Tema 04 anatomía cabeza y cuello (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Málaga
Grado Medicina - 1º curso
Asignatura Anatomía 2
Profesor A.S.
Año del apunte 2014
Páginas 12
Fecha de subida 14/02/2015 (Actualizado: 21/03/2015)
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Macizo facial y mandíbula

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TEMA 4: Macizo facial y mandíbula El macizo facial está compuesto de huesos frágiles que cuelgan del neurocráneo. Junto con la mandíbula forma el viscerocráneo o esplacnocráneo, que a modo general, tiene osificación intramembranosa. El origen embrionario del macizo facial es derivado de las crestas neurales. En el cráneo fetal aparecen cinco prominencias, la prominencia frontonasal, dos maxilares y dos mandibulares (estas últimas provienen del primer arco faríngeo). La prominencia frontonasal da otras cuatro prominencias, dos nasales mediales y dos nasales laterales, que formarán los huesos de la línea media de la cara. Las prominencias maxilares originarán los huesos maxilares, y las mandibulares se fusionarán para formar la mandíbula (hueso único).
El esqueleto facial protege y sostiene las estructuras viscerales de la cara, entre las que destacan los órganos de los sentidos, además de las vias iniciales respiratoria y digestiva.
4.1. Maxilares Huesos dobles que representan la porción central de la cara, y son los más voluminosos de la misma. La parte central de los maxilares se llaman cuerpos, que tienen forma maciza, pero encierran en el interior el seno maxilar, una cavidad aérea. En la parte superior del cuerpo hay un surco, el surco infraorbitario, que profundiza formando el foramen infraorbitario, por el que pasa el nervio infraorbitario.
Del cuerpo sale una rama ascendente que se denomina apófisis ascendente o frontal, que se dirige superiormente hasta articular con el hueso frontal, y también con el nasal y el unguis del lado del maxilar. Las apófisis de ambos maxilares delimitan escotadura nasal junto con los nasales. En la parte inferior, en el extremo anteromedial la apófisis frontal, se encuentra la espina nasal anterior, que se halla en el centro de la base del orificio piriforme, y se une con la del lado contrario. El orificio piriforme es la suma de las dos escotaduras nasales, una de cada maxilar.
Lateralmente al cuerpo de cada maxilar encontramos la apófisis cigomática o piramidal. Esta apófisis articula con el hueso cigomático o malar, y delimita la parte inferomedial de la órbita ocular mediante su cara orbitaria.
En esta cara tenemos el canal o surco infraorbitario en el interior de la 32 órbita, que se dirige anteriormente hasta que forma el foramen infraorbitario, el cual se une con el del cuerpo del maxilar mediante el conducto infraorbitario.
La parte más posterior de los cuerpos de los maxilares son las tuberosidades. De la cada tuberosidad sale la apófisis alveolar, que forma la hemiarcada dentaria superior, y con la del otro lado forma la arcada dentario superior completa. En las apófisis alveolares se encuentran unos orificios, llamados alvéolos dentales superiores, donde se encajan los dientes superiores (aunque realmente son huesos, los estudiaremos más adelante).
33 Medialmente a cada apófisis alveolar está la apófisis palatina del maxilar, una lámina ósea que forma la mayor parte del paladar duro o paladar óseo, el cual se ve completado con el hueso palatino, que articula con la misma.
También forma el suelo de las fosas nasales. La parte más periférica de la apófisis palatina forma el origen de las apófisis alveolares, además de la tuberosidad, que es el origen posterior.
En la parte más anterior de la apófisis palatina del maxilar, vemos en una visión inferior el foramen palatino anterior o la fosa incisiva, una hendidura que se forma de la unión de la desembocadura de dos conductos, los conductos incisivos, uno a cada lado. Estos conductos se abren en su otro extremo a las fosas nasales, cada uno a una, mediante los forámenes incisivos. En algunas ocasiones, los conductos incisivos no se unen en su desembocadura, por lo que no se habla de fosa incisiva, sino de otros dos forámenes incisivos inferiores que se abren a la cavidad oral.
También sucede de vez en cuando, que existe una sutura, denominada sutura premaxilar, que lo separa de un hueso inconstante denominado hueso premaxilar o incisivo. Este hueso normalmente no existe, puesto que queda englobado en el propio maxilar, pero en ocasiones, como proviene de la prominencia frontonasal, a diferencia del resto del maxilar, que proviene de la prominencia maxilar; puede suceder que no se fusionen y quedar de modo independiente, albergando los alveolos dentarios de los incisivos superiores y la fosa incisiva (o forámenes incisivos).
34 4.2. Cigomáticos o malares Los huesos cigomáticos o malares son los huesos que forman los relieves palpables de las regiones de los pómulos. Articulan con los huesos maxilar, frontal, temporal y esfenoides (sus alas mayores).
Posee varias apófisis. La primera es la apófisis maxilar, que realmente no es una apófisis, sino un saliente óseo mal definido, pero que recibe con frecuencia este nombre. La apófisis maxilar articula con el cuerpo del hueso maxilar, concretamente con la apófisis cigomática, formando la sutura cigomáticomaxilar, y presenta en su parte más superior el foramen cigomático-facial, en la transición con la apófisis frontal.
La apófisis frontal u orbitaria asciende hasta articular con la apófisis cigomática del frontal y con las alas mayores del esfenoides, en la cresta cigomática. Forma la pared lateral de la órbita ocular, y en la cara orbitaria de esta apófisis está el foramen cigomático-orbitario o cigomático-orbital.
Por último tenemos la apófisis temporal del cigomático, que se une con la apófisis cigomática del temporal y forman juntas el arco cigomático. En la cara medial de esta apófisis se ve el foramen cigomático-temporal.
35 En el hueso cigomático se describen tres caras, una externa, una orbitaria, y una temporal. La cara externa es palpable, mientras que la orbitaria está en relación con la órbita del globo ocular y la temporal, en relación con la fosa temporal.
4.3. Esfenoides El hueso maxilar se apoya, por la tuberosidad, en las apófisis pterigoides del esfenoides. Las pterigoides son unas apófisis inferiores del esfenoides, que salen de su cuerpo hacia abajo, y se dividen en dos láminas, una lámina externa o lateral, y otra interna o medial, que están unidas en su extremo anterosuperior, pero se separan al acercarse al extremo inferior. Las láminas de las pterigoides también se llaman alas de las pterigoides. Entre ambas láminas de cada pterigoides queda un espacio llamado escotadura pterigoidea, que en la parte inferior se abre, denominándose fosa pterigoidea.
El extremo inferior de la lámina medial de la pterigoides tiene forma curvada, por lo que se le llama gancho pterigoideo, en el cual se insertará un músculo.
Visión anterior del esfenoides El espacio que queda entre los huesos maxilares y esfenoides es rellenado con otro hueso, el hueso palatino.
36 4.4. Palatino El hueso palatino es difícil de ver debido a su localización. Tiene una forma extraña, como de "L". Está formado por dos láminas:  Lámina perpendicular: esta se encuentra entre la lámina medial de la pterigoides y la tuberosidad del maxilar.
Presenta anterosuperiormente la apófisis orbitaria, que se relaciona con el esfenoides, el etmoides y el maxilar. Se puede apreciar desde la órbita del ojo, en la parte posterior de la pared medial.
Posterior a la apófisis orbitaria se encuentra la apófisis esfenoidal, que se relaciona con el esfenoides, articulando con su cuerpo. Entre las apófisis orbitaria y esfenoidal queda una escotadura, la escotadura esfenopalatina, en la que se coloca el esfenoides y entre 37 ambos huesos dibujan un orificio llamado agujero esfenopalatino o pterigopalatino.
Más inferiormente se halla la apófisis piramidal, que se mete en la fosa pterigoidea.
En relación con el maxilar se forma el conducto palatino mayor.
 Lámina horizontal: se ve en el techo de la cavidad bucal, articulando con la apófisis palatina del maxilar y formando con esta el paladar duro, en concreto, su parte más posterior. Presenta el foramen palatino o palatino posterior, que son la desembocadura de los conductos palatinos mayores.
38 4.5. Nasales Los nasales son huesos dobles, uno a cada lado, que cierran el agujero piriforme en su parte superior, el vértice. Sus laminillas óseas semicurvas articulan con el frontal mediante la sutura frontonasal y con la apófisis frontal del maxilar, y no poseen accidentes óseos significativos.
En la articulación frontonasal, en la línea media, se encuentra el punto nasión, un punto craneométrico débil, situado inferior a la glabela. En este punto, cambia la dirección de los nasales respecto de la del frontal, dando la zona más hundida de la nariz, y es un lugar de fracturas muy frecuente.
Otros huesos del viscerocráneo pequeños, como el lagrimal o unguis, el vómer, o el cornete inferior, los veremos con las fosas craneofaciales.
4.6. Mandíbula La mandíbula es un hueso único, que proviene de los primeros arcos branquiógenos, que se unen, dando el cartílago de Meckel, que se osificará de modo intramembranoso para formar la mandíbula. Es la única pieza ósea móvil del cráneo, y tiene forma aproximada de herradura.
El cuerpo de la mandíbula es su parte principal, y tiene una disposición horizontal cuando esta no se está moviendo. En la cara superior del cuerpo 39 mandibular tenemos la porción alveolar inferior, donde se encuentran los alvéolos dentarios inferiores, en los que anclan los dientes de la arcada dentaria inferior. En la parte más anterior del cuerpo está la prominencia o protuberancia mentoniana, que es la zona por la que se unieron las dos mitades que componen la mandíbula. Próximos a la prominencia mentoniana están los forámenes mentonianos, que son el orificio por el que desembocan al exterior los conductos mandibulares. En la parte posterior del cuerpo, este cambia de dirección y esta zona se denomina ángulo de la mandíbula, además, en él hay un saliente por la cara inferior y posterior que se denomina gonion.
Del gonion sale la rama ascendente mandibular, que es vertical y sube hasta dividirse en dos salientes óseos. En el extremo posterior está la apófisis condilar o cóndilo mandibular, que articula con el temporal, y que posee una porción estrecha llamada cuello condilar, que acaba en una parte más ancha, la cabeza condilar. Mientras que en el extremo anterior de la parte superior de la rama ascendente vemos la apófisis coronoides, menos marcada y que sirve de inserción de músculos. Entre las dos apófisis queda una escotadura llamada escotadura sigmoidea o mandibular.
40 Ahora en la cara interna de la mandíbula, encontramos en la porción más anterior, en la eminencia mentoniana, las cuatro apófisis geni o espinas mentonianas, dos superiores, y dos inferiores. Inferolateral a las apófisis geni de cada lado están las fositas digástricas.
En la cara interna del cuerpo mandibular están las líneas milohioideas, lugar de inserción de los músculos milohioideos. Las líneas milohioideas se dirigen posterosuperiormente por la cara interna de la mandíbula hasta llegar a las ramas ascendentes, en las que acaban en unas laminillas óseas donde se agarran ligamentos llamadas língulas o espinas de Spix. Las língulas de las ramas ascendentes ayudan a delimitar los forámenes madibulares, orificios de abertura internos de los conductos mandibulares, que se abrían al exterior con los forámenes mentonianos.
41 4.7. Articulaciones temporo-mandibulares Estas articulaciones se establecen entre la mandíbula y los dos huesos temporales. Son articulaciones de tipo doble condíleas en las que se enfrentan los cóndilos o tubérculos articulares temporales con las cabezas de los cóndilos mandibulares. Posterior a cada cóndilo temporal e inferior al origen de la apófisis cigomática hay una fosa, la fosa mandibular, en la que se introduce la cabeza del cóndilo mandibular.
Estas articulaciones poseen cavidades articulares glenoideas, la cual permite la lateralización de anteropulsión y retropulsión de la mandíbula.
El cóndilo mandibular se desplaza hacia adelante cuando se abre la boca, enfrentándose totalmente al cóndilo temporal cuando la boca está en abertura total. En el interior de la cavidad articular existe un menisco bicóncavo, que se adapta perfectamente a las carillas articulares de ambos cóndilos, evitando que estos sean incongruentes. Este menisco divide la cavidad articular en dos subcavidades, una suprameniscal y otra inframeniscal, cada una de las cuales presenta su propia cavidad sinovial.
Las articulaciones temporo-mandibulares se encuentran reforzadas por una serie de ligamentos de refuerzo que limitan el movimiento y ayudan a sujetar la mandíbula, evitando que los cóndilos se salgan de las articulaciones. Existe un ligamento temporomandibular medial y un ligamento temporomandibular lateral que son refuerzos de la propia cápsula, pero son inconstantes. Se originan en los bordes inferiores de las apófisis cigomáticas del temporal y se insertan en los cuellos de los cóndilos mandibulares.
Otros dos ligamentos de refuerzo, que no pertenecen a la cápsula, son los ligamentos accesorios. Tenemos dos:   Ligamento esfenomandibular: este ligamento va desde la espina del esfenoides hasta la língula mandibular.
Ligamento estilomandibular: es un ligamento que se origina en el vértice de la apófisis estiloides y se inserta en la cara interna del ángulo de la mandíbula.
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