Resumen capitulo 2.3 (2014)

Resumen Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Història del Dret
Profesor J.F.V.
Año del apunte 2014
Páginas 7
Fecha de subida 07/04/2015
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Capítulo 2.3 1. LA PERVIVENCIA DEL LIBER IUDICIORUM.
Es indiscutible la presencia del Liber en la Alta Edad Media, pues era el derecho general, de la población visigoda, además la población musulmana no acabó con él, al tener un derecho confesional. Tanto en Al-Andalus, donde había un pacto por el que los cristianos mantenían su ordenamiento jurídico, como en las zonas cristianas formadas por núcleos de resistencia visigodos.
Encontramos 3 tesis con opiniones diferentes a cerca de la pervivencia del Liber: Tesis de vigencia negadora: es la que mantienen los germanistas. Si negaban su aplicación en la etapa visigoda (únicamente lo aplicaban algunos juristas en la Corte del rey), por supuesto que la niegan en la Alta Edad Media. Tesis abandonada actualmente.
Tesis de vigencia relativa: llevaron a cabo un análisis territorial de la Península. Únicamente aceptaban la aplicación del Liber en las zonas pobladas por hispani y por mozárabes: En León se aplicó porque estaba formada por la antigua nobleza visigoda.
En Cataluña, zona muy romanizada, poblada también por hispani.
Además, lo podemos ver en varias disposiciones legislativas (capitulares) de los reyes carolingios a los hispani, donde decían que les respetaban la lex gothica (liber). Aunque, el Liber recibía ciertas limitaciones, pues en materia de organización política, en lo relativo al servicio militar y al Derecho penal no podía aplicarse, debiendo regularse tales cuestiones por el Derecho contenido en las citadas capitulares carolingios.
En Toledo, que estaba poblado por francos (Imperio Carolingio), por castellanos y, sobre todo, mozárabes; da lugar a que cuando se redacte el fuero de Toledo, éste sea igual al Liber. Existía una cultura mozárabe, cuya peculiaridad consistió precisamente en haber transmitido y transformado, bajo la influencia islámica, la cultura hispano-visigoda. Y dentro de la cultura incluimos el factor jurídico constituido por el Liber Iudiciorum y por la Hispana. Así, los mozárabes conservaron el Liber como derecho propio del Al-Andalus y lo llevaron consigo a los territorios cristianos en que se refugiaron a raíz de las persecuciones de las que fueron objeto los musulmanes en la segunda mitad del siglo IX o cuando fueron a tales tierras atraídos por lo alicientes de la repoblación.
En estos lugares, el Liber se impone en el resto de los territorios poco sometidos. Sobre todo la niegan en: Castilla: porque nunca se llegó a aplicar allí el Liber ya que no hubo mucha presencia visigoda, y además, no se va a aplicar porque la independencia del Reino de Castilla con respecto al Reino de León supone el rechazo del Liber.
Navarra y Aragón: porque tampoco tienen influencia visigoda, y crean Derecho propio.
Esta teoría también se ha abandonado.
Tesis de vigencia generalizada: el Liber fue el Derecho general durante toda la Alta Edad Media. Había un sustrato general de Derecho romano vulgar, y el Liber era Derecho romano vulgar. La mayoría de los autores piensan que éste es el punto de partida de la evolución del Derecho altomedieval.
Los principales datos de apoyo a esta tesis son: 1. Conocemos la existencia de numeroso códices del Liber en diversos monasterios de Asturias, Galicia y Norte de Portugal, o en poder de condes y jueces.
2. Hay indicios de cierta vigencia del Liber en Navarra, en donde ejemplares de tal obra se conservan en bibliotecas monacales durante los siglos X y XI.
3. De la presencia del Liber en Aragón es un claro testimonio la copia de varias de sus leyes en un manuscrito elaborado por un anónimo jurista de Huesca a principios del siglo XIII.
4. Pero donde más segura es la vigencia del Liber y donde más profundo y duradero arraigo tuvo fue en el Reino de León. Allí, no desde un principio, pero si desde mediados del siglo X, era costumbre someter la solución de los litigios al entonces llamado “juicio del libro”, esto es el Derecho contenido en el Liber, uno de cuyos ejemplares se conserva en la iglesia de San Isidoro desde que los inmigrantes mozárabes venidos del sur lo introdujeron en el reino leonés.
5. Un proceso muy parecido se llevó a cabo en Toledo, donde la unificación de su Derecho fue en virtud de la aplicación, cada vez más generalizada, del Liber.
Pero ninguna tradición se conserva inalterada, lo que pervive se transforma. Así vemos como durante la Alta Edad Media el Liber comenzó a sufrir una cierta decadencia, necesitaba evolucionar: empezaron a surgir nuevas normas jurídicas reformadoras, pues el Liber se iba quedando inadecuado.
El Liber había sido en la España visigoda una recopilación del Derecho legal de la Monarquía, y para lograr su aplicación se contó con el apoyo y la autoridad de los reyes; pero la caída de la monarquía, el Liber, allí donde subsistió lo hizo sin el respaldo del poder político, sólo contaba con el respeto de monarcas carolingios o andalusíes. Además, al caer el poder político, ya nadie pudo realizar la tarea de interpretación oficial del sentido de las leyes del Liber, ni la de renovar su contenido el texto quedó a merced de mil interpretaciones privadas y probablemente diferentes.
Aunque también es cierto que en algunos territorios este fenómeno no se da pues el Liber estaba apoyado por el poder.
Las nuevas situaciones sociales no podían ser resueltas con el Liber, cuyos autores ni si quiera pudieron planteárselas. Es por ello que fueron surgiendo nuevas normas que lo complementaban y cubrían sus deficiencias, que serán las fuentes de la Alta Edad Media. Estas normas eran fundamentalmente de Derecho penal, procesal y administrativo.
Caso de Castilla: era un condado del Reino de León, pero se convierte en reino independiente y anulan el Liber para no seguir bajo la protección de León. Aunque realmente si que siguieron rigiéndose por el Liber, pero no de manera oficial, pues no había un poder que lo otorgara.
En resumen, el Liber fue en un principio el texto general de la Alta Edad Media, pero según avanzó ésta se fue quedando inadecuado, surgiendo así las fuentes de la Alta Edad Media.
2.
INFLUENCIAS Y ELEMENTOS FORMATIVOS ORDENAMIENTOS DE LOS REINOS CRISTIANOS.
DE LOS Esta ha sido una cuestión muy polémica en la doctrina general, no es algo exclusivo de la Península Ibérica. La duda surge debido a la falta de documentos, no se conoce la totalidad de ordenamientos. Pero hay unanimidad en relación a una idea: los derechos altomedievales son unos derechos creados (ex novo) pero sin olvidarse de lo anterior, de la tradición romano visigoda.
El Elemento Germánico.
La tesis germanista: los germanistas niegan la pervivencia del Liber y dicen que en la Alta Edad Media rige el viejo Derecho germánico, que se aplicó durante la estancia de los visigodos en la Península. La idea central en la que se basan para hacer tales afirmaciones es el estudio de los textos jurídicos de la Alta Edad Media, donde aparecen instituciones que coinciden al 100% con las instituciones de Derecho germánico. Como por ejemplo: * Las ordalías o juicios de Dios. Ejemplo: El Duelo judicial.
* La adopción.
* El rapto sexual de la mujer.
* La responsabilidad colectiva de la familia o del pueblo entero.
* La prenda extrajudicial.
Pero esta tesis está abandonada en la actualidad.
La tesis antigermanista: estos autores parten de la base de que no existió el Derecho germánico, se regían por costumbres, y el derecho legal visigodo si que se aplicó. Por ello, es impensable hablar de renacimiento germánico en la Alta Edad Media. Respecto a los textos, dicen que existe, pero no se sabe su origen, lo que si está claro es que no son de origen germánico; habría que atender a otros fenómenos, incluso pueden ser una pequeña creación de la Alta Edad Media.
Otros Elementos.
El Derecho Franco: tuvo varias vías de introducción en la Península Ibérica: * Mediante el Camino de Santiago.
* Por Cataluña.
* Por la marcha de francos hacía el Sur, llegando a sitios tan alejados de los Pirineos, como Toledo. Pues se incentivaba la entrada de francos cristianos, ofreciéndoles un buen Derecho, para luchar contra los musulmanes.
La influencia de los francos la podemos ver, por ejemplo, en: Una institución jurídico-privada: la posesión de un año y un día → se concedía el título de propiedad de un determinado territorio si permanecía ocupado durante un año y un día.
Una institución jurídico-pública: enterrar al asesino vivo debajo de la persona a la que había asesinado.
El Derecho Musulmán: encontramos algunas instituciones musulmanas en el derecho altomedieval, como pueden ser: el quinto del botín, el contrato de venta de cosecha futura y régimen jurídico de las aguas, concretamente el tribunal de aguas de Valencia.
El Derecho Judío: no se conoce mucho pues esta influencia ha sido muy poco estudiada.
El Derecho de los Pueblos del Norte: arrastraron sus costumbres, pero es difícil pues eran pequeñas comunidades de Cantabria y Asturias.
El Coeficiente de Originalidad: el peso de la tradición fue enorme en la sociedad medieval, pero no todos los problemas podían resolverse acudiendo a la tradición de cada pueblo. También hubo novedades, aunque la sensibilidad de las gentes, y sobre todo, las ventajas de que gozaban los estamentos privilegiados, no abrían fácilmente camino a la innovación. Fue necesario desarrollar una cierta capacidad creadora para resolver nuevos problemas y para adaptar los elementos heredados de la tradición jurídica a la realidad presente.
3. LAS CARACTERÍSTICAS DEL DERECHO ALTOMEDIEVAL.
De todo lo anterior podemos destacar las siguientes características del derecho altomedieval: 1. Derecho consuetudinario: la manifestación jurídica más importante de la Alta Edad Media es la costumbre y se manifiesta a través de las normas consuetudinarias. Esto se debía a que la sociedad señorial de economía agraria y pocas y pobres ciudades, tendía a ser estática. Además, los poderosos procuraban mantener la organización existente y evitaban cambios profundos. No había grandes focos de poder político centralizado, los reyes eran débiles.
En sociedades de cambios de ritmo muy lentos el presente tiende a perpetuarse y suele justificarse en el pasado. Como el poder político no legisla, no promulga leyes, no crea Derecho legal, el Derecho consiste en las normas consuetudinarias que en cada ámbito se aplican.
Los reyes y señores aceptan las costumbres, su papel en orden a la creación del Derecho era secundario. Este emanaba desde el fondo mismo de cada ciudad, enlazaba con su tradición. Y se manifestaban en el propio comportamiento, en la repetición de actos. Nos encontramos así con el llamado localismo jurídico, que es aquel derecho que tiene un campo de vigencia muy reducido: cada villa tiene su propio derecho.
El derecho se concibe como algo permanente, inmutable.
2. Derecho teocéntrico: la sociedad altomedieval creía en un Dios autor de todo lo existente, eje y centro de todo lo real. Por ello, también interviene en el Derecho: Dios está en el centro del proceso de creación jurídica y se manifiesta a través de: Textos jurídicos: que son creados por su autor, por él que ostenta el poder, sino que son manifestación de Dios a través de dicho autor.
La costumbre: las normas consuetudinarias que crea la población también tienen origen divino.
Los hombres de la Alta Edad Media acuden a Dios casi constantemente para que diga lo que es justo, para que declare quién tiene la razón entre dos contendientes. El ejemplo más claro es el duelo o juicio de Dios y las numerosas ordalías de los fueros municipales que consisten en una llamada a Dios para que intervenga en un juicio penal por un supuesto delito, y manifieste con signos cuyo significado se ha establecido previamente su voluntad. El juez transmite la voluntad de Dios, no da su opinión particular.
Dios no sólo crea el Derecho, sino que interviene cotidianamente para declarar justicia entre las partes.
3. Derecho regulador de la violencia: la sociedad de los siglos VIII y XII era violenta. Esto se debía por una parte, a que la forma de como cada cual entendía “su” Derecho no siempre coincidía con la de los demás miembros de la sociedad; y esto venía aumentando por la frecuente creencia de estar asistido por Dios. Por otra parte, la ausencia de un poder político fuerte (uno y fuerte) ocasionaba que cada cual se tomase la justicia por su mano.
Así, tanto para defender el propio derecho subjetivo, como para castigar a quienes lo hubieran violado, recurrían a la violencia. A la ofensa recibida se replicaba con la venganza privada: cada individuo se tomaba la justicia por su cuenta, empleando la fuerza. Los nobles poseían pequeños ejércitos con los que defendían sus bienes materiales o sus prerrogativas jurídicas frente a quienes las violasen; del mismo modo, los habitantes de las villas luchaban también por sus derechos frente a los señores.
Por esto, el Derecho altomedieval trató de reducir el uso de la violencia y de garantizar la defensa pacífica de los derecho mínimos de individuos y grupos, trato de sustituir los conceptos ofensa-venganza por delito-pena. En esta búsqueda de la tutela jurisdiccional, tenemos algunos mecanismos como: La Paz de Dios: prohibición de efectuar actos violentos determinados días del año, fundamentalmente los días festivos religiosos.
La Tregua de Dios: prohibición de efectuar actos violentos en determinados lugares: la casa, el mercado, los caminos, la iglesia, el lugar donde se impartía justicia. Estos lugares eran los ámbitos donde se ejercían las funciones sociales más importantes.
Como el Derecho era el mecanismo para defender preventivamente o para restablecer la paz, el mayor castigo que los ordenamientos jurídicos elementales (en un grado muy simple de desarrollo) imponían a los individuos como sanción contra las acciones delictivas más graves, consistía en la “pérdida de la paz”, es decir, en expulsarlos de la función protectora del Derecho, en dejarnos al margen de la paz jurídicamente garantizada; por lo cual podían ser violentamente agredidos por cualquier otro miembro de la comunidad, sin que el Derecho castigase estas agresiones.
De todas formas, no siempre el Derecho logró proteger la paz en general con la suficiente eficacia.
4. Derecho como privilegio o suma de privilegios: se trata de una época de enorme diferenciación jurídica. El Derecho no unifica sino que diferencia.
No es una norma igualitaria, sino de privilegio, local o personal. Diremos entonces que se trata de un ordenamiento subjetivo, personalista. No es un conjunto de normas jurídicas accesibles a todos, unos tienen más privilegios que otros y que más tiene son unos pocos.
5. Derecho atécnico o sencillo: tiene muy poco nivel técnico. No era una realidad muy complicada, sino sencilla y de conocimiento común.
Existían los “omnes sabidores” del Derecho, que conocían bien el Derecho de su comunidad, pero no eran gentes que lo hubieran estudiado. El derecho se contenía en algunos pocos pergaminos y, sobre todo, en la memoria de las gentes.
Como consecuencia: no tenemos libros jurídicos de esta época, no se elaboraron; tampoco hubo escuelas jurídicas importantes (quizás la única de algún relieve fuera una existente en Alto Aragón, en Jaca), el cultivo del Derecho como saber especializado no existió en los monasterios, no hubo juristas. Y además, se daba un rechazo generalizado hacia los mismos por parte del pueblo, pues su Derecho era muy sencillo, y los juristas formados que llegaban hablaban de una manera muy complicada.
De todas maneras, estas características irán evolucionando.
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