Ejercicio de bioética (2014)

Ejercicio Español
Universidad Universidad Internacional de Cataluña (UIC)
Grado Fisioterapia - 3º curso
Asignatura Salud Pública, bioética y legislación
Año del apunte 2014
Páginas 3
Fecha de subida 16/10/2014
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Planteamiento de un caso y exposición de su resolución según los principios personalistas

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BIOÉTICA 3º FISIOTERAPIA 11-4-2014 Comenta el siguiente caso y exponerlo a continuación desde los principios personalistas: En noviembre de 1981, el médico inglés Dr. Leonard Arthur, un reconocido pediatra, fue absuelto por el tribunal de la acusación de asesinato a un recién nacido – John Pearson- afectado por síndrome de Down porque sus padres no deseaban que viviera. Recetó solo “didrocodeina y curas enfermerísticas”.
En el proceso salieron las contrapuestas posiciones morales de la acusación y de la defensa, indicando como la referencia a un principio u a otro llevaba a posiciones completamente opuestas. Mientras uno era el niño que necesitaba asistencia y en el otro era la profesión médica.
La acusación se fundaba especialmente en los principios de beneficencia y de justicia de los cuales se derivaban consecuencias como la de que todos los seres humanos tienen el fundamental derecho a la vida por lo que es inaceptable matar o negarles la protección. El pediatra con respecto a sus pacientes y los padres con respecto a sus hijos tienen el deber de protección y así como sería inaceptable suministrar a un recién nacido sano, rechazado por los padres, un analgésico potencialmente peligroso (cómo es la didrocodeina que determina depresión del centro respiratorio) cuando su dolor y su sufrimiento podrían ser aliviados mediante el alimento u otros tratamientos apropiados, y lo mismo, sería inaceptable proporcionar sólo curas de enfermería a un niño mayor, afectado de síndrome de Down que fuera hospitalizado después de un accidente de coche. Por tanto, para la acusación el recién nacido afectado de síndrome de Down era un ser humano exactamente como lo es un recién nacido o un niño mayor disminuido.
En cambio, el caso para la defensa partía de razones fundadas en el principio de autonomía por el cual: si bien el deber del pediatra era el de preservar la salud de los pacientes, puede haber situaciones en las cuales (los disminuidos recién nacidos físicos y psíquicos graves)no estaría justificada una intervención dirigida a aumentar las posibilidades de supervivencia; es probable que tales vidas tengan muy poca calidad de vida, y pueden imponer, además, una carga económica notable para los padres o los tutores, o para la comunidad si los padres los rechazaran. Por tanto, en circunstancias tan variables, serían los padres las personas más adecuadas para decidir (principio de autonomía) y sería arrogante y cruel para un médico o para cualquier otra persona imponer una decisión contraria a los deseos de los padres (respecto de la autonomía).
Las bases de la bioética personalista dicen que existe el ser humano y la persona desde el momento en que empieza a existir su cuerpo, la fecundación, por lo tanto desde el punto de vista de la acusación, podríamos decir que el Doctor Leonard Arthur, éticamente a incumplido los siguientes principios: ● 1r Principio. Derecho a la vida: Es el primero y el más fundamental de todos los derechos que posee la persona, por lo tanto, no es lícito preferir el derecho de la salud al de la vida en la misma persona (eutanasia) aunque se trate de un recién nacido, con o sin síndrome de Down.
● 2º Principio. Libertad y responsabilidad: El paciente al estar vivo, tenía derecho de ejercer su libertad, y del mismo modo el médico también tenía libertad, libertad para decidir si lo que hacía era moral y ético, y responsable por lo tanto de sus actos y consecuencias que en este caso eran voluntarios pero conducidos por la posición de los padres frente a la repudia a su hijo. El médico en cuanto a profesional sanitario se compromete en la defensa y promoción de la vida del paciente.
● 4º Principio. Solidaridad y subsidiaridad: En deber elemental de solidaridad obliga a casa hombre a contribuir voluntariamente, en las medidas de sus posibilidades, al bien de los otros hombres, con lo que el médico debería haber estado al lado del paciente en la lucha contra la enfermedad, y asegurar y favorecer las actitudes de defensa y protección (en este caso protección de los padres) respecto a los más débiles (el neonato). Los deberes públicos deben tratar de garantizar los medios que llevan la salud de todos sin discriminación, es decir, que sea enfermo de síndrome de Down no es determinante para quitarle la vida.
En cuanto al punto de vista de la defensa, teniendo en cuenta los mismos principios comentados en lo que podría ser parte de la acusación, vemos que: ● 2º Principio. Libertad y responsabilidad: Es cierto, que el paciente tenía derecho a la libertad de decisión, pero en cuanto a neonato y a su capacidad mental (reducida además por la enfermedad), se entiende que este principio no tome tanta relevancia que los otros. Pero en cuánto al médico, hombre adulto y capaz, se deben tener en cuenta sus convicciones, ideas, la misma enfermedad y la repercusión de ésta en el enfermo, el cuál seguramente se vería limitado socialmente, intelectualmente y quizás económicamente.
● 4º Principio. Solidaridad y subsidiaridad: El médico se solidariza con los padres, que de un principio no quieren tener a su hijo, y de segundo por el niño que seguramente tendrá una vida más precaria que la de un niño normal en las mismas condiciones sociales.
En conclusión, partiendo de que el primer principio (derecho a la vida) que es el más importante y el primero que está incumplido, en este caso por no maleficencia, porque el médico no actúa para matar al bebé, sino que aplica técnicas terapéuticas para no causar dolor, y que el derecho de autonomía por parte del niño no se ha tenido en cuenta por ser menor (y no por ser un ser vivo), desde mi punto de vista el doctor es culpable de la muerte del neonato.
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