Tema 11 (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de las Palmas de Gran Canaria
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Derecho Penal I
Año del apunte 2016
Páginas 4
Fecha de subida 29/03/2016
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Julia Expósito ULPGC TEMA 11: AUTORÍA Y PARTICIPACIÓN.
1. Autoría.
Dentro del concepto amplio de autor que ofrece este precepto es importante distinguir las verdaderas formas de autoría de las que solo son conductas de participación asimiladas a ella. En las auténticas formas de autoría además de la simple la del autor ejecutivo individual (quien obra por sí mismo), el artículo 28 menciona la coautoría (realizar el hecho conjuntamente con otros) y la autoría mediata (realizar el hecho por medio de otro, el instrumento).
A) Diferenciación entre autoría y participación.
La participación en sí misma no es nada, sino un concepto de referencia que supone siempre la existencia de un autor principal. La participación es accesoria y la autoría, principal. La distinción entre una y otra forma de intervención en el delito tiene que buscarse con un criterio objetivo-material, el del dominio del hecho: es el autor quien domina finalmente la realización del delito.
Salvo en los casos que tiene que ser concretado con otro criterio, el dominio del hecho viene a precisar con mayor nitidez el concepto de autoría, llevándola más allá de la simple ejecución del hecho a otras formas de realización del mismo, conjuntamente con otros o por medio de un instrumento.
B) Clases de autoría.
- Autoría directa individual (inmediata): autor directo es el que realiza personalmente el delito, el que de un modo directo y personal realiza el hecho típico. Esta forma de autoría es la que sirve como punto de referencia a la descripción que del sujeto activo se hace en cada tipo delictivo de la Parte Especial (“El que…”).
- Autoría mediata: el autor no realiza directa y personalmente el delito, sino sirviéndose de otra persona no responsable que es quien lo realiza. Hay que buscar un criterio que permita castigar al autor real y no a su instrumento.
Este criterio será el del dominio del hecho.
En la autoría mediata el dominio del hecho se fundamenta en el dominio de la voluntad del que actúa por parte del autor mediato, lo que supone normalmente la ausencia de acción en el instrumento humano. En estos casos no se puede hablar de participación, porque la persona ni si quiera realiza un comportamiento penalmente relevante.
También cabe autoría mediata en los casos en los que el instrumento no actúa típicamente porque falta en él una especial cualificación o un elemento subjetivo que exija el tipo. También cuando el instrumento actúa justificadamente puede darse. Del mismo modo, hay autoría mediata cuando alguien aprovecha o provoca el error de tipo o prohibición de instrumento.
No siempre habrá autoría mediata cuando un sujeto se vale de un inimpunible para cometer un delito, pues en algunos casos el que hace esto no tiene dominio del hecho.
En los casos en que quien actúa no es instrumento sino un auténtico autor con dominio del hecho, el hombre de atrás es generalmente un inductor. LA inducción es una forma de participación, pero no de autoría, lo que tiene consecuencias prácticas.
- Coautoría: es la realización conjunta de un delito por varias personas que colaboran consciente y voluntariamente.
Dentro de la coautoría puede diferenciarse la ejecutiva y no ejecutiva. En la ejecutiva directa, todos los autores realizan actos ejecutivos y en la parcial, se produce un reparto de las tareas.
Es posible apreciar también la coautoría en los casos en que se produce un reparto de papeles entre los diversos intervinientes en la realización de un delito, de tal modo que algunos de ellos ni si quiera están presentes en el momento de su ejecución.
Lo decisivo en la coautoría es que el dominio del hecho lo tienen varias personas que asumen por igual la responsabilidad de su realización. Las distintas contribuciones deben considerarse como un todo y el resultado total debe atribuirse a cada coautor independientemente de la entidad material de su intervención.
Julia Expósito ULPGC LA consideración como coautor del que interviene en el hecho sin realizar actos ejecutivos debe ser excepcional cuando la aportación del sujeto sea de una gran trascendencia. Fuera de estos supuestos excepcionales la intervención en el hecho con actos no ejecutivos debe reconducirse a la cooperación necesaria o a la complicidad.
Cada coautor responde del hecho siempre que este permanezca en el ámbito de la decisión común acordada.
Cualquier tipo de exceso de uno de los coautores repercutirá en la forma de imputación objetiva y subjetiva del resultado que se haya cometido, puede suceder que cada uno responda de un título delictivo diferente.
2. Participación Es la cooperación dolosa en un delito doloso ajeno. El delito por el que pueden ser enjuiciados los distintos intervinientes es el mismo para todos (unidad del título de imputación), pero la responsabilidad del partícipe viene subordinada al hecho cometido por el autor (accesoriedad de la participación). Si no existe un hecho por lo menos típico y antijurídico, cometido por alguien como autor no puede hablarse de participación (accesoriedad limitada).
Para que haya participación no es preciso que el autor sea culpable.
El error del partícipe. Si existe un error del partícipe, éste debe ser tratado conforme a la reglas generales; pero, como no cabe la participación imprudente, cualquier tipo de error sobre un elemento esencial del tipo delictivo excluirá la responsabilidad del partícipe por su participación en el delito, aunque puede quedar subsistente en su responsabilidad por autoría en un delito imprudente o como partícipe en otro distinto.
El error del partícipe sobre elementos accidentales del delito cometido por el autor solo tiene relevancia en el ámbito de determinación de la pena. Lo mismo ocurre en el caso de exceso de los distintos intervinientes en la realización del delito. Si el autor realiza un hecho más grave que aquel al que el partícipe había contribuido, este solo responde por el delito menos grave.
a) Formas de participación: Todas las formas de intervención en el delito citadas en el Título II del Libro I del Código Penal que no supongan dominio de hecho deben ser calificadas de participación. Las conductas que puedan dar lugar a la cooperación necesaria constituyen contribuciones que podrán ser calificadas de coautoría y otras de verdadera cooperación necesaria. Son cooperaciones relevantes para la comisión del delito aunque no impliquen la realización de actos ejecutivos; el que dichas aportaciones determinen la apreciación de una categoría u otra dependerá de que el caso concreto pueda fundamentarse que el sujeto que la lleva a cabo ostenta el dominio del hecho.
- La inducción: es una forma típica de participación, aunque por su entidad cualitativa el legislador la equipara a la autoría. El inductor hace surgir en otra persona la idea de cometer un delito, pero quien decide y domina la realización del mismo es el inducido, porque de lo contrario el inductor sería el autor mediato. La inducción debe ser de tal entidad que pueda conectarse causalmente con la voluntad del inducido. Este papel causal del inductor respecto a lo que el inducido ejecuta no podría justificar por si solo el tratamiento que el legislador prevé para esta forma de participación.
Será necesaria la presencia de elementos adicionales que fundamenten y justifiquen su equiparación a la autoría a efectos de pena. Esta exigencia adicional se plasma en la necesidad de que la incitación represente, desde una perspectiva ex ante y atendiendo a los especiales conocimientos del inductor, un incremento relevante del riesgo que el inducido adopte y ejecute la resolución delictiva a la que se le incita. Debe haber una relación personal e inmediata entre el inductor y el destinatario de la incitación. La inducción debe ser eficaz, es preciso que tenga entidad suficiente para que el inducido decida cometer el delito y comience su ejecución.
- La cooperación necesaria: es también una forma de participación, aunque por su entidad cualitativa, el legislador la equipara a la autoría. En ella el partícipe realiza una aportación al hecho muy importante pero sin llegar a tener el dominio del hecho. La aportación del cooperador necesario ha de ser una conducta que presente cierta peligrosidad ex ante al incrementar de forma relevante las posibilidades de realización del delito por parte del autor, pero además esa conducta ha de contribuir causalmente de forma eficaz a la realización del mismo, haciéndolo posible en la manera en que era previsible. La aportación del cooperador necesario es tan relevante que se puede decir que ostenta una Julia Expósito ULPGC especie de dominio negativo del hecho, porque sin su aportación el plan del autor se detendría. E cooperador necesario responde, en todo caso con la misma pena que el autor, salvo en casos de exceso. LA cooperación necesaria solo es punible en forma dolosa y es admisible en comisión por omisión.
- La complicidad: se trata de una contribución a la realización de un delito con actos anteriores o simultáneos a la misma que no pueden ser considerados como autoría. ES cómplice aquel cuya contribución al delito no pueda calificarse ni de autoría, ni de inducción ni de cooperación necesaria. LA conducta habrá de tener alguna eficacia causal aunque sea mínima, en el comportamiento del autor y reunir una cierta peligrosidad.
LA conducta del cómplice ha de ser peligrosa de manera que, desde una perspectiva ex ante represente un elemento relevante de las posibilidades de éxito del autor y de las de puesta en peligro o lesión de un bien jurídico. Pero la mera peligrosidad de la acción no basta para apreciar complicidad, pues será preciso que el riesgo de favorecer la comisión del delito por el autor se traduzca en una efectiva cooperación (no necesaria) a la realización del mismo.
Si se dan los requisitos mencionados cabe también la complicidad psíquica, que puede consistir en un asesoramiento técnico o n un reforzamiento de la voluntad delictiva debilitada en el autor. También cabe la complicidad en comisión por omisión. La comisión solo es punible en forma dolosa.
B) Problemas especiales de participación: la participación en los delitos especiales.
En los delitos especiales impropios, en aquellos en los que existe una correspondencia con uno común se plantea el problema de si la imputación de responsabilidad debe ser, para aquellos que tienen las cualidades requeridas en el delito especial y para los que carecen de ellas, las del delito común, independientemente de la contribución material concreta de cada uno de ellos a la realización del hecho. Así se convertirían los delitos especiales en delitos consistentes en la infracción de un deber, siendo irrelevante para la calificación de la autoría la contribución objetiva del intraneus.
Si el autor es intraneus, el delito cometido será especial y el particular responde como partícipe en el delito especial, aunque no tenga las cualidades exigidas en el mismo. Si el verdadero autor es el extraneus, el delito cometido será uno común y los partícipes responderán por el delito común.
En los delitos especiales propios, el particular solo puede responder como partícipe del delito especial pues no existe un delito común que se corresponda con el especial.
C) Formas de participación intentada Los artículos 17 y 18 contemplan unas formas de tipicidades autónomas para castigar, en algunos tipos delictivos graves, formas de participación intentada, como son la conspiración, proposición y provocación para delinquir: Artículo 17 1. La conspiración existe cuando dos o más personas se conciertan para la ejecución de un delito y resuelven ejecutarlo.
2. La proposición existe cuando el que ha resuelto cometer un delito invita a otra u otras personas a participar en él.
3. La conspiración y la proposición para delinquir sólo se castigarán en los casos especialmente previstos en la ley.
Artículo 18 1. La provocación existe cuando directamente se incita por medio de la imprenta, la radiodifusión o cualquier otro medio de eficacia semejante, que facilite la publicidad, o ante una concurrencia de personas, a la perpetración de un delito.
Julia Expósito ULPGC Es apología, a los efectos de este Código, la exposición, ante una concurrencia de personas o por cualquier medio de difusión, de ideas o doctrinas que ensalcen el crimen o enaltezcan a su autor. La apología sólo será delictiva como forma de provocación y si por su naturaleza y circunstancias constituye una incitación directa a cometer un delito.
2. La provocación se castigará exclusivamente en los casos en que la Ley así lo prevea.
Si a la provocación hubiese seguido la perpetración del delito, se castigará como inducción.
Dada la naturaleza de participación intentada de estas figuras, se rigen también por el principio de accesoriedad limitada, en este caso hipotética, ya que no es necesario que se llegue a la realización del hecho proyectado.
3. Autoría en los casos de actuación en nombre de otro Esta previsión legal se dirige a impedir la impunidad en los delitos especiales cuando la cualidad requerida en el tipo no se da en la persona que actúa, sino en la persona física o jurídica en cuyo nombre o representación obra. En estos casos cabe atribuirles la cualidad exigida en el tipo, lo que, unido a la concurrencia de dominio del hecho, permitirá imputarles el delito especial a título de autor.
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