Helenización de roma (2013)

Trabajo Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Historia - 3º curso
Asignatura Historia de Grecia
Año del apunte 2013
Páginas 14
Fecha de subida 09/10/2014
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HELENIZACIÓN DE LA MITOLOGÍA Y LA SOCIEDAD ROMANA INTRODUCCIÓN En este trabajo se intenta tocar todos los ámbitos más importantes en Roma que sufrieron una fuerte helenización.
Desde comienzos de la colonización griega hacia occidente y durante el periodo arcaico, el comercio fue fructífero entre etruscos y griegos. Esto se evidencia en objetos de lujo como metales preciosos, marfil y cerámica decorada proveniente principalmente de Corinto y del Ática. Este proceso provocó la adopción de elementos e ideologías foráneas que se observa en el material arqueológico proveniente de Italia y tuvo que ver, aparentemente, con la creación de una ‘identidad’ etrusca. En este proceso, se ha argumentado que las representaciones de batallas y sacrificios inspirados en la mitología griega presentes en monumentos funerarios hacia el final del periodo clásico, buscaban reafirmar la identidad etrusca al compararse con los héroes griegos y, de este modo, desvalorizar a los romanos.
Los elementos griegos presentes en el arte etrusco, deben ser entendidos como formas e ideas que, una vez introducidas, se mantienen en el tiempo a la vez que se adaptan a necesidades locales. No obstante, esta introducción y adopción de temáticas y objetos griegos en Etruria, por ejemplo, no se produjo en forma pasiva. Al contrario, existió una activa selección de éstos, puesto que así como se introdujeron muchas prácticas se rechazó, sistemáticamente, otras. Además, algunos elementos de la cultura griega aparecen en Italia cumpliendo una función distinta o fueron, de alguna manera, ‘etruscanizados’. Como tales, los nuevos usos que estos objetos encontraron en Etruria los transforma en objetos etruscos independientemente de su lugar de origen.
Es probable, que el uso de imágenes de la mitología griega presente en tumbas y sarcófagos etruscos, tenga que ver con una elección consciente por parte de los dueños de estas tumbas en tanto que buscaban realzar su linaje ancestral y su alto nivel social.
1 SELECCIÓN Y DIFUSIÓN DE LA MITOLOGÍA GRIEGA Cuando objetos de exportación llegan a un área nueva vienen normalmente acompañados de “ideologías subyacentes”. Se ha argumentado que la difusión de la mitología griega fue facilitada por la transmisión de ésta por canales de comunicación oral y figurativa desde alguna zona primaria de contacto como, por ejemplo, un puerto, hacia una segunda instancia de transmisión que ocurre en las regiones internas, donde ciertos ‘errores’ pueden ocurrir.
Esta tesis proveniente de Italia, tiende a ser un tanto simplista, puesto que ignora el influjo constante de ciertos grupos a través del tiempo y también el hecho de que los etruscos también solían viajar por el mundo griego y, por consiguiente, estar al tanto del uso de estos objetos en su contexto original. Esto se evidencia por la presencia de objetos etruscos en santuarios griegos. También es importante mencionar que la ciudad de Cerveteri tenía un ‘Tesoro’ en Delfos, santuario y punto de encuentro panhelénico1.
Por consiguiente, los usos locales que fueron otorgados a formas e ideologías foráneas no debiesen ser vistos como ‘errores’ de la copia original, sino que estas nuevas formas podrían ser el resultado de una activa interacción entre dos culturas. Por ejemplo, hubo un criterio de selección específico de personajes y temáticas griegas usadas en la cerámica etrusca de figuras negras y en otros medios.
Ya desde temprana época, el cráter de Aristhonothos (hacia 650 a. C.) encontrado en Cerveteri y que, a juzgar por su inscripción, parece haber llegado a Etruria desde la colonia Eubea en Cumae, representaba la escena en la cual Ulises y sus compañeros ciegan al cíclope Polifemo.2 En otro vaso pintado por un etrusco, conocido como Pintor Micali, encontramos una particular representación de la historia del dios Dionisos 1 Colonna, G. “Doni etruschi e di altre barbari occidentali nei santuari panellenici”. En A. Mastrocinque (ed.) I grandi santuari della Grecia e l’Occidente. Trento, 1993, pp. 43-67; Cristofani, M. Op. Cit., pp. 4957. Para un estudio de los estruscos en el Mediterráneo y Europa en general, véase Camporeale, G. Op.
Cit., pp. 78-129.
2 Dougherty, C. “The Aristonothos krater: competing stories of conflict and collaboration”. En C.
Dougherty y L. Kurke (eds.) Cultures Within Ancient Greek Culture: Contact. Conflict, Collaboration.
Cambridge, 2003.
2 siendo capturado por piratas etruscos inspirado en los Himnos Homéricos, donde los piratas aparecen representados en distintos estados de metamorfosis.
Estos, entre otros ejemplos, nos dan cuenta de la “creciente familiaridad de los etruscos con la mitología y poesía griegas”.
Además, durante el periodo arcaico tardío, las divinidades etruscas muestran cada vez más, una dependencia iconográfica de prototipos griegos, cuyo reconocimiento es facilitado por las inscripciones que dan el nombre etrusco para los dioses o héroes griegos representados. Estos aparecen inscritos no sólo en espejos y vasos de cerámica, sino también en tumbas, textos votivos y estatuillas.
Por lo tanto, es posible asumir que, hacia el siglo IV a. C., los nombres y héroes de la mitología griega se encontraban totalmente asimilados en la vida y lenguaje etruscos.
En este mismo periodo, hace aparición reiteradas veces en el arte funerario etrusco el tema del sacrificio de los prisioneros troyanos inspirado en la Ilíada, como se observa en la Tomba François en Vulci y en varios sarcófagos, notablemente en el de Torre San Severo y en el Sarcófago del Sacerdote.
3 INFLUENCIAS DE GRECIA EN LAS FORMAS DE DOMINACIÓN Y EXPLOTACIÓN ROMANAS Podemos encontrar varias influencias pero con alguna contradicción entre el proceso de integración de los libertos y esclavos en las diferentes dinámicas de explotación de Grecia y Roma.
El programa griego del liberto no ciudadano, creador de dependencias que, en el plano de las identificaciones, aparecen como la propia de la clientela, como configuración teórica griega, creadora de una alternativa a la esclavitud «mercancía», se transforma en Roma en la teoría del liberto como alternativa esclavista. Lo que aparece como forma sustitutiva de la esclavitud se convierte en modo de perpetuarla, al crear, en ambos casos, la ilusión imaginaria de la igualdad natural entre los hombres. Por otro lado, aparece en la perspectiva griega como la entidad integradora de un sistema, que permite a los oligarcas no ocuparse de política y transformar las carencias propias de la realeza en virtud positiva. Con ello, la demokratía pasa a definirse como el buen gobierno del emperador, que conserva las estructuras sociales. Entre las características del posterior sistema imperial se halla sin duda, su adaptabilidad, su capacidad para convertirse en centro integrador de un mundo variado, organizado por Roma, asentado en una base ideológica compleja, de origen griego, pero sometida a un proceso de transformación que, como ideológica, mantiene relaciones con otro tipo de transformaciones: las que llevan del esclavismo a la servidumbre colectiva.
El contraste entre que el liberto sea o no ciudadano, pasa a convertirse en el marco donde se desarrollan las formas de dependencia de la Roma imperial, dinámicamente integradas en formas ideológicas de origen griego. La integración geográfica y la integración social se traducen en la consideración de la ecúmene como unidad de la humanidad, del género humano como igualitario por naturaleza, para configurar las bases de sistemas de dependencia no esclavistas en que deja de ser necesario que unos se consideren bárbaros esclavizables y otros no. Así, todos pueden considerarse iguales en las nuevas formas de dependencia.
Del aristotelismo en que tardíamente se afirmaba el carácter naturalmente esclavo del bárbaro, al estoicismo y al cristianismo, todo ello, en su conjunto en evolución, constituyen los fundamentos integradores, en el plano ideológico, de la Romanidad.
4 ALEJANDRO EN ROMA: UN CASO DE "RETRODEFORMACIÓN HISTÓRICA" Es sabido, que la figura de Alejandro llegó a convertirse en un referente cuasi obligado para los escritores romanos de época imperial que trataban sobre personajes públicos o los emperadores. Esto provocó que la imagen histórica de Alejandro que se nos ha transmitido, lo ha sido gracias al esfuerzo de quienes se ocuparon de recoger con rigor y con gran empeño la tradición de los historiadores griegos de mayor solvencia; por ejemplo Suetonio, Tácito, Dión, Casio o Herodiano. Pero lo interesante es descubrir las diferentes razones que no fueron sólo históricas sino también políticas, que sumaron al quehacer histórico de estos escritores. Así, algunos de ellos, más atentos a contentar posibles servidumbres políticas, se vieron obligados a difuminar, exagerar y desenfocar la realidad original, unas veces encareciendo las virtudes del original, por así mejor elogiar al correspondiente personaje romano, y otras veces magnificando los defectos de Alejandro para así criticar mejor- por vía indirecta- a tal o cual emperador.
El Imperio de Roma, encontró en Alejandro el más directo antecedente del conquistador/ organizador político, de ahí que algunos emperadores romanos se propusieran ejecutar y poner en práctica el diseño teórico de una ecumene regida por un poder central y personal, posibilidad que sólo ahora por primera vez parecía que iba a poder materializarse. Y es desde postulados como éste, donde surge en Roma la idea profunda de una emulación de Alejandro.
Aunque más bien habría que hablar de al menos una doble emulación: una de carácter más ideológico y teórica, en tanto que concepto de proyección política del momento histórico romano, y otra, que reflejaría una actitud más personal, que corresponde a una postura individual de ciertos personajes históricos y que de vez en cuando derivaba a manifestaciones externas, anecdóticas y sin mayor trascendencia.
En efecto, en tanto que Alejandro simboliza el poder personal, monárquico, de caudillo, de prototipo de tirano, la Roma republicana, como forma de gobierno colegiada, se yergue ante tal intento de acaparamiento de poder. Y ahí tenemos tanto a Tácito como a Suetonio ejerciendo las más severas críticas ante este ejercicio de poder personal. Pero de otro lado, algunos emperadores intentan emular la política de conquistas orientales de Alejandro, y ello les lleva a adoptar ciertos usos del jefe macedonio. Este proceso, muchos investigadores lo han denominado retro-deformación histórica.
5 Se trata de que en algunos pasajes de las fuentes antiguas no sólo se silencian posibles virtudes de Alejandro (a propio intento lo hicieron algunos escritores de época augústea como Ovidio, Propercio o Virgilio) para no hacer sombra al emperador Augusto, sino que se exageran ciertos aspectos más sombríos del macedonio para así proyectar esta crítica indirecta contra determinados emperadores. En cierta manera se puede hablar en contraposición a la Imitatio Alexandri (en cuya tradición encontramos una admiración por Alejandro que va desde Pompeyo, Augusto, etc. hasta el propio Trajano o Germánico) de una retroproyectada damnatio Alexandri memoriae ob imperatores, es decir: crear una imagen deformada e hipercrítica de Alejandro motivada por la intención de censurar a determinados emperadores romanos.
A la hora de concluir se han de hacer unas reflexiones: Detectamos en estos escritores latinos una clara intencionalidad política, que trasciende el análisis histórico incluso en el caso de los historiadores que se tienen por más dignos de rigor, que les lleva a perfilar la figura de Alejandro Magno con matices ciertamente peculiares de su propia visión. Dicha motivación suele ser personal para cada uno de los escritores griegos o macedonios que fueron contemporáneos del propio Alejandro.
Por eso, a la hora de hacer una valoración crítica hemos de llegar a la conclusión de la absoluta necesidad de hacer junto a una crítica de las fuentes y su intencionalidad. Se comprobará así, que muchos de los claroscuros y no pocos de los puntos en exceso luminosos, no son más que recreaciones de maquillaje o adherencias malintencionadas puestas al servicio de una opción política.
6 EMPERADORES Y SOFISTAS: HERODES ÁTICO Y ROMA Uno de los acontecimientos más conocidos de la biografía política de Herodes Ático es el que revela su rivalidad con la familia de los Quintilios, identificados con los troyanos.
Según Filóstrato, Vidas de los sofistas, cuando Herodes vio que el emperador les dispensaba honores dijo que él despreciaba al Zeus homérico que ama a los troyanos, identificados con los bárbaros contra los que lucha Milcíades.
De este modo, la Grecia que él representa, con centro en Atenas, aparece enfrentada a Troya, símbolo tanto de las luchas entre oriente y occidente en las tradiciones por las que la guerra troyana era antecedente de las guerras médicas como de la herencia troyana de Roma, con lo que cobran un sentido simbólico los enfrentamientos en que posiblemente se sitúan los orígenes de la rebelión de Avidio Casio. Aquí están imbricados de manera compleja los problemas de las provincias y Roma. Los conflictos entre oligarcas, dieron lugar a una trascendental intervención del emperador Marco Aurelio, conocida gracias a Filóstrato, pero también por una importante inscripción conservada en el Museo Epigráfico de Atenas.
En la carta, Marco Aurelio cómo en las actuales circunstancias, donde se manifiestan las contradicciones de las oligarquías y circunstancias, donde se manifiestan las contradicciones de las oligarquías y los problemas planteados por la forzosa promoción de los libertos para poder cubrir las funciones públicas tradicionalmente asignadas a las oligarquías ciudadanas, no hay más remedio que someterse a la fuerza Tyche, contra la que frecuentemente escribe el emperador filosofo como algo que se contrapone a la pronoia propia del sabio estoico.
En cambio, según Aulio Gelio, Herodes Ático hablaba en cierta ocasión contra la apátheian de los estoicos, donde se mostraría la diferencia de enfoque, con proyección filosófica, entre ambos personajes. Ello podría corroborar la atribución del texto anónimo del Perì politeías, donde el autor se refiere con espíritu positivo a la tyche, a la que piensa que puede acoger como base de su logos.
Ahora bien, la contraposición no revela antagonismos de fondo, de tal modo que, según Filóstrato, Vidas de los sofistas, Herodes Ático contesta a las propuestas de Avidio Casio para sumarse a la rebelión con un comentario definitivo, emánes, ‘te has vuelto loco’, acontecimientos que tendría lugar entre la citada carta de Marco Aurelio, del año 7 174, y la muerte de Herodes, en 177. De este modo se pone de relieve que, a pesar de las diferentes formas de enfocar la política concreta, lo que se revela en el modo en el que transcurren las relaciones entre el rico Herodes y los diferentes emperadores y pretendientes, a la hora de la verdad triunfa la tendencia al mantenimiento de la unidad del Imperio, a pesar de que en ocasiones se manifiesten diferentes modos de concebir esa misma pretensión, dentro de los límites representados por las mayores o menores posibilidades de admitir formas amplias de integración de sectores nuevos dentro de la clase dominante. Los conflictos en las alturas tienen como objetivo llegar al mismo fin, representado por la conservación del orden bajo el poder romano.
Dentro de estas matizaciones, Herodes, a pesar de su actuación en el ámbito panhelénico e incluso en el del Imperio, se halla identificado con las tradiciones áticas, por ello fue enterrado por los atenienses en el estadio, símbolo de este panhelenismo encabezado por Atenas desde el programa cívico de Adriano. Él habría preferido ser enterrado en Maratón, símbolo de la tradición ateniense y de sus vinculaciones con las luchas contra oriente y con el evergetismo clásico, a través de Teseo, Milcíades y Cimón. Por ello, en síntesis perfecta, fue enterrado en el estadio como “héroe maratoniano”.
8 LA INCORPORACIÓN DE LOS MODELOS GRIEGOS POR LAS ÉLITES ROMANAS EN ÁMBITO PRIVADO El ‘’dramático proceso de aculturación” del mundo romano con respecto a la cultura greco helenística desde el siglo II a.C. en adelante, marcó de forma evidente el desarrollo de una gran parte del arte romano y, consecuentemente de la historiografía que se ha ocupado de este tema, ya desde momentos casi coetáneos a su plasmación.
Esa circunstancia afectó, en mayor o menor intensidad, no sólo a Roma y a la península Itálica, sino a todos los territorios circunmediterráneos y del Oriente Cercano, conformando una koiné que acepta un determinado lenguaje artístico griego, propiciado por la conformación de los reinos helenísticos, y que impone tanto unas formas basadas en las proporciones, la perspectiva y un ideal de belleza natural, como un rico y atractivo repertorio temático e iconográfico, poblado de dioses, héroes y mitos, al que podían acceder determinados mortales.
Las transformaciones sociopolíticas que caracterizan los momentos finales de la República romana, favorecieron sin duda al atractivo que presentaba el mundo ideal y mítico del Oriente griego. A ello se debe, el que en las uialle de la nobilitas tardorepublicana no aparezcan representaciones de políticos, generales o intelectuales romanos, sino que se documenten, junto a las imágenes de escritores y filósofos griegos, los retratos de Alejandro o de los reyes helenísticos, como un reflejo más intelectual y culto, que apuntaba al mundo griego como modelo ideal de vida.
En ese proceso de aculturación, Roma se convierte en uno de los más importantes centros de arte helenístico del Mediterráneo, al que, junto a la llegada abundante de los productos artesanales de lugares como Alejandría u otros importantes centros orientales, y de obras originales de los grandes maestros griegos, llegan asimismo artesanos de aquellos territorios orientales, amoldando en la clientela romana, y más en concreto en las capas sociales altas, nuevos gustos caracterizados por la helenización de las formas visuales y por un mayor o menor mantenimiento de valores y temas tradicionales de Roma. Como es bien sabido, el mundo helenístico desarrolla desde mediados del siglo II a.C. un arte clasicista y erudito, cuyo modelo ideal es el de los siglos V-IV a.C., desarrollando nuevas tendencias y mercados artísticos en los que Roma llegará a constituirse como la principal cliente y mentora.
9 Desde la perspectiva de la Arqueología, se ha hecho una mayor incidencia en el análisis de los ambientes públicos – religiosos o civiles -, sobre todo porque en ellos se desarrollan los planteamientos predominantes de una sociedad: es el reflejo del arte al servicio de la política; y ello es evidente en el mundo romano, por la importancia concedida a la pública magnificentia.
Pero hoy en día, aumenta el interés concedido al análisis del ámbito privado, ya que se documenta la incidencia de determinados mensajes en los diferentes ambientes sociales.
Nos encontramos, no obstante, en la repetida dificultad de que se dispone de mayor y mejor información referida a las élites sociales y a las clases pudientes, y por tanto el panorama más rico que una aproximación arqueológica puede proporcionar es el referido, generalmente, a las esferas dominantes, mediante el análisis de los elementos de cultura material conservados y del reflejo en ellos de las inquietudes culturales y artísticas de los que los poseyeron.
En época tardo-republicana nos encontramos con un momento ideal para concretar la real incorporación de modelos griegos en la vida privada romana - pero sobre todo de las clases aristocráticas, a las que nos circunscribimos -, ya que, como indican algunos autores, entre los que destaca Cicerón, ahora los dirigentes romanos establecen una clara diferencia entre los asuntos de Estado y los temas y momentos de esparcimiento, la antítesis negotium-otium.
El otium cuenta con un lugar y un tiempo ideales para su disfrute: la uilla, cuya ubicación rural, o a lo sumo suburbana, la diferencia del otro ámbito doméstico, la domus urbana, en la que en diversas estancias - como el atrio o el tablino - predominaba un cierto carácter público.
10 Precisamente, durante las dos últimas centurias antes de la Era la uilla en toda Italia central pero sobre todo en Campania, adquiere –mediante modelos arquitectónicos y ornamentales helenísticos, que se hacían eco de los nuevos aires culturales e intelectuales de la aristocracia romana- una nueva fisonomía de lujo y ostentación, con un enorme desarrollo de la denominada pars urbana, la zona dedicada al dominus, donde la luxuria privata, adopta sus formas más extremas y donde mejor se constata esa helenización cultural y artística. Pero hay que tener en cuenta, que ya durante el siglo I de la Era se constata una influencia del modelo espacial y arquitectónico de la uilla en la domus urbana, donde en general el peristilo sustituirá al tradicional conjunto itálico de atrio y tablino como espacio principal de la casa, para la acogida de clientes e invitados del dominus, como sobre todo se advierte desde mediados de esa centuria en los ejemplos constatados en Pompeya y Herculano.
Un elemento definitorio en la nueva estructura arquitectónica doméstica lo supone el enorme desarrollo del jardín, que sustituye en la domus al tradicional hortus, y para cuyo fenómeno hay interesantes referencias literarias y documentación arqueológica. En el jardín romano, como ya apuntaron Maiuri o Grimal, se prefiere una naturaleza ordenada y perfectamente abarcable, que tanto en la uilla, como especialmente en la domus, aparece enmarcada mediante pórticos, conformando una característica ars topiaria. Dentro del jardín doméstico, se sitúan de forma habitual otras estructuras arquitectónicas, en concreto belvederes, triclinios estivales y fuentes: junto a la artificiosidad de estas construcciones, en las que los ninfeos se asocian muchas veces a largos estanques que incluso se denominan a la egipcia, como ‘euripos’ o ‘nilos’, sobresalen los elementos de la ornamentación, pictórica en algunas zonas, pero sobre todo escultórica, que en muchos casos cumplían función de surtidores de fuentes.
11 CONCLUSIÓN Desde una cierta perspectiva, a lo largo de las relaciones entre Grecia y Roma, en la primera se van hallando los elementos ideológicos que sirven para configurar la identidad de la segunda en cada una de sus etapas históricas. En principio, Roma aparece como una parte del mundo colonial mediterráneo y en él halla sus primeras señas de identidad para ser cualificada a escala «internacional». Más tarde, los procesos de adaptación de la aristocracia romana al mundo formal helenístico crean lo que, desde un cierto punto de vista, podría denominarse la Roma helenística. Aquí, de todos modos, las formas artísticas nunca dejaron de contener una realidad romana del mismo modo que la introducción de las teorías de origen griego, que ya han experimentado una adaptación a las formas sociales helenísticas, en la crisis de la polis, se adaptan de nuevo a las realidades esclavistas romanas.
Paralelamente, las oligarquías griegas se forjan una imagen de Roma como liberadora y filohelena, según se va poniendo de manifiesto que, a pesar de las diferencias internas en la estructura social, sólo en ella puede ahora hallarse la garantía para el control de las masas. Si tal papel parece relacionarse con su carencia de poder personal, las interpretaciones textuales van revelando que éste, en sí mismo, no representa un obstáculo teórico, cuando se produce la decuación de la figura estoica de la realeza y se elaboran las teorías que la distinguen, cuando es «buena», de la tiranía. Las aspiraciones internas de la oligarquía quedan atendidas por la presencia romana.
12 BIBLIOGRAFIA -Emma Falqué y Fernando Gascó. (1995). Graecia Capta: De la conquista de Grecia a la helenización de Roma. Editorial: Univesidad de Huelva.
-Grimal, Pierre. (2002). El Helenismo y el Auge de Roma: el mundo mediterráneo en la edad antigua II. Buenos Aires. Editorial: Siglo XXI.
-Robert, Jean-Noel.(1992). Los placeres en Roma.Madrid. Editorial: Edaf.
-Solá, Maria Delía. (2004). Mitología Romana.Buenos Aires. Editorial: Gradifico.
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