La empresa (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad Jaume I (UJI)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Mercantil I
Profesor M.V.P.L.
Año del apunte 2015
Páginas 6
Fecha de subida 18/11/2015
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LECCIÓN 5: LA EMPRESA I. La empresa.
1. Concepto de empresa.
La empresa es un concepto fundamental para el Derecho mercantil. De hecho, vimos que una de las concepciones más importantes del Derecho mercantil es que éste es el Derecho de la empresa. La empresa es tan importante para el Derecho mercantil porque confiere a su titular la condición de comerciante, porque la actividad de la empresa en relación con el mercado está sujeta al Derecho mercantil, porque en la empresa existen elementos regulados por el Derecho mercantil y, por último, porque la propia empresa es objeto de negocios jurídicos. De este modo, podemos llegar a un concepto de empresa, que coincidiría con el concepto de empresa desde un punto de vista económico: conjunto organizado de capital y trabajo destinado a la producción o a la mediación de bienes o servicios para el mercado.
2. Elementos que la integran.
Tenemos por un lado los elementos personales, los trabajadores (estudiados por el Derecho laboral); y por otro lado los elementos objetivos, los bienes materiales (bienes muebles y bienes inmuebles), los bienes inmateriales: derechos (que pueden ser de propiedad industrial, de arrendamiento, de usufructo, etc.) o contratos; y el fondo de comercio o relaciones de hecho de la empresa. El fondo de comercio nace de la relación de la empresa con el mercado y se materializa principalmente en dos aspectos: la clientela, que es el conjunto de personas que de forma habitual demandan los productos o servicios de la empresa, y las llamadas expectativas de ganancias o beneficio. Estos elementos son los que tienen en ocasiones más importancia, sobre todo cuando las empresas pasan de manos pues es mucho más complicado transmitir el fondo de comercio.
3. Naturaleza jurídica.
Hay diferentes teorías sobre la naturaleza jurídica de la empresa, dependiendo de los elementos que se tengan en cuenta. Se desarrolla desde una tesis atomista, en la cual la empresa es una simple pluralidad de elementos sin unidad jurídica; pasando por una tesis unitaria, en la que la empresa es una unidad y como unidad sustituye a los distintos elementos que la integran; una tesis espiritualista o inmaterial, en que la empresa es el bien inmaterial que resulta de la actividad empresarial; y, por último, una tesis intermedia entre las anteriores que es la que tiene en cuenta alguna normativa como al Ley concursal y por la que se considera que la empresa, aunque es algo más que los elementos que la integran, sí que tiene ese concepto de unidad funcional. Con esto se resuelve este tema de la naturaleza jurídica de la empresa porque nos ayuda a aceptar que ésta tiene más valor en sí misma que los elementos que la componen.
4. Establecimiento principal y sucursales.
En principio, la actividad de la empresa se realiza desde un lugar físico que es el establecimiento, aunque pueden haber varios establecimientos: el principal y las sucursales, que serían establecimientos secundarios. Hay muy pocas referencias legales al establecimiento principal, únicamente el art. 9 LSC nos dice que el domicilio de las sociedades de capital tiene que coincidir con el centro de dirección efectiva o con el establecimiento (o explotación) principal. Por otro lado, con el término sucursal se hace referencia a un establecimiento secundario. La mención principal que encontramos en nuestra legislación sobre las sucursales es el Ccom, en el cual el art.
295 entiende por sucursal “todo establecimiento secundario dotado de representación permanente y de cierta autonomía de gestión, a través del cual se desarrollen, total o parcialmente, las actividades de la sociedad”. De este modo, tienen una dependencia del establecimiento principal pero con cierto matiz de independencia puesto que en ellas se pueden realizar contratos al igual que en el primero. Las notas características de las sucursales, por tanto, serían:      Carecen de personalidad jurídica propia (no son sociedades).
Poseen cierta autonomía de gestión.
Hay una representación permanente del empresario principal: base física distinta e independiente del establecimiento principal con un representante (gerente, apoderado).
La facultad para decidir sobre su apertura corresponde a la junta general o administradores, según se establezca en los estatutos.
Puede tener cabida una inscripción doble: en la hoja abierta a nombre de la sociedad y en el RM que corresponda al domicilio de la sucursal, salvo que se encuentren en la misma provincia. Se trata de lo más interesante desde el punto de vista jurídico.
II. El establecimiento mercantil como objeto de negocios jurídicos.
1. La compraventa del establecimiento: unidad negocial y pluralidad obligacional; distinción de supuestos afines; obligaciones de entrega y de saneamiento; prohibición de competencia; pago del precio; créditos, deudas y contratos pendientes.
La empresa, como ya hemos visto, puede estar compuesta por elementos materiales y elementos inmateriales. A veces, los elementos de la empresa le dan un valor superior al que resulta de la suma de todos ellos. Por ello, la empresa es frecuentemente objeto de transmisiones inter vivos o mortis causa. Encontramos tres puntos en los que se nos plantean ciertos problemas en relación a la transmisión inter vivos:   Asunción de deudas y cesión de créditos. Con los créditos, es decir, aquello que le deben a la empresa la cesión no es automática. Deben cederse expresamente del acreedor-transmitente al adquirente; pero no es necesario el consentimiento del deudor, basta con comunicarle la cesión (art. 347 Ccom, 1.527 Cc). Con ello se evita el pago de lo indebido. Desde la notificación, el deudor sólo queda libre pagando al nuevo acreedor. Con las deudas que tiene el empresario ocurre que tampoco se transmiten automáticamente al adquirente; será indispensable que así se haya convenido entre las partes y que se respete el requisito del art. 1.205 Cc (novación consistente en sustitución del deudor): consentimiento expreso del tercero acreedor, ya que no le es indiferente la persona de su deudor (principal diferencia con lo anterior). Si falta el consentimiento, la asunción sólo produce efecto inter partes. La excepción se encuentra en las sociedades mercantiles, pues la sucesión es universal por cesión global de activo y pasivo (art. 81 y ss. Ley modificaciones estructurales).
Cesión de contratos. La empresa genera muchísimos contratos (seguros, transporte de mercancías, suministros, etc.). La regla general es que la cesión de los contratos no sea automática, dado que se produce la sustitución de uno de los contratantes por otro, tal modificación no puede producirse sin el consentimiento de la otra parte contratante, salvo que la Ley disponga otra cosa o así derive del propio contrato. Los casos especiales previstos por la ley son: Subrogación de trabajadores: cuando cambia la titularidad de la empresa, el cesionario se subroga en los derechos y obligaciones laborales del cedente.
Factor y comisionista: en caso de transmisión mortis causa, el contrato subsiste.
Contrato de agencia: transmisión del contrato a los herederos.
Contrato de seguro: el cesionario se subroga en la posición del cedente en el contrato de seguro sobre el objeto asegurado.
Sociedades mercantiles: cesión global de activo y pasivo.
 Prohibición de competencia. Por un lado, se transmiten no sólo los elementos materiales e inmateriales sino que el problema reside en cómo transmitir el fondo de comercio: la clientela y las expectativas de ganancias. Éstas no se pueden transmitir directamente, por ello la transmisión efectiva pretende asegurarse mediante los siguientes mecanismos: Obligación positiva: obligación de entregar los elementos a que suele ir unida la clientela y las expectativas.
Obligación accesoria: obligación, por ejemplo, de entregar listas de clientes o de remitir circulares a los clientes que anuncien la transmisión.
Obligación negativa: se impone una prohibición de hacer competencia al adquirente.
La prohibición de competencia no es absoluta, sólo se refiere en principio a la zona o zonas donde puedan afectar al adquirente y sólo es efectiva durante el tiempo que el adquirente necesite (desde un punto de vista objetivo) para consolidar para sí la clientela y las expectativas.
1. La compraventa del establecimiento mercantil.
La finalidad de esta operación es transmitir de modo definitivo la titularidad de cada una de las relaciones jurídicas que ligan al empresario con los elementos que integran la empresa. Existe un único contrato y no tantos contratos como elementos se quieran transmitir: del contrato nacen las obligaciones (de dar, hacer y no hacer) necesarias para obtener el resultado económico querido (ex arts. 1089,1091 Cc). En cuanto a la forma de elaboración, rige la libertad de forma que encontramos en el art.51 Ccom, pero eso no significa que cada uno de los elementos no tenga unas peculiaridades a la hora de realizar la traditio de los mismos. Debe seguirse la ley de circulación propia de cada uno de los elementos. Las obligaciones que nacen del contrato son entregar la cosa y pagar el precio; suele aplazarse parte del precio por si existen obligaciones no declaradas por el vendedor (pasivos ocultos). Antes de que exista el contrato de compraventa de empresas hay una obligación de due diligence para conocer todos los pormenores.
Hay una obligaciones sui generis. En primer lugar, sobre la entrega de la empresa. Si se ha realizado un inventario se han de entregar todos los elementos mencionados en él.
Si no se ha realizado, deben entregarse todos los elementos esenciales de la empresa.
Como prestaciones adicionales encontramos listas de clientes, circulares a éstos acerca de la transmisión, asesoramiento en la producción, comunicación de secretos de producción, etc.
2. El arrendamiento del establecimiento mercantil.
El arrendamiento es la transmisión temporal y limitada por la cual el titular cede el uso o la explotación de la empresa a un tercero, por tiempo determinado y precio cierto.
La condición de empresario pasa, durante del contrato, al arrendatario sobre el cual caen todas las obligaciones del empresario y también será él quien será declarado en concurso. La regulación del arrendamiento no está regulado por nuestro Derecho positivo, únicamente hay un aspecto del mismo que es el arrendamiento de fincas urbanas para uso distinto de viviendas que viene regulado en la LAU. Por tanto, el arrendamiento de empresa quedaría sujeto a la autonomía de la voluntad de las partes y, supletoriamente, a la LAU y al Cc en materia de arrendamiento. Los requisitos para un arrendamiento de empresa y de local comercial serían: a) El objeto arrendado tiene que ser un local y el negocio en él instalado.
b) El conjunto ha de constituir una unidad patrimonial dotada de vida propia.
c) La finalidad es dar continuidad a la actividad económica iniciada por el arrendador (y no iniciar una nueva).
3. El usufructo del establecimiento mercantil.
El usufructo implica sólo el uso y disfrute de un bien. En materia empresarial, es un concepto complejo pues además de un usufructo propio, es un usufructo sobre cosas consumibles o destinadas a la venta y son perecederas (art.482 Cc), se tienen que reponer en la misma especie y calidad. También es un usufructo de derechos (art.469 Cc). Aquí se nos plantea de nuevo el tema de quién es el empresario. Parece que la condición de empresario corresponda al usufructuario ya que adquiere el derecho a explotar la empresa usufructuada. El usufructuario adquiere el derecho a disponer de determinados elementos de la empresa como las materias primas o mercancías destinadas a la venta. Por su parte, el nudo propietario soporta una prohibición de competencia. El usufructo puede tener distintos orígenes (legal, convencional, etc.).
4. La hipoteca del establecimiento mercantil.
La Ley de 16 de diciembre de 1954 sobre hipoteca mobiliaria y prenda sin desplazamiento de posesión, regula la llamada ―hipoteca del establecimiento mercantil‖, pero ésta no grava toda la empresa, sino algunos de sus elementos. La hipoteca del establecimiento mercantil debe constituirse, por lo tanto, no sólo el local sino sobre todo el establecimiento mercantil gravando una serie de elementos y, además, si hubiera sucursales tendríamos que gravar en el mismo sentido las distintas sucursales de la empresa (una hipoteca por cada sucursal). Es una hipoteca especial y diferente a la hipoteca ordinaria que recaería sobre un bien inmueble de la empresa.
Tratamos ahora una hipoteca más global que abarca todo el establecimiento mercantil.
Según dice la propia norma:     Extensión necesaria. En todo caso, una extensión que abarca al arrendamiento del local (pero no el local en sí: hipoteca ordinaria) y las instalaciones fijas o permanentes, siempre que pertenezcan al titular de la empresa.
Extensión normal (salvo pacto en contrario). Abarca el hombre comercial y otros derechos de propiedad industrial, además de máquinas y mobiliario.
Extensión convencional (sólo en caso de pacto expreso). Abarca las mercancías y las materias primas.
Extensión por subrogación. Abarca las indemnizaciones concedidas o debidas al titular del establecimiento.
5. La transmisión mortis causa del establecimiento mercantil.
Únicamente se da en el caso de que el titular de la empresa sea empresario individual.
El fallecimiento de éste expone a la empresa a dos riesgos distintos: la paralización de la actividad hasta que se haga cargo el o los sucesores y la disolución, liquidación o disgregación de la empresa, al atribuirse sus partes integrantes a varios sucesores. Las soluciones que podríamos tener serían:    El empresario nombra antes de su muerte un factor o gerente, pues los poderes no se extinguen en caso de muerte del empresario ex art.290 Ccom.
El llamado a herencia o el albacea pueden (y deben) hacerse cargo de la administración hasta que se declare quién es el nuevo titular, pero es una situación muy transitoria pues cuando se acepte la herencia el cargo de albacea queda extinguido.
Atribuir la empresa a una única persona (heredero único o legatario).
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