Comentario de actualidad: "La doctrina del shock" (2013)

Ejercicio Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Periodismo - 1º curso
Asignatura Escriptura en Premsa
Año del apunte 2013
Páginas 2
Fecha de subida 24/10/2014
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Jordi Peralta i Mulet Escriptura en Premsa Comentario de actualidad: “La doctrina del shock”, de Naomi Klein: ¿Cómo se ha impuesto el sistema económico actual? Naomi Klein, una de las voces norteamericanas más críticas con la globalización, nos lo explica en “La doctrina del shock”. Un título contundente para un análisis contundente de las medidas económicas que los intelectuales de la Escuela de Chicago han elaborado y de los métodos que sus títeres políticos han usado para aplicarlas hasta el día de hoy. Porque la doctrina del shock es, esencialmente, el saqueo sistemático del sector público después de un desastre, cuando la gente está demasiado ocupada haciendo frente a la emergencia para proteger sus intereses. Un saqueo que seguimos sufriendo de manera descarada.
Esta crónica negra del neoliberalismo empieza en Chile con el golpe militar de Pinochet contra el gobierno legítimo de Salvador Allende y concluye con el estallido de la actual crisis financiera. Teniendo a Milton Friedman y a Hayek como principales ideólogos y al tándem Reagan-Thatcher como ejecutores más destacados, el llamado “capitalismo del desastre” ha tomado el poder a lo largo y ancho del planeta gracias al uso de las tres formas en las que se manifiesta la doctrina del shock: el shock de la guerra, la terapia de shock económico y el shock de la represión y la tortura. A parte de ese Chile elogiado por Víctor Jara en sus canciones y barrido de un plumazo por los halcones de la CIA, Klein cita más ejemplos. Habla, por ejemplo, del ascenso de un tiburón político como Boris Yeltsin en Rusia: la alternativa socialdemócrata de Gorbachov es aplastada, favoreciendo el derrumbe total del comunismo y la llegada del libre mercado. ¿Resultados? En Rusia, a mediados de los años noventa reinaban la corrupción y la violencia mientras las estadísticas hablaban de 140 millones de ciudadanos pobres; pero eso poco importaba —y sigue sin importar— a los oligarcas beneficiados por el “capitalismo de amigotes” instaurado en el viejo bastión del socialismo. Ya lo dijo Reagan: “hay que relegar al marxismoleninismo al basurero de la historia”. En gran parte lo han conseguido: hoy en día el capitalismo apenas tiene rival. También comenta el caso de la invasión de Irak, enmarcada dentro de la llamada “guerra contra el Terror” —término que, al igual que “choque de civilizaciones” y “Eje del Mal”, hemos incorporado a nuestro vocabulario gracias al espléndido papel de los mass media tras el 11- Jordi Peralta i Mulet Escriptura en Premsa S—, que supone una oportunidad de oro para los intereses occidentales en la región y para el lucro de empresas como Blackwater. Aquí tampoco importa que las armas de destrucción masiva no hayan aparecido por ningún lado, ni que en el Estado baazista iraquí desmantelado el nivel de alfabetización de la población fuera mayor que en Nuevo México (Estados Unidos). Tras la caída del comunismo, el fundamentalismo islámico es el nuevo enemigo del orden mundial y vendrá muy bien para justificar toda clase de tropelías, negocios sucios y mecanismos de control de la población en el nombre del patriotismo, la defensa de la “democracia” y la seguridad del pueblo.
La doctrina del shock, pues, golpea desde Villa Grimaldi hasta Guantánamo, desde Wall Street hasta Bagdad. Y ahora la estamos padeciendo aquí, en el sur de Europa, en los países mediterráneos, a través de recortes y privatizaciones que están mermando el Estado del bienestar y de la presión de una deuda que no hemos generado nosotros. Ello demuestra que el análisis de Klein sigue siendo vigente. La pregunta que debemos hacernos es cómo reaccionar ante esta ofensiva neoliberal que desde Lisboa hasta Atenas nos condena a la precariedad, al paro y a la emigración. Porque siempre será mejor tomar la iniciativa que esperar la llegada de un nuevo Keynes.
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