La formación de la clase obrera en Inglaterra [TRABAJO] (2016)

Trabajo Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Historia - 1º curso
Asignatura Pensar la historia
Año del apunte 2016
Páginas 3
Fecha de subida 12/09/2017
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Oriol Guinart Parra- 15/11/2016 LA FORMACIÓN DE LA CLASE OBRERA EN INGLATERRA – Crítica del texto.
En primer lugar me gustaría hacer un pequeño inciso en la vida y las raíces de Thompson, antes de que se publicara el libro, para poder entender mejor sus ideales. Edward fue un activista político y publicista socialista, vinculado al movimiento obrero y a sus instituciones. Su máximo referente fue una activa militante comunista Dona Torr, fundadora del “Grupo de Historiadores del Partido Comunista Británico”, del cual Thompson formó parte. También fue un activista en movimientos en contra de las armas nucleares. Entendiendo su vida pasada y sus acciones, nos podemos hacer una idea de que fue una persona muy vinculada a la clase obrera y al proletariado (cosa que podremos ver reflejada en sus ideales durante la crítica), y a la defensa de los derechos de las personas.
Hubo hechos que causaron un cambio de visión en los ideales de Thompson y que provocaron que dejara el Partido Comunista: la invasión de la Unión Soviética en Hungría y la filtración de archivos que explicaban secretos no contados por Stalin. En consecuencia, buscó colaborar en un espacio institucional nuevo y alternativo, de carácter socialista. El escritor nos muestra la perspectiva de la crisis del marxismo en los años 1960 y el intento revisionista que lleva a cabo él mismo como reacción a la crisis marxista. Esta revisión descubre una alternativa al marxismo ortodoxo, que había reinado a lo largo de muchos años en Europa, y nos explica que la clase obrera era la creación, más o menos espontánea en ese contexto histórico, de las nuevas fuerzas productivas y relaciones de producción.
La aparición de la obra de Thompson fue un “acto revolucionario”. Se publicó fuera de ese ambiente de la izquierda radical del cual él mismo intentaba huir, y consiguió convertirse de inmediato en un libro con una influencia tremenda sobre las radicales décadas inglesas de los años sesenta y setenta. El mismo título de la obra anunciaba un enfoque diferente y novedoso. Las investigaciones sobre la clase obrera eran realizadas desde otro punto de vista y, por primera vez, un historiador que se había declarado Marxista (con sus pros y sus contras) veía, como una necesidad, estudiar cómo se formaba una clase obrera. Thompson quería romper con la idea de que la clase venia dada con la consolidación del modo de producción, sino que él argumentaba que la clase se formaba por sí sola; un fenómeno bastante complejo y singular.
El nacimiento de la clase obrera inglesa era entendida como algo que se enfrentaba, en primer lugar, a la moda académica negacionista-revisionista, predominante en esa época en Inglaterra. Ésta negaba que la Revolución Industrial hubiera sido económicamente negativa para la clase obrera y que, además, se debiera revisar sociológicamente la noción de “clase obrera”. En contrapartida, podemos ver como el autor niega rotundamente esta afirmación explicando que el pueblo estaba sometido a la explotación económica y a la opresión política mientras que el empresario o fabricante podía enriquecerse a base de la “mano de obra barata”.
En segundo lugar, se enfrentaba al “materialismo histórico”: Thompson creía que el ser humano era algo más que sólo materia pura y que el modo de producción de la vida material no condicionaba el proceso de la vida social política y espiritual en general.
Según el materialismo histórico, la economía genera una ideología y una estructura política.
1 Oriol Guinart Parra- 15/11/2016 Thompson crítica la superestructura como base del materialismo histórico y reivindica un marxismo como lucha de clases. Según mi opinión, estoy de acuerdo con Edward cuando nos argumenta que la economía y las relaciones de producción son la base del pensamiento y de las ideas del ser humano. Evidentemente que juegan un papel muy importante, pero la capacidad de razonar y de pensar de una persona no está influenciada al cien por cien por esos dos criterios.
Thompson nos habla del término “economía moral de la multitud” como el conjunto de normas, prácticas y valores de las clases inferiores en defensa de los bienes comunes y de los intentos de las clases superiores de expropiar y privatizar. Esta forma popular de protestar contra las clases dominantes que surgió a Europa al s.XV, sigue vigente hoy en día. Considero una interesante reflexión la que hace Thompson, porque a lo largo de la historia siempre hemos visto luchas y protestas por parte de las clases inferiores para defender sus derechos, y creo que hasta que no se consiga una cierta igualdad entre clases, ésta práctica se seguirá dando.
La “familia thomsponiana” cree que el capitalismo actual nació en el momento en que las clases superiores (iglesia, feudales, reyes…) vieron peligrar su poder. Fue una contrarrevolución que destruyó las posibilidades nacidas por parte del pueblo cuando luchaban contra la religión, los nobles y las monarquías. Así, consideraban que “El capitalismo evolucionó del feudalismo” Thompson vuelve a insistir en la continua lucha de la población trabajadora bajo la Revolución Industrial. Pone el ejemplo de cuando los estalinistas creían que la Revolución Francesa fue una “revolución burguesa” y no una antifeudalista y anticapitalista y, que por lo tanto, no se consideraba una revolución. Edward documenta detalladamente que las libertades políticas y sociales conseguidas fueron gracias a la lucha obrera y popular y no tanto gracias a la burguesía. Hubo otros hechos que se dieron como la “jacquerie”, que fue un movimiento del campesinado en contra de los trabajos forzados que imponían los señores feudales. De este modo llega a la conclusión de que la revolución francesa sí que fue una revolución y rebate la afirmación de los estalinistas que consideraban que no lo fue y que la única verdadera revolución era la rusa.
La formación de la clase obrera no surgió de la nada (en un momento determinado), sino que fue un fenómeno que con el paso del tiempo se fue consolidando. Un fenómeno histórico que nació cuando algunos hombres, con sus experiencias comunes, sentían la necesidad de defender sus intereses junto a otros hombres con el mismo fin y frente a otros hombres cuyos intereses eran totalmente opuestos a los suyos. La conciencia de clase, según Thompson, es la forma en que se expresan estas experiencias: tradiciones, sistemas de valores, creación de instituciones, etc. El concepto de clase es dinámico y se va construyendo a lo largo del tiempo, permitiendo cambios dentro de sí misma. Cuando Thomspon nos habla de la “necesidad de defender derechos y intereses”, lo relaciono rápidamente con el mundo actual, con esa conciencia de clase que aún sigue intacta y la podemos ver reflejada en sindicatos o asociaciones obreras que presionan a las grandes compañías para que no se vulneren, además de sus propios intereses, a los de las personas.
2 Oriol Guinart Parra- 15/11/2016 La clase tiene una existencia real, no es una “cosa”, y se puede definir con cierta exactitud como un componente de la superestructura social en la cual nos encontrábamos y nos encontramos hoy en día.
“Las clases se basan en las diferencias de poder legítimo asociado a ciertas posiciones sociales.
Un individuo se convierte en miembro de una clase cuando desempeña un papel social relevante desde el punto de vista de la autoridad.” Thompson se pregunta por el origen de esta superestructura social y por como un individuo llega a empeñar un papel social concreto. Luego, hace una reflexión muy interesante cuando explica que si observamos un grupo de individuos durante un momento concreto de la historia, solo observamos una multitud de individuos, pero si nos detenemos a observar un período de tiempo suficientemente largo para que se produzca un cambio social, observamos las relaciones, ideas y instituciones que han ido forjando los hombres y mujeres. Y es aquí donde descubrimos la “clase social”. En realidad, Thompson nos quiere mostrar cómo esta formación necesita un tiempo para que se pueda dar, ya que los humanos que configuran esta clase necesitan tiempo para crear su propia conciencia. En definitiva, Thompson cree que la creación de la clase obrera es una formación social y cultural que surge de procesos que se pueden estudiar, mientras se resuelven por sí mismos a lo largo de un periodo histórico suficiente.
Enfocándonos con la estructura de este libro, encontramos tres grandes partes: En la primera, se estudian las tradiciones populares que tuvieron influencia en la agitación jacobina del 1790 en la Revolución Francesa.
En la segunda, se explican las experiencias de grupos de obreros durante la Revolución Industrial.
Y, en la tercera, se recoge la historia del radicalismo plebeyo y se lleva, a través del ludismo, hasta el final de las guerras napoleónicas.
Dentro de cada parte, Thompson intenta dar voz a los “perdedores” que han caído en el olvido: el pobre tejedor, el cansado artesano… Ya que, con la llegada de la Revolución, sus oficios iban desapareciendo poco a poco. Sinceramente, dar voz e interesarse por aquellas personas que nunca han sido escuchadas puede otorgarte gran cantidad de información que no puedes encontrar en archivos o documentos. Edward hace un pequeño comentario mencionando que, en el mundo actual, aun hay continentes como Asia o África que están sufriendo problemas de industrialización y de formación de instituciones democráticas. Con la experiencia que tuvo el continente Europeo con la Revolución Industrial, sería interesante no cometer los mismos errores que se cometieron aquí en las sociedades aun no industrializadas.
En conclusión, siempre suelen triunfar las obras “novedosas y rompedoras” que están en contra de ideologías y sistemas creados en el pasado. En este caso, no ha sido lo contrario.
Thomspon ha sido capaz de crear una obra que ha influenciado muchísimo a las corrientes de izquierdas de los años 60 y 70. Se interesa por la clase obrera y su formación rompiendo con todas aquellas concepciones que se tenían de ésta, y así consigue revisar ciertas ideologías y teorías, y encontrar una definición para las clases sociales. El objetivo principal es hacer la “historia de los de abajo”. Podríamos definir a Edward como un marxista en contra del marxismo, y en esta paradoja radica todo el potencial y el interés del personaje y de su obra.
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