TEORÍA DE LA ASOCIACIÓN DIFERENCIAL (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención - 1º curso
Asignatura Teorías criminológicas
Profesor .O.D.U.
Año del apunte 2014
Páginas 11
Fecha de subida 31/03/2015
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TEORÍA DE LA ASOCIACIÓN DIFERENCIAL 1. INTRODUCCIÓN Los estudios que SUTHERLAND desarrolló respecto de la delincuencia de cuello blanco le llevaron a objetar las explicaciones biológicas o psicológicas y también a cuestionar el vínculo comúnmente asumido entre delincuencia y pobreza. En opinión de SUTHERLAND la asociación de la delincuencia con la pobreza es errónea por tres motivos: - Esta correlación se basa en los estudios de la delincuencia detectada, la cual tiende a omitir sistemáticamente los delitos de cuello blanco.
- Las explicaciones que se1 derivan de ella resultan inaplicables a la delincuencia de cuello blanco y son por tanto inválidas como teorías generales.
- Porque ni siquiera la delincuencia «común» puede explicarse exclusivamente con el recurso a la pobreza, sino sobre la base de procesos sociales más amplios.
Él intento de construir una teoría general para todo tipo de delincuencia es lo que le lleva a buscar factores universalmente asociados al delito. Para SUTHERLAND las condiciones que se presume que causan el delito deben estar presentes cuando hay delito, y deben estar ausentes cuando éste no existe.
Las influencias más relevantes que recibió SUTHERLAND fue de SHAW y McKAY, de ellos extrajo la idea de «desorganización social» como factor que contribuye al delito, al ser precisamente en estas áreas socialmente desorganizadas donde se produce un «exceso de definiciones favorables a infringir la ley».
La segunda fue THORSTEN SELLIN, la idea del conflicto cultural, producto de la progresiva diferenciación de la sociedad y de la inmigración, fue incorporada por SUTHERLAND para reforzar su idea de por qué la gente aprende valores normativos distintos.
Finalmente, VOLD-BERNARD-SNIPES destacan la influencia de la corriente sociológica del interaccionismo simbólico de MEAD, que decía el significado determina el comportamiento; adicionalmente la interacción social consiste en el intercambio de símbolos y significados. Esta idea explica el énfasis de SUTHERLAND en el significado que la persona atribuye a una determinada situación objetiva y cómo este significado se aprende en la interacción que uno desarrolla con sus grupos personales más íntimos.
Con estas tres ideas originarias: desorganización social, conflicto cultural y asociación diferencial, SUTHERLAND elaboró la teoría de la asociación diferencial.
1 Una organización social diferencial significa que en toda sociedad existen diversas “asociaciones” estructuradas en torno a (también) distintos intereses y metas.
2. PRINCIPALES IDEAS TEÓRICAS El punto de partida de SUTHERLAND es que el comportamiento delictivo es un comportamiento aprendido por medio de la asociación diferencial. La exposición sistemática de la teoría fue presentada en forma de nueve proposiciones: 1. El comportamiento delictivo es aprendido, ni se hereda ni se inventa.
2. El comportamiento delictivo se aprende por la interacción con otras personas por medio de un proceso de comunicación.
3. La parte fundamental de este aprendizaje se desarrolla en grupos personales íntimos. Los medios impersonales como los medios de comunicación juegan un papel relativamente poco importante.
4. Cuando se aprende el comportamiento delictivo, este aprendizaje incluye: a) las técnicas de comisión del delito que a veces son muy complicadas y a veces muy simples b) la motivación, justificaciones y actitudes, esto es, la racionalización de nuestros actos.
5. Las motivaciones se aprenden en referencia a los códigos legales. En algunos grupos la persona está rodeada de gente que es favorable a cumplir las normas, en tanto que otros grupos son favorables a infringirlas. En general la persona se interrelaciona con numerosos grupos, lo que comporta un conflicto respecto de qué actitud observar respecto de las normas.
6. Una persona se convierte en delincuente porque en su medio hay un exceso de definiciones favorables a infringir la ley2, en tanto que permanece aislada o inmunizada respecto de grupos que mantienen definiciones favorables a respetar la ley. Este es el principio de asociación diferencial.
7. Las asociaciones diferenciales pueden variar en frecuencia, duración, prioridad e intensidad. Esto significa que las asociaciones entre personas son variables y en consecuencia no todas las asociaciones tienen el mismo grado de influencia en el comportamiento posterior de las personas.
8. El proceso de aprendizaje del comportamiento delictivo por asociación es idéntico al que se desarrolla para aprender cualquier otro comportamiento.
9. En tanto que el comportamiento delictivo refleja unas necesidades y valores, estas necesidades y valores no explican el porqué del comportamiento delictivo. Se puede afirmar que el ladrón roba por dinero, pero el trabajador también trabaja por dinero. Por 2 Definiciones favorables a infringir la ley: se acepta que este concepto se refiere no sólo a cuando hay un conflicto de valores normativos, sino a cuando existen discrepancias acerca del contexto en el que el valor se aplica, a Injustificaciones por las cuales se permite su infracción o a qué tipo de comportamientos son considerados como una infracción del valor normativo.
consiguiente intentar encontrar una explicación distintiva de la delincuencia en función de los objetivos que persigue (dinero, estatus, etc.) es inútil, ya que estos objetivos explican el comportamiento delictivo y el no delictivo. Es como el respirar, es necesario para todo tipo de comportamientos pero no permite diferenciarlos.
Distingue dos niveles de análisis: por un lado la asociación diferencial le sirve para explicar el proceso por el cual una persona deviene delincuente (variable socio-psicológica); por otro lado, se plantea explicar las distintas tasas de delincuencia en los diversos sistemas sociales (variable socio-estructural).
Para intentar explicar la variación en las tasas de delincuencia recurre a la teoría de la desorganización social elaborada por SHAW y McKAY. Recordemos que para la escuela de Chicago la delincuencia se concentra en determinadas áreas de la ciudad. Estas zonas están caracterizadas por una desorganización social, lo que implica que son áreas con un elevado índice de pobreza, transitoriedad e inmigración. Un curso causal planteado por la escuela de Chicago es que una comunidad desorganizada no puede transmitir los valores convencionales, por lo que favorece el surgimiento de una tradición cultural que propicia la realización de delitos.
El problema es explicar cómo un grupo social desorganizado puede tener suficiente organización como para transmitir valores, significados, justificaciones y técnicas profesionales. Por ello finalmente recurre, por sugerencia de COHÉN, al concepto de organización social diferencial. Ello significa que no hay una ausencia de organización (desorganización social) sino una organización social diferencial.
El motivo por el cual determinadas áreas presentan unas tasas mayores de delitos que otras se debe a la existencia de un conflicto cultural que refleja un conflicto normativo, el cual permite que surjan «subculturas delictivas», a las cuales las personas se vinculan.
En síntesis, la unión de ambos niveles de análisis, el individual que pretende explicar cómo la persona inicia la comisión de delitos y el social, que pretende explicar por qué algunas zonas tienen unas tasas de delitos más elevadas que otras, podría resumirse así: la distinta organización social da lugar a un conflicto normativo que se transmite a la persona por medio de la asociación diferencial. Por ello puede afirmarse que la delincuencia es un comportamiento aprendido.
Ello implica contestar a dos preguntas relacionadas: ¿qué se aprende? Y ¿cómo se aprende? 2. 1. ¿QUÉ SE APRENDE? Para SUTHERLAND el aprendizaje de la delincuencia es una socialización de contenido valorativo distinto. Defender que el comportamiento delictivo se aprende implica, en su opinión, afirmar que se aprenden técnicas y significados que permiten realizar el delito.
En primer lugar, el aprendizaje debe referirse a las técnicas para realizar los delitos. Si bien es cierto que algunos delitos requieren escaso aprendizaje, la mayoría de los delitos, sobre todo los de mayor complejidad, exigen el aprendizaje de técnicas más sofisticadas.
Por lo que se refiere al aprendizaje de «motivos, justificaciones y actitudes, esto es, la racionalización de nuestros actos» quiere decir que la persona aprende un valor cultural distinto. La persona, al actuar de acuerdo al valor que ha aprendido, puede chocar con el sistema normativo vigente en otro país (pensemos como ejemplo en las personas que valoran positivamente la ablación de clítoris…) Sin embargo, una posible segunda interpretación es que la persona aprende a delinquir no sólo cuando acoge un valor normativo distinto de la cultura dominante, sino también cuando la persona asume que un determinado problema o necesidad puede ser resuelta por el delito, es decir aprende a justificar su realización. En estos casos la persona a pesar de haber sido socializada en un determinado valor, ha aprendido también que en determinados contextos es posible vulnerarlo. A ello es lo que se refiere la expresión «técnicas de neutralización».
La expresión técnicas de neutralización proviene de SYKES-MATZA quienes intentan contrarrestar la visión de que el delincuente aprende valores opuestos a los del orden normativo. En su opinión el delincuente aprende los valores normativos dominantes pero los neutraliza por medio de técnicas de neutralización que consisten esencialmente en: a) Negar su responsabilidad en la comisión del delito; b) Negar la existencia de un daño producto del delito; c) Negar la existencia de una víctima; d) Condenar a los que te juzgan; c) Apelar a lealtades superiores.
Todas estas técnicas facilitan la comisión del delito al presentarlo más justificable para el que lo realiza.
En consecuencia, el sistema normativo de una sociedad se caracteriza por su «flexibilidad» y no por constituir un cuerpo de reglas que obligan bajo toda circunstancia. Debido a esta flexibilidad, las técnicas de neutralización son, en ocasiones, una extensión y distorsión de las justificaciones permitidas por el sistema legal que le sirven al delincuente para neutralizar el carácter lesivo de su acto y conservar su auto imagen.
Parece demostrado que no existen grupos sociales que mantengan valores opuestos a los valores normativos (por ejemplo, nadie defiende que «está bien robar»), aun cuando es cierto que no se excluye que estos valores normativos puedan ser neutralizados (por ejemplo se puede afirmar y transmitir que «en determinados casos está bien robar»). Cuando esta neutralización sucede parece razonable asumir que la persona la aprende de otras personas con las que se asocia e interrelaciona y, finalmente, que estas valoraciones positivas al delito facilitan su realización.
2.2. ¿CÓMO SE APRENDE? La respuesta de SUTHERLAND es que el aprendizaje se da por asociación con otras personas, cuya influencia en el contenido de lo que se aprende viene determinado por el grado de vinculación que se tiene con ellas.
Respecto el aprendizaje por medio de grupos íntimos, GLASER expone que la palabra asociación se interpreta en ocasiones como «contacto» con personas, cuando en su opinión el aspecto fundamental es la identificación que se produce con personas o modelos de conducta y que ello puede suceder precisamente por medio de contactos directos o por la valoración de roles positivos expuestos en los medios de comunicación.
Un tercer aspecto sobre el cual gira la discusión actual es cuál es el grupo de referencia más influyente en el aprendizaje, si la familia o los amigos. Podría pensarse que el grupo de transmisión de valores relevante es la familia, sin embargo, sólo de forma aislada existen familias que socializan a sus hijos en valores delictivos y cuando ello sucede es, en efecto, un buen pronóstico del futuro comportamiento delictivo del menor; no obstante, lo más habitual es que las familias eduquen a valores contrarios al delito.
Por el contrario, las investigaciones han mostrado una relación estrecha entre amigos delincuentes y comisión de delitos, por lo que éste parece ser el grupo de referencia más influyente, cuando menos cuando se inician o se detectan los primeros actos delictivos.
Las amistades son un factor relevante en la comisión de actos delictivos tampoco en este caso las investigaciones consiguen determinar el adecuado orden causal, pues si bien es razonable pensar que una persona asociada con jóvenes delincuentes desarrolla pautas de conducta delictivas, persiste la hipótesis de que un joven convencional no se asocia con jóvenes que tienen valores delictivos a no ser que ya exista alguna razón estructural para hacerlo conducta delictivas.
3. CONSECUENCIAS DE POLÍTICA CRIMINAL En general se orientan a conseguir que prevalezcan definiciones favorables a cumplir la ley, propuesta que parece remitir a campañas de educación o sensibilización respecto de determinados comportamientos delictivos.
Así LANIER-HENRY proponen desarrollar programas educativos destinados a mostrar el daño de estos comportamientos y a enfatizar el carácter delictivo de estas prácticas comerciales, precisamente para evitar que se neutralice el carácter delictivo de estos actos.
Otras propuestas inciden en la necesidad de cambiar las asociaciones de personas, esto es, que la persona que ha realizado un delito se asocie con personas convencionales para identificarse con modelos de conducta no delictivos.
Una última consecuencia de política criminal que se deriva de las teorías culturales es, en opinión de KORNHAUSER: debido a que los autores de las teorías culturales ven todo el problema de la delincuencia como atribuible a la tradición delictiva que se desarrolla en los barrios marginados, sugieren la disgregación del barrio mediante su dispersión para evitar precisamente la persistencia de la subcultura delictiva.
4. VALORACIÓN CRÍTICA 4.1. CRÍTICA A LAS TEORÍAS CULTURALES KORNHAUSER dice que las teorías culturales entienden que el delito refleja el conflicto cultural de las sociedades actuales heterogéneas. En esta línea se caracterizan por explicar la delincuencia como una actuación motivada por la socialización a valores culturales que justifican la realización de aquellos comportamientos que el sistema legal define como delito.
En su opinión, todas las teorías culturales comparten las siguientes premisas: a) el individuo internaliza con éxito todos los valores de la cultura desviada b) la cultura desviada es la única motivación para delinquir c) sólo las culturas son desviadas, no los individuos, pues éste siempre actúa de acuerdo a los valores a los cuales ha sido socializado, por tanto no se explica la delincuencia individual, esto es, la persona que delinque a pesar de haber sido socializada a valores convencionales.
La objeciones de KORNHAUSER a las teorías culturales son que entiende que no existe «conflicto cultural» respecto de lo que podríamos denominar núcleo del Derecho penal (vida, libertad, propiedad), ya que ninguna cultura podría mantener unos valores opuestos a éstos que atentarían precisamente contra su misma existencia.
En segundo lugar, afirma que el delincuente no actúa motivado por unos valores distintos del resto de la sociedad ya que, además de que no existen subculturas que valoren positivamente los comportamientos delictivos, las teorías culturales parecen asumir que la persona puede ser socializada a cualquier valor "' y de forma totalmente exitosa.
Por último, acusa a las teorías culturales de ser incapaces de explicar por qué delinque quien ha sido socializado a los valores convencionales de respeto a la ley, esto es, porque alguien hace lo contrario de lo que dice.
La tesis de SUTHERLAND puede clasificarse como una «teoría cultural» si se entiende que otorga primacía a la cultura como determinante del actuar humano. Este aspecto es el que le reprocha KORNHAUSER para quien SUTHERLAND no considera como determinantes autónomos de la acción ni la estructura social ni la situación. La estructura social sólo la considera en la medida en que allí es donde se originan las subculturas, la situación sólo tiene importancia en la medida en que es definida por la persona. Por ello la teoría de SUTHERLAND parece reducir todas las variables que influyen el comportamiento humano a valores culturales.
4.2. CRÍTICAS A LA TEORÍA DE LA ASOCIACIÓN DIFERENCIAL La teoría es demasiado vaga para ser demostrable empíricamente. No deja reducirse a variables que puedan ser fácilmente comprobadas, pues, ¿qué significa exactamente un «exceso de definiciones favorables a infringir la ley»? o ¿cómo se miden las asociaciones que tiene la gente, o la intensidad e impacto de las mismas? La segunda crítica apunta que no todo el mundo asociado con criminales o en contacto con una subcultura delictiva se vuelve un delincuente (el ejemplo al que acostumbra a recurrirse es el de los funcionarios de prisiones).
En nuestra opinión puede responderse que SUTHERLAND destacó que las asociaciones diferenciales varían en intensidad, duración y frecuencia, por lo que una persona no adopta un modelo de conducta de otra a la cual no le atribuye prestigio alguno, o con la cual no mantiene relaciones personales íntimas, o cuando no está aislada del resto de grupos convencionales que permitan inmunizarla.
La tercera crítica, dirigida a SUTHERLAND, es que este autor desconoce la importancia de la oportunidad para delinquir y se concentra en la motivación para realizar el delito. La posibilidad de que existan delincuentes que no han pasado por ningún tipo de aprendizaje previo es plausible si se piensa en algún tipo de delitos muy simples, o aquéllos que están motivados por la oportunidad («la ocasión hace al ladrón»). Sin embargo, SUTHERLAND no ignora la importancia de la oportunidad, pero afirma que la situación objetiva es importante para el delito debido en gran medida a que suministra una oportunidad para el delito.
En cuarto lugar se critica el olvido de los rasgos individuales de personalidad. SUTHERLAND preguntó a sus críticos en concreto qué rasgos individuales debían incluirse, cómo se pueden diferenciar los propios de cada persona de los que se desarrollan por asociación y cuál es su relación con la delincuencia. El carácter sociológico de los estudios de este autor conlleva que su preocupación sea más por las relaciones sociales que uno desarrolla que por la personalidad, pero admite que la personalidad es uno de los factores que incide en los grupos de referencia que se adoptan y de los cuales uno aprende o con los cuales uno se identifica.
Por último, se destaca su olvido en contestar la pregunta de qué grupos sociales o personas desarrollan escalas valorativas diversas. Parece lógico afirmar que los valores normativos se aprenden y transmiten en función de las distintas asociaciones diferenciales que tiene la persona. Pero, ¿por qué no todos los grupos sociales tienen las mismas actitudes culturales y normativas? 5. PLANTEAMIENTOS ACTUALES 5.1. LAS TEORÍAS DEL APRENDIZAJE SOCIAL Las teorías que defienden que el comportamiento delictivo es un comportamiento aprendido se basan en las teorías generales del aprendizaje. El comportamiento aprendido se contrapone al comportamiento instintivo que está presente desde el nacimiento y determinado por la biología. En general se considera que se aprende por imitación o por asociación. Las teorías contemporáneas desarrollaron el aprendizaje por asociación, existiendo globalmente tres corrientes.
- El condicionamiento clásico, fue elaborada por Pavlov quien mostró que si un estímulo neutro (el sonido de una campana) se asociaba a un estímulo incondicionado (la presentación de comida), la rata producía una salivación aun cuando la comida no estuviera presente.
- Las técnicas del condicionamiento operante, desarrolladas posteriormente por Skinner, mostraron que la conducta podía modificarse en función del refuerzo diferencial. El comportamiento es reforzado mediante refuerzos, los cuales pueden ser positivos (recompensas) o negativos (evitar consecuencias desagradables). El castigo también puede ser positivo (imposición de un dolor) o negativo (retirar una recompensa).
- Las teorías cognitivas, asociadas con Bandura, advirtieron la necesidad de incidir en las representaciones mentales que median entre estímulo y respuesta, esto es, en las expectativas que tiene la persona, los valores o el tipo de argumentación.
BURGESS y AKERS reformulan la teoría de SUTHERLAND con los principios del condicionamiento operante. Expuesto en forma resumida: El proceso específico por el cual se adopta un modelo de conducta delictivo en vez de uno convencional es el del refuerzo diferencial. En sus términos más simples el refuerzo diferencial significa que dadas dos alternativas de comportamiento, las cuales producen y están reforzadas por consecuencias similares, aquella que se refuerza en mayor medida, con más frecuencia y con mayor probabilidad es la que se adoptará.
En opinión de AKERS hay cuatro conceptos clave: a) Asociación diferencial: el proceso por el cual uno se ve expuesto a definiciones normativas favorables o no a infringir la ley. La variable fundamental aquí son los grupos primarios (familia, amigos) o secundarios (vecinos, escuela, medios de comunicación). En estos grupos es donde se produce el aprendizaje social ya que suministran valores, modelos de conducta y refuerzos. El diverso impacto de los grupos será en función de su intensidad, duración, prioridad o frecuencia.
b) Definiciones: son los significados que uno vincula a determinados actos y que los presentan como aceptables, deseables o justificados. Como más se desaprueba el acto menos posibilidades hay de que éste se realice y a la inversa. Las definiciones son habitualmente contrarias a la realización de un delito, si son favorables pueden ser positivas (lo presentan como deseable o permitido) o neutralizadoras (lo justifican o excusan). Estas definiciones son las que se desarrollan a través de la imitación y el refuerzo diferencial.
c) Refuerzo diferencial: es el balance de premios o castigos que se anticipan (producto de experiencias pasadas vividas u observadas) como consecuencia de determinados actos. El comportamiento dependerá de la cantidad, frecuencia y probabilidad de los refuerzos. Éstos son en general sociales, en la medida en que normalmente se aprenden en grupos y son éstos los que les dotan de significado," pero también pueden ser no-sociales (como por ejemplo cuando se produce una experiencia física placentera).
d) Imitación: a veces uno realiza un comportamiento al ver que otro, ya sea una persona, grupo o medio de comunicación, lo realiza. Ello depende de lo influyente que sea el modelo y de las consecuencias que se observan. Pero la imitación quizá es más importante para explicar el inicio del comportamiento que la persistencia en el mismo.
AKERS finaliza señalando que su explicación del proceso acerca de cómo alguien deviene delincuente, no se opone a las teorías sociológicas estructurales. En primer lugar, porque tienen un objeto de explicación distinto ya que las explicaciones «procesuales» se centran en explicar cómo alguien deviene delincuente, en tanto las segundas pretenden explicar la variación en los niveles de delincuencia; en segundo lugar, porque las teorías «procesuales» reconocen la relevancia de la estructura social en el proceso de aprendizaje social. El proceso es, según AKERS, estructura social-proceso de aprendizaje-comportamiento obediente o delictivo.
5.2. CONSECUENCIAS DE POLÍTICA CRIMINAL El aprendizaje correctivo acostumbra a fundamentarse en alguno de los siguientes métodos: a) control imitador: al joven delincuente se le asigna un delegado de libertad vigilada con la esperanza de que constituya el modelo a imitar; b) alterar la asociación diferencial: se trata de dotar a la persona de un nuevo grupo de referencia (por ejemplo a la persona drogodependiente se la rodea de ex-drogodependientes para influir en sus valores respecto de la droga); c) programas de modificación del comportamiento basados en las técnicas del condicionamiento operante que se desarrollan para tratar los delitos sexuales o relacionados con el abuso de alcohol o drogas. En general los programas de modificación del comportamiento basados en las técnicas del condicionamiento operante consisten en programas de economía de fichas o en programas de condicionamiento aversivo que consisten en asociar la actividad que se pretende evitar con el dolor.
5.3. VALORACIÓN CRÍTICA SUTHERLAND al hablar de las definiciones que conducen o permiten realizar actos delictivos se refiere a «vocabularios de motivos» sociales. En este sentido su énfasis no reside en los procesos de aprendizaje en las familias sino en cómo la sociedad desarrolla y permite determinadas justificaciones para realizar delitos que luego son utilizadas y distorsionadas por las personas al cometerlos. Al margen de que la teoría del aprendizaje social sea más o menos continuadora de las ideas de SUTHERLAND sus tesis son también incompletas. En la estructura social es donde se desarrollan las distintas definiciones favorables o no al delito, pero persiste el interrogante, ya planteado por KORNHAUSER a SUTHERLAND, de que o bien se detallan y demuestra cuáles son los factores relevantes o todo el proceso de surgimiento de definiciones favorables a delinquir parece aleatorio.
Por último, por lo que respecta a las consecuencias de política criminal que se derivan de las teorías del aprendizaje social, estas han sido criticadas en general esgrimiendo dos tipos de razones. Por un lado, se destaca que están basadas exclusivamente en un tratamiento individual de la delincuencia y que parecen no abordar el resto de factores que influyen en ella. Por otro lado, respecto de los programas de modificación del comportamiento, se cuestiona su carácter intromisivo y su eficacia cuando la persona sale del marco institucional donde se desarrollan. En cualquier caso, vale la pena remarcar que la aportación y constantes discusiones llevadas a cabo por AKERS contribuyen a mantener la vitalidad de la teoría de la asociación diferencial y a precisar continuamente el alcance de ésta.
6. DELINCUENCIA DE CUELLO BLANCO El olvido de la criminología tradicional de los delitos cometidos por personas que ocupan un determinado estatus económico, social o político, comporta la elaboración de teorías sesgadas, basadas en factores individuales (patologías físicas, razones psicológicas) o sociales (pobreza, hogares desestructurados, emigración) como causa de toda la delincuencia.
SUTHERLAND admite que la teoría de la asociación diferencial no es una teoría acabada y necesita complementarse, pero que permite explicar mejor la delincuencia común y la de cuello blanco.
La primera premisa de la que parte SUTHERLAND es que la realización de delitos de cuello blanco se explica porque el código de comportamiento de los hombres de negocios, que se transmite como una tradición, no coincide con el código legal y tiene por tanto un contenido criminal. Éste es el factor de «exceso de definiciones favorables a infringir la ley».
La escasez de definiciones favorables a respetar la ley obedece a las técnicas de neutralización utilizadas para desproveer a este comportamiento de su carácter delictivo. Esta neutralización del carácter delictivo de estas conductas se ve facilitada por la escasa atención que los códigos legales, los políticos y los medios de comunicación prestan a este tipo de conductas.
Estos distintos códigos normativos aparecen debido a que en el mundo de negocios hay una situación de «desorganización social». Existe una situación de anomia ya que la sociedad, debido a la complejidad técnica, debido a su naturaleza cambiante, debido a su invisibilidad, es incapaz de elaborar normas sociales que señalen los límites de los comportamientos admisibles en los hombres de negocios.
Además de esta ausencia de normas claras se da una segunda forma de desorganización social caracterizada por el conflicto de normas. Hay conflictos no sólo por la diferencia de intereses sino también debido a los múltiples principios existentes para valorar y calificar determinadas prácticas comerciales como delictivas. Debido a este conflicto no existe un consenso social, lo cual impide en últimas la coalición del público y del gobierno en una «guerra al delito de cuello blanco».
Las investigaciones de SUTHERLAND respecto a la delincuencia de cuello blanco permitieron, alertar sobre la relación existente entre poder y criminalidad. Así, la teoría del conflicto retornaría la idea apuntada por SUTHERLAND: los grupos poderosos tienen poder para conseguir que determinado comportamiento no sea delito y sea tratado sólo como un ilícito civil o administrativo, con el consiguiente cambio de procedimiento, tribunales y sanciones.
Ello evitará el estigma de delincuente a quien lo realice.
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