Conquista de hispania y romanización (2013)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Historia - 3º curso
Asignatura Hispania
Año del apunte 2013
Páginas 6
Fecha de subida 09/10/2014
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Conquista de Hispania y romanización Comentario del texto 3.3.17. La conquista de Hispania en síntesis (Flor, Epitoma de Tito Livio, I, 33-34) Es un documento formal de tipo historiográfico, donde se explica la conquista que ejecutó Roma en Hispania, la cual duró casi dos siglos, y específicamente el asedio a Numancia. La temática es político-militar ya que trata de una campaña expansionista de Roma en tierra ibera. Este documento pertenece al Epitoma de Tito Livio, un resumen de su obra Historia de Roma desde su fundación, aunque se perdieron muchos capítulos. La síntesis se hizo por otro autor, aunque muy posiblemente contemporáneo a Tito Livio, aproximadamente entre el siglo I a.C. y el I d. C.. La obra es importante, por un lado, para el estudio de Tito Livio, pues ofrece la idea que tenía éste en su escrito original. Además, aporta toda clase de datos escritos sobre acontecimientos, guerras o emperadores que son sencillamente indispensables para cualquier romanista que quiera hacer una investigación.
Hay conceptos básicos que permiten entender mejor el contenido del texto. Como la cronología que se puede ver en el documento de las diferentes conquistas, resistencias y generales romanos que hubieron durante dicha conquista. La obra de Tito Livio es vital para muchas descripciones, retratos, historias y otros proyectos referentes al Reino y a la República de Roma. Aunque se trata de una obra con un cierto sesgo, contiene muchas referencias a fuentes, y presenta una historia general de Roma en un buen estilo literario que facilita su comprensión y lectura. Sin embargo, la fiabilidad de la obra ha sido cuestionada a menudo, puesto que Tito Livio era un romano y sus relatos muchas veces parecen intentar glorificar a su propio pueblo. A pesar de ello, los libros son de un incalculable valor, puesto que reflejan las reacciones de los propios habitantes de la antigua Roma ante los acontecimientos históricos, sus intereses y sus diversas costumbres y tradiciones.
La idea principal del documento, es la explicación de las características de la campaña militar que ejecutó Roma durante casi dos siglos por toda la geografía hispana. Aunque se pueden ver ideas secundarias, como la comparación de la resistencia numantina con ciudades como Cartago o Corintio; la resistencia y final de Viriato un general militar lusitano, etc.
El contenido del documento que he analizado, lo podemos situar en la etapa expansionista de Roma en la Península Ibérica entre el 218 y 83 a.C.. La conquista duró casi dos siglos. Una de las causas fue la situación estratégica de la Península era muy buena, flanqueada a los lados por mar y los Pirineos al Norte. Esta campaña militar podría haber sido mucho más larga, sino fuese por la fragmentación y luchas entre los diferentes pueblos autóctonos de la Península.
Otra causa fue que Roma no destinó sus fuerzas con la misma intensidad a lo largo de este tiempo y también dependió mucho de los recursos que podía ofrecer cada zona hispana. Por este factor, podemos ver como normalmente la población situada en la zona de la costa mediterránea de la Península, estaba mucho mas romanizada o culturalizada, que la población del norte.
La llegada de los romanos a Hispania en el año 218 a.C. es un simple episodio de la Segunda Guerra Púnica. Roma pretendió con ello cortar al ejército cartaginés, que operaba en Italia, la base de sustentación de hombres y el dinero que obtenía Aníbal de las explotaciones mineras hispanas. Es interesante darse cuenta del paralelismo que tuvo en muchas ocasiones la conquista romana hacia el dominio y explotación de yacimientos mineros peninsulares.
Pronto, los romanos conocieron directamente las fabulosas riquezas mineras de Hispania y se pusieron a explotarlas. En el año 209 a.C. con ocasión de la caída de Carthago Nova en manos de los romanos, según cuenta el historiador T. Livio, contemporáneo de Augusto, «las páteras de oro llegaron a 287 (1), todas de una libra de peso; 18.300 libras de plata trabajada o acuñada y vasos de plata en gran número... 40.000 modios de trigo, 270 de cebada, 63 naves de carga asaltadas y capturadas en el puerto y algunas con su cargamento, trigo, armas, además de cobre, hierro, velas, esparto y otros materiales necesarios para equipar una flota».
Desde el primer momento los cotos mineros que, como puntualiza Diodoro, habían sido explotados todos por los cartagineses, lo fueron en seguida por los romanos.
El desarrollo de las campañas militares en los primeros momentos de la conquista romana, está en relación con la necesidad de controlar los ricos yacimientos metalíferos en poder de Cartago. Por esta razón, Cornelio Escipión se dirigió directamente a conquistar Carthago Nova y después a la región de Cástulo, en cuyas proximidades se encontraba la famosa mina Baebelo, de la que según Plinio, Aníbal obtenía 300 dracmas de plata cada día. La situación en Hispania en lo referente a las explotaciones mineras debió ser parecida a la de Macedonia, cuando sus minas pasaron a poder de Roma a partir del año 167 a.C. Es importante conocer hasta donde sea posible si las minas hispanas se encontraban en manos de particulares o de societates publicanorum, pues en el primer caso habría una fuerte corriente de inmigración itálica, y en el segundo sería mucho más débil.
Según C. Domergue en Hispania hay un punto de inflexión en el año 195 a.C. Antes de esa fecha las minas de Carthago Nova pudieron ser asignadas a las societates de publicanos. R.
Étienne (2), considera que las minas de Carthago Nova eran un monopolio bárquida y que, como tal, pasaron a propiedad de Roma. Así, los publicanos controlarían, a través de las societates, tanto la producción minera como la del garum, subproducto éste que a efectos mercantiles se denominaba garum sociorum alusivo a la entidad que gestionaba su producción y su comercialización.
(1) K. Raddatz, Die Schatzfunde der Iberischen Halbinsel, Berlín, 1961; F. Fernández Gómez, «Orfebrería indígena en la época prerromana» en El oro en la España prerromana, Madrid, 1989, 82 ss.
(2) «Á propos du Garum Sociorum», Latomus, 29, 1970, 297 ss.
En el texto se cita que esta conquista empezó contra los cartagineses que habitaban las costas hispanas, pero evolucionó hacia los indígenas. Se nombra a diferentes generales que fueron cayendo en diferentes batallas, hasta que llegó Escipión y volvió a adoctrinar a la legión, mal acostumbrada, que le pertenecía en la Península. Los dos pueblos peninsulares que más resistencia ofrecieron fueron los lusitanos y los celtiberos, los primeros con Viriato a la cabeza, un simple cazador que acabó siendo un general militar asesinado por sus propios soldados. Los segundos tuvieron como símbolo de resistencia Numancia.
El hecho histórico o batalla que mas sitio ocupa en este documento es la resistencia de Numancia. La ciudad celtibérica de Numancia constituye uno de los episodios más interesantes de la conquista romana de la Península Ibérica. El período final del asedio y toma de Numancia, que se inscribe en el desarrollo de las guerras celtibéricas se desarrolló a partir del año 134 a.C., cuando el general romano Publio Escipión, destructor de Cartago, se puso al frente del ejército que intentaba someter la ciudad. Con anterioridad otros generales romanos como el cónsul Popilio Lenas o Quinto Pompeyo habían fracaso en su intento de derrotar a los numantinos. El ejército con el que se encontró Escipión en Hispania estaba desorganizado y desentrenado, por lo que en principio este general impuso una férrea disciplina a su ejército estableciendo una gran austeridad tanto en el régimen alimenticio como en la forma de vida.
Escipión en principio no se dirige directamente contra Numancia, sino contra el territorio cercano de los vacceos con el fin de que no pudieran auxiliar a esta ciudad celtibérica. Una vez devastado este territorio e impedido el posible auxilio de los numantinos, Escipión decide empezar el sitio de Numancia, estableciendo en principio dos campamentos que luego se ampliarán a siete, en los que va a instalar a sus tropas. También Escipión decide cerrar el río Duero, único punto de contacto de la ciudad con el exterior, lo que va a perjudicar en gran medida la resistencia de los numantinos. Después de sitiar Numancia durante ocho meses, la ciudad se rinde agotada por el hambre y las dificultades. Algunos de los habitantes de Numancia prefirieron darse muerte entre sí, antes que rendirse a los romanos.
Es interesante situar la conquista de la Hispania dentro del imperialismo(3) romano en el mar mediterráneo y así debe ser estudiado. A diferencia de otras potencias dominadoras, Roma ha tenido la capacidad de asimilar jurídicamente los pueblos sometidos. Por eso, el proceso de expansión imperialista en un área se termina con la integración en las estructuras políticas romanas. Se puede decir que Roma triunfó plenamente en la Península Ibérica, de lo que es una muestra que Hispania llegó incluso a dar emperadores a Roma (Trajano, Adriano, Teodosio); se puede también afirmar que Hispania terminó identificándose con Roma.
(3)El término «imperialismo» supone una transposición a la historia romana de un concepto empleado a partir del siglo pasado para designar las actividades coloniales en ultramar de las potencias europeas. En latín no existía una palabra para designar la actividad conocida hay en día como «imperialismo».
Todo imperialismo persigue evidentemente fines económicos y de ahí la importancia de la apropiación de dinero o de minerales como en el caso de Hispania. El comercio es también un instrumento económico del imperialismo. El imperialismo romano, tiene como el imperialismo de cualquier potencia una raíz económica y por ello desea apoderarse de materias primas, de terrenos de explotación, de rutas comerciales. No hay que olvidar que la guerra reporta provecho individual y colectivo.
El imperialismo romano en Hispania se hizo cada vez más agresivo. Esto lo muestran las guerras lusitano-celtibéricas que no siendo rentables económicamente se mantienen por el empecinamiento del senado romano y la destrucción de Numancia que sigue a pocos años de diferencia a la de Corinto y Cartago y lo que esa aniquilación de la ciudad celtibérica significa en el contexto internacional que se hace cada vez más opresivo.
En la actuación imperialista romana en Hispania tuvieron gran importancia las decisiones individuales, y en muchas ocasiones esos individuos que las tomaban representan a grupos de presión política en el senado romano. El magistrado encarna el poder de Roma al tener el Imperium, es decir, el derecho de mando militar y civil. Habitualmente se encuentra rodeado de un grupo de amigos que lógicamente influyen en él. También es conveniente recordar, que al estar tal alejados de Roma los magistrados se veían obligados a tomar decisiones por propia iniciativa impuesta por las circunstancias. Por todo ello hay que contar con la importantísima figura del magistrado, para a través de ella estudiar la evolución de la mentalidad del imperialismo romano en Hispania.
Texto 3.3.5. Tratados de Sempronio Graco (Apiano, Iberia, 43) Este es un documento formal de tipo historiográfico muy interesante de temática política al tratarse de unos tratados de Sempronio Graco, en el momento histórico de la conquista romana de la Península Ibérica y más específicamente con la ocupación de Complega, una ciudad celtíbera por tropas romanas. Este fragmento fue escrito por Apiano (un historiador romano, posterior a la conquista romana de Hispania), donde estudia los tratados de Sempronio Graco, pretor de Hispania Citerior y continuador de la primera guerra celtíbera para la pacificación y romanización de las tribus celtibéricas, por parte romana.
La idea principal que podemos extraer del documento, es la intención continua por parte de Roma de establecer relaciones y colaboracionismo con las clases dominantes autóctonas.
También podemos ver como ideas secundarias, la obligación a participar a estos pueblos indígenas en las guerras que estuviese involucrada Roma y se lo exigiese o el éxito que recibía un pretor cuando volvía a Roma victorioso.
Un rasgo típico de la penetración imperialista romana en la Península Ibérica es la intervención en los movimientos políticos de los indígenas, en las rivalidades de las tribus para aprovecharlas en su favor. Otra característica imperialista es la manipulación de las instituciones y de las creencias de los nativos como es la utilización por parte de los romanos de la fides ibérica o la devotio céltica, que son empleadas por Roma para sus propios fines.
Una característica típica de cómo los romanos han realizado su imperialismo y gobernado su imperio posteriormente, es ejerciendo influencia a través de las élites locales a las que se hacía participar en los beneficios de la vida romana. El papel que estas oligarquías locales han desempeñado en la romanización es enorme, y especialmente en la parte occidental del Imperio.
La progresiva incorporación a las formas de vida romanas significa el triunfo del imperialismo romano que puede operar de manera sofisticada. Así a la apropiación directa de riqueza sigue la fiscalización provincial, que es, en realidad, una instrumento imperialista. Para eso es necesario la organización en provincias, con lo que provincia pasa de ser un concepto vinculado a la figura de un magistrado para convertirse en un territorio. En Hispania tiene lugar esto con la división provincial en Hispania Citerior e Hispania Ulterior.
Finalmente, para hacernos una idea de cómo influyó esta conquista romana en Hispania, podemos ver la organización territorial en la Hispania romana. Aunque el fenómeno urbano ya se conocía en algunas zonas de la península Ibérica, el hecho diferencial más importante es que Roma transformaría radicalmente esos modelos. El desmantelamiento o destrucción de algunos hábitats, la potenciación de otros, la creación de nuevos centros y ciudades para albergar tanto a los indígenas como a romanos e itálicos son elementos que debemos tener en cuenta. A otro nivel, es evidente que todo este proceso no hay que verlo como un enfrentamiento entre romanos e indígenas como si fueran dos bloques separados y enfrentados, sino que la oligarquía indígena, en general, se integraría en el sistema romano siendo complicado el seguir este proceso, ya que pronto adoptarían la onomástica romana y en muchos casos entrarían en relaciones de dependencia con sus patronos de los que tomarían sus nomina, por lo que localizar a estas familias de procedencia local no es una tarea sencilla.
Los archivos locales de cada ciudad debían de albergar un espacio destinado a guardar sus propios catastros que contendría la configuración de su territorio, las propiedades públicas, las privadas, así como las divisiones del suelo y los límites particulares y del territorio. Todas esta documentación era importante para ir solucionando los diversos conflictos que podían ir surgiendo y que aparecen esbozados por los agrimensores y desarrollados en las leyes municipales. Algunas localidades como Muniga, donde apareció un conjunto monumental posiblemente con un anterior poblamiento ibérico, expresaba claramente cómo se fueron configurando algunas urbes en la Bética que prácticamente sólo son eso, conjuntos monumentales que desempeñaban la función de centros políticos y posiblemente de mercado.
Las fuentes literarias de época romanas tendían a presentar el paisaje indígena como bárbaro y atrasado y sólo gracias a la actuación romana se había conseguido eliminar los aspectos más negativos del medio local y, así, los nativos habían conseguido entrar en la órbita del progreso.
La nueva ordenación catastral que se iba implantando por los romanos, produciría conflictos entre todos los indígenas, o parte de ellos, contra estas medidas que estaban transformando sus habituales formas de vida. Se ha observado cómo, en algunos casos, las organizaciones catastrales iban acompañadas de revueltas. Hay que pensar que estas respuestas de las poblaciones locales no hay que contemplarlas de forma mecánica, ya que la forma de actuar de los romanos sería diversa, tanto espacial como geográficamente, étnico y social, siendo su intervención más violenta en el caso de una deductio, o más integradora en el caso de la firma de pactos con algunos pueblos, lo que ocasionaría una diversidad en las causas de las revueltas locales y, como resultado de ello, una actuación diferente por parte de los romanos.
El trazado de nuevas tramas catastrales, estaba modificando las anteriores organizaciones sociales de las poblaciones indígenas, con la integración de algunos de sus miembros en las nuevas clientelas o con las exclusiones o subordinaciones de otros núcleos dentro de todo el ámbito territorial.
Para acabar, nos podemos hacer una idea que la conquista romana, provocó un antes y un después en la Península Ibérica y los pueblos que la habitaban. Se sufrió una transformación social, política, económica, etcétera; en la totalidad de la geografía hispana, pero es cierto que no con la misma intensidad, ya que podemos ver una mayor romanización en poblaciones que creaban intereses económicos para los romanos, como por ejemplo la costa mediterránea y zonas del interior con recursos minerales abundantes. También, se puede ver en el primer texto que aunque no abundaron, existieron resistencias indígenas para evitar esta conquista, las más famosas las lusitanas y celtiberas, pero gracias a la fragmentación que existía nunca fueron un peligro real para Roma. Aunque es cierto que Roma llegó a costas hispanas para acabar con las colonias cartaginesas que las habitaba, ya buscaba un interés comercial y económico con esta expansión. El segundo documento, podemos relacionarlo en el factor que la conquista fue facilitada por muchas oligarquías indígenas colaboracionistas con el futuro Imperio, y éste dejó unas huellas en todos los ámbitos culturales, sociales, económicos, incluso arquitectónicos, que durarán en muchos casos hasta nuestros tiempos.
Bibliografía BRAVO, G. 2007: Hispania. La epopeya de los romanos en la Península, Madrid.
COARELLI, F.; TORELLI, M.; UROZ, J. (eds.) 1992: Conquista romana y modos de intervención en la organización urbana y territorial: primer congreso histórico-arqueológico hispano-italiano (Elche, 26-29 octubre1989), Roma.
LEROUX, P. 2006: Romanos de España. Ciudades y política en las provincias (siglo II a.C. – siglo III d.C.), Edicions Bellaterra, Barcelona.
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