Comentario de texto 2.2. Aristóteles: Individuo - Comunidad (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 1º curso
Asignatura Introducción a los temas fundamentales de la filosofía
Año del apunte 2014
Páginas 5
Fecha de subida 31/10/2014
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primer trimestre

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TEMAS FUNDAMENTALES DE LA FILOSOFÍA, curso académico 2011-2012 Seminario Bloque 2: Aristóteles Tema 2.1: Individuo – Comunidad 1. ¿Con qué argumentos Aristóteles relaciona en la Política la definición del hombre como animal político con el carácter natural de las jerarquías sociales? Aristóteles defiende que el hombre es un animal político porque ser relaciona con los otros hombres por naturaleza. Es decir, la comunidad surge naturalemente con la intención de abastecer las necesidades del ser humano. Cabe decir, que la comunidad más básica es la familia y evoluciona, pasando por la aldea, hasta la polis, la forma de comunidad perfecta abasteciendo cada una de ellas unas necesidades más complejas.
Así, Aristóteles nos dice que ‘’Es natural en todos la tendencia a una comunidad [..]’’ Por esta razón, aquel ser apartado de la comunidad, o es un animal o un dios, ya que el hombre bueno sólo puede encontrarse en comunidad. La ciudad es la forma natural de vida humana, de vida en comunidad con la finalidad –la naturaleza en Aristóteles es teleológica– de vivir bien, de encontrar la felicidad. Además, sólo en la polis el hombre consigue ser un hombre virtuoso, es decir, un hombre bueno.
Pero el argumento más fuerte de Aristóteles para defender que el humano es el único animal político es que el hombre tiene la habilidad natural del lenguaje. Aristóteles utiliza las siguientes palabras para expresarlo: ‘’La razón por la cual el hombre es [..] un animal social es evidente: [..] el hombre es el único animal que tiene palabra’’. Con el lenguaje, no solo expresamos el placer y el dolor como los animales, sino que nos permite hablar de todo aquello necesario para la comunidad, como lo es el concepto de justicia.
Por su parte, el carácter natural de las jerarquías sociales se debe a que la comunidad –tanto la más elemental, la domestica, como la más compleja, la ciudad– forman una unidad por naturaleza. Así, el conjunto de elementos de la comunidad –hombres libres, amos, mujeres, esclavos y niños– se relacionan entre ellos de forma natural. De la misma manera, el hombre es un animal político por su esencia o naturaleza.
Las relaciones que establece Aristóteles entre los distintos elementos de la comunidad confecciona su ideal de jerarquía social. En primer lugar, estudia la jerarquía dentro de la casa. En ella encontramos un elemento que manda sobre los demás: el adulto, amo, marido y padre. Esta distinción viene dada por naturaleza, ya que depende de la composición anímica de cada elemento de la comunidad.
El amo hace uso del esclavo, que por naturaleza pertenece al amo y no a sí mismo, para abastecer una serie de necesidades. El esclavo es, en Aristóteles, un instrumento animado que permite, al saber obedecer las órdenes de su amo, el bienestar en la comunidad doméstica. A cambio, el esclavo recibe protección y es virtuoso, ya que por naturaleza necesita ser guiado por otro. Así, Aristóteles nos dice: ‘’Por eso el amo y el esclavo que por naturaleza merecen serlo tienen intereses comunes y amistad recíproca [..]’’. Destacar que Aristóteles tiene en cuenta que, en ocasiones, ‘’hay esclavos y libres que no lo son por naturaleza’’ y se cuestiona la validez de la esclavitud a raíz de la guerra.
Además del esclavo, los otros dos elementos regidos son la mujer y los hijos. La primera por naturaleza tiene una alma principalmente irracional, así como los esclavos, pero también es capaz de obedecer la parte racional, es decir al marido: ‘’[..] no tienen el elemento que mande por naturaleza[..]’’. Por su parte, los hijos, por su edad, todavía no han llegado a tener el alma racional totalmente desarrollada como la de sus padres, que tienen como modelo a convertirse en llegar a la mayoría de edad.
Aristóteles divide los ciudadanos en muchas tipologías, que dependen también del régimen político en el que se sitúen. Por supuesto, los esclavos y las mujeres no son considerados ciudadanos porque no son libres y su alma racional no es dominante. Por otro lado, llega a la conclusión que los niños son ciudadanos imperfectos, condicionados por su edad, y los obreros no son ciudadanos porque no poseen la virtud del buen ciudadano. Esta virtud es la de saber mandar y obedecer que es propia del gobernante. El gobernante, a diferencia del amo, ejerce su mando sobre personas libres e iguales y necesita haber sido gobernado para saber gobernar.
Así, tanto la condición social del hombre como las jerarquías sociales que encontramos en la polis (comunidad perfecta) lo son por naturaleza, por un fin concreto. El hombre, sólo es virtuoso en comunidad y esta busca como fin último la felicidad de los ciudadanos. Las jerarquías sociales, existen porque cada elemento de la comunidad desempeña una función, que tienen intrínseca por naturaleza, con la que se consiguen unos intereses comunes.
2. ¿Qué relación hay entre la definición de virtud ética en general y la del ciudadano en particular descritas respectivamente en la Ética de Nicómaco y en la Política? Con las siguientes palabras Aristóteles define la virtud: ‘’ un hábito selectivo que consiste en un término medio relativo a nosotros, determinado por la razón y por aquella por la cual decidiría el hombre prudente’’.
Aristóteles define la virtud ética como aquella que procede de la costumbre y que, por ese motivo, no se tiene por naturaleza ‘’ya que ninguna cosa natural se modifica por costumbre’’. Diferencia esta virtud de la virtud dianoética que se adquiere a través de la enseñanza y, por tanto, se consigue con tiempo y experiencia.
Por tanto, el origen de la virtud ética no es natural sino que para llegar a ser virtuosos debemos ejercer por costumbre la virtud. Por ejemplo, ‘’practicando la justicia nos hacemos justos’’. Así, la virtud depende de nuestras acciones habituales: ‘’realizando acciones justas se hace uno justo’’. Por ese motivo, es importante que desde jóvenes adquiramos buenos hábitos para realizar siempre acciones virtuosas.
Aristóteles define la virtud como el termino intermedio entre dos hábitos viciosos, uno defectuoso y otro excesivo. Usando el ejemplo de la salud, el filosofo nos dice ``[..] la bebida y la comida, si son excesivas o insuficientes, arruinan la salud, mientras que usadas con medida la producen, la aumentan y la conservan.’’ El autor comenta que es mucho más fácil ser vicioso que virtuoso porque hay muchas formas de ser malo y sólo una de ser bueno: encontrando el término medio.
Debemos destacar que las acciones del hombre se guían principalmente por la busca del placer y la huída del dolor, es decir se guían por las pasiones. Aristóteles defiende que no debemos apartarnos del bien al huir del dolor ni, al contrario, acercarnos al mal buscando el placer, sino que debemos buscar el termino intermedio. Es la razón la que es capaz de controlar la parte irracional del alma, que se mueve por las pasiones, y guiar al hombre en busca del bien. Es por ese motivo que el político, el hombre prudente, es aquel que tiene más desarrollada la parte racional del alma, que le permite guiar a los ciudadanos hacia el bien. Así, el político es el encargado de la virtud ya que su deseo es hacer buenos a los ciudadanos, haciéndoles obedecer las leyes.
Por otro lado, la virtud es relativa a cada hombre, ya que las acciones virtuosas no son las mismas para todos. En palabras del filosofo, ‘’los mismos que actúan tiene que considerar siempre lo que es oportuno’’, es decir, oportuno para uno mismo que no siempre coincidirá con lo adecuado para los demás. Es el hombre prudente que es capaz de encontrar este término intermedio.
Finalmente, cabe decir que para Aristóteles ‘’no toda acción ni toda pasión admite el término medio’’ ya que una persona que, por ejemplo, es valiente no puede encontrar un término intermedio porque ya se encuentra en el. Es decir, la persona valiente ya tiene un habito virtuoso. En resumen, hay acciones y pasiones que no tienen término intermedio sino que son malas o buenas por sí mismas, y llevarlas a cabo se actúa mal o bien siempre. ‘’ni existe término medio del exceso y del defecto, ni exceso y defecto del término medio’’.
Por otro lado, Aristóteles nos define la virtud del buen ciudadano bueno. Esta consiste en saber mandar y obedecer. Esto se explica de la siguiente manera: el gobernante, considerado el buen ciudadano, porque es el único que posee la virtud perfecta, debe haber sido capaz de ser gobernado para poder gobernar sobre hombres libres e iguales. Como dice Aristóteles, este buen ciudadano es un hombre libre, maduro, amo, marido, padre y con las necesidades cubiertas, por tanto rico.
Sólo así se podrá dedicar exclusivamente al ámbito político, es decir, en la asamblea donde se tratan los temas de la polis. En palabras del filosofo: ‘’llamamos, en efecto, ciudadano al que tiene derecho a participar en la función deliberativa o judicial de la ciudad’’.
La virtud del buen ciudadano es perfecta ya que basa en la prudencia. El ciudadano virtuoso, es capaz de controlar sus pasiones y acciones a través de su parte racional del alma, la dominante en él, que lo aleja de los hábitos viciosos.
En conclusión, la virtud ética es la capacidad de encontrar, a través de la razón, el termino intermedio relativo a cada uno. La virtud perfecta la encontramos en el hombre prudente, que Aristóteles relaciona con el hombre gobernador, el buen ciudadano. Este, poseedor de la virtud perfecta porque no cae hábitos defectuosos ni excesivos, se caracteriza por ser capaz de mandar y obedecer.
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