Tema 10 (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Criminología - 2º curso
Asignatura Tipologías penales
Año del apunte 2017
Páginas 6
Fecha de subida 20/06/2017
Descargas 2
Subido por

Vista previa del texto

TEMA 10. Delitos contra la seguridad vial.
1. CONDUCCIÓN CON EXCESO DE VELOCIDAD (art. 379.1) Delito de peligro abstracto en el que la realización del tipo objetivo requiere la conducción de un vehículo de motor o ciclomotor a velocidad superior a sesenta kilómetros por hora en vía urbana o en ochenta kilómetros por hora en vía interurbana a la permitida reglamentariamente.
Se trata de un tipo doloso. El error sobre la velocidad a la que circula el vehículo será un error de tipo, y el error sobre el límite máximo de velocidad podrá ser constitutivo de un error de prohibición. La realización del tipo no será antijurídica cuando concurra una causa de justificación, como el estado de necesidad.
2. CONDUCCIÓN BAJO LA INFLUENCIA DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS U OTRAS SUSTANCIAS (art. 379.2) Cuando la conducción se considere manifiestamente temeraria y se ponga en concreto peligro la vida o la integridad de las personas, el art. 379.2 quedará desplazado por el art.
380, o por el art. 381 cuando concurran todos sus elementos.
Conducción bajo el influjo de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o bebidas alcohólicas (art. 379.1 inciso 1). Será conducta típica que el conductor haya consumido dichas sustancias y que el consumo influya negativamente en la conducción, afirmando así la presencia de un peligro para la vida y/o la salud de terceros. La superación de las tasas de alcohol en sangre o aire aspirado prevista como infracción administrativa no determina, siempre y necesariamente, la comisión de aquella modalidad de delito; lo decisivo es la influencia del alcohol. Por esta razón, el delito puede cometerse también sin superar aquellas tasas. El conjunto de indicios debe ser coherente, aunque no existe un criterio claro sobre la necesaria existencia de una conducción extremadamente anómala. Sin embargo, la presencia de factores de riesgo distintos de la propia influencia de las sustancias incremente el peligro de la misma, pero no es un presupuesto de su peligrosidad, ni el art. 379.2 exige su concurrencia.
La prueba de influencia de las sustancias como factor determinante del riesgo es un tema complejo. A menudo se confunden la cuestión relativa a los elementos del tipo y la relativa a los elementos que permiten considerar probada su concurrencia. Así, la comprobación de la concentración de alcohol en sangre, orina o aire espirado no es indispensable para afirmar la realización de la conducta típica.
En cuanto a las garantías que deben reunir aquellas comprobaciones: 1) los etilómetros deben haber superado los correspondientes controles metrológicos; 2) práctica de la segunda prueba y ofreci-miento de contraanálisis; 3) incorporación al juicio oral respetando los principios de inmediación, publicidad, oralidad y contradicción.
Conducción con superación de tasas de alcohol (art. 379.2 inciso 2). Se fija así el límite del peligro penalmente relevante, por lo menos en relación con la modalidad del art. 379. Se trata de una opción político-criminal y de técnica legislativa. El tipo objetivo se realiza con la mera superación de las tasas indicadas.
Se trata de un delito doloso, que se puede cometer con dolo eventual. No puede descartarse la posibilidad de supuestos en los que el sujeto actúa con error, por desconocer la naturaleza y/o efectos de la sustancia consumida, o por minusvalorar la afectación de sus facultades.
Es posible la tentativa idónea (cuando el sujeto es sorprendido justo al iniciar la marcha o en el momento inmediatamente posterior), como la tentativa inidónea (cuando sólo ex ante y con arreglo al criterio del hombre medio exista un riesgo significativo).
Entre las causas de justificación que pueden concurrir, debe destacarse el estado de necesidad.
La responsabilidad debe atribuirse al momento de decisión de conducir. Sin embargo, cuando el grado de embriaguez alcanzara cierta intensidad, es posible atribuir la responsabilidad al momento anterior cuando el sujeto consumió las sustancias, pero no cuando la propia decisión de conducir venga determinada por la embriaguez y no se hubiera aceptado ya previamente de forma dolosa la conducción.
Entre los delitos del art. 379 y 380 existe un concurso de leyes, incluso cuando el peligro abstracto se extienda a objetos distintos de aquel que se haya puesto en peligro concreto.
3. CONDUCCIÓN TEMERARIA QUE PONE EN CONCRETO PELIGRO LA VIDA O INTEGRIDAD DE PERSONAS (art. 380) Producción de un peligro concreto para la vida o la integridad de las personas. Las lesiones a las que se refiere deben presentar, como mínimo, la gravedad de las previstas en el art.
147.1 Se delimita el delito previsto en el art. 380 frente a los delitos de peligro abstracto (arts. 379, 381.2 y 385) y frente a la infracción administrativa. Para ello es necesaria la presencia de una o varias personas cuya vida o integridad haya sido puesta en peligro con la conducción temeraria.
Es temeraria la conducción con imprudencia grave que se puede valorar ex ante, infringiendo una norma de cuidado elemental y creando un riesgo significativo, y obligando a tomar también en consideración las consecuencias que la conducción ha producido ex post efectivamente.
Para la prueba basta la testifical de la policía o terceros. Para el tipo subjetivo, el dolo debe extenderse tanto a la conducción temeraria como al resultado de peligro concreto. Si además el dolo se extendiera al resultado de muerte o lesiones estaríamos ante una tentativa de homicidio o lesiones. Cuando se trata de una conducta de autoencubrimiento, la jurisprudencia sólo admite la impunidad si no se crea un peligro para otros bienes jurídicos.
Existirá concurso con el delito de atentando cuando se acometa contra agentes.
4. CONDUCCIÓN TEMERARIA CON “MANIFIESTO DESPRECIO POR LA VIDA DE LOS DEMÁS” (art. 381) También “conducción suicida”. Se establece un marco punitivo distinto según si se ha puesto o no en concreto peligro la vida o la integridad de las personas. Existen dos posiciones acerca de la interpretación del art. 381: Tentativa de homicidio: La referencia al “consciente desprecio” servía para describir los supuestos en los que el conductor actúa con dolo eventual respecto del resultado de muerte.
Así, el art. 381 incriminaría la tentativa de homicidio con dolo eventual, dispensándole un trato más leve que el de los arts. 138 y 62. Semejante trato privilegiado se vería intensificado cuando se pone dolosamente en peligro la vida de varias personas. En estos casos, la efectiva producción del resultado de muerte deberá considerarse dolosa.
Delito de riesgo: La singularidad de las conductas descritas en el art. 381 radica en la especial gravedad de la norma de cuidado que se infringe, generando un claro peligro para la vida de una pluralidad de personas, pero sin que el dolo se extienda al resultado de muerte.
5. CREACIÓN DE UN GRAVE RIESGO PARA LA CIRCULACIÓN NO PREVISTA EN LOS ARTS. 379 A 381 Y 384 (art. 385) En el art. 385 se prevé un delito de peligro abstracto cuya principal característica es que se trata de un delito de medios indeterminados. Lo esencial es la presencia de un grave peligro para la conducción, derivado de la alteración de la seguridad del tráfico vial, o de la omisión de su restablecimiento.
Para valorar la gravedad del riesgo se atenderá a la probabilidad y proximidad de la producción de resultados de muerte o lesiones graves, sin que pueda considerarse suficiente el riesgo para otros bienes jurídicos. Sin embargo, no es necesario que el peligro permanezca de forma prolongada en el tiempo. La obstaculización que no ocasione un grave riesgo puede ser constitutiva de coacciones.
En el art. 385.1º se prevén con carácter ejemplificativo tres formas específicas y alternativas de creación activa de un grave riesgo para la circulación, junto con una modalidad genérica de carácter residual: a- Colocación en la vía de obstáculos imprevisibles. El obstáculo puede ser el propio cuerpo del autor, su vehículo u otros objetos. No es necesario que éste impida la circulación, bastando que la dificulte. El carácter imprevisible se refiere a la colocación sin la oportuna advertencia previa.
b- Derramamiento de sustancias deslizantes o inflamables.
c- Mutación, sustracción o anulación de la señalización. Entre esta modalidad y la falta o delito de daños existirá, en principio, concurso de leyes.
d- Por cualquier otro medio, sin que el dolo del autor se extienda a la producción de un resultado de peligro concreto, o de lesión de la vida o la integridad física. Este art. 385.1º puede extenderse también a los supuestos en los que el grave riesgo para la circulación procede de una conducción temeraria que no llega a poner en concreto peligro la vida o la integridad de las personas.
En el art. 385.2º se prevé una modalidad omisiva consistente en no restablecer la seguridad de la vía cuando haya obligación de hacerlo. Es discutible si los supuestos en los que se exige tal obligación coinciden con aquellos en los que se admite la comisión por omisión cuando se trata de delitos de resultado.
No se prevé como pena principal la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores.
6. NEGATIVA A SOMETERSE A LAS PRUEBAS (art. 383) En el art. 383 se describe una modalidad autónoma del delito de desobediencia, consistente en negarse de forma contumaz y reiterada, tras ser requerido por un agente de la autoridad, a someterse a las pruebas para la comprobación de las tasas de alcoholemia y la presencia de drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas que supondrían la comisión de delitos previstos en los arts. 379 a 382.
La incriminación del delito del art. 383 ha sido cuestionada desde el punto de vista del derecho a la defensa, a la presunción de inocencia, a la intimidad, así como atendiendo a los principios de proporcionalidad, igualdad y legalidad. Es aquí decisiva la singularidad de las pruebas y los fines que persiguen (prevención de la comisión de los delitos previstos en los arts. 379 a 382), las dificultades para la comprobación del consumo y la importancia de los bienes jurídicos protegidos.
El tipo objetivo consiste en la negativa a relaizar la prueba. Además, también será típica la conducta consistente en soplar con una intensidad deliberadamente insuficiente para frustrar así la obtención de una medición válida. El reconocimiento del consumo previo de alcohol no exime de la obligación a someterse a las pruebas.
Las pruebas para la detección de posibles intoxicaciones por alcohol “consistirán normalmente en la verificación por aire espirado mediante alcoholímetros autorizados” y “se practicarán por los agentes encargados de la vigilancia del tráfico”. Esta previsión del sometimiento a una segunda verificación comporta que la negativa podrá ser típica, aunque se haya practicado ya una primera prueba.
En cuanto al tipo subjetivo, se trata de un delito doloso que no exige la concurrencia de un elemento subjetivo adicional. Sin embargo, ocasionalmente se ha exigido que de la negativa se desprenda una actitud de rebeldía y desprecio a la autoridad. La realización del tipo con la culpabilidad total o parcialmente disminuida dará lugar a la correspondiente eximente o atenuante cuando no se hubiera previsto dolosamente (actio libera in causa).
Es polémica la cuestión de si puede apreciarse concurso entre los delitos descritos en los arts. 379 y 383.
7. CONDUCCIÓN TRAS LA PRIVACIÓN O PÉRDIDA DE VIGENCIA DEL PERMISO O LICENCIA, O SIN HABERLOS OBTENIDO NUNCA (art. 384) La conducción de un vehículo a motor de forma segura requiere determinadas facultades y conocimientos. Para intentar garantizar que el conductor reúne tales cualidades.
Conducción si haber obtenido nunca permiso o licencia de conducción. Esta conducción no comporta que el conductor carezca de las capacidades, conocimientos y habilidades necesarios. Por eso la incriminacón violenta los principios de subsidiariedad y proporcionalidad. Sin embargo, es razonable entender que debe otorgarse un tratamiento similar a quien conduce después de haber perdido todos los puntos o haya perdido la vigencia del permiso.
Debe entenderse que es atípica la conducción de quien sí ha obtenido un permiso o licencia en otro país, aunque no sean válidos para conducir en España. Así mismo, es atípica la conducción de un vehículo distinto de aquel a cuya conducción autoriza el permiso o licencia obtenidos.
Es difícil identificar un bien jurídico que no sea el interés estatal en comprobar, a través de los trámites previstos legalmente para obtener un permiso o licencia de conducción, que quien conduce tiene una mínima aptitud para ello.
Conducción en caso de pérdida de vigencia del permiso o licencia por pérdida total de puntos.
Sólo es típica la conducción realizada mientras no se haya recuperado u obtenido nuevamente el permiso o licencia, tras el cumplimiento de los requisitos y plazos establecidos.
Conducción tras la privación cautelar o definitiva del permiso o licencia por decisión judicial.
Cuando la pena se imponga con una duración superior a dos años, comportará la pérdida d e vigencia del permiso y/o licencia. Para el cumplimiento de la pena bastará con que el condenado se abstenga de conducir durante el tiempo fijado. No realizará la conducta típica quien conduce después de haber cumplido la pena, o después de que se haya acordado el cese de éste o se haya dejado sin efecto, con independencia de si el condenado ha obtenido un nuevo permiso o licencia o ha superado el curso.
Como modalidad del delito de quebrantamiento existirá concurso de leyes y no de delitos.
Se tratan de delitos dolosos. Además, quien proporciona el vehículo puede ser considerado partícipe.
...