Tema 4. Solución de problemas (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Grado Psicología - 2º curso
Asignatura Psicología del Pensamiento
Año del apunte 2014
Páginas 7
Fecha de subida 17/07/2017
Descargas 0
Subido por

Descripción

Apuntes de Matricula de Honor

Vista previa del texto

Solución de problemas Introducción Pensamiento y solución de problemas La mayor parte de los términos que se ven cubiertos por el paraguas de la palabra pensamiento pecan de cierta ambigüedad, lo que hace muy difícil delimitar su significado. El concepto de pensamiento se parece más a una categoría natural (Rosch, 1978) que a una categoría científica, y como categoría natural, la relación entre pensamiento y otros procesos no puede determinarse fácilmente. Esta afirmación es especialmente cierta cuando hacemos referencia a lo que se denomina solución de problemas. En la literatura, la solución de problemas se ve como un proceso o un conjunto de procesos diferenciados dentro del grupo general del pensamiento (razonamiento deductivo e inductivo). No obstante, buena parte de la psicología del siglo XX ha equiparado los procesos de solución de problemas con los procesos de pensamiento. Así, aunque para el conductismo el término pensamiento era mentalista, no existía ninguna dificultad en estudiar cómo los animales solucionaban problemas. En los psicólogos de la Gestalt, se puede observar que el verdadero pensamiento, el pensamiento productivo, se produce en el momento en que se crea una solución nueva para un problema a partir de la reorganización de sus elementos.
Una definición de solución de problemas Una definición clásica empleada para determinar qué tarea constituye un problema y cuál no es la de Duncker (1948), para quien “un problema surge cuando un organismo vivo tiene un objetivo y no sabe cómo conseguirlo”. De acuerdo con esta definición, no bastaría con la presencia de una meta u objetivo para que hablemos de problemas. Lester (1983) define un problema como “una situación que un individuo o un grupo quiere o necesita resolver y para la cual no dispone de un camino rápido y directo que lo lleve a la solución”.
En base a estas dos definiciones, podríamos decir que una situación sólo puede ser concebida como un problema si cumple con dos condiciones: 1) Tiene que existir un reconocimiento de la situación como problemática, bien por la presencia de un objetivo, bien porque necesitemos o queramos resolverla. Es decir, al menos el planteamiento del problema se problema se produce de forma consciente.
2) El individuo no debe disponer de procedimientos automáticos o no automáticos, que permitan solucionarla de forma más o menos inmediata, sin mediar una planificación consciente o una reflexión previa. Así, la asunción de una tarea como un problema exige algún tipo de estrategia consciente.
Desde este punto de vista, podríamos diferenciar problemas de ejercicios. Un problema se diferenciaría de un ejercicio en que, en este último caso, disponemos de mecanismos que nos llevan de forma inmediata a la solución. Por tanto, es posible que una misma situación constituya un problema para una persona y no para otra, bien porque carece de interés por la situación, bien porque posee los mecanismos para resolverla con poca inversión de recursos cognitivos.
La tarea tiene que ser aceptada como un problema, para lo que se necesitan conocimientos suficientes, interés por el tema y que la tarea tenga un nivel de dificultad suficiente para que implique alguna toma de decisiones.
Propuestas de clasificación Una de las taxonomías más clásicas propone atender a las restricciones en la información y en la estructura del problema. Así, hay problemas bien y mal definidos. Los problemas bien definidos serían aquellos en los que tanto el punto de partida como la meta y los pasos necesarios para ir desde el uno hasta la otra están lo suficientemente restringidos como para que el resolutor sea capaz de representárselo de forma similar a la planteada por el investigador. En otras palabras, son problemas que presentan muy pocos grados de libertad 1 para decidir el camino y los mecanismos de solución. Sin duda, el problema mejor definido sería aquel que hemos denominado ejercicio, en el que está muy claro qué se debe hacer para llegar a la meta y no es necesaria mucha reflexión o deliberación consciente. Por ejemplo, las tareas matemáticas escolares, los silogismos, la tarea de selección e incluso las tareas clásicas de Tversky y Kahneman constituyen problemas bien definidos.
Una segunda clasificación es la que diferencia problemas simples o sencillos de problemas complejos. Esta definición hace referencia tanto a la estructura como a la carga semántica que suelen tener los problemas.
Fuera del laboratorio, buena parte de los problemas con los que nos enfrentamos no sólo son mal definidos, sino que son también bastante complejos. No existe una relación biunívoca entre la complejidad de los problemas y su grado de definición, ni tampoco, necesariamente, los problemas mejor definidos y menos complejos son más fáciles de resolver. No obstante, según Funke (1991), aunque los problemas bien definidos puedan presentar estas características, realmente no podríamos encontrar un problema complejo que, a su vez, estuviera bien definido. Para esta autor, la complejidad de los problemas viene determinada por varios factores interrelacionados: la facilidad para representarse o acceder a la información que permita construir un espacio del problema, su relación con otros problemas, la claridad de sus metas, su estabilidad espaciotemporal y su relación con el contexto o situación en que se produce. Por tanto, estos problemas complejos suelen ser, asimismo, opacos (la información disponible para resolverlos no es clara ni fácilmente accesible); tienen muchas metas, a veces, contradictorias entre sí; hacen referencia a situaciones complejas con una gran conexión entre las variables; tienen desarrollos inestables y sus efectos sólo se pueden medir a largo plazo.
Estas características hacen que estos problemas estén lejos de ser sencillos.
Buena parte de las tareas cotidianas son problemas bien definidos para nosotros o, incluso, ejercicios (Norman, 1988), mientras que las tareas que utilizamos como entretenimiento para pasar el tiempo suelen ser bastante complejas (juegos de rol, videojuegos). La solución de problemas complejos, mal definidos, lleva consigo la puesta en marcha de gran cantidad de esfuerzo y recursos cognitivos. Según Norman (1988), las actividades cotidianas deben realizarse con gran rapidez y simultáneamente con otras actividades, lo cual influye en que se deba reducir al mínimo la necesidad de planificación y de cómputos mentales, mientras que no ocurre esto en las situaciones de ocio ni en un buen número de situaciones profesionales. Salvo excepciones, la mayor parte de los problemas utilizados en el laboratorio psicológico son también problemas sencillos. Normalmente, los sujetos no tienen que elaborar la información que necesitan para el problema, ni inferirla, tampoco tienen que evaluar las consecuencias a largo plazo, ni cambiar la representación del problema porque cambien las circunstancias. Si los problemas complejos suelen ser dinámicos, los utilizados en el laboratorio son mucho más estáticos.
Apertura Definición Estructura Control Tipo de conocimiento Ejercicio Problema Cerrado Bien definido Somera y superficial Externo (profesor o la propia tarea) Técnico Abierto Mal definido Ancha y profunda Interno Estratégico Distintos enfoques en la solución de problemas: las capacidades generales Cuando una persona se enfrenta con una tarea del tipo de denominamos problema, tiene que poner en marcha una amplia serie de habilidades y conocimientos. Éstos varían en función del tipo de problema con el que se enfrenten. El enfoque sobre solución de problemas de Puy no niega que existan diferencias en los procedimientos utilizados para solucionar problemas en el ajedrez o en el diagnóstico clínico, sino que afirma que, por debajo de esas diferencias, todos exigen la puesta en marcha de una serie de capacidades de razonamiento y de una serie de habilidades generales y comunes, que tendrían que adaptarse a las 2 características de cada tipo de problema. La idea fundamental desde la que parte el análisis de la solución de problemas como habilidades generales es que la conducta de solución de problemas se puede describir como una interacción entre un sistema de procesamiento de información determinado (el sujeto que soluciona el problema) y una tarea con un determinado ambiente (el tipo de tarea, estructura de pasos para su solución).
A partir de esa interacción, el organismo representa el ambiente de la tarea y crea un determinado espacio del problema, que se irá modificando hasta que se encuentre la solución o el estado final del problema.
El sistema de procesamiento de la información es adaptativo, capaz de amoldarse a las características de la tarea y de modificar su conducta mediante aprendizaje. De esta manera, sólo unas pocas características del sistema de procesamiento de información permanecen invariables a lo largo de las tareas y de los sujetos. En este sentido, la estructura del ambiente de la tarea determina las posibles estructuras del espacio del problema. En otras palabras, la tarea y la forma en que nos la representamos guían el proceso de solución.
Por tanto, las diferencias individuales en la forma de resolver problemas no se deberían tanto a diferencias en las capacidades de las personas como a diferencias entre las tareas y el aprendizaje que han tenido los sujetos que las resuelven. El aprendizaje contribuiría a que el sistema del procesamiento de la información se adapte cada vez mejor al ambiente o a la estructura de la tarea. Dicho de otro modo, el aprendizaje contribuiría a que se construyera un espacio del problema más útil para su resolución, más que a modificar esos procesos de solución. El espacio del problema sería, por tanto, una representación de la tarea que contiene el estado actual del problema (o punto de partida), el estado final y todos los estadios intermedios. Solucionar un problema consiste en una búsqueda que modifique los sucesivos espacios del problema hasta que el estado actual coincida con el estado meta. Es decir, la solución de problemas se guía por estrategias de planificación o heurísticos que llevarían al sujeto hacia la solución final con una determinada eficacia.
Heurísticos y algoritmos para la solución de problemas La palabra heurístico se utiliza en psicología para designar métodos de solución o estrategias que pueden definirse sólo de una manera vaga o general y que se diferencian de otros métodos en que no transforman la información, sino que organizan algoritmos, operadores, reglas, etc. Los heurísticos guían la solución de problemas de una forma vaga y general. Los planes, las metas y las submetas utilizados por un organismo en el camino de búsqueda a lo largo del problema se denominan, en general, heurísticos de solución de problemas, mientras que los procedimientos de transformación de la información que requieren planes, metas y submetas son denominados reglas, algoritmos u operaciones.
De acuerdo con Newell y Simon (1972), los heurísticos se representan como reglas de producción o pares condición-acción, del tipo si p…entonces q, donde la satisfacción de la condición p dispara la consecuencia q.
estas producciones están almacenadas en la MLP como parte del conocimiento del mundo. La utilización o la activación de estas reglas de producción se desencadena cuando el conocimiento almacenado en la memoria de trabajo indica que se satisfacen las condiciones (la p de la regla); así, las limitaciones propias de la memoria de trabajo afectan este tipo de desencadenamientos. Otra consecuencia de la utilización de la memoria de trabajo es que la persona que está solucionando un problema puede informar de los contenidos almacenados en ella, lo que hace que el informe verbal haya sido y siga siendo uno de los métodos de investigación más importantes sobre la solución de problemas.
La estrategia o el heurístico más sencillo de la solución de problemas es la técnica de ensayo-error. Aunque esta estrategia es una de las que menos recursos cognitivos exige, no resultaría muy útil para trabajar con problemas medianamente complejos. No obstante, parece que los seres humanos la utilizan en problemas poco habituales o cuando se encuentran sometidos a una gran presión ambiental. Un heurístico algo más sistemático es el que se denomina subir la cuesta. Consiste en avanzar desde el estado actual a un estado más cercano al objetivo. El defecto principal de este heurístico es que puede resultar muy poco útil cuando el problema exige realizar alguna operación que aparentemente nos puede alejar del objetivo. Cualquier táctica 3 de tipo militar que implicara dar un rodeo en lugar de acercarse directamente al objetivo sería una violación de este principio. El heurístico más analizado dentro de la tradición del procesamiento de la información es el análisis medios-fines, que es el resultado de analizar cuál es la diferencia existente entre el estado en que se encuentra el problema, el estado que queremos alcanzar y los medios de que disponemos para realizar la transformación de un estado en otro. Cuando se utiliza esta heurístico, se trabaja con un solo objetivo por vez en la memoria de trabajo. Si el objetivo no se puede conseguir, se establece un sub-objetivo y, así, sucesivamente hasta llegar al estado final.
Para el procesamiento de la información, los métodos de solución de problemas dependen de: 1) La estructura del sistema de procesamiento de la información que: a. Es básicamente la misma para todos los seres humanos b. Tiene unas pocas características que permanecen estables a lo largo del proceso de solución de problemas c. Se adapta a las características de la tarea 2) El ambiente de la tarea, que hace referencia a: a. La estructura del problema y el tipo de problema b. Elementos que contiene ese problema La interacción entre los dos elementos anteriores da lugar al espacio del problema o representación que se realiza el sujeto del ambiente de la tarea.
Ambiente de la tarea Estructura del procesamiento de la información Solución del problema Un problema consiste en una situación en la que se necesita o se desea llegar a una meta y se desconocen los pasos exactos que te pueden llevar hacia esa meta. Se analiza el problema en función de la meta y los datos. A partir de este análisis surge(n) la(s) representación(es) o espacio(s) del problema. Se opera a partir de las representaciones con el objetivo de recudir la distancia entre metas y datos (transformar los datos en metas). Para estas operaciones se utilizan los siguientes conocimientos y procesos:  Información de la memoria a largo plazo  Conocimiento heurístico  Conocimiento algorítmico  Relaciones metafóricas con otras representaciones El proceso de solución de problemas Desde el punto de vista del procesamiento de la información, la solución de problemas se puede entender como un proceso secuencial, que va desde el punto de partida inicial hasta la meta. La mayoría de autores que han descrito esta secuencia se ha basado en el trabajo pionero de Polya (1957), quien basó su obra en las observaciones realizadas sobre la forma en que expertos matemáticos solucionaban problemas. No obstante, las fases de solución de problemas y los métodos heurísticos para buscar la solución descritos por Polya para tareas matemáticas son, a la vez, descriptivos y normativos de la solución de problemas en general. Según Polya, la solución de problemas sigue las siguientes fases: 1) Comprensión del problema. ¿Cuál es el problema? ¿Cuál es la meta? ¿Cuáles son los datos? 2) Establecimiento de un plan. ¿Conoces algún problema relacionado con éste? ¿Es necesario dividir el problema? ¿Es necesario resolver alguna parte antes que otra? 3) Puesta en marcha de ese plan.
4) Revisión de la tarea. Comprobar la adecuación del resultado, procedimientos y razonamientos.
4 Tipo de conocimiento La buena ejecución de cada una de estas fases depende de Estadio del problema Lingüístico las preguntas que se haga el resolutor y del tipo de Traducción Semático respuestas que pueda dar a ellas. Traduciendo el Esquemático o “de mundo” planteamiento de Polya al lenguaje del procesamiento de Operativo la información, la comprensión del problema sería Solución Estratégico equivalente a la construcción de un espacio inicial, de una Lingüístico representación que tiene en cuenta los diferentes Respuesta Semántico elementos presentes en la tarea; el establecimiento de un Esquemático o “de mundo” plan sería equivalente a la activación de las estrategias o los heurísticos de resolución de problemas, mientras que la activación y la utilización de diferentes reglas u operadores, un paralelo de la puesta en marcha del plan. De acuerdo con Mayer (1983), cada uno de estos pasos exigiría la presencia de diferentes conocimientos que podrían influir en la manera en que se resuelven las diferentes tareas. Los conocimientos lingüísticos hacen referencia a que la persona debe conocer el tipo de lenguaje en el que están expresados los problemas. También, a que la representación de un problema exige normalmente la traducción desde un código lingüístico a otro, con sus propias reglas semánticas y gramaticales. El conocimiento que cada persona tiene de estos diferentes códigos influye claramente en la representación. El conocimiento del mundo y el tipo de esquema que activemos pueden influir también en esta representación. El conocimiento esquemático es la forma en que me represento los conocimientos declarativos, procedimentales, sobre los contenidos en los que voy a resolver los problemas. Estas representaciones de contenidos son diferentes para personas expertas y novatas: la cantidad de contenido hace que la organización de la información entre ambos sea diferente. Según Simon (1978), las personas suelen realizar la representación o la traducción de la tarea que mejor se adecúa a las instrucciones del problema y no la que llevaría a la mejor solución con la menor inversión de recursos cognitivos. Este emparejamiento es conocido en otros ámbitos del conocimiento como matching bias, y se puede interpretar como un procesamiento superficial de la tarea. Según Polya, como hemos visto, los pasos siguientes en la solución de problemas son la concepción de un plan y la puesta en marcha del mismo. Para Mayer (1983) estos pasos exigirían la activación de conocimientos de heurísticos y operadores; ya se han descrito varios heurísticos, entre ellos el análisis medios-fines. Algunos estudios han mostrado que el uso de este tipo de estrategias depende de la pericia de los sujetos: no es que las personas expertas en un área de conocimiento posean almacenados en la MLP heurísticos de solución de problemas diferentes de los de los novatos, sino que el uso y la activación de determinados heurísticos ante distintos problemas es diferente (y más eficaz) en el caso de los expertos. La concepción y ejecución de un plan requiere:  Conocimientos técnicos: los expertos tienen más conocimientos técnicos y más eficaces que los novatos. Ante un problema de matemáticas, un experto suele plantear todas las ecuaciones en un conjunto, por ejemplo, mientras que un novato va trabajando cada una de las operaciones una a una.
Una persona con los conocimientos técnicos menos automatizados va a autorregularse mucho peor.
 Conocimientos heurísticos: no es que los expertos tengan más heurísticos que los novatos, sino los heurísticos que activan ante un determinado problema. Los expertos y novatos utilizan diferentes caminos a la hora de enfrentarse a un problema. Esto tiene que ver con el conocimiento esquemático.
Los expertos pasan un tiempo proporcionalmente mayor que los novatos a la planificación consciente del problema.
 Autorregulación: es un tipo de meta-conocimiento (el conocimiento sobre el conocimiento) que tiene que ver con la capacidad que tengo de analizar la tarea que tengo delante. Los expertos desarrollan una intuición mucho más implícita que los novatos. Schoefeld afirma que esta diferencia en el control meta-cognitivo es la más importante entre expertos y novatos.
5  Persistencia y tolerancia a la frustración: persistimos mucho más si somos más tolerantes a la frustración, aunque hay numerosas diferencias individuales.
Los trabajos con expertos y novatos La investigación sobre solución de problemas se ha orientado hacia la comparación entre sujetos expertos y novatos en áreas de conocimiento específicas, pues se intenta conocer de qué forma afectan la experiencia y los conocimientos específicos en una determinada área o un dominio de conocimiento a la solución de un problema propio de esa área. Como hemos visto en el apartado anterior, los conocimientos de las personas que resuelven el problema determinan el modo en que éstas comprenden el problema, el tipo de heurísticos que activan y las reglas mediante las que transforman la información.
La especificidad de dominio en la solución de problemas El primer y más básico supuesto de los estudios sobre la solución de problemas por expertos y novatos es que las habilidades y las estrategias de solución de problemas son específicas de dominio y, por tanto, difícilmente transferibles de un área a otra. No existirían reglas generales útiles que guíen la solución ideal de cualquier problema; así, las cuatro fases enunciadas por Polya proporcionarían únicamente un esquema general que es necesario llenar de contenido. En otras palabras, sería necesario un desarrollo específico de cada una de estas fases en cada tipo de problema y en cada una de las áreas de conocimiento. Dada esa especificidad, la mayor eficacia en la solución de problemas por los expertos no se debería a una mayor capacidad cognitiva general, sino a sus conocimientos específicos. Sin negar la posible influencia de estas predisposiciones o diferencias individuales restringidas a áreas específicas, el enfoque de expertos y novatos asume que unos y otros no difieren en sus capacidades generales de procesamiento ni en su inteligencia general, sino en su formación específica. En otras palabras, los expertos se caracterizan por su capacidad para atender, recordar, reconocer, manipular información y razonar sobre ella en su propia área de especialización.
El cambio cognitivo implicado en la formación de un experto o en incrementar la pericia de alguien en un área determinada reside, en parte, en la superación de las propias limitaciones o sesgos de procesamiento para acceder a un mejor uso de los propios recursos cognitivos en ese dominio. Esta superación de los sesgos de procesamiento es un claro efecto de la práctica: la solución de problemas no sólo puede ser entrenada, sino que además debe ser entrenada mediante cantidades ingentes de práctica. De hecho, se habla de que son necesarias miles de horas de práctica y ejercicio concentradas en al menos 10 años de experiencia intensiva para ser experto en algo. Ahora bien, no todos los tipos de práctica son igualmente eficaces o al menos no todas las prácticas sirven para crear expertos del mismo tipo. Mientras que la práctica repetitiva permite formar expertos en procedimientos más automatizados y rutinarios, la práctica reflexiva permite crear personas expertas en estrategias y en solución de problemas. Lo que caracteriza la pericia de un buen experto es no tanto la cantidad de práctica como el hecho de estar guiada por principios conceptuales que le dan sentido. La pericia se debe no sólo a un incremento cuantitativo de la información específica disponible en la memoria, sino también a una re-estructuración de esa información que da lugar a nuevas y más eficaces estructuras conceptuales.
El proceso de solución de problemas en expertos y novatos Podríamos, por tanto, decir que la representación de los problemas en expertos y en novatos es diferente.
Estas diferencias se reflejan, fundamentalmente, en la consideración de las situaciones problemáticas o, en otras palabras, en la detección de la presencia de problemas. Si una diferencia importante entre los expertos y los novatos es qué tipo de tareas constituye un problema para cada uno de ellos, otra diferencia igualmente primordial es su capacidad para plantearse problemas por sí mismos. Parece que las personas expertas, a diferencia de los novatos, son capaces de plantearse problemas por sí mismas; y para que alguien pueda plantearse un problema, tiene que reconocer la presencia de elementos relativamente novedosos en una tarea, para los cuales no dispone de procedimientos rutinarios y automáticos o para los que éstos son 6 insuficientes. Además, los expertos no sólo son más rápidos y cometen menos errores en el proceso de solución, sino que adoptan estrategias diferentes de las empleadas por los novatos. Así, ante situaciones bien definidas, en las que las condiciones iniciales del problema, los operadores útiles y el tipo de solución requerida son conocidos tanto por expertos como por novatos, los expertos suelen invertir menos tiempo en la solución, ya que los conocimientos previos disponibles les permiten reconocer con facilidad los rasgos o atributos esenciales del problema y aplicar, rutinaria y automáticamente, procedimientos de solución adecuados. En otras palabras, los expertos reconocen con más facilidad el problema como una situación conocida, con lo que, de modo más o menos automático, establecen, siguiendo la terminología de Polya, el plan de acción adecuado, que ejecutan con rapidez y eficacia. Los conocimientos acumulados a través de la práctica permiten al experto “reconocer” el problema, incluirlo en una categoría de situaciones-problema conocida y aplicar el procedimiento habitual de solución.
Diferencias entre expertos y novatos en la solución de problemas En el planteamiento del problema  Los expertos se plantean problemas, pero los novatos difícilmente pueden hacerlo.
 Los problemas de los novatos son ejercicios para los expertos y los problemas de los expertos rara vez son comprendidos por los novatos.
En la comprensión del problema  Los expertos clasifican los problemas en función de sus características profundas, los novatos se guían por características más superficiales (planteamiento).
 Los expertos utilizan analogías de forma espontánea, los novatos no.
 Los expertos tienen un periodo de reflexión relativamente mayor que los novatos.
 Los expertos saben calibrar previamente mejor la dificultad de la tarea y su necesidad de ayuda, es decir, tienen mayor meta-conocimiento.
En el proceso de solución del problema  Los expertos y los novatos activan diferentes heurísticos en la solución de problemas. Los expertos utilizan heurísticos más eficaces que los novatos.
 Los expertos controlan y regulan mejor sus procedimientos, por lo que pueden modificarlos y adaptarlos fácilmente. Los expertos planifican mejor, descubren más fácilmente sus errores y la información ausente en el problema, y conocen en mayor medida las reglas que deben aplicar.
 Los expertos desarrollan más técnicas y más automatismos, y los utilizan de forma más controlada y flexible.
 Los expertos generalizan más fácilmente las técnicas a otros problemas en otros contextos.
En la evaluación de la solución del problema  Los expertos evalúan mejor las soluciones, son capaces de darse cuenta de que su solución es más o menos correcta, más o menos adaptada, y los aspectos del problema que resuelve o que deja de resolver.
Para el procesamiento de la información, los métodos de solución de problemas depender del ambiente de la tarea y de la estructura del procesamiento de la información.
7 ...

Tags:
Comprar Previsualizar