MINICASOS 1 (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Criminología - 2º curso
Asignatura Derecho penal especial
Año del apunte 2016
Páginas 7
Fecha de subida 01/10/2017
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Mini casos Derecho penal especial María Aperador Montoya MINI CASOS 1. Mini caso 1 La conducta de José Luis (sujeto activo) consiste en asestar repetidos golpes a Aurelio (sujeto pasivo) causándole así unas lesiones que posteriormente le llevan al fallecimiento. José Luís es el responsable a título de autor directo de robo y hurto de uso de vehículos tipificado en el artículo 242 CP ya que el reo hace uso de la violencia sobre Aurelio para apoderarse de su vehículo. El delito de lesiones tipificado en el artículo 148 CP aplicándose el precepto número 2 queda subsumible, de acuerdo con el art. 8 del CP sobre la conducta que da como resultado el fallecimiento de Aurelio atendiendo al principio de subsidiariedad (art. 8.2 CP) y al principio de exclusión (art. 8.4 CP). Por lo tanto, respetando ambos principios, José Luís también sería responsable de un delito de homicidio imprudente grave recogido en el art. 142 CP. En este caso se da el “homicidio preterintencional” en el que el autor quiere lesionar a otro, pero se acaba produciendo su muerte por imprudencia. El resultado de muerte “va más allá de su intención”. Si el resultado de muerte se puede imputar objetiva y subjetivamente al sujeto a título de imprudencia se dará un concurso ideal de delitos entre las lesiones dolosas y homicidio imprudente (SSTS 1579/02, 2-10; 866/00, 23-5; 1595/00,17-1). Si el delito no puede ser imputado, debe apreciarse únicamente un delito de lesiones dolosas (SAP Sevilla 4ª 404/03, 21-7). En este caso, se puede imputar el resultado de muerte y por lo tanto se aplicaría la pena de prisión de uno a cuatro años.
Por lo que respeta al tipo objetivo se tiene que constituir un agravante del art. 22 CP circunstancia primera, debido a que José Luís actúa empleando modos o formas (físicamente y sin ningún objeto) que tienden directamente a asegurar su acción sin el riesgo que para su persona pudiera proceder de la defensa por parte del ofendido (Aurelio).
De la especial agresividad con la que José Luis asesta los golpes a Aurelio, así como el carácter especialmente sensible de la edad de Aurelio, cabe deducir que la conducta del procesado era, según el tipo subjetivo, una conducta dolosa eventual, ello se refiere que el acusado sigue actuando admitiendo su eventual realización, José Luís no quiere el resultado de muerte de Aurelio pero “cuenta con él” o “admite su producción”.
No concurren causas de justificación que excluyan la antijuricidad de la conducta MARÍA APERADOR MONTOYA 1 MINI CASOS No concurren en las procesadas circunstancias eximentes o modificativas de la responsabilidad criminal La conducta del procesado no solo es objetivamente aplicable a su resultado sino que además, se le imputa otro delito por robo de vehículo. Por todo ello, el procesado debe ser condenado como autor de un delito de homicidio imprudente grave (art. 142 CP) y por un delito de robo con violencia (art. 242 CP) en concurso real con el delito de homicidio imprudente grave con una pena de uno a cuatro años por el primer delito y de dos a cinco años por el segundo delito, teniendo en cuenta que hay un agravante de alevosía art. 22 en la acción del sujeto, la pena se impondrá en su mitad superior.
2. Mini caso 2 Juan Manuel, realizando su habitual jornada laboral, en una de las paradas que ha de realizar y mediante el proceso de cobro de los clientes que suben en el autobús, acciona las compuertas traseras para cerrarlas, creyendo él que ya había bajado todo el mundo del autobús, quedando así Anna atrapada entre la puerta y la calzada provocándole la muerte inmediata.
Se puede discutir entre si es un error invencible que excluye la responsabilidad criminal (art.
14 CP), ya que el imputado no tenía conocimiento de lo que estaba sucediendo o si es un homicidio por imprudencia leve tipificado en el art. 142.2.
No se puede probar que el acusado haya actuado con la mayor diligencia posible y que observase con la prudencia debida como conducto de un vehículo de transporte público. Así mismo sucedió con un conductor de autobús que atropelló a un peatón que cruzaba por el paso de peatones, por falta de visibilidad. El debate se centra en la calificación jurídica de la acción comisiva que produjo el resultado fatal. En este caso, “Se trata, pues, conforme la acción y unos elementos normativos y psicológicos de imprudencia en la conducción en concreto, de la difícil delimitación del grado de la culpa o negligencia interviniente” (AUDIENCIA PROVINCIAL DE VIZCAYA SECCIÓN PRIMERA, num. De sentencia 351/2002 de 28 mayo, JUR 2002/ 215823) En el tipo subjetivo, vemos que los hechos probados son legalmente constitutivos de una falta de imprudencia menos grave con resultado de muerte, de la que Juan Manuel seria autor.
MARÍA APERADOR MONTOYA 2 MINI CASOS No concurren causas de justificación que excluyan la antijuricidad de la conducta No concurren en las procesadas circunstancias eximentes o modificativas de la responsabilidad criminal El procesado debe ser condenado por un delito de homicidio imprudente menos grave (art.
142.2 CP) que es castigado con la pena de multa de tres meses a dieciocho meses y además no descarto que tenga alguna responsabilidad civil su actuación.
3. Mini caso 3 Debido a la gravedad de las lesiones que sufre la menor a causa de la ablación del clítoris, se dictamina a A como autora responsable de un delito de lesiones en su modalidad de mutilación genital (art. 149 CP), dicho precepto castiga al que “causare a otro una mutilación genital en cualquiera de sus manifestaciones”, considerándose como tal la amputación del clítoris, que no imposibilita a la mujer a la relación sexual pero si altera su placer sexual.
En el tipo subjetivo, la acusada accede a la realización de la ablación a su hija menor de edad, por lo tanto, las lesiones son dolosas, porque existe esa voluntad de hacer.
No concurren causas de justificación que excluyan la antijuricidad de la conducta.
Se tiene que tomar en cuenta el error de prohibición (art. 14 CP¨) ya que la acusada cree que actúa lícitamente y además tampoco se plantea la ilicitud de su hecho. Este error de tipo se califica de indirecto ya que se da cuando el sujeto que realiza la conducta típica y antijurídica sabe que su conducta esta en general prohibida, pero cree que en su caso se dan circunstancias que le autorizan a realizarla, en este caso, A alega que en su país es una práctica religiosa.
Por lo tanto, tiene que existir la concurrencia de un error de prohibición vencible, y sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal. Así se puede ver en un caso similar en la que el letrado expuso por vía de informe la concurrencia en los procesados de un error de prohibición que excluiría o aminoraría su responsabilidad criminal, y ello en base a lo dispuesto en el artículo 14 del CP con arreglo al cual “1. El error invencible sobre un hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad criminal.” (AUDIENCIA PROVINCIAL DE TERUEL SECCIÓN PRIMERA, num. 26/2011 de 15 noviembre de 2011 ARP 2011/1364) MARÍA APERADOR MONTOYA 3 MINI CASOS Por lo tanto, y en vista a otras sentencias que dictaminan las mismas causas y las mismas consecuencias A no responderá por un delito de lesiones dolosas pero, así como el error de prohibición vencible excluye la responsabilidad penal, no excluye la responsabilidad civil que corresponde a los autores y participes más allá del delito. Por lo tanto, considero que A deberá de responder de alguna otra manera.
4. Mini caso 4 Pedro agrede reiteradamente al guardia de seguridad de una discoteca, estas lesiones que le produce cuando lo tumba al suelo y le propina la paliza, solamente le comportaron unos moratones y contusiones que curaron en 15 días, lo que las lesiones que le produce son consideradas como leves.
Pedro, pues, responderá por un delito de lesiones leves tipificado y regulado por el art. 147 CP y además responderá también por un delito de amenazas regulado por el art. 169.2 CP ya que mientras le asesta la paliza al guardia de seguridad lo amenaza con matarle, esta amenaza, junto con la acción de Pedro, podía verse que la amenaza, en un momento de descontrol, podría cumplirse, ya que se requirió de la ayuda de dos clientes de la discoteca para poder frenar la ira de Pedro.
En otra agresión sufrida también en la puerta de la discoteca en la que también, las lesiones no tuvieron una periodicidad de curación más allá de los 10 días, y además, hubo una llamada telefónica al día siguiente para amenazarle de que no le denunciase, se condenó al acusado como autor de un delito de lesiones. “Es evidente el ánimo que movía la actuación del acusado ya que no consta que actuara con otra finalidad diferente, siendo evidente que tanto el propinar puñetazos, como agredir con la hebilla de un cinturón buscan menoscabar la integridad física de la víctima” (JUZGADO DE LO PENAL, núm 5 de Pamplona, sentencia num 30/2014 de 29 enero. JUR 2014/908565) En el tipo subjetivo se ve claramente como Pedro actúa de forma dolosa en su acción. Por lo tanto estamos delante de unas lesiones leves dolosas causadas al guardia de seguridad.
Hay un concurso real de delitos, es decir que se deberá hacer el sumatorio de ambas penas, entre el delito de lesiones y el delito de amenazas.
MARÍA APERADOR MONTOYA 4 MINI CASOS No concurren causas de justificación que excluyan la antijuricidad de la conducta No concurren en las procesadas circunstancias eximentes o modificativas de la responsabilidad criminal El artículo 147.1 del CP castiga con la pena de seis meses a tres años al autor del delito de lesiones. El artículo 169.2 CP castiga con la pena de prisión de seis a dos años, cuando la amenaza no haya sido condicional.
5. Mini caso 5 Manuel es autor directo (art. 28 CP) de un delito de lesiones con deformidad a Juan, consumado y tipificado en el art. 150 CP.
Por lo que respecta el hecho de considerar dicha lesión como deformidad, en un caso similar donde se propinó un botellazo en la cara de la víctima causándole una cicatriz, se aclara que “el Tribunal ha tenido ocasión de pronunciarse reiteradamente sobre el concepto jurídico de deformidad como secuela jurídicamente relevante de los delitos de lesiones, declarando el efecto que la deformidad consiste <en toda irregularidad física, visible y permanente, que suponga desfiguración o fealdad ostensible a simple vista >” (TS (sala de lo penal, sección 1ª) sentencia num. 462(2014 de 27 mayo).
Según jur.may., la especial afectación de a lesión en la victima con atención a sus concretas circunstancias personales, sociales o profesionales no deben condicional el concepto de deformidad, sino que debe ser considerada en la determinación de la responsabilidad civil (SSTS 393/02, 1-3).
En este caso estamos hablando de una “deformidad no grave” porque se trata de aquella irregularidad física permanente y visible con una entidad valorativamente equiparable a la pérdida o inutilidad de un órgano o miembro no principal (STS 76/03, 23-1). Se trata de deformidades leves, esto es, deformidades que, aunque visibles, son de escasa entidad y fácilmente reparables o que no son visibles de forma continuada (STS 790/07, 8-10, marca con navaja en nalga y muslo) Estamos hablando pues de un delito de lesiones con deformidad por acción y con dolo directo, pues rompe y asiste a la víctima con una botella voluntariamente en la cabeza, MARÍA APERADOR MONTOYA 5 MINI CASOS causándole así una herida en la cara que conllevó la practica de 8 puntos de sutura, quedando evidente una deformidad en la cara de Juan fruto del a agresión.
Se trata de un hecho antijurídico, pues pone en peligro y lesiona el bien jurídico de la vida no habiendo causas de justificación ni eximentes ni atenuantes, siendo por lo tanto culpable (pues conocida la ilicitud de los hechos y actuó conforme esa comprensión). De esta forma, según el mismo CP, dicho delito podría ser castigado con la pena de prisión de 3 a 6 años (art. 150 CP). Por otro delito tanto Fátima como Arnau, pueden ser acusados como coautores responsables de un delito doloso de lesiones tipificadas en el art. 147.3 CP, por acción y dolo directo, por dirigirse al grupo de hinchas del equipo contrario para golpearlos siendo culpables y castigados según el art. 147.3 CP con una pena de multa de 1 a 2 meses.
MARÍA APERADOR MONTOYA 6 ...

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