Caso practico delitos contra el patrimonio (2014)

Trabajo Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho penal especial
Profesor H.I.C.
Año del apunte 2014
Páginas 2
Fecha de subida 20/03/2015
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  Califique desde el punto de vista de la acusación, de la defensa o del juez el siguiente supuesto de hecho. Razone la respuesta.
Sobre las 20:30 horas del día 5 de abril de 2011, José Antonio (quien a simple vista parecía tener los rasgos morfológicos propios de quien padece síndrome de Down) abordó a Francisco de 19 años de edad (quien abandonó la ESO con 15 años para trabajar como peón en la construcción). Acto seguido y haciéndose pasar por deficiente mental le mostró unos cupones de la ONCE que decía estar premiados manifestándole, insistentemente, que se los entregaba a cambio de diez mil euros. Ante el interés mostrado por Francisco en tan suculento negocio, José Antonio le propuso desplazarse con su vehículo por él conducido hasta una sucursal bancaria donde el primero poseía su cuenta, entregándole in situ los 10.000 euros acordados. Poco después y exultante por la magnífica operación que creía haber cerrado, ingresó los cupones en la misma sucursal comprobando con sorpresa que en realidad no estaban premiados, mostrando toda su indignación al empleado que le atendió y reclamando la presencia de una dotación policial que no pudo dar con José Antonio hasta varios meses después en que intentó realizar la misma operación en este caso con un jubilado de 70 años sin formación académica alguna.
Acusación Los hechos anteriormente descritos son constitutivos de un delito de estafa previsto y penado en el art. 248.1 CP. El tipo subjetivo del delito de estafa requiere la existencia de un engaño bastante para dar lugar a un error en el sujeto pasivo que determine un acto dispositivo que le cause un perjuicio patrimonial a él o a un tercero.
El engaño debe ser idóneo. Se ha de tener en cuenta la capacidad objetiva del sujeto activo para hacer que el sujeto pasivo, como hombre medio, incurra en el error. Y también, la capacidad subjetiva del sujeto pasivo, en cuanto su capacidad concreta para resistirse al artificio organizado por el autor.
En el caso que nos ocupa estamos ante un sujeto activo que podríamos suponer que puede ser un experto en las estafas dado que cuando dieron con él varios meses después fue cometiendo una estafa a otro sujeto pasivo. De esto podemos presuponer, que la estafa del caso que nos ocupa no era la primera que realizaba. En segundo lugar, atendiendo al sujeto pasivo, entendemos que tiene una capacidad inferior a la del hombre medio puesto que no tiene ni los estudios elementales (ESO) que debe tener el hombre medio.
También, es preciso que haya una relación de causalidad entre el engaño que provoca el error y el desplazamiento patrimonial que da lugar al perjuicio. Por tanto, el engaño debe ser la causa del error, el error debe dar lugar al acto de disposición, y este ha de ser la causa del perjuicio patrimonial.
En supuesto descrito existe un engaño bastante, elemento esencial en el delito de estafa, en una situación donde el sujeto activo se aprovecho de la debilidad convictita de la víctima.
En el plano de la tipicidad subjetiva, existe el dolo ya que el acusado actuó sabiendo ex ante que los supuestos billetes premiados no lo eran y ocultando su verdadera identidad.
  El acusado actúa como autor del delito tal y como dice el art. 28 CP, por su participación directa y voluntaria en los hechos, al haber realizado exclusiva y personalmente, las conductas atentatorias contra el patrimonio de las que se le acusa.
No concurren causas de justificación ni causas de exclusión de la culpabilidad.
A la hora de determinar la penalidad, considerando que es una estafa que excede de los 400€, el acusado será castigado con la pena de prisión de 6 meses a 3 años (art. 249 CP).
Defensa Los hechos relatados no son constitutivos del delito de estafa por no concurrir engaño típico. El caso indicado es un supuesto de engaño burdo en el que se pone de manifiesto que quien realmente pretendía engañar era Francisco, quedándose por 10.000€ unos billetes supuestamente premiados que tenían un valor muy superior.
Un engaño burdo es un engaño que no tiene virtualidad para poner en peligro el patrimonio.
El Derecho penal solo castiga aquellos perjuicios patrimoniales que deriven de un engaño bastante que hace incurrir en el sujeto pasivo al error que motive una actuación económicamente irracional.
Debe haber una idoneidad que pueda afirmar la existencia de un engaño suficiente y proporcional para doblegar la voluntad del sujeto pasivo al engaño. En el caso presente, Francisco podría haber salido fácilmente del engaño comprobando por si mismo que los billetes no estaban premiados. No lo hizo porque lo que quería era aprovechar la situación aparente desvalimiento de quien parecía un deficiente mental para quedarse con esos billetes premiados. Por ello se puede afirmar que no hay engaño de relevancia penal ya que no hay un engaño bastante, y siendo este el primer elemento típico, se debe dar la libre absolución del acusado.
En el ámbito de la tipicidad subjetiva, no existiendo tipo objetivo, no puede existir dolo.
No existiendo tipicidad, no cabe hablar de autoría ni participación.
No concurren causas de justificación ni exclusión de la culpabilidad.
Procede la libre absolución con todos los pronunciamientos favorables para el acusado.
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