tema 1 psicologia patologica (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Psicología - 4º curso
Asignatura psicologia patologica
Año del apunte 2017
Páginas 21
Fecha de subida 14/06/2017
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T1. DEL SIGLO XIX AL XX: ALGUNAS CLAVES HISTÓRICAS PARA ENTENDER LA SITUACIÓN ACTUAL El siglo XIX es una época de intensa aplicación de la metodología observacional y de elaboración de taxonomías en las ciencias naturales. Es también un siglo marcado por la(s) teoría(s) de la evolución; todas las disciplinas científicas relacionadas con la biología recibirán la influencia de las investigaciones y teorías sobre el proceso evolutivo de las especies.
Influidos por este contexto científico, los profesionales encargados del tratamiento de los enfermos mentales comienzan:  A trabajar en la recopilación de estudios clínicos y en la observación sistemática del comportamiento y la sintomatología del enfermo.
 Aparece la costumbre del registro, incluyendo un estudio histórico del trastorno desde su inicio, los cambios que se iban sucediendo con su evolución y los efectos de los tratamientos aplicados.
 Como resultado de esta observación clínica sistemática aparecen los embriones de los actuales sistemas clasificatorios de los trastornos mentales.
La psicopatología descriptiva. Las tesis degeneracionistas y organicistas Durante el siglo XIX hay tres focos principales de crecimiento de la psicopatología: Francia, Alemania e Inglaterra.
Escuela francesa Las principales aportaciones de la escuela francesa quedan recogidas en el tratado De la maladie mentale considerée sous le raport médical, higiénique et médico-legal, de Jean Esquirol (1772-1840).
 Esquirol fue discípulo de Pinel y codirector de la Salpetrie desde 1811.
 Destacó por sus críticas a las tendencias filosóficas de la psicopatología, intentando promover como alternativa la observación rigurosa de los hechos y su cuantificación.
 Esquirol se interesó más en la descripción y la clasificación de los trastornos mentales que en la indagación de sus patogenia y su etiología.
 Discípulos destacados suyos fueron Tours, Baillaguer, Lasegue y Bayle.
Pero paralelamente a esta perspectiva descriptiva se desarrollarían, en la escuela francesa y en otras, enfoques más interesados por los determinantes de la enfermedad mental. Otras figuras importantes de la escuela francesa de psicopatología durante el siglo XIX fueron: Morel, Magnan y Charcot.
 Jean Martin Charcot (1825-1893) destacó por sus estudios sobre las neurosis y su interés en la utilización terapéutica de la hipnosis.
 Benedict Morel (1809-1873) estuvo muy interesado en el estudio del papel de la herencia en los trastornos mentales, trabajando en la elaboración de una nosología fundamentada en la etiología de los trastornos y proponiendo su teoría de la degeneración.
 Sus trabajos serían continuados por Magnan (1835-1916), quien establecería una cierta confrontación con la nosología propuesta por Kraepelin desde la escuela alemana.
Según la teoría de la degeneración, expuesta por Morel en su Traité des dégénérescences Psysiques, intellectuelles, et morales de lespèce humaine, las enfermedades mentales serían el resultado de una degeneración genética que iría desde las neurosis hasta la deficiencia mental pasando por las psicosis; además esta tendencia a la degeneración sería hereditaria, agravándose progresivamente.
Escuela alemana La escuela psicopatológica alemana irá evolucionando durante el siglo XIX para abandonar un inicial dualismo en la concepción de la enfermedad mental y decantarse progresivamente en favor de un enfoque somaticista.
 Desde una vertiente académica, Wiehelm Griesinger (1817-1868) representa con fidelidad esta corriente somaticista. En 1845 Griesinger publicó su Die Pathologie und Therapie der psychischen Krankheiten, en el que se resta importancia a los determinantes culturales de los trastornos mentales, afirmando que éstos son trastornos del cerebro. Su influencia ha llegado hasta la actualidad, entre otras vías, a través de su discípulo Kraepelin.
Escuela inglesa En la escuela inglesa, finalmente, desarrollaron su trabajo autores como:  Maudsley (1835-1918), quien aceptaría y profundizaría en las ideas de Morel sobre la degeneración,  y Jackson (1834-1911), que elaboraría una versión neurobiológica de las mismas.
Enfoque biologico de la psicopatologia La escuela francesa con sus tesis degeneracionistas, compartidas por la escuela inglesa, y la escuela alemana con su marcado organicismo, coincidirían pues en el siglo XIX para dar a la psicopatología un carácter estrechamente relacionado con la biología.
El contexto de la época favorecía esa inclinación, puesto que aparecían continuamente datos anatomopatológicos relacionados con alteraciones en el funcionamiento psicológico:  los descubrimientos de Broca y Wernicke sobre las afasias.
 De Korsakov sobre la amnèsia.
 De Alzheimer y Pick sobre las demencias, son ejemplos de ello.
 Esta tendencia se vió también favorecida por el descubrimiento de que una enfermedad como la sífilis, con manifestaciones psicopatológicas graves, se debía exclusivamente a la acción de un bacilo.
Pero este enfoque biológico emergente no se basaba tanto en la experimentación y la investigación clínica como en un cierto deseo de homologación con la medicina.
Pensamiento neo-kraepeliano En este contexto comienza a desarrollar su trabajo Emil Kraepelin (1856-1926). Su influencia en la actualidad es de tal magnitud que es frecuente describir el pensamiento psicopatológico de nuestros días como neo-kraepeliniano.
Durante su formación Kraepelin tuvo la fortuna de aprender con algunos de los investigadores más importantes de su tiempo: Griesinger, Helmholtz y Wundt.
Su principal dedicación fue el intento de crear un sistema nosológico sólido y coherente.
Para ello, emulando a Esquirol, huyó de planteamientos referentes a las causas y los mecanismos que determinan los trastornos mentales; adoptó un enfoque ateórico centrándose exclusivamente en la descripción precisa de las categorías diagnósticas.
Su Tratado de psiquiatría expone en sucesivas ediciones (publicadas entre 1883 y 1927) el desarrollo de las aportaciones que iba realizando. Ejemplos de estas aportaciones son: el concepto dicotómico de las psicosis, entre las que distinguía la demencia precoz y la psicosis maníaco-depresiva, y sus ideas sobre los delirios crónicos, la paranoia y las parafrenias.
Ante la dificultad para establecer la etiología y la patogenia de la mayoría de las enfermedades mentales, Kraepelin optó por clasificar éstas a partir de su presentación clínica y su curso.
 De esa manera, los dos grandes grupos de psicosis se diferenciarían por la pérdida progresiva de las facultades mentales que se observaba en la demencia precoz y por la aparición de los síntomas en forma de ciclos que caracterizaría, en cambio, a la psicosis maníaco-depresiva, con períodos de silencio y aparente curación.
Posteriormente añadió la categoría correspondiente a la psicosis delirante crónica que, a diferencia de la demencia precoz, no evolucionaría irremediablemente hacia un deterioro progresivo.
La dicotomía kraepeliniana entre psicosis maniaco-depresiva y demencia precoz era básicamente platónica, tipológica. Kraepelin creía que la tarea fundamental de la psiquiatría era descubrir las enfermedades esenciales y sus formas básicas a través de la expresión sintomatológica de los pacientes. Aunque esta manera de ver las cosas se ha mantenido hasta nuestros días, como es puesto de manifiesto por el consenso neo-kraepeliniano presente en los manuales diagnósticos y estadísticos de la APA, no han faltado propuestas alternativas basadas en la dificultad para confirmar clínicamente la dicotomía propuesta. De hecho, las dificultades para distinguir de manera fiable entre la enfermedad maníacodepresiva y la demencia precoz no eran ajenas al propio Kraepelin, quien escribía en 1920: "Ningún psiquiatra experimentado negaría que existe un gran número de casos en los que parece imposible diagnosticar con claridad una u otra (...) Cada vez parece más evidente que no es posible distinguir claramente estas dos enfermedades, lo que nos hace sospechar que nuestra formulación del problema puede ser incorrecta”.
EVOLUCIONISMO Y PSICOPATOLOGIA Recogiendo la tradición platónica, y con una gran influencia posterior sobre la conceptualización de los trastornos mentales, que se mantiene hasta la actualidad, Sir J.
Hughlings Jackson (1835-1911) integró la idea de la localización cerebral de las funciones psíquicas con una interpretación incorrecta de la teoría de la evolución basada en la noción de jerarquía.
Los modelos estructurales jerárquicos Se aplican en psicología a multitud de constructos. Se han aplicado a:  La descripción de la intel·ligència.
 En los estudios sobre temperamento, personalidad y psicopatología.
 Se encuentran también modelos de estructuras jerárquicas en todas las ciencias, sean éstas físicas, biológicas o sociales.
Probablemente ello se deba a que los modelos jerárquicos estrictos, es decir, aquellos que establecen relaciones de control unidireccional desde los niveles superiores, se ajustan bastante bien al concepto clásico de causalidad.
En ese sentido, el establecimiento de estructuras jerárquicas mediante el análisis factorial se parece bastante a la experimentación de laboratorio, dado que ésta puede ser vista como una técnica para crear artificalmente un forma simple de jerarquía entre variables. El tema puede complicarse si se entra en la discusión acerca de lo apropiado que pueda ser considerar la relación de control entre niveles como unidireccional o recíproca.
El significado de los modelos estructurales jerárquicos es doble.
1. Por un lado hacen referencia a la organización de un sistema en un momento dado, incluyendo las relaciones de multideterminación recíproca entre sus niveles; éste viene a ser su significado espacial. Así, por ejemplo, los cuerpos celestes se organizan en sistemas, éstos en galaxias, etc.; y las células se organizan en tejidos, éstos en órganos y éstos en organismos, etc.
2. Por otro lado, el significado temporal de los modelos estructurales jerárquicos se refiere a la evolución de la estructura, es decir, a la sucesión de las diferentes etapas de adquisición de niveles. En diferentes campos científicos, las estructuras jerárquicas respectivas tienen sorprendentes similitudes, puesto que se parte de un estado inicial de homogeneidad que, progresivamente, irá sufriendo un proceso de diferenciación.
Así, en cosmología se explica la evolución del Universo como un proceso de diferenciación de cuerpos celestes a partir de una singularidad homogénea: el gran estampido que los anglófonos denominan "big-bang". De manera similar, en biología se explica el desarrollo de un organismo como un proceso de división y diferenciación celular a partir de una célula inicial, y los modelos jerárquicos de la inteligencia postulan una inteligencia inicial programada genéticamente para diferenciarse progresivamente en aptitudes específicas a lo largo del desarrollo, con lo que la contribución cualitativa de la herencia y el ambiente queda delimitada.
La idea de jerarquía se ha aplicado también al proceso evolutivo de las especies Según tal noción, éste proceso ha seguido un camino de progresivo perfeccionamiento hasta llegar al Hombre (que se encontraría en la cúspide de la jerarquía evolutiva). Pero esta manera de ver las cosas no se corresponde con la forma en que Darwin entendía la evolución. Para él la evolución era esencialmente oportunista, dando lugar a diferentes formas de adaptación adecuadas al entorno presente en cada momento histórico, pero no ordenadas en virtud de ninguna clase de oscuro principio de perfección o progreso.
En cambio, para Spencer la evolución sí que respondía a ese principio teleológico metafísico.
Adoptó la ley de la organización ascendente del Cosmos de von Baer, desde un estado de homogeneidad inicial hacia una progresiva heterogeneidad. Como la evolución del Universo, el desarrollo ontogenético progresa desde la homogeneidad hasta la heterogeneidad, así que la evolución filogenética debería poder caracterizarse también como un proceso en virtud del cual la materia pasa de un estado de homogeneidad indefinida hasta un estado de heterogeneidad definida y coherente.
Jerarquias en psicopatologia En el campo de la psicopatología, la concepción de la evolución como progreso reafirmó la idea de que la enfermedad mental era el resultado de una degeneración. De hecho, los estudios epidemiológicos revelaban la existencia de coincidencia en los mismos grupos de individuos de diferentes signos de tal "degeneración", como: la enfermedad o el retraso mental, la tuberculosis, el alcoholismo, la criminalidad, altas tasas de mortalidad infantil, pobreza y corta expectativa de vida  Indicando que la naturaleza estaba actuando eliminando los individuos genéticamente inferiores.
Se argumentaba también que el correlato en la personalidad de esta clase de inferioridad era un síndrome de deficiencia general del caràcter, con rasgos como: la deshonestidad, incapacidad para esperar la gratificación, promiscuidad sexual, holgazanería y otros por el estilo. En las personas con este tipo de personalidad cabía esperar con cierta seguridad que se manifestaran tarde o temprano diferentes clases de trastorno mental.
Esta persepectiva se acompañaba de la idea de que las razas podían ser clasificadas en función de su supuesto grado de progreso evolutivo, con lo que algunas (en particular la caucásica) se consideraban más avanzadas tanto cultural como biológicamente que otras.
El hecho de que los individuos con determinados tipos de deficiencia mental (síndrome de Down) tuvieran rasgos morfológicos semejantes a los de razas diferentes a la caucásica se consideraba prueba de ello. Además de los idiotas mongólicos, Down (1866) distinguió también, a partir de sus rasgos morfológicos, entre los idiotas de la variedad etíope, los de tipo malayo y otros semejantes a los habitantes primitivos de América.
 Paul Broca fue uno de los científicos de mayor prestigio que abrazó en el siglo XIX la creencia sobre la existencia de una jerarquía de desarrollo entre las diferentes razas humanas.
Gould (1981) señala que sus métodos de cuantificación de variables eran extraordinariamente rigurosos, pero que adolecía de ciertos defectos a la hora de elaborar conclusiones con los datos que recogía: era propenso, por ejemplo, a escoger aquellos datos que ilustraban prejuicios previos, ignorando los que los contradecían: Entre las características morfológicas que intentó establecer para fundamentar su afirmación respecto a la jerarquía existente entre las razas se encontraba la proporción entre la longitud del radio y la del húmero; una mayor proporción indicaría un mayor tamaño relativo del antebrazo, algo característico de los monos. En los individuos de raza negra la proporción era de 794, mientras que en los blancos era de 739; no obstante, en los esquimales era de 703 y en los aborígenes australianos era de 709, así que concluyó que la elongación del antebrazo no era un indicador adecuado del grado de desarrollo racial.
Otros intentos de Broca para encontrar indicadores de clasificación jerárquica racial, igualmente fallidos, fueron el ángulo facial (la proyección anterior del rostro y la mandíbula), el índice craneano (la proporción entre el ancho máximo y el largo máximo del cráneo), la situación del foramen magnum (agujero situado en la base del cráneo, por el que pasa la médula espinal; los pueblos inferiores debían tener un foramen magnum situado más atrás, como en los monos), y la proporción de materia en las zonas anteriores del cerebro respecto a las posteriores.
La hipótesis de la degeneración Contó en psicología con defensores tan relevantes como H.H. Goddard. estudioso de la deficiencia mental e introductor de los tests de Binet en EE.UU.
 Goddard participó en el programa de selección y control de la inmigración masiva que tenía lugar en EE.UU. a principios del siglo XX, aplicaba para ello pruebas de inteligencia y es conocida la caracterización como débiles mentales que hacía de marginados, delincuentes e individuos de clases bajas, explicando su situación social por su escasa inteligencia (Gould, 1986). De manera similar, Gámbara escribía en España, en un manuscrito no fechado: "La antropología criminal, fundada por Lombroso (...), sanciona que el delincuente, con tal que no sea de ocasión, representa siempre las razas inferiores de la humanidad, á las que, por desgracia, pertenecen los deficientes".
 La antropología criminal de Lombroso también surge en el contexto de las tesis degeneracionistas. Se basaba en la idea de que los criminales tienen una peculiar organización nerviosa, de tipo degenerativo, que debía poder ser identificada a partir del estudio de su morfología corporal. Ello permitiría discriminar a los criminales innatos, facilitando con ello la objetividad de las decisiones judiciales. La aplicación de las técnicas desarrolladas para la medición de los rasgos morfológicos no se limitó al campo de la criminología, extendiéndose con rapidez a otros grupos de población marginados como los enfermos mentales.
Lombroso identificaba la criminalidad como una característica propia de especies inferiores y de los pueblos primitivos; observó, por ejemplo, que, como los delincuentes occidentales, los miembros de la tribu egipcia dinka también acostumbramban a adornar sus cuerpos con tatuajes, tenían un alto umbral de dolor y su morfología facial era semajante a la de los monos. Las tesis lombrosianas coincidían con el ambiente recapitulacionista que se respiraba por la época, dado que incluían en una misma categoría a los asesinos natos, los animales, las razas inferiores y los niños. Para Lombroso en los niños podían observarse algunas características propias de los criminales como las tendencias sádicas y la pasión por las bebidas alcohólicas.
Algunas de esas ideas degeneracionistas y sus desarrollos posteriores siguen vivas en la actualidad, como la de la estrecha relación entre psicopatía y psicopatología sobre la que se fundamenta la dimensión de psicoticismo de Eysenck; o la de la adaptación de la pena a la personalidad y las circunstancias del delincuente. Ejemplo de ello son las reformas legales basadas en el principio de la indeterminación de la sentencia y en la atención a las circunstancias atenuantes (siguiendo un modelo lombrosiano ampliado que incluye los factores ambientales junto a los personales entre los determinantes del delito), obligando a erradicar la aplicación automática de la pena en función del delito cometido como defendía la criminología clásica. La pena, de acuerdo con estas tesis, no debería ser un castigo del crimen, sino una defensa de la sociedad ajustada a las características de la persona que ha cometido el delito  No tiene sentido castigar severamente a una persona que comete un delito ocasional presionado por circunstancias ambientales; en cambio, conviene castigar con dureza al delincuente nato aunque su falta haya sido menor puesto que la sociedad ha de protegerse de él, debe segregarle.
La tesis de la degeneración fue también utilizada por algunos psiquiatras franceses durante la segunda mitad del siglo XIX para explicar, además de la locura o la criminalidad, la tendencia a la agitación política en las clases bajas.
 Se argumentaba que la revolución es promovida por individuos predispuestos genéticamente al alboroto. De esa manera, los miembros de clases bajas que promovían conflictos sociales eran calificados como incapaces de pensar racionalmente y carentes de libre albedrío  Los problemas sociales se atribuían a desigualdades naturales entre razas y clases.
Dowbiggin (1985) sugiere que muchos médicos adoptaron las tesis degeneracionistas porque se encontraban en un ambiente en el que sufrían una extraordinaria presión por parte de la sociedad. Se tenía una baja consideración hacia los médicos que se ocupaban de la atención a las personas con enfermedades mentales, dado el escaso éxito que obtenían en sus tratamientos.
 Si bien Esquirol había considerado a la predisposición hereditaria una de las muchas causas posibles de la locura, entre las que citaba también a factores ambientales igualmente importantes como los estilos de vida, el clima, etc,  Otros autores como Moreau se decantaban claramente por la transmisión hereditaria de la tendencia a la degeneración como causa principal. La patología mental podía ser inicialmente consecuencia de condiciones sociales o ambientales, pero una vez adquirida se transmitía como una degeneración hereditaria. No se heredaría una enfermedad determinada, sino una tendencia a la degeneración que podría expresarse en forma de diferentes enfermedades. El origen de los problemas mentales, de la criminalidad y, en general, de cualquier tipo de desviación era atribuido a factores hereditarios.
En este contexto, Sir Francis Galton dió el nombre de eugenesia a una disciplina que tendría como finalidad sustituir la selección natural por una selección social encaminada a evitar la degeneración de nuestra especie. Eran los primeros pasos del darwinismo social.
 Hubo notables defensores de la eugenesia, desde que Galton formulara sus objetivos en 1883; entre ellos, ya entrado el siglo XX:  se encontraron biólogos como Davenport y psicólogos como Burt y Terman. Para alcanzar sus fines la eugenesia precisaba poner énfasis en la medición cuantitativa de los rasgos físicos y psicológicos, lo que hizo que simpatizaran con ella muchos psicólogos embarcados en la tarea de la construcción de tests mentales. Esta tradicional vinculación de los tests de inteligencia con la eugenesia hizo que aparecieran numerosas críticas ideológicas a aquellos, y muchas de ellas se mantienen en la actualidad.
 La eugenesia y el darwinismo social fueron abrazados en los años 30 de nuestro siglo como respaldo "científico" de los movimientos racistas y fascistas. Ya en 1911 el estado de Nueva Jersey había promulgado una ley estipulando la esterilización de retrasados o enfermos mentales, criminales, borrachos, drogadictos, epilépticos, sifilíticos y otras personas "enfermas y degeneradas" (Chorover, 1979).
En consonancia con la visión spenceriana de la evolución, Jackson (1955) propuso el concepto de encefalización, con el que se asumía que las regiones nerviosas de aparición más reciente dominaban la actividad de las precedentes.
 Su idea principal era que la evolución del sistema nervioso central (SNC) se había caracterizado por la adición sucesiva de estructuras; cada nueva estructura servía para inhibir selectivamente y, por ello, para incrementar la selectividad de respuesta de las estructuras inferiores. Las estructuras inferiores eran automáticas mientras que las superiores evidenciaban la participación cada vez mayor de la voluntad en el control del comportamiento. Cuando una estructura superior como el córtex era dañada, se desinhibía la función normal de la estructura inferior; se producía una regresión. Por tanto, el comportamiento controlado por centros nerviosos inferiores era, según Jackson (1955), resultado de la disolución de los centros superiores, y ésta podía ser producida por causas como las lesiones cerebrales, la vejez o la enfermedad. Esta idea establecía, como se ha comentado anteriormente, un cierto paralelismo entre los trastornos neurológicos, la enfermedad mental, la deficiencia mental, el comportamiento de los llamados pueblos primitivos, el de los criminales y el de los organismos inferiores en la escala evolutiva; así Goddard (1919) escribía: "La inteligencia controla las emociones y las emociones están controladas según el grado de inteligencia que se tenga (...), cuando la inteligencia es pequeña, las emociones no están controladas (...) se traducirán en actos desordenados, descontrolados y generalmente delictivos".
Una versión contemporanea de los supuestos jacksonianos es representada por McLean (1993), para quien es posible distinguir tres componentes evolutivos en el cerebro humano: 1) la parte más antigua, ya presente en los reptiles  automáticas 2) sobre la que se añadiría el cerebro límbico propio de los paleomamíferos  emocionales 3) La corteza cerebral propia de los neomamíferos  cognitivas Correspondiendo a cada uno de estos tres componentes funciones de control del comportamiento progresivamente superiores: automáticas, emocionales y cognitivas.
Como en Jackson, en McLean se encuentra el presupuesto implícito de que el proceso evolutivo de las especies ha sido unidireccional, con cambios sucesivos hacia el patrón humano, considerado como el más evolucionado. Este presupuesto (o los dos que conlleva, es decir, direccionalidad y superioridad) coincide con la visión que tenía Spencer de la evolución, pero es ajeno a la de Darwin, para quien la evolución ha seguido diferentes líneas que dan lugar a una gran diversidad de formas de vida, cada una de ellas adaptada de una manera concreta (pero no mejor ni peor que otras) a su entorno.
Tales ideas han influido considerablemente sobre la neurología, la psicología y la psicopatología desde entonces.
 Freud (1966), por ejemplo, propuso que el Yo y el Super-yo iban adquiriendo gradualmente control sobre una instancia biológicamente más primitiva como el Ello y, al igual que Janet (1903), explicó la enfermedad mental como un fracaso en el control que las instancias superiores ejercen sobre las inferiores. Expresiones más recientes de esta forma de pensar corresponden a Ey (1969), para quien "ser demente, oligofrénico, esquizofrénico, maníaco, melancólico o neurótico es permanecer o regresar a un nivel inferior de organización de la vida psíquica".
 Investigaciones fisiológicas realizados por autores de gran prestigio como Hubel y Wiesel han contribuido en años recientes a asentar firmemente la idea de jerarquía.
Modelo jerárquico secuencial Diferentes estudios como los de Zeki, Goldman-Rakic y Ship no obstante, hacen pensar que, si bien el concepto de jerarquía sigue siendo útil en la actualidad, éste no debe referirse a una sola cadena jerárquica, sino a múltiples vias paralelas relacionadas con el procesamiento de distintos atributos del estímulo y que constan, cada una de ellas, de una cadena jerárquica diferenciada. En este punto coinciden tanto los neurobiólogos experimentales como los neurobiólogos computacionales, puesto que desde ambas perspectivas el modelo resultante de organización del sistema nervioso pasa a ser el de un conjunto de subsistemas distribuidos de forma paralela. Cada área cortical tiene múltiples salidas; ello hace que los resultados de las operaciones realizadas en una región determinada se transmitan a otras muchas áreas, sin que ello signifique que se transmita la misma operación a todas ellas, puesto que cualquier región puede emprender varias operaciones de manera simultánea, gracias al agrupamiento de las células con propiedades comunes y distribuir los resultados respectivos a varias zonas corticales distintes.
Los modelos jerárquicos secuenciales van siendo, por tanto, sustituidos por modelos basados en los conceptos de paralelismo, segregación-especialización funcional, y multiplicidad de áreas en cada modalidad sensorial.
 El esquema jerárquico de la organización del sistema nervioso propuesto por Jackson se relaciona estrechamente con la noción de que los procesos sensoriales y perceptivos son secuenciales.
Según esta idea, el reconocimiento y la identificación se llevan a cabo a través de una serie de etapas en diferentes niveles de complejidad. Por ejemplo, los estímulos visuales son procesados inicialmente en la retina, a continuación en el tálamo, luego en la corteza visual primaria y, por último, en las áreas corticales de asociación, donde tenía lugar la percepción consciente a través de la integración de las señales sensoriales procedentes de áreas primarias adyacentes.
 De acuerdo con este modelo jerárquico secuencial, se pensaba que las areas de asociación no recibían proyecciones talámicas. Sin embargo, algunos estudios comentados por Rose y Woolsey demostraron que las zonas de asociación también reciben tales aferencias;  por otro lado, los estudios de Diamond (1983) con el mamífero insectívoro tupaia glis mostraron que la resección de la corteza estriada no impedía moverse por el entorno, evitar obstáculos, alcanzar el alimento, seguir objetos en movimiento y aprender hábitos basados en discriminaciones visuales; cuando las lesiones se extendieron a areas adyacentes a las estriadas, los tupaia sufrieron una pérdida acentuada de las discriminaciones visuales aprendidas. Estos resultados confirmaban que las zonas denominadas de asociación recibían señales que llegaban en paralelo desde el tálamo; es decir, no dependían en su totalidad de aferentes corticales provenientes de las areas corticales primarias.
A partir de éstos y otros estudios relacionados con el procesamiento de otros tipos de señales, como las hormonales, Dubrovsky (1988), plantea la hipótesis de que el procesamiento que el sistema nervioso hace de las señales no es característicamente secuencial (como se derivaría de una organización jerárquica) sino en paralelo. En realidad el procesamiento en paralelo no elimina sino que extiende el procesamiento en serie.
En psicopatologia: las propuestas de Jackson Se han traducido en la presuposición de que existe un continuo entre la normalidad y el trastorno mental. En palabras de Jackson (1955): "la enfermedad no crea, libera". Las funciones normales pueden así ser extrapoladas a partir de las funciones patológicas, y viceversa. Esta concepción de las relacionaes entre la normalidad y la anormalidad es consistente con la tradición galénica que entendía la enfermedad y la personalidad como el resultado de un balance determinado de los humores corporales, que cuando están en equilibrio dan lugar a la personalidad normal.
 Una de las expresiones actuales de la doctrina de los humores es la investigación basada en el establecimiento de las relaciones entre el trastorno mental y el déficit o el exceso de determinados neurotransmisores. Se ha propuesto que el mecanismo de acción de algunos psicofármacos consiste en el incremento (p.ej. los antidepresivos tricíclicos o los inhibidores de la monoaminooxidasa) o la disminución (p.ej. los neurolépticos) de la disponibilidad de neurotransmisores en la sinapsis, lo que ha contribuido en gran medida a respaldar la hipótesis de la continuidad entre la normalidad y el trastorno mental.
 Esta idea, sin embargo, no ha dejado de ser objeto de discusión en la actualidad; Dubrovsky (1990), por ejemplo, sugiere que el trastorno mental no puede ser entendido exclusivamente como una pérdida del balance de neurotransmisores, sino que ha de ser abordado como un estado cualitativamente diferente de la normalidad, resultado del funcionamiento del sistema nervioso de un modo diferente al normal, bajo cuyas condiciones no son aplicables sin modificaciones significativas las leyes de organización neural propias de la normalidad.
Hipótesis de la discontinuidad En apoyo de la hipótesis de la discontinuidad pueden citarse algunos estudios realizados con pacientes fóbicos. Una de las características clínicas de los sujetos con fobia es el temor anticipatorio ante determinados objetos, por lo que Dubrovsky, Barbas y Solyom (1978) platearon que el paradigma de la variación contingente negativa (CNV) podía ser apropiado para estudiar la actividad cerebral de estos pacientes. La CNV es una onda que refleja un potencial negativo lento dependiente de la asociación de dos estímulos sucesivos. En el paradigma experimental básico un estímulo: a) S1 (también denominado estímulo condicional o de preparación), b) es seguido tras un intervalo fijo de tiempo por otro estímulo, S2 (también denominado estímulo incondicional o imperativo), que es señal para el sujeto dé una respuesta (como apretar un botón).
La CNV se produce en dos fases: 1) una primera de orientación ante S1 2) una segunda de expectativa ante S2.
Cuando S2 es una reproducción del estímulo fóbico, los registros CNV de los pacientes muestran mayor amplitud que cuando el paradigma no contiene el estímulo fóbico, así como una gran semejanza con los que se encuentran en algunos pacientes psicóticos en los que aparece una prolongación de la onda denominada variación negativa postimperativa (PINV).
Previamente, Knott e Irwin (1973) habían utilizado un paradigma similar (anticipación de un estímulo temido, una descarga eléctrica) con personas normales, informando de registros CNV con amplitud más reducida y resolución más rápida de la onda negativa que la que posteriormente encontraron Dubrovsky et al. (1978) en sujetos con fobia específica. En este mismo artículo se informa que tras un tratamiento con desensibilización sistemática, tanto las manifestaciones clínicas como las características de la CNV de los pacientes retornaron a la normalidad.
 Como explicación de tales resultados propusieron que el emparejamiento de una condición placentera, como la relajación, con el estímulo inicialmente fobogénico, establece nuevas asociaciones a través de las estructuras límbicas implicadas en los procesos emocionales. Las conexiones entre el sistema límbico y los lóbulos frontales pueden actuar entonces como moduladoras de las regiones frontales desde las que se genera, principalmente, la CNV.
 Para este modelo la fobia no es, por tanto, un miedo muy intenso, es decir, una extensión de un fenómeno que existe normalmente, sino una nueva clase de respuesta; lo que hace que un estímulo se convierta en fobogénico es que, además de la activación de las redes neuronales que provoca en condiciones normales, ahora elicita respuestas de neuronas que normalmente no reaccionan ante él. De manera general se puede decir que el concurso de diferentes factores físicos, químicos y ambientales puede llevar a una red neuronal concreta a colocarse en un "modo" determinado de funcionamiento, es decir, una tendencia a procesar la información o generar respuestas de determinada manera.
 Cada modo representa una organización de la red que da lugar a una función. La transición entre modos está determinada por las aferencias que se reciben o por cambios en el sustrato químico que alteran las propiedades de los componentes elementales de la red. Por ejemplo, las entradas aferentes a determinadas redes neuronales no sólo sirven para activarlas, también las configuran en uno de diferentes circuitos funcionales posibles, como se ha comprobado en la tritonià.
EVOLUCIONISMO Y CLASIFICACIÓN DE LOS TRASTORNOS MENTALES Darwin representaría una revolución no sólo para la biología, también para la filosofía, en la que el esencialismo platónico había sido predominante hasta entonces.
 La teoría de la evolución propone que la variación es intrínseca y fundamental, es gracias a la diversidad individual y grupal que las especias consiguen adaptarse a los entornos cambiantes.
 En cambio, para el esencialismo las variaciones individuales eran manifestaciones imperfectas de unas esencias constantes subyacentes. El pensamiento de Spencer y derivaciones del mismo como Jackson o McLean tienen muchos puntos en común con el esencialismo. También Platón relegó la parte emocional a un nivel inferior al del intelecto. Su noción de la composición tripartita de la mente: una parte apetitiva, una parte emocional y una parte racional, es tan semejante a la división tripartita del cerebro de McLean que ésta parece una traducción en términos neurobiológicos de aquella.
La dicotomía kraepeliniana que distingue entre psicosis afectiva y demencia precoz también es básicamente essencialista, sin embargo, la investigación psicobiológica reciente ha planteado algunos problemas de difícil resolución desde tal perspectiva: 1. Schacter (1975) postuló que un estado general de arousal visceral incrementado era necesario, pero no suficiente, para la experiencia de la emoción, dado que diferentes experiencias emocionales surgen a partir del mismo estado de arousal visceral; el estado de arousal indiferenciado es interpretado en función de los pensamientos, recuerdos o señales ambientales presentes.
2. Aunque en otros estudios se ha encontrado que es posible distinguir patrones de activación del sistema nervioso autónomo específicos en diferentes estados emocionales, ello no elimina la necesidad del concurso de factores cognitivos para la aparición de tales estados.
3. De manera similar, otros estudiós muestran que la participación del cerebro emocional es a su vez necesaria para las funciones cognitivas. Está suficientemente demostrado que las lesiones en el hipocampo interfieren de manera severa el correcto funcionamiento de la memoria, el aprendizaje y la atención.
En definitiva, las emociones, más que un lastre ancestral para las funciones cognitivas adquiridas recientemente en el proceso evolutivo, son un componente necesario de cualquier función psicológica.
En la misma dirección apuntan datos que muestran que en los primates no se ha detenido la evolución de las estructuras límbicas; también éstas y no sólo el neocórtex han mantenido su escala en relación con el peso total del cerebro. El tamaño del septum, la amígdala, el hipocampo, los cuerpos mamilares y el núcleo anterior talámico en el Hombre se corresponde con el que cabría esperar en cualquier antropoide cuyo cerebro fuera escalado a las dimensiones humanes, lo que ha sido interpretado como  indicador de que las funciones límbicas no son inhibidas sino que constituyen un componente necesario para el simbolismo y la cultura; una noción diferente de la que se deriva de hipótesis jerárquicas como la de Jackson.
Tomando en consideración estos datos procedentes de la investigación básica, la dificultad que se encuentra en muchas ocasiones para distinguir en la clínica entre los dos tipos de Kraepelin: la enfermedad maniaco depresiva y la demencia precoz (denominada más tarde esquizofrenia por Bleuler) aparece con una perspectiva diferente.
Sheldrik, Jablonsky, Sartorius y Shepherd (1977), por ejemplo, informaron que el curso de un grupo de pacientes con esquizofrenia había evolucionado hacia episodios característicos de los trastornos afectivos, y que también podía encontrarse con cierta frecuencia el curso inverso, es decir, enfermos afectivos que evolucionaban hacia la esquizofrenia. En el nivel neuroanatómico también es frecuente encontrar informes de estudios que revelan la dificultad para encontrar anormalidades específicas en estos trastornos; por ejemplo, ambos grupos presentan diferencias significativas respecto a controles normales en el tamaño de los ventrículos cerebrales, etc. (Nasrallah, en prensa). Estos y otros datos han llevado a recuperar en cierta medida en psiquiatría el interés por la idea de la psicosis única (Crow, 1990), o de un contínuo que comprendería las diferentes manifestaciones (afectivas o cognitivas) de un mismo trastorno (Freedman,1975).
La tesis de la recapitulación El esencialismo que separa lo cognitivo de lo afectivo, la interpretación spenceriana de la evolución y sus aplicaciones neurobiológicas, sociales y antropológicas, tuvieron un marco propicio para su desarrollo en la doctrina pseudocientífica de la recapitulación. La idea de la recapitulación surge en el contexto de la "Naturphilosophie" alemana, y ésta, a su vez, es expresión del romanticismo alemán en el ámbito de las ciencias naturales.
Entre las figuras más destacadas del romanticismo alemán se encontraban: Goethe y Herder.
 Goethe planteó abiertamente una metafísica que veía toda la realidad (natural e histórica) como un desarrollo armónico y progresivo de formas que se sucedían jerárquicamente hasta la perfección.
 De manera similar, en Herder los estadios iniciales del desarrollo ontogenético se definían por su carácter indiferenciado; progresivamente se irían produciendo cambios cualitativos de estructuras que se organizarían jerárquicamente por inclusión de los estadios inferiores en los superiores.
Estas ideas encontraron una de sus expresiones más precisas en la obra del embriólogo alemán von Baer. Según von Baer los estadios primarios de todos los embriones se parecen entre sí, debido a su indiferenciación; con el desarrollo van adquiriendo formas específicas y diferenciadas, y este proceso continúa tras el nacimiento hasta llegar a la edad adulta.
Pero von Baer era antievolucionista (pensaba que las especies son formas fijas) y antirecapitulacionista.
Las tesis recapitulacionistas eran evolucionistes  puesto que planteaban que el orden evolutivo existente entre las especies era recapitulado por el embrión a lo largo de su desarrollo. El desarrollo filogenético de las especies estaría así representado en las formas que va adquiriendo el embrión a lo largo de su desarrollo ontogenético. Se establecía así una relación causal entre la filogénesis y la ontogénesis.
El máximo defensor y divulgador de las ideas recapitulacionistas fue el zoólogo Haeckel (18341919), esforzándose por ver toda la realidad sometida a leyes únicas que dan cuenta de un desarrollo unitario aplicable a toda la diversidad de sus planos: individual, biológico, histórico, etc.
 De esta manera, Haeckel ampliaba la idea de la recapitulación a todos los momentos del desarrollo individual; el proceso completo del desarrollo del ser humano hasta llegar a la edad adulta pasaba a ser entendido como una continuación de la embriogénesis.
 De ahí hasta la propuesta de que las formas psicológicas que se suceden a lo largo del desarrollo ontogenético son expresión tanto del orden evolutivo existente entre las especies biológicas como de la secuencia de momentos históricos y culturales de la humanidad habría sólo un paso.
 La popularidad de Haeckel en su época fue considerable, como lo prueba el hecho de que se vendieran cientos de miles de ejemplares de su libro Welträtsel (Enigmas del Universo), publicado en 1899 y traducido a más de 20 lenguas. El monismo radical de Haeckel es expresado con claridad en sus propias palabras en el primer capítulo de Welträtsel: "Nos reafirmamos en el monismo puro y unívoco de Spinoza; la materia, como sustancia infinitamente extensa, y el espíritu (o la energía) como sustancia sintiente y pensante, son los dos atributos o propiedades fundamentales del ser divino omnicomprensivo, de la sustancia universal" Tal como proponen Fernández y Gil (1990), hay que diferenciar evolucionismo de darwinismo, el evolucionismo es anterior al darwinismo, puesto que tiene su orígen, más que en Darwin, en la Filosofía Natural alemana. Se sugiere ya en Kant y se expresa abiertamente con Goethe y Herder.
Las teorías de Darwin darían, a partir de mediados de siglo (El orígen de las especies sería publicado en 1858), un respaldo científico al evolucionismo, aunque algunas tesis evolucionistas como las recapitulacionistas nada tenían que ver con las teorías de Darwin.
 De hecho las tesis recapitulacionistas buscaron su ampliación al campo psicológico apoyándose en explicaciones lamarckistas, puesto que la herencia de los carácteres adquiridos por los individuos (en base al uso o desuso de los órganos) podía explicar cómo los avances culturales de la Humanidad pasaban a formar parte de las fases del desarrollo individual.
 La unión teórica entre filogénesis y ontogénesis, entre biología y cultura que tan armónica y estéticamente era alcanzada por la síntesis de las tesis evolucionistas, recapitulacionistas y lamarckistas, era, en cambio, imposible si entraba en juego el darwinismo. La teoría darwinista de la selección natural sólo admitía la herencia de los rasgos conductuales instintivos, pero excluía todo lo adquirido por aprendizaje; habría sido necesario considerar toda la actividad histórica humana como un producto de los instintos para que pudiera expresarse en la herencia e influir en la ontogénesis.
Los teóricos interesados en el establecimiento de clasificaciones jerárquicas entre las razas (y los sexos) encontraron en el recapitulacionismo terreno abonado para sus ideas. El mismo Spencer (1895) decía: "Los rasgos intelectuales del salvaje (...) son rasgos que se observan regularmente en los niños de los pueblos civilizados." Cope (1887), por su parte, escribía: "La madurez es en algunos aspectos más precoz en las regiones tropicales que en las nórdicas. Por consiguiente (...) en las regiones más cálidas de Europa y América se observa una mayor manifestación de ciertas cualidades que son más universales en las mujeres, como una mayor actividad de la naturaleza emocional que del juicio." Se defendía que las diferencias observables entre hombres y mujeres (mayor emotividad y dependencia de éstas) eran debidas a que las mujeres alcanzaban un nivel de madurez inferior al de los hombres.
La tesis de la recapitulación se aplicó en diferentes campos: morfología comparada, embriología, paleontología.
 En psicopatología Freud fue uno de sus partidarios; en Tótem y tabú, por ejemplo, reconstruye la historia de la Humanidad a partir del complejo de Edipo, cuyo impulso parricida indicaba la existencia de un episodio real de tal índole en los antepasados primitivos.
 Hall, por su parte, proponía que los individuos de razas inferiores son, psicológicamente, como los niños de raza blanca, y que las mujeres se encuentran en un estadio evolutivo inferior al de los hombres debido a que su mayor frecuencia de suicidios indica que prefieren entregarse al poder de fuerzas elementales, como la gravedad, cuando se arrojan desde las altures.
 También el psiquiatra británico Henry Maudsley abrazó las tesis recapitulacionistas, proponiendo que cuando se da una condición de detención del desarrollo, como ocurre en la enfermedad mental, se manifiestan a veces insitintos animales; así, un paciente puede enseñar los dientes, chillar y hacer ruidos igual que un mono. Además, Maudsley (1873) sugería que si la locura es una inversión de la evolución, una disolución , entonces no sólo podría heredarse el trastorno por la descendencia, sino la misma tendencia a la disolución, con lo cual habría una tendencia a la degeneración que aumentaría progresivamente en las generaciones siguientes.
PSICOLOGIA EXPERIMENTAL Y PSICOPATOLOGIA EXPERIMENTAL En el siglo XIX se encuentran también los inicios de la psicología científica. Desde el principio se produjo una cierta separación entre dos grandes líneas metodológicas: la tradición de Wundt-Pavlov y la de Galton-Spearman.
 Wundt-Pavlov: se basó casi exclusivamente en la utilización de técnicas bivariadas fundamentadas en la manipulación y el control de variables.
 El enfoque multivariado de Galton-Spearman, en cambio, estaba más interesado en las asociaciones entre variables que en las relaciones causales.
Históricamente la tradición de Galton-Spearman fue seguida inicialmente en mayor medida por los psicómetras que por los investigadores de laboratorio, y en ciertos momentos perdió contacto con el estudio de procesos básicos como el aprendizaje o la percepción que, se suponía, eran campos más apropiados para la tradición de Wundt-Pavlov.
Ambas líneas permanecieron en un cierto estado de equilibrio basado en el reconocimiento de de áreas propias de investigación.
 Cattell (1966) ha expresado, sin embargo, la opinión de que esta divergencia es más aparente que real, y que la integración de las dos tradiciones no solo es recomendable y posible, sino necesaria. De hecho, el interés actual de los psicólogos diferenciales por dar cuenta de los procesos psicológicos, y no sólo de su estructura, es la prueba más clara de que tal integración se está produciendo; ese interés cuenta con antecedentes importantes como H.J. Eysenck, cuya obra ejemplifica con precisión lo que se está comentando.
 La psicopatología experimental nace casi al mismo tiempo que la psicología experimental, puesto que el mismo Pavlov (1849-1936) se interesó rápidamente por la psicopatología a partir de sus estudios sobre discrimanción realizados con perros.
El fenómeno al que denominó "neurosis experimental" fue estudiado con profundidad durante varios años, e incluso llegó a adoptarse como un modelo animal válido para la neurosis humana.
 No obstante, W.B. Maher y B.A. Maher (1995) situan el origen de la psicopatología experimental en la figura de Emil Kraepelin (1856-1926), quien trabajó en el laboratorio de Wundt en Leipzig durante nueve años y volvió despues a Heidelberg para crear su propio laboratorio. Entre los estudiantes que pasaron por el laboratorio de Kraepelin se encontraban William H. Rivers y August Hoch, que fundaron después laboratorios en Inglaterra y en Estados Unidos. Kraepelin estudió experimentalmente la fatiga, el movimiento motor, la emoción, los procesos asociativos y la memoria; también realizó estudios psicofarmacológicos observando los efectos mentales de sustancias como el alcohol, el paraldehído, el bromuro de sodio o la cafeina.
La fundación de laboratorios psicopatológicos fue especialmente activa en Estados Unidos, tanto en hospitales como el New York Psychiatric Institute (1896), o el McLean Hospital (1904) y el Worcester State Hospital (1911), ambos de Massachusetts. También se fundaron laboratorios de psicopatología en universidades como las de Harvard (1913) y Yale (1916). La relación entre psicología y psicopatología parecía que iba a ser duradera, y prometía resultados interesantes, pero las cosas fueron por otro camino durante los primeros años de nuestro siglo, debido a la influencia de corrientes filosóficas como la fenomenología.
En la misma Alemania de Wundt y Kraepelin se encontraban otros autores decisivos para la configuración de la psicopatología de nuestros días, como los fenomenólogos Jaspers y Schneider.
Jaspers (1883-1969) pretendió, con su método introspeccionista fenomenológico, no sólo contribuir al desarrollo de la psicopatología sino fundar una nueva manera de hacer psicología basada en la observación y la comunicación de las vivencias. Jaspers diferenciaba claramente entre comprensión y explicación.
a) La comprensión es propia de una perspectiva clínico-fenomenológica y permite aprender las experiencias psíquicas anómalas derivadas de la propia biografía del paciente y, por tanto, con una etiología distanciada del soporte somático.
b) La explicación, en cambio, es propia de una perspectiva biomédica y permite abordar los trastornos causados por factores de naturaleza somática.
En la medida en que la fenomenología de Jaspers recuperaba estos conceptos filosóficos se distanciaba de la psicología, cada vez más cercana al método científico y experimental.
Este enfoque antiexperimentalista acabó reduciendo el éxito en clínica más a la sagacidad del profesional que a los conocimientos objetivos, con lo que la práctica clínica y la investigación básica quedaban disociadas. La aprehensión de los fenómenos anormales dependía más de la intuición que del conocimiento, aunque no se definían los criterios de esa intuición. La psiquiatría se "despsicologizó" antes de haber conseguido "psicologizarse" y, aunque esa situación parece estar cambiando en la actualidad, como muestra un análisis de los enfoques psicopatológicos actuales, todavía se mantiene una clara distinción entre los objetivos y los métodos de quienes se interesan por la investigación básica de los procesos psicopatológicos y los objetivos y los métodos de aquellos otros interesados por la práctica clínica. La metódica de la investigación básica psicopatológica se diferencia muy poco de la metódica científica que se aplica al estudio de los procesos psicológicos normales, aunque su objeto de estudio requiere ciertas adaptaciones de técnicas y procedimientos. La metódica de la práctica clínica procura evitar en la medida de lo posible modelos y factores etiológicos (al menos explícitamente), y se interesa más por la depuración de las técnicas y procedimientos de diagnóstico desde una perspectiva más cercana a las propuestas fenomenológicas.
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