Gustavo Adolfo Bécquer (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Filología Hispánica - 1º curso
Asignatura PANORAMA DE LA LITERATURA ESPAÑOLA: MODERNA Y CONTEMPORÁNEA
Año del apunte 2017
Páginas 6
Fecha de subida 07/06/2017
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 GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER  Su nombre era Gustavo Adolfo Domínguez, pero se cambió el apellido por el de su abuela.
Su familia era una familia de pintores​, con lo que su tío Joaquín le influyó mucho.
Abandonó la iniciación a la pintura por la literatura. Escribió Oda la muerte de Alberto Lista​, que fue su primera oda, escrita con 12 años.
Con 18 años se instaló en Madrid, donde empezó una ​vida bohemia​, con unas condiciones miserables​. De hecho, contrajo una grave enfermedad pulmonar para siempre, la ​tuberculosis (aunque algunos dicen que fue una enfermedad venérea).
Colaboró con la prensa madrileña. Tuvo contacto con el teatro y muchas de sus obras serán musicalizadas, en sus obras encontramos ​La venta encantada (donde encontramos personajes del Quijote y monta una zarzuela). A los 21 años, publicó un tomo titulado Historia de los templos de España,​ un ensayo donde habla de iglesias y catedrales en el que aparecen ilustraciones de su hermano.
En 1860, publicó en el periódico ​Cartas Literarias a una mujer​, donde ​el ​yo poético escribe a una mujer​, probablemente ficticia, ​y aparecen concepciones de su poesía​, algunas de las ideas claras que nos ayudan a entender su poesía. Con 28 años escribió Las cartas desde mi celda​, donde estuvo recluido para recuperarse de la tuberculosis.
Con 30 años, se convirtió en ​director literario de un periódico titulado ​El museo Universal​.
Más tarde, entregó el manuscrito de ​Las rimas​. Murió en 1870 con 34 años.
En el prólogo de Las Rimas, Bécquer lo que hace es intentar justificarse. Nos habla de un desdoblamiento mental en el que pueden interpretarse términos psicoanalíticos, como si tuviera experiencias videntes, una práctica recurrente en los poetas del siglo XIX. Tal como dice en la introducción, el poeta es un mero mediador.
En esta reflexión que hace sobre la estructura poética, aparece el carácter inefable, es decir, aquello que no se puede decir, que no se puede describir, así que lo que hace el poeta es recurrir a un rodeo para expresar esa idea: el rodeo protege la palabra.
Bécquer lo que hace es combinar elementos de la poesía popular con elementos cultos, así como elementos de su época contemporánea. Sus rimas, a veces, tienen un tono conversacional y sencillo que ya se predicaba en el Romanticismo. Esta poesía de Bécquer influyó en Juan Ramón Jiménez y en la concepción de este autor sobre la poesía pura, así que en el siglo XX se va a leer a Bécquer como la puerta que dió lugar a la Modernidad Poética.
Una de las clasificaciones que se pueden hacer de la poesía de Bécquer es según la temática: Las primeras rimas serían metaliterarias, es decir, son poemas que reflexionan sobre el arte y la escritura; el segundo grupo de rimas son una serie de poemas de amor, que pasarán, en el tercer grupo, al desengaño, al dolor y a la angustia, es decir, nos muestra la otra cara del amor.
Luís Cernuda dijo que Bécquer no era un poeta amoroso al uso y que “​quienes así lo consideraban no percibieron el condeno, las penas, los días sin luz​”, es decir, no supieron ver lo que sufrió el poeta.
En la poesía romántica suelen aparecer elementos naturales para acabar hablando del yo lírico, vemos, entonces, una cierta sincronía entre el poeta y el paisaje (como podemos ver en el poema de las Golondrinas). La naturaleza, por tanto, es un ciclo natural que sigue a pesar de los sentimientos del poeta. Así pues, vemos como el ciclo de la naturaleza sigue y es indiferente al yo lírico. Sin embargo, la vivencia de la naturaleza no se va a volver a repetir, por ejemplo, en el poema antes comentado, dice que volverán las oscuras golondrinas, pero que aquellas que se aprendieron nuestros nombres no volverán, es decir, vendrán las golondrinas otra vez, pero no las mismas golondrinas de la primavera pasada.
Vemos que hay una dicotomía entre lo objetivo y universal y lo subjetivo, único y singular.
Los poetas van a buscar las singularidades, es decir, si la razón es lo universal, los románticos buscarán la sensibilidad personal de cada uno.
Cuando Bécquer habla de esa belleza ideal que tiene, se refiere a una idea de belleza diferente a la idea de belleza que predominaba en el Romanticismo (poema de las tres mujeres). Un rasgo que vemos en varias de sus rimas es, por tanto, la subjetividad frente a la amenaza de la percepción racionalista, es decir, se impone la subjetividad. Encontramos, de este modo, poemas de Bécquer que hablan de la fantasía, del mundo de los sueños, de estados hipnóticos, sonambulistas, de locura, etc. (rima 71).
Vemos en la poesia de Bécquer hay una búsqueda entre la unidad psicológica, el pensar y el soñar. La falta de desarrollo de sus composiciones está prefigurando la estética simbolista inmediata que más tarde veremos en la literatura posterior a Bécquer.
El tono del autor es un tono confidencial, de introspección, lo que significa que va a intentar llegar a los universales humanos sin necesidad de un discurso en el que haga declaraciones explícitas. No encontramos con grandes composiciones históricas y patrióticas de ese momento, lo que quiere decir que no vamos a encontrar una grandilocuencia y, además, encontraremos una gran capacidad de sugerencia. Vemos el destello de una idea y de ese destello debemos emprender una referencia escrita que no nos da.
En realidad, es curioso que Bécquer sea uno de los pocos poetas de la literatura española que sea aceptado en todos los foros. Esto está dicho en el sentido de que puede ser leído tanto en congresos de catedráticos de universidad como en privado por parte de un lector de atormentada existencia o por un grupo de adolescentes. Bécquer es uno de los pocos poetas que tiene esta virtud: el poder llegar a todos los focos.
El autor no nos deja un orden para las rimas, de hecho, el orden que leemos hoy fue el orden de una tercera persona o de un grupo de amigos. No sabemos si este grupo de amigos también corrigió alguno de los poemas y, si los corrigieron, no sabemos a partir de qué (si según otros manuscritos o según su idea), lo que sí sabemos es que hay ciertos poemas problemáticos, como por ejemplo, el poema de ​Una mujer me ha envenenado el alma​.
TEMAS - Naturaleza: Vemos como está en consonancia con el sentimiento del ​yo lírico​, como el paisaje toma parte de los fenómenos que el autor describe (Rima X).
Observamos como antes de hablar del sentimiento subjetivo del poeta, habla de la naturaleza, que se comporta de forma anómala. Otro elemento son las ruinas​, una naturaleza donde aparecen esos edificios como un vestigio de la antigüedad que se resisten a desaparecer del todo, es algo fragmentario, incompleto; algo que debemos suplir los lectores en la parte que le falta, como quien contempla unas ruinas. Las ruinas le interesan por lo ​inmutable de la naturaleza​, es decir, la resistencia del tiempo a ese progreso que está atropellando y cambiando todo el paisaje urbanístico. Ese paso del tiempo en una imagen.
- Sueño: Es un terreno fértil para hablar de la razón y la fantasía, ese limbo que le gusta habitar. Parece que el poeta nos esté hablando de un estado de sueño o de ensoñación despierto. El ​yo lírico se adentra en el sueño porque parece que vaya buscando en ese territorio una revelación, donde la lógica no sirve, donde la lógica positivista no nos sirve para nada. De hecho, encontramos en ese camino, una invitación a la locura y al silencio como últimos recursos para no pisar esos terrenos mediocres de la razón, la lógica o la prudencia. Hay un ​escapismo hacia esas regiones​, ya que la razón es la barrera de los sueños. ​El sueño​, para Bécquer, ​es el estadio donde brilla​, en todo su esplendor, la idea pura​, lo que aún no existe, lo que todavía no es palabra, lo que aún no es imperfecto, porque sin plasmarlo, esa idea es perfecta, pero al plasmarlo al papel, es imperfecto, se traiciona esa idea.
Intenta trasladar el lenguaje de los sueños. Él cree que la palabra es pobre, es algo que limita. En ​Cartas literarias a una mujer aparece esa idea de sueño, nos habla de esa imposibilidad de narrar.
- Amor​: El amor aparece en su poesía como celebración de un sentimiento, a veces como tormento en una fase de desengaño, a veces aparece identificado como el propio concepto de poesía. ​Amor y poesía o objeto de deseo y objeto de belleza​.
Por tanto, si vemos como para Bécquer es problemático el definir el concepto de poesía, lo mismo le pasa con el amor. ​Se niega a definir el amor y plantea la imposibilidad de definir la poesía​, así que esa mujer fantasmal sería la insuficiencia de la palabra poética, ese carácter inefable. Vemos como vincula el amor con la religión, de hecho, Juan Ramón Jiménez habló de esta metafísica becqueriana y comparó a Bécquer con San Juan de la Cruz.
- Muerte: ​A veces vemos que la única presencia femenina en el poema es la muerte.
Ese deseo amoroso se va a traducir en la muerte. Con este orden de las rimas, parece haber una evolución del ​yo lírico​. El yo lírico de las últimas rimas es una imagen cadavérica, hay una escenografía mortuoria, se trata de un complemento necesario. Pero en Bécquer la muerte excede de estas escenografías, hay un deseo de aniquilamiento absoluto y la necesidad de perdurar de algún modo. Hay una voluntad de desaparecer sin dejar rastro en el cosmos, de hecho, en toda su poesía vemos al yo poético como una conciencia de exilio, como alguien que no pertenece a ese ámbito. Hay una conciencia del yo lírico de no pertenecer a ese mundo, como si el tiempo y la época le parecieron extraños. Galdós dirá que las Rimas, las Cartas y las leyendas de Bécquer son ​tres aspectos de una misma cosa: la apoteosis de la muerte.
- Palabra Insuficiente​: Es una atormentada preocupación esa ruptura entre la realidad y las palabras, la palabra jamás va a poder describir una realidad, por tanto hay una escisión entre la unidad física y la unidad verbal. Hay en Bécquer una trágica impotencia en relación con su discurso, no está satisfecho con su poesía y como el lenguaje para él no sirve para designar con exactitud las realidades. En la poesía simbolista apreciamos una conciencia de que el lenguaje es una realidad autónoma e insuficiente. Por tanto, en lo irracional de los simbolistas y de Bécquer veremos como tiene cabida esa energía central de las palabras que la razón intenta homogeneizar o que una palabra sirve para muchísimas cosas y que todo el mundo pueda usar una palabra con un significado único. Ese malestar verbal es lo que obligaría al poema a ir más allça del lenguaje. La función del poeta sería la de intermediario entre realidad y palabra (Rima V y RIma VIII). Va a preferir la música y no tanto el recurso verbal y aparece muchísimo en Bécquer las metáforas de instrumentos musicales. Música como metáfora para hablar de la palabra, pero una palabra con un significado mayor, el de la sugestión. Ese carácter insuficiente lo vemos en Bécquer, y el silencio es la mejor manera para referirse a la palabra poética. Las mujeres que aparecen en las rimas de Bécquer son mujeres que apenas hablan: suspiran, ríen y lloran, pero no hablan.
RASGOS FORMALES - Escasez discursiva.
- Tono confesional.
- Interpelaciones constantes.
- Enumeraciones.
- Simetrías y paralelismos​: A veces la simetría no se ve en la forma sino en el contenido, en la musicalidad. En los paralelismos encontramos confrontaciones y tensiones entre yo y tú, naturaleza frente a historia, naturaleza frente al yo poético.
- Predominio de la asonancia:​ Parece una rima que parece más un eco.
- Procedimiento anafórico:​ Es la que imprime el ritmo, el movimiento al poema.
- Atenuación: Parece que deliberadamente, Bécquer está atenuando, en el sentido de que prefiere más bien insinuar más que decir, porque cree que insinuando va a proyectar e irradiar mucho más esa energía pura que no tienen las palabras usuales.
No da detalles y matices, es una poesía donde explica una idea casi con una sola imagen.
- Perfección formal de sus composiciones: Aunque puedan parecer apuntes, son poemas de una composición perfecta, estudiada, aunque pretenda pasar como una improvisación, como algo estudiado.
- Polimetría: ​No sirve siempre las mismas estrofas métricas, algo que aprende de Espronceda, procura un repertorio estético de la versificación.
Podríamos ver el ROmanticismo como una incontinencia verbal, al querer mostrar ese sentimiento del yo sin ningún límite, hasta llevar a un lugar íntimo, sin auditorio. Por tanto, esa incontinencia aparece ya adelgazada, pulida, hay más silencio que expresividad o incontinencia.
Los críticos de la poesía romántica van a llamarla despectivamente, “suspirillos”, por su brevedad, por ser una moda introducida por los alemanes.
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