FUNDAMENTOS DEL PERIODISMO BLOQUE I (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad Rey Juan Carlos (URJC)
Grado Periodismo Semipresencial - 1º curso
Asignatura Fundamentos del Periodismo
Año del apunte 2016
Páginas 19
Fecha de subida 23/06/2017
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Bloque 1 Cuestiones previas que debe considerar un periodista 1. La función del periodismo y los elementos o valores que definen a la profesión De la importancia de los medios de comunicación en un Estado de derecho han teorizado muchos filósofos y sociólogos políticos desde Alexis de Tocqueville (1805-1859). “La prensa es, por excelencia, el instrumento democrático de la libertad”, afirmó el ahora reivindicado pensador francés (Tocqueville: 1989: 389). La libertad de prensa, argüía Tocqueville, constituye un recurso democrático de la mayor importancia para constituir una opinión pública independiente que actúe de salvaguarda de las libertades. Y para que haya opinión pública se requiere en primer lugar que haya libertad de opinión y, a su vez, para que las opiniones libremente formuladas circulen rápidamente y tengan una auténtica repercusión en una sociedad igualitaria, el recurso más apropiado es lo que hasta ahora denominábamos la prensa (Ros: 250), actualmente en proceso claro de redefinición por causa de la convergencia digital.
Desde Tocqueville, los medios de comunicación como sector de producción han pasado por distintas etapas en una evolución que ha recorrido un largo camino no siempre acorde con la noción del pensador francés (ver por ejemplo Curran, 2002: 13-86). Sin embargo, actualmente, es una axioma aceptado de forma bastante consensuada que el propósito principal del periodismo debería ser proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos. En el estudio realizado por el Project for Excellence in Journalism y el Comitee of Concerned Journalists (Kovach y Rosenstiel: 2003: 24), realizado a partir de entrevistas con periodistas estadounidenses, se intentó averiguar cuáles eran los elementos esenciales que debían caracterizar al periodismo en opinión de sus profesionales y los resultados mostraron nueve rasgos en los que todos los entrevistados coincidían.
Según los periodistas estadounidenses, la profesión debe regirse por nueve principios: 1. Buscar la verdad.
2. Mantener la lealtad ante todo a los ciudadanos.
3. Mantener una disciplina de verificación.
4. Mantener la independencia con respecto a aquellos de los que se informa.
5. Ejercer un control independiente del poder.
6. Constituirse en foro público de la crítica y el comentario.
7. Esforzarse por ofrecer información sugerente y relevante.
8. Esforzarse por ofrecer información exhaustiva y proporcionada.
9. Respetar la conciencia individual del profesional del periodismo.
1.1.
El papel de los medios de comunicación El conocimiento social depende de los medios de comunicación que permiten conocer una parte de la realidad que, si no fuera por la labor periodística, se desconocería. Los medios son uno de los principales canales de información para los ciudadanos, amplían el campo de conocimientos y fijan un marco referencial en el que los ciudadanos conocen los acontecimientos públicos determinando y construyendo la actualidad.
Los medios constituyen un espacio de representación y construyen la opinión pública. Los medios son instituciones sociales que se relacionan con otras instituciones sociales y conforman, en buena medida, la opinión pública (Maciá, 2000).
Desde los años 50 del siglo pasado surgen varios modelos o paradigmas en el tratamiento de la información, que obedecen a criterios distintos a la hora de tratar los hechos noticiosos. Éstos son: 1. El paradigma objetivista, impera a partir de 1950. Sue se basa en la separación radical de las opiniones y los hechos. Lema: “la información es sagrada y la opinión libre”.
2. Planteamientos relativistas. Surgen en 1970, desconfiando del mito de la objetividad. Se basa en la relatividad del conocimiento, pues éste no es único ni objetivo, depende del sujeto y de las coordenadas históricas y sociales en las que se produce ese conocimiento. Tuchman y la corriente del newsmaking protagonizan este cambio. Los periodistas tienen que adoptar un punto de vista para seleccionar y narrar los hechos y por tanto es imposible la imparcialidad en la elaboración de las noticias “La noticia es una ventana al mundo (…) la noticia tiende a decirnos qué queremos saber, que necesitamos saber. Pero, como todo marco que delinea el mundo, el marco de la noticia puede considerarse problemático. La visión a través de una ventana depende de si la ventana es grande o pequeña, si tiene pocos o muchos cristales, si el vidrio es opaco o claro, si la ventana da cara a una calle o a un patio. La escena que se despliega depende también de donde está uno, lejos o cerca, alargando el cuello hacia un costado o mirando recto hacia delante, con los ojos paralelos a la pared en la que está colocada la ventana” (Tuchman, 1983) No existe una única visión de lo que ocurre fuera, tal y como planteaba el paradigma objetivista. Los medios abren la puerta al conocimiento y a la información, es un conocimiento e información mediada. La realidad que ofrecen es la que elaboran en el proceso de reconstrucción. Utilizan una serie de métodos y prácticas derivadas de su experiencia y del trabajo en los medios que les permite reconstruir la realidad para contarla. Lippmann en Public Opinion (1922) señala que los medios presentan una pseudorealidad o realidad de segunda mano ya que sirven de orientadores y puentes entre la realidad o los hechos y los ciudadanos.
Los medios interpretan, construyen la realidad, la comprenden para darla a conocer a continuación.
Por ello los medios no son transmisores inocentes de la realidad sino que desempeñan un papel decisivo en la selección de lo que los ciudadanos van a acabar percibiendo como relevante.
Según Berger y Luckman (2001) coexisten realidades diferentes porque todos participamos de una u otra manera en la creación de la realidad. Los periodistas están profesionalmente preparados para contarnos verdades que formarán parte de la realidad públicamente relevante. La realidad de la que nos informan los medios constituye la actualidad periodística.
Los medios son los primeros en encargarse de llevar una continua práctica de autolegitimación, basado en la objetividad. La legitimación es un proceso de explicar y justificar el orden institucional, atribuyendo validez cognoscitiva a sus significados objetivados (Berger y Luckman, 2001).
Esa validez objetiva es un ideal. Cada medio decide qué nos va a contar y cómo nos lo va a contar, y cada uno lo hace de manera diferente, construyen su particular visión de la actualidad, seleccionando distintos temas y contándolos de manera diferente.
El medio media (Lorenzo Gomis, 1987), están en medio, entre la realidad y la representación que ofrecen de esa realidad. Existen diferencias cuantitativas y cualitativas, entre la realidad y su representación, y entre las diferentes representaciones que ofrecen los distintos medios.
La mediación, según Manuel Martín Serrano (1986) se concreta en dos niveles: 1. Mediación estructural, orden formal y material de la información, su modo de presentarse, el orden de aparición, etcétera.
2. Mediación cognitiva, son los datos con los que el medio explica lo que ocurre.
El periodista no copia o reproduce fielmente la realidad, sino que la procesa siguiendo un procedimiento más o menos estandarizado para contar la actualidad. Esos procedimientos profesionales no son inocuos para el producto, sino que condicionan y determinan dicho producto.
Desde este punto de vista y siguiendo las fases de la actividad periodística (newmaking) la mediación sitúa tres fases principales en la construcción dela actualidad: 1. Selección de los temas noticiables 2. Jerarquización entre ellos 3. Proceso mediático en la construcción del relato.
Podemos concluir con una afirmación de Gabriel Galdón, “La información periodística es el saber sobre las realidades humanas actuales con proyección e interés social compartido por periodistas y ciudadanos mediante el diálogo sobre los textos elaborados por aquellos y difundidos por los medios de comunicación”.
1.2.
La selección de las noticias Es el proceso que determina que el medio decida publicar un asunto noticioso o no publicarlo. Los factores que determinan su selección son: 1. Los medios de comunicación tienen conocimiento limitado, la cantidad de acontecimientos son inabarcables, los medios no pueden conocer todo lo que sucede en el mundo, pero se ven obligados a seleccionar lo que conocen.
2. Los medios son receptores de informaciones procedentes de agencias de prensa, de sus corresponsalías, de gabinetes de prensa, de otros medios, de servicios o personas anónimas que llaman a la redacción. Ningún medio puede incluir toda la información debido al creciente flujo informativo, éstos deben seleccionar.
La actividad de elaborar la agenda temática es papel de los medios. En la selección, denominada gatekeeper (David White), las redacciones desechan algunas informaciones y seleccionan otras, que se convierten en noticia. Los gatekeepers son los primeros y únicos responsables de que los medios construyan la realidad, la ordenan y la jerarquizan confiriendo a las noticias una importancia intrínseca y relativa. Los gatekeepers están formados por el staff de dirección o equipo directivo (consejo de redacción): director, subdirectores, redactores jefe o jefes de sección, en ocasiones algún periodista. A medida que se asciende en la estructura jerárquica las labores son más de selección que de redacción.
El proceso de selección de noticias se realiza a través de rutinas de trabajo, a través de una serie de requisitos que determinan la selección.
2. Cómo debe ser un buen periodista Existe gran cantidad de malevolencia deliberada y chapuzas en la historia del periodismo. Algunos periodistas caen en los siguientes defectos: exagerar, simplificar y tergiversar la verdad, con una clara falta de honradez calculada.
Los buenos reporteros se rigen por las siguientes convicciones: 1. Descubrir y publicar información que sustituye el rumor y a la especulación.
2. Plantar resistencia a los controles gubernamentales o eludirlos.
3. Informar a los votantes.
4. Perturbar a aquellos cuya autoridad se basa en la falta de información pública.
5. Examinar a fondo la actividad y la inactividad del gobierno, de los representantes elegidos por la ciudadanía y de los servicios públicos.
6. Investigar en profundidad a las empresas, su manera de tratar a los trabajadores y a los clientes, y la calidad de sus productos.
7. Confortar a los débiles y atacar a los poderosos, dando la oportunidad de expresarse en público a quienes normalmente no la tienen.
8. Colocar un espejo ante la sociedad para que en él se reflejen sus virtudes y vicios, así como desmitificar sus más arraigadas creencias.
9. Garantizar el ejercicio de la justicia, que éste sea público y que se investiguen las situaciones en que no se cumplan estas condiciones.
10. Promover el libre intercambio de ideas, en especial proporcionando una plataforma a quienes poseen una filosofía alternativa a las dominantes.
2.1.
Las actitudes Escribir bien no supone ni la mitad del trabajo de un buen periodista. La capacidad literaria es solo una parte. Lo indispensable para tener éxito como reportero es contar con la disposición y el carácter necesarios.
Parte de las actitudes de un periodista serán instintivas, otras estarán adquiridas en las aulas o en la redacción. La mayoría de las capacidades se van desarrollando a lo largo de muchos años de experiencia, tras largas investigaciones, redacciones e informaciones elaboradas.
El periodismo se aprende cometiendo errores.
Podemos señalar las actitudes correctas que debe tener todo buen periodista: 1. Un fino instinto informativo. Existen 3 motivos: ✓ Saber qué es una noticia interesante y cómo entresacar los aspectos informativos esenciales de todos los datos.
✓ Ahorrar tiempo y ahorrárselo al periódico al no investigar asuntos que se quedarán en nada. Descubrir el interés, el valor informativo.
✓ En ausencia de instinto se pasarán por alto cosas y el reportero se pondrá en ridículo.
2. La pasión por la precisión. El trabajo debe ser preciso, riguroso y no exagerar. La precisión consiste en: ✓ Registrar y redactar con exactitud lo que la gente cuenta.
✓ En el conjunto, los elementos que componen una noticia deben reflejar con fidelidad el espíritu y la situación o acontecimiento. Ello conlleva añadir antecedentes y contexto.
✓ No caer en deducciones, si en la secuencia de hechos hay vacíos habrá que descubrir la pieza que falta.
3. Empeño en descubrir. Tesón hasta conseguir la historia.
4. Nunca basarse en conjeturas. El periodista debe informar sobre lo que se sabe con certeza y nuca referirse a lo que se cree saber. Así se evitará transmitir informaciones imprecisas, falsas o equívocas.
5. No tener miedo a pasar por tonto. Cuando no se sabe algo hay que preguntar y cuando no se entiende algo hay que solicitar una explicación. Si no, a la hora de escribir será incapaz de hacerlo. El momento de preguntar es en la entrevista y no en la redacción.
6. No confiar en ninguna fuente. Hay que sospechar sistemáticamente de las fuentes, ¿por qué me cuentan esta historia?, ¿motivos?, ¿realmente sabe lo que afirma? 7. Disponer de recursos. En ocasiones hay que forzar la suerte o marcarse un farol para acceder al lugar donde no hay permiso para estar.
8. Dejar los prejuicios en casa. Nunca debemos permitir que las creencias y opiniones ejerzan una influencia consciente en nuestro trabajo. El deber es informar con exactitud sobre lo ocurrido, sin pasar los hechos por el tamiz de los prejuicios. No se debe permitir que las opiniones que nos formamos al comenzar a investigar determinen nuestra comprensión del mismo.
9. Ser consciente de que se forma parte de un proceso. Los reporteros están sujetos a lo que los jefes quieren. Hay que tratar de convencerlos, pero al final, habrá que aceptar lo que ellos decidan. Eso es profesionalismo. Asimismo hay que aceptar los plazos que imponga el periódico, calcular el ciclo de producción y entregar éstas en el momento oportuno (primicias, historias ilustradas con fotos, gráficos, información complementaria).
10. La empatía con los lectores. El público leerá las noticias si se le tiene en cuanta a la hora de escribirlas y, ante todo, a la hora de recabar información. Hay que buscar anécdotas, demostrar los efectos que los hechos tendrán en la vida de los lectores o en la vida de otras personas, emplear ejemplos con sus propias experiencias y narrar las informaciones desde el punto de vista de personas concretas.
11. La voluntad de ganar. Búsqueda de información fidedigna (resistencia gubernamental y de funcionarios públicos), buscar las noticias a horas intempestivas y lugares extraños. (dinero, tiempo, comida, bebida, energía) superando los impedimentos que puedan surgir, hacerse con la historia y enviarla.
12. Sentido de urgencia. Los periódicos desean que los reporteros entreguen cuanto antes y lo más completo posible sus reportajes sobre una noticia. Adelantarse a la agencia rival era la prioridad.
13. El disfrute de ganar por la mano a la competencia. La perspicacia y el atractivo propio ayuda a superar los obstáculos y disfrutar del trabajo, al igual que adelantarse a los competidores y ser el primero en destapar la noticia.
14. Ser profesional. Aprender a ser tan eficiente, meticuloso y rápido como nos permita el talento.
15. Individualidad. Los gobiernos controlan la información y para acceder a esos canales de información, en ocasiones, incluye que los reporteros se afilien a una especie de club informal, que impone reglas sobre lo que constituye una conducta responsable y amenaza con privar de todo comunicado oficial a quienes abandonen el redil. Los buenos reporteros deben actuar por su cuenta e ir donde nadie más va a acudir.
2.2.
El carácter Para ser un buen reportero hay que poseer verdadero talento e intuición para escribir o recabar información.
Podemos destacar los siguientes rasgos principales de la personalidad de los auténticos reporteros: 1. Carácter extravertido: persona franca, con sentido de humor y que cae bien a la gente.
Habilidad para entablar relaciones con los desconocidos, que se sienta cómodo en cualquier compañía, fuere cual fuese la opinión que le mereciera, y lograr que los demás se sientan cómodos a su lado.
2. Determinación. Descubrir informaciones interesantes y luchar contra los obstáculos, retrasos y evasivas que se interpusieran entre él y el artículo.
3. Descaro. Osadía de llamar a casa de cualquier alto cargo o pedirle a un desconocido la copia de un informe o un favor. Con precaución de llamar a horas adecuadas, pero sin renunciar a hacer una llamada.
4. Pasión y espíritu de rebelión contra la injusticia, con una profunda compasión por las víctimas de la sociedad y los gobiernos, dando voz a los que no la tienen. La imparcialidad no equivale a indiferencia. Debe elegir los temas a tratar para indagar hasta el fondo.
5. Entusiasmo. Ganas de sacar el mayor partido posible de una información poco prometedora.
Llegar con antelación a las reuniones, quedándose hasta tarde y hablando con los participantes.
6. Curiosidad. Siempre planteando preguntas, descubrir por qué las cosas son como son, funcionan o no funcionan. Nunca dejando de hacer preguntas.
2.3.
Cómo ser un gran reportero Las cualidades que debe reunir un redactor para convertirse en un gran reportero son: 1. Trabajo duro. Convertirse en un periodista exige dedicación, dedicar al menos una hora a la semana a buscar posibles historias online, leer libros de o sobre periodismo, adquirir nuevas técnicas a través de cursillos, etc. La formación no se debe interrumpir, al acabar la carrera empieza la tarea de educarnos a nosotros mismos. Desarrollar las habilidades. Mantenerse al día sobre las nuevas tecnologías, leer, estudiar y trabajar en las áreas de interés. Los periodistas “generalistas” destinarán su tiempo libre a mejorar búsquedas en la red, dominar la gestión de las bases de datos y otras técnicas de periodismo asistido. Si son reporteros “especializados” se mantendrán al tanto de lo que se publica, en conocer las fuentes online, cultivar contactos y asistir a reuniones y conferencias relacionadas con su especialidad. Esta actividad se considera parte esencial de la vida laboral y no un trabajo.
2. La aplicación de la inteligencia. Un buen reportero será inteligente, reflexivo y pensador. El periodismo decente no es una cuestión de técnica, sino de inteligencia. Fundamentalmente en la recolección de materiales, preocupándose intelectualmente sobre ellos: ¿qué tenemos aquí?, ¿qué significan?, ¿cuál ha sido la causa? Al investigar una historia, conocer los límites de lo que se ha descubierto, y que la situación, el tema o el personaje son, casi con seguridad, más complejos que lo que se les atribuye. Ver subtítulos donde otros periodistas ven solo estereotipos.
3. Coraje intelectual. Los mejores reportajes ponen en cuestión la ortodoxia en curso, una creencia extendida o un supuesto generalmente aceptado. Cuando los poderes fácticos consideran basura una historia hace falta fortaleza mental para permanecer con las historias y seguir las pistas. Por ej.: J. A. MacGaham demostró que los rumores sobre las atrocidades cometidas por los turcos en los Balcanes eran ciertos.
4. Meticulosidad. Ir más allá de la precisión, comprobar múltiples veces los detalles discutibles, llamar a los editores a cualquier hora del día y de la noche, introducir cambios menores para lograr una precisión mayor, y proteger psicóticamente el menor matiz de las historias.
Las razones son dos: a. No delimitarse a describir algo o a alguien, sino también a intentar que tenga sentido.
b. Miedo a que les vinculen con un error. La idea de equivocarse les altera y les sume en desesperación.
5. Apetito insaciable por la lectura. Un gran reportero es un lector voraz. La lectura es causa y efecto de la brillantez como reportero. La curiosidad lleva a descubrir constantemente nuevos conocimientos y experiencias de otros. Por dos aspectos cruciales: a. Absorber palabras, expresiones y construcciones nuevas.
b. Ampliar el conocimiento y los horizontes mentales. Se incrementa la capacidad para establecer conexiones y para ser conscientes de cómo encaja lo que escriben en la maquinaria de las cosas. Aquí reside lo que se podría catalogar una ley del periodismo: “el reportero muy leído es siempre un buen reportero, mientras que el mal lector es siempre malo o superficial”.
6. Tener un buen conocimiento del pasado del periodismo. Conocer a los mejores reporteros del pasado y sus trabajos. Ser muy conscientes del papel desempeñado por los grandes practicantes del oficio. Aprender los diferentes modos de escribir, pensar y orientar el trabajo, técnicas para hacer entrevistas, el nivel de detalle al que llegar, el rango de conocimientos que debe aplicarse incluso a la historia más simple.
7. Temperamento obsesivo. Temperamento no siempre compatible con un ser humano bien adaptado, en contradicción a veces con una personalidad relajada, con tacto y considerada.
Una curiosidad compulsiva, una picazón por contar a la gente lo que han descubierto y un ego nada desdeñable.
3. Las limitaciones del periodismo El proceso del periodismo tiene limitaciones. Escasez de tiempo y frecuente falta de disponibilidad de la información. Los periodistas trabajan sometidos a presión por quienes controlan y poseen los periódicos. La calidad y el tipo de periodismo dependen de: quienes poseen o controlan los periódicos, los que prevalecen en la cultura periodística y los valores de los lectores.
3.1.
Prioridades de los propietarios Se dedican a este negocio para hacer dinero o propaganda. La promoción de las propias ideas y la exclusión de las adversas, la información sesgada y adaptada a un punto de vista o a unos intereses empresariales determinados y el revanchismo personal. También actúan por motivos políticos personales y por aumentar las tiradas de los periódicos.
Lo habitual es que los medios sean propiedad de grandes empresas. Sus requerimientos propagandistas suelen limitarse a prestar apoyo a un determinado partido político, mimando a los políticos que pudieran favorecerlos (o atacando despiadadamente a los que no) y realzando historias cómplices y encubridoras de sus intereses corporativos. Su prioridad es maximizar los márgenes de beneficio, y hacerlo muy deprisa si su deuda está siendo financiada por agentes externos. En las últimas décadas se han centrado en reducir los costes con una reducción feroz del personal editorial. Los reporteros se pasan el día pegados a un teléfono detrás de una mesa.
Las prioridades de los propietarios son las que más han limitado el modo en que se practica el periodismo en los últimos años.
3.2.
La cultura periodística La cultura extendida en la práctica periodística se fundamenta en los siguientes axiomas o principios rectores: 1. Establece lo que los directores y redactores jefe consideran qué es una buena noticia y qué es desechable.
2. Es la que crea el clima ético de un periódico, por encima de cualquier reglamento teórico.
3. Una de las habilidades es el “instinto informativo”, descubrir interés y relevancia en hechos que otros pasarían por alto o para presentar lo normal como insólito.
4. Excluir la noticia de su contexto o simplificar una realidad que es en esencia compleja y caótica, o ajustarla a las reglas del lenguaje y con coherencia para narrarla con palabras.
5. Cultura de la prensa popular con entradillas con garra y estilo fluido. Esto puede ocasionar distorsión de los hechos y el significado de las palabras para lograr un efecto llamativo. Los componentes de una información pueden resultar verosímiles por separado, pero la información completa no es más que una falacia. La noticia se “adorna” llevando al límite las implicaciones de todos los hechos para crear una imagen de conjunto falsa.
6. Periodismo basado en titulares. Una noticia buena y contundente puede influir en el proceso de investigación y redacción, privando de equilibrio a la información. Las noticias se pueden producir de acuerdo con una receta o fórmula preestablecida. El mundo se pinta de hechos extraordinarios y compuesto exclusivamente de certidumbres y simplezas, de hechos buenos o malos, blancos o negros, y en él solo hay cabida para los estereotipos.
7. Influencia de la prensa popular. Viejos juegos de palabras, ideas rancias, clichés, hipérboles rutinarias. Con un lenguaje pedestre y limitado, con cierto aire totalitario.
3.3.
Los valores de los lectores En nombre de los lectores se seleccionan las noticias y los temas, se aplican los tratamientos, se redactan y revisan las entradillas y se diseña y compone el periódico. De todos los elementos que constituyen el periodismo, quienes proporcionan la información potencial (las fuentes), quienes la procesan (los reporteros, directivos y propietarios) y quienes la consumen (los lectores), solo estos últimos no están físicamente presentes durante su creación.
Los periódicos emplean diversos métodos para hacer estas previsiones.
1. Reacciones que suscitan sus informaciones: cartas y llamadas telefónicas de los lectores, quejas. Los periodistas van elaborando un “corpus de conocimientos” anecdóticos de lo que quieren sus lectores. Ese conjunto de conocimientos se combina con los prejuicios de los periodistas, los directivos y los propietarios y produce una idea extremadamente subjetiva de lo que quieren los lectores o de lo que ellos creen que deben querer los lectores.
2. La investigación, si está científicamente realizada, es parte de la respuesta. Los periódicos dedican amplios recursos a descubrir todo sobre sus lectores: edad, proporción de hombres y mujeres, nivel de renta, ocupación, nivel educativo, intereses, preocupaciones, gustos, pautas de consumo, maneras de emplear el tiempo de ocio. Contratan a empresas de investigación de mercados. Esta información va a parar al departamento de publicidad y nunca llega a manos de los periodistas.
3. Investigaciones de los departamentos de redacción. Actitudes de los lectores hacia los temas y asuntos que cubre. Estudios a través de encuestas impresas, paneles de lectores o contratando servicios de especialistas. La cuestión es saber qué tipo de noticias le interesarían y también qué informaciones podrían recortarse para dar cabida a las nuevas noticias.
Los anunciantes resultan más importantes que los lectores desde el punto de vista económico.
Existen presiones directas de los grupos de los anunciantes sobre la cobertura informativa. Los directores están sometidos a presiones procedentes del elemento comercial del periódico para que publiquen reportajes sobre determinados temas, porque eso generará publicidad.
Estas limitaciones son tan inevitables como recurrentes. Los periodistas solo pueden combatirlas adquiriendo unos criterios y aptitudes universales y llevándolas a la práctica. Los periódicos publican información y la convierten en patrimonio común del pueblo. Tienen un efecto más beneficioso que dañino.
4. Lo que es noticia y los factores que determinan el valor informativo La función de un periódico consiste en descubrir información novedosa sobre asuntos de interés general y transmitirla a los lectores con la mayor rapidez y precisión posibles, de una manera veraz y ecuánime.
C.P. Scott (director del Manchester Guardian) afirma: “la función primordial [de un periódico] es recabar noticias y, aún a riesgo de su propia existencia, garantizar que se transmitan sin desvirtuarlas. El despejado rostro de la verdad no debe deformarse con lo que se dice, con lo que no se dice, ni con la manera de presentarlo”.
El aspecto fundamental es el valor comparativo de los hechos y los comentarios. Casi todo el mundo tiene algún comentario que hacer, ya sea interesante o no, pero muy pocas personas poseen informaciones novedosas. Los comentarios son algo común mientras que las informaciones son un bien escaso y, por lo tanto, valioso.
4.1.
¿Qué es noticia? John B. Bogart, editor de local del New York Sun (1882) define que es noticia lo inusual, pero las noticias son algo más que eso. También tiene valor informativo algo fresco, algo que la gente no haya oído antes y que sea de interés para los lectores.
La noticia es el relato de un acontecimiento de actualidad que suscita el interés del público. El periodista tiene la responsabilidad de narrar con la mayor objetividad y veracidad posibles cómo se han producido esos acontecimientos o hechos. La noticia tiene unas funciones claramente delimitadas y el periodista trata de cumplirlas con el mayor rigor profesional. El lector recibe la información sin ningún tipo de valoración personal u opinión del periodista.
El estilo lingüístico utilizado está claramente definido por las siguientes normas: claro, concreto y conciso.
El periodista ordena los datos en la narración de la noticia en orden decreciente a su importancia: parte de los datos más relevantes para llegar hasta aquellos menos significativos que cerrarán el cuerpo de su noticia. Las noticias siguen una estructura de pirámide invertida.
En la noticia se deben incluir los datos esenciales para la comprensión del acontecimiento. Se tiene que proporcionar al público las respuestas a las llamadas cinco W: Quién, qué, cuándo, dónde, por qué (who, what, when, where, why, a las que se puede añadir el Cómo (How).
1. ¿Quién? Protagonista.
2. ¿Qué? Suceso o hecho ocurrido.
3. ¿Cuándo? Fecha en que se produjo.
4. ¿Dónde? Lugar en que se produjo el hecho.
5. ¿Por qué? Causas por las que se originó.
6. ¿Cómo? Manera, forma de cómo se desarrolló el suceso.
La redacción de la noticia presenta unas pautas rígidas con escaso margen para la creatividad u originalidad por parte del profesional de la información. Sin embargo, es el género que con mayor eficacia cumple la función que podemos considerar prioritaria para el periodista: la de informar.
Formalmente, la estructura de una noticia se compone de tres partes: 1. Titular: destinado a captar la atención del lector, resalta la información fundamental.
2. Entradilla: es el primer párrafo, suele diferenciarse tipográficamente del cuerpo de la noticia y resume la información clave de la misma.
3. Cuerpo de la noticia: desarrolla toda la información, adoptando una forma progresiva de pirámide invertida, esto es, de mayor a menor importancia.
Los factores o focos de interés de la noticia son: 1. Actualidad. Son los hechos que están sucediendo en cuanto al tiempo en una forma cercana.
Se refiere a hechos de ayer, de hoy, lo que puede suceder mañana y se da a conocer hoy.
2. Trascendencia. Son los hechos que aparentemente no tienen importancia en el momento en que se producen, pero que al cabo de unos días sentimos la importancia que tuvieron.
3. Prominencia. Los hechos de prominencia, son los que ocurren a la persona, lugar, cosa o animal y situación, que son relevantes con respecto a los demás en su género.
4. Proximidad. Son aquellos acontecimientos que nos afectan porque suceden cerca de nuestro lugar de residencia, o bien por cuestiones de raza, ideología, intelectualidad; aunque estén lejos nos atañen.
5. Expectación. Son aquellos hechos que sabemos cómo se han iniciado, pero se ignora cómo va a ser el desenlace y entonces existe expectación por conocerlo.
6. Rareza. Son aquellos hechos que suceden fortuita o inesperadamente y que causan risa o extrañeza.
7. Conflicto. Cuando se supone el enfrentamiento de dos fuerzas opuestas, pueden ser en el terreno ideológico, deportivo, de armas, etcétera.
8. Humano o Emotivo. Son aquellos acontecimientos que mueven los mejores sentimientos del ser humano hacia sus congéneres.
9. Novedad Científica. Son aquellos acontecimientos que se refieren al avance científico en beneficio del ser humano, que ayudan al progreso de la humanidad.
10. Hazaña. Son aquellos hechos únicos en su género, que se realizan por parte de una o varias personas con el objetivo de lograr un propósito preestablecido.
11. Magnitud. Son aquellos hechos que resultan ser los más grandes en su género, limitados muchas veces en cuanto al tiempo y lugar. Pueden ser realizados por la mano del hombre o por la fuerza de la naturaleza.
12. Trasgresión de la Ley. Son todos los acontecimientos que tienen como base la violación de la ley.
El profesional de la noticia, el periodista, debe saber estructurar estos focos de interés partiendo por el de mayor relevancia o importancia para los lectores, ciñéndose al esquema de pirámide invertida ya mencionado.
4.2.
El valor informativo Los requisitos o criterios noticiables son llamados valores noticia (news values). Las noticias deben tener alguno o varios de estos “valores noticia”. No siempre aparecen todos, aunque hay algunos que aparecen en casi todas las noticias: actualidad, novedad e importancia. En todo caso el periodista es el encargado de valorar el acontecimiento en función de la concurrencia de los valores noticia y marcar su “noticiabilidad”. Junto a los valores noticias existen criterios ideológicos, empresariales y comerciales.
Según Muñoz Torres, los criterios de noticiabilidad pueden dividirse en dos grandes grupos: 1. Los que derivan de la formación profesional y de la cosmovisión personal del periodista.
2. Los relativos a condicionantes de la actividad informativa como proceso productivo (recursos económicos y humanos, organización del trabajo, concepción empresarial, relación de fuentes institucionales) Los medios tienen un doble objetivo: Informar a los ciudadanos y obtener un beneficio económico.
Los periodistas buscan hechos que periodísticamente son noticia, pero en ocasiones se informa de hechos que son económica o políticamente rentable.
Destacan los siguientes “valores noticia” (noticias duras): 1. La actualidad. Selección de hechos actuales. Hace referencia al tiempo en que transcurre el acontecer y el momento en que se informa del hecho. Cuanta más fresca es una noticia más valor informativo tiene. Prima la inmediatez, simultaneidad, coincidencia entre el tiempo del acontecimiento y el tiempo de la recepción.
2. La novedad. Asuntos desconocidos por los ciudadanos, deben ofrecer algo nuevo. Hacen referencia a datos concretos, que por su actualidad son desconocidos por el público.
También sucede con las noticias que se prolongan en el tiempo, asuntos graves y abiertos que producen efectos; en este caso el concepto de novedad puede quedar difuso, en este caso se deben ofrecer datos nuevos respecto a la noticia anterior.
3. Importancia. Se seleccionan los hechos objetivamente importantes, determinada por la incidencia, prominencia o notoriedad del hecho en sí. La importancia viene dada por el hecho en sí.
Wolf define 4 criterios para valorar la importancia: 1. Grado o nivel jerárquico de los sujetos implicados en el acontecimiento.
2. Impacto sobre la nación y sobre el interés nacional.
3. Cantidad de personas implicadas 4. Importancia y significatividad del acontecimiento respecto a la evolución futura de una determinada situación.
En la medida en la que se prevé que el hecho vaya a tener consecuencias futuras o una duración prolongada en el tiempo tendrá más valor informativo, ya que producen consecuencias que a la vez serán noticia: desarrollo futuro o valor de expectativa.
4. Cantidad de personas implicadas en el acontecimiento. Determina la magnitud del fenómeno noticiable, establece distintos niveles o jerarquías de afectados. Influye la notoriedad del personaje, del protagonista; esta notoriedad se extiende a la fuente informativa.
5. Proximidad geográfica y cultural. Lo que pasa más cerca de la audiencia interesa más que lo que pasa más lejos. No en vano existe un área de especialización en periodismo, el periodismo local, que explota este valor noticia.
Al valor geográfico hay que añadir la consonancia cultural, se seleccionan los hechos que están en sintonía con las normas, valores y actitudes socialmente compartidos.
6. La emotividad y el interés humano. Este valor radica más en la destreza del periodista que en el propio hecho. Éste suscita un enfoque despertando la emotividad del público al identificarlos con los protagonistas, explotando el impacto, el drama, el suspense, el humor o el morbo.
7. El conflicto o la negatividad. Normalmente se valoran los hechos desgraciados, las grandes noticias suelen ser malas noticias. Destacan los hechos que provocan situaciones adversas o representan una ruptura con el habitual curso de las cosas.
A éstos se pueden añadir otros factores materiales (noticias blandas), que en sí mismos no son “valores noticia”, pero condicionan la elección del hecho como noticia.
1. Factor económico. Se seleccionan contenidos en función de los públicos (demandas y gustos de la audiencia), por la presunción de comercialidad, al tratar de vender el producto (asuntos anecdóticos y singulares se convierten en importantes y noticiosos por su valor comercial).
2. Competencia. Se seleccionan hechos noticiosos para pisar la noticia al adversario. Una primicia informativa tendrá más probabilidades que otro hecho para convertirse en noticia.
Esta competencia contribuye a crear modelos de referencia (Wolf, 1987).
3. Política editorial del medio. Los medios tienen una determinada ideología e incluso una filiación política, influyendo en la selección de temas, aunque se ponga en peligro la imparcialidad periodística.
4. Recursos económicos o presupuesto disponible. La posibilidad de contar con corresponsalías en el extranjero, suscribir contratos con agencias de noticias, condicionan el acceso a determinados acontecimientos susceptibles de convertirse en noticia. La accesibilidad a la información, el precio del relato o el coste de cobertura también influyen.
5. Tipo de cobertura del acontecimiento. Cantidad de datos, cobertura propia o ajena, disponibilidad de imágenes, calidad o exclusividad.
6. Publicidad. Es una de las fuentes de financiación y que puede llegar a determinar que un hecho no alcance la categoría de noticia, ya que las empresas pretenden influir en la información que se publica respecto a asuntos que puedan perjudicar a la entidad o para que ofrezcan información que les beneficie. Esta práctica es ilegal y constituye publicidad encubierta. Otra forma que los anunciantes pueden interferir es retirando la publicidad del medio (este riesgo afecta más a los pequeños medios). Es habitual la influencia de grupos de anunciantes sobre la cobertura con determinada línea informativa, en la publicación de determinados reportajes.
7. Sinergias y cooperación entre empresas de un mismo grupo. Trato preferente en la selección y tratamiento informativo de hechos vinculados con el medio o empresas afines, como el silencio, no informar o eliminar lo que resulte molesto. En “corporaciones multimedia sacrifican la calidad y ética periodística en aras de sagrados beneficios, si es necesario interviniendo en el proceso de creación e información” (Sierra y Moreno, 2004) Sánchez Noriega afirma: “los intereses específicos de la empresa informativa (políticos, publicitarios, empresariales, económicos) son determinantes a la hora de promocionar a un personaje, de silenciar determinados acontecimientos, de dar una interpretación concreta a un suceso” Los factores que condicionan la selección y el tratamiento de noticias se reflejan en el siguiente cuadro: 8. Factor personal. Son las percepciones e intereses individuales que influyen en la selección de noticias.
Seleccionar acontecimientos noticiosos responde a un complejo proceso de decisiones donde los criterios más o menos objetivos de lo periodístico (valores noticia) se ven salpicados por intereses que poco o nada tienen que ver con la profesión. La rapidez con la que se suceden estas decisiones, convierten la selección en una rutina profesional. Muchos autores afirman que el poder de los medios no es tanto definir lo que pensamos sobre las noticias sino establecer sobre qué temas o noticias pensamos: teoría de la agenda setting. Existe una clara relación entre lo que publican los medios y lo que el público percibe como importante (“The Agenda Setting function of the Mass Media”, Maxwell McCombs y Shaw, 1972).
La rutina de selección de noticias se resume en este cuadro: 4.3.
Jerarquizar la información Una vez seleccionadas las noticias hay que organizar el material informativo. Esto supone establecer cómo y en qué orden van a aparecer las noticias, determinar su espacio y su lugar de aparición. Estas decisiones no son inocuas, pues a través de estas decisiones se interpreta la información, diciendo al público lo que es importante y lo que no.
Jerarquizar es dar valor a la información. Los criterios para valorar la información son los mismos que para seleccionarlos, los valores noticia determinan su importancia, en este proceso influyen también factores ideológicos, empresariales o comerciales.
Después de decidir la agenda se tiene que decidir qué noticias son las más importantes, concediéndoles un especial protagonismo. En prensa se hace a través de su disposición formal: diseño, maqueta y planillo del periódico. Destacar: 1. Orden de aparición: lo que aparece primero es lo importante, porque es lo que con mayor probabilidad la gente leerá o verá. Es un indicador de su jerarquía y de su valor. Influye: ✓ Portada. Es el escaparate del diario y recoge las informaciones más importantes del día.
✓ Primera página de la sección. Es el escaparate de segundo orden 2. Extensión o espacio dedicado: número de columnas, palabras.
3. Lugar de aparición ✓ Página impar, es la primera que se visualiza al pasar de página ✓ Cabecera de la página: esquinas superiores a la derecha son los lugares de más atención.
4. Sección en la que aparece Tematizar es dar un espacio propio a cada noticia, ubicándola en una sección, en una página y con una determinada extensión. Es clave a la hora de determinar la jerarquía. La tematización se concreta en el planillo: es un modelo de diseño del periódico donde se plasman cada una de las páginas del mismo y donde se van reservando los diferentes espacios para los temas y noticias que van llegando, asignando el orden y la extensión para ir completando el periódico.
5. Rasgos estilísticos: tamaño de la letra del titular, utilizar color o negrita, o cualquier exceso estilístico que destaque en el periódico.
6. Elementos gráficos: fotografía, mapa, infografía o dibujo. Estos aspectos incrementan el valor informativo al conseguir atraer más fácilmente la atención del lector.
7. Contexto: En los medios audiovisuales se considera el marco en el que aparece insertada la noticia, teniendo en cuenta las informaciones que le siguen y preceden. En la prensa los textos que aparecen en la misma página.
8. Contenido: género utilizado, perspectiva o enfoque, datos que se utilizan.
4.4.
Factores del valor informativo No hay forma de rehuir la subjetividad a la hora de enfocar las noticias. Impregna todo el proceso periodístico y no hay reportero ni editor, por mucho que se empeñe en prescindir profesionalmente de sus propios prejuicios, que pueda hacerlo del todo. El punto de vista subjetivo, aunque ineludible, es un peligro omnipresente, en especial cuando los periodistas (a menudo los editores de noticias) intentan hacer pasar por objetividad sus prejuicios. Ser conscientes de esta tendencia representa, no obstante, una salvaguarda ante sus peores excesos.
El reportero debe evaluar una noticia, podemos llamarlos factores del valor informativo. Hay ocho: seis relacionados con la historia (“tema”, “actualidad”, “hechos”, “fuente”, “difusión” y “oportunidad”), otros relacionados con el mundo de los “lectores” y el periódico (“contexto”).
1. El tema. Es la categoría general en la que encaja una noticia. Cada una de las categorías principales se subdivide a su vez en otras. Estos subtemas posen valor propio, que suele depender de su singularidad en una sociedad o región determinadas. Es aquí donde interviene el “contexto”.
2. La actualidad. Temas que de repente cobran presencia como noticiables y están de moda por una temporada. Esto se pone de manifiesto en ciertas actividades, razonablemente discretas durante mucho tiempo, que adquieren de pronto una nueva denominación. Algunas se deben al cambio en el estilo de vida y la tecnología, pero otras no. Las razones para el cambio son dos: el coste y la necesidad de que sus noticias estén al día y resulten más accesibles.
3. Los hechos. Son los acontecimientos o sucesos concretos que sirven de material a la información. Su valor viene dado por su carácter excepcional y es independiente de la opinión de los lectores. Es la evaluación de lo poco corriente, de lo singular. En ocasiones la falta de oportunidad es la causa fundamental de que se infravalore una noticia.
4. La fuente. La solidez o valor de los hechos depende de la fuente que los haya revelado.
5. La difusión. Se refiere al número de personas que están al tanto de los hechos. Las noticias de mayor valor son aquellas que revelan unos hechos desconocidos salvo para la fuente. El menor valor corresponde a las noticias de dominio público. Si la noticia se encuentra en la hemeroteca la historia queda desechada.
6. La oportunidad. El factor no es el tiempo transcurrido, sino cuántas personas se han enterado de lo ocurrido entretanto.
7. Los lectores. No está relacionado directamente con la noticia. Consiste en conocer los gustos de los lectores para valorar adecuadamente los temas y los hechos noticiables. Pero poner excesivo empeño en complacer a los lectores equivale a establecer filtros sobre elementos importantes de la información, que lleva a descartar noticias que choquen con los prejuicios de los lectores o suprimir aspectos inconvenientes, como el contexto, las explicaciones y las matizaciones. En los últimos tiempos resurge la “vox populi” y las historias en las que alguien complementa con sus experiencias la trama principal.
8. El contexto. Es la situación del área de difusión de un periódico (país, ciudad grande o pequeña, región) que guarda relación con el tema y los hechos y ayuda a evaluar su singularidad. Por ello, el valor informativo de una noticia variará dependiendo de dónde ocurra. Se convierte en elemento inseparable de los hechos.
4.5.
Regla de cálculo para la selección de hechos noticiables Como regla general, juzgar el valor de una noticia solo se puede hacer en cada caso concreto. A la hora de valorar y graduar la importancia de los hechos noticiables se suelen seguir las siguientes pautas: 1. Las noticias de menor interés son las que tratan sobre algo que ha dicho alguien. Son informaciones sobre ideas que rebaten a otras o sobre nuevas ideas. No hay que dar por hecho que se debe informar sobre todo lo que dicen los políticos y el pseudoacontecimiento (ruedas de prensa, entrevistas y otras similares).
2. Las siguientes noticias de menor valor son las que tratan sobre lo que la gente dice que va a suceder.
3. A continuación están las noticias sobre lo que la gente dice que está ocurriendo u ocurrió.
4. Las noticias de mayor valor informativo son las que tratan sobre lo que ha ocurrido: sucesos, accidentes, desastres, vistas judiciales y otros hechos reales y demostrables.
5. Número de lectores a quienes puede afectar.
6. La noticia tendrá más valor y más fuerza cuanto más duraderos sean los efectos del hecho sobre el que se informa. Algo que afecte a la gente: noticias de moda y primicia.
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