Tema 14 - Contrato de Compraventa Civil (2015)

Apunte Español
Universidad ESADE (URL)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Civil II - Obligaciones y Contratos
Año del apunte 2015
Páginas 10
Fecha de subida 27/03/2015 (Actualizado: 24/04/2015)
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Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 Parte IV. Contratos en especial.
Lección XIV. La compraventa civil.
Concepto y caracteres.
A. Concepto. El contrato de compraventa no aparece definido por ninguna norma, pero el artículo 1.445 nos da una aproximación bastante exacta a su concepto, al decir que “por el contrato de compra y venta uno de los contratantes se obliga a entregar una cosa determinada y el otro a pagar un precio cierto, en dinero o signo que lo represente”. Sin embargo, es menester tomar en consideración que en el Derecho español no existe una única compraventa, sino varias clases, sin perjuicio de que la regulación general corresponda a la compraventa civil, siendo las demás especiales. La regulación general de la compraventa civil se dice que tiene una vis atractiva, comprende todos los contratos, salvo que haya un caso especial en el que se apliquen otras reglas, como la compraventa mercantil (infra Lección XV). Serán de aplicación los arts. 1.445 a 1.537 del Código Civil, aunque lo cierto es que entre estos preceptos se halla también regulada la cesión de créditos y el retracto convencional, que no pertenecen estrictamente a la compraventa.
B. Clases de compraventa. No carecerá de utilidad que nos aproximemos brevemente a las distintas categorías del contrato de compra y venta, que son: 1) La compraventa civil, que es la general y cuyas reglas se aplican en todo caso salvo que haya reglas distintas en otra clase de compraventa. Será en todo caso la categoría residual si no pertenece una compraventa a ninguna de las otras.
2) La compraventa mercantil, que se estudiará en la lección siguiente (infra Lección XV), que está regulada en el Código de Comercio (CCom), en sus artículos 325 a 345, y es de carácter restringido, aplicándose solo a algunas compraventas entre comerciantes (de bienes muebles y con ánimo de reventa y lucro).
3) La compraventa de consumo, en la que el vendedor es comerciante y el comprador un particular actuando como consumidor (ver supra Lección VI), regulada por el TRLCU de forma parcial, otorgando una protección extraordinaria al consumidor pero sin alcanzar una regulación orgánica de la misma.
4) La compraventa de bienes muebles a plazos, regulada por la Ley de Venta a Plazos de Bienes Muebles, que protege tanto al comprador como al vendedor cuando se hace una compraventa que tenga cabida en dicho nombre.
C. Caracteres. Habiendo visto ya su concpeto y amplitud, procede analizar los rasgos de éste contrato, que es uno de los principales en Derecho contractual. Sus caracteres son: — 130 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 1. El ser un contrato consensual en todo su ámbito y extensión, perfeccionándose por el mero consentimiento (arts. 1.254 1.258) sin requerir forma alguna, ni siquiera la compraventa de bienes inmuebles (art. 1.280 a contrario). Ello no impide que evidentemente en la compraventa de bienes inmuebles sea prudente realizarla mediante Escritura Pública y su posterior inscripción en el Registro de la Propiedad, para dotar de máxima eficacia y seguridad al negocio. Además, estas compraventas suelen hacerse a la vez que se constituye una hipoteca, por lo que en tal caso, al requerirse inscripción registral, hará falta una escritura pública, pero no para la mera compraventa, que podrá hacerse de cualquier forma.
2. El ser un contrato oneroso y sinalagmático, en todo caso, por lo que resultará aplicable el art. 1.124 (supra Lección IX e infra). A pesar de ello señala Lacruz que no se requiere que haya equivalencia en las prestaciones, pues el ordenamiento jurídico español no requiere que el precio sea justo (infra), además no tiene por que ser conmutativo, pudiendo ser aleatorio (venta de cosa futura o a riesgo del comprador).
3. El ser un contrato obligacional y traslativo. El contrato de compraventa sirve para trasladar un bien de un patrimonio a otro, por lo que será un título que permitirá transmitir el dominio de la cosa, a partir de la entrega (609 CC), pero producirá obligaciones desde su perfección (art. 1.089, 1.258, 1.278).51 Sobre el ser traslativo de dominio ha discutido la doctrina.
4. El ser un contrato principal, y no accesorio.
5. El ser un contrato típico, en cuanto está regulado ex lege.
D. La cuestión de la transmisión del dominio. Es evidente que el CC exige que para adquirir el dominio sobre la cosa comprada se produzca la tradición (art. 609), siguiendo el esquema de título y modo y sirviendo únicamente como título el contrato. La cuestión debatida es sobre la obligación del vendedor de entregar la cosa (infra) y sobre si ello se traduce en una obligación de transmitir la propiedad del bien. Lo cierto es que el Código solo prevé en caso de incumplimiento el saneamiento por evicción,vicios ocultos y gravámenes ocultos, pero no habla de si la entrega debe o no ser traditoria. La doctrina discute esta cuestión, al permitir el ordenamiento la venta de cosa ajena y el pacto de reserva de dominio, con el que la entrega no haría al comprador adquirir la propiedad del bien traditado.
Hay parte de la doctrina, además, que ha llegado al punto de afirmar que no es una obligación la transmisión de la propiedad en los contratos de compraventa, pues el contrato solo genera obligaciones, siguiendo con la tradición romana, opina así ROCA SASTRE y ALBALADEJO; pues ni la ley ni la jurisprudencia exigen la transmisión de la propiedad. Otra parte de la doctrina, en la que yo me posiciono, afirma lo contrario, ex art. 609 en relación al 1.095 y 1.474 al exigir la entrega de la posesión legal de la cosa.
51 A sensu contrario pueden ejemplificarse un contrato de donación como no obligacional y traslativo o bien un arrendamiento de cosas como un contrato obligacional pero no traslativo.
— 131 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 Una posición mixta defiende LACRUZ ed alter que es la de considerar que si el comprador quería efectivamente adquirir el dominio con la compraventa, ésto se traducirá en obligación del vendedor, pero tampoco habría problema si la venta fuera de dudosa titularidad o a sabiendas de su ajenidad (por ejemplo un bien que estuviera a punto de ser usucapido). Residualmente quedará la obligación de transmitir el poder al comprador.
Formación: elementos subjetivos y objetivos.
A. Elementos subjetivos. Pasamos ahora a estudiar las partes contratantes en el contrato de compra y venta. En cada parte, naturalmente, podrá haber uno o varios sujetos sin ningún problema, como compradores o vendedores. Para realizar una compraventa, comprador y vendedor requieren capacidad jurídica, y para que esta sea eficaz, capacidad de obrar (art.
1.263). Habrá reglas especiales para el menor emancipado (art. 323) y para el menor de edad no emancipado, en cuyo caso podrá aplicarse la doctrina del menor maduro.
En cuanto a la legitimación, observa LACRUZ que en principio sólo está legitimado para vender el dueño de la cosa o titular del derecho que pretende enajenar, siempre que tenga la libre disposición del mismo. Ahora bien, no es antijurídica la venta de cosa ajena, pero estrictamente en tales casos no se vende, sino que el vendedor se compromete a adquirir tal cosa ajena, que, en caso de no obtener, resultará de un incumplimiento, salvo que se hubiera dejado tal prestación sujeta a una condición suspensiva etc.
Otra cuestión de notoria importancia son las prohibiciones para comprar del art. 1.459 CC, que ya habían sido vistas anteriormente (supra Lección I). Según la Jurisprudencia, estas prohibiciones son absolutas y deben ser interpretadas de forma restrictiva; siendo la sanción de las mismas la nulidad de pleno derecho, al ir contra el art. 1.255 CC, con independencia de que exista un abuso o de que se haya actuado por error de derecho.
Prohíbe este artículo comprar: a) A los que desempeñen un cargo tutelar, los bienes del tutelado.
b) A los mandatarios, los bienes cuya administración o enajenación estuviesen encargados.
c) A los albaceas los bienes confiados a su cargo.
d) A los empleados públicos los bienes del Estado o Municipios y de los establecimientos públicos, de cuya administración estuvieren encargados.
e) A los Jueces, Fiscales y Magistrados; así como al Secretario Judicial y al Oficial de Justicia, los bienes y derechos que estuviesen en litigio ante el Tribunal en cuya jurisdicción o territorio ejercieran sus funciones.
— 132 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 B. Elementos objetivos. En los elementos objetivos del contrato analizaremos las prestaciones del mismo. El artículo 1.445 nos enuncia como prestaciones principales del contrato la cosa y el precio, por lo que las prestaciones serán, por parte del comprador, el pago del precio, y por parte del vendedor, la entrega de la cosa, cumpliendo con todos los requisitos que se irán viendo.
a) La cosa. Entenderemos por cosa todo aquéllo que esté en el comercio de los hombres y que por lo tanto pueda ser objeto de un contrato (art. 1.271): bienes muebles o inmuebles; cosas genéricas o específicas; corporales o incorporales; cosas presentes o futuras; cosas propias o ajenas. En todo caso, esta prestación será de dar, no cabiendo excepción alguna: deberá darse una cosa; si la prestación es de hacer o no hacer en ningún caso estaremos ante un contrato de compraventa. Pueden además ser objeto de la compraventa los derechos reales y de crédito, además de las servidumbres (art. 534 CC). Los requisitos de la cosa son licitud, existencia y que sea determinada o determinable (igual que en el objeto de los contratos supra Lección II).
b) El precio. El precio debe tener 4 requisitos: a) Ser pecuniario (art. 1445), es decir, dinero de curso legal o signo que le represente (cheque, talón, letra de cambio, pago con tarjeta de crédito o débito, etc.). Si no es dinero de curso legal (como el oro) estaremos ante una permuta.
b) Ser verdadero, es decir, existente y real. Se debe haber pactado y debe pagarse; no puede ser ficticio, en cuyo caso podría tratarse de una donación disimulada por una compraventa simulada.
c) Ser cierto, que significa que debe ser determinado o determinable (arts. 1.448 y 1.449; 1.256), sin quedar al arbitrio de ninguno de los contratantes.
d) Se plantea, siguiendo con la tradición romana, si el precio debe ser justo. La Jurisprudencia lo ha negado (SSTS 20/07/1993). Señala LACRUZ, por otro lado, que no es lo mismo el precio injusto que el precio vil, irrisorio o simulado; o el negotium mixtum cum donatione (precio superior al vil pero inferior al justo). Si se plantea por justiprecio si debe ser ajustado al valor de la cosa, el Derecho español no lo exige; pero sí el catalán y el navarro en algunos supuestos (ver supra Rescisión por lesión); pero también puede defenderse que el precio es justo en tanto que haya sido pactado por las partes.
Las obligaciones del comprador: cumplimiento e incumplimiento: la resolución.
A. Obligaciones del comprador.
— 133 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 1. Las obligaciones del comprador, además de pagar evidentemente el precio, en tiempo y forma convenida según vimos en las reglas de la Lección VIII (supra), como contraprestación de la cosa 52, son: 2. Pagar los gastos que no formen parte del precio (transporte o retirada por el 1.465, escritura por el 1.455, etc.) o a los que obligue la ley (como el Impuesto sobre el Valor Añadido).
3. Pagar los intereses del precio en los supuestos del art. 1.501, cuando la entrega sea anterior al pago del precio.
4. Recibir la cosa vendida, constituyéndose en mora como acreedor en caso contrario (v.
supra Lección IX, Mora del acreedor).
B. Suspensión del pago del precio por el comprador. El art. 1.502 autoriza al comprador a no pagar el precio o la parte del precio que hubiera que pagar si éste tuviera un temor fundado a perder la cosa. Los requisitos para ser aplicable este precepto son: (1) que la venta sea perfecta; (2) que el precio sea aplazado, parcial o totalmente; (3) que se haya entregado la cosa vendida.
53 Además, se requerirá (4) que haya una perturbación en la posesión de la cosa, sin hacer falta que se haya visto privado de ella por la evicción, (5) un temor de perturbación. Esta facultad es una exceptio non adimpleti contractus, por lo que al cesar la perturbación deberá pagar el precio el comprador, sin haberse constituido en mora hasta entonces. Ciertamente, esta facultad opera como una concreción del art. 1.124, aunque también podrá resolver el contrato el comprador (infra).
C. Cumplimiento e incumplimiento. Cuando el comprador no paga el precio tempestivamente ni en la forma acordada, incumple su obligación, siendo aplicable el art. 1.124 al incumplirse la prestación principal del contrato. Ante tal incumplimiento, el vendedor podrá (cfr. supra Lección IX Remedios ante el incumplimiento) reclamar el cumplimiento forzoso, con los intereses legales o moratorios pactados (según se haya pactado cfr. art. 1.108 CC).
D. Facultad de resolución: los arts. 1.503, 1.504 y 1.505. Al estar ante un contrato sinalagmático, es aplicable ante casos de incumplimiento el art. 1.124 del CC, pudiendo resolver el contrato el comprador. No obstante, los artículos 1.503 y 1.504 nos dan reglas especiales a tal efecto; siendo aquél (1.503) un precepto que permite al vendedor resolver el contrato si tuviere fundado motivo para temer la pérdida de la cosa inmueble vendida y el precio, cuyos requisitos serán (1) que se trate de bienes inmuebles; (2) que se haya hecho la entrega; (3) que se trate de una compraventa con precio aplazado. El efecto será la resolución del contrato 52 No incluye otros gastos, ni IVA ni nada, el precio es la contraprestación que recibe el vendedor por la cosa.
53 Por ejemplo: A vende a B un terreno que se pagará en dos plazos: uno al producirse la entrega y otro posteriormente.
Luego aparece un tercero, C, afirmando que el terreno le pertenecía y A no estaba legitimado para venderlo. Hay temor fundado a perder la cosa, por lo que no se estará obligado a pagar el precio en el momento pactado, se podrá suspender excepcionalmente el pago pendiente por el 1.502.
— 134 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 cuando así lo solicite el vendedor.
 
 En cuanto al art. 1.504, también éste permite resolver el contrato al vendedor, pero a diferencia del art. 1.124, debe ser un bien inmueble el objeto de la compraventa, y debe reclamarse la resolución notarial o judicialmente54, no habiendo lugar a la prórroga. La diferencia radica en que el 1.124 permite al Juez, atendiendo a las circunstancias, establecer un nuevo plazo, mientras que el del 1.504 es improrrogable, dotando de mayor seguridad al vendedor.
 
 El art. 1.505 es aplicable cuando se trata de ventas de bienes muebles, y el vendedor puede resolver siempre que no se haya entregado ni la cosa ni el precio, se haya señalado un plazo para ambas prestaciones, y que el comprador haya incurrido en mora, al no presentarse a recibir la cosa o al no pagar el precio, al margen de si es imputable o no el incumplimiento al comprador.
Las obligaciones del vendedor: la entrega, la entrega anómala: excesos y defectos de cabida; saneamiento por evicción; saneamiento por vicios ocultos; saneamiento por gravámenes ocultos.
A. La entrega de la cosa: requisitos. La principal obligación del vendedor es la de (1) entregar la cosa vendida, además (2) de conservarla con la diligencia de un buen padre de familia (art.
1.094). Se exige asimismo (3) que se entreguen sus accesorios junto a ella, aún cuando no hubieran sido estipulados ex contractu expresamente (art. 1.097), (4) así como pagar los gastos de otorgamiento de la escritura matiz, salvo pacto en contra (1.455). Finalmente, está obligado a entregar también los títulos de pertenencia y demás documentos y elementos precisos para garantizar al comprador el reconocimiento y defensa de la cosa (mencionado por LACRUZ extraído ex 1.258). Sobre la entrega de la cosa, esta debe cumplir con 4 requisitos: 1. Ser traditoria, aunque es polémico este requisito (supra). La entrega será traditoria si es apta para que el comprador adquiera el dominio de la misma; y la tradición puede ser (a) real (al poner en poder y posesión del comprador la cosa); (b) instrumental, cuando se haga mediante escritura pública que equivalga a la entrega de la cosa, a menos que de la escritura se dedujere lo contrario (art. 1.462.2 CC); (c) simbólica (art. 1.463) con la entrega de las llaves del lugar o sitio donde se hallen almacenadas; (d) con la traditio brevi manu y constitutum possessorium, en caso por ejemplo de que el arrendatario compre el bien arrendado, al no haber una entrega material (subsumibles en la simbólica del 1.463); (e) por el hecho de poner en el comprador los títulos de pertenencia o el uso que 54 Según el TS y la DGRN no cabe ninguna otra forma de requerimiento para estos casos.
— 135 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 haga de su derecho el mismo, convirtiéndolo en vendedor (1.464). Existen casos en los que no es traditoria la entrega, como si hay pacto de reserva de dominio.
2. Ser exacta, siendo éste un requisito esencial de todo pago o cumplimiento (v. supra Lección VIII exactitud como requisito de pago). A tales efectos son aplicables los arts.
1.469 a 1.472 del CC, pero solo si se trata de compraventas inmobiliarias, por ejemplo, en el supuesto de que se compre un piso con menos metros cuadrados de los que se anunciaban55.
3. Ser útil, entendiendo por entrega útil aquella que permita al comprador usar la cosa de modo que cumpla la función que se esperaba de ella, respondiendo el vendedor por los vicios ocultos (infra).
4. Ser pacífica, que lo es cuando el comprador adquiere la cosa con la seguridad de que no pueda ser privado de ella; caso cuyo incumplimiento dará lugar a la obligación del venditor de sanear por evicción.
B. Los excesos o defectos de cabida. Cuando la entrega de la cosa no es exacta, hay un incumplimiento del vendedor. A tenor del art. 1.468, el vendedor debe entregar la cosa vendida en el estado en el que se hallaba en el momento de perfección del contrato, estando obligado además a conservarla con la diligencia de un buen padre de familia (1.094). Según el art. 1.469 deben ponerse en poder del comprador todo lo que se haya pactado, además de los accesorios de la cosa y sus frutos desde que se perfeccionó el contrato; pero, en caso de que no se ajuste la entrega a lo que se debía entregar: a) Habrá disminución de cabida según el art. 1.469.2, si se hubiere pactado con expresión a su cabida un precio para un bien inmueble; teniendo la obligación de entregar el vendedor el inmueble en esa calidad, y si es menos o es imposible entregar lo que se pactó, podrá optar el comprador entre rebajar proporcionalmente el precio o resolver el contrato.
b) Si por el contrario hubiera un aumento de cabida, el comprador tendrá la obligación de pagar el exceso de precio si la mayor cabida o número no pasa de la vigésima parte de los señalados en el contrato: en caso contrario el comprador podrá desistir del contrato o pagar la diferencia (art. 1.470).
c) En el caso del os defectos de calidad, el art. 1.469.3 exige que lo mismo se hará si la calidad no es la que se hubiera pactado en el contrato; pero solo habrá lugar a la rescisión si el menor valor de la cosa exceda la décima parte del precio convenido, según sea la voluntad del comprador.
C. El saneamiento por vicios ocultos. Habiendo vicios ocultos en el bien entregado, el vendedor tiene la obligación de sanearlos, siempre y cuando aquéllos cumplan con 3 requisitos: (1) 55 Por eso una forma de protegerse frente a este incumplimiento es pactar el precio por metro cuadrado.
— 136 — Sergio Gomollón Derecho Civil II anterioridad a la compra; 56 2014-2015 (2) un vicio grave para justificar que el comprador pueda reclamar contra el deudor, en la medida en que de no haber conocido el vicio no hubiera consentido, o al menos no al precio al que se llegó; (3) que sea oculto, pues no debe haber podido ser conocido por el comprador utilizando la diligencia que subjetivamente proceda en cada caso 57 . Si se dan los 3 requisitos estaremos ante un vicio oculto, que es una anomalía que no debe desconfigurar totalmente la cosa, pues tal sería el caso del defecto de mayor magnitud (aliud pro alio), y el incumplimiento se consideraría absoluto por parte del venditor58. La discusión no es meramente dogmática, pues tendrá consecuencias muy trascendentes el calificar el incumplimiento de un modo u otro, pues la acción de vicios ocultos sólo dura 6 meses, mientras que la otra tiene un plazo de 15 años.
 
 No se requiere, en cualquier caso, que el vendedor conozca el vicio, pues en tal caso habría actuado dolosamente a mi parecer, y debería en su caso proceder a anularse el contrato, en un plazo de 4 años (arts. 1.269, 1.270 y 1.301).
 
 Tampoco excluyen los vicios ocultos la facultad de resolución del 1.124, pero además de ésta podrá optar entre:
 a) La acción redhibitoria, para resolver el contrato, aunque haya actuado con dolo el comprador.59
 b) La acción quanti minoris, en caso de que le interese conservar el contrato, procediendo a solicitar una rebaja proporcional del precio.
 c) Adicionalmente a cualquiera de las opciones anteriores, puede el comprador reclamar una indemnización por daños y perjuicios, siempre que le vendedor hubiera actuado con mala fe.
D. El saneamiento por evicción. Evicción significa vencer en juicio (evincere en latín), y se da cuando un tercero, ajeno a la compraventa, arrebata mediante una acción reivindicatoria el bien al comprador, al no haber estado legitimado el vendedor a enajenarlo, con el desconocimiento del comprador. Para ser conforme a Derecho la acción para sanear la evicción, deben concurrir los cuatro requisitos siguientes:
 1) Que el comprador haya sido privado total o parcialmente de la cosa comprada.
 2) Que lo haya sido en virtud de una sentencia firme.
 3) Que lo haya sido en virtud de un derecho anterior a la compra.
 4) Que se produzca la llamada en evicción. Esto se traduce en que, notificada la demanda del tercero contra el comprador, éste debe en la contestación pedir la intervención del 56 A mi juicio debe ser anterior a la entrega, a pesar de lo que diga el Código.
57 Subsidiariamente, se analizará según la diligencia de un buen padre de familia.
58 Ejemplo de esto fue los edificios que padecieron aluminosis, en los que la jurisprudencia quedó dividida al debatir si se trataba de un vicio oculto o aliud pro alio.
59 El Código en este caso no habla de resolución, sino de desistimiento o revocación, pero no es correcto.
— 137 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 vendedor como tercero en el pleito (llamada a la evicción), para que pueda defenderse.
 El Código permite a los contratantes pactar el aumento o reducción, e incluso la supresión, de la obligación del vendedor del saneamiento por evicción (art. 1.475), pero solo si el vendedor actuaba de buena fe, siendo nula la renuncia al saneamiento por evicción ante la mala fe del vendedor (1.476). A falta de pacto, esta obligación existe en todo caso (1.475).
El saneamiento por evicción comprende los siguientes elementos, en caso de exigirla el comprador: 1) El valor de la cosa de la que se ha visto privado, pero no su restitución ni la restitución del precio. Será el valor de la cosa en el momento de la evicción.
2) La restitución de otros gastos que hubiera generado la compraventa.
3) La indemnización por daños y perjuicios si el vendedor lo fue de mala fe Considérese además que el comprador podrá utilizar la facultad de retención del 1.502 si concurren los requisitos antes anunciados (supra).
E. El saneamiento por gravámenes ocultos. A día de hoy tiene poca aplicación el saneamiento por gravámenes ocultos, pues estos acceden al Registro de la Propiedad, y si no constan en él no existen y no pueden perjudicar al comprador. Queda regulado en el art. 1.483 CC.
La transmisión de los riesgos.
La transmisión de riesgos está regulada en el art. 1.452 CC: “1.452 El daño o provecho de la cosa vendida, después de perfeccionado el contrato, se regulará por lo dispuesto en los artículos 1096 y 1182.
Esta regla se aplicará a la venta de cosas fungibles, hecha aisladamente y por un solo precio o sin consideración a su peso, número o medida.
Si las cosas fungibles se vendieren por un precio fijado con relación al peso, número o medida, no se imputará el riesgo al comprador hasta que se hayan pesado, contado o medido, a no ser que éste se haya constituido en mora.” A tales efectos, deberemos distinguir dos momentos de la compraventa: la perfección del contrato y la entrega de la cosa, pudiendo concurrir en una unidad de acto o en un lapso de tiempo entre la primera y la segunda. La propiedad de la cosa antes de la entrega es del vendedor en todo caso; por lo que se plantea qué ocurre con los riesgos una vez perfeccionado el contrato, pero sin haberse entregado la propiedad.
— 138 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 El artículo citado nos da una respuesta que, si bien carece de mucha utilidad, nos proporciona unas reglas relativamente claras: distinguiendo entre la obligación genérica y la específica.
 a) En las obligaciones genéricas el riesgo lo correrá en todo caso el vendedor, por el principio genus nunquam perit (supra Lección VII), a no ser que se haya hecho la especificación, con su correspondiente traslado de riesgos.
b) En las obligaciones específicas, el riesgo será del comprador, que deberá pagar el precio, aun cuando no se hubiera entregado la cosa, siempre que la causa no sea imputable al vendedor, pues la obligación de éste se habrá extinguido por el 1.182.
Dado que este precepto puede resultar en casos de injusticia material, los jueces y tribunales permiten al comprador liberarse del contrato con base al 1.124 en algunos casos, por incumplimiento del acreedor; pues este incumplimiento se ha objetivizado y no exige, según la Jurisprudencia y la doctrina, que sea imputable al deudor.
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