Didáctica de la Lengua Castellana - Tema 3 (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad de Málaga
Grado Educación Primaria - 2º curso
Asignatura Didáctica de la Lengua Castellana
Año del apunte 2015
Páginas 5
Fecha de subida 10/01/2015
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Apuntes proporcionados por la profesora María Isabel Plaza del Río.

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Tema 3: Desarrollo léxico, semántico, estructural y primer desarrollo sintáctico Todo signo lingüístico es arbitrario (se podría haber llamado de cualquier manera), convencional (acuerdo de una misma comunidad) y estable (se mantiene durante siglos).
Generalmente es a partir del año cuando el niño empieza a producir secuencias de sonidos suficientemente próximas a los elementos lexicales de la alengua adulta a los que denominamos primeras palabras. En la palabra o signo lingüístico debemos considerar dos aspectos, la secuencia de sonido o significante y el concepto de la cosa designada o significado.
La relación entre significado y significante es arbitraria, convencional y estable. Es arbitraria porque no hay ningún motivo especial para relacionar la secuencia de sonidos 'a', 'r', 'b', 'o', 'l' al concepto 'árbol'. En cada idioma es distinto. Es convencional en el sentido de que es un acuerdo tácito ente miembros de la misma comunidad lingüística, y es estable porque este acuerdo está dotado de gran estabilidad, una estabilidad no absoluta, puesto que sabemos que el léxico de una lengua se modifica con el tiempo a escala de siglos.
Por otra parte, hemos visto que la aparición de las primeras palabras, va precedida de forma fonéticamente estable, porque el niño tiene capacidad para utilizar un significante que comunique un significado.
La aparición de las primeras palabras, marca los principios del desarrollo lexical, no obstante, sería un error pensar que porque el niño emplea la mismas palabras que el adulto les está atribuyendo el mismo significado.
El proceso mediante el cual le va atribuyendo el mismo significado lo empezamos a comprender ahora, y lo ha estudiado la lingüista Eva Clark.
En el desarrollo lexical debemos distinguir entre el vocabulario de comprensión y el vocabulario de producción. El de comprensión implica palabras que el niño comprende y el de producción las palabras que realmente dice.
En lo que concierne al desarrollo del léxico, entre los 12 y 18 meses se produce un crecimiento lento del vocabulario seguido de un desarrollo rápido entre los 18 y 42 meses. Pasamos de 22 palabras a los 18 meses a 1.222 a los 42, lo que significa una o dos palabras nuevas cada día durante dos años. Después, el ritmo de crecimiento disminuye un poco y se estabiliza. Por otra parte tenemos que durante toda la existencia del ser humano persiste el crecimiento lento del léxico. Podríamos decir que el periodo que va desde los 18 hasta los 42 meses el más importante en el desarrollo lexical, y si tuviésemos que sobresaltar alguna etapa sería la segunda mitad del segundo año, por ser vertiginosa.
3.1. Teoría de los rasgos semánticos: El aspecto más interesante del desarrollo lexical concierne a las modificaciones que intervienen en los significados en función del tiempo y de las experiencias del niño.
El pequeño tiende a generalizar indebidamente la mayor parte de las palabras que utiliza. En una etapa precoz del desarrollo lexical el niño llama a todos los hombres papá y a todos los animales cuadrúpedos, 'guau guau'. Un signo lingüístico adquiere a nivel de significado una serie de rasgos semánticos que constituyen su degradación o sentido propio. Por ejemplo, los rasgos siguientes definen lo esencial del concepto perro: animado, automóvil, se desliza por el suelo, cuadrúpedo, ladra, pequeño tamaño, puede morder, doméstico, mamífero, carnívoro...
Parece ser que los rasgos semánticos de cada palabra son adquiridos uno a uno por el niño basándose en su experiencia del universo. El orden en que estos rasgos son adquiridos depende del nivel de madurez intelectual del niño. Supongamos que cuando el niño utiliza la palabra perro o 'guau guau' sólo ha identificado los primeros rasgos semánticos que integran este concepto (animado, automóvil, cuadrúpedo).
Así se explican las generalizaciones que hace de esta palabra a cantidad de animales (perro, vaca, caballo).
A medida que el niño va añadiendo nuevos rasgos semánticos al significado, va restringiendo gradualmente la extensión del significante hasta que se ajusta al del adulto. Así, al escuchar ladrar, el pequeño, excluye de su campo semántico a gatos, vacas o jirafas.
La teoría de Clark estipula que el desarrollo lexical se efectúa por la unión de rasgos semánticos hasta que llega el momento en que el niño y el adulto que utilizan las mismas palabras están hablando de las mismas cosas. El desarrollo lexical y semántico dura varios años. De este modo, el niño no define términos como 'hermano' o 'hermana', y otras relaciones complejas de parentesco, antes de los 10 años. Un ejemplo: el significante 'hermano', adopta un significado que contiene los siguientes rasgos semánticos: masculino, hijo de un mismo padre, de una misma madre, y reciprocidad. La reciprocidad es un elemento que aparece en términos como hermano o hermana y escapa a la inteligencia y a la madurez del niño.
3.2. Enunciados de una, dos y tres palabras: Todas las producciones lingüísticas estudiadas hasta este momento sólo comprenden una palabra. La etapa que va desde los 12 a los 18 meses, al constar como consta de una sola palabra, no podemos hablar de orden y de sintaxis ya que en la sintaxis existen al menos dos palabras en el enunciado.
La producción del enunciado de dos palabras va precedida de un periodo transitorio que dura algunas semanas durante el cual el niño pronuncia indistintamente una serie de palabras aisladas sucesivas, cuyas relaciones resultan evidentes al observador. Por ejemplo: en 'papá pera' se verá al padre comiéndose una pera y todo el mundo sabrá lo que significa.
En cuanto a la forma, son palabras aisladas sucesivas emitidas con la curva entonatoria propia de un enunciado, es decir, descenso de la voz al final del enunciado y con el mismo acento de intensidad, mientras que una pausa variable interviene entre las dos palabras. La supresión de esta pausa intermedia y la pronunciación de las dos palabras envueltas en el mismo contorno entonatorio asegura el paso a la etapa de pronunciación de dos palabras.
El primer elemento de sintaxis que va a ser utilizado por el niño va a ser el orden de las palabras. El pequeño aprende, a partir del lenguaje adulto que le es dirigido, el orden correcto de las palabras sin un repertorio limitado de enunciado. Se distinguen tres fases: a) Una primera fase en el curso de la cual el niño produce indistintamente cada uno de los dos ordenes posibles. P. ej.: 'coche papá' o 'papá coche'.
b) Una segunda fase en la que se impone el orden adulto. P. ej.: 'coche papá'.
c) Una tercera y última fase, en la que la estructura de orden así aprendida es generalizada a enunciados similares. P. ej.: de 'coche aquí' se obtiene 'papá aquí' y 'mamá aquí. Esta etapa es la más importante, puesto que fundamenta la utilización productiva recursiva y creadora del lenguaje, en el que la lingüista contemporánea [?] ve una de las características esenciales de las lenguas humanas.
En este desarrollo el niño procede gradualmente, no aprende el orden correcto de una manera general y absoluta sino más bien el orden de las palabras en una serie de enunciados de uno en uno, y una vez que los ha aprendido correctamente generaliza la regla abstracta a nuevos enunciados.
A continuación aparecen los enunciados de tres palabras, que en la mayoría de los casos son expansiones de enunciados de dos palabras. La palabra nueva, la tercera palabra, es añadida al núcleo constituido por el enunciado de dos palabras (por ejemplo: 'coche papá aquí', cuyo significado sería 'El coche de papá está aquí').
3.3. El lenguaje adulto dirigido al niño: El lingüista Noan Shonky afirma que muchos niños adquieren un primer y un segundo lenguaje sin dificultad, aunque no se haya hecho ningún esfuerzo por enseñarle y no se haya prestado ninguna atención a sus progresos. Deducimos de estas palabras que los niños pequeños, cuando aprenden su lengua, participan activamente de manera innata e imperiosa en el proceso de desarrollo lingüístico, pero este aprendizaje se vería enormemente dificultados sin la colaboración o ayuda que le presta el adulto.
Efectivamente el lenguaje adulto dirigido al niño entre los 6 meses y los 10 años difiere sensiblemente del lenguaje adulto entre adultos. Las diferencias apuntan a una simplificación del primer tipo del lenguaje respecto del segundo. El lenguaje que dirige el adulto al niño contiene pocas frases ininterrumpidas, es pronunciado con mayor lentitud y comporta pausas regulares entre las frases. Se trata de un lenguaje simplificado en todos los aspectos: fonológico, lexical y semántico y estructural y sintáctico: En el sentido fonológico, las madres se expresan con una articulación o pronunciación muy cuidada, el registro tonal esta forzado a propósito hacia lo alto, para captar y mantener la atención del pequeño.
Lexicalmente, el lenguaje utilizado por el adulto es de menor complejidad, menos diverso y con un grado de abstracción menos elevado que el dirigido a otro adulto. De entre todas las alternativas lexicales disponibles escogen la más funcional y fácil.
En lo que al aspecto semántico se refiere, la mayor o menor dificultad de las relaciones semánticas varían adaptándose al nivel del niño Sintácticamente, el lenguaje materno representa una serie de características que reducen la dificultad del material lingüístico dirigido al niño. Se trata de un lenguaje muy bien construido, en la mayoría de los casos mejor construido que los intercambios verbales entre adulto, en los que abundan las interrupciones de conversación, que contribuyen a hacer menos evidente la estructura sintáctica del discurso y a complicar la tarea del interlocutor. El lenguaje materno es más corto, tiene una menor elaboración de los sintagmas, y es menos complejo (hace uso de menos proposiciones subordinadas, entre otros aspectos).
El tipo de oración más utilizada es la activa enunciativa afirmativa. Luego, poco a poco, se irán introduciendo las oraciones interrogativas directa y, finalmente, las pasivas. Los adultos no somos conscientes de estas modificaciones. La utilización de enunciados interrogativos sirve para mantener la interacción con el niño, ya que por la inmadurez intelectual y lingüística infantil resulta difícil mantener con él una conversación que no sea mediante un gran número de preguntas.
Otra característica del lenguaje adulto referido al niño es su redundancia y reiteración, pues se repiten las palabras entre un 10 y un 30%, ya sea inmediatamente o por un margen de dos o tres enunciados. Por último, cabe resaltar que la complejidad semántica y sintáctica aumenta progresiva y proporcionalmente a la capacidad lingüística del niño. Estas modificaciones que intervienen en el lenguaje materno tienen carácter de generalidad: no varían con el sexo del niño, no están restringidas a la clase sociocultural burguesa, no son específicas de la cultura occidental y no dependen de la normalidad del niño. Se ha demostrado que el lenguaje materno dirigido a niños con Síndrome de Dawn o a niños retrasados mentales medios o profundos de edades comprendidas entre los 3 y los 12 años comporta las mismas características adaptativas y dinámicas que el lenguaje materno dirigidos a niños de los niveles lingüísticos correspondientes.
3.4. Desarrollo morfosintáctico: Entendemos por sintaxis el estudio de la jerarquía de conexión entre las piezas léxicas, es decir, entre las palabras que constituyen las frases.
La morfología se ocupa de las relaciones que se dan dentro de la palabra, entre las unidades menores que ella. Podemos decir que la morfología describe la estructura de la palabra.
La morfosintaxis es el conjunto de procedimientos que facilitan la comunicación disminuyendo la posibilidad de errores. Por tanto, es un sistema de precorrección de errores. En el transcurso del cuarto año de vida estos desarrollos, el morfológico y el sintáctico, concurren en lo que llamamos sintaxis de base, y entramos en la etapa de la oración simple. En esta podemos distinguir el grupo del nombre, o sintagma nominal, y el grupo del verbo, o sintagma verbal. Así que podemos decir que la oración está compuesta por un sintagma nominal más un sintagma verbal o predicado.
El sintagma nominal está constituido por un núcleo sustantivo, aunque a veces puede ser sustituido por un pronombre. A este sustantivo lo pueden acompañar artículos y adjetivos. En su forma más simple el sintagma nominal contendrá sólo un nombre, un nombre acompañado de un artículo o un nombre acompañado de un artículo y de un adjetivo. Con el desarrollo lingüístico del niño son posibles formas más elaboradas de sintagma nominal que comportan dos o más nombres (por ejemplo: 'Juan come', 'Juan y Pedro juegan a la pelota' o 'La casa de pedro está hecha de ladrillos'). A su vez, pueden ir acompañados de artículos y adjetivos (por ejemplo: 'Todos los chicos mayores y todas las chicas mayores juegan a la pelota').
El sustantivo es el núcleo primario de toda la construcción sintagmática, esto es, tiene categoría de rango primario nuclear. Desde el punto de vista semántico también el sustantivo tiene categoría de rango primario porque la base semántica del sustantivo es una base denominadora, contiene teóricamente un juicio apodístico 'X es X' o 'X se llama X'. En cambio, el resto de las palabras de la oración, además de tener en su base semántica un juicio apodístico, tienen un segundo valor relacionante ('y en relación con X'), por esto deben estar en relación sintáctico-semántica con una palabra que tenga la primera cualidad (por ejemplo: 'Árbol alto', 'Guillermo soñaba' o 'Lisboa antigua'). Los sustantivos no predican las palabras que predican de otras, son palabras de rango secundario como verbos y adjetivos, y estos a su vez pueden ir modificados por los adverbios (que son de rango terciario) y hacen una segunda predicación (por ejemplo: en 'Periódicos vendidos', la palabra 'periódicos' tendría rango primario y 'vendidos' rango secundario; en 'Periódicos muy vendidos', las palabras tendrían rango primario, secundario y terciario respectivamente).
La aplicación didáctica de esta enseñanza es importantísima en los primeros cursos de la enseñanza primaria. Los primeros ejemplos de sustantivos los tendremos que hacer con referentes del mundo exterior al niño y nunca con sustantivos abstractos o culturales.
Los rasgos semánticos de los sustantivos son un pequeño programa escolar de los primeros cursos (primero, segundo o tercero de Primaria) para trabajar con su clasificación (por ejemplo: comunes/propios, masculinos/femeninos, concretos/abstractos, animados/inanimados, contables/continuos, individuales/colectivos o humanos/no humanos). Es fácil trabajar con los sustantivos las relaciones semánticas fundamentales que se centran en las relaciones de tiponimia, hiponimia e inclusión (por ejemplo: 'gato' está incluido en el hiperónimo 'animal doméstico', 'plancha' está incluido en el hiperónimo 'electrodoméstico', 'azafata' en el hiperónimo 'viaje en avión'). Relación de presuposición: ante la palabra 'hijo', presuponemos 'padre' o 'madre'. Ante la palabra puerta presuponemos 'pared' o 'muro', ante la palabra 'río' presuponemos 'agua'.
Trabajar con los niños estas relaciones nos llevará a evitar contradicciones, incoherencias, hipersuposiciones inseguras o falsas. Por último, dentro de la morfología flexional el orden del tratamiento didáctico del sustantivo está claro: el primer puesto será para el sustantivo (este puesto está avalado por todo lo que se ha dicho hasta ahora) y además por el índice de frecuencia. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, si escogemos 5.000 palabras al azar encontraremos que 2.500 serán sustantivos, 953 serán verbos y 1.199 serán adjetivos. Las partes de la oración que quedan (pronombres, preposiciones, conjunciones, interjecciones, adverbios...) formarán el porcentaje restante.
Estas cantidades dan a los maestros una idea de cómo introducir el estudio gramatical en la escuela.
El sustantivo aparece claramente desmarcado del resto de las partes de la oración, ya que el vocabulario compuesto por múltiples partes de la oración consta de muchos más sustantivos que verbos, adjetivos y adverbios juntos. Por otra parte, es una tentación continua para el maestro centrarse mucho en los sustantivos y descuidar un poco las demás partes de la oración, hecho que hay que combatir.
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