Preguntas SPT: 4, 5, 6 (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad de Valencia (UV)
Grado Ciencias Ambientales - 1º curso
Asignatura SPT
Año del apunte 2015
Páginas 5
Fecha de subida 28/03/2016
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4. Describe el amplio consenso de opiniones y percepciones en favor del medio ambiente, su relación con las variables sociológicas clásicas y las tres teorías explicativas del mismo.
Las cuestiones medioambientales “han dejado de ser materia de preocupación casi exclusiva de grupos minoritarios más o menos radicales, los ecologistas, para convertirse en problemas de importancia general”. Los estudios cuantitativos muestras que los objetivos relacionados con la protección del medio ambiente ocupan una posición relativamente subordinada, en la escala de prioridades, tras los relacionados con la seguridad, la salud, la prosperidad económica y la redistribución.
En muchas de las encuestas realizadas en los últimos años, la preocupación por el medio ambiente ha aparecido subordinada solo al desempleo y al orden público, en niveles similares a las cuestiones relativas a la desigualdad social. Las poblaciones consideran muy mayoritariamente que se trata de un problema serio que debe ser acometido con urgencia.
Los estudios sociológicos acostumbran a examinar tres dimensiones en la percepción social de los problemas medioambientales. La primera de ellas, la “preocupación” se refiere sobre todo al ámbito de las creencias: si la cuestión ecológica se considera o no grave y urgente.
La segunda, la “disposición a actuar” se refiere sobre todo a las actitudes, a las declaraciones positivas o negativas respecto a determinados comportamientos o la actuación en ámbitos determinados. La tercera, el “significado” se refiere sobre todo a la imbricación de la protección del medio ambiente con otros valores, a su presencia en la visión del mundo y del futuro, etc... La complejidad del análisis aumenta a medida que pasamos de una a otras dimensiones. Todas ellas deben tenerse en cuenta cuando nos preguntamos por comportamientos individuales o por la acción social.
Para la mayoría el medio ambiente, es algo de lo que vale la pena informarse, que despierta interés, preocupación o curiosidad. Es algo que también comienza a traducirse en el ámbito del consumo.
En la sociología ecológica o medio ambiental la investigación cualitativa no se ha desarrollado tanto como la cuantitativa. Algunos rasgos característicos del discurso sobre el medio ambiente de esa mayoría o “núcleo central” parecen ser los siguientes: a) La dislocación.-la percepción de los problemas ecológicos aparece vinculada al conjunto de procesos económicos, políticos y culturales que suelen denominarse con el término de “globalización”.
b) La contaminación, con ella se significan al menos, dos tipos de problemas, cuyo origen se atribuye ya a trastornos en la naturaleza, ya al contacto con quienes padecen dichos efectos.
c) La culpa: otro tópico ampliamente difundido en el discurso sobre el medio ambiente es el de la autoinculpación. La población se las sociedades industriales evalúa su propia situación como relativamente privilegiada y, en relación con ello, se siente parcialmente responsable del deterioro social y medioambiental.
Algunas encuestas han detectado que las opiniones pro-ambientalistas están ligeramente más presentes entre los y las integrantes de las llamadas “nuevas clases medias” personas relativamente jóvenes, urbanas y consumidoras de mucha instrucción escolar.
Por otra parte, cuando se han estudiado los comportamientos en lugar de las opiniones, los matices son a veces de signo contrario: en los estilos de consumo, por ejemplo las nuevas clases medias son más adictas a las prácticas ambientalmente más costosas que los otros grupos sociales.
Continúa siendo habitual, en nuestra sociedad la consideración del ecologismo como una ideología específicamente juvenil. La percepción de los problemas del medio ambiente como serios y preocupantes está difundida de un modo bastante regular entre todos los grupos de edad. Sin embargo, la educación ambiental llega a las generaciones más jóvenes, puesto que éstas son las principales consumidoras de educación en todos los campos.
Las investigaciones no suelen reflejar diferencias sustanciales entre hombres y mujeres en cuanto a sus declaraciones sobre el medioambiente. En el caso de las mujeres, la actitud favorable hacia comportamientos ecológicamente responsables en la esfera del consumo o de actividades cotidianas de la vivienda se expresa con algo más de fuerza.
Por el contrario los varones se declaran ligeramente más predispuestos a cosas como, la participación en manifestaciones o campañas ambientalistas o la afiliación a asociaciones ecologistas.
Como efecto de los códigos de género vigentes, parece que las mujeres tienden algo más a buscar la coherencia ecológica en la esfera privada y los varones en la esfera pública.
Los resultados de los estudios sobre la opinión acerca de los problemas medioambientales señalan que ésta parece distribuirse en los diversos estratos (o clases) sociales de una forma homogénea.
En algunos casos, los estratos medios se muestran ligeramente más favorables a proteger el medio ambiente que los más altos y los más bajos. En los extremos de la pirámide social aparecen algunos matices significativos. Los estratos más altos(los más ricos) se muestran algo más favorables que el resto de la población a aceptar la degradación del medio ambiente como precio a pagar por la expansión económica, siempre que eso no afecte al propio lugar de residencia.
Los estratos inferiores (los más pobres) se muestran algo más favorables que el resto de la población a aceptar la degradación del medio ambiente local como precio a pagar por más oportunidades accesibles de trabajo e ingresos.
Numerosos estudios han detectado una relación significativa entre el nivel de estudios y las opiniones favorables a la protección del medio ambiente.
Diversos estudios, en diferentes países han detectado una mayor presencia de actitudes ambientalistas entre personas con ocupaciones técnicas y profesionales que en otros grupos ocupacionales. Lo que implica que en este grupo social se encuentren muchas de las personas que absorben y difundan información sobre los problemas del medio ambiente.
Aunque las nuevas clases medias que han consumido mucha instrucción escolar constituyen el grupo relativamente mejor informado, la mayoría de sus miembros están entrenados en conceptos y soluciones, en recetas profesionales que no tienen en cuenta los costes ambientales.
Mucha gente considera deseable la estabilización demográfica, porque tiene la impresión de que el mundo contemporáneo esta densamente poblado y, sobre todo, de que la dinámica demográfica de las últimas décadas, no puede continuar. Las personas más sensibles a la gravedad de la presente crisis ecológica acostumbran a considerar la baja natalidad como una buena noticia. Sin embargo, casi nadie considera que una expansión demográfica sea algo deseable, porque se asocia al “subdesarrollo”.
En muchas sociedades del mundo, en diversos contextos culturales y con independencia de su grado de riqueza, de su estructura social o de su orientación política, la idea de que la protección el medio ambiente debería primar sobre la expansión económica goza de un amplio respaldo. En cambio, el crecimiento económico, en la medida en que es también objeto de consenso, lo es sólo como referencia instrumental, como un medio que únicamente se justifica si sirve para realizar otros valores. Por tanto, cuando se trata de opiniones, de formular preferencias en abstracto, la prioridad otorgada al medio ambiente es justamente lo que cabría esperar. El comportamiento, en cambio tanto individual como colectivo no depende sólo de los valores de referencia sino también de intereses y deseos, de compromisos con otros intereses en conflicto, etc.
Hay un amplio y complejo debate sobre si está produciéndose (o no) un cambio social caracterizado por la difusión de comportamientos individuales y colectivos más orientados hacia la defensa del medio ambiente. En algunos casos, la emergencia de ciertos fenómenos culturales, se considera el punto de partida para la difusión en la sociedad de creencias, prácticas, relaciones y cambios institucionales. En otros casos, el punto de partida es más bien el inverso: los conflictos sociales relativos al acceso de los recursos o al impacto de la contaminación impulsan la movilización de los grupos más negativamente afectados.
Según otro punto de vista, también bastante difundido, la preocupación por el medio ambiente es una parte del nuevo interés por una mejor calidad de vida. Con un bienestar material consolidado y percibido como seguro, la gente comenzaría a interesarse por la conservación de su entorno.
En este marco, la preocupación por el medio ambiente, sería dependiente de la difusión de valores post-materialistas. El origen del ecologismo, entonces debería buscarse por una parte en las posibilidades abiertas por las condiciones de vida en las sociedades postindustriales y por otra, en la experiencia del deterioro en la calidad de los ambientes naturales locales.
Si dado que en general el nivel de riqueza se corresponde con el de la escolarización, cabría esperar que la preocupación por el medio ambiente fuese mayor en los países más desarrollados lo que tampoco parece ser el caso.
5. Describe y analiza la fragilidad de las actitudes prácticas en favor de la preservación ecológica. Análisis de las causas y condiciones de la debilidad de los comportamientos pro-ambientales.
Valores, creencias, normas y comportamientos son categorías diferentes. En caso de discrepancia, el punto de vista más idealista postulará que el cambio de valores y creencias suele ir por delante del cambio de comportamientos. El punto de vista más materialista sugerirá lo contrario: que los comportamientos más asentados socialmente arrastran tras de sí un cambio de creencias y valores.
Ambos puntos de vista son demasiado esquemáticos.
Se trata de integrar la idea del nuevo paradigma ecológico en una teoría general de la relación entre valores y comportamientos (Stern y colaboradores): El modelo valor-norma-creencia aplicado al ecologismo: a) Diferentes orientaciones de valor influyen de forma diferente en la configuración de normas personales que inciden directamente en los comportamientos.
b) Las orientaciones de valor se relacionan con las creencias básicas del nuevo paradigma ecológico, favoreciendo o dificultando la adopción de dichas creencias.
c) La conciencia de las consecuencias, a su vez, depende en mayor o menos grado de la visión del mundo.
d) Otra mediación importante es la creencia de que las acciones emprendidas por uno/a mismo/a pueden ayudar a reducir la amenaza y a restaurar los valores amenazados.
e) Son las normas personales las que resultan relevantes, no las normas sociales, puesto que los movimientos son fuerzas orientadas al cambio social y no pueden construir sus bases de apoyo a partir de las normas sociales dominantes.
f) Normas del tipo de las anteriores son la influencia más directa de apoyo a los objetivos del ecologismo, especialmente en tres ámbitos: la ciudadanía pro ecologista, el apoyo político, ciertos comportamientos en la esfera privada.
Stern señala que conviene preguntarse, sin embargo, por qué la norma es resistente incluso en muchas ocasiones en que ya no es asumida. Hay al menos tres factores que contribuyen a explicar la preocupación por el estado del medio ambiente, dichos factores son: la tendencia a descontar la preocupación, el conflicto entre valoresnormas de signo contradictorio y la inadecuación de estructuras institucionales.
Descontar es devaluar. Descontar un acontecimiento es devaluarlo respecto al valor que tendrá si ocurriera ahora, si me afectara a mí, si lo percibiera con todos mis sentidos. Las dimensiones de los principios de descuento son: tiempo, incertidumbre, distancia, desconexión personal e incapacidad para la sensación directa y física.
Un caso particular de especial interés corresponde a las situaciones en que se plantea lo que podríamos llamar un “dilema de concreción”. Se produce cuando se considera deseable un determinado objetivo pero todos los medios disponibles para conseguirlo son indeseables.
Si se considera que el impacto ambiental de las actividades humanas es ya demasiado grande, o que puede serlo pronto, entonces hay que actuar sobre alguno de estos tres factores que producen ese impacto: la población, el consumo y la tecnología. Mejorar las perspectivas de sustentabilidad implica, reducir la población, moderar el consumo o cambiar tecnologías más blandas o más eco-eficientes. Ninguna de las tres vías resulta fácilmente aceptable.
Casi nadie toleraría una regulación que limitase su derecho a decidir el número de hijos que desea tener. Una reducción del consumo en términos absolutos sería vista como una catástrofe en economías. Una tecnología más eco-eficiente no tiene nada de malo, siempre que no reduzca el empleo, la competitividad, el salario, no sea demasiado cara....
En definitiva, muchas de las opciones posibles para un comportamiento ecológicamente benigno aparecen poco deseables.
Se trata de situaciones experimentadas como un doble vínculo. Una estructura de doble vínculo es el resultado de la vigencia de dos mandamientos contradictorios, que no pueden ser obedecidos simultáneamente. La imposibilidad de seguir negando la gravedad de la crisis ecológica en las sociedades industriales somete a las poblaciones a una estructura así. “La información no es la cuestión: aunque la gente esté bien informada y preocupada por los problemas, es el contexto institucional o relacional el que determinará en primer lugar su respuesta”.
En mi opinión, de lo dicho anteriormente se desprende una consideración, que conviene remarcar. Una estructura inestable e inconsistente, como la configurada por el sistema de valores, creencias, normas, comportamientos, relaciones sociales e instituciones sobre el medio ambiente en la sociedad.
6. La cultura de la suficiencia.
La cultura de la suficiencia nos habla de la necesidad de adoptar un sistema político, económico y social basado en vivir con lo suficiente. Gastar los recursos necesarios para tu existencia. Es un término antagónico a la cultura de la abundancia, cultura en la cual vivimos actualmente.
Encuestas realizadas nos muestran como existe una preocupación general de los problemas graves y muy graves que ocasionamos los seres humanos con nuestra actividad al medioambiente esa preocupación queda subordinada a otras prioridades como el empleo la prosperidad económica la seguridad etc., es decir, sí que existe una preocupación por el medioambiente pero la mayoría de la población es incoherente con sus actos ya que no cambian su estilo de vida consumista. Con todo esto lo que vengo a decir es que un alto porcentaje observa los problemas que estamos ocasionando al medio ambiente y ve el ecologismo y los movimientos ecologistas como algo necesario pero a la hora de la práctica no se actúa coherentemente y se malgastan recursos y energía llevando nuestra sociedad en un modo de vida insostenible.
La política capitalista de las últimas décadas se ha basado en alcanzar las más altas cotas de rentabilidad económica, una empresa funciona si es capaz de vender más. Para ello se externalizan los costes para abaratar los productos, se fomenta la fabricación de bienes de consumo que sean desechados lo antes posible y se incita a la población a comprar cada vez más, comprar y desechar eso es la base del consumismo.
Esta política de derroche de bienes no es casualidad, es totalmente intencionada por parte de los grandes capitales para mantener el consumo. Esta es la llamada cultura de la abundancia, en la que vivimos, la que está causando graves problemas ambientales, problemas muchos irreversibles a estas alturas. Esto sin comentar, que se ha demostrado su nefasta efectividad en cuanto a generación de riqueza a nivel colectivo, cada vez las desigualdades sociales aumentan.
La cultura de suficiencia contrapone todo este sistema capitalista y difunde que hay que realizar un cambio de mentalidad e intentar optimizar al máximo los recursos de la naturaleza, para ello habría que innovar en nuevas tecnologías que favoreciesen un modelo de vida sostenible y sobre todo realizar el cambio más importante que es que las personas empiecen a practicar la cultura de la suficiencia y dejar de lado el consumismo en el cual estamos inmersos.
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