Tema 4 1/4 (2016)

Resumen Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Criminología - 2º curso
Asignatura Tipologías penales
Año del apunte 2016
Páginas 6
Fecha de subida 08/04/2016
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TEMA 4 Delitos contra la libertad I. TEORIA GENERAL El CP establece una protección genérica de la libertad individual en los arts. 163 a 172.
Estos preceptos recogen varias figuras delictivas. Las detenciones ilegales y secuestros protegen uno de los aspectos más importantes del derecho a la libertad: la libertad ambulatoria o de movimiento. Se protege un bien jurídico de carácter eminentemente personal. Las amenazas y coacciones tutelan la formación y el desarrollo de la libertad de un modo amplio. En otros preceptos del CP se tipifican manifestaciones más concretas de la libertad, entre otras la libertad e indemnidad sexual (arts. 178-194), la libertad ideológica, de conciencia o de culto.
II. AMENAZAS Y CHANTAJE Artículos 169 – 171 CP Teoría general Mediante las diversas modalidades típicas de amenazas se protege la libertad individual, entendida como capacidad de formación de una decisión propia, así como el sentimiento de seguridad.
Es decir, se protege, “el derecho a la tranquilidad y a no estar sometido a temores en el desarrollo normal y ordinario de la vida” La intimidación, “vis moral”, es el núcleo común a todas las conductas, entendiéndose por tal aquella que se derivada del anuncio de un mal futuro, injusto y posible por cualquier medio o modo (SSTS 181/06, 17-10; 906/02, 17-5). Las modalidades básicas se distinguen en atención a dos vectores: Las características del mal anunciado, por un lado, y las de la condición, de concurrir, por otro.
Además existen otras modalidades específicas de amenazas (chantaje, delito leve de amenazas y stalking).
El mal anunciado debe tener destinatario determinado, ser verosímil, relativamente concreto y su materialización estar al alcance del autor, tenga intención o no de ejecutarlo.
El mal debe ser idóneo intersubjetivamente para afectar a la libre formación de la voluntad del individuo.
Es un delito circunstancial por lo que cabe deducir la amenaza, incluso las formalizadas por escrito, evaluando el conjunto de las conductas, es decir: “las expresiones proferidas, las acciones ejercidas, el contexto en el que se vierten, las condiciones del sujeto pasivo y activo y cuantas circunstancias contribuyan a la valoración contextual del hecho” Todas las modalidades de amenazas son dolosas, exigiéndose por la jurisprudencia un dolo específico consiste en “ejercer presión sobre la víctima, atemorizándola y privándola de su tranquilidad y sosiego, dolo indubitado, en cuanto encierra un plan premeditado de actuar con tal fin o “ánimo intimidatorio evidente contra la víctima” Se trata de un delito de mera actividad, por lo que su consumación simplemente requiere que la amenaza llegue al conocimiento de la víctima, sin necesidad que la perturbe anímicamente. Basta que el anuncio de mal se detecte por el receptor como serio y posible para que el delito se entienda cometido aunque no exista intención real de ejecutarlo.
En contra, doc.min., entiende que se trata de un delito de resultado exigiendo la afectación psicológica del proceso deliberativo.
Concursos de leyes, en delitos complejos contra la libertad sexual que requieren intimidación, p.ej. agresiones sexuales, o en robo con violencia o intimidación, cuando la amenaza sea medio para la comisión. En estos casos las amenazas quedan absorbidas en aquellos delitos salvo que se produzca desistimiento con respecto al delito fin (art. 8.3ª).
Sin embargo, cuando éstas sean vertidas tras los hechos subsumidos en el tipo de agresión sexual o robo, entonces cabrá apreciar la existencia de un concurso real. El delito continuado es posible.
Amenazas condicionadas e incondicionadas en las que el mal constituye delito El art. 169 recoge dos modalidades de amenazas: condicionales y no condicionales, caracterizadas ambas porque el mal, con el que se amenaza, constituye alguno de los “delitos” expresamente referidos en el tipo.
Subjetivamente el sujeto pasivo o amenazado y el destinado a sufrir el mal anunciado pueden no coincidir. La órbita de destinatarios a sufrir el hipotético mal se encuentra acotado a: su familia o a personas íntimamente vinculadas a él. Sujeto activo puede serlo cualquiera.
De las dos clases de amenazas que recoge el artículo 169, el Ap. 1º, prevé las condicionales.
Es un supuesto agravado (de uno a cinco años de prisión) por razón de la objetiva consecución de la condición impuesta. Es un delito de mera actividad, por lo que la consecución del resultado-condición opera como condición objetiva de punibilidad.
El Ap. 1º Párr. II, prevé un subtipo agravado de los dos marcos penales anteriores al suponer un mayor desvalor de la acción cuando se empleen deter- minados medios para exteriorizar la amenaza o cuando se realice en nombre de cualquier entidad o colectivo, exista éste o no.
Las amenazas no condicionales cuyo mal constituye delito están recogidas en el Ap. 2º. Se trata de un supuesto privilegiado en relación al anterior porque supone un menor desvalor de resultado, requiriendo simplemente que el mal anunciado sea delito.
Amenazas condicionales en las que el mal no constituye delito Los supuestos de amenaza condicional de un mal no constitutivo de deli- to, quedan recogidos en el art. 171.1.
Este delito comprende también males ilícitos y lícitos, por la exigencia de que la condición no consista en una conducta debida. Lo relevante es la relación entre el mal, que no ha de constituir delito y la pretensión ilegítima que se solicita.
Chantaje y sus modalidades El delito de chantaje común castiga las conductas destinadas a obtener dinero u otro provecho mediante la presión psicológica consistente en revelar intimidades de carácter difamatorio o dañino para las relaciones socia- les o familiares de un sujeto que desea mantener aquellos hechos con discreción u ocultos. Se trata de un delito de carácter pluriofensivo en la medida que se protege la tranquilad emocional del individuo, el honor e intimidad familiar y personal, así como a su círculo de familiares y allegados.
Constituye un subtipo agravado de amenaza condicional con mal no constitutivo de delito que opera como ley especial en relación al Ap. 1, del artículo 171. Los hechos con los que se amenaza deben ser ciertos y pertenecer a la esfera privada, familiar o íntima. Los hechos que sirven a la extorsión no pueden ser públicos, entendiéndose esto como de conocimiento general, por lo que sí pueden ser conocidos por un grupo reducido de personas. El delito se consuma una vez llega a conocimiento del chantajeado correspondiéndole una pena de prisión de cuatro meses a dos años. Si el chantajista llegara a obtenerse parte o todo de la pretensión será castigado con una pena de prisión de dos a cuatro años. Puede concurrir con el delito de revelación de secretos si los hechos se conocieron ilegítimamente.
El Ap. 3 del art. 171 describe un subtipo particular de chantaje en relación al común (Ap. 2), cuya particularidad reside en que se amedrenta al chantajeado con revelar o denunciar su participación en un hecho delictivo.
El nuevo delito de amenazas leves Se introduce un nuevo Ap. 7 mediante el cual algunas de las faltas de amenazas (derogadas por la LO 1/2015) se elevan a la categoría de delito leve. En el Ap. 7 aparece un tipo delictivo atenuado de amenaza leve respecto a las distintas modalidades de amenaza prevista en el art. 171, así como un subtipo agravado de amenaza para cuando dicha amenaza leve se dirija a un círculo de sujetos especialmente protegidos.
Para doc. y jur.may. las amenazas son tipos delictivos de naturaleza circunstancial (vid.
Supra art. 169), por lo que la diferencia entre el delito menos grave y ahora el delito leve de amenaza se deberá hacer radicar “tanto en la gravedad de la amenaza como en la valoración del propósito de agente desde el punto de vista de su seriedad, persistencia y credibilidad”.
Para las amenazas leves la pena de multa pasa de una duración de diez a veinte días a un nuevo vector temporal de uno a tres meses. Las amenazas le- ves del subtipo agravado, referente al círculo de sujetos especialmente protegidos del art. 173. 2, también sufren un aumento de la punición en las distintas penas alternativas que se prevén. Así la pena de localización permanente pasa a ser de cinco a treinta días, al igual que la de trabajos en beneficio de la comunidad. Se añade la posibilidad de que el juez pueda también optar alternativamente por la pena de multa de uno a cuatro meses. Perseguibilidad, las amenazas leves comunes —al tratase de un delito semipúblico— requieren de la interposición de denuncia de la persona agraviada o de su representante legal.
Otras clases de amenazas Amenazas vinculadas a la violencia de género y doméstica En los Aps. 4, 5, así como en el segundo inciso del Ap. 7, todos ellos del art. 171, se recogen toda una serie de conductas vinculadas con el fenómeno de la violencia de género y doméstica. El Ap. 4 del mencionado artículo fue introducido por LOVG 1/2004, y define como delito menos grave las conductas constitutivas de delitos leves de amenazas.
También se sancionarán como delito menos grave las amenazas leves sobre personas especialmente vulnerables que convivan con el autor. Aquí, al igual que sucede en los preceptos mencionados, para apreciarse el delito debe demostrarse la especial vulnerabilidad de la víctima. En principio, quedan excluidas del ámbito de aplicación del precepto las relaciones homosexuales entre varones También se introdujo el Ap. 5º, por el que se considera delito menos grave las amenazas leves que se producen con armas u otros instrumentos peligrosos sobre alguna de las personas a las que se refiere el art. 173.2, exceptuando las mencionadas en el Ap. 4.
El Ap. 6 prevé la posibilidad, al igual que sucede en el art. 153, de que el Juez imponga la pena inferior en grado a la prevista en los dos apartados anteriores), razonándolo en sentencia, en atención a las circunstancias personales del autor y a las concurrentes en la realización del hecho.
Amenazas con finalidad xenófoba y proterroristas El Ap. 1 del art. 170 establece un subtipo cualificado en relación a las diversas clases de amenazas previstas en el art. 169, cuando el mal anunciado se destine a aterrorizar a alguno de los colectivos previstos. El tipo se refiere expresamente a la necesaria idoneidad de la conducta para atemorizar a todo un grupo que debe ser igualmente abarcada por el dolo. Si bien ésta intención intimidatoria global puede concretarse para su consumación en uno de sus miembros. Concursos de leyes, decae este delito por principio de especialidad, cuando el hecho se subsuma en amenazas terroristas (art. 577) o cuando se protege el sentimiento religioso de un colectivo religioso o confesión frente al escarnio de sus creencias o vejación de sus miembros (art. 525).
El Ap. 2 del art. 170 prevé las denominadas “Amenazas con finalidad terrorista”. No responde a la estructura propia de las amenazas. Se persigue a quienes públicamente pidan o llamen a la perpetración de actuaciones terroristas contra alguno de los colectivos previstos en el art. 169 con la finalidad de atemorizarlos. No es necesario concretar la amenaza en ninguno de sus miembros, basta la exteriorización pública, esto es notoria, a través de cualquier medio con eficacia para hacerla conocida por la colectividad. Plantea problemas concursales de delimitación con el delito de apología del terrorismo (art. 578).
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