Historia economica mundial completos (2013)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Economía - 1º curso
Asignatura Historia Economia Mundial
Año del apunte 2013
Páginas 32
Fecha de subida 27/10/2014
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Apuntes completos de Historia Economia Mundial completos.

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Tema 1: Visión panorámica de la historia económica mundial Introducción: La historia económica mundial La historia económica es una disciplina que mezcla dos grandes campos como pueden ser la historia y la economía. Esta unión estudia y analiza los sucesos económicos pasados para interpretar los presentes e intentar predecir el futuro. Así, aspectos cómo por qué los hay países ricos y pobres, y qué pueden hacer los segundos para remediar su situación son tratados por esta ciencia social.
En consecuencia, esta asignatura ayuda a comprender mejor los diversos conceptos económicos y a evitar repetir los errores del pasado, ya sea a la hora de solucionar o evitar una crisis.
En los últimos años, este campo ha ganado peso debido a la reciente crisis económica, que ha puesto en entredicho o ha cuestionado la fiabilidad de los modelos económicas clásicos, que no vieron venir la catástrofe. Por ello, buena parte de los estudios o artículos que se publican en revistas especializadas utilizan solamente la historia para argumentar. Además, todos los economistas, de un modo u otro, usan la historia al basar su información en datos pasados.
Un breve análisis histórico del mundo En la actualidad, tan sólo unos 30 ó 40 países son considerados ricos, ya que tienen más de 20000 dólares de PIB per cápita o PIB por habitante. Para entender esta coyuntura, e intentar responder las preguntas anteriores, conviene hacer mención a dos casos bien diferentes: el de África subsahariana y el de Estados Unidos.
En cuanto a la región africana, buena parte de esos países estaban mejor en 1950 que en la actualidad. Los motivos de esto son varios, pero uno de los principales es el desastroso proceso de descolonización que sufrieron, que dejó a estos países sin instituciones mínimas.
Respecto a Estados Unidos, el país más rico del mundo en términos absolutos -teniendo en cuenta el PIB total-, su enorme disponibilidad de factores tales como todo tipo de recursos minerales y naturales en su territorio, su excelente localización y comunicaciones, y la fertilidad de su tierra son sólo algunos aspectos que explican su éxito. Además, su política económica pragmática -que busca ser eficaz- también ha ayudado.
Indicadores Importantes A la hora de valorar el estado económico de un país, nos fijamos en lo siguiente: • Altura: Para saber la nutrición de los habitantes.
• Población: Número de habitantes.
• Esperanza de vida al nacer.
• Salarios.
• PIB/PIB per cápita/PIB en términos de poder adquisitivo (PPA) • Índice de Desarrollo Humano: Mide el bienestar de la población.
• Better Life Index: Mide el bienestar de la población, es personalizable.
• GINI: Índice de desigualdad. Cuanto más cerca de uno, más desigualdad.
• Top Incomes: Ingresos más altos.
Tema 2.1: Economías preindustriales. Población y tecnología agrícola Introducción: La Revolución Neolítica A lo largo de la historia, han habido dos grandes revoluciones que originaron un cambio estructural en la economía. En primer lugar, la Revolución Neolítica, que supuso un cambio de las economías depredadoras, basadas en la caza y la recolección, hacia las productoras, fundamentadas en la agricultura y la ganadería. Y, en segundo lugar, la Revolución Industrial, de la que hablaremos más adelante.
Durante decenas de miles de años, nuestros antepasados sobrevivieron a base de recoger frutos y plantas y cazar animales; no fue hasta el 8000 a.C. Es decir, hace unos 10000 años que adoptaron la agricultura. Las causas de dicho cambio son varias, y existen dos grandes teorías al respecto, que explicaremos a continuación.
Causas de la Revolución Neolítica: Antigua Teoría La teoría tradicional, vigente hasta hace relativamente poco, consideraba que la adopción de la agricultura como medio básico de producción fue debida a factores exógenos o externos. Esto es, propugnaba que, debido a las condiciones climáticas, que dificultaban la recolección y la caza, los humanos se vieron obligados a cultivar para sobrevivir.
Más concretamente, se creía que la agricultura fue adoptada en Mesopotamia -situada en un trozo de las actuales Iraq y Siria-, donde una sequía obligó a la especie humana a convivir con animales y plantas domesticables. En otras palabras, la flora y la fauna restante podía modificarse para, a años vista, hacerla más productiva y adaptarla mejor al terreno. Así pues, a raíz de esa experiencia, este método productivo -la agricultura- fue extendiéndose por el planeta.
Esta hipótesis ha sido descartada en la actualidad ya que no es creíble que un hecho regional -la sequía de Mesopotamia- justificase la rápida propagación del cultivo como sistema de producción. Además, ciertas investigaron cuestionaron la existencia de aquella sequía.
Causas de la Revolución Neolítica: Teoría Actual Al contrario que la hipótesis anterior, en la actualidad se cree que la agricultura se adoptó por factores no externos o endógenos. En otras palabras, nuestros antepasados ya conocían la agricultura, pero no la usaron hasta hace 10000 años porque no tenían necesidad.
Pese a lo que pueda parecer en un principio, la caza y la recolección proporcionaban a la población de entonces una dieta más variada y calórica que la agricultura. Además, las primeras dos actividades son bastante menos laboriosas -dan menos trabajo- que la segunda. La tabla siguiente muestra las diferencias principales entre ambos sistemas: Agricultura y ganadería Caza y recolección Dieta Poco variada y poco energética: Variada y más calórica, con posibilidad limitada a especies fáciles de de escoger entre múltiples animales.
cultivar.
Dedicación Muy laboriosa, con múltiples Menos laboriosa y resultados tareas previas antes de recoger inmediatos -no hay que esperar para la cosecha.
poder consumir-.
Reservas Posibilidad de guardar alimentos Iguales o más fiables que la agricultura, si no hay crisis agrarias.
susceptible a crisis agrarias.
Así pues, los humanos empezaron a cultivar a causa de la densidad de población.
Dicho de otra forma, dado que la población creció hasta el punto que era insostenible mantenerla mediante la caza y la recolección. En consecuencia, adoptaron un sistema que permitía producir más alimentos por kilómetro cuadrado: la agricultura. Esto último, la mayor capacidad de producción de alimentos, era la única ventaja de la agricultura en aquel entonces.
Los motivos principales por los que nuestros antepasados querían aumentar la población eran militares o de defensa -para protegerse de sus enemigos- y de explotación -necesitaban suficiente personal para explotar los recursos naturales como el agua o los minerales-. Aún así, la población crecía, aunque muy lentamente, en los años previos a la Revolución Neolítica, por lo que tarde o temprano aquellas sociedades hubieran tenido que cultivar. Es decir, la agricultura no fue un cambio súbito sino que fue la culminación de varios hechos anteriores.
Otro aspecto a tener en cuenta, relacionado con lo anterior, es el de la incertidumbre y la aversión al riesgo. En otras palabras, quizá nuestros antepasados podrían haber sobrevivido a base de recolectar y cazar si estuvieran en una zona rica en flora y fauna, pero no estaban dispuestos a asumir ese riesgo. Por último, mencionar que, a pesar de adoptar la agricultura, el PIB por habitante o PIB per cápita no aumentó. Es decir, la población y la producción aumentaron en el mismo porcentaje.
La Trampa Malthusiana Thomas Malthus, en el siglo XVIII, hizo hincapié en el peligro de la superpoblación de la tierra. Según sus escritos, la capacidad de crecimiento de la población es mucho mayor a la de producción de la tierra, en consecuencia, pronto no habría alimento suficiente para todos. De hecho, esta escasez de alimentos se produjo en múltiples ocasiones antes de la Revolución Industrial, es decir, que la humanidad, a pesar de crecer a lo largo del tiempo, vivía atrapada en un bucle de crecimiento-decrecimiento de la población.
Así pues, el Malthusianismo propugna que, antes de la Revolución Industrial, las condiciones de vida de la humanidad mejoraban cuando las tasas de mortalidad eran mayores que las de mortalidad. En otras palabras, cuando la población decrecía, los habitantes estaban mejor al disponer de más alimento. Además, como la producción adicional o marginal de cada trabajador es cada vez menor -producto marginal decreciente-, las muertes no influían significativamente en la producción agraria.
Y, de forma análoga, en los periodos de crecimiento económico las condiciones de vida empeoraban al incrementarse la población. Un ejemplo de lo anterior es la evolución de los salarios medios, que se incrementan cuando la mortalidad es elevada y se reducen en los periodos de crecimiento.
El ajuste, según esta corriente de pensamiento, se producía de forma automática: cuando la población era demasiado alta, las hambrunas, guerras, migraciones, y la peste y otras enfermedades se encargaban de reducirla. Aunque es cierto que Malthus tenía parte de razón, pues la humanidad estuvo sometida durante años al freno malthusiano o a los ajustes automáticos de población, no predijo que la llegada de la Revolución Industrial y el respectivo avance tecnológico, unido al comercio internacional, solucionarían este problema de futura escasez.
Tema 2.2: Economías preindustriales. La era del comercio La Agricultura del siglo XV-XVIII Como hemos visto en el tema anterior, la población antes de la Revolución Industrial estaba sometida a la llamada Trampa Malthusiana. Es decir, si la población crecía demasiado hasta el punto de provocar insuficiencia o escasez de alimentos, los llamados frenos malthusianos, como las hambrunas, las guerras y las migraciones, se ocuparían de remediarlo.
Por tanto, cuando la población decrecía, los habitantes estaban mejor al disponer de más alimento. Y, de forma análoga, en los periodos de crecimiento económico las condiciones de vida empeoraban al incrementarse la población. demás, como el producto marginal es decreciente, las muertes no influían significativamente en la producción agraria.
Pese a que la humanidad todavía continuaba sumida en esta trampa, hubo algunos cambios notables en la productividad agrícola a partir del siglo XV, sobre todo en Gran Bretaña. En primer lugar, debido a que la peste negra había acabado con la mitad de la población, los agricultores podían cultivar las mejores tierras y, además, se comenzaron a utilizar animales en el campo de forma generalizada, puesto que, como muchas familias enteras habían fallecido, no tenían dueño. El uso de animales permitió aumentar la productividad a causa de dos motivos: su uso como herramienta y la utilización como abono de su estiércol.
A su vez, la presencia de grandes tierras para pastar hizo prosperar la ganadería. En cuanto a las tierras de los nobles y la iglesia, dado que el trabajo era escaso debido a la poca población, se comenzaron a usar criterios de maximización de beneficios con la finalidad de incrementar su rentabilidad.
Sin embargo, esta situación de bienestar de los campesinos no duró demasiado, ya que a finales del siglo XVI se vivió una nueva crisis agrícola, que hizo que muchos campesinos malvendieran sus tierras. Como contrapartida, la tierra se empezó a acumular en pocas manos y se empezó a cercar -vallar- para evitar que, por ejemplo, el ganado pastara por ella. La inclusión de vallas, unido a un mayor respeto institucional por la propiedad privada, provocó un aumento de la productividad, ya que los propietarios tenían incentivos para invertir en sus tierras. Este incremento fue muy importante en la posterior Revolución Industrial.
La Protoindustrialización Durante la Edad Media, la industria o, mejor dicho, el sector manufacturero estaba controlado por gremios. Estas organizaciones fijaban las cantidades producidas y los precios, es decir, restringían la competencia para evitar que los comerciantes se perjudicasen entre ellos. No obstante, esto cambió en la Edad Moderna con la aparición de un fenómeno conocido como la protoindustrialización.
En esencia, esta práctica consistió en que, para eludir la regulación de los gremios, los comerciantes contrataban campesinos para producir a escondidas. Además de no depender de las normas gremiales, esta actividad también tenía la ventaja de ser muy flexible. Esto es, dado que los mayores gastos estaban en la materia prima, la oferta se podía adaptar fácilmente a la demanda, y así no incurrir en pérdidas.
A medida que se fue extendiendo la actividad, llegaron a surgir verdaderos núcleos industriales, en los que los habitantes trabajaban íntegramente en el sector manufacturero. Por consiguiente, la protoindustrialización es la antesala a la Revolución Industrial, puesto que se dio básicamente en Gran Bretaña y Países Bajos.
La expansión comercial y el comercio triangular El descubrimiento de América y la circunvalación -rodeo- de África fueron el origen del aumento del comercio internacional en los siglos XVI-XVIII. Aun así, a pesar de que el comercio aumentó considerablemente, todavía no puede hablarse de globalización, ya que no hay unificación de mercados. Esto es, los precios no convergen o no se van igualando con el tiempo.
Esta no unificación es debida a tres factores básicos: • Los altos costes de transporte de la época, que, obviamente, quedaban reflejados en el importe final del producto.
• La falta de avances tecnológicos en el sector naval • La política mercantilista, que mantenía los precios altos mediante su política económica.
En este clima de internacionalización, se gestó una red de intercambios comerciales intercontinental, que fue conocida posteriormente como comercio triangular, pues afectaba a tres continentes. Fundamentalmente, podemos decir que afectaba a los tres territorios siguientes: • Europa: Exportaba productos manufacturados.
• África: Exportaba esclavos, ya que en América un elevadísimo porcentaje de la población había muerto durante la colonización. Unos once millones de esclavos fueron llevados a América y otras colonias.
• América: Exportaba metales preciosos y productos coloniales, tales como azúcar, café y tabaco. Estos dos últimos fueron muy importantes, puesto que incrementaron la productividad.
• Asia: NO formaba parte del comercio triangular a causa de que sólo comerciaba con Europa. Exportaba té, manufacturas y café; e importaba plata.
La revolución de los precios Debido al descubrimiento y posterior colonización de América, que dio lugar a la explotación de metales preciosos por parte de las metrópolis, los precios se incrementaron desde mediados del siglo XVI a finales del XVII. La razón es bastante sencilla: las importaciones de plata y oro hicieron aumentar la oferta monetaria, ya que el dinero estaba hecho de esos materiales.
Aunque gran parte de los metales entraban por el puerto de Sevilla, este suceso afectó a toda Europa. Hamilton resumió lo ocurrido en esta ecuación: M*V = P*T, que fue mejorada por Fisher P = (V/T) * M donde: • P: Nivel de precios.
• V: Velocidad.
• T: Nivel de transacciones.
• M: Masa monetaria.
El mercantilismo Llamamos mercantilismo a la política económica aplicada por múltiples estados durante la Edad Moderna. Estas prácticas tenían las siguientes características: • Un fuerte proteccionismo sobre las industrias nacionales y, sobre todo, la industria naval local, ya que los barcos eran indispensables.
• Monopolios a varias compañías con el fin de beneficiarse de sus ganancias derivadas del comercio y los botines de guerra. Estas empresas eran prácticamente ejércitos privados dedicados a saquear e invadir territorios para dominar sus rutas comerciales. El ejemplo más destacado de esto fue la Compañía de las Indias Orientales inglesa.
• Extracción de metales preciosos de las colonias para financiar los numerosos ejércitos, así como políticas de aprovechamiento de las colonias. Es decir, se intentaba extraer lo más valioso de cada colonia.
La larga agonía de España En 1580, España era probablemente el imperio más poderoso del mundo. Sin embargo, a partir de ahí empezó su decadencia, habiendo varias explicaciones a la misma: • Sistema fiscal anticuado -únicamente gravaban a las colonias-, que resultaba insuficiente para financiar las numerosas guerras. Esto provocó que España entrara varias veces en impago.
• La llegada masiva de monedas no se usó para industrializar el país.
• Falta de políticas públicas proteccionistas adaptadas a la modernidad, como las de Inglaterra o Holanda. El Estado tampoco apoyó el comercio ni la industria.
Tema 3.1: La Revolución Industrial. Causas e interpretaciones Introducción: La Revolución Industrial A lo largo de la historia, han habido dos grandes revoluciones que originaron un cambio estructural en la economía. En primer lugar, la Revolución Neolítica, que supuso un cambio de las economías depredadoras, basadas en la caza y la recolección, hacia las productoras, fundamentadas en la agricultura y la ganadería. Y, en segundo lugar, la Revolución Industrial, de la que hablaremos hoy.
La Revolución Industrial supuso un gran cambio en la economía debido a que permitió dejar atrás la llamada trampa malthusiana a la que estaba sometida. De este modo, la economía alcanzó tasas de crecimiento del PIB por habitante significativas, de alrededor del 1,5% anual. Tasas que, además, eran constantes a lo largo del tiempo. Por otro lado, la Revolución Industrial aumentó notablemente el nivel de vida de toda la población, y es el origen del periodo de bienestar actual.
Causas de la Revolución Industrial Al contrario que las teorías antiguas, que sostenían que la Revolución Industrial fue un cambio drástico, actualmente se cree que fue un cambio gradual que duró varias décadas. Las causas de la misma fueron varias, y no se puede decir que unas fueran más importantes que otras.
Primero, el factor institucional fue relevante para la Revolución Industrial, ya que la aparición de instituciones y leyes que garantizaban los derechos de propiedad y las distintas transacciones mercantiles, incentivaron la inversión en fábricas y el mayor comercio. Es decir, habían unos mayores incentivos para realizar inversiones al saber que el Gobierno no podía confiscar tu propiedad.
Otra causa, basada en indicadores macroeconómicos, fue el aumento de la tasa de inversión y la de ahorro, así como la del PIB por habitante. Si bien es cierto que lo segundo es consecuencia de la Revolución Industrial, las mayores tasas de ahorro permitieron poder mecanizar la agricultura y la industria, lo que aumentó la productividad en ambos sector y liberó mano de obra para la industria. Es decir, ya no era necesaria tanta fuerza de trabajo en la agricultura y, por tanto, un mayor porcentaje de la población podía trabajar en la industria.
Otro aspecto importante fue la organización del trabajo y el mayor tamaño de las fábricas. En otras palabras, la incorporación de un sistema de división del trabajo incrementó enormemente la productividad. Esto, unido a un rígido control de los empleados a partir de horarios estrictos, fue la base del nuevo sistema de producción industrial, mucho más productivo que el artesanal.
A su vez, la tecnología fue primordial en la Revolución Industrial, ya que la invención de nuevas máquinas y herramientas, así como nuevos productos y formas de organización supuso una nueva manera de hacer las cosas. También es necesario destacar la importancia de las infraestructuras británicas, concretamente, del ferrocarril.
Debido a la mayor rapidez de transporte de mercancías, no era necesario que cada región fuese más o menos autosuficiente, sino que se podía especializar.
Así pues, el ferrocarril provocó que, en su inicio, la Revolución Industrial surgiera en determinadas zonas y se fuera expandiendo posteriormente. Dicho de otro modo, primero se industrializaron las industrias textiles, que necesitaban más vías de ferrocarril, lo que provocó un desarrollo de la siderurgia. La siderurgia, por su parte, necesitaba carbón, y así sucesivamente.
La interpretación de Allen Una teoría interesante acerca de la aparición de la Revolución Industrial es la del historiador económico Allen. Su teoría sostiene que, en esencia, la Revolución Industrial inglesa surgió de la combinación de salarios altos con respecto a otros países europeos, ya que los británicos eran los trabajadores mejor pagados de Europa, y de energía barata.
Por consiguiente, la mecanización de la industria se hizo para reducir costes laborales -contratar menos empleados-.
Pese a que es cierto todo lo que dice Allen, la industria se hubiera mecanizado de todas formas, puesto que, sean los salarios altos o bajos, al comprar máquinas se aumentaba la productividad y, en consecuencia, la rentabilidad de las fábricas. Así pues, los empresarios hubieran tenido incentivos para invertir en máquinas independientemente de los salarios.
Tema 3.2: La Revolución Industrial. Consecuencias sociales Introducción: La Revolución Industrial Como vimos en el tema anterior, la Revolución Industrial supuso un gran cambio económico y social, puesto que transformó toda la sociedad. Este cambio supuso, por un lado, la superación de la trampa malthusiana y, por otro, la existencia de un prolongado crecimiento del PIB per cápita o por habitante, así como de la productividad.
Pese a que la revolución Industrial tiene una explicación multifactorial, el historiador económico Allen afirmaba que se produjo debido a los salarios -en términos relativosaltos y energía barata. Esta teoría fue concebida en respuesta a la de Humprhies, que sostenía que las condiciones de vida eran pésimas y que las mujeres y niñas trabajaban a causa de su situación de pobreza. La respuesta a lo anterior es ambigua ya que, por un lado, el salario del padre de familia era insuficiente y, por otro, no trabajar tenía un alto coste de oportunidad.
La visión de Engels Antes de la Revolución Industrial, los pequeños propietarios de tierras tenían una vida relativamente cómoda: pese a ser anafalbetos, no tenían la necesidad de realizar jornadas de trabajo muy largas y tenían tiempo libre para fabricar otros productos como textiles. Sin embargo, tras la mecanización agrícola y la acumulación de tierra por parte de grandes terratenientes, no podían competir con tales economías de escala y se vieron obligados a ir a trabajar en la industria o en el campo como asalariados.
De este modo, cambiaron la vida anterior por una con largas y estrictas jornadas de trabajo, en las que eran tratados como meros instrumentos. Además, los niños y las mujeres, a pesar de ayudar en el campo, también se vieron obligados a soportar esto.
Todo este proceso se fue extendiendo hasta que la mayor parte de la población activa trabajaba en el sector industrial.
El movimiento obrero En respuesta a la situación laboral precaria, los obreros comenzaron a organizarse.
Principalmente, distinguimos cuatro grandes movimientos: • Cartismo: Movimiento con seis grandes postulados.
◦ Sufragio universal masculino.
◦ Parlamentarios pagados -para permitir a los obreros entrar en política-.
◦ Elecciones anuales al parlamento.
◦ Abolición del requisito de propiedad para ser parlamentario.
◦ Establecimiento de circunscripciones.
• Socialismo utópico: Comunidades con un ideal social donde todas las personas son iguales, tales como granjas cooperativas. Fue criticado por los marxistas por no basarse en sus postulados.
• Socialismo científico: Marxismo.
• Partido Laborista de Inglaterra: Que representaba los intereses de los obreros.
Tema 3.3: La difusión de la Revolución Industrial Introducción: Otros países avanzados y crecimiento económico moderno Además de Gran Bretaña, existían otros países candidatos a realizar la Revolución Industrial que, pese a no haber sido los pioneros en la misma, sólo era cuestión de tiempo que llevaran a cabo la industrialización. Así pues, la Revolución Industrial inglesa aceleró el proceso, puesto que las siguientes naciones tan sólo tenían que copiar el modelo y adaptarlo a sus circunstancias.
Conviene destacar nuevamente los rasgos del crecimiento económico moderno, fundamentales para entender el gran cambio que supuso la industrialización: • Altas tasas de crecimiento del PIB por cápita o por habitante.
• Altas tasas de crecimiento de la población: Gracias a la superación de la trampa malthusiana.
• Elevadas tasas de crecimiento de la productividad debido al cambio tecnológico.
• Cambio estructural en la economía: ◦ Transformación agrícola, ya que el porcentaje de la población activa dedicada a ella es mucho menor y la producción mucho mayor.
◦ Cambios en la organización de trabajo con técnicas encaradas a mejorar la eficiencia.
◦ Incremento en las unidades productivas: fábricas mayores, concentración de tierras...
◦ Cambios en la estructura del consumo, pues se adquieren productos más secundarios o superficiales.
• Aplicación de la ciencia a la producción económica.
• Cambios institucionales, sobre todo en el papel del Estado.
El caso alemán Alemania tardó considerablemente en industrializarse debido a su proceso de unificación. Es decir, antes de la segunda mitad del siglo XIX, Alemania no era el territorio que nosotros conocemos sino unas regiones separadas entre sí. En primer lugar, esas regiones se unificaron económicamente. Esto es, crearon una unión económica -Zollverein- en la que los países miembros no se aplicaban aranceles unos a otros.
Posteriormente, Prussia procedió a realizar la unificación territorial a partir de la anexión de distintos territorios. Para ello, entró en guerra con Dinamarca, Austria y Francia, logrando sus objetivos.
No obstante, el caso alemán fue diferente del inglés debido a varios motivos. El primero de ellos es que Alemania se industrializó en la Segunda Revolución Industrial y no en la primera. Es decir, a diferencia de Inglaterra, el sector textil no se mecanizó sino que se apostó por la industria pesada: el sector químico (Bayer), hidroeléctrico (Siemens) y siderúrgico-militar (Krupp, compañía inventora de la ametralladora).
A su vez, el Estado desempeñó un papel mayor, ya que, como las infraestructuras eran esenciales y el capital de las empresas privadas era escasa -recordemos que en Reino Unido todas las infraestructuras fueron construidas por empresas privadas-, tuvo que financiarlas él. También creó la Seguridad Social y una especie de Banco Central -Reischbank- para prestar a los bancos comerciales, que prestaban a las empresas.
Estados Unidos La economía norteamericana tenía una alta competitividad agrícola, pues disponía de unas tierras fértiles muy amplias. De este modo, pese a los intentos de las naciones de la Europa Occidental por competir mediante técnicas avanzadas tales como abonos o fertilizantes, nada pudieron hacer contra .los estadounidenses. Además, gracias a su escasez de mano de obra, muchos emigrantes europeos iban a trabajar ahí.
A su vez, la Segunda Revolución Industrial tuvo efectos notables sobre la estructura empresarial, tanto en el viejo continente como en Estados Unidos. Es decir, mientras que en la primera predominaba una empresa más pequeña y de carácter algo más familiar, en la segunda surgieron las grandes empresas a causa del amplio capital necesario para adquirir máquinas. Por ello, la producción estandarizada comenzó a ser habitual para explotar la posibilidad de las máquinas, así como la concentración empresarial.
Además, existen grandes diferencias entre el norte y el sur del país. Mientras el norte era industrial y pedía políticas proteccionistas para evitar la competencia europea, el sur agrícola demandaba librecambismo a causa de su superioridad. Destacar la gran integración de mercados a causa del ferrocarril.
Japón El imperio del sol naciente, a raíz de su debilidad respecto a otras naciones occidentales, fue obligado a firmar tratados de comercio desiguales librecambistas por Estados Unidos, lo que hacía imposible que su industria pudiera competir con los productos importados.
Sin embargo, a partir de la Restauración Meiji, el Emperador comenzó un proceso para modernizar el país. En primer lugar, puso fin al Shogunato, el sistema de nobleza japonés similar al feudalismo, lo que acabó con los samuráis. También propició la integración de mercados y dio un impulso a la industria. Por último, realizó una política colonial expansiva, mediante guerras contra China y Rusia.
Tema 4.1: El patrón oro Introducción: La adopción del patrón oro El patrón oro, el primer gran sistema monetario internacional, no fue fruto de una reunión internacional de múltiples naciones, sino de decisiones individuales. Además, el primer país en adoptarlo, Gran Bretaña, lo hizo accidentalmente al sacar todas las monedas de plata de la circulación. Principalmente, el patrón oro consiste en que las diferentes divisas tienen un tipo de cambio fijo con el oro. Esto es, con un dólar/libra/marco te dan una cantidad concreta de oro.
Así pues, tras la Revolución Industrial y la hegemonía económica británica sobre el resto del mundo, las distintas naciones adoptaron el sistema ya que, como comerciaban con Inglaterra, les resultaba rentable. Es necesario aclarar que el patrón oro es una consecuencia más de la Primera Globalización y no la causa. Esto es, el aumento del comercio internacional provocó que el patrón oro cobrase más importancia, y no al contrario.
Un motivo importante para la adopción de este patrón eran los problemas del patrón bimetálico, en el que las monedas de oro y plata circulaban a la vez. En otras palabras, si el valor relativo de ambas monedas -las monedas de plata que has de pagar para obtener una de oro- era muy diferente al del mercado una salía de la circulación. Por ejemplo, si el valor es 10:1 y en el mercado 30:1, los comerciantes importaban plata, la cambiaban por oro y lo vendían para así obtener ganancias.
Causas de la implantación del patrón oro A raíz del aumento del comercio internacional, los problemas del patrón bimetálico se extendieron a varias naciones hasta el punto de hacer peligrar la continuidad de su moneda. Dicho de otro modo, si la moneda de Francia contenía un mayor porcentaje de plata que la suiza, la primera estaba destinada a desaparecer.
Además de la hegemonia inglesa explicada anteriormente, la adopción del patrón oro por parte de Alemania, su mayor competidor, hizo que los atractivos del sistema aumentaran de forma notable. Es decir, la implantación alemana provocó todo un efecto llamada y, así, rápidamente muchas naciones adoptaron este sistema.
Pese a la generalización del patrón oro, ciertas naciones que lo adoptaron todavía dejaban circular plata e, incluso, permitían cambiarla por oro, lo que indica que el sistema monetario no estaba del todo unificado. Un ejemplo de esto es Estados Unidos que, debido a la presión de grupos organizados -agricultores endeudados que no querían adoptar el oro, pues producía deflación-, decidió seguir comprando y emitiendo plata para propiciar la inflación.
Funcionamiento inicial del patrón oro El modelo inicial del patrón oro formula dos supuestos que no se cumplían demasiado en aquella época. Primero, que solo existen monedas de oro y, segundo, que el papel de los bancos centrales era insignificante. De este modo, cuando un país importaba, pagaba mediante las exportaciones de oro y, cuando uno exportaba, importaba oro a cambio. Así, en un país con déficit comercial -las importaciones eran superiores a las exportacionessalía oro mientras que en uno con superávit entraba oro.
Estas entradas y salidas de oro hacían que las balanzas comerciales se equilibrasen.
Es decir, en un país donde sale oro, hay menos oferta monetaria y, por tanto, los precios bajan. En consecuencia, sus exportaciones son más baratas y aumentan; mientras que las importaciones son más caras y disminuyen. Por contra, en una nación en la que entra oro sucede lo contrario: hay una mayor oferta monetaria y, por tanto, los precios se incrementan. Por consiguiente, sus exportaciones son más caras y disminuyen; mientras que las importaciones son más baratas y aumentan.
Este modelo inicial, postulado por Hume, era excesivamente simplista al no tener en cuenta los movimientos de capitales a causa de los préstamos exteriores, los tipos de interés o el precio del dinero y el papel de los bancos centrales. Aunque la base sigue siendo la misma, esto es, que el modelo ajusta las balanzas comerciales de los diversos países, estos factores hacen que el modelo sea más complejo.
El patrón oro y los bancos centrales En primer lugar, los bancos centrales podían ajustar la oferta monetaria para acelerar el proceso de equilibrio de las balanzas. En otras palabras, dado que cuando un país tenía déficit comercial tenía menos oferta monetaria, el banco central podía forzar este proceso reduciéndola él antes y haciendo efectivos los cambios con más rapidez. ¿Por qué haría eso un banco central? Principalmente para equilibrar cuanto antes la balanza comercial y hacer al territorio más competitivo.
A diferencia del proceso actual, la compra y venta de bonos, la oferta monetaria en aquel entonces se ajustaba a partir del tipo de descuento o tipo de interés de las letras. Como quizá recuerde de contabilidad, las letras son documentos en los que el prestatario se compromete a pagar un día y una hora concreta, y poseen un rasgo bastante especial: pueden descontarse en los bancos. Es decir, el banco -en este caso el banco central- adelanta el importe aplicando una tasa de descuento o interés determinada. Mismamente, si el tipo de descuento es del 10%, recibes un 90% del importe.
Por consiguiente, como sucede en la actualidad, cuando el tipo de descuento era alto, menos personas estaban dispuestas a descontar sus letras y la oferta monetaria disminuía. Por contra, con tipos bajos la oferta monetaria se incrementaba, puesto que más personas querían adelantar sus letras.
No obstante, como la mayoría de bancos centrales eran privados, se solía seguir el criterio de la rentabilidad y no de la balanza comercial a la hora de fijar sus políticas.
Además, si los tipos eran demasiado altos en relación al de los bancos comerciales, sus variaciones tenían poca o nula efectividad, unido al peligro de deprimir la economía.
Por último, en muchas ocasiones los movimientos de los tipos de interés o de cambio se realizaban al unísono, ya sea para estimular la economía o para evitar la competencia de un banco central con tipos menores. Usualmente se seguía al líder: al Banco de Inglaterra. Además, las sucesivas crisis de los bancos centrales estimularon la cooperación internacional.
El funcionamiento real del patrón oro En los dos apartados anteriores, hemos visto que el funcionamiento real de este sistema distaba mucho de su modelo teórico. En esencia, el objetivo fundamental de todos los bancos centrales era mantener sus reservas de oro en una cifra que protegiese la vinculación de su moneda al oro. En otras palabras, si las reservas de oro eran demasiado bajas y no había suficiente oro para cambiar o respaldar por monedas, el país debía abandonar el patrón oro.
Aun así, dado que la mayoría de situaciones de salida o exportación de oro eran solucionadas automáticamente por el sistema, los bancos centrales no intervenían tanto como se pensó en un principio. Por ejemplo, si en un país disminuye el tipo de cambio con el oro -te dan más oro por cada moneda que entregas al banco central-, resultaba rentable convertir las monedas a oro y exportarlo. En esta situación, el banco central perdía reservas pero, como entraban fondos extranjeros ante la previsión de mayores beneficios, la situación se estabilizaba. Lo mismo ocurría en caso contrario.
A su vez, la aparición de reservas fraccionarias, en las que los bancos comerciales sólo garantizaban un porcentaje de las cuentas corrientes, hizo peligrar el sistema monetario. Ante esta coyuntura, el banco central se comprometía a ser el prestamista de último recurso para evitar pánicos bancarios y sucesivas quiebras de los bancos. No obstante, los dirigentes del Banco Central debían valorar si su intervención no podía agraviar todavía más la situación propiciando la salida de oro y poniendo en riesgo la permanencia del país en el sistema. No obstante, nuevamente, el riesgo de permanencia era sólo teórico, pues los inversores comprendían la existencia de situaciones excepcionales.
Problemas del patrón oro y conclusiones Pese a la existencia de cooperación internacional, las ayudas no iban dirigidas a los países de la periferia, ya que la supervivencia del patrón oro no dependía de ellos. Esto, unido a que muchos países no europeos carecían de Banco Central y a la fragilidad de su sistema bancario, complicó mucho las cosas para esas naciones.
A su vez, las presiones de ciertos grupos, fundamentalmente en Estados Unidos y América Latina, para seguir con el patrón bimetálico -que originaba inflación-, ponía todavía más trabas al sistema. En sudamérica, ciertos países llegaron a salir del patrón oro por este motivo.
En definitiva, el hecho de que este sistema monetario se implantara masivamente a partir de 1870 no fue una casualidad, pues la expansión del comercio internacional facilitó el funcionamiento del mismo.
Tema 4.2: Movimientos internacionales Introducción: La primera Globalización Llamamos globalización al aumento del comercio internacional y la convergencia de precios acaecida en el periodo de 1870 a 1913. Es decir, a partir de este momento podemos decir que se produce una internacionalización de la economía y una conexión de mercados. Esto es, a partir de entonces podemos afirmar que estamos en una economía mundo en la que gran parte de las naciones están relaciones entre sí.
La política económica tras la Revolución Industrial Dado que los Estados no tenían un tamaño considerable como para influir notablemente en la economía a partir de políticas fiscales o monetarias, uno de sus principales instrumentos era la política arancelaria. Dicho de otra forma, las tasas sobre las importaciones.
Los aranceles cobraron importancia debido a la progresiva desaparición de las políticas mercantilistas, lo que propició un aumento del comercio internacional. Este abandono del mercantilismo fue causado por dos motivos principales. Primero, la emancipación de múltiples colonias latinoamericanas, que suprimieron el monopolio comercial que tenían con la metrópoli. Segundo, la supresión de las compañías comerciales tales como la de las Indias Orientales, lo que permitió comerciar libremente con Asia.
De este modo, pese a que el avance fue considerable, pues se pasó de un comercio prácticamente nulo -o, mejor dicho, controlado por compañías monopolistas- a poder comerciar libremente, todavía no había, ni mucho menos, un librecambismo generalizado.
Obviamente, las razones para seguir manteniendo el proteccionismo eran simples: proteger los productos autóctonos del exterior.
No obstante, esta situación cambió cuando Gran Bretaña, percatándose de su superioridad al notar los efectos de la industrialización, se dio cuenta de que no tenía nada de que protegerse y comenzó a aplicar políticas librecambistas. Así, a partir de 1850 Inglaterra derogó múltiples leyes arancelarias, como las Corn Laws -relativas a los cereales- y firmó varios tratados librecambistas. Uno de los más importantes fue el tratado Cobdeb-Chevalier, firmado con Francia.
Aun así, a partir de 1880, el Reino Unido regresó al proteccionismo a causa de la dura competencia de Alemania y Estados Unidos. Es decir, cuando vio que su superioridad peligraba optó por volver a protegerse. Este proteccionismo generalizado se mantuvo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Imperialismo, potencia militar y la Gran Divergencia Las dos Revoluciones Industriales supusieron un verdadero punto de inflexión en el terreno bélico. Y es que, anteriormente, la fabricación de armas había sido artesanal y las guerras se regían más por el honor, de forma similar a las justas de caballeros medievales, que no por el patriotismo actual. Esto, obviamente, cambió con la mecanización de las fábricas, lo que permitió, por primera vez, producir armas de forma estandarizada.
Lo anterior incrementó enormemente la capacidad bélica de los distintos países, que se enzarzaron en una especie de competición de ingeniería militar. Dicho de otra forma, las naciones occidentales dieron mucha mayor importancia a la industria militar y los estados la promovieron enormemente. Al fin y al cabo, su autonomía dependía de ello, ya que los países débiles eran susceptibles de ser conquistados. En esta época se crearon también múltiples armas pesadas, como la ametralladora, y se mejoraron otras como los cañones.
Las estrategias militares y la logística también cambiaron, ya que, como sucedió posteriormente en la Gran Guerra, toda la población civil se veía afectada por el conflicto, puesto que era movilizada para las fábricas...
A raíz de la superioridad militar y económica, las naciones occidentales quisieron expandir sus redes comerciales mediante métodos poco ortodoxos. Así, gracias a los avances militares, obligaron a los países africanos y asiáticos a firmar tratados de comercio desiguales, en ocasiones conquistándolos. Esta práctica recibe el nombre de imperialismo, y fue una especie de colonialismo realizado en Asia y África.
Otra de las razones del imperialismo fue la necesidad de abrir nuevos mercados y obtener materias primas. Dicho de otra forma, en Gran Bretaña ya no se podían construir muchas más vías de ferrocarril, pero en Sudan o Egipto sí. Además, se podían explotar los recursos naturales de la zona.
A causa del imperialismo y la prosperidad económica europea adquirida gracias a la Revolución Industrial, se produjo la Gran Divergencia o la ampliación de las diferencias existentes entre el PIB por habitante europeo y el de las naciones africanas o asiáticas.
Esto es, mientras que antes de la industrialización el nivel de vida en ciertos países asiáticos y europeos era aproximadamente similar, tras la Revolución Industrial Asia y África siguieron igual, mientras que Europa tuvo un crecimiento económico sostenido.
La revolución de los transportes Dado que la mayoría de países adoptaron políticas proteccionistas a partir de 1880, la Globalización fue debida casi exclusivamente a la caída de los precios de los transportes. En primer lugar, la construcción de múltiples vías ferroviarias por parte de compañías británicas o alemanes en países con poca infraestructura, tales como España, Italia o Portugal, originó una unificación del mercado interno y una convergencia -igualación- nacional de los precios de los productos. Este efecto fue especialmente significativo en los países muy montañosos cuyas regiones no estaban conectadas por canales.
En el terreno naval, la hegemonía del barco de vapor, que superó al de vela gracias a las innovaciones tecnológicas, provocó también un descenso de los precios, aunque menos significativo que el terrestre. Un aspecto importante fueron las mejoras en las comunicaciones, ya que permitieron obtener con mayor facilidad datos sobre los países y las ofertas de trabajo.
La convergencia de precios y PIB por habitante A causa de la revolución de los transportes, se produjo una convergencia o igualación de los salarios y, en consecuencia, de los precios. A raíz de la abolición de la esclavitud en Estados Unidos, un país pobre en mano de obra pero abundante en tierras, los habitantes de las naciones europeas con abundante mano de obra pero escasa tierra emigraron hacia el Nuevo Mundo. Gran parte de los emigrantes eran adultos jóvenes de baja cualificación.
Por consiguiente, se produjo una especie de equilibrio y, por tanto, una convergencia de precios. Además, el Reino Unido, junto a Francia y Alemania, invirtió fuertemente en los países de la periferia europea, tales como Suecia o Dinamarca, lo que originó una convergencia de estos hacia Gran Bretaña.
Tema 5.1: La Primera Guerra Mundial Causas de la Gran Guerra La Primera Guerra Mundial fue debida a múltiples factores. Primero, el colonialismo y el imperialismo explicados en el tema anterior, puesto que, como las nuevas potencias -Alemania principalmente- querían obtener la hegemonía, necesitaban conquistar nuevos territorios para ello, ya sea para abrir nuevos mercados o para obtener materias primas.
Dado que la mayoría ya estaba conquistado, era necesario entrar en guerra para poder anexionar más territorios.
Por otro lado, la zona de Los Balcanes y el imperio austro-hungaro era un polvorín, ya que a causa de los distintos nacionalismos existentes habían muchas tensiones.
Tensiones que originaron dos guerras previas a la Gran Guerra, en 1912 y 1913. Es decir, las aspiraciones nacionalistas de las actuales Bulgaria, Turquía, Serbia, Grecia y Rumania provocaban que la zona fuese muy conflictiva.
Por último, el sistema de alianzas forjado durante la llamada Paz Armada (1870-1913) también fue importante, ya que, al originarse el detonante del conflicto, el asesinato del heredero del trono austro-húngaro, las alianzas decidieron los bandos de forma inmediata.
Es decir, Austria-hungría le declaró la guerra a Serbia, Rusia la apoyó, Alemania apoyó al imperio austro-húngaro, y así sucesivamente. En esencia, habían dos bandos.
La Triple Entente y aliados Imperios centrales y aliados Rusia, Francia y Reino Unido Alemania y Austria-hungría Japón, Serbia, Bélgica, Italia -a partir de Imperio otomano/turco, Bulgaria e Italia 1915- y Estados Unidos -a partir de 1917- La primera guerra total En un principio, todos pensaban que la guerra sería corta y de movimientos rápidos, esto es, la clave de la victoria estaría en la rapidez. Así pues, en un periodo de unos 6 meses la guerra ya se habría acabado, por lo que la población civil no sufriría demasiado las consecuencias de la invasión y el aparato productivo de cada nación no sería movilizado para el conflicto. Nada más lejos de la realidad.
Si bien es cierto que, en un principio, gracias al Plan Schiefflen de los alemanes, Bélgica cayó rápidamente y las tropas centrales llegaron a estar a cuarenta kilómetros de París, los frentes se estancaron rápidamente. Y es que la idea inicial de los imperios centrales era conquistar rápido Bélgica y Francia para poder atacar a Rusia con rapidez, pues el invierno podría resultar letal.
Por consiguiente, la guerra resultó ser larga y de trincheras, dado que duró cuatro años (Agosto de 1914 a Noviembre de 1918), la población civil se vio muy afectada y lo más importante: todo el aparato productivo se puso al servicio de la guerra. Es decir, el Estado puso a su disposición todas las fábricas del país y controló la distribución de los bienes y servicios, no sólo los bélicos. De este modo, los gobiernos de los países beligerantes instauraron una verdadera economía de guerra.
Este tipo de economía supuso un cambio radical a lo que se había venido haciendo desde entonces, tanto en el papel del estado como en la forma de hacer la guerra.
Primero, surgieron grandes innovaciones en este periodo, tales como el tanque o los bombarderos, así como buques de mayor tonelaje. Segundo, la guerra ya no estaba tan determinada por las armas disponibles antes del conflicto, sino por la capacidad de cada nación para construir armas durante el conflicto.
Y, tercero, el gasto público de los países en conflicto aumentó enormemente, lo que se financió con aumentos muy grandes en las deudas nacionales. Obviamente, para soportar tal aumento de deuda, los países beligerantes abandonaron rápidamente el patrón oro, ya que de lo contrario no podrían endeudarse hasta niveles tan elevados.
Una de las pocas consecuencias positivas del conflicto, además de las innovaciones, fue la incorporación femenina al mercado laboral, puesto que, como se necesitaba la mayor mano de obra posible y parte de los hombres estaban en el frente, las mujeres debían trabajar en las fábricas.
Evolución de la guerra Dado que los países de la triple entente poseían el dominio marítimo, organizaron un bloqueo a Alemania para que no pudiera abastecerse. Primero este bloqueo fue parcial -hasta marzo de 1915- y posteriormente total -hasta marzo de 1917-. En respuesta a esta práctica, el segundo Reich organizó la guerra submarina ilimitada, en la que hundía cualquier buque.
Como esta guerra afectaba a los intereses de los norteamericanos, Estados Unidos entró en guerra en 1917 y, pese a que Rusia había firmado la paz con los alemanes debido a la Revolución Rusa, no pudo hacer nada con las fuerzas estadounidenses. El 11 de noviembre de 1918 firmó el armisticio.
El tratado de Versalles (1919) Como Alemania fue la perdedora del conflicto, fue obligada a asumir toda la culpa y, en consecuencia, a hacer frente a las reparaciones de los países dañados. Los términos a los que se comprometió fueron extremadamente abusivos. Respecto a las reparaciones, para hacer frente a las mismas debía: • Entrega de todos los barcos mercantes alemanes de más de 1.400 toneladas de desplazamiento y cesión anual de 200.000 toneladas de nuevos barcos.
• Entrega anual de 44 millones de toneladas de carbón, 371.000 cabezas de ganado, la mitad de la producción química y farmacéutica, la totalidad de cables submarinos, etc., durante cinco años.
• Expropiación de la propiedad privada alemana en los territorios y colonias perdidos.
• El pago de 132.000 millones de marcos – oro (US$400.000 millones actuales) Estas condiciones fueron las que propiciaron la gran crisis económica alemana y, en parte, propiciaron la llegada de Hitler al poder.
Tema 5.2: La Gran Depresión Consecuencias de la Gran Guerra Al término de la Primera Guerra Mundial, se había producido en el mundo un hecho insólito. Por un lado, un conflicto bélico que implicó a prácticamente todo el globo terrestre y que resultó ser extremadamente destructivo, tanto en vidas humanas como en bienes materiales. Y, por otro, Europa se había convertido por primera vez en la historia en un continente deudor, esto es, debía dinero a otras naciones a raíz de las deudas contraídas durante la guerra.
Estas descomunales deudas públicas no pudieron ser repudiadas -impagadas- con facilidad por lo que, además de hacer frente a los cuantiosos gastos de reconstrucción, los países del Viejo Mundo tuvieron que devolver sus deudas, gran parte de las cuales tenían vencimiento a corto plazo.
A su vez, la vuelta a una economía de paz, no centrada en la guerra, fue muy compleja debido a múltiples factores. Primero, el conflicto había provocado una gran destrucción de capital, tanto directamente -destruyéndoles a partir de bombardeos...- como indirectamente -en las guerras las máquinas no se amortizan y se usan incorrectamente-.
Segundo, durante los cuatro años anteriores el Estado había dirigido la economía, originando una fuerte rigidez, gracias al mayor poder de empresas -cárteles u oligopolios1- y trabajadores -sindicatos-.
Además, recuperar los antiguos mercados resultaba también difícil, puesto que otros territorios, que se habían declarado neutrales durante el conflicto, ya vendían sus productos allí o las naciones se industrializaron para poder abastecerse. Aun así, bastantes de estos países también quedaron perjudicados tras la guerra, debido a que las naciones beligerantes no compraban sus productos. Es decir, tanto si habías participado en la guerra como si vendías a los países en guerra, la posguerra te perjudicaba.
En consecuencia, dado que la oferta no pudo ser ajustada con rapidez -por la rigidez de la economía mencionada antes-, se produjeron diversas crisis de sobreproducción, muy nocivas para los agricultores sobre todo, pues hicieron caer mucho el precio de los bienes agrarios. Para solucionar esto, se optó por aumentar el grado de proteccionismo en los países.
La monetización del déficit público y la hiperinflación Con el fin de devolver las deudas contraídas sin necesidad de aumentar impuestos, los distintos países de Europa monetizaron su déficit público. Es decir, pagaron la deuda aumentando la oferta monetaria o imprimiendo más billetes. Como la inflación reducía el valor real -medido en bienes- de la deuda y no tenía que ser aprobado por el parlamento o congreso, era una muy buena opción en ese entonces para los políticos, ya que permitía devolver la deuda casi sin costes.
Obviamente, la práctica anterior originó inflación, y esta fue más alta en los países que emitieron más dinero. Como Alemania, además de pagar las deudas contraídas durante la guerra, debía hacer frente a cuantiosas reparaciones, fue la nación que imprimió más dinero y, por consiguiente, en la que se registró una subida de precios más elevada. Tan grande fue este incremento que se habló de hiperinflación, pues las cifras eran astronómicas. Este hecho fue especialmente significativo en 1923, cuando las tropas francesas ocuparon la zona minera del Rurh y el gobierno decidió pagar los salarios de los mineros en huelga.
La hiperinflación alemana fue resuelta en 1925 gracias al plan Dawes de Estados Unidos, que consistía en una serie de préstamos para que la República de Weymar, como se llamaba a Alemania en ese entonces, pudiese hacer frente a sus obligaciones. Esto 1 Grupo de empresas que acuerdan restringir la oferta para maximizar sus ganancias.
significó una pérdida de peso político de ducha república.
Pese a que en Alemania y, en menor medida, Polonia, se registraron los porcentajes más elevados de inflación, fue un fenómeno generalizado en Europa. En consecuencia, significó la desaparición de los rentistas, en otras palabras, las personas que vivían de los intereses de los bonos estatales y otro tipo de productos financieros.
Los vuelta al patrón oro y sus consecuencias La década de 1920 estuvo caracterizada por los efectos de la posguerra, que incluían una inflación generalizada y un desempleo alto -especialmente en el continente europeo, a raíz de la poca demanda y el aumento de la productividad generado por las innovaciones tecnológicas-. Para solucionar ambas cosas, además de para volver a los niveles de comercio internacional antes de la guerra, se optó por restaurar el patrón cambios oro, el sistema monetario de la primera globalización. Si bien es cierto que en este sistema, además de oro, las reservas podían ser divisas -monedas- de otros países, el funcionamiento era idéntico.
Sin embargo, pese a que Estados Unidos volvió a adoptar con rapidez este tipo de convertibilidad -en 1919-, la instauración del patrón oro fue lenta. Por un lado, las naciones europeas tenían altas deudas y reparaciones que sufragar, por lo que la vuelta a este sistema les impediría hacerlo con la misma facilidad. Es decir, si convertían su divisa al oro, ya no podían financiarse imprimiendo billetes. Relacionado con esto, las altas inflaciones debían ser controladas antes de volver al sistema.
De este modo, a partir de 1925 buena parte de las naciones europeas tenían el patrón oro como sistema monetario. Pese a eso, había todavía una salvedad importante: la paridad o la tasa de convertibilidad -cuantos gramos de oro vale una unidad monetaria-, pues cada país adoptó la que estimó conveniente. Así, mientras que el Reino Unido volvió a la paridad de antes de la guerra, que no se correspondía con el actual valor de la libra esterlina -estaba sobrevalorada-; Francia devaluó el franco a propósito -disminuyó los gramos de oro por unidad monetaria-.
Por consiguiente, Inglaterra se vio seriamente perjudicada por dicha política, ya que, además de la fuerte competencia japonesa y norteamericana, debía lidiar con una divisa sobrevalorada que la hacía aún menos competitiva. Por contra, Francia se benefició de su fuerte devaluación y logró exportar más a raíz de sus bajos precios. Italia, bajo la tutela del fascista Mussolini, también sobrevaloró la lira por motivos de prestigio nacional -”un país fuerte requiere de una moneda fuerte” o algo por el estilo-.
Así pues, aunque el retorno al patrón oro fue beneficioso para la expansión económica en la segunda mitad de 1920, puesto que incrementó los beneficios empresariales y los flujos internacionales de capital, dicho sistema desestabilizó las economías europeas.
Primero, las naciones no podían realizar políticas monetarias expansivas, ya que tenían que mantener los tipos de cambio fijos. Esto les impedía poner en marcha políticas que hubieran permitido reducir el desempleo, por ejemplo.
Por otro lado, un aspecto mucho más importante fue que las naciones no respetaban las reglas del patrón oro. Dicho de otro modo, dado que en Francia y Estados Unidos entraba dinero a raíz de sus altas exportaciones -generadas por su alta competitividad-, las normas del sistema monetario estipulaban que debían incrementar su oferta monetaria. No obstante, no lo hicieron para no salir perjudicados -ya que originaría un aumento de sus precios-.
Por consiguiente, los países con déficit comercial tuvieron que aumentar sus tipos de interés para mantenerse en el patrón, lo que tuvo un efecto negativo sobre sis economías.
Esto originaba las llamadas crisis de tipos de cambio fijos, pues los inversores no creían que pudiesen mantenerse en el sistema y vendían sus divisas para comprar dólares o francos. Esto provocaba que estas naciones, en las que salía oro, tuvieran que subir todavía más el precio del dinero, originando así un círculo vicioso.
La década de 1920 Aunque el patrón oro tuvo graves consecuencias sobre la economía europea, la segunda mitad de la década de 1920 fue un periodo de crecimiento económico sostenido. De este modo, pese a las políticas proteccionistas, las innovaciones tecnológicas generadas por la guerra originaron un mayor progreso tecnológico. Esto desembocó en un aumento de la producción en las industrias modernas, tales como la química, la eléctrica o la automovilística.
Además de estas innovaciones, hay que destacar que las nuevas formas de organización empresarial y producción en las fábricas, junto a la inversión en capital físico y humano, originaron este crecimiento industrial. En consecuencia, los precios de los productos se redujeron y su demanda se incrementó, pues eran más asequibles.
Así pues, a lo largo de los años 20, encontramos una situación dispar en los diferentes territorios. Primero, Francia se benefició de la depreciación del franco, mientras que Inglaterra sufrió con la vuelta al patrón oro, como expliqué antes. Respecto a América Latina, se industrializó a causa de la imposibilidad de importar producida por la Gran Guerra -industrialización por sustitución de importaciones-. Por último, en cuanto a Asia, estaba perjudicada por la colonización inglesa y la presión japonesa, ya que el imperio del sol naciente poseía planes de expansión en la zona.
La Gran Depresión: el crack de la bolsa y el papel del patrón oro En 1929, la bolsa de Nueva York, la más importante del mundo, sufría una burbuja especulativa. Esto es, los precios de las acciones estaban sobrevalorados y tan solo aumentaban por el hecho de que los inversores creían que aumentarían. Esta burbuja fue incentivada, además, debido al crédito barato y a la entrada de capitales -quese invertían en bolsa- que sufrió Estados Unidos, debido al quebrantamiento de las reglas del patrón oro explicado anteriormente.
Con el fin de frenar las inversiones especulativas y proteger a los agricultores, la reserva federal incrementó los tipos de interés y los aranceles. Esto ocasionó una desconfianza de los inversores e hizo que la bolsa se desplomara. Dicha caída de las cotizaciones tuvo dos efectos principales en la economía: reducir el valor del patrimonio de las familias, lo que provocó una disminución del consumo; y empeorar las expectativas empresariales, lo que disminuyó la inversión.
Para volver a equilibrar la economía, Estados Unidos decidió volver a incrementar los tipos de interés para propiciar la entrada de capitales y la inversión, así como para disminuir los precios y exportar más. Es decir, el gobierno quería compensar la disminución del consumo exportando más a través de una rebaja de sus precios y quería captar más inversiones con mayores tipos de interés.
No obstante, esta política tuvo el efecto contrario. Dado que Estados Unidos no aumentó la oferta monetaria como mandaban las reglas del patrón, las otras naciones tuvieron que realizar políticas restrictivas -incrementar el precio del dinero- para mantenerse en el sistema. Por consiguiente, el paro y la caída de la producción se extendieron por el mundo, y agravaron la crisis. Dicho de otra forma, se generó un círculo vicioso: Estados Unidos aumentaba los tipos, lo que obligaba a otras naciones a incrementarlo, generando un mayor desempleo y menor demanda, lo que obligaba a los norteamericanos a subirlos de nuevo.
Además del incumplimiento de las reglas del patrón oro, la rigidez de la economía tuvo bastante que ver con la crisis, puesto que los sindicatos tenían un poder mucho mayor. Es decir, no aceptaron la rebaja de salarios nominales y, a raíz de la deflación o el descenso de los precios -a causa de las políticas monetarias restrictivas-, sus sueldos reales -en términos de bienes- aumentaron.
La Gran Depresión: las crisis bancarias y las políticas fiscales expansivas A raíz de la caída de los precios generalizada y la desconfianza, los ciudadanos decidieron retirar masivamente sus ahorros, pues se habían producido crisis bancarias en los años veinte. Sin embargo, la deflación depreció los activos bancarios y la venta de estos no fueron suficientes para pagar sus deudas, lo que hizo que muchos quebraran.
Las quiebras sistemáticos originaron pánicos bancarios. La coyuntura anterior fue todavía más grave por la falta de actuación de los bancos centrales, que no actuaron como prestamistas de última instancia.
Por otro lado, el miedo de las naciones a los déficits presupuestarios, es decir, a las políticas fiscales expansivas agravaron todavía más la recesión. En otras palabras, pese a que se incrementó tímidamente el gasto público, podría haberse evitado la caída tan grande del desempleo mediante un plan de gasto público más ambicioso. Además de por las presiones de los mercados, la tendencia hasta entonces era que el presupuesto debía estar equilibrado.
Explicaciones de la Gran Depresión La Gran Depresión fue la mayor crisis económica mundial durante un periodo de paz, por eso resulta tan importante comprenderla. Y es que todavía hoy no se entiende cómo una nación, sin una guerra, puede ver tan perjudicada su economía. Principalmente, la Gran Depresión generó un desempleo muy elevado y una caída de los precios y de la producción -sobre todo industrial-. Aunque con anterioridad he recalcado la importancia del patrón oro, el crack de la bolsa y las consecuencias de la Gran Guerra como causas de la Gran Depresión, existen otras explicaciones alternativas y complementarias.
En primer lugar, Keynes, quien desaprobó la vuelta al patrón oro del Reino Unido, achaca la crisis a desequilibrios de la demanda agregada. Como hemos visto, la posguerra generó crisis de sobreproducción, que fueron solucionadas gracias al proteccionismo. No obstante, los desequilibrios entre salarios y beneficios -las ganancias de las empresas no se traducían en sueldos mayores- provocaron que los productos no pudieran ser absorbidos y se acumulasen. Las expectativas, es decir, el fuerte pesimismo, junto a políticas inmediatas y eficaces, también desempeñaban un papel importante.
A su vez, Milton Friedman estableció que la depresión era debido a la falta de políticas monetarias expansivas, a causa del mencionado incumplimiento de Francia y Estados Unidos de las reglas del patrón oro. La escuela austríaca, por su parte, achacó la crisis a la falta de flexibilidad de los salarios, que no bajaron debido a la petición formal del presidente Hoover y al poder sindical. Según ellos, la intervención estatal habría agravado el problema.
Políticas económicas: salida del patrón oro y proteccionismo El patrón oro jugó un papel fundamental en la Gran Depresión, pues determinó qué países tuvieron menos dificultades para recuperarse y a cuáles les costó más esfuerzo.
Principalmente, las naciones que abandonaron la convertibilidad con el oro salieron más rápido ya que pudieron realizar políticas monetarias expansivas, reduciendo así los tipos de interés. El ejemplo más relevante fue el Reino Unido, que había aprendido la lección en los años veinte, periodo en el que se vio muy perjudicado por el sistema monetario. Francia, por el contrario, fue duramente golpeada por la depresión al permanecer en el patrón oro.
Al mismo tiempo, las distintas naciones adoptaron una escalada proteccionista a raíz del arancel Smooth-Hawley norteamericano, que inició un aumento sistemático del grado de proteccionismo como represalia. Esta práctica de intentar salir de la depresión empobreciendo al vecino agravó todavía más la situación al impedir que los diversos territorios se beneficiaran de las ventajas del comercio internacional.
Políticas económicas: Estados Unidos y el Reino Unido Franklin D. Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, realizó un plan de gasto público para combatir la crisis: el New Deal. El primero, en 1933, consistió en tres aspectos principales. Primero, la ley Glass-Steagal, que regulaba el sistema bancario y establecía, entre otras cosas, la creación de un Fondo de Garantía de Depósitos.
Segundo, un plan de obras públicas para reducir el desempleo y, por último, se estableció un salario mínimo común en todos los estados para unificar el mercado laboral. El segundo New Deal, de 1935 a 1938, fue más ambicioso: se creó un sistema de seguridad social y las obras públicas eran mayores.
Por su parte, el Reino Unido, como expliqué anteriormente, abandonó el patrón oro y no fue tan afectado por la crisis. Este impacto relativamente menor fue también debido a la creación de un área comercial común con sus colonias: la commonwealth, que establecía aranceles exteriores muy altos pero interiores muy bajos o inexistentes.
Políticas económicas: La Unión Soviética En 1917, Rusia todavía continuaba siendo un país muy atrasado, puesto que con la excepción de Moscú y San Petersburgo su población era agraria en un altísimo porcentaje. A raíz de la inestabilidad generada durante la Gran Guerra, en 1917 se produjo una revolución en la que el Tzar, monarca ruso, abdicó. Entonces surgieron dos grandes frentes, que se correspondían con las dos vertientes del partido socialdemócrata ruso: • Mencheviques: La facción más moderada. Propugnaban la necesidad de que en Rusia hubiera una revolución burguesa -como la Revolución Francesa- para después poder hacer la comunista.
• Bolcheviques: La facción más extrema y la que agrupaba la mayor parte de la población. Liderados por Lenin, establecían que era el momento de hacer la revolución comunista, sin necesidad de pasar por puntos intermedios.
Poco después de la primera revolución, los bolcheviques fueron ganando aún más poder y, finalmente, hicieron la Revolución Comunista en ese mismo año. Sin embargo, este hecho significó el inicio de una Guerra Civil2, que enfrentó a bolcheviques -ejército rojo- y no bolcheviques -ejército blanco-. Pese a que ganaron los primeros, la victoria tuvo un gran coste, ya que Rusia adoptó un comunismo de guerra en esos años -racionamiento, producción dedicada al armamento...- y la producción volvió a niveles del siglo XIX.
Ante estas duras circunstancias, Lenin, presidente de Rusia, opta por hacer una especie de política mixta, ya que piensa que el país todavía no está preparado para el comunismo. La llamada nueva política económica (NEP) establecía políticas de mercado -propiedad privada de ciertos medios de producción...-, incentivaba la inversión extranjera y la agricultura.
Sin embargo, tras la muerte de Lenin y el surgimiento de Stalin, esta política fue sustituida por los famosos planes quinquenales -en 1928 empezó el primero-, que consistían en una economía totalmente planificada. El objetivo del estalinismo era industrializar muy rápidamente la Unión Soviética, trasladando población agrícola a la industria. Para ello, colectivizó tierras y ejecutó una política de coerción -amenazadorasobre los campesinos con el fin de que la agricultura estuviera al servicio del sector industrial. Además, los precios fijados ocasionaron desequilibrios en la oferta.
Ciertamente, los planes de la URSS dieron resultado y, como la economía era autárquica -aislada del resto del mundo-, apenas sufrió la Gran Depresión y, como consecuencia de las políticas mencionadas, se industrializó con rapidez, sobre todo en el ámbito de la industria pesada.
2 Rusia había abandonado la Primera Guerra Mundial tras la primera revolución al firmar un armisticio con Alemania.
Políticas económicas: Alemania y América Latina En 1933, Hitler llegó al poder a raíz del profundo malestar social generado por el alto desempleo y la pérdida de credibilidad de la República de Weymar. En su primer presupuesto(1933-1934), no aumentó considerablemente el gasto público -el presupuesto era equilibrado- pero lanzó un gran programa de obras públicas para frenar el desempleo. Así pues, no fue hasta 1935 cuando los nazis revelaron su propósito: iniciaron una política de rearme incentivando la industria militar, controlaron precios y salarios para tener la inflación y el desempleo bajos e iniciaron una política autárquica -de autosuficiencia-.
En cuanto a América Latina, cada país tuvo una experiencia diferente: • Chile fue el país más afectado, ya que su modelo dependía de dos productos .-el salitre y el cobre, principalmente este último-. Con la producción del salitre sintético alemán, mucho más barato, el modelo quebró.
• Argentina se ve perjudicada por disminución de las exportaciones de carne y trigo.
• Brasil es afectado gravemente por la disminución de los precios del café.
• México sufre las consecuencias de la revolución.
Tema 5.3: La Segunda Guerra Mundial Causas de la guerra Al término de la Primera Guerra Mundial, Alemania había sido derrotada y humillada mediante el Tratado de Versalles, que le imponía unas condiciones draconianas: pagar las reparaciones, entregar las regiones de Alsacia y Lorena a Francia.... A raíz de esto, la situación económica alemana durante la posguerra era muy mala y, pese a recuperarse brevemente gracias al plan Dawes, fue duramente azotada por la Gran Depresión. Esto permitió que los nazis llegaran al poder.
Así pues, tras la llegada al poder, Hitler decidió hacer realidad las ambiciones imperiales que Alemania tenía desde su formación. Además, la necesidad de formar un imperio cobró todavía más importancia debido al alto proteccionismo existente y al recuerdo del bloqueo naval. Es decir, Alemania carecía de ciertos minerales raros necesarios para hacer buenas armas por lo que, para evitar perder una futura guerra por falta de suministros, optó por expandirse por el Viejo Mundo. A Italia y Japón, que se estaba expandiendo por el continente asiático, les ocurría lo mismo.
A su vez, tanto Francia como el Reino Unido no respondieron cuando Hitler anexionó -ocupó- a Austria y Checoslovaquia. Tampoco intervinieron en la Guerra Civil española, que fue una suerte de campo de pruebas para el armamento del Tercer Reich. Esto otorgó una ventaja inicial al Führer.
En cuanto al sistema económico alemán, podríamos definirlo como un capitalismo de estado. Es decir, el sistema económico no era liberal, pero garantizaba la propiedad privada, la asignación de bienes se hacía de forma similar a un libre mercado y el Estado solo creaba empresas públicas si no podía usar privadas. De este modo, si las empresas privadas no querían colaborar con el régimen nazi, se creaba una pública.
La eficiencia en la producción La clave de la guerra no fue las armas que poseía cada bando al inicio de esta -Alemania resultaba victoriosa en esta comparación-, sino la capacidad de producción durante el conflicto. Es decir, los aliados salieron victoriosos porque poseían un modo de producción mucho más eficiente que las potencias del eje -Japón, Italia y Alemania-. En esencia, mientras que las democracias occidentales y la Unión Soviética concedieron enorme importancia a la logística y a la producción industrial, las potencias fascistas no explotaron este aspecto a raíz de conflictos internos entre militares e industriales.
Así pues, Alemania, pese a conquistar un gran territorio y aumentar su capacidad de producción, no pudo aprovechar las ventajas de la producción en masa debido al constante perfeccionamiento de las armas -de muy alta calidad- y a las dificultades de coordinación políticas. De este modo, su producción se estancó. Como contrapartida, Estados Unidos, mediante un ambicioso plan de rearme, el Victory Program, logró producir más que todas las potencias del eje juntas en un solo año. Por consiguiente, hacia 1942 Alemania y sus aliados no tenían ninguna posibilidad de ganar la guerra.
Tema 6.1: Bases institucionales y modelos de crecimiento Las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial Tras el conflicto, el comunismo se expandió en Europa del Este, donde la Unión Soviética creó estados satélite -Hungría, Polonia...- y en varias naciones asiáticos, en las que se hicieron revoluciones comunistas. De este modo, en Corea del Norte y Vietnam se crearon estados comunistas y, posteriormente, Mao Zedong hizo lo propio al ganar la guerra civil china en 1949.
Este proceso de expansión consolidó la presencia de dos superpotencias antagónicas en el mundo: Estados Unidos, líder del bloque capitalista, y la Unión Soviética, representante del socialismo. La rivalidad entre ambos bloques fue en aumento hasta que, en 1947, dio comienzo la llamada Guerra Fría, en la que hubo múltiples enfrentamientos por el control de varias zonas del globo.
A su vez, la divergencia o atraso de Europa respecto a Estados Unidos quedó patente tras la Segunda Guerra Mundial. Dado que no había habido batallas en suelo norteamericano, y que el aumento del gasto militar y educativo generó un impulso a la demanda interna y múltiples innovaciones tecnológicas -nailon, penicilina...-, la economía estadounidense se vio muy beneficiada por el conflicto. Por contra, en Europa se había producido una gran destrucción, tanto humana como material -infraestructuras, máquinas...-, que dificultaban todavía más la recuperación.
Finalmente, de forma similar a lo sucedido en la Gran Guerra, las naciones latinoamericanas sufrieron una industrialización por sustitución de importaciones -se industrializaron al no poder importar productos de los países beligerantes-. Al término del conflicto, estos territorios implantaron políticas proteccionistas para proteger a su industria.
La política de la posguerra: Cooperación y Bretton Woods Las naciones occidentales habían aprendido la lección con lo acontecido con el tratado de Versalles y decidieron realizar una política de posguerra diferente. Así pues, no aplicaron revanchismos ni nada similar, sino que optaron por la cooperación. De este modo, los vencedores ayudaron a los vencidos a recuperarse y los estados europeos tomaron un papel más activo en ayudar a los más necesitados -huérfanos..-. Se comenzó también a liberalizar el comercio exterior.
A su vez, era necesario encontrar un sistema que substituyera al patrón oro y, dado el liderazgo político y económico de Estados Unidos, el dólar era la opción más adecuada.
Por consiguiente, en los acuerdos Bretton Woods (1944) se estableció un sistema de tipos de cambios fijos que asignaba a cada moneda una paridad distinta con respecto al dólar. El oro no se abandonó, ya que tenía un tipo de cambio con el dólar de 35 dólares la onza.
A diferencia del patrón oro, se permitía depreciar una moneda cuando un país estaba en dificultades y se podía realizar una política monetaria autóctona. Es decir, los tipos de interés podían ser modificados. Para que esto no alterara la estabilidad del sistema, se establecieron controles de capitales, por lo que un francés no podía invertir en un país con mayores tipos de interés, por ejemplo. Destacar que en estos acuerdos se crearon también organizaciones para favorecer la diplomacia (ONU), el sistema monetario y el comercio internacional internacional (FMI y GAPP, respectivamente)...
La política de la posguerra: el Plan Marshall y el Estado del Bienestar En 1947, las malas cosechas sistemáticas y la escasez de moneda en efectivo dificultaron la reconstrucción económica. Esto puso en peligro la supervivencia del capitalismo en europa occidental y, por tanto, Estados Unidos decidió actuar para evitar la expansión del bloque soviético. Así surgió el Plan Marshall, un conjunto de ayudas económicas a las distintas economías europeas para ayudarlas a financiar su recuperación. Como contrapartida, los países receptores de las mismas se comprometían a echar a los comunistas del gobierno, a liberalizar el comercio y ceder sus bases a los norteamericanos -para poder defenderse ante un posible ataque de la URSS-.
A su vez, se fundó el Estado del Bienestar para, por un lado, evitar la expansión del comunismo y, por otro, solventar los fallos de mercado. Esto comportó un incremento notable del gasto público -que alcanzó niveles próximos al 40% del PIB- y la prestación de ciertos servicios, como educación, sanidad o seguros sociales -de desempleo- por parte del gobierno.
El crecimiento de occidente en la etapa dorada (1947-1973) El crecimiento europeo en la etapa dorada fue debido principalmente al desajuste provocado por el periodo comprendido entre las dos Guerras Mundiales (1914-1945). Esto es, en este periodo el mundo desarrollado no creció todo lo que debería y tenía, por tanto, un gran potencial. De este modo, mediante una política basada en aprovechar las innovaciones generadas durante las guerras, Europa convergió notablemente hacia Estados Unidos, el líder.
Dicho de otra forma, seguían un modelo similar al descrito por Abramovitz: usaban la tecnología del país líder para intentar alcanzarlo. Esto fue posible por varios motivos.
Primero, la ayuda internacional otorgada por estados Unidos -plan Marshall- y la posibilidad de importar tecnologías y técnicas de producción norteamericanas. Segundo, el aumento de la tasa de inversión, que permitió beneficiarse de la acumulación de capital, y de la oferta de trabajo a raíz de las migraciones de europa oriental, lo que contuvo los salarios.
También es necesario destacar la estabilidad creada por el sistema de Bretton Woods y la revolución verde. Esta revolución agrícola permitió incrementar enormemente la productividad mediante piensos especiales -lo que hizo que la carne dejara de ser un bien de lujo, ya que la cría de animales se intensificó en espacios reducidos- y otros productos químicos. Por consiguiente, buena parte de la población agraria ya no tenía trabajo y podía desplazarse hacia la industria. Mencionar la importancia de la política sindical, que dejó la tradicional lucha de clases y aceptó la contención salarial a cambio de las buenas condiciones económicas -pleno empleo, baja inflación...En suma, las naciones que estaban menos desarrolladas tuvieron un mayor crecimiento económico pero, en general, -con la excepción de Irlanda-, todas las naciones capitalistas europeas convergieron hacia Estados Unidos.
El crecimiento asiático en la etapa dorada (1947-1973) Japón fue un país muy afectado por la guerra, ya que su gasto militar en el conflicto fue muy elevado -llegó a alcanzar cifras del 80% del PIB- y sufrió continuos bombardeos. Tras ser ocupado por las tropas norteamericanas para coordinar su recuperación, en el país del sol naciente se impone un modelo heterodoxo o mixto, con un estado muy intervencionista en la economía, aunque de forma diferente al europeo.
En otras palabras, además de implantar el Estado del Bienestar, el gobierno japonés, y los asiáticos en general, promovió la industrialización mediante subvenciones, exenciones fiscales y voluminosos pedidos estatales. Además, realizaban una inversión pública considerable a través del presupuesto gubernamental y la colaboración con empresas privadas. También fomentaban las exportaciones con ayudas y subvenciones, así como a través del ministerio de comercio industrial e industria, y respaldaban a través del banco central a los bancos con bajo volumen de capital.
Por otro lado, tanto Japón como Corea, invadida por los japoneses en la Segunda Guerra Mundial, se beneficiaron de las guerras libradas por Estados Unidos contra los comunistas. De este modo, tanto en la guerra de Corea, que dividió a Corea en dos partes, una comunista -Corea del Norte- y otra capitalista -Corea del Sur- como en la del Vietnam, Estados Unidos realizó muchos pedidos a Japón y Corea, y las usó como base militar.
Ligado a esto, conviene destacar el modelo de la oca, usado por muchas naciones asiáticas. Consiste en una industrialización por partes, en las que se pasa de un sector a otro. Primero se comienza con los textiles, en los que se usa mucha mano de obra y, en consecuencia, permite tener ahorro y acumular capital. Posteriormente, se pasa al acero, y luego a sectores con más valor añadido -electrónica...-. En esencia, captan sectores cuya producción no es todo lo rentables que debería en los países desarrollados.
Tema 6.2: La crisis del petróleo y fin de la era dorada Un repaso a los sistemas monetarios Característica 1870-1913 1919-1930 Tipos de cambio Fijos De flexibles fijos3 Flujos de capital Altos internacional Altos Diferenciales de Bajos los tipos de interés Altos cayendo 1931-1939 a Flexibles Tasas inflación Sí de Uniformes Fijos en el corto plazo Bajos Bajos pero Altos Altos Ajustes del tipo No permitidos de cambio nominal4 Convertibilidad de divisas 1950-1973 Sí Diferencias nacionales Permitidos Permitidos Controles limitados Sólo para comercio el Diferencias nacionales significativas El colapso del sistema financiero internacional En 1971, el gobierno norteamericano reduce la paridad o equivalencia del dólar frente al oro -se necesitan más dólares para adquirir una unidad de oro-. Ese mismo año, Nixon abandona la convertibilidad de esta divisa al oro y acaba así con el sistema Bretton Woods que había regido la economía mundial hasta entonces. Los motivos de esta drástica decisión fueron varios, pese a que todos estaban relacionados con la imposibilidad de Estados Unidos de hacer frente a sus deudas.
Por un lado, el gasto público -y la deuda nacional- norteamericana aumentó notablemente a raíz de la competencia contra la Unión Soviética por el dominio mundial y la guerra del Vietnam, así como por las políticas sociales. Esto provocó un aumento del déficit. Además, la economía estadounidense perdió competitividad respecto a la japonesa, el territorio que más creció en la época dorada.
Así pues, como no era necesario ningún respaldo a la hora de emitir dólares, la oferta monetaria se incrementó sustancialmente. Por consiguiente, dado que el dólar era la divisa más importante, la liquidez mundial aumentó, lo que generó inflación. Estos desequilibrios en la estabilidad de precios tuvieron dos grandes efectos.
Por un lado, los sindicatos demandaron salarios mayores, puesto que las expectativas de inflación cambiaron. Es decir, en un sistema de tipos de cambio fijos, la inflación ha de estar bajo control, por lo que tras la desaparición del sistema ya no tenían garantías de que eso fuera así. Y, por otro, las políticas monetarias y fiscales keynesianas perdieron credibilidad al afectar solo en el nivel de precios y no en la producción y el empleo. Esto es, si las expectativas de inflación se adaptan muy rápidamente a la nueva oferta monetaria y al gasto público, estas políticas no tendrán efecto.
3 Se refiere a que los países fueron adoptando progresivamente los tipos de cambio fijos, esto es, el patrón oro.
4 Posibilidad de devaluar o apreciar la moneda.
La crisis del petróleo y la estanflación En 1973, debido al apoyo norteamericano -y, por extensión, occidental- a la causa israelí, los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), mayormente islámicos, encarecieron el precio del crudo para castigar a las naciones occidentales. Dado que la mayoría de las máquinas usaban esta energía, los costes de producción se encarecieron mucho y, debido a eso, ya no resultaba tan rentable producir, por lo que el desempleo aumentó en los sectores en los que se sustentaba el crecimiento económico -industria química, automotriz...-. Al mismo tiempo, la inflación también aumentó por el encarecimiento del petróleo.
Así pues, surgió el fenómeno llamado estanflación, es decir, inflación y estancamiento a la vez. Para combatirlo, las naciones occidentales utilizaron políticas keynesianas de demanda: aumentar el gasto público para frenar el desempleo. Esto, en lugar de frenar el paro, lo aumentó, ya que el problema residía en la oferta y no en la demanda. Es decir, en lugar de subvencionar -hacer pedidos- a las industrias para evitar su cierre, los gobiernos deberían haber estimulado su mejora o reconversión: usar otro tipo de energía...
Como consecuencia de este fracaso, los gobiernos adoptaron unas nuevas políticas: las neoclásicas, propugnadas por Milton Friedman. En ellas, se acentuaba la necesidad de controlar la inflación mediante los tipos de interés, y la necesidad de liberalizar y desregular los mercados, pues estos eran eficientes por sí solos. Además, en este periodo se criticó por primera vez el Estado del Bienestar a causa del enorme gasto público necesario para sufragarlo.
En suma, podemos decir que, si la crisis del petróleo no se hubiera producido, el crecimiento económico hubiera terminado más pronto que tarde, ya que los países ya se habían aprovechado del desequilibrio temporal ocasionado por las dos guerras mundiales.
Por tanto, la brecha se estaba reduciendo y no tenían mucha más capacidad para crecer.
Tema 6.3: La economía mundial en las últimas tres décadas La descolonización Tras la Segunda Guerra Mundial, las metrópolis -Francia y Reino Unido básicamentequedaron muy perjudicadas tanto económicamente como en lo referente al prestigio.
Dicho de otro modo, disponían de menos recursos para hacer frente a los movimientos secesionistas de las colonias y, además, varios de estos territorios fueron ocupados por potencias del eje, por lo que ya no tenían tanta capacidad de infundir temor en la zona.
Además, Estados Unidos apoyaba la autodeterminación de los pueblos, lo que reforzó las aspiraciones nacionales de estos.
Así pues, varias colonias asiáticas y africanas se independizaron en la década de los 50 y los 60. No obstante, tras la independencia muchas economías se encontraron igual o peor que antes, ya que poseían una baja capitalización -había muy poca industriay su capital humano era pobre. También tenían que hacer frente a múltiples epidemias y pandemias, así como aumentar considerablemente el nivel de gasto público para sufragar los gastos de la creación de un nuevo estado.
Respecto a Asia, en muchas naciones surgieron socialismos heterodoxos, lo que originó disputas entre las dos grandes potencias -los estadounidenses y los soviéticospor el control de la zona. Además, se produjeron intervenciones extranjeras importantes, como en el caso del Canal de Suez, que fue nacionalizado, lo que perjudicaba mucho a los británicos. Estos conflictos generaron problemas institucionales graves.
En cuanto a la política económica, gran parte de los nuevos países, viendo los grandes resultados de la Unión Soviética, optaron por una industrialización por sustitución de importaciones. En otras palabras, dejaron de lado su especialización en productos primarios y adoptaron políticas proteccionistas para ayudar a su incipiente industria.
Estas políticas también se hicieron para controlar los desequilibrios en la balanza de pagos.
El modelo chino Antes de 1978, la economía china se basaba en la absoluta prioridad de la agricultura.
Tras la elección de Deng Xiaoping como dirigente, esto cambió. Si bien es cierto que la agricultura continuaba siendo la base del crecimiento, ya que mediante la mejora de esta podría traspasar población activa a la industria, la industrialización también fue esencial.
En primer lugar, se establecieron zonas de libre comercio -sobre todo en la costa- y se analizó si funcionaban o no. La conclusión derivada de todo esto es que, allí donde había una gran demanda de trabajo -lugares con mucha población agrícola-, el libre mercado funcionaba debido a los bajos sueldos.
A su vez, se permite la inversión e iniciativa privada con el fin de incentivar la industria, basada en un modelo exportador. Pese a ello, el Estado seguía teniendo un gran peso ya que aplicó políticas muy intervencionistas similares a las de Japón y siguió controlando las empresas estratégicas.
La caída de la URSS En los años 60, los problemas intrínsecos del comunismo ya habían aflorado: la imposibilidad de planificar la economía de forma realista, las dificultades de transportar información y la gestión de incentivos. Como las innovaciones tecnológicas agravarían el problema, la URSS decidió no aplicarlas, lo que hizo que se quedara muy atrasada. Esto, junto a la poca disponibilidad de bienes de consumo y las crisis de los 80, hicieron que el sistema estuviera condenado ya desde la década de los 70-80, ya que la población se inmiscuyó en las revueltas políticas.
No obstante, la caída logró frenarse gracias al encarecimiento de los precios del crudo, que permitió financiar las múltiples empresas ineficientes de las que disponía el país. Sin embargo, debido al creciente gasto militar para competir con los norteamericanos, la economía soviética todavía presentaba serias deficiencias.
Así pues, Gorbachov intentó recuperar el crecimiento económico y ser más transparente políticamente. El plan de crecimiento económico, la Perestroika, no dio resultado, pero el de transparencia política, el Glanost, sí, lo que permitió que salieran a la luz casos de corrupción. Esto último aceleró la caída del sistema, que acabó disolviéndose el 25 de diciembre de 1991.
El neoliberalismo A raíz de la crisis del petróleo y su consecuente estanflación, las políticas neoliberales, fundamentadas en el control de precios y el libre mercado, cobraron mucha fuerza. En esencia, fueron dos dirigentes principales quienes las aplicaron. Margaret Tatcher, presidenta del Reino Unido, establece un gobierno austero y pone fin, entre otras cosas, a las subvenciones del carbón, lo que origina una fuerte conflictividad social. Pese a que tenía pocas posibilidades de resultar reelegida, la Guerra de las Malvinas librada con Argentina en 1982 y el éxito de sus políticas económicas permiten que tenga tres mandatos.
A su vez, Ronald Reagan, en Estados Unidos, realiza un programa calcado al de Tatcher: recorta impuestos basándose en la Curva de Laffer -en algunas ocasiones, bajando impuestos la recaudación sube- y establece un costoso programa militar para acabar con el comunismo, la Guerra de las Galaxias, un escudo de misiles.
La crisis económica actual En las últimas dos décadas, solamente Estados Unidos tenía una gran demanda de productos, ya que los otros países estaban inmersos en políticas contractivas. Por un lado, gran parte de Europa debía cumplir los requisitos para entrar en la unión monetaria, mientras que las naciones emergentes incrementaron su ahorro. Lo mismo sucedía con los países con superávits comerciales. De este modo, el crecimiento económico estaba sustentado en deuda, tal como pasó en España durante la burbuja inmobiliaria, por lo que no podía durar para siempre.
Por otro lado, mucho más importante aún, fueron los desequilibrios financieros. Es decir, la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos. Este boom fue provocado por el crédito barato y masivo concedido por las entidades financieras a personas con una solvencia, cuanto menos, muy discutible. Estas hipotecas subprime fueron convertidas en productos financieros muy complejos que fueron comprados y vendidos por todo el mundo -MBS, CDO...-, y también fueron asegurados. Lo anterior fue posible debido a la desregulación bancaria.
Así pues, cuando la burbuja estalló, los precios de los activos bancarios fueron difíciles de cuantificar y, debido a los impagos, la mayoría de entidades financieras de las naciones desarrolladas se vieron afectadas. Esto generó una restricción del crédito y un incremento del gasto público para rescatar a estos bancos, financiado con deuda. Esta restricción afectó notablemente a la inversión, que se redujo.
En cuanto a las políticas adoptadas, pese a que Europa optó por realizar políticas keynesianas, pronto se dejaron de lado para adoptar unas que permitieran conseguir el equilibrio presupuestario y reducir el nivel de deuda. En consecuencia, el Viejo Mundo está sufriendo gravemente la crisis a raíz de sus problemas estructurales -falta de coordinación en el seno de la unión política y monetaria...-, sus políticas contractivas y su falta de credibilidad mientras otras naciones están creciendo.
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