Tema 13 Derecho de Sucesiones (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Lleida (UdL)
Grado Derecho - 3º curso
Asignatura Derecho de Sucesiones
Año del apunte 2014
Páginas 5
Fecha de subida 13/12/2014
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Tema 13. LA SUCESIÓN INTESTADA 1. LA APERTURA DE LA SUCESIÓN INTESTADA La sucesión intestada es la sucesión que se defiere por la ley en defecto de heredero instituido. Es decir, se abre cuando no hay heredero, no cuando falta testamento, ya que el art. 411-1 dice que “la sucesión intestada se abre cuando una persona muere sin dejar heredero testamentario o en heredamiento, o cuando el nombrado o nombrados no llegan a serlo”. Puede haber, por tanto, un testamento otorgado, pero que sea nulo (por falta de capacidad para testar), ineficaz (caducidad del testamento ológrafo) o que el heredero repudie la herencia. En todos estos casos se abriría la sucesión intestada.
Hay que recordar, sin embargo, que existen dos supuestos en los que, no habiéndose instituido heredero, no se abrirá la sucesión intestada: cuando se designa un albacea universal o cuando el causante está sometido al derecho local de Tortosa.
2. EL PARENTESCO: LA SUCESIÓN ORDINUM ET GRADUM En la sucesión intestada, la vocación se efectúa a favor de unos determinados parientes y del cónyuge o conviviente de hecho. En último término, ante la ausencia de los parientes contemplados por la ley y de cónyuge o conviviente, sucede la Generalidad de Cataluña.
Ahora bien, estos parientes no suceden todos simultáneamente, sino que la ley establece un orden entre ellos (órdenes sucesorios), cosa que significa que la delación sólo la obtiene aquel o aquellos parientes más próximos. Consecuencia de todo ello es el art. 4415 “en la sucesión intestada, el llamado de grado más próximo excluye a los demás, salvo en los casos en que sea procedente el derecho de representación”. Sin embargo, existen excepciones a esta regla: a. Al cónyuge o conviviente, cuando no son herederos, si concurren con los descendientes del causante (herederos), les corresponde el usufructo universal de la herencia.
b. Si todos los descendientes de primer grado renuncian a la herencia, ésta no se defiere a los de grado ulterior, sino al cónyuge o al conviviente, si es el progenitor común.
c. La sucesión intestada es sin perjuicio de las legítimas.
d. Peculiaridades respecto al parentesco por adopción.
3. LA SUCESIÓN INTESTADA POR DERECHO DE REPRESENTACIÓN Cuando una persona no llega a ser heredero intestado porque ha premuerto al causante, porque está ausente o es indigno para suceder, su parte no acrece a los demás sucesores del mismo grado, sino que se defiere a sus propios descendientes. Características: a. Este derecho de representación no tiene límite en la línea directa descendiente, pero no opera en la línea directa ascendente ni en el cuarto grado de la línea colateral.
b. Si no existen descendientes o estos no quieren o no pueden heredar, la herencia se defiere al siguiente orden, configurado por el cónyuge o el conviviente.
Es importante destacar que, en el caso del derecho de representación (como concurren parientes de distinto grado), la sucesión ya no tiene lugar por cabezas, sino por estirpes.
Dicho de otro modo, los representantes de cada rama se reparten a partes iguales la porción que habría correspondido a su representado. Si se hiciera por cabezas (a todos por igual), se reducirían las cuotas de los descendientes que no habían premuerto.
4. LOS ÓRDENES SUCESORIOS 4.1 Los descendientes En la sucesión intestada, la herencia se defiere primero a los hijos del causante, por derecho propio, y a sus descendientes por derecho de representación. Los primeros, recordemos, suceden por cabezas y los segundos por estirpes. Si existe repudiación de la herencia no operará el derecho de representación y nacerá el derecho de acrecer.
4.2 El cónyuge y el conviviente de hecho En defecto de hijos y descendientes, sucede el cónyuge superviviente. De este modo, en Cataluña el cónyuge superviviente se coloca por delante de los ascendientes, a diferencia de lo que ocurre en el Código Civil español. Además, hay una plena equiparación entre cónyuge y el conviviente de hecho.
La sucesión del cónyuge está supeditada al mantenimiento de la convivencia entre la pareja al tiempo del fallecimiento del causante. Además, existe un supuesto en que el viudo sucederá antes de que opere el derecho de representación. Deberán darse estas condiciones: a. Que todos los hijos repudien la herencia.
b. Que lo hagan en vida del cónyuge viudo o del conviviente sobreviviente.
c. Que el cónyuge viudo o el conviviente sobreviviente sea el progenitor de todos ellos.
Este mecanismo permite que los hijos acuerden con su padre o madre que él o ella se conviertan en herederos abintestato, de manera que no opere el derecho de representación. Esto puede ser importante para aquellos casos en que la herencia es de poca cuantía y el número de hijos convertiría en intrascendente desde el punto de vista económico heredar.
4.3 Los ascendientes En defecto de hijos y descendientes y de cónyuge o conviviente, la herencia se defiere a los progenitores, a partes iguales. Si sólo sobrevive un progenitor, la delación a éste se extiende a toda la herencia.
Además, si el causante muere sin progenitores, la herencia se defiere a los ascendientes de grado más próximo, con la peculiaridad de que si existen dos líneas de parientes del mismo grado, la herencia se divide por líneas, y dentro de cada una, por cabezas. Ejemplo: el causante fallece soltero y sin hijos, habiendo premuerto sus padres. Sus parientes más próximos son su abuela materna y sus dos abuelos paternos. La herencia se reparte una mitad para la abuela materna y la otra para los abuelos paternos, dividiéndose entre éstos por partes iguales, de modo que a cada abuelo paterno le corresponde un cuarto de la herencia.
4.4 Los colaterales Si no existe ninguno de los anteriores, la herencia se defiere a los parientes colaterales, nunca más allá del cuarto grado. Los hermanos, por derecho propio, y los hijos de los hermanos (sobrinos), por derecho de representación, suceden al causante con preferencia sobre los demás colaterales.
4.5 La sucesión intestada en caso de filiación adoptiva La persona adoptada y sus descendientes adquieren derechos sucesorios ab intestato respecto a la persona adoptante y a su familia, y éstos respecto de aquéllos. Por el contrario, y como regla general, se pierden los derechos sucesorios con la familia de origen, salvo unas excepciones: a. Adopción del hijo del cónyuge o conviviente. A pesar de que no pueda calificarse como verdadera excepción (no se extingue el vínculo por naturaleza con el padre o madre) sí que se pierden los derechos sucesorios con la familia del otro progenitor.
b. Adopción dentro de la familia hasta cuarto grado. Al darse dentro de la propia familia, ya podían suceder ab intestato, pero en este caso se producirá un cambio de línea ya que, por ejemplo, un tío y un sobrino que queda huérfano pueden convertirse en padre e hijo adoptado.
c. Los hermanos por naturaleza conservan el derecho a sucederse recíprocamente abintestato, aunque hayan sido adoptados por familias distintas.
En todas estas excepciones, los derechos sucesorios quedan excluidos si se acredita que el causante y el sucesor no han mantenido el trato familiar.
4.6 La Generalidad de Cataluña Si no es heredero ninguno de los parientes mencionados, la herencia se defiere a la Generalidad de Cataluña, cuya aceptación se entenderá realizada siempre a beneficio de inventario.
En realidad, la Generalidad actúa como liquidadora de la herencia, ya que debe destinar los bienes o su valor a establecimientos de asistencia social o a instituciones de cultura, preferentemente al municipio de la última residencia del causante. Si se trataba de bienes inmuebles urbanos, deberá destinarlos a políticas de vivienda social.
5. LA CONCURRENCIA DE CLASES DE SUCESORES 5.1 Las legítimas en la sucesión intestada La sucesión intestada es sin perjuicio de las legítimas, ya que éstas son un título legal que tiene independencia respecto al fundamento sucesorio que rija la sucesión. Los conflictos que suscitan la concurrencia de legítimas se solucionan más adelante.
5.2 El usufructo universal abintestato Cuando el cónyuge o el conviviente de hecho no es heredero en la herencia intestada de su difunto consorte o compañero, le corresponde el usufructo vidual de la herencia considerada en su universalidad.
Se trata de un derecho recíproco y que no puede privarse por parte del difunto, ya que aunque el viudo o conviviente haya recibido cualquier atribución a título de donación o codicilo, ello no es obstáculo para la adquisición del usufructo vidual abintestato. La condición esencial para que nazca este derecho es que el matrimonio no estuviera disuelto en el momento del fallecimiento. Lo que ya no se exige es la continuidad en la viudedad.
a) La extensión del usufructo universal A pesar de la extensión universal de este usufructo, los legados, las atribuciones particulares ordenadas en pacto sucesorio y las donaciones mortis causa no llegan a integrarse en la herencia y no resultan gravados por el usufructo. En cambio, el usufructo sí se extiende a las legítimas.
b) La conmutación del usufructo El cónyuge viudo o el conviviente pueden conmutar, en el plazo de un año, el usufructo universal por una cuarta parte de la herencia y el usufructo de la vivienda conyugal o familiar. La atribución de la vivienda conyugal requiere que ésta perteneciera, al menos en régimen de copropiedad con el superviviente, al cónyuge o conviviente difunto.
6. LA DECLARACIÓN DE HEREDEROS ABINTESTATO Para acreditar la condición de heredero o de usufructuario universal y poder inscribir la titularidad sobre los bienes relictos se necesita una declaración oficial de herederos abintestato. Puede hacerse de tres formas: a. Mediante acta de notoriedad otorgada por un notario cuando quienes deben ser declarados son los descendientes, cónyuge o ascendientes del causante.
b. Para los demás casos, o si los mencionados anteriormente así lo desean, se deberá acudir a la vía judicial (juicio voluntario de abintestato).
c. En caso de discrepancia, se acudirá al juicio declarativo correspondiente.
7. LA SUCESIÓN INTESTADA DEL IMPÚBER En la sucesión de la persona menor de catorce años rige el principio de troncalidad, es decir, el destino de aquellos bienes que el impúber haya adquirido a título gratuito entre vivos o por causa de muerte de un ascendiente suyo se regirá por unas reglas especiales.
En los demás bienes, así como en los frutos de los bienes troncales, la sucesión intestada se rige por las reglas generales.
Hay que tener en cuenta que el Libro IV prevé ya la sustitución pupilar para evitar la sucesión intestada del causante impúber, por lo que si se ha previsto esta figura las reglas sobre sucesión intestada del impúber no regirán.
Los parientes que la ley llama en estos casos son los más próximos del impúber, hasta el cuarto grado, dentro de la línea familiar de la que proceden los bienes.
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