TEMA 2 - Promoción de la Salud, Calidad de Vida y Bienestar Psicológico (Resumen Lectura Obligatoria I) (2016)

Resumen Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Psicología - 4º curso
Asignatura Intervenció en Psicologia de la Salut
Año del apunte 2016
Páginas 6
Fecha de subida 02/04/2016
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Resumen de la Lectura Obligatoria (I) del TEMA 2 - Promoción de la Salud, Calidad de Vida y Bienestar Psicológico, de la asignatura Intervención en Psicologia de la Salud, de la Universidad Autonoma de Barcelona (UAB). Entra en examen.

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INTERVENCIÓN EN PSICOLOGÍA DE LA SALUD (Resumen de Samuel García Lanzo) TEMA 2: PROMOCIÓN DE LA SALUD, CALIDAD DE VIDA Y BIENESTAR PSICOLÓGICO (RESUMEN DE LAS LECTURAS OBLIGATORIAS) LA CIENCIA DEL BIENESTAR PSICOLÓGICO El estudio de la felicidad en perspectiva histórica La preocupación por la felicidad es algo que siempre ha estado ahí, es un tema muy reiterado en la historia del pensamiento humano de preguntarse por las condiciones de la buena vida. La felicidad es un asunto universal y mucho más importante que el dinero.
La función más evidente es que disponer de un “sensor del bienestar” nos facilita regular y dirigir nuestra conducta, tanto en pequeñas cosas cotidianas como en planes de futuro, ya que nos permite detectar si estamos contentos, satisfechos, cómodos o felices, y de ese modo actuar como un mecanismo auto-regulador. De esta capacidad de análisis dependerá que iniciemos cambios de conducta y que evaluemos positiva o negativamente nuestro estado actual o incluso nuestra vida en su totalidad.
Para filósofos y hedonistas, la felicidad consistía en la suma de momentos agradables y de ahí que planteasen que la búsqueda de felicidad fuera una satisfacción inmediata de deseos. Los epicúreos aconsejaban la prudencia, y los estoicos pusieron énfasis en la evitación del dolor. En el siglo XVIII los filósofos utilaristas harían un continuo equilibrio de lo bueno y minimización de lo malo en el centro, lo que consideraban el núcleo de la ética y de actividades humanas.
La tradición filosófica tradicional ha sido influida por Sócrates, Platón y Aristóteles, quienes vincularon la felicidad más bien a poseer y a desarrollar las virtudes, de tal modo que la felicidad consistía en el desarrollo armónico de una serie de capacidades y bienes del ser humano.
El concepto de felicidad es tan abierto que no es muy apropiado como objeto de indagación científica, por eso se utiliza un uso equivalente como “bienestar psicológico o bienestar subjetivo”, y efectuar el análisis de los componentes como el estado de ánimo, emociones, juicios sobre satisfacción, etc.
A mediados del siglo pasado es cuando el terreno científico tomó interés por el análisis científico del bienestar (Seligman, 1998), aquí confluyeron varios factores: - - En primer lugar, tras la II Guerra Mundial, algunos estados se pusieron a impulsar políticas de bienestar En segundo lugar, los avances en Medicina hicieron reducir la mortalidad y aumentar la esperanza de vida, y desde la década de los 1980 no solo se fijaban en reducir las enfermedades, sino también aumentar la calidad de vida En tercer lugar, desde el ámbito sociológico comenzó a crecer el interés del bienestar en los ciudadanos y desde la década 1970 han proliferado encuestas y sondeos para evaluar y cuantificar el estado de bienestar de la población.
Martin Seligman en 1998 toma la presidencia de la American Psychological Association, y propone la Psicología Positiva, básicamente para empezar a canalizar el cambio de foco de la psicología en reparar las cosas de la vida para también construir cualidades positivas. La idea básica es que la psicología y otras disciplinas incorporen el estudio positivo para una mayor comprensión de la naturaleza humana.
Lo que intenta cubrir la Psicología Positiva es lo que propone Seligman (2003). El estudio de lo positivo de la experiencia humana se puede entender desde tres ángulos: - En primer lugar, el análisis de las experiencias positivas (estados de bienestar psicológico, felicidad, estados de flujo o de experiencia optima, satisfacción con la vida, etc.) En segundo lugar, la aproximación al estudio de las fortalezas psicológicas En tercer lugar, es el análisis de las características que configuran y determinan organizaciones positivas (familia, empresa, escuela, barrios, etc.) Así pues, el enfoque del estudio de lo positivo se puede entender desde diferentes unidades de análisis (individual y comunitario) y diferentes contenidos (bienestar y fortalezas).
La arquitectura del bienestar psicológico El concepto de bienestar psicológico (BP) incluye tanto elementos relacionados con el ámbito afectivo como con el evaluativo.
Felicidad  Término general y extendido, además de ambiguo, se suele hacer referencia más a términos como bienestar psicológico Bienestar psicológico o bienestar subjetivo  Término general que incluye elementos reflexivos o valorativos como reacciones y estados emocionales experimentados en el curso cotidiano de nuestra vida.
Satisfacción con la vida  Representa un juicio sobre cómo se considera la propia vida en su totalidad, es una medida cognitiva o evaluativa.
Áreas de satisfacción  Además de satisfacción de la vida, se puede utilizar medidas específicas sobre la satisfacción en diversos dominios, se puede evaluar si se desea cambiar aspectos de su vida en diferentes áreas.
Afecto positivo  Incluye estados de ánimo y emociones con un contenido subjetivo agradable (alegría, cariño, interés…). Forman parte del BP, ya que reflejan reacciones ante condiciones o sucesos que informan positivamente sobre la marcha de la vida.
Afecto negativo  Incluye estados de ánimo y emociones con un contenido subjetivo desagradable (ira, tristeza, ansiedad, preocupación…) y expresan reacciones negativas de la gente ante sus vidas, otras personas o circunstancias. Si la intensidad, duración o frecuencia es elevada, puede ser una señal que la vida no marcha bien y compromete el bienestar y el funcionamiento de las personas.
Placer  Estado subjetivo agradable que normalmente produce una recompensa automática y que suele corregir una necesidad del organismo. Acompañado de emociones positivas.
Emociones positivas  Tendencias de respuesta con múltiples componentes que se desarrollan durante una ventana temporal. Incluye algún tipo de valoración, consciente o no, de algún suceso antecedente.
Estado de ánimo positivo  A diferencia de las emociones, son menos transitorias y menos intensas y no suelen estar ligados a ninguna circunstancia concreta con significado personal.
Calidad de vida  Término más cercano a la economía y a la medicina, hace referencia al grado en que una persona considera su vida como deseable o no.
Lo relevante para el estudio científico del BP es que la valoración más cognitiva puede ser relativamente independiente de vivencias afectivas de la persona, se puede tener una enfermedad o una discapacidad grave, con una reducción sustancial en elementos placenteros cotidianos y a pesar de ello creer que la vida merece la pena.
Así pues, ambos elementos, lo afectivo y cognitivo son dos componentes diferenciados del BP.
¿Cómo es posible que pueda haber discrepancias entre la vivencia afectiva y la valoración general que una persona puede hacer de su vida? Hay varias razones: En primer lugar, el peso del afecto NO es el mismo para todos. Y en segundo lugar es que los sensores para detectar y valorar experiencias positivas mundanas son con toda seguridad diferentes a los que empleamos para evaluar si nos sentimos satisfechos con nuestra vida.
En conclusión, NO se puede reducir el BP a sólo uno de sus componentes, pues nos impediría comprender su compleja naturaleza. La investigación en las últimas décadas ha ayudado a decantar algunos componentes básicos que son considerados intrínsecamente unidos al concepto de BP (Diener, 2003): 1. El afecto (positivo y negativo) 2. La satisfacción GLOBAL con la vida 3. La satisfacción ESPECÍFICA en dominios o áreas concretas.
Afecto positivo, afecto negativo y BP El afecto se entiende como las experiencias anímicas y emociones que experimentamos y que nos informan sobre la marcha de nuestras vidas. La positividad o la negatividad que conferimos al afecto tiene que ver con el tono hedónico (placentero o displacentero) de la experiencia y no tanto con el valor funcional que puedan tener. Todas las emociones tienen un valor adaptativo y calificarlas como positivas o negativas no tiene que ver con su propia naturaleza, sino cómo son vividas por quienes las gozan o padecen.
El afecto refleja nuestra reacción ante cualquier experiencia o situación vital y constituye la plataforma sobre la que la gente efectúa sus valoraciones más globales acerca de su bienestar. El afecto incluye tantas reacciones transitorias y ligadas a estados fisiológicos reconocibles (lo que llamamos emociones) como estados más difusos y permanentes que tiñen nuestra experiencia afectiva de modo continuo (lo que llamamos estado de ánimo).
Cualquier definición de bienestar debe incluir un componente afectivo.
Los trabajos de Bradburn (1969) fueron los primeros que demostraron que la afectividad negativa y la positiva son elementos independientes y NO sólo la cara de una misma moneda o los dos polos extremos de una única dimensión. Así pues, la valoración del BP considera de modo independiente esos dos componentes afectivos que son como el “yin y el yang” del bienestar.
Las emociones positivas son importantes porque son un buen indicador de buen nivel de bienestar. El filoso Schopenhauer pensaba que la alegría era la mayor divisa de la felicidad y el factor que más contribuía en ella, sin embargo no intuía que el camino entre la alegría y felicidad puede andarse en dos direcciones, es decir, no solo el afecto positivo es un buen punto de partida o de anclaje para la felicidad sino que sentirse feliz también puede traer dicha alegría y afectar de modo positivo a nuestra existencia cotidiana. La gente feliz consigue más cosas positivas debido a su mayor sociabilidad, su energía y su estado de satisfacción.
Las relaciones entre satisfacción vital y emociones positivas pueden ser bidireccional: las experiencias positivas contribuyen a la felicidad de la gente, pero a su vez, la gente feliz parece tener más experiencias satisfactorias.
Las investigaciones del afecto se han centrado en varios aspectos críticos: Ingredientes del afecto positivo y del negativo Se entiende que las emociones son estados afectivos que tienen un componente fisiológico característico y un patrón de conducta claro y definido. Desde este punto de vista, cuando se habla de emociones básicas se han distinguido un pequeño grupo de emociones básicas negativas (ira, miedo, asco, y tristeza) y una emoción positiva (alegría). Pero la afectividad es más amplia que estas emociones reconocibles y se amplía a estados anímicos. En este caso, la afectividad positiva puede ser plural y rica (gozo, contento, interés, asombro, entusiasmo, gratitud…) y todo ello juega un papel importante de nuestras vidas desde la infancia. Uno de los aspectos más importantes de la Psicología Positiva es prestar atención hacia este tipo de experiencias positivas que han sido prácticamente ignoradas por la investigación científica.
Polaridad Un asunto teórico es el de si las emociones positivas y las negativas son en realidad entidades o estructuras diferentes e independiente, o si por el contrario, son los polos extremos de una misma dimensión.
Una buena parte de los investigadores sobre las emociones han adoptado una perspectiva dimensional, la justificación viene dada por el hecho de que es muy frecuente encontrar una alta correlación entre emociones en una misma persona, es decir, es frecuente que emociones como la tristeza, la ansiedad o el miedo aparezcan en una misma persona, lo que sugiere procesos comunes a pesar de que puedan distinguirse como experiencias afectivas distintas.
La mayor parte de la investigación sobre BS ha adoptado esta perspectiva al distinguir entre dos dimensiones básicas “placer y activación”. Este modelo ha permitido crear mapas emocionales en los que diferentes tipos de categorías emocionales individuales pueden situarse en alguna coordenada de estos dos ejes. Aún no está resuelto si el afecto positivo y el afecto negativo son dos polos de una misma dimensión o más bien categorías distintas.
¿Pueden coexistir el afecto positivo y el negativo? El termino alemán Schadenfraude es un sentimiento de placer vergonzante que a veces se experimenta cuando observamos desgracias ajenas. Plantear que la Psicología Positiva se ocupa solo de los elementos positivos del ser humano a la vez que niega o ignora los negativos es simplemente falso.
Frecuencia e intensidad de emociones positivas El impacto de la frecuencia y la intensidad en el BP demuestran que no tiene los mismos efectos. En primer lugar, medir la intensidad de nuestras emociones suele ser un parámetro menos informativo porque la fuerza de sus emociones negativas y positivas suele ser parecida. Por ejemplo, la gente que tiende a amplificar o sentir intensamente emociones positivas también lo hace con las negativas. Sin embargo, medir la frecuencia con que se experimenta una emoción positiva o negativa puede tener más interés.
Los estudios de Daniel Kahneman (1999) ha demostrado que las medidas basadas en frecuencia del afecto positivo o negativo son más fiables y validas que las basadas en la valoración de la intensidad. En segundo lugar, las emociones intensas no son habituales en nuestra vida.
Los estudios de Diener, Sandvik y Pavot (1991) sugieren que parece que tiene un mejor efecto promover, disfrutar y sostener placeres cotidianos, aunque nos parezcan diminutos, que buscar placeres más explosivos aunque infrecuentes. La intensidad emocional y las variaciones en dicha intensidad están4 muy ligadas a variables de personalidad, por ejemplo neuroticismo, lo cual esta a su vez ligado al bienestar subjetivo.
Satisfacción Vital Los datos consistentemente revelan que la mayoría de la gente, en culturas y ámbitos muy diversos, se muestra feliz, sin que la variable demográfica, geográfica y económica tenga un gran peso explicativo. Preguntar sobre la satisfacción vital global puede parecer difícil o incluso inapropiado, pero sin duda es algo científicamente necesario y legítimo y, además, el patrón de resultados hallados es muy consistente y ha contribuido a asentar las teorías actuales del BP.
La medida del bienestar Cuando queremos saber si alguien siente placer o dolor o si está satisfecho con su vida, el método mejor, más directo, y más valido es preguntar directamente. En realidad, no hay nadie mejor que uno mismo para responder a esa pregunta y, de hecho, cuando se pregunta a otras personas las correlaciones entre los juicios de esas personas próximas y los del propio individuo son relativamente bajas.
Medir el afecto positivo o negativo resulta menos problemático que la medida de la satisfacción con la vida, pero cuando se nos pide valorar nuestra satisfacción vital, las cosas son algo más complejas. En realidad, estamos intentando responder de un modo relativo la satisfacción vital ¿En comparación con quién? ¿En relación a qué?, responder a esto conlleva procesos complejos y esquemáticos.
La valoración de la satisfacción vital varía según sea un día nublado o soleado, de si tenemos un buen o mal día anímicamente, de si quien hace la pregunta va en silla de ruedas, de si la entrevista se efectúa cara a cara o por correo. Los valores del BP pueden cambiar dependiendo del tipo de escalas usadas. No hay duda de que lo vivido afecta a nuestra valoración d la vida, ésta no queda solo determinada por la cantidad o la intensidad de vivencias concretas. Por ejemplo, el orden de los sucesos positivos y negativos es muy importante para valorar globalmente la experiencia. La mayoría de la gente prefiere una vida de calidad ascendente a una de calidad descendente aunque la suma de satisfacciones sea semejante.
Muchos estudios han demostrado que lo que termina bien se valora bien aunque el sufrimiento haya podido ser mayor. Por ejemplo, la gente cree que cuidar a los hijos es una tarea grata y forma parte de la satisfacción plena vital. Una posible explicación es que los niños y esas pequeñas cumbres es lo que la gente recuerda. La satisfacción vital, por ejemplo, está asociada a un menor riesgo de estar deprimido y de suicidarse.
Teorías del bienestar: ¿Para qué sirve estar bien? Sentirse bien no es un estado contra natura en la especie humana como nos quieren hacer ver algunos pesimistas mal informados, parece que muchos mecanismos psicológicos (por ejemplo, olvido o atención selectivos) operan justamente en la dirección de incrementar el bienestar y reducir el malestar, que nos sintamos dichosos y vinculados a la vida.
La felicidad no es fin de ningún impulso, sino algo derivado de ciertas actividades que producen satisfacción. En las dos últimas décadas se ha desarrollado una variedad de investigaciones que demuestran claramente que los estados de ánimo y las emociones positivas cumplen una función adaptativa. Cuando nos sentimos bien, somos más generosos y altruistas, somos más creativos, y mostramos más benevolencia hacia los demás y hacia nosotros mismos.
Para explicar los efectos de las emociones positivas, la psicóloga Barbara Fredickson (2001) ha propuesto lo que denomina la “teoría de la ampliación y construcción”, según ella, las emociones positivas han sido ignoradas desde los albores del estudio científico de las emociones. Este olvido se ha producido porque las emociones negativas son más fáciles de identificar, están mas presentes en el lenguaje natural y están ligadas a un impulso de actuar según un patrón cerrado y estereotipado.
Lo que plantea esta teoría es que ciertas emociones específicas positivas permiten ampliar los repertorios de pensamiento y acción de la gente, es decir, bajo esos estados, el pensamiento y los repertorios de conducta se vuelven más creativos y más abiertos.
Las emociones negativas son muy útiles justamente por lo contrario: en situaciones extremas activan componentes psicofisiológicos muy específicos y ayudan a poner en marcha conductas bastante automáticas y estereotipadas. En realidad las emociones y estados de ánimo placenteros favorecen conductas de exploración y dedicación y perseverancia.
El según elemento importante de la teoría es que estas emociones permiten de ese modo de construir recursos duraderos personales, sean de tipo físico, intelectual, psicológico o social. El juego es probablemente un buen ejemplo de ello. Gracias a la conducta de juego incorporamos muchos elementos de intercambio social, de prueba de reglas cognitivas, que nos serán muy útiles en la vida adulta.
Como afirma la autora: “mediante experiencias de emociones positivas, por lo tanto, la gente se transforma a sí misma, y se convierte en individuos más creativos, conocedores, resistentes, integrados socialmente y sanos”. Por último, las emociones positivas pueden jugar asimismo un papel muy importante para amortiguar el impacto de las emociones negativas. Quienes manifiestan más emociones positivas presentan una menor probabilidad de tener problemas psicológicos, la inducción de emociones positivas permite soportar mejor el dolor físico.
Más allá del bienestar: fortalezas y virtudes humanas Las corrientes filosóficas y psicológicas eudaimonicas sugieren que la vida plena está ligada estrechamente a desarrollar lo mejor de uno mismo para poder contribuir al bienestar y la felicidad de otras personas o del mundo en general. Seligman y Csikszentmihalyi (200) proponían que este enfoque debería asentarse en tres asuntos centrales: - Experiencias positivas Rasgos positivos individuales Instituciones y organizaciones positivas Por tanto, no sólo conocer los determinantes del bienestar psicológico, sino también explorar y analizar las características positivas de las personas (talentos, virtudes, valores y fortalezas) y aquellas estructuras organizativas (familia, trabajo, sociedades) que deberían ser el vehículo que facilitase y promoviese el bienestar y la potenciación del capital individual y social.
Conclusiones El tema de la invisibilidad de las emociones positivas en la historia de la ciencia es importante por varias razones. Las emociones negativas suelen ser más coloreadas y más vívidas que las positivas, y esto ha hecho que también para los estudiosos de las emociones humanas negativas destacaran más y fueran un objeto casi inmediato de estudio.
Nuestro estado natural no es de una supuesta neutralidad, sino un estado más bien positivo.
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