupo deberá respetar la autoridad del príncipe en tanto que sabrá que sólo puede mantenerse en el poder con el apoyo de aquél. No obstante, es extremadamente probable que con esta estrategia el principado se pierda. Esto tiene que ver con haberle dejado a los sometidos el recuerdo y las tradiciones de su libertad, de modo que fácilmente se rebelarán en nombre de esa libertad y de sus antiguas instituciones.
- El príncipe se instala en el nuevo territorio.
- Destruir la ciudad conquistada y dispersar a sus habitantes: «No hay medio más seguro de posesión que la ruina».
CAPÍTULO VI. Sobre los principados nuevos que se adquieren con armas propias y con virtud Estos adquieren el principado con dificultades, pero lo conservan sin sobresaltos. Las dificultades nacen en parte de las nuevas leyes y costumbres que se ven obligados a implantar para fundar el estado y proveerlo de seguridad.
Si se quiere analizar bien esta parte, es preciso ver si estos innovadores lo son por sí mismos, o si dependen de otros: es decir, si necesitan recurrir a la súplica para realizar su obra, o si pueden imponerla por la fuerza. Hay que reconocer que estos revolucionarios tropiezan con grandes dificultades, que todos los peligros surgen en su camino, y que sólo con gran valor pueden superarlos; pero una vez vencidos los obstáculos y una vez que han hecho desaparecer a los que tenían envidia de sus virtudes, viven poderosos, seguros, honrados y felices.
Hay que agregar otro de menor jerarquía que de simple ciudadano llegó a ser príncipe sin tener otra deuda con el azar que la ocasión; y solo fue por los méritos que hizo para que lo eligieran príncipe.
CAPÍTULO VII. De los principados nuevos adquiridos con las armas y fortuna de otros 4 Miya ElBied El príncipe nuevo que haya adquirido su Estado gracias a otro que se lo concede por voluntad, dinero o corrupción, la adquisición le resultará sencilla. Todo lo contrario mantenerlo, pues queda sometido a la voluntad y la suerte del concesor, las cuales son asaz volubles.
CAPÍTULO VIII: De los que por medio de delitos llegaron al poder Además de por virtud y por fortuna, puede obtenerse el poder por medio de crímenes, dependerá luego de si las crueldades son bien usadas o mal usadas. Bien usadas son aquellas crueldades que se cometen con un objetivo, cesan, y se reemplazan por bienes que favorezcan poco a poco a los súbditos, de modo que éstos logran olvidar las ofensas recibidas. Mal usadas son las crueldades que, por no querer cometerse todas al principio, luego tienen que seguir cometiéndose y en orden creciente. Ello causa la enemistad del pueblo y garantiza el fracaso.
CAPÍTULO IX: Del principado civil Este capítulo explica que un civil podía llegar a ser principado de dos maneras -Por el uso de la maldad.
-Por la aprobación y promoción directa de sus compatriotas.
El principado pueden implantarlo tanto el pueblo como los nobles, y estos cuando comprueban que no pueden resistir al pueblo, concentran toda la autoridad en uno de ellos y lo hacen príncipe. Pero el que llega al principado con ayuda de los nobles, se mantiene con más dificultad que el que ha llegado mediante el apoyo del pueblo, porque los que lo rodean se consideran iguales, y se le hace difícil mandarles y manejarlos como el príncipe quiera.
Estos principados peligran cuando quieren pasar de principado civil a principado absoluto pues estos príncipes gobiernan por sí mismos o por intermedios de sus magistrados, su permanencia es más insegura y peligrosa, porque depende de la voluntad de los ciudadanos que ocupan el cargo, los cuales pueden arrebatarle el poder y el príncipe rodeado de peligros no tiene tiempo para asumir autoridad absoluta, ya que los ciudadanos y los súbditos, acostumbrados a recibir órdenes, no están en semejantes trances dispuestos a obedecer la suyas.
CAPÍTULO X: De qué modo han de medirse las fuerzas de todos los principados Un principado tendrá mayor o menor fuerza dependiendo de si el poder del príncipe le permite valerse por sí mismo o no, o sea, tener los hombres o el dinero suficiente para armar un ejército adecuado a cualquier guerra que se presente. Por eso debe la ciudad debe estar fortificada y estar en buenas relaciones con el pueblo.
CAPÍTULO XI: De los principados eclesiásticos Estos principados se apoyan en las leyes de la religión, las cuales tienen tanto poder sobre los ciudadanos que hacen imposible que el príncipe pierda su poder. Los principados eclesiásticos son, en consecuencia, los únicos en que se está completamente seguro y feliz.
5 Miya ElBied CAPÍTULO XII. De cuántas clases es la milicia y sobre los soldados mercenarios Es necesario para el príncipe tener buenas leyes y un buen ejército, que sea propio o ajeno.
Si no dispone de ejército, un príncipe debe alquilar mercenarios. Éstos, al igual que los auxiliares son inútiles y peligrosos ya que sólo luchan por dinero, no tienen interés en morir por otro y se escapan de la lucha o la retrasan, son indisciplinados y tienen ambiciones propias.
CAPÍTULO XIII. De los soldados auxiliares, mixtos y propios Los soldados auxiliares son aquellos que ayudan a un príncipe pero pertenecen a otro.
Como los mercenarios, son inútiles y peligrosos. Incluso son preferibles los mercenarios.
Porque los auxiliares, si ganan, permitirán al verdadero príncipe al que ellos deben fidelidad que se apodere de los territorios.
El príncipe debe preferir perder con su propio ejército a vencer con el de otros, pues la victoria con ejército ajeno no es verdadera victoria.
CAPÍTULO XIV. De lo que conviene hacer al príncipe con la milicia La guerra es la tarea fundamental y específica del príncipe, ser hábil en la guerra hace a un príncipe estimado y le vale la fidelidad de sus soldados, mientras que no saber desempeñarse en ella lo hace caer en desprecio.
CAPÍTULO XV. De aquellas cosas por las que los hombres, y especialmente los príncipes, son alabados o vituperados Maquiavelo comienza exponiendo su método para evaluar las virtudes que debe tener un príncipe: ser guiado por la verdadera realidad y no por utopías irreales; atenerse a lo que es y no a lo que debe ser. «Porque un hombre que quiera hacer en todo profesión de bueno, fracasará.» Para conservar el poder lo que se valora no es seguir la moral sino hacer lo que se tenga que hacer para la conservación del Estado. Hay que reconocer que de todas las cualidades morales positivas, aunque sería deseable tenerlas, en verdad no se las puede ten, por ello hay ciertamente que evitar todos los vicios. En cuanto a los que no influyen al respecto, los evitará «si es posible». Cada una de las cualidades morales en particular son abordadas en los capítulos sucesivos.
CAPÍTULO XVI. De la liberalidad y la parsimonia La prodigalidad, practicada de manera que sepa que uno es pródigo, perjudica; y por otra parte, si se la practica virtuosamente y tal como se la debe practicar, la prodigalidad no será conocida y se creerá que existe el vicio contrario, ya que un príncipe no puede practicar públicamente esta virtud sin que se perjudique. Será más temido siempre por pródigo, pues practica la generosidad con todos aquellos a quienes no quita, que si innumerables, y la avaricia con todos aquellos a quienes no da, que son pocos.
CAPÍTULO XVII: De la crueldad y la compasión; y de si es mejor ser amado que temido o lo contrario 6 Miya ElBied Declaro que todos los príncipes deben desear ser tenidos por clementes y no por crueles.
Es más seguro ser temido que amado. Cuando el príncipe está frente sus ejércitos y tiene que gobernar a miles de soldados, es absolutamente necesario que no se preocupe si merece fama de cruel, porque sin esta fama jamás podrá tenerse un ejército unido y dispuesto a la lucha.
Como el amar depende de la voluntad de los hombres, y el temer de la voluntad del príncipe, un príncipe prudente debe apoyarse en lo suyo y no en lo ajeno, pero tratando siempre de evitar el odio.
CAPÍTULO XVIII: De cómo los príncipes han de mantener la palabra dada Nadie debe comprender cuán digno de alabanza es el príncipe que cumple la palabra que ha dado, que obra con rectitud y no con doblez, pero son precisamente los príncipes que han hecho menos caso de la fe jurada. Un príncipe debe saber entonces comportarse como bestia, conviene que el príncipe se transforme en zorro y en león, porque el león no sabe protegerse de las trampas, ni el zorro protegerse de los lobos. Los que solo tienen las cualidades del león, demuestran poca experiencia.
Los hombres son tan simples y obedecen tanto a las necesidades del momento, que aquel que engaña encontrará siempre a quien se deje engañar. El tener estas cualidades y practicarlas siempre es perjudicial, y el aparentar tenerlas, útil. Está bien mostrarse piadoso, fiel, humano, recto y religioso, y asimismo serlo. Pero se debe estar dispuesto a ir al otro extremo si fuera necesario.
CAPÍTULO XIX: De qué manera se ha de evitar ser menospreciado y odiado Ser odiado o despreciado es lo que más perjudica a un príncipe, se evita de coger los bienes y las mujeres de los súbditos y de tener los defectos que quitan prestigio, adoptando las cualidades contrarias. Ello hace que los ciudadanos no engañen ni ataquen a su príncipe. De misma manera pasa con el ejército.
CAPÍTULO XX: Si las fortalezas y muchas otras cosas que diariamente hacen los príncipes son útiles o inútiles En cuanto a armar o mantener armados a los súbditos, un príncipe nuevo debe hacerlo, pues siempre es mejor tener armas propias y es necesario que los súbditos se mantengan fieles y no tengan sospechas de su gobernante. Un príncipe que añade un territorio nuevo a un principado antiguo, empero, debe desarmar o mantener desarmados a sus nuevos súbditos pues le conviene mantener concentradas las armas en el propio ejército que ya tiene.
La táctica de generar discordias entre los súbditos para mantener el poder es perjudicial, porque siempre la facción más débil acabará por aliarse con algún extranjero CAPÍTULO XXI: De lo que debe hacer el príncipe para ser estimado El príncipe se gana el aprecio del pueblo acometiendo grandes empresas, eso mantiene ocupados a los nobles y atento al pueblo, adquiere poder y reputación entre ambos y puede consolidar su ejército. También establece una política interna, premiando o castigando sus propias acciones. Además, adquiere respeto si es una persona decidida, que no duda.
7 Miya ElBied Para concluir, debe ser agradecido de sus súbditos, dar seguridad económica a los ciudadanos, ofrecer entretenimiento y tomar en cuenta a las diferentes colectividades.
CAPÍTULO XXII: De los secretarios de los príncipes Tiene que saber elegir los secretarios o ministros que sean competentes, de modo que coloquen los intereses del príncipe y del Estado por encima de todo interés personal. Para que mantengan su fidelidad, debe premiarlos a justa medida.
CAPÍTULO XXIII: De cómo hay que huir de los aduladores El príncipe debe rechazar los que le adulan y animan en cambio. Tiene que buscar a gente que le diga la verdad; sino, le están faltando al respeto. Por todo ello, sólo un príncipe prudente y sabio será capaz de tomar consejos como es debido y el mérito no será de quien aconseja sino de quien sabe ser aconsejado.
CAPÍTULO XXIV: De por qué los príncipes de Italia han perdido sus Estados El príncipe nuevo es más observado en sus acciones que uno hereditario, de modo que, si sabe hacerlas como corresponde, le va mejor que al hereditario, pues sus acciones conquistan y obligan más por el hecho de ser presentes y estar vivas.
CAPÍTULO XXV: Cuál es el poder de la fortuna en las cosas humanas y cómo hay que enfrentarse a ella Los hombres para llegar al fin que se proponen proceden en forma distinta, pueden actuar con cautela, o con ímpetu; por violencia, o por astucia; con paciencia, o con prisas; y todos pueden triunfar.
Como la fortuna varía y los hombres se obstinan en proceder de un mismo modo, serán felices mientras vayan de acuerdo con la suerte e infelices cuando estén en desacuerdo con ella. Es preferible ser impetuoso y no cauto, porque la fortuna hay que saber dominarla.
CAPÍTULO XXVI: Exhortación a liderar Italia y liberarla de los bárbaro Luego de haber explicado por qué Italia ha caído en mano de extranjeros, Maquiavelo señala que es una ocasión, o sea, el momento más apto para que alguien emprenda su recuperación, pues si se es virtuoso el pueblo no estará mejor dispuesto a acompañar. Ese papel deben asumir ahora los Medici, a quienes está dedicada la obra y de quienes el autor espera obtener protección.
CONCLUSIÓN: El príncipe o el gobernante, tiene como misión la felicidad de sus súbditos y ésta sólo se puede conseguir con un Estado fuerte. Para conseguirlo tendrá que recurrir a la astucia, al engaño y, si es necesario, a la crueldad. La virtud fundamental es la prudencia, para la conveniencia del Estado. Si el interés de la patria exige traición o perjurio, se comete. "La grandeza de los crímenes borrará la vergüenza de haberlos cometido". Los medios no importan: no es necesaria la moral, no lo que debe ser, sino lo que es en realidad. La política y la moral son dos ámbitos distintos e incluso contradictorios.
8 Miya ElBied Un príncipe debe tener capacidad de manipular situaciones, ayudándose de cuantos medios se necesiten, con tal de conseguir sus fines, o sea, el fin justifica los medios.
El gobernante debe poseer seria destreza, intuición y tesón, así como habilidad para sortear obstáculos, y "moverse según soplan los vientos". Debe ser diestro en el engaño: No debe tener virtudes, solo aparentarlas. Además, es preciso que sea amoral, indiferencia entre el bien y el mal, debe estar por encima.
Para Maquiavelo la mejor forma de gobierno es la República: "el gobierno de muchos es mejor que el de unos pocos", y justifica la romana como la más perfecta. Aunque él era republicano y aspiraba a convertir a Florencia en un Estado fuerte, en El Príncipe acepta, como mal menor, que en ciertos momentos de corrupción y desorden que es más útil y eficaz la acción de un solo personaje, adornado de cualidades excepcionales.
9 Miya ElBied ...

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