DIVORCIO (2013)

Trabajo Español
Universidad Universidad de las Palmas de Gran Canaria
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Canónico
Año del apunte 2013
Páginas 3
Fecha de subida 07/04/2016
Descargas 0
Subido por

Vista previa del texto

CINTIA SARDIÑA BORDÓN DERECHO CANONICO EL DIVORCIO El divorcio, o la disolución coránica del matrimonio por acuerdo de los esposos y decisión judicial, es una única categoría, pero que varía de nombre según tenga el marido derecho a una compensación o no, como retribución al consentimiento prestado por éste al divorcio. Esta compensación se entregará por la mujer, si goza de plena capacidad de disposición, o en caso contrario, por quien legalmente le represente, al marido. En el caso de que tal compensación exista estaremos ante un talak al-jola, quedando irrevocablemente disuelto el matrimonio, y de no existir compensación, talk al-mubara, se entiende que los esposos ya están recíprocamente compensados y liberados.
En el ámbito del divorcio, la aceptación selectiva de los efectos derivados de la sentencia de divorcio se aprecia, no sólo respecto de los efectos personales (donde podemos reproducir lo ya expuesto respecto del repudio), sino también respecto de los patrimoniales, no estando ausente en la jurisprudencia española la actitud pragmática de considerar que la ley española se verá menos afectada y, en consecuencia, será más permisiva en la concesión de eficacia, si la esposa y los hijos, especialmente en el caso de que residan en territorio español, reciben compensaciones económicas tras el divorcio (es lo que se conoce como orden público económico o presupuestario).
En el divorcio, a diferencia de lo que ocurre en el repudio, donde en la mayoría de los casos la mujer conserva todo o parte de la dote con la función de compensar la falta de alimentos o de cualquier otro tipo de compensación por la disolución del matrimonio, en el divorcio es la mujer la que, además, debe pagar al marido por obtener su conformidad al divorcio. De ahí surge la especial preocupación de los tribunales españoles, a la hora de conceder eficacia a las sentencias musulmanas de divorcio, por el control de las consecuencias económicas de la disolución para con la mujer y los hijos.
EL DERECHO AL DIVORCIO El Islam le dio al hombre el derecho de pedir el divorcio, porque el hombre es la cabeza de familia.
Hemos de destacar que en el caso de que se efectúe el divorcio, los hijos quedarán sin la protección de la madre, porque en el Islam éstos quedan bajo la protección del padre.
En principio, el Islam le ha dado el derecho de pedir el divorcio al hombre porque estima que puede controlarse y dominarse mejor y cuando pide el divorcio es porque está desesperado con su mujer.
La mujer, sin embargo, es más sensible a descontrolarse que el hombre y si se le diera el derecho de pedir el divorcio lo utilizaría en cualquier momento de ira del día.
¿COMO SE EFECTÚA EL DIVORCIO? El divorcio debe efectuarse: a) Con pronunciación clara. Por ejemplo: si el hombre pronuncia claramente palabras que indican el divorcio, como «¡te divorcio!».
b) Por escrito: el marido expresa claramente por escrito el deseo del divorcio.
c) Por mímica: en caso de que el marido no pueda hablar pero indica claramente con gestos y señas que está divorciado. Por ejemplo: si el marido está mudo.
d) Por un intermediario: cuando el marido nombra a otro para que en su lugar pida el divorcio.
POSIBLES REFORMAS PARA FAVORECER A LA MUJER El divorcio debe ser efectuado por un hombre adulto, razonable y libre de toda coacción. No puede pedirlo un demente, el que pierde la razón, un adolescente, ni un coaccionado.
La reforma del derecho matrimonial marroquí de 10 de septiembre de 1993 pretendía satisfacer parte de las demandas de los movimientos feministas del país introduciendo una mayor protección para la mujer. Con tal intención incorporó restricciones a la poligamia al prescribir expresamente que en cualquier caso, si existen motivos para temer una injusticia en el trato entre las diversas mujeres de un hombre, el juez no autorizará el matrimonio polígamo (art. 30,5). Conviene tener en cuenta que esta autorización judicial es un requisito exigido para el acta de matrimonio.
Otra vía por la que en algunos países musulmanes se intentan limitar las posibilidades de poligamia es fomentando el recurso a los pactos particulares de monogamia, posibles según el derecho islámico, para regular en un determinado sentido cuestiones no ordenadas ni prohibidas en la Sharia se han admitido tradicionalmente los pactos particulares. Expresamente afirma un hadiz que no constituye un delito llevar a cabo convenciones al margen de lo prescrito por la ley. Puesto que la poliga- mia es algo que la Sharia permite con la determinadas condiciones pero a lo que no obliga, cabría en el momento de celebrar contrato matrimonial incluir, a voluntad de las partes, una cláusula de monogamia, de tal modo que, si el varón la incumple y se casa con una segunda esposa, la primera tendría derecho a solicitar el divorcio ante los tribunales por incumplimiento de lo pactado en el contrato.
Resulta ilustrativa la expresa regulación que hace el Código marroquí señalando que la mujer puede imponer al marido la condición de que no le sea impuesta una comujer: En caso de incumplimiento, la suerte del matrimonio se deja a la mujer (art. 30). "La mujer tiene el derecho de exigir al ma rido que se comprometa en el acto del matrimonio a no unirse a otra mujer y a reconocerle el derecho de exigir la disolución del matrimonio en el caso de que tal compromiso sea violado (art. 31).
...