Artistas impresionistas (2013)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 2º curso
Asignatura Arte siglo XIX
Año del apunte 2013
Páginas 12
Fecha de subida 20/10/2014
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Apuntes de arte con imágenes de las obras

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29.05 Artistas impresionistas Why have there been no great women artists? A partir del siglo XIX algunas mujeres empezaron a brillar: 1) Rosa Bonheur. Primera artista que adquirió un prestigio en la órbita realista que destaca especialmente por su pintura de paisajes. Fue en este momento que se empezó a expandir la idea de que el genio no tenía sexo.
2) Restricciones de la formación académica. Las mujeres tenían prohibido representar figures desnudas (tanto masculinas como femeninas). Justamente, la mujer estaba vetada de antemano a uno de los géneros pictóricos que daba más prestigio a los artistas. Por lo tanto, solamente podía pintar géneros menores (paisaje, bodegones…).
Las mujeres empezaron a brillar cuando desapareció esta restricción.
3) En el siglo XIX hay una visión proteccionista y tolerante hacia la actividad artística femenina. Des del siglo XVII y en creciente durante el XIX, hay una idea de vínculo entre sensibilidad y femenino. Las mujeres de alta sociedad tienen cierta formación estética y musical: la óptica femenina no se valora como en el caso de los pintores masculinos (no se comparan, sería más “dentro de una cuadro hecho por una mujer, está bien”).
¿Por qué el discurso de la genialidad (des del punto de vista masculino) es el que ha primado el discurso artístico? Se tiene que cambiar la perspectiva para ver esa primacía.
1. Berthe Morisot, 1841-1895.
Se inició con Corot y se casó con el hermano de Édouard Manet (su forma de pintar está estrechamente vinculada al pintor porque se formó a su lado).
El impresionismo lo que hace es acercarse con sensibilidad a su entorno. No hay en Berthe Morisot una idea de querer feminizar su óptica, sino que su vivencia es la suya, como cualquier otra.
El escondite, c. 1874.
En ambos casos nos habla de temas relacionados con la maternidad.
La cuna, 1874.
Un crítico dijo de ella que revela hasta qué punto los críticos están condicionados por esa óptica femenina (por ejemplo, las planchadores de Degas son muy similares).
Si nos fijamos en la cuna, Morisot no fragmenta la pincelada (como hacen típicamente los impresionistas), sino que se parece más a Manet (tonos azules del cuadro del propio: una mujer y una niña en las vías del tren). Sin embargo, a diferencia de Manet es más transparente, más translúcido.
Lavanderas tendiendo la colada, 1875.
Tema recurrente en toda la pintura influida por el impresionismo en los años finales del siglo XIX. Era relativamente común en las afueras de las ciudades, en los acampados, se llevara a término esta actividad. No forma parte de algo selecto, exquisito, pero tampoco es un paisaje rural poetizado: interés por un tema que no está connotado.
Reivindicación de los márgenes de la ciudad (no solamente no es un tema urbano ni rural): entre la ciudad y el campo. Reivindicación, por lo tanto, de la marginalidad.
Como pintura, hay una reducción de los colores: colores puros, correspondencia cromática que casi es musical (organizar el cuadro en un leitmotiv).
El espejo, 1876.
Idea de la utilización del espejo como un elemento visual (muy común en la pintura).
En Ingres, el espejo es la manera de ofrecer una realidad igualmente atractiva.
Aquí, sin embargo, la imagen de la figura y la que aparece reflejada son distintas: el espejo no duplica, sino que más bien diluye. Es como si viéramos una imagen real y una imagen de visión: idea de la coquetería y la necesidad de adornarse para seducir (doble realidad de la condición femenina). Divide a la condición femenina en cuanto a ser.
Otro elemento es el gesto de la mujer. Lo normal en la visión masculina es que se acentúe la belleza femenina como poder de seducción. Aquí hay una especie de pesadumbre, de ensimismamiento: no se arregla consciente de ser vista.
Incluso el tirante caído es un descuido: coquetería femenina no desde un mirón exterior (como hacía Courbet en los cuadros de las mujeres peinándose).
2. Mary Cassatt Pintora americana que nació en una familia pudiente. Entró en contacto sobre todo con Manet y Degas. También se ha querido analizar sus obras poniendo énfasis en la condición femenina. En sus cuadros hay una sinceridad de la visión femenina (diferente a la visión femenina vista por los hombres).
Autorretrato, 1878.
Retrato de Louisine Elder Havemeyer, 1896.
No hay una voluntad de alagar a la retratada (a diferencia de lo que sucedía en los retratos anteriores).
El personaje es una amiga suya que era coleccionista de arte. Era sufragista. Las acusaban de querer ser hombres (por querer tener los mismos derechos que los hombres), desfeminización. En el cuadro hay un gesto serio, activo: puede que tenga que ver con esa actitud.
Dos elementos llamativos: (1) el vestido (pintado con pinceladas muy sueltas) y (2) el rostro. Hay una especie de disociación entre el vestido y el rostro: el vestido, muy atractivo y ostentoso, como elemento de seducción, no tiene “nada que ver” con el rostro, para nada atractivo.
Por lo tanto, no hay una utilización del traje como sensualidad, sino que es un elemento independiente.
Después el abanico y la postura de la otra mano, que subrayar la seguridad de ese personaje.
El té de las cinco, 1885.
Traduce algo quinta esencialmente femenino. También se puede relacionar con la propia experiencia de la pintora, quién pertenecía a una condición elevada, y la situación sería una especie de ritual. Ella ve esas cosas desde su propia experiencia, su propia visión.
La cafetera era de su abuela. El cuadro utiliza los distintos elementos que hay en él con una autonomía plástico (no hay una ordenación luminosa de elementos en la composición, por ejemplo), eso hace que los cuadros tiendan a la plenitud. Esa ausencia de jerarquía es el camino de la pintura moderna.
Paseo en barca, 1893-94.
Recuerda a las imágenes de Manet de Argentueil.
La composición viene a ser la misma: espacio pictórico plano, etc.
También hay una reducción de elementos y los colores se van distanciando de la realidad para conseguir una harmonía propia: el color tiene su propia luz.
Mujer de negro en la ópera, 1880.
Se acerca a los impresionistas en cuanto al tema.
Lo que más llamó la atención es el sentido activo de la mirada: el gesto de mirar está relacionado con la curiosidad y la conciencia de estar en un mundo de que el ser que mira quiere conocer. Si hacemos un repaso en la historia artística, las mujeres son miradas y los que miran son los hombres (referencia a la Olimpia de Manet). Generalmente las mujeres en los palcos son floreros: llaman la atención por sus joyas, sus vestidos, su belleza, juegan con los abanicos, las miradas. Esta imagen, en primer lugar, no aparecen hombres, está sola. Luego no está seduciendo, sino que tiene un sentido activo de participación.
También es muy importante el abanico en la mano, sujetado enérgicamente. Además va de negro, no utiliza la ostentación, es una mujer seria.
Desde un punto de vista pictórico, el palco no está pintado en perspectiva, el pintor lo reformula plásticamente a través de la utilización del brillo del dorado contrapuesto a los rojos.
Leyendo Le Figaro, 1883.
La representación de las persones que leen es relativamente frecuente en el romanticismo, sobre todo en los hombres (quienes se forman, etc.). Las mujeres también aparecen relativamente pronto, en este caso como una especie de refugio. Además no lee una novela romántica, sino el periódico, el día a día: además las manos bien sujetas, con las gafas puestas; hay, pues, una conciencia de participación, no es una mujer frívola. No se trata de una propaganda femenina, sino que ella ve lo que realmente hay: la pintora dice “yo tengo otra mirada” (las miradas están condicionadas por quien las ejecuta). Entonces, no hay un modelo único, hay otra óptica.
Podríamos hablar de un espacio masculino donde la mujer está colocada, no son las dueñas de ese espacio. Lo que se ve en estas imágenes es que es un espacio femenino, no es una mirada curiosa.
Lydia trabajando en el bordador, c. 1881.
El tema de la maternidad lo tratan tanto Berthe Morisot como Mary Cassatt. Lo tratan, no solamente como otra visión de la mujer, sino como una especie de heroicidad ligado a un hecho natural (la maternidad como algo muy bonito). Idea de la heroicidad de lo cotidiano.
Conciencia muy impresionista en el sentido de la profundidad de las sensaciones. Alusión a los sentidos, etc.; saborear unas sensaciones que eran maternales, sobre todo en ese momento. No es una maternidad intelectualizada, sino sentida, tocada.
Primera caricia, c. 1890.
El baño, 1892.
Madre e hijo, 1908.
3. Edgar Degas, 1834-1917.
Una situación independiente del Impresionismo Es un pintor amiga de los impresionistas, participa en las exposiciones, sus temas son los típicos del mundo impresionista. Su técnica, sin embargo, no pertenece a ese mundo. En algunas cosas se parece a Caillebote.
¿Qué significa ser moderno? Igual que Manet, Degas es uno de los primeros artistas considerado moderno. Hay tres elementos ligados a esa idea: 1) El saber moderno es el saber de la sensibilidad, el de la cultura y no el de la erudición. Es aquél que se impregna de la poética, el que trasciende de los temas para quedarse con la esencia. Ligado a lo emocional, a lo sensorial.
2) Observar significa ver aquello que no ve todo el mundo, ver aquellas cosas que parece que no están pero están. No tiene nada que ver con el detallismo realista de la pintura interior (el detallismo, en realidad, es una cosa muy infantil). Se trata de observar aquél gesto sutil, excepcional.
3) Un artista no es el resultado de un saber, sino que la creación es una experiencia constante. Esto, en Degas, tiene que ver con el deterioro de su visión. Idea de tomarse la creación como un proceso de experimentación constante (todavía no es la idea de Picasso, sin embargo). El arte como experiencia, buscar siempre alternativas.
Influencia de la estampa japonesa Todo el impresionismo está influenciado por la estampa japonesa. Degas, en concreto, se orienta en tres direcciones: Bailarinas, 1885.
1) Sentido decorativo.
2) Ordenación vertical del espacio. En la estampa japonesa no hay profundidad: lo más cercano debajo y lo lejana arriba.
3) Luminosidad resplandeciente. Da la impresión de que la luz está como detrás de cada color. El color, con su propia luminosidad, compite entre sí. Degas siempre busca colores que se intensifiquen los unos con los otros y que por tanto aumenten ese sentido decorativo.
Influencia de la fotografía 1) El desencuadre. La fotografía obliga a mirar todos los elementos del cuadro, no punto de fuga.
2) Idea de la diagonal que sugiera que el punto de fuga está fuera del campo visual.
3) Picados y contrapicados.
Distorsión de las líneas, por ejemplo, en el cuadro de La-La.
4) Fragmentación visual. Ver en un mismo cuadro dos realidades distintas que no están integradas.
Bailarinas en rosa, 1884.
Señor y Sra. Manet, 1886.
El ballet, 1872.
En las carreras, ante las tribunas, 1879.
La-La en el circo Fernando, 1879.
Contradicciones de la mirada Stoichita*: como el énfasis en la pura visión conduce en la no visión (sólo ver y no pensar).
En el ballet, en el teatro, se va a ver (vs a La libertad guiando el pueblo, que no se puede ver en la realidad); así, Degas pinta temas que están hechos para ser vistos.
1) La saturación del campo visual.
Esa mirar de toda la realidad produce una saturación del campo visual. Todo se intensifica.
En el Louvre.
La orquesta de la ópera, 1870.
El café concierto Ambassadors, 1876-77.
La mirada como tema, no están los cuadros.
2) La elipsis: el mirón no está.
Degas era un misógino. Como pintor, sin embargo, hay una subversión de los valores del cuerpo: como algo que se desea ver no acaba de verla. En una pintura que es pura visión nosotros no vemos el cuerpo. Son gestos forzados, feos en la postura, retorcidos.
El barreño, 1884.
El barreño, 1886.
Observador de tipos urbanos Los impresionistas nos muestran imágenes más bien alegres (placer, recreo, sin trascendencia). Degas se interesa por tipos degradados, introduce la visión amarga de la soledad de los cafés: no hay mayor soledad que la soledad en compañía (reflexión muy propia del mundo expresionista). Son pinturas que parece que están captadas de inmediato, pero son construidas. Amargo como elemento de la pintura.
Utilización expresiva de la composición de las diagonales (absorbidas, que escapan a las figuras: Munch, Van Gogh). Es un lugar que no controlan, que escapa a ellos (utilización de la composición para tratar esa ausencia de control).
La bebedora de ajenjo, 1876.
Lo rutinario Se fija en una determinada clase baja, en una actividad marginal. Lo novedoso es que no está rodeado de épica (vs el realismo, en qué el trabajador es un héroe, trabajar es épico).
Las planchadoras, 1884.
El espectáculo Degas pertenece a una familia de la alta sociedad que está familiarizado con el espectáculo.
Su apellido era “De Gas” (“de” es un elemento de distinción de clase) y lo une para eliminar esa pertenencia de clase: se acerca más a lo bohemia. En Degas hay una inmediatez pictórica, se desprende del tema: se fija en el reflejo de la luz, los elementos pictóricos en general, más que en los vestidos de las cantantes, la elegancia de los trajes. Aunque pertenecía a la clase alta, no hay una identificación (como ocurre en Casas).
La orquesta de la ópera, 1870.
Cantante con el guante, 1878.
Ausencia de tensión La luz artificial Bailarina con una rama de flores.
El impresionismo, en principio, se basa en la luz al aire libre. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la iluminación artificial es una de las grandes transformaciones de las formas de vivir en el mundo contemporáneo.
También la extensión de la bombilla.
Modifica los colores, los manipula, Bailarina con una rama de flores.
crea efectos distintos. Hay como una especie de fascinación por el aspecto cambiante de la luz artificial.
Sensación de irrealidad. No solo modifica los colores, sino también el espacio (idea fundamental para el cubismo).
Bailarina con el ramo de flores.
Filtro de color amarillento.
En el café concierto, 1875-77.
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