1º seminario (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Teoria del Derecho
Año del apunte 2016
Páginas 2
Fecha de subida 15/09/2017
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Paula Campelo 3/10/2016 Teoría del Derecho Seminario 1: El derecho como fenómeno social 1. ¿Cómo se comportarían los directivos de estas empresas? Tanto la empresa española como la francesa desean que la construcción de una obra pública en un país latinoamericano acarreen una serie de beneficios para ambas. Lo ideal sería que ambas empresas fueran racionales y que, por lo tanto, no hicieran uso de la corrupción ni del soborno con el fin de expulsar del mercado a sus competidores haciéndose con la licitación en juego. Si alguna de las dos empresas, sabiendo que el soborno es un método racional para ganar la licitación, lo utiliza y la otra empresa coopera obviamente solo la que ha utilizado el soborno saldrá ganando. Si ambas cooperan ambas obtendrán beneficios, no obstante estos beneficios serían inferiores a los que ganarían en la primera opción. Finalmente, si ambas utilizan el soborno ambas saldrán perdiendo.
Estamos ante un claro caso del “dilema del prisionero”, definido como el dilema que tiene lugar en el momento en que se debe tomar una decisión ante una situación de incertidumbre valorando que no se sabe de qué manera va a actuar el otro participante. Este dilema afirma que ambos participantes tienden a no cooperar por miedo a que el otro participante no coopere. Así pues, lo más seguro es que tanto los directivos de la empresa española como los directivos de la empresa francesa hicieran uso del soborno.
El sistema jurídico debe resolver este tipo de problemas a los que llamamos problemas de interacción. Los seres humanos estamos caracterizados por tener un altruismo limitado, y algunos problemas como éste sumado al hecho de que somos altruistas de forma limitada trae como consecuencia que se den problemas que responden al “dilema del prisionero”.
2. ¿Qué condiciones debe satisfacer la decisión de las empresas para ser considerada racional? Tal y como se expresa en su definición, cuando se da lugar un problema que hace referencia al “dilema del prisionero” se supone que ambas partes son racionales y que persiguen sus propios intereses. Tanto la empresa española como la francesa preferirían un mundo en el que no hubiera corrupción, pero por otro lado también son conscientes de que si cooperan y la otra empresa no coopera la perdida será notable así que ambas deciden que la mejor opción es corromper.
Ha quedado demostrado que cuando entra en juego la corrupción se entra en un bucle en el cual parece ser imposible salir. También ha quedado claro que las empresas a parte de corromper para no tener pérdidas y mantener sus bienes comerciales parece ser que corromper es lo que se debe hacer para actuar racionalmente.
En conclusión, la decisión de la empresa es considerada racional porque aunque realmente lo racional sería no corromper, teniendo en cuenta que se está llevando a cabo una acción inmoral e ilegal, parece ser que vivimos en un mundo en el cual reina la corrupción. Así que en este caso no debemos considerar que la corrupción es la solución racional desde un punto de vista moral, debemos considerar que es una decisión racional considerando la situación en la que nos encontramos envueltos. Por lo tanto, viendo que lo más probable es que el otro participante corrompa, lo racional en este caso es hacer lo mismo teniendo también en cuenta que cada uno mira por sus intereses propios.
3. ¿Cómo se puede solucionar una situación como la precedente? Ante una situación como la precedente hay dos métodos posibles para solucionarlo. El primer método es calificado como el método Hobbesiano. Dicho método afirma que la existencia de una autoridad central con una fuerte capacidad punitiva que establezca como norma la prohibición de sobornar sería teóricamente útil para acabar con el problema de la corrupción. Esta autoridad central tendría como objetivo desincentivar conductas vinculadas al soborno teniendo en cuenta que sus pérdidas serían mucho mayores que sus ganancias.
Es necesario decir que es una teoría con sentido pero no es aplicable a la hora de la práctica teniendo en cuenta que es imposible crear una autoridad central con el poder necesario para controlar el soborno a nivel mundial.
El segundo método propuesto fue ideado por Robert Axelord, un profesor de ciencias políticas y políticas públicas de la Universidad de Michigan. Éste pensó que el método más eficaz para acabar con dicho problema sería que uno de los participantes hiciera el primer movimiento de no sobornar para condicionar al otro para que tampoco lo haga. Robert Axelord afirma que de esta manera si dejamos que el otro participante vea que estamos dispuestos a cooperar, pondrá también de su parte. Aun así, establece una serie de condiciones que deben darse para que este método no pierda eficacia. Para empezar, debe haber multiplicidad de movimientos del mismo tipo para que ambos participantes puedan reconocerlos. Además, los participantes deben ignorar cuál será el movimiento final y, para acabar, todo debe desarrollarse mediante un sistema de turnos.
Es necesario hacer hincapié en que se ha demostrado que el primer método no es viable a la hora de ponerlo en práctica y que tampoco lo es el segundo, teniendo en cuenta que muchas empresas no estarían dispuestas a ser las primeras en hacer una declaración de intenciones. Así pues, el problema del “dilema del prisionero” es un problema irresoluto.
4. ¿Tienen incentivos los Estados nacionales para imponer medidas punitivas a los empresarios de su nacionalidad? (Estado franceses, el español y el país latinoamericano) A finales del siglo XX los Estados nacionales empezaron a tener incentivos para poner medidas punitivas que castigaban el soborno a funcionarios públicos extranjeros. Francia, por ejemplo, dictó la ley en el año 1997 y España en el año 2000. Parece ser una buena noticia que los Estados nacionales empezaran a actuar en contra de la corrupción a nivel internacional, sin embargo la cuestión a dilucidar es si estos tendrán incentivos para imponer medidas punitivas a los empresarios de su nacionalidad. De esta manera se haría cumplir la ley haciendo que los propios empresarios nacionales fueran castigados por cometer sobornos entre otros.
A nivel internacional también se llevaron a cabo una serie de convenios y acuerdos para frenar la corrupción.
Una vez propuestas las principales medidas que se tomarían para combatirla, quedó claro que no eran suficientes teniendo en cuenta que no todos los estados estaban de acuerdo en perseguir a los empresarios de su propia nacionalidad que cometen actos corruptivos.
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