TEMA 4 CLASES DE OBLIGACIONES POR RAZÓN DE VÍNCULO (2016)

Apunte Catalán
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Civil II - Obligaciones y Contratos
Año del apunte 2016
Páginas 3
Fecha de subida 11/10/2017
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TEMA 4. CLASES DE OBLIGACIONES POR RAZON DEL VÍNCULO. OTRAS CLASES DE OBLIGACIONES 1. OBLIGACIONES UNILATERALES Y BILATERALES La obligación unilateral se crea cuando una persona está obligada frente a otra o cuando dos personas se deben mutuamente pero sin que ambas obligaciones tengan conexión.
La obligación bilateral, sinalagmática o recíproca se crea cuando dos personas son, a su vez, acreedoras la una de la otra y cada obligación funciona como contrapartida de la otra, es decir, cada una tiene su causa de existir en la otra (contrato de compraventa).
2. RÉGIMEN JURÍDICO DE LAS OBLIGACIONES RECÍPROCAS Para que el deudor incurra en la situación jurídica en mora no es suficiente con que se retrase el pago, sino que también es necesaria la reclamación del acreedor (intimidación), es decir, cuando el acreedor reclame, será cuando se constituya en mora. Aun así, el art. 1100 CCe establece unas excepciones en que no es necesaria la intimación: - Cuando la obligación o la Ley así lo establezcan (préstamo con el banco).
- Cuando de la naturaleza o circunstancia, resulta que la época en que debía cumplirse, cuando había que entregar la cosa o hacerse el servicio, fue determinante para establecer la obligación (si contrato una empresa para que monte una carpa en mi jardín para el día de la boda de mi hija, no me vale que la venga a montar una semana después: la fecha es determinante).
2.1. Peculiaridades de las obligaciones sinalagmáticas 1. Necesidad o no de intimación: En el momento en que uno de los obligados cumple su obligación, se inicia la mora para el otro, por lo tanto, hay una mora automática donde no es necesaria la intimidación. Sin embargo, si no es necesaria, el legislador hubiera establecido una tercera excepción, pero no lo ha hecho porque en las obligaciones recíprocas ninguno de los obligados incurre en mora mientras el otro no cumpla. Por lo tanto, aunque un acreedor intime al otro, si él mismo no ha cumplido, no se incurre en mora, mientras que si quien ha intimado finalmente cumple con su obligación, se inicia la mora necesidad de una nueva intimación después del cumplimiento. El TS se ha pronunciado en este sentido diciendo que en las obligaciones sinalagmáticas también es necesaria la intimación para que se incurra en mora, por lo tanto, que la mora no es automática.
1 2. Excepción de contrato no cumplido: Las obligaciones sinalagmáticas se deben cumplir simultáneamente - a no ser que se pacte otra cosa - hecho que supone un problema cuando una de las partes se opone a cumplir su prestación porque la otra no la ha hecho o la ha hecho parcial o defectuosamente (excepción de contrato no cumplido). Esta excepción de carácter general solo está recogida en el CCe para casos particulares. Cuando se pacta el cumplimiento sucesivo, es decir, que una obligación se cumpla antes que la otra, el primer obligado en cumplir no puede oponer esta excepción, a no ser que hubiera un peligro fundado de que la otra parte no va a cumplir.
3. Resolución por incumplimiento: Ante el incumplimiento de una de las partes, la otra puede pedir el cumplimiento o la resolución de las obligaciones. Esto último significa que, si no ha cumplido su prestación, ya no estará obligado a hacerlo y, si la ha cumplido, podrá pedir la restitución de lo entregado. Este artículo faculta al acreedor a resolver el contrato directamente, aunque también podría reclamar la ejecución forzosa de las obligaciones, pero decida lo que decida, será irrevocable, a no ser que haya optado por el cumplimiento y este resulte imposible.
En este caso, deberá optar por resolver, aunque para que se resuelva un contrato, el incumplimiento deberá haber sido grave. El TS establece que no es necesaria la resolución por incumplimiento cuando se trata de una obligación accesoria.
Como hemos visto, la ley concede la opción de elegir entre cumplimiento o resolución, dando la posibilidad de pedir resolución aunque el cumplimiento sea posible i satisfaga el interés del acreedor. A veces, los acreedores escogen resolver aunque el cumplimiento sea posible y les sea satisfactorio, hecho que puede derivar en una decisión poco equitativa. Por eso, la Ley faculta a los tribunales a conceder al deudor un plazo para cumplir.
Cuando la prestación supone pagar una cantidad de dinero (precio compraventa), el cumplimiento siempre será posible y satisfará el interés del acreedor, pero no se puede suspender indefinidamente la facultad resolutoria del vendedor. La antigua jurisprudencia del TS entendía que la resolución estaba justificada cuando concurría una voluntad rebelde del deudor de no pagar. Posteriormente, el TS ha abandonado esta fórmula porque se podía entender que para la resolución era preciso dolo o malicia del deudor. Así, la jurisprudencia más reciente dice que no es preciso que el incumplidor actúe con ánimo deliberado de incumplir, sino que basta con una conducta voluntaria no motivada por justa causa que impida el cumplimiento del contrato.
La obligación se puede resolver aunque el incumplimiento no sea culpa del deudor, como consecuencia del equilibrio que tiene que haber entre las obligaciones sinalagmáticas. Eso sí, la persona que pida resolución, debe haber cumplido con su obligación o haberla puesto a disposición de la otra parte (TS: la resolución se puede ejercer judicial y extrajudi-cialmente).
Como consecuencia de la resolución, si la obligación se ha cumplido se podrá reclamar lo entregado, mientras que si no se ha cumplido, las obligaciones se extinguirán. La resolución tiene efectos ex tunc (desde que se celebró el contrato), por lo tanto, en caso de incumplimiento de las partes, se tendrán que restituir todo aquello que hayan percibido: cosa, precio, intereses del 2 precio, rendimientos de la cosa (vivienda: el vendedor podrá reclamar, al comprador, la restitución de la cosa así como el valor de uso, que será el equivalente al alquiler de un inmueble similar durante el tiempo que el comprador haya tenido la vivienda en su poder).
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