Literatura Española de la Edad Media II (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Salamanca
Grado Filología Hispánica - 4º curso
Asignatura Literatura Española de la Edad Media II
Año del apunte 2014
Páginas 20
Fecha de subida 01/04/2016
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1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES 1. LOS TROVADORES PROVENZALES (SIGLO XII–FIN. SIGLO XIII) EL MUNDO DE LOS TROVADORES: ORIGEN, CONDICIÓN SOCIAL, LENGUA POÉTICA Fueron los humanistas quienes denominaron esta época de Edad Media la época oscura, pues esta hizo una mala reinterpretación de toda la cultura clásica.
Después, fueron los románticos quienes empezaron a recuperar la Edad Media, relacionando el mundo trovadoresco con, por ejemplo, el Tristan e Solda de Wagner; es esta visión la que hemos heredado nosotros, pero es equívoca esa visión tan romántica del mundo trovadoresco y supone una visión muy particular.
Los orígenes de este mundo trovadoresco nos trasladan a Provenza, sur de la actual Francia, a finales del siglo XII, donde nace por primera vez la poesía lírica culta en lengua vernácula. En el norte de Francia, la épica, poesía narrativa, tiene ya una enorme tradición. La lírica, en cambio, no narra, nos da esa visión subjetiva de los acontecimientos. Hay también poesía lírica culta en latín y lírica tradicional; pero es la culta y en lengua vernácula la que comenzará a cultivarse.
Surge de forma consciente, como forma de expresión; se crea. Nace con un carácter innovador, como si fuera la primera vanguardia europea. Es la poesía de trovadores o poesía de cancionero (su nombre procede del hecho de que estas composiciones se conserven en cancioneros). La lengua que se utiliza es la de oc (provenzal). Es esta una lengua literaria artificial. En Aquitania existían varios dialectos, de forma que la lengua de oc es una especie de koiné, artificial pero legible para toda la Provenza; era muy parecida al dialecto que se hablaba en Toulouse. Parece ser que el origen está en la corte de Poitiers, que hablaba ese dialecto de Toulouse.
La siguiente cuestión que debemos plantearnos es por qué nace esta lírica. Nos encontramos ante un sistema feudal férreo, encontrando las primeras manifestaciones en la corte de Guillaume de Poitiers (Guillemo IX), duque de Aquitania. Surge, pues, porque esta casa noble poderosa quiere dejar constancia de su poder e identidad, pero no entienden el latín. Tienen que traducirse al lenguaje que sea accesible, que será, efectivamente, la lengua de oc. Pero, además, debe ser una lengua culta y viable para ello; por eso, la lengua de oc es artificial y creada a partir de un dialecto hablado.
Desde el comienzo, veremos la vinculación de estas composiciones con la marca de clase social alta, y no solo se vislumbrará ello en la lengua, sino en otros muchos factores.
Es, también, la época de las cruzadas; una zona de férreo feudalismo, donde el noble es un guerrero y constituye la clase militar. Cuando vemos en un texto de la época que el 1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES autor le dice al caballero qué debe hacer para enamorar a su dama, pues son composiciones que indican normas de conducta o de comportamiento.
LA CANSÓ Y EL CONCEPTO DE LA FIN’AMOR •LA LÍRICA CULTA EN LATÍN (TÓPICOS OVIDIANOS) •LA METÁFORA FEUDAL •EL TRATADISMO AMOROSO Por otra parte, debemos plantearemos cómo se desarrolla esta lírica. Lo hará fundamentalmente a través del género de la cansó. Según la escuela vaya extendiéndose y creando otras este se mantendrá; es el género fundamental.
Su tema principal es el amor, lo que los trovadores van a llamar en femenino la fin amor. También va a pervivir este concepto, aunque irá evolucionando, cambiando, concentrándose en otros: es lo que habitualmente conocemos como el amor cortés (invención de un crítico del XVI: Gaston Cortés; no se usa ese término en la época ni se referían a él así los trovadores). Así, esta nueva lírica tiene tres elementos fundamentales: el canto, la lengua de oc y el tema de la fin amor.
El concepto amoroso que desarrollan es estrictamente literario, es un código. Habrá una polémica que pervive hasta hoy acerca de la sinceridad amorosa: ¿es necesario estar enamorado para hablar del amor? Todos van a cantar de acuerdo con unos principios establecidos, es ese código que comentamos, pero cada uno lo hará en su variante y según evolucione la escuela algunas líneas temáticas continuarán y otras se abandonarán.
Este concepto del amor no está codificado como tal, pero podemos extraerlo de las composiciones. Más tarde, sí que surgirán tratados teóricos acerca del fino amor, el cual procede de estas fuentes:  Lírica amorosa culta en latín, fundamentalmente de Ovidio; esta es su vinculación, el punto de anclaje. Al ser culta, debemos tener en cuenta los tratados teóricos.
 Tratadismo amoroso. El tema del amor se trataba desde una perspectiva teórica. Filósofos, médicos, poetas… todos los preceptos de amor y lo que culturalmente se acepta como amor. Es esa metáfora feudal que explica el amor científico; su propio contexto es su escuela.
 Metáfora feudal. La relación feudal se traslada a la relación amorosa.
1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES De esta forma, el amor cortés se caracteriza por el diferente status social de los amantes, por la insistencia por parte del hombre, por su carácter feudal (la conquista como un castillo) y por lo que Gaston llamará la lírica de los masoquistas, pues a veces se enamoran cuanto más son rechazados.
LA METÁFORA FEUDAL Diferencia de status social y no tanto de clase, porque estos trovadores, para vincular de forma directa este tipo de producciones al ámbito en el que nacen y se van a consumir (es decir, la corte), tienen que recurrir a lo más identificativo, que era esa forma de organización social. Lo que harán, pues, es trasladar esas relaciones feudales al ámbito amoroso. Encontraremos en estas composiciones, por tanto, a la mujer convertida en el señor feudal, mientras que el hombre va a ser su vasallo, su siervo y la relación amorosa será el servicio feudal En la relación feudal, el señor tiene a su cargo y como vasallos a otros nobles.
Arriba del todo se encuentra el rey, que a su vez tiene caballeros. La relación de vasallaje se fundamenta en el servicio, es decir, los vasallos tienen que servir al señor feudal, defendiendo sus tierras, conquistando tierras nuevas y, cuando el vasallo hace un buen servicio, puede recibir galardones, premios: un caballo, una buena esposa, una espada, un título nobiliario superior, parte de las tierras conquistadas, etc. Pero si el servicio otorgado es malo, puede llegar incluso a ser desterrado, perdiendo privilegios.
Este es el principio de la relación feudal que se traslada al ámbito amoroso. De hecho, en muchas composiciones trovadorescas podemos encontrar el término midons para la mujer, procedente de meus dominus (mi señor). En la lírica gallegoportuguesa, encontramos muchas veces por ejemplo mia señor para referirse a la mujer; referencia directa a la metáfora feudal.
Toda esta metáfora que abunda hasta el siglo XV e incluso el XVI (Gregorio Silvestre) se formula sobre la metáfora feudal por parte de los trovadores de forma completamente consciente. Este lenguaje, con el paso de los siglos, perderá ese anclaje con la clase social que lo está sustentando y se convertirá en un lenguaje literario propio del género. Por tanto, cuando encontremos palabras como las mencionadas (midons o meus dominus) debemos tener en cuenta que se tratan de palabras técnicas, alusivas al servicio; es una terminología técnica que, en cambio, no sería así en un poema del siglo XX. Es este, además, el único ámbito de la literatura medieval en el que la mujer aparece por encima del hombre como un ser superior, pues se trata de un trasunto. El mismo respeto que vasallo muestra a su señor, debe presentarlo a la mujer. Además, la mujer de la poesía trovadoresca siempre está casada con otro hombre. Según avance la escuela, esto irá cambiando: en el siglo XV encontramos composiciones de la lírica 1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES castellana dedicadas a la propia esposa; pero esto serán innovaciones. En los orígenes, siempre estará casada.
Amor y matrimonio son en este momento dos cosas completamente diferentes. La relación amorosa lo único que busca es hacer un buen servicio para tener galardones. En la sociedad medieval, las mujeres solo podían tener siervos cuando se casaban; es ese el motivo de que la mujer de estas composiciones trovadorescas siempre estuviera casada. La mujer siempre debía estar bajo la tutela de un hombre, bien sea su padre o bien más tarde su marido; pero cuando contraía matrimonio debía tener vasallos, pues si su marido iba a la guerra, ella tenía que tener la capacidad de organizar el castillo; eran ellas las que organizaban el feudo y tenían más poder de lo que tradicionalmente se ha pensado.
El recto comportamiento moral de la mujer es lo único que puede garantizar un buen y correcto linaje real. No se podían tener, pues, hijos bastardos.
No se podía comprobar, si era por parte de la mujer, que el hijo era bastardo, por lo que era tan importante esa seguridad de mantener el linaje y de la fidelidad. Esto último traerá consecuencias, pues con esa importancia de la fidelidad de la mujer había que tener cuidado: siempre se guarda el secreto amoroso; nunca se dice el nombre de la amada. Los trovadores utilizarán el Senhal, que es un pseudónimo para dirigirse a la amada. Por otra parte, aparece muchas veces el gilos, que es literalmente el celoso, que normalmente es el marido. Y luego están los lausengiers, literalmente, los aduladores; los envidiosos, de los que hay que tener cuidado para que no destapen la relación.
Encontraremos toda esta terminología en la lírica provenzal. En el resto de escuelas, muchas de estas palabras se perderán, aunque el secreto amoroso se mantendrá hasta el siglo XV, donde ya comienzan a aparecer nombres de enamoradas e incluso a veces la propia esposa, como ya hemos dicho. Cuanto más fuerte es el sistema feudal, más matriarcal en la práctica será la sociedad. Las mujeres eran formadas en la lectura y eran las encargadas de enseñar a leer a los hijos, tanto varones como hembras; aunque el varón debía rápidamente formarse a la caballería. Especialmente leían obras espirituales, razón ello de que existan tantas obras dirigidas a mujeres dentro de ese ámbito de la perfecta casada, como podemos ver en la obra de Fray Luis de León más avanzada. No se les enseñaba a escribir, pues los moralistas consideraban que ello les podía ayudar a escribir cartas a los amantes.
La metáfora feudal, entonces, no solo afecta a la terminología técnica, sino también al trasfondo. Todo esto confluye con el concepto amoroso del tratadismo medieval, que veremos a continuación.
1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES EL TRATADISMO AMOROSO A partir del siglo XIII, la base fundamental de la medicina es la árabe, sobre todo Averroes y Avicena. Y más que ellos, será la interpretación que Santo Tomás de Aquino que hizo de ellos. Los médicos árabes lo que hacen es sistematizar principios anteriores; poner en relación la visión aristotélica de la medicina y la visión de Hipócrates.
Aristóteles decía que el órgano fundamental del ser humano era el corazón; tenía una visión cardiocéntrica. Hipócrates, y antes que este Galeno y Platón (pero es este quien lo escribe de forma clara), tienen una visión centrada en el cerebro.
Los médicos árabes serán quienes concilien esa doble consideración del ser humano: cuerpo y alma. Todo lo que nos sucede pone en compromiso a nuestro cuerpo y alma, poniendo en relación ambos elementos. Dentro de esta visión, el cerebro ocupa un lugar privilegiado, pues en él están el pensamiento y la razón: por eso es el órgano fundamental., Y en el corazón está lo que ellos llaman virtud vital o animal, que es la respiración. Y hay un órgano también muy importante, que es el hígado, donde está la virtud natural, que es el origen de las venas y, por tanto, de la sangre, y el origen de los cuatro humores. Hasta que no se conoce el sistema circulatorio con Harvey en el XVI, prevalece la medicina humoral: sangres, flema, bilis amarilla o cólera y bilis negra o melancolía.
El amor se explica en este momento desde la medicina, y era una teoría aceptada de forma extendida y hablarán de este tipo de amor los trovadores en sus composiciones. El cerebro tiene tres celdas, y cada una de ellas alberga tres facultades o potencias humanas.
 La primera celda, la delantera, es la facultad imaginativa; sensitiva y común a todos los animales. Consiste esa facultad en crear imágenes partiendo de las sensaciones facilitadas por los sentidos, es decir, nuestros ojos ven o el olfato capta olores, que se convierten en un sentido común que crea imágenes.
 La segunda celda, la central, alberga la potencia racional y voluntiva; por supuesto, esta es exclusiva de los seres humanos. Una vez que percibimos, el ser humano es capaz de valorar y razonar sobre aquello, y en función de ello, decidir cómo obrar: razón y voluntad.
 La tercera celda, posterior, donde se encuentra la memoria, en la que almacenamos la información.
Estas tres celdas del cerebro se encuentran irrigadas por los cuatro humores que s que, como sabemos, se producen en el hígado y, este, a través de las venas, lo distribuye por todo el cuerpo.
1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES El principio de salud medieval era el equilibrio entre esos cuatro humores del cuerpo y el equilibrio en el funcionamiento de estas facultades o potencias. En el momento en el que se producía un desequilibrio, aparecía la enfermedad, los estados patológicos. Bien es cierto, también, que no todas las personas tienen el mismo equilibrio (por ejemplo, hay personas que tienen más cólera y por lo tanto son más coléricas), pero siempre dentro de unos límites que no rompen el equilibrio. También, según la edad, tenemos más cantidad de unos humores que de otros, y dependiendo del humor que nos domine, funcionará así nuestro cerebro. El dominio de uno de los humores también nos da una complexión física determinada. Todo esto era muy importante y marcaba mucho las composiciones literarias tanto de la Edad Media como de los Siglos de Oro: fisionomía de los personajes, su forma de ser, etc.
El amor, por otro lado, tiene su origen primero en la percepción, en los sentidos. El ser humano ve la figura de la persona amada, y es aquí donde comienza el amor, con el sentido predominante de la vista, aunque también influían otros como el tacto o el olfato. Es el sentido de la vista el que nos domina: todos nos entra primero por los ojos.
El resto de los animales también ve, y es con la vista y con el resto de los sentidos con los que forma una imagen. Respecto al amor, creamos en la facultad imaginativa el phantasma, la imagen. Y como el ser humano, frente al resto de animales, tiene memoria, puede archivar esa imagen que se crea mediante el sentido de la vista; se trata de pensar en la figura de la amada. Así, la facultad de la memoria, donde está archivada la imagen, devuelve esta a la facultad imaginativa. Comienza así un proceso que solo puede producirse en los seres humanos y que puede convertirse en algo obsesivo, convirtiéndose en algo mental. Esa forma de pensamiento obsesivo termina descompensando las facultades respecto a la razón y la voluntad; obsesionándose el enamorado de tanto reproducir la imagen amada y su voluntad queda alterada.
Todo este proceso lo que produce es un desequilibrio en los humores, existiendo un exceso de bilis negra, de melancolía. El hígado comienza a producir más bilis negra de la que debería, por lo que el cerebro tendrá una cantidad excesiva de esta y las funciones del alma se descompensarán. Estamos ya, entonces, en el terreno de la enfermedad, que los médicos llamarán amor hereos: la enfermedad de amor. La etimología de la palabra no está muy clara: puede producir de eros o de heroicus.
Hay, además, una serie de síntomas. Por ejemplo, Bernardo Gordonio, médico de la época, escribió el manual que se utilizaba entonces para aprender la ciencia médica, el Lilium medicae, del siglo XIV. Este libro tiene un capítulo dedicado a la enfermedad del amor, que lo define como solicitud melancólica por causa de amor de mujeres.
Entre los síntomas, siguiendo a Avicena y a Averroes, dice que provoca insomnio, pérdida 1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES del apetito, adelgazamiento, continuos suspiros y lloros y, en los casos más extremos, manifestaciones de la locura. Una vez que se diagnosticaba la enfermedad, debían buscar remedios, los cuales deben ir dirigidos a la causa mental y a los efectos somáticos.
Esto último supone que hay dos vías en su tratamiento: el psicológico y el fisiológico.
1. En el primero, siguiendo a Avicena, dice Gordonio que debe advertirse de los peligros de la obsesión (es lo que haría Sancho Panza con Don Quijote). Si esto no sucede, hay que azotarle con fuerza; otra de las cosas, es nombrarle continuamente cosas tristes, pues, según Gordonio, la mayor tristeza hace olvidar la menor tristeza. Si esto no surte efecto, hará lo contrario: contarle cosas alegres para distraerle de ese pensamiento obsesivo. Además, hay que mantenerle ocupado para ver si así abandona ese pensamiento y, si no, debe hacer lo que dice Ovidio: provocar que se enamore de otras mujeres, pues así mantendrá el cerebro ocupado por varias mujeres, y así podrá diversificar su pensamiento. Si nada de esto surte efecto, Gordonio acepta el remedio de las viejas, de la medicina popular.
2. Respecto a los remedios fisiológicos, están encadenados a reestablecer el equilibrio de los cuatro humores del cuerpo. Se basan en el principio de la curación por contrarios: el exceso de determinados humores provocaban efectos en el organismo, como el exceso de melancolía provocaba sequedad y frío. Para ello, debemos aplicar remedios que den calor e hidraten, como beber vino –pero sin llegar a emborracharse-, tomar baños calientes y practicar el coito, pero eso sí, muy muy moderadamente, pues el exceso de coito puede provocar sequedad en el cuerpo. Si con todo esto, los héreos no son curados, el enamorado cae en manía o se muere.
Toda esta visión de la medicina formaba parte de la cultura de la época, por lo que las composiciones trovadorescas tomaban todo esto como algo técnico, científico, pues el enamorado está implicado en un proceso mental preocupante. Y todos entendían, al hablar de locura de amor, en qué sentido se decía; se trata de un código de la época con unas bases importantes.
Los filósofos, teólogos o moralistas, también partían de esta idea del amor en sus tratados. Pero, evidentemente, su forma de hablar del amor, se valoraba a través de sus comportamientos humanos y respecto a la figura de Dios. Esto es antinatural, pues la Naturaleza, que es Dios, lo que manda es que el ser humano se preocupe de cuidar tanto de sí mismo como de la especie y de la duración de esta.
El principio moral, entonces, dice que para ello, al igual que Dios puso instintos como el hambre o la sed para mantener al individuo, también 1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES otorgó el instinto sexual para preservar a la especie humana. La única función del cerebro que debe implicarse en este hecho es la imaginativa: los animales eligen a la mejor pareja para poder procrear y que su estirpe sea, genéticamente, lo mejor posible. Y debe ser igual en el ser humano: un instinto natural con un único fin, que es la procreación.
Existe, así, un concepto, que es el aguijón de deleitación, tal y como lo denomina Alonso Fernández de Madrigal en uno de sus tratados del siglo XV. Pero este debe tener un fin único, tan solo la procreación, para asegurarse de que esta suceda, pero no debe abusarse de ella, pues si se hace estaríamos fuera del mandato divino, de lo que Dios prescribe y de lo que la Naturaleza nos exige. Por lo tanto, los moralistas parten del hecho de que el amor es un instinto natural, el principio para la procreación. Cuando el ser humano llegue a ese estado patológico, lo que llaman la concupiscencia, el deseo excesivo, hay dos posibles salidas: o bien se regula de acuerdo con el código moral y mandato divino (es decir, el ser humano fortalece su voluntad para dominar ese deseo) y reprimir el deseo con esa voluntad, o bien mediante la abstinencia – represión del deseo por la razón y la voluntad-, enfocar ese deseo hacia un amor contemplativo o llevar ese deseo por los cauces apropiados: a través del matrimonio, la consumación y la procreación. Juan Ruiz, en el Libro de Buen Amor, cambia esos códigos moralistas como veíamos anteriormente.
Todos los trovadores, lógicamente, cantarán a ese deseo, a ese amor héreo. Calisto, en La Celestina, solo se preocupa de satisfacer ese amor, no de procrear. El amor, cuando no es enfermedad, es un mandato divino, que por lo tanto hay que cumplir, mantener la especie. En los tratados medievales incluso se recomienda que, como el hombre tiene más concupiscencia que las mujeres, que cuando el deseo no se pueda satisfacer, se haga con una prostituta. Ello se debe a porque dentro del matrimonio el pecado es doble: fornicar implica hacer uso del acto sexual sin el fin de procrear. Desde el punto de vista social y legal, se exigía mayor grado de fidelidad a la mujer que al hombre, por el hecho de mantener el linaje.
Los tratadistas, cuando hablan del amor, hablan de diversos grados que se tienen que superar para llegar a la consumación.
 1er gradus: Visus. La visión, la contemplación de la amada. El amor se origina en primer lugar por la vista.
 2ndo gradus: Alloquium. Sería la conversación: el hombre ve a la enamorada, siente atracción por ella y después comienza la conversación, implicándose un nuevo sentido: el oído.
 3er gradus: Contactus. Darse la mano, tocar el rostro de la amada, etc.
 4to gradus: Basia: los besos amorosos, implicándose un nuevo sentido, el gusto.
1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES  5to gradus: Factum: la consumación amorosa.
Estos son los grados del amor, desde el deseo natural, sano e inicial y originado partiendo de la visión, hasta la consumación amorosa que llevará a la procreación. Todo esto, en manos de los poetas, empezando por Ovidio y terminando por nuestros trovadores, tendrá su reflejo en la poesía: Ovidio, por ejemplo, nos enseña cómo dirigirnos a la mujer. En su tratado, enseña cómo superar con éxito todos estos grados que hemos visto. Otra cosa es que la finalidad sea el factum procreativo o el factum por el puro deseo; y será aquí donde los moralistas critiquen estos tratados, pues se estaría entrando en un proceso patológico y no natural.
De hecho, en la poesía de trovadores, estos también muestran esa intención de llegar al último grado para cumplir el objetivo de la naturaleza –la procreación-; no era un amor idealizado. Vemos, pues, en sus composiciones, que los servidores enamorados se encuentran en distintos grados de ese proceso amoroso:  El fenhedor, que sería el siervo que aún no ha confesado su amor a la amada, es decir, solo se encuentra en ese primer grado del visus.
 El pregador, quien ya ha confesado su amor a la dama y se encuentra en ese segundo grado del alloquium. La dama lo rechaza hasta conocer cuáles son sus intenciones finales, pues debe demostrar un buen servicio.
 El entendedor, cuando la dama ya lo acoge (grados de basia y contactus) y lo acepta como siervo. En esta fase, la dama puede aceptarle aceptando sus poemas: bien consiento que trovéis para mí. En la ficción sentimental, en la prosa, es cuando generalmente la mujer recibe una carta que al principio suele romperla. Una vez que tolera o acepta leer sus cartas, el siervo ya es entendedor; ha subido de grado. Otras veces, incluso, puede premiarle con sonrisas o incluso con prendas: puede regalarle un guante, por ejemplo. Calisto se cree entendedor al recibir el cordón de Melibea. Dependiendo de las prendas que se recibiese, simbolizaban cosas distintas: el guante, la fidelidad; el cinturón, ceñir la cintura de la amada.
 El drutz, quien ya ha conseguido una relación sexual explícita con su dama, su entrega total.
Pocas veces el enamorado llega al último de los grados, pero esa es la finalidad que buscan, no un amor platónico: todo el proceso, toda su lucha y trabajo, está encaminado a cumplir con el factum, según ellos, porque es un mandato divino; según la realidad, porque están enfermos.
La cansó amorosa siempre se elabora en un momento de privación. Por lo tanto, siempre va a mostrar sufrimiento amoroso, haya conseguido o no ser drutz. El trovador siempre canta en un momento en el que este está en ausencia de la amada, y por tanto, 1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES siempre canta en un momento en el que el deseo, que está privadok de la presencia de la amada. La cansó provenzal, por tanto, es un canto al deseo insatisfecho en ese momento de su creación, independientemente de lo que haya pasado antes o vaya a pasar después. Es por ello que la poesía provenzal es tan insatisfecha y dolorosa, pues se canta en un momento de ausencia; canto al deseo, a la angustia. De aquí la interpretación romántica de estas composiciones, en esa faceta atormentada.
Pero hay un término que aparece mucho en estas composciones: el joi, el placer, la finalidad; es un código amoroso que tiende a satisfacer, aunque ya veremos como esto no va a ser siempre igual, aunque sí en sus orígenes. Por lo tanto, es un amor adúltero (solo la mujer casada podía tener siervos), un amor que canta al deseo insatisfecho, pero no por platónico o imposible, sino porque la cansó refleja ese momento que comentábamos. Su finalidad es el joi, aunque su proceso es largo, costoso y requiere de un comportamiento impoluto: hay que ir superando todos esos grados.
Así, ese concepto amoroso se expresará a través del género fundamental de la escuela: la cansó, la cual tendrá sus formas correspondientes en las diferentes escuelas:     Chanson. Escuela francesa.
Cantiga. Escuela galaico-portuguesa.
Canzone. Escuela italiana.
Canción. Escuela castellana.
Pero la cansó no es el único género. Destacan, aunque no son tampoco los únicos:  Sirventés. Poema satírico, también cantado, pero con la diferencia respecto a la cansó es que esta tenía música propia compuesta por el trovador; el sirventés no, sino que se aprovechaba una música muy conocida a la que se añadía una nueva letra, pretendiendo ser muy divulgado y que la gente pueda aprenderlo rápidamente. Dentro de este género hay varias formas: género político, de la sátira, del ataque personal, de la disputa literaria, etc.; aunque destaca el género de la crítica de costumbres, mediante la cual podemos conocer el contexto de la época al remitir estos textos a la sociedad del momento.
Mientras que la cansó canta un concepto de amor literario, el sirventés remite a lo real y cotidiano. Por esto mismo, a son a veces las composiciones más herméticas, pues si no sabemos el hecho que propició la composición de un sirventés, quizá no podríamos entenderlo.
Dentro del género del sirventés encontramos a su vez un subgénero: el gap, consistente en una fanfarronada, ya sea militar, literaria o sexual; era un canto del trovador a sí mismo.
1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES Este tipo de composiciones, como decimos, nos reflejan en muchas ocasiones la vida cotidiana, con aspectos muy ligados al ámbito doméstico: el sirventés nos habla, por ejemplo, cuando un caballero se mete con otro porque ha comprado un caballo no apto para la batalla y le critica. Esto nos habla de su forma de vida, de sus costumbres; es, por tanto, una fuente muy valiosa para conocer de cerca en el contexto en el que se produce. Pero, en contrapartida, hemos perdido en ocasiones el contexto en el que se crea un sirventés.
 Planh o llanto. Es el canto fúnebre, que se escribe con ocasión de la muerte de un señor o protector y, en menor medida, por la muerte de un amigo o de la amada. Este género tenía una estructura bastante fija: 1. Invitación al llanto o lamento.
2. Linaje del muerto.
3. Enumeración de las tierras que lloran la muerte del gran señor.
Lógicamente, eran las tierras sobre las que la persona fallecida tenía poder, pues era ello una exhibición del poder del difunto.
4. Alabanza del difunto centrada en sus virtudes caballerescas.
Oraciones por el fallecido, rezos por su alma.
5. Oración por el alma del difunto. Expresión de dolor y lamento del trovador.
Destacamos dentro de este ámbito las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique en el siglo XV, si bien este dará una vuelta a la tradición y reinventará el género.
OTROS GÉNEROS LÍRICOS Al lado de estos tres grandes géneros, con la cansó a la cabeza, encontramos también una serie de géneros menores:  Canción de alba. Dentro del ámbito de la cansó, es esta es una canción que se elabora con motivo de la separación de los enamorados al llegar el día tras un encuentro nocturno. Respecto a la cansó, cambia que en esta nueva los enamorados están juntos. El encuentro escondido de los enamorados está vigilado por un gaita, que los protege y vigila. Si bien es un género culto, tiene también su correspondencia en la lírica popular.
1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES  Pastorella. En esta, los papeles se invierten: la mujer es de baja condición, ya no es el midons, y el caballero tiene que desplegar todas sus dotes cortesanas para enamorarla; es, también, un ámbito de género culto. Las serranillas del siglo XV son una reinterpretación de la pastorella, cortesana, delicada.
Cuando hablamos de pastorella, además, debemos pensar en un trovador como Marcabrú, el gran autor de este género.
Respecto al sirventés, además del gap, debemos situar algunos géneros menores, de carácter dialogado:  La tensó. Es una composición en la que dos trovadores van mostrando sus opiniones acerca de un tema entre estrofa y estrofa, alternadas.
 El joc partit. Este tiene su origen en la lírica provenzal. Se hacía del siguiente modo: un trovador exponía una cuestión con dos posibles soluciones: por ejemplo, escribía una estrofa contando que estaba enamorado y no sabía si confesar su amor o no. Tras plantear esa cuestión con dos posibles soluciones, defendía una de ellas; y un segundo trovador tenía que defender la opción contraria. En estas composiciones ya utilizaban el código amoroso para hacer bromas: es un ámbito mucho más festivo, de polémica y lucha entre trovadores. Esto era algo muy habitual en el contexto: los trovadores rivalizaban entre sí como parte del juego.
En estos géneros dialogados, el de la primera estrofa la compone con una forma métrica concreta, que debe respetar el siguiente, pues entre los dos están haciendo una composición. Aquí está el juego de artificio: cuanto más difícil era el esquema métrico, más difícil se lo ponía al otro. En el caso del joc partit, el primer trovador defendía la opción más fácil para ponérselo más difícil al otro, pero a veces hacía lo contrario para lucirse.
Estos géneros dialogados, además, tendrán su equivalente en la lírica castellana.
Sobre la rivalidad de los poetas, tenemos alguna documentación muy interesante, en la que se deja constancia de que, por ejemplo, en la época de Alfonso X este quiso saber de entre sus trovadores cuál era el mejor: los encerró, separados, para ver quién componía la forma más complicada en muy poco tiempo. Según cuentan, uno de ellos oía lo que hacía el otro.
TÉCNICA Una de las características fundamentales será la búsqueda de la perfección técnica, en relación con la capacidad de los trovadores y el nivel de formación de los mismos. Entre ellos, encontramos de todo: grandes señores, como el 1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES rey, o que proceden de cualquier estrato social: nobles, clero e incluso juglares. Estos últimos además ejercieron como trovadores en algunos cortes.
El trovador componía la letra y la música de cada canción. Este es, entonces, un músico que, con frecuencia, es el que también la ejecuta en ocasiones. Esto es importante, pues todavía faltará un tiempo para que la música y la letra se separen.
La base fundamental era el cómputo silábico: pasamos del sistema basado en la cantidad silábica latino al cómputo silábico, con la rima final como principio de organización del verso y de la estrofa. La rima es siempre consonante, algo que perdurará en la poesía lírica culta; incluso los romances tendrán rima consonante a diferencia del romancero tradicional. Dentro del sistema de rimas, vamos a encontrar dos formas distintas de trovar:  Trobar leu. Más fácil de entender, pero no siempre más fácil de hacer. Pretendía la composición inmediata, más libre en su ornamento retórico; tenía que ver, pues, con la formación de los trovadores.
 Trobar clus. Más difícil, hermético, donde la métrica era más complicada, traducida en una acumulación de conceptos, recursos retóricos, rebuscamiento de imágenes, juegos de ingenio, vocabulario muy selecto y rimas caras, las más complejas. En estas últimas, no se podía repetir ni la misma palabra ni derivados, ni tampoco la misma rima en varias estrofas consecutivas; solamente en ocasiones, y como licencia poética, se hacía lo contrario, justamente como habilidad técnica y aumentando, por tanto, más aun la dificultad.
PRINCIPALES AUTORES GUILLEM DE POITIERS (1071-1126). Es el más antiguo de los autores conservados, del que se conservan diez composiciones y una atribuida. Estas muestran ya una perfección técnica y una complejidad que, desde luego, indican que no son fundaciones de la escuela; es decir, tuvo que haber antes de Guillermo IX, duque de Aquitania, otros autores. Este hecho, además, guarda coherencia con las noticias que se tienen de un trovador anterior: Ebles II de Ventadorn, noble trovador según la documentación y vasallo de Guillermo, del que no conservamos ningún texto; pero sí muchas menciones de otros poetas, que le confieren el papel de maestro, de iniciador de la escuela.
1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES Sobre los orígenes de esta lírica debemos tener en cuenta algunas consideraciones, pues muy probablemente confluyeron varios factores que hicieron que surgiera en estos territorios:  La pujanza, el poder político y social de Guillermo IX.
 La cercanía de la abadía de San Marcial de Limoges. En el siglo XI, era un centro importantísimo de experimentación poética en la creación de poesía religiosa, sobre todo en la perfección de la versificación y en lengua de lemosín, provenzal.
 Por otro lado, debemos contar con lo que estaba pasando al otro lado de los Pirineos: la poesía árabe culta; la floreciente civilización literaria y musical de los árabes. Sabemos que hubo una constante relación cultural entre el mundo árabe y el provenzal, y que esta poesía árabe tenía una tradición amorosa culta muy importante. Además, cabe destacar los numerosos intercambios culturales entre Aquitania y los árabes, hipótesis que cobra fuerza al tener en cuenta que algunos versos de Guillermo IX están influidos por versos de estos poetas árabes cultos.
JAUFRÉ RUDEL. Príncipe de Blaia, se conservan de él seis composiciones caracterizadas por su complejidad, con imágenes casi oníricas, extrañas y de tono abstracto. Se le considera el creador de un tópico bastante fecundo: el amor de lohn, el amor de lejos: en él canta a un amor que tiene su origen en los oídos, la fama de la amada, lo que oye decir de ella. Desplaza, entonces, el origen del amor del ojo al oído como elemento fundamental.
LOS TROVADORES EN ITALIA Debemos recordar, en primera instancia, que una escuela se forma por la lengua utilizada, no por el lugar en el que se crean las composiciones. La lengua de oc va a funcionar en toda la Provenza y en Cataluña, por lo que en esta última región se trovará en esta lengua. La escuela se ha difundido, pues, por el sur de la actual Francia y la zona navarro-aragonesa.
Pero la extensión de la escuela no quedará ahí: ya en el siglo XIII habrá acontecimientos que provocarán el desplazamiento de la misma, como la cruzada 1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES contra los albigenses o cátaros1. Fue una de las grandes herejías de la Edad Media: es una mística que, resumiendo mucho, rechaza la organización eclesiástica y los principios fundamentales del cristianismo dogmátiu8uco, pues rechazan también el Antiguo Testamento y fundamentan todo su dogma en el Nuevo Testamento. Podríamos decir también que parten de la dualidad cuerpo y alma; el alma, como la parte buena del ser humano y el cuerpo como la parte nociva. A lo largo de la vida el individuo debe intentar purificarse, dominando el cuerpo, a través del sacrificio para poderse reencarnar.
Tuvo una gran aceptación y se estuvo luchando contra él durante toda la primera mitad del siglo XIII hasta mediados de este siglo.
Y en este momento, a mediados del XIII, la cruzada provocó algunas consecuencias importantísimas en Aquitania: hiere de muerte a una sociedad que políticamente estaba organizada en varias cortes muy poderosas –una de ellas, la de Guillem de Poitiers-, pero inconexas entre sí. Esto supuso que, fuera de estas cortes y a raíz de la cruzada albijense, reinaba el pillaje, la desorganización; precisamente por esa falta de organización política, lo que obligará a los poetas de la Corte a buscar otros lugares en los que trabajar. Si una Corte o un contexto determinado no los pueden sustentar porque en ese momento están empeñados en guerras civiles, cruzadas o en pacificar las guerras, esa faceta trovadoresca se potenciará menos. La situación, a mediados del XIII, provoca una diáspora al norte de Italia. Esta diáspora (emigración masiva), entonces, va a desembocar en un lugar de encuentro importante para varios trovadores, algunos de ellos de primera línea.
Todo este proceso tendrá una consecuencia muy importante en relación a ese período de decadencia de la escuela trovadoresca en Provenza: empezaron a recogerse las producciones trovadorescas, organizándose en Cancioneros, preservándose toda esta producción, cifrándose por escrito. Al organizar estos cancioneros, normalmente por autores, se introdujeron las llamadas vidas y razós.
1 El catarismo es la doctrina de los cátaros (o albigenses), un movimiento religioso de carácter gnóstico que se propagó por Europa Occidental a mediados del siglo X, logrando arraigar hacia el siglo XII1 entre los habitantes del Mediodía francés, especialmente en el Languedoc, donde contaba con la protección de algunos señores feudales vasallos de la corona de Aragón.
El catarismo afirmaba, pues, una dualidad creadora (Dios y Satanás) y predicaba la salvación mediante el ascetismo y el estricto rechazo del mundo material, percibido por los cátaros como obra demoníaca.
En respuesta, la Iglesia Católica consideró sus doctrinas heréticas. Tras una tentativa misionera, y frente a su creciente influencia y extensión, la Iglesia terminó por invocar el apoyo de la corona de Francia, para lograr su erradicación violenta a partir de 1209 mediante la Cruzada albigense. A finales del siglo XIII el movimiento, debilitado, entró en la clandestinidad y se extinguió poco a poco.
1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES  La vida introducía las composiciones de un autor y era un apunte biográfico sobre ese trovador. Estas vidas, que forman un género literario en el siglo XIII, se elaboran utilizando los datos a los que el compilador tenía acceso: lo más frecuente es que se mezclen datos históricos con datos extraídos de su obra literaria; es decir, utilizar la obra literaria para hacer biografismo. Otras veces, la vida es totalmente literaria, ficticia.
 La razós son breves explicaciones de las circunstancias que dan lugar a una canción concreta; por ejemplo, una canción que compuso un determinado trovador porque al marcharse a una cruzada su señora le dijo que a volver no aceptaría de nuevo sus versos. Son, pues, explicaciones para contextualizar determinadas composiciones, que, al fin y al cabo, no dejan de ser interpretaciones. Si una determinada canción no se compuso por la razón que dice una razó, nos introducen de lleno en el ámbito y contexto de trovadores.
LA ESCUELA DE TOLOSA Y LA DISOLUCIÓN DE LA LÍRICA TROVADORESCA Hacia 1320, ya en el siglo XIV, en Tolosa surge el llamado Consistori del Gai Saber. Es un intento de revitalizar la producción trovadoresca; necesitan revivir.
Cuando se intenta resucitar algo, se le dota de un carácter mucho más teórico; es decir, el intento de hacer renacer esta escuela tiene que traer aparejada la necesidad de cómo es la teoría, cómo es la práctica; es necesario establecer normas de composición y demás. De aquí surgen, en definitiva, los primeros tratados teóricos de la lírica de los trovadores.
La más importante es la de Guilhem Molinier: la Leys d’amor, si bien tam bién destaca la Doctrinal de trovar (1324) de Cornet. Estas, consistiendo en la codificación por escrito de la teoría, de la técnica de la producción trovadoresca, se van a extender por Occitania, pero sobre todo por Cataluña. En el reino de Aragón van a organizarse hasta comienzos del siglo XV juegos poéticos, es decir, concursos, en los que para poder participar era necesario establecer unas normas.
En definitiva, la lírica provenzal en el Reino de Aragón pervive hasta el siglo XV. En Italia, la transmisión es libresca, pero en este reino seguirá haciéndose a través de los trovadores, de forma que la escuela sigue viva en su forma de ejecución; además, en el Reino de Castilla también hubo trovadores provenzales, como veremos más adelante.
1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES 2. LOS TROUVÈRES (MED. SIGLO XII–FIN. SIGLO XIII) LA PRIMERA LÍRICA DE OÏL Entre mediados del siglo XII y finales del XII, surge la Escuela de los Trouvères en Francia, de la que en tan solo siglo y medio tenemos unos mil testimonios compilados en veinte cancioneros, con composiciones atribuidas a unos 250 trovadores. El más antiguo de ellos será Chrètien de Troyes, cultivador y gran representante del roman, la poesía narrativa. Es, pues, el primer trovador francés alguien acostumbrado a la poesía narrativa, lo cual tendrá consecuencias al asentarse la lírica culta sobre un sustrato preexistente, contaminándose de este. La lengua en la que trovan es la lengua literaria: la lengua de oïl; no es la lengua que se hablaba, sino que se trata de un francés literario antiguo.
Para conocer el traslado desde Provenza a Francia debemos acudir al contexto histórico en que se enmarca este acontecimiento. Leonor de Aquitania, nieta de Guillem de Poitiers, se casa con Luis VII, rey de Francia. Siempre se ha atribuido a Leonor un papel ligado a la literatura y es considerada una mecenas de la misma: fue un personaje fundamental para la llegada de los trovadores provenzales a Francia, pero quizá no tuvo ello un interés literario. Además, fue también una figura influyente en la política francesa.
A su llegada a la corte de Francia iba acompañada de su ajuar, entre cuyas posesiones se encontraban los trovadores. Ella había vivido en una corte en la que la costumbre trovadoresca estaba muy arraigada, de forma que ella como reina marcará las costumbres del resto de la nobleza, de forma que inevitablemente aparecerán trovadores en lengua d’oc, que luego se traducirá al no funcionar esta como koiné a la lengua d’oïl. Cabe destacar, además, que la llegada de los trovadores provenzales a la corte francesa pareció un hecho extravagante y frívolo, pues suponía esta un espacio mucho más refinado que la corte provenzal.
Será una de sus hijas, Marie de Champagne, la auténtica mecenas que fomente la creación trovadoresca en lengua d’oïl. En relación a ella, hay un libro compuesto por su capellán, Andreas Capellanus -del que tenemos muy pocos datos-, con el título de De amore libro tres. Esta obra es un tratado teórico sobre el amor escrita en latín, que se enmarca en el ámbito del tratadismo amoroso, pero trasladado en este caso a la corte de Marie de Champagne. No será el tratadismo en este caso el que alimente la concepción del amor, sino que ese amor teórico se inmiscuirá en el tratadismo de dicha obra. Cuenta en ella cómo conseguir el amor, el cual es pasión innata, deseo y obsesión; explica, también, cómo debe ser la conversación en función de la clase social a la que se 1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES pertenezca y, por último, soluciona el capellán en este libro algunas cuestiones de amor relativas a las damas de la corte, como qué parte del cuerpo del hombre es más digna de ser amada.
LA CHANSON Y OTROS GÉNEROS En la lírica francesa, observaremos cómo se da una continuidad de los géneros literarios procedentes de la escuela provenzal, si bien debemos atender a las semejanzas y los cambios que supone este engarce entre unas escuelas y otras.
En primer lugar, la versión francesa de la cansó provenzal y género fundamental de esta nueva lírica será la chanson, a través de la que se expresa el tema de la fin d’amor. Alrededor de esta encontramos lo que Zumthor denominó como los hechos de la chanson, géneros menores en la órbita de esta chanson y a los que debemos atender.
Entre ellos, cabe citar:  La Chanson de femme. Son canciones puestas en boca femenina en las que la mujer se lamenta por el amor perdido o el abandono, o se enfada porque el enamorado no ha llegado todavía a ella, haciendo valer sus derechos de amar a quien ella desee y mostrando su preocupación a su madre. Es una mujer triste, enfadada; no está tan codificada como la mujer de la cansó. Nos remite al género de las jarcas, de la literatura popular, y a la cantiga de amigo gallego-portuguesa. El carácter popularizante, pues, existe: tanto las jarchas, como las cantigas y como la chanson de femme tienen su origen en la canción de mujer de la Romania, panrrománica y pretrovadoresca.
Antes del nacimiento de la lírica culta en lengua vernácula, ya existía la lírica popular, también en lengua vernácula. Vemos, pues, cómo en determinados momentos el ámbito culto acepta tradiciones populares y, gracias a ello, hemos conservado esas composiciones de carácter oral por escrito. La lírica culta, además, también era encantada, aunque acabase recogiéndose por escrito. Respecto a la chanson de femme, esta llegará por el interés de ciertos autores árabes cultos que recogieron las jarchas en mozárabe y que insertaron en composiciones mayores de carácter culto, como las moaxajas. Tras ello, los autores cultos comenzarían a imitar esas composiciones populares, aprendiendo la tradición y componiendo otras a modo de imitación.
Además de la chanson, tenemos también otros géneros líricos, como es el caso del sirventés, que en esta nueva escuela pasará a ser el sirventois:  Sirventois. Alrededor de este ‘‘sirventés francés’’ habrá también otros subgéneros dialogados: 1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES  Tenson. Debate entre dos trovadores.
 Jeu parti. Gran interés de este género en la escuela francesa; de hecho, se cultivarán en esta más que en la provenzal. Uno de los autores más interesantes en este ámbito será Thibaut de Champagne (nieto de Marie de Champagne), del siglo XIII y cuya poética será bastante influyente; se han conservado nueve ‘‘juegos partidos’’ suyos.
VARIACIONES SOBRE EL MODELO TROVADORESCO  La lírica en lengua d’oïl reduce los estilos y los temas. Se centrarán en los aspectos menos placenteros del amor, de forma que no hay tanto joi y se centran en el sufrimiento amoroso y en la dificultad de avanzar en los grados.
Esto también existía en la lírica occitana, y en la lírica francesa se hablará también del tema del gozo y del joi, pero, como decimos, lo más frecuente y habitual será el asunto del sufrimiento.
 La lírica francesa reconoce el código occitano pero imprime un carácter más abstracto –más cerebral- al tratamiento del amor. Se centra en lo que supone el proceso amoroso para el individuo; se trata de un autoanálisis, en el que vemos las consecuencias de ese proceso y donde la mujer es mucho menos corpórea.
Todo esto se produce o se debe a la confluencia de la lírica culta cortesana a un ámbito con otras tradiciones –como el roman francés-, en el que la sociedad no es exactamente igual.
 El elemento culto. En esta poesía hay una mayor presencia de la influencia de la lírica latina culta –Ovidio- que en la occitana.
 El elemento propio del roman. La poesía narrativa se dejará entrever en la lírica culta, algo que podremos ver en la mayor presencia del mundo clásico y de la influencia de Ovidio, o en la mayor introspección psicológica. Además, aparecen también grandes enamorados clásicos, como Tristán2 –se introduce el elemento tristaniano, es decir, la consideración del amor como algo trágico e inevitable-.
Tristán no podrá enamorarse de Iseo porque debe entregarla al rey, produciéndose un conflicto entre el tema amoroso y el código caballeresco.
2 1. LOS TROVADORES PROVENZALES Y LOS TROVADORES FRANCESES  La situación de la mujer en la sociedad. En Francia, la mujer tenía una educación más refinada que en Provenza. La mujer en la lírica francesa, pues, se muestra más fría, distante y más complicada de acceder. Esto influirá en las composiciones que se desarrollan en torno al tema de la muerte por amor; temática pesimista que retomarán la escuela gallego-portuguesa y castellana. Este papel de la mujer, además, es bastante influyente en la literatura cortesana francesa, algo que podremos observar, por ejemplo, en la obra La belle dame sans merci (1424) de Alain Chartier, en la que aparece reflejada esta línea temática, la cual además suscito una gran polémica porque el enamorado, al no conseguir el servicio de una dama tan fría y distante, terminará suicidándose.
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