Tema 6 Psicoterapia (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de Salamanca
Grado Psicología - 4º curso
Asignatura Psicoterapia
Profesor A.G.D.L.H.
Año del apunte 2016
Páginas 5
Fecha de subida 01/11/2017
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Apuntes tomados en las clases de Psicoterapia, asignatura impartida por el profesor Antonio García de la Hoz. Curso 2016-2017. Nota final obtenida en la asignatura: 7'9.

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TEMA 6. LAS REGLAS DE LA TERAPIA PSICOANALÍTICA Condiciones de una buena demanda psicoterapéutica 1) Conciencia de que “algo va mal” (Contraindicación = Agnosognosia). Que el paciente sepa que algo no funciona bien es mejor que si se da un desconocimiento de la propia enfermedad.
2) La problemática la sitúa el paciente en el plano psíquico (emociones, conducta, carácter).
3) Deseos de cambio, motivación terapéutica. Primero el paciente tiene que saber que algo va mal, y después querer cambiarlo.
4) Responsabilidad propia (%) en el sufrimiento. Que el paciente piense que tiene responsabilidad en eso que va mal, no que la culpa es de otras personas.
5) Acceso voluntario y libre. Que la persona acuda a consulta por su propia voluntad. Eso no suele ser en el caso de los niños/adolecentes y en el caso de las personas psicóticas.
Mejor pronóstico en la medida en que se cumplen más de las condiciones anteriores. Cuantas más condiciones se cumplan, más convencidos podemos estar de que la terapia va a ir bien.
Los pacientes esperan del tratamiento cosas diversas: a) Fármacos.
b) Consuelo y comprensión.
c) Consejos.
d) Conocimiento.
Cuando le preguntamos a un paciente que qué espera del tratamiento normalmente nos responderá una de las cuatro cosas anteriores, es decir, esos cuatros aspectos cubren el espectro de lo que nos respondería un paciente si le realizaremos dicha pregunta. Quizás la mejor respuesta sea la última: conocimiento. Que el paciente acuda a terapia porque quiere conocer algo o a sí mismo es un buen indicador.
El mejor paciente para el psicoanalista es aquel que puede reconocer que tiene parte de responsabilidad en su sufrimiento y a la vez puede reflexionar para cambiar lo que tiene que ver con él mismo El encuadre en psicoterapia También llamado setting, se trata de acordar las condiciones formales del tratamiento, para garantizar la contención y la seguridad del mismo.
Básicamente, son tres elementos: 1) LUGAR (espacio terapéutico). Es importante que el espacio no delate la intimidad del psicoterapeuta (que no refleje nada de sus ideas políticas, de sus creencias religiosas, de su familia, etc. ya que estos son datos que los pacientes pueden manipular y utilizar).
2) TIEMPO (número de sesiones semanales, tiempo de cada una, periodos vacacionales).
Aspectos como el número de sesiones semanales dependerán de la escuela en la que el 1 profesional esté formado. En psicoterapia se tienen que considerar tres tipos de tiempo diferentes: a. El tiempo del encuentro terapéutico. Suele ser de entre 40 y 50 minutos por sesión.
b. El tiempo del proceso, el tiempo que dura la psicoterapia. Este aspecto dependerá también de la escuela psicológica del terapeuta. Por ejemplo, el modelo de psicoterapia breve limita el tiempo del proceso terapéutico, se le dice al paciente desde el principio lo que va durar o el número de sesiones que se van a necesitar.
c. El tiempo lógico o subjetivo. Este tiempo es el más importante en psicoterapia.
Es un tiempo íntimo, variable, no cronológico el tiempo que cada persona tarda en comprender sus problemas. Se opone a la psicoterapia breve, que violenta el tiempo que necesita cada paciente.
3) HONORARIOS. Este tercer elemento tiene que ser considerado solo si se trabaja en el ámbito privado.
El diván es un elemento opcional, aunque muchos psicoanalistas lo incluyen en el encuadre inicial. Es un resto de la hipnosis. Es un recurso técnico que puede ser útil, puede resultar indiferente o puede ser perjudicial. Está indicado para las neurosis, sobre todo para la histeria, y contraindicado para otros cuadros como los psicóticos.
Tratándose de psicoterapia infantil, hay que tener el espacio acondicionado para ello, con materiales distintos a los que se utilizan con personas adultas (juguetes, plastilina), un servicio cerca, etc.
Peligro: Uso defensivo del encuadre para ocultar la inseguridad del psicoterapeuta Construir el propio marco de trabajo y usar la teoría y la técnica según un estilo propio, es un resultado muy tardío dentro del rodaje profesional, y quizás la mayoría no lleguemos a ser demasiado originales (M. Mitjavila, 1994, p.284).
Iniciación del tratamiento La fuente de derivación del paciente informa de algo muy importante: CÓMO SE VA A DESARROLLAR EL PROCESO.
1) Lo deriva otro paciente. Esta puede ser la mejor fuente de derivación, ya que indica que estamos realizando bien nuestro trabajo.
2) Lo deriva un amigo o familiar. Cuando se aceptan pacientes derivados por familiares o amigos hay que estar dispuesto a enturbiar las relaciones con estas personas, ya que esto es algo que puede ocurrir dependiendo de cómo vaya el proceso.
3) Lo deriva otro psicólogo. De igual manera que en el caso anterior, hay que estar dispuesto a enturbiar la relación con nuestro compañero de profesión, ya que cabe la posibilidad de que el proceso no resulte satisfactorio.
4) Viene por nuestro propio prestigio (ha leído algún libro nuestro, artículo o ha asistido a alguna conferencia nuestra o exposición pública). La contra de esta derivación es la posibilidad de perder nuestro prestigio si el tratamiento no resulta satisfactorio para el paciente.
5) Viene por una elección azarosa de publicidad. Estas derivaciones pueden no resultar beneficiosas ya que los pacientes que buscan psicoterapeuta a través de la publicidad es 2 porque no tienen una fuente de derivación directa. Por otro lado, si este es el caso de nuestro paciente habría que preguntarle si es la primera vez que acude a un profesional o no, ya que este perfil de paciente suele pasar por muchos terapeutas.
6) Otros.
Hay que saber discriminar lo asumible de lo no asumible. Cuando aceptemos pacientes tenemos que pensar en si vamos a poder ayudarle de la forma debida o no. Esto entraña dos peligros: la omnipotencia (creer que se puede con todo) y la impotencia extrema (creer que no se puede con nada).
Psicoterapeuta (Lacan): Sujeto Supuesto Saber. Los pacientes pueden tener cualquier grado de estas dos posiciones extremas igualmente negativas: a) Se les inviste de poder: “tú lo sabes todo”.
b) Se les invalida de entrada: “nadie puede ayudarme”.
Lacan llamaba a los psicoterapeutas: “las tres s”. Casi todas las personas que acuden a psicoterapia suponen el saber del profesional, otra cosa diferente es que luego este le de una confirmación de su saber o no. Es importante tener en cuenta que nosotros no les tenemos que dar clase a los pacientes, la consulta no es un lugar para hacer doctrina.
Hacer un análisis de la demanda, para lo que puede servir el siguiente esquema: 1) Centrarse en lo más personal (cómo expone, cómo vive su situación).
2) Centrarse más en las relaciones con los demás.
3) Centrarse en la relación con el psicoterapeuta (transferencia).
Cuando un paciente acude por primera vez a consulta tenemos que hacer que nos hable de cómo se lleva consigo mismo, de cómo se lleva con las personas de su alrededor y poco a poco ir viendo cómo se lleva con nosotros.
Reglas básicas 3 La ley de la asociación libre y de la atención flotante se adjudican más a la terapia psicoanalista, la de la neutralidad y la de la abstinencia son propias de todos los tipos de terapia.
Asociación libre La asociación libre es una regla para el paciente que se basa en pedir al sujeto al principio del tratamiento que nos diga todo lo que se le pasa por la cabeza, haciendo hincapié en que nos cuente aquellas cosas que en principio rechaza porque le parecen inocuas, absurdas o poco importantes. Queremos que el sujeto nos lo cuente todo, eso sí, de un modo sincero. También, como hemos visto, decirle al paciente cuando queda estancado una frase del tipo “dime lo que estás pensando” constituye un recurso útil para lanzar la conversación.
¿Qué le llevó a Freud a esta regla? Al principio Freud era muy intervencionista, realizaba a los pacientes gran cantidad de preguntas. Algunos pacientes le comentaron que con sus preguntas interrumpía el flujo de sus pensamientos. Esto llevó a Freud a dejar de preguntar tanto, a quedarse callado y esperar a que sus pacientes le contasen lo que quisieran.
Por otro lado, en la época de Freud acababa de nacer como ciencia la Termodinámica. Desde esta ciencia se enunció la ley de la conservación de la energía: “la energía ni se crea ni se destruye, se transforma”. Freud, versado en las ciencias de la época, traspasó esta ley física a lo psíquico: todo lo que nos impresiona, todo lo que recibimos, nunca se pierde, siempre queda ahí, aunque no seamos conscientes de ello.
Por último, Freud, intentando averiguar el porqué de esta regla, recordó un libro que había leído en su juventud y que había llamado su atención: El arte de convertirse en un escritor original en tres días (Ludwig Börne), del que podemos extraer el siguiente extracto: Quien atiende a su voz interior en vez de al vocerío que llega del mercado, quien tiene el valor de divulgar aquello que le ha enseñado su corazón resultará siempre original. La franqueza es el origen de toda genialidad, y los hombres serían más lúcidos, más ingeniosos, si fueran más honestos. Y ya estamos en las instrucciones de uso prometidas al principio. Tomad unos folios y escribid ininterrumpidamente durante tres días, sin falsedad ni hipocresía, todo lo que se os pase por la cabeza. Escribid lo que pensáis de vosotros mismos, de vuestras mujeres, de la guerra con los turcos, del proceso criminal a Fonk, del Juicio Final, de vuestros superiores; y una vez transcurridos esos tres días os quedaréis pasmados de la cantidad de ocurrencias inauditas que habéis tenido. En esto consiste el arte de convertirse en tres días en un escritor original.
Atención flotante La contrapartida de la asociación libre para el paciente es la atención flotante, una regla para el terapeuta. Nuestra atención ante lo que nos dice el paciente no debe privilegiar nada, no se debe 4 hacer una selección de lo que nos dice el paciente en función de nuestros juicios de valor, se debe dar a todo lo que nos dice el paciente la misma importancia.
La atención flotante favorece la memoria asociativa, una adquisición de la experiencia después de estar con muchos pacientes. La memoria asociativa no significa recordar todas las cosas que nos dicen los pacientes (memoria retentiva), sino empaparnos de ellas hasta conseguir que, ante el caso de un paciente concreto, se nos venga a la cabeza todo lo visto anteriormente relacionado con el mismo.
Estas dos reglas son importantes y también muy difíciles de llevar a cabo.
Neutralidad El profesional no debe hacerse cómplice del paciente frente a otras personas con las que tiene un conflicto. Esta regla adquiere especial importancia en el caso de problemas de pareja o de niños/adolescentes, en los que muchas veces tendremos que actuar de conciliadores entre los miembros de la pareja o entre los padres y el menor. Esta es por tanto una regla para el terapeuta.
Abstinencia Esta última es una regla para el terapeuta y para el paciente. La psicoterapia no debe servir para satisfacer algunos aspectos que permitan evitar otros. Por ejemplo, puede pasar que unos padres manden a consulta a un joven que solo vaya a la misma para satisfacer a sus padres, no por solucionar su posible problemática. Por otro lado, hay profesionales que satisfacen sus necesidades de aprecio, de cariño, de ser importante para alguien, en la psicoterapia, satisfacen sus necesidades íntimas y no tanto las del paciente.
Esta son las cuatro reglas fundamentales cuando se trata de un encuentro terapéutico clásico: paciente-terapeuta, las reglas de la psicoterapia grupal son otras diferentes.
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