Plenaria 14 (2012)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 2º curso
Asignatura Arte de los sigles XVIII y XIX
Año del apunte 2012
Páginas 8
Fecha de subida 25/10/2014
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14.
LOS PRERRAFAELITAS Si nos situamos en otra corriente, coetánea al arte de Courbet y de los impresionistas, que ahora tiene el foco en Londres y no en Paris. Esta corriente se centra en la imaginación, el simbolismo, lo intelectual, lo estético y lo evasivo. Es una corriente que también apunta al arte moderno, y veremos elementos que serán retomados por impresionistas y vanguardias. Nos debemos situar en el año 1849, donde encontramos un grupo de siete personas, entre los que encontramos tres pintores: Williamn Holman Hunt, Dante Gabriel Rossetti, John Everett Millais.
Se reúnen en casa de los padres de Millais, donde elaboran un pequeño manifiesto y se denominan a si mismo prerrafaelitas. Rafael es el pintor del renacimiento del siglo XVI que para estos pintores representaba el paradigma del academicismo. Consideraban que el arte académico era un arto falso, ostentoso, y que no era sentido, un arte que se había convertido en un arte frio que no expresaba los sentimientos de los artistas. La idea de la academia es un bagaje y la idea de crear es una vivencia, que elabora un arte sincero y verdadero. Es un distanciamiento de la academia pero no es una actitud conflictiva como la de Courbet.
Alabaran a los pintores anteriores a Rafael, siendo este el gran artista academicista, que ensayaban con el arte, admirándose por el proceso mismo de creación.
La idea de reunirse unos amigos y plantear un ideal estético y presentar-se cómo un colectivo es cada vez más frecuente a finales del siglo XIX y XX, los primeros de los cuales son los nazarenos, que tiene una voluntad de vivir en un convento y crear pintura religiosa sincera. Los prerrafaelitas se asemejan en la actitud de presentarse como un colectivo con un ideal estético común.
El grupo vivirá dos momentos distintos: la primera es del 1848 al 1860-62 que tiene dos líneas que se unirán, una línea romántica y una realista. Los temas están inspirados en la tradición artística, siendo esto un elemento romántico, y también la misma idea del prerrafaelismo, como una exaltación del arte primitivo. En el carácter realista es que serán muy minuciosos con los detalles y el uso de unos tonos de color muy afines a la realidad. La frontera entre la primera y la segunda etapa se marca con la muerte de la mujer de Rossetti, en 1862. En esta segunda etapa se centra en la idea de la pintura como una metáfora de sentimientos, a través de lo simbólico, lo irreal, lo fantástico, etc. Rossetti actuara como puente entre las dos fases.
WILLIAM HOLMAN HUNT Hunt es seguramente des de un punto de vista técnico, el pintor más cercano al realismo. El cuadro El mercenario (1851-56) ilustra cuales son las preocupaciones estéticas de Holman Hunt. Muestra un pastor que está cuidando a unas ovejas por dinero y abandona el rebaño por una muchacha que encuentra. La atracción le hace abandonar su deber. Es una manera de introducir sinceridad en la moralidad de la pintura religiosa. En lugar de pintar un tema religioso con la iconografía habitual, lo que hacen estos pintores es presentar un tema que parece moderno y real, pero sin embargo tiene un componente moral y de denuncia, pero de forma verdadera y no como si fuera de otra época.
La luz del mundo (1851-56) alude a una frase evangélica, ‘’yo soy la luz del mundo’’, pero es muy ambigua. Lo que hace Hunt es personificar esta frase, mostrando una figura de cristo pero sin la iconografía habitual. Lleva la luz físicamente y golpea una puerta para entregar la luz. Se ha interpretado como una llamada al corazón por parte de la fe.
Incluso Hunt, que es el más realista de todos, muestra un cuadro que no relacionamos con la pintura religiosa tradicional.
DANTE GABRIEL ROSSETTI Este artista es el que participa de ambos momentos del prerrafaelismo. En el primer periodo lo que hace es una interpretación en clave relista de temas de la historia sagrada, pero normalmente de los evangelios apócrifos, muchos de los cuales tratan sobre la vida de la Virgen María. Los vemos en la obra La mocedad de la Virgen (1849), que es una escena religiosa pero en clave real, aunque aparezca alguna figura imaginaria. Sus cuadros tienden a la claridad de los tonos, y rechaza la perspectiva como algo demasiado sofisticado, mostrando un espacio comprimido, buscando lo primitivo. El termino primitivo se refiere al gusto por lo torpe, por lo poco elaborado, y se asocia a los sincero, espontaneo y verdadero. El cuadro de Rosetti siempre esta repleto de símbolos, que aparecen como naturales, pero realmente son prefiguraciones del destino. Busca detalles que para el espectador que encuentra el argumento le muestran el misterio del destino. En el cuadro comentado lo observamos en el uso del color rojo, asociado a la pasión, los libros relacionados con las virtudes de la Virgen, etc. Detrás de esa realidad aparentemente prosaica hay un misterio, siendo este un elemento fundamental de toda la pintura modernista.
Quizás la obra más importante de este primer momento de Rossetti es Ecce Ancilla Domini (1850) [eh aquí la esclava del señor] que representa el tema evangélico de la anunciación.
Frecuentemente en algunas exposiciones usa el latín para titular sus cuadros, la lengua de la iglesia y una lengua muerta. Con esto se incide en ese aspecto mágico del momento. El titulo de este cuadro, que es lo que dijo María en la anunciación, esa idea de que la mayor pasión es ser esclava del señor, de una entrega absoluta. Es una entrega religiosa o mística, pero Rossetti funde lo real y lo místico. Esto no es complemente nuevo, porque la unión de la pasión física y la pasión espiritual. La virgen que muestra Rossetti es una muchacha con un gesto de temor por lo que va a vivir. El ángel Gabriel no tiene alas, aunque si está flotando, pero tiene un posición casi fálica. Tiene elementos simbólicos como el blanco de la pureza, o el rojo de la pasión. También vemos la opresión espacial, mostrando una composición de abajo a arriba, que se asemeja a lo que está ocurriendo y lo que siente la Virgen María.
JOHN EVERETT MILLAIS Cristo en casa de sus padres (1850) muestra de nuevo un tema religioso pero en términos tan reales que incluso fue criticado en la época por la vulgaridad en que estaban presentados los personajes. Muestra la escena en una carpintería de forma totalmente real y cuotidiana. Usa el mismo recurso de Rossette, con la prefiguración de lo que ocurrirá: la sangre que sale del dedo del niño que es ayudado por la madre alude a la pasión.
El regreso de la paloma al arca (1851) hace referencia a la vuelta de la vida, y esta presentado en términos reales, donde hay dos jóvenes que besan a una paloma.
La obra más famosa de Millais es Ofelia (1851-52) que es un tema que proviene de Hamlet de Shakespeare, que expresa la idea de la belleza muerta.
La interpretación que hace Millais de este tema literario (también muy presentes en los prerrafaelitas). Coloco a la modelo, que era su mujer, en una bañera con algunas flores, así como aparece la figura del cuadro. Después fue al campo para observar cómo eran claramente las flores y los árboles. Estos aparecen representados casi con una visión botánica, muy concreta y exacta. Esto es una actitud nueva que no tiene Delacroix, por ejemplo, que es muy realista, aunque el cuadro en general no lo es porque tiene ese componente romántico del tema.
LA SEGUNDA FASE DE LOS PRE-RAFAELITAS El punto de inflexión entre las dos épocas es la muerte de la musa del grupo, Elizabeth Siddall, que también era la mujer de Rossetti. Esta mujer respondía a un modelo femenino muy distinto al modelo victoriano, un modelo de formas curvas, de cinturas estrechas y caderas anchas, de formas rotundas y voluptuosas, y de seducción y coquetería a través de la mirada.
Elizabeth Siddall es distinta porque es alta, delgada, con formas angulosas, con una nariz promitente, con un pelo castaño y rojizo, y que frecuentaba poses extrañas que muestran el misterio de la feminidad.
En el cuadro Beata Beatrix (1863) de Dante Gabriel Rossetti usa la modelo de su propia mujer y la Beatriz de Dante. Dante y Beatriz muestran el amor ideal, imposible, y Rossetti muestra este amor con un retrato histórico como este. El gesto de la mujer es misterioso de nuevo, y muestra el amor como un sentimiento sagrado, y así es como se presenta Beatriz, que se muestra como una santa. Los ojos cerrados muestran la vida interior, y se podría vincular con lo exterior siendo eso lo que ella está viendo en su interior. El pájaro rojo alude al rojo como un elemento de la pasión que lleva en su pico una flor, que es la dormidera, un elemento decorativo relacionado con la muerte (Rossetti desenterró a su propia esposa). Detrás aparece Dante, según la iconografía tradicional, y la figura de Beatriz, que está pasando y no se ve del todo, como un amor que se va y es fugaz. También aparece en el fondo Florencia, con el ideario idílico de los ingleses del mediterráneo. El objeto de encima de la pared se ha visto como una referencia fálica, en relación con el gesto, casi orgásmico y pasional, que tiene Beatriz.
La obra de Rossetti posterior es una obra un poco monótona que se aleja incluso de sus propios principios, y coge el color y la opulencia de la pintura veneciana. Es muy propio de su obra de la segunda etapa las imágenes de busco de mujeres.
Es un ejemplo el cuadro El amado (1865-66) que muestra un busto femenino muy próximo al primer plano que muestra ese agobio y opresión espacial, que se relaciona con el deseo, el deseo como un anhelo inquietante y opresivo. El título hace referencia a lo que la figura está pensando, a su deseo, pero no aparece la figura del amado.
Vemos la emoción que suscita el amado, que no se encuentra presente en el cuadro.
La Pia de Tolomei (1868-80) es una historia de Dante, una mujer condenada injustamente por su marido en una torre. Es una metáfora de la infelicidad matrimonial. Se muestra un personaje comprimido y que padece. En este caso la modelo es la mujer de Morris, siendo unas mujeres altas, que muestra un cuerpo liberado de los corsés.
También introducirá el tema de la fatalidad femenina, como vemos en Pandora (1869), en base al discurso de que el origen del mal es femenino. El hombre fatal del romanticismo, el don Juan, se substituye en la segunda mitad del XIX por la fatalidad femenina, pero ahora asociada al deseo, porque todas las mujeres son guapas, deseables, etc. También debemos tener en cuenta el ideario que relaciona el deseo con el mal, como algo negativo que no se debe hacer. Los vemos también en Proserpina (1873-77) que muestra la mujer apasionante que tiene algo que contar, en contra de la mujer florero. Están configurando una imagen secreta y misteriosa de la feminidad, siempre desde el punto de vista masculino.
EDWARD COLE BURNE-JONES (1833-1898) Es uno de estos autores que exponen junto a los prerrafaelitas por su amistan temprana con algunos de ellos. Vemos en este autor el italianismo: el mito de Italia como refugio del arte, la poesía, la belleza constante, el misterio.. frente a la Europa industrial. Sus modelos serán artistas italianos. Veremos un impulso de dejarse llevar por la existencia, y expresa como el destino arrastra a la humanidad. También veremos en sus obras temas como las leyendas artúricas, así como otras de los pueblos barbaros del norte de Europa. Por otra parte, seguramente es el artista que más difundió el arte prerrafaelita por Europa, sobretodo en Francia. La crítica relaciona Burne-Jones con los prerrafaelitas, porque la influencia de la pintura británica en el modernismo catalán este autor tiene un papel destacado. Expuso por primera vez el 1877, en una galería Grosvenor Gallery de Londres asociada al arte moderno.
Una de las primeras obras de Burne-Jones es Vírgenes locas y vírgenes prudentes (1859) donde vemos su semejanza a Rossetti. El tema que presenta es un tema que se encuentra en el evangelio. Es un tema de perseverancia en la fe, porque las vírgenes no sabían ni el día ni la hora que llegaban sus amantes, como no sabemos cuándo llegara la fe. Burne-Jones lo interpretara en clave amorosa. Es interesante la importancia de la línea, la caligrafia, la silueta de las figuras, la artificiosidad en la representación de la imagen.
También dentro de esta primera etapa encontramos la obra Sidonia von Bork (1860) que es un personaje imaginario de la obra La bruja del convento de Meinhold. Cuenta la historia de una mujer quemada por bruja, porque era tan bella que todo aquel que la veía se enamoraba de ella. Se muestra la idea de la belleza que hechiza. Combina la idea de amor, deseo, pérdida de conciencia, maldición femenina, etc. El tema, por lo tanto, es de fatalidad en relación a la belleza, como vemos en obras de Rossetti. Destaca que Burne-Jones concibe este retrato en términos decorativos, en términos de realidad que asocia a lo fantástico del argumento. Hay un paralelismo entre el tema literario, seductor, misterioso, fuera de lo real, y el estilo con el que pinta la obra, que es una forma decorativa, es decir, irreal. No se esfuerza en describir la belleza sino el misterio del tema. Usa recursos que son comparables al mundo impresionista, pero por caminos distintos. Vemos elementos que tienen una riqueza material y visual que muestran el misterio y la irrealidad el argumento. Se busca así la evasión del mundo burgués, pragmático, se busca el mundo de lo irreal, del sueño y la fantasía, que esta fuera de esa realidad, siendo el inicio del camino modernista.
A partir del año 1862 o 1863 se libera de esa influencia de Rossetti, siendo más sensual. El aspecto que más destaca de esta época es la debilidad de los héroes masculinos. Se muestra un héroe frágil, construyendo una masculinidad frágil que se ve arrastrado por el poder de las mujeres Lo vemos en El piadoso caballero (1863) donde se introduce lo misterio en lo cuotidiano, y en este caso se muestra la historia de una leyenda italiana, de un caballero que asiste a como Cristo se desclava de la cruz. Casi vemos un carácter sadomasoquista, del deseo del sufrimiento y del dolor, y también muestra la complicación de las relaciones humanas. Los roles de lo femenino y los masculino estaban cambiando en ese momento, y esa actitud que era femenina adoptada por un varón se ha interpretado de muchas formas distintas.
El tema de la caracterización masculina se ve en una serie de obras que pinta a finales de los setenta y inicios de los ochenta. Es un ejemplo el Ciclo de Pigmalión (1879), que se basa en el escultor Pigmalión que elabora una estatua tan bella que se enamora de ella y Afrodita le da el poder de darle vida. Se relaciona con el mito clásico de que el amor masculino es el que da vida, pero en esta serie se interpreta por Bruno-Jones de forma distinta. Los distintos cuadros muestran la inquietud del deseo y la relación sumisa del escultor con la figura, que es alta, delgada… mostrando un canon totalmente distinto, muy próximo al canon manierista. Lo vemos también en el Ciclo de Perseo, donde se muestra otra vez la superioridad de lo femenino ante lo masculino. Perseo tiene una anatomía poderosa, propia de Miquel Ángel, pero esta castrado o no aparece con genitales.
El rey Cofetua y la mendiga (1884) explica como un rey se enamora de una mendiga y la convierte en princesa. Pero no se muestra como el hombre que salva a la mendiga, sino que este aparece como un esclavo de su amor y su deseo, y es la figura femenina la que aparece con superioridad. La rueda de la fortuna (1884) donde aparece la diosa Fortuna moviendo la rueda a la que están atados esas figuras masculinas, sometidas a las directrices de esa diosa, que es una figura superior incluso en tamaño. Las figuras masculinas muestran esa indolencia, que incluso su fuerza física no pueden imponer su ley ante la fortuna, que es femenina. En Philis y Demofante (1870) muestra como la mujer encarcela al hombre que no puede huir. Se muestra como la mujer que no deja avanzar el progreso, la ciencia, la razón, etc. En su época eso se lee como un aviso, una metáfora, de los cambios que estaban teniendo lugar, de que el rol de la mujer y el hombre estaba cambiando.
WILLIAM MORRIS Solo pinto un cuadro, y su labor era más como diseñador. Se formó en Oxford, al lado de Rasclin y de los prerrafaelistas, y tuvo especial amistad con Brune-Jones. El único cuadro que pinto está muy en la órbita de Rossetti y de Brune-Jones: La reina Ginebra (1858), que es un retrato de su futura esposa, Jane Morris. Es un tema de adulterio, que no aparece en clave real, sino que aparece en clave legendaria. Lleva el protagonismo del tema al deseo femenino.
Todos los elementos como el lujo, la opulencia, la exquisitez por los elementos que lo componen, de los tapizados, las telas, las hojas del libro, etc. y la expresividad que tienen esos materiales también es un elemento muy modernista.
La labor de William Morris en la historia del arte está en relación con la idea del diseño, en base a sus ideas socialistas utópicas. Morris se preocupó por la idea del acceso de grandes capas de población a todos los objetos. La industrialización llevó a una demanda masiva de objetos por parte de la sociedad industrial británica, que se desvinculó de la producción artesanal, sino a consumir objetos fabricados en serie. Lo que se plantea Morris es que en una sociedad nueva hay que plantear objetos nuevos, y estos deben tener una forma nueva, de acuerdo con la función de estos objetos. En Morris esta la idea de crear formas nuevas para las funciones nuevas de los objetos, introduciendo elementos de sensibilidad moderna.
Se da a conocer en la exposición de Londres de 1852, con la obra El comedor verde, Victoria & Albert Museum, donde vemos que diseña un espacio donde todos los elementos se funde, con formas vegetales.
William Morris creo una empresa donde se dedicó a hacer vidrieras, muebles, etc. donde huía de los modelos históricos y usaba el referente de la naturaleza. El referente inicial del modernismo es esta idea socializante de Morris. Después creará una empresa de edición de libros ilustrados, Kelmscott Press, donde reivindica todavía la producción artesanal, manual, e individual. Todavía sigue defendiendo lo artesanal, de manera que son obras individuales y exquisitas, pero se plantea la idea del diseño global, de que la idea de la belleza es la harmonía del conjunto. Los referentes modernistas que vemos en los diseños de Morris están en las formas vegetales, en elementos historicistas, etc.
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