3. LA PRIMERA GLOBALIZACIÓN 1870-1913 (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Ciencias políticas y de la Administración - 3º curso
Asignatura Historia Económica
Año del apunte 2016
Páginas 51
Fecha de subida 18/03/2016
Descargas 21
Subido por

Vista previa del texto

Judit Baeza TEMA 3 La primera Globalización (1870 – 1913): división internacional del trabajo y flujos de los factores de producción EL RENACIMIENTO DEL IMPERALISMO Hacia la Segunda Revolución Industrial Cambios en la estructura interna del sector secundario - Dos sectores: bienes de consumo y bienes de producción.
 Los bienes de producción van ganando importancia, pero nunca sobrepasan a los bienes de consumo.
- La industrialización de Europa continental y de EE.UU. fue menos “algodonera”, aunque este sector siguió siendo importante.
- Todo proceso de industrialización es un fenómeno regional, y el algodón no es la excepción.
- Para el sector textil algodonero de Europa continental y EE.UU., el mercado exterior fue mucho menos importante comparado con Gran Bretaña.
Tecnología e innovaciones Desde aproximadamente 1870 hubo una nueva oleada de tecnologías: - Cambios paralelos e interrelacionados.
- Tecnologías más intensivas en conocimiento.
- Siderurgia → acero.
- Nuevo sector → industria química.
- Fuerte proceso de industrialización agrario:  Fertilizantes químicos.
 Segadoras y cosechadoras.
- Dos innovaciones fundamentales:  Electricidad.
 Motor de combustión interna.
76 Judit Baeza Ciencia e industria Con la Segunda Revolución Industrial apareció con mayor claridad el vínculo entre ciencia e industria. En la segunda mitad del siglo XIX el papel de la ciencia adquirió progresivamente una mayor importancia en la génesis de las innovaciones tecnológicas → se suele definir como la era del acero, la electricidad y la química, y los progresos técnicos se debieron cada vez más a descubrimientos de laboratorio. Adquirieron progresiva importancia las economías de escala, los procesos de aprendizaje, las externalidades, las tecnologías en red.
El acero El acero fue la innovación más importante del siglo XIX: reunía las ventajas del hierro y del hierro colado (plasticidad, elasticidad y dureza). El acero fue el producto base de la industria pesada de los bienes instrumentales (máquinas-herramientas, buques, raíles, armas, puentes, construcciones) y de numerosos bienes de consumo.
Química y energía eléctrica Los productos químicos se multiplicaron a medida que las investigaciones de laboratorio progresaban, primero en la química de base (ácido sulfúrico), después en la química orgánica (colorantes artificiales a base de anilina o de alizarina, fertilizantes). En este sector el peso de la investigación científica era mayor que en todos los demás y tuvo su centro propulsor en Alemania, el país que poseía una tradición más antigua de investigación sistemática basada en una educación científica y en la instrucción técnica. Los alemanes se convirtieron en los líderes en todas las producciones sintéticas, como la del amoníaco y los nitratos.
En el campo de la electricidad, los experimentos con fines comerciales habían comenzado en los primeros años del siglo XIX con las posibilidades del alumbrado (Humphrey Davy, 1808), el motor eléctrico (1821) y la dinamo (Michael Faraday, 1791-1867). Sin embargo, el uso principal en este período se produjo en el campo de la telegrafía. Para que la energía pudiera pasar a ser de uso corriente fue necesario resolver los problemas de coherencia existentes entre las distintas partes del sistema: la producción, la transmisión a distancia, la utilización para producir luz o energía motriz. La energía eléctrica transformó la vida cotidiana de los habitantes de las ciudades, cambió la estructura de los talleres e hizo posible la aparición de nuevos productos, como el aluminio.
77 Judit Baeza Hacia 1880 Thomas A. Edison y Joseph Swan construyeron las primeras bombillas eléctricas modernas que permitieron la difusión del alumbrado eléctrico también en las casas. En los alrededores de Nueva York se instaló la primera red de alumbrado. Los transportes urbanos más rápidos (tranvía, metro) permitieron la extensión de las grandes aglomeraciones. La industria de instalaciones eléctricas se convirtió en uno de los sectores punteros del mundo industrial.
Química y electricidad representaron los campos de mayor correlación entre ciencia e industria, mientras que una gran parte de las innovaciones que caracterizan al período 1830-1914 tuvo su origen en la nueva combinación y el perfeccionamiento de los conocimientos ya existentes.
En el campo energético se producía una apertura a un posterior cambio de paradigma → era del petróleo, que antes de 1914 todavía no competía realmente con el carbón. Después de su descubrimiento en Pennsylvania (1859) sirvió sobre todo para el alumbrado o la lubrificación.
De los frigoríficos a la máquina de escribir También se introdujeron innovaciones importantes en otros sectores, sobretodo en la agricultura y alimentación: - Fertilizantes (nitrato, potasio, fosfactos) y fungicidas.
- Técnicas de preparación y conservación de los alimentos → descubrimientos de L. Pasteur (1822-1895) sobre el origen de las bacterias (esterilización de la leche).
- Centrifugadora → permitió separar el suero de la leche, desarrollando el sector de la quesería en Dinamarca, Holanda e Irlanda.
- Técnicas de refrigeración → transporte de carnes congeladas de EE.UU. a Inglaterra primero, y después fue posible transportar carne de todo el mundo a los centros de consumo europeos.
 Las poblaciones agrícolas europeas se resintieron de esta competencia y reaccionaron adoptando políticas proteccionistas, pero la competencia estimuló también el crecimiento de políticas de innovación en los principales países de la Europa continental.
El mundo de la información experimentó cambios fundamentales → máquina de escribir. La solución del problema de la sobreposición de los martillejos con la disposición de las primeras seis letras del teclado QWERTY abrió el camino a una auténtica revolución en la organización y funcionamiento de las oficinas.
- Prensa rotativa (1846).
- Para la composición → Linotype (Ottmar Mergenthaler).
78 Judit Baeza - Fotografía → daguerrotipo de Josek Niépce y Louis Daguerre (1839), máquina fotográfica Kodak (1883, George Eastman).
Los ritmos y modalidades de adopción de las nuevas tecnologías dependieron del funcionamiento de los sistemas sociales en su conjunto, de las instituciones y de los valores. El cambio tecnológico se entrecruza fuertemente con las empresas, las instituciones, las redes. Es el producto conjunto de la acción de distintos sujetos, de las empresas con sus estrategias y las estructuras organizativas específicas, pero también del ambiente institucional en que la innovación se realiza. Los factores nacionales o locales específicos pueden influir directamente en el cambio técnico, confiriendo a las tecnologías rasgos nacionales, o bien favorecer u obstaculizar indirectamente el cambio técnico por medio de la presencia o ausencia de capacidades sociales, como el nivel de educación, la organización política y comercial, las instituciones financieras.
Papel estatal del siglo XIX a) Creación de un mercado interno amplio mediante transportes y eliminación de tarifas internas.
b) Políticas proteccionistas para contrarrestar la competencia británica en las industrias nacientes.
c) Organización del sistema financiero para dar estabilidad monetaria y proveer crédito.
d) Políticas de educación para acelerar la adopción tecnológica y las inversiones.
Difusión de la industrialización y diferentes vías de modernización económica ESTADOS UNIDOS - Dotación de recursos: carbón, hierro y petróleo, además de tener tierra abundante.
- Instituciones: liberalismo económico.
 No hay una herencia de estructuras feudales.
- Liderazgo tecnológico: grandes corporaciones  División entre propietarios y directivos.
 Cadenas de montaje.
 Departamentos de I+D.
79 Judit Baeza - Oportunidades globalización:  Recepción masiva de inputs escasos.
 Gran exportador de productos agrarios.
- Amenazas globalización:  Competencia internacional → genera que se adopten políticas proteccionistas → costes pequeños + mercado interior muy grande + integración con amplia red.
JAPÓN - Único país asiático capaz de industrializarse en el siglo XIX.
- Revolución Meiji (1868): reformas institucionales.
 Dinamismo anterior (era Tokugawa), pero sociedad casi feudal.
 Liberalización a gran escala → eliminación de gremios.
 Promoción industrial ante fracaso empresas públicas. Su venta incentivó la formación de nuevas grandes corporaciones.
» Proteccionismo comercial.
» Fomento educación.
 Sistema fiscal discriminatorio con el sector agrario, pero fomento de mejoras de rendimientos (mejoras biológicas) + regadío.
Imperialismo Un mundo en el que el ritmo de la economía estaba determinado por los países capitalistas desarrollados o en proceso de desarrollo existentes en su seno tenía grandes probabilidades de convertirse en un mundo en el que los países “avanzados” dominaran a los “atrasados”: un mundo imperialista. El período transcurrido entre 1875 y 1914, además de calificarse como la era del Imperio, también fue el período de la historia moderna en que hubo mayor número de gobernantes que se autotitulaban oficialmente “emperadores” o que eran considerados por los diplomáticos occidentales como merecedores de ese título.
En Europa, se reclamaban de ese título los gobernantes de Alemania, Austria, Turquía y el Reino Unido (como señores de la India). Fuera de Europa se adjudicaba normalmente ese título a los gobernantes de China, Japón, Persia, a los de Etiopía y Marruecos.
80 Judit Baeza El imperialismo de finales del siglo XIX fue un fenómeno nuevo en el que la mayor parte del mundo ajeno a Europa y al continente americano fue dividido formalmente en territorios que quedaron bajo el gobierno formal o bajo el dominio político informal de uno u otro de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, Bélgica, Estados Unidos y Japón.
El Imperialismo marcó la forma de las relaciones entre los países desarrollados y subdesarrollados por muchas décadas. Además, creó una economía global capitalista, que fue penetrando los rincones más lejanos del planeta con una red densa de transacciones económicas, movimiento de productos, capitales y seres humanos.
Hasta cierto punto, las víctimas de ese proceso fueron los antiguos imperios preindustriales supervivientes de España y Portugal. Pero la supervivencia de los más importantes territorios portugueses en África (Angola y Mozambique), que sobrevivirían a otras colonias imperialistas, fue consecuencia, sobretodo, de la incapacidad de sus rivales modernos para ponerse de acuerdo sobre la manera de repartírselo. No hubo rivalidades del mismo tipo que permitieran salvar los restos del imperio español en América (Cuba, Puerto Rico) y en el Pacífico (Filipinas) de los EEUU en 1989.
La mayor parte de los grandes imperios tradicionales de Asia se mantuvieron independientes, aunque las potencias occidentales establecieron en ellos “zonas de influencia” o incluso una administración directa que en algunos casos cubrían todo el territorio. De hecho, se daba por sentada su indefensión militar y política. Si conservaron su independencia fue bien porque resultaban convenientes como “estados-tapón”, por la incapacidad de las potencias imperiales rivales para acordar una fórmula para la división, o bien por su gran extensión. El único Estado no europeo que resistió con éxito la conquista colonial formal fue Etiopía, que pudo mantener a raya a Italia, la más débil de las potencias imperiales.
División del mundo: África y el Pacífico El mundo quedó divido: - El Pacífico estaba totalmente dividido entre británicos, franceses, alemanes, neerlandeses, norteamericanos y japoneses.
- En 1914, África pertenecía en su totalidad a los imperios británico, francés, alemán, belga, portugués y español (más marginal), con excepción de Etiopia, Liberia y una parte de Marruecos.
- En Asia existía una zona nominalmente independiente, aunque los imperios europeos más antiguos ampliaron y redondearon sus extensas posesiones 81 Judit Baeza  El Reino Unido anexionó Birmania a su imperio indio y estableció o reforzó la zona de influencia en el Tíbet, Persia y la zona del golfo Pérsico.
 Rusia penetró más profundamente en el Asia central y en la zona de Siberia lindante con el Pacífico en Manchuria.
 Los neerlandeses establecieron un control más estricto en regiones más remotas de Indonesia.
Además, se crearon dos imperios prácticamente nuevos: a) Francia → conquista de Indochina, iniciada en el reinado de Napoleón III.
b) Japón → a expensas de China en Corea y Taiwán (1895) + a expensas de Rusia (1905).
La única zona del mundo que evitó casi por completo ese proceso de reparto territorial fue el continente americano: era un conjunto de repúblicas soberanas, con excepción de Canadá, las islas del Caribe y algunas zonas del litoral caribeño. Nadie dudaba que desde el punto de vista económico eran dependencias del mundo desarrollado. Pero ni siquiera los EEUU, que afirmaron cada vez más su hegemonía política y militar en esta amplia zona, intentaron seriamente conquistarla y administrarla. Sus únicas anexiones directas fueron: - Puerto Rico (Cuba consiguió una independencia nominal) - Una estrecha franja que discurría a lo largo del canal de Panamá, que formaba parte de otra pequeña república (también independiente), desgajada de Colombia mediante una revolución local.
- En América Latina, la dominación económica y las presiones políticas necesarias se realizaban sin una conquista formal.
Con la excepción del Reino Unido, ningún Estado europeo poseía algo más que las dispersas reliquias (zona del Caribe) del imperio colonial del siglo XVIII, sin gran importancia económica o de otro tipo. Ni para el Reino Unido ni para ningún país existían razones de peso para rivalizar con EEUU desafiando la doctrina Monroe.
Doctrina Monroe (1823): expresaba la hostilidad a cualquier nueva colonización política de las potencias europeas en el hemisferio occidental. Más tarde se interpretó que esto significaba que los EEUU eran la única potencia con derecho a intervenir en ese hemisferio. A medida que los EEUU se convirtieron en un país más poderoso, los Estados europeos tomaron con más seriedad la doctrina Monroe.
82 Judit Baeza Dimensión económica del imperialismo La palabra imperialismo se generalizó en la década de 1890, se ideó para describir un fenómeno nuevo → para explicar el movimiento más poderoso del panorama político del mundo occidental de esa época. En la década de 1890 nadie negaría que la división del globo tenía una dimensión económica. El desarrollo económico no era inmune a los impulsos políticos, emocionales, ideológicos, patrióticos e incluso raciales tan claramente asociados con la expansión imperialista.
Se puede establecer una conexión económica entre las tendencias del desarrollo económico en el núcleo capitalista del planeta en ese período y su expansión a la periferia.
El acontecimiento más importante en el siglo XIX es la creación de una economía global, que penetró de forma progresiva en los rincones más remotos del mundo, con un tejido cada vez más denso de transacciones económicas, comunicaciones y movimientos, dinero y seres humanos que vinculaba a los países desarrollados entre sí y con el mundo subdesarrollado. Esta globalización de la economía no era nueva, pero se aceleró durante el siglo XIX: - 1848-1875 → las exportaciones europeas habían aumentado x4.
- 1975-1915 → aumentaron x2.
- 1840-1870 → la flota mercante se incrementó de 10 a 16 millones de toneladas, y se duplicó en los 40 años siguientes.
- La red de ferrocarriles se amplió de poco más de 200.000 km en 1870 hasta +1 millón de km inmediatamente antes de la primera guerra mundial.
Esta red de transportes mucho más tupida posibilitó que incluso las zonas más atrasadas y hasta entonces marginales se incorporaran a la economía mundial, y los núcleos tradicionales de riqueza y desarrollo experimentaron un nuevo interés por esas zonas remotas. Ahora que esas zonas eran accesibles, muchas de esas regiones parecían extensiones potenciales del mundo desarrollado, que estaban siendo ya colonizadas y desarrolladas por los europeos, que expulsaban o hacían retroceder a los habitantes nativos, creando ciudades y la civilización industrial. La predicción era errónea. Sin embargo, esas zonas eran para las mentes contemporáneas distintas de aquellas otras regiones donde, por razones climáticas, la colonización blanca no se sentía atraída, pero donde “el europeo puede venir en números reducidos, con su capital, su energía y su conocimiento para desarrollar un comercio muy lucrativo y obtener productos necesarios para el funcionamiento de su avanzada civilización”.
83 Judit Baeza El desarrollo tecnológico dependía de materias primas que, por razones climáticas o por los azares de la geología, se encontraban en exclusiva o muy abundantemente en lugares remotos.
- El petróleo procedía casi en su totalidad de los EEUU y de Europa (Rusia, Rumanía), pero los pozos petrolíferos del Oriente Medio eran ya objeto de un intenso enfrentamiento y negociación diplomáticos.
- El caucho era un producto exclusivamente tropical, que se extraía mediante la terrible explotación de los nativos en las selvas del Congo y del Amazonas, y más tarde se cultivaría intensamente en Malaya.
- El estaño procedía de Asia y Sur-américa.
- Serie de metales no férricos fundamentales para las aleaciones de acero → EEUU - Cobre → Chile, Perú, Zaire, Zambia.
- Metales preciosos → Suráfrica, el mayor productor de oro del mundo y de diamantes.
El crecimiento del consumo de masas en los países metropolitanos significó la rápida expansión del mercado de productos alimentarios. El mercado estaba dominado por los productos básicos de la zona templada → cereales y carne, que se producían a muy bajo coste y en grandes cantidades en diferentes zonas de asentamiento europeo en Norteamérica y Suramérica, Rusia y Australasia. Pero también transformó el mercado de productos conocidos desde hacía mucho tiempo con “productos coloniales”, los cuales se vendían en las tiendas del mundo desarrollado (azúcar, té, café, cacao y sus derivados). Gracias a la rapidez del transporte y a la conservación, comenzaron a afluir frutas tropicales y subtropicales → aparición de las “repúblicas bananeras”.
Estos acontecimientos no cambiaron la forma y las características de los países industrializados o en proceso de industrialización, aunque crearon nuevas ramas de grandes negocios cuyos destinos corrían paralelos a los de zonas determinadas del planeta (p. ex., compañías petrolíferas). Pero transformaron el resto del mundo, en la medida que lo convirtieron en un complejo de territorios coloniales y semicoloniales que progresivamente se convirtieron en productos especializados de uno o dos productos básicos para exportarlos al mercado mundial, de cuya fortuna dependían por completo. La función de las colonias y de las dependencias no formales era la de complementar las economías de las metrópolis, y no la de competir con ellas.
Los territorios dependientes que no pertenecían al “capitalismo colonizador” (blanco) no tuvieron tanto éxito. Su interés económico residía en la combinación de recursos con una mano de obra que por estar formada por nativos tenía un coste muy bajo y era barata. Sin embargo, las oligarquías de terratenientes y comerciantes, y sus gobiernos, se beneficiaron del dilatado período de expansión secular de los productos de exportación de su región, interrumpida únicamente por algunas crisis (Argentina, 1890), producidas por los ciclos comerciales, por una excesiva especulación, por la guerra y por la paz. No obstante, en tanto que la I GM perturbó algunos de 84 Judit Baeza sus mercados, los productos dependientes quedaron al margen de ella. Desde su punto de vista, la era imperialista comenzó a finales del siglo XIX y se prolongó hasta la gran crisis de 19291933. Se mostraron cada vez más vulnerables en el curso de este período, su fortuna dependía cada vez más del precio del café, del caucho y del estaño, del cacao, del buey o de la lana. Pero hasta la caída vertical de los precios de las materias primas durante el crash de 1929, esa vulnerabilidad no parecía tener mucha importancia a largo plazo, por comparación con la expansión aparentemente ilimitada de las exportaciones y los créditos. Al contrario, hasta 1914 las relaciones de intercambio parecían favorecer a los productores de materias primas.
¿Por qué los principales estados industriales iniciaron una rápida carrera para dividir el mundo en colonias y esferas de influencia? El argumento antiimperialista sobre el imperialismo más conocido se basa en “la presión del capital para encontrar inversiones más favorables que las que se podían realizar en el interior del país, inversiones seguras que no sufrieran la competencia del capital extranjero”, pero resulta poco convincente.
Un argumento general de más peso para la expansión colonial era la búsqueda de mercados. La convicción de que el problema de la superproducción del período de la gran depresión podía solucionarse a través de un gran impulso exportador era compartida por muchos. Los hombres de negocios, inclinados siempre a llenar los espacios vacíos del mapa del comercio mundial con grandes números de clientes potenciales, dirigían su mirada a las zonas sin explotar: China, África.
El factor fundamental de la situación económica general era el hecho de que una serie de economías desarrolladas experimentaban de forma simultánea la misma necesidad de encontrar nuevos mercados. Cuando eran lo suficientemente fuertes, su ideal era el de la “puerta abierta” en los mercados del mundo subdesarrollado; pero cuando carecían de la fuerza necesaria, intentaban conseguir territorios cuya propiedad situara a las empresas nacionales en una posición de monopolio o, cuando menos, les diera una ventaja sustancial. La consecuencia lógica fue el reparto de las zonas no ocupadas del tercer mundo. En cierta forma, esto fue una ampliación del proteccionismo que fue ganando fuerza a partir de 1879. Desde este prisma, el “imperialismo” era la consecuencia natural e una economía internacional basada en la rivalidad de varias economías industriales competidoras, hecho al que se sumaban las presiones económicas del decenio de 1880.
Resulta difícil separar los motivos económicos para adquirir territorios coloniales de la acción política necesaria para conseguirlo, por cuanto el proteccionismo de cualquier tipo no es otra cosa 85 Judit Baeza que la operación de la economía con la ayuda de la política. La motivación estratégica para la colonización era especialmente fuerte en el Reino Unido, con colonias muy antiguas perfectamente situadas para controlar el acceso a diferentes regiones terrestres y marítimas que se consideraban vitales para los intereses comerciales y marítimos británicos en el mundo, o que, con el desarrollo del barco de vapor, podían convertirse en puertos de aprovisionamiento de carbón.
Una vez que las potencias rivales comenzaron a dividirse el mapa de África u Oceanía, cada una de ellas intentó evitar que una porción excesiva pudiera ir a parar a manos de las demás. La adquisición de colonias se convirtió en un símbolo de estatus, con independencia de su valor real.
- Los EEUU, cuya política imperialista nunca se ha asociado con la posesión de colonias formales, se sintieron obligados a seguir la moda del momento, - Alemania se sintió profundamente ofendida por el hecho de que una nación tan poderosa y dinámica poseyera menos posesiones coloniales que los británicos y los franceses, aunque sus colonias eran de escaso interés económico y de un interés estratégico mucho menor aún.
- Italia insistió en ocupar extensiones muy poco atractivas del desierto y de las montañas africanas para reforzar su posición de gran potencia, pero su fracaso en la conquista de Etiopia en 1896 debilitó su posición.
Si las grandes potencias eran estados que tenían colonias, los pequeños países “no tenían derecho a ellas”: - España perdió la mayor parte de lo que quedaba de su imperio colonial en la guerra contra los EEUU en 1898.
- Repartimiento del imperio africano de Portugal entre las nuevas potencias coloniales.
- Sólo los holandeses conservaron discretamente sus ricas y antiguas colonias (sureste asiático).
- Al monarca belga se le permitió hacerse con su dominio privado en África a condición de que permitiera que fuera accesible a todos los demás países, porque ninguna gran potencia estaba dispuesta a dar a otras una parte importante de la gran cuenca del río Congo.
Por otra parte, hubo zonas de Asia y del continente americano donde por razones políticas era imposible que las potencias europeas pudieran repartirse zonas extensas de territorio.
- Doctrina Monroe en el continente americano → sólo los EEUU tenía libertad de acción.
- En la mayor parte de Asia, la lucha se centró en conseguir esferas de influencia en una serie de estados nominalmente independientes, sobretodo en China, Persia y el imperio otomano.
- Rusia consiguió ampliar sus posesiones en Asia Central, pero fracasó en su intento de anexionarse diversos territorios en el norte de China.
86 Judit Baeza - Japón consiguió Corea y Formosa (Taiwán) en el curso de una guerra con China en 18941895.
Algunos historiadores han intentado explicar el imperialismo teniendo en cuenta factores estratégicos. Han pretendido explicar la expansión en África como consecuencia de la necesidad de defender de posibles amenazas las rutas hacia la India y sus glacis marítimos y terrestres. La India era el núcleo central de la estrategia británica y esa estrategia exigía un control sobre las rutas marítimas cortas hacia Asia (Egipto, Oriente Medio, mar Rojo, golfo Pérsico y sur de Arabia) y las rutas marítimas largas (cabo de Buena Esperanza y Singapur), como también sobre todo el océano Índico. La desintegración del poder local en algunas zonas esenciales para conseguir esos objetivos (como Egipto), impulsaron a los británicos a protagonizar una presencia directa mucho mayor de lo que habían pensado en un principio, llegando incluso hasta el gobierno de hecho. Pero estos argumentos no eximen de un análisis económico del imperialismo: a) Subestiman el incentivo económico presente en la ocupación de algunos territorios africanos (Suráfrica). Los enfrentamientos por el África occidental y el Congo tuvieron causas fundamentalmente económicas.
b) Ignoran el hecho de que la India era la “joya más radiante de la corona imperial” y la pieza esencial de la estrategia británica, precisamente por su gran importancia para la economía británica.
c) La desintegración de gobiernos indígenas locales, que en ocasiones llevó a los europeos a establecer el control directo sobre unas zonas que anteriormente no se habían ocupado de administrar, se debió al hecho de que las estructuras locales se habían visto socavadas por la penetración económica.
d) No se sostiene el intento de demostrar que no hay nada en el desarrollo interno del capitalismo occidental en el decenio de 1880 que explique la redivisión territorial del mundo, pues el capitalismo mundial era muy diferente del de la década de 1860. En 1880 estaba constituido por una pluralidad de economías nacionales rivales que se protegían unas de otras.
En definitiva, es imposible separar la política y la economía en una sociedad capitalista. La pretensión de explicar el “nuevo imperialismo” desde una óptica no económica es tan poco realista como el intento de explicar la aparición de los partidos obreros sin tener en cuenta factores económicos → Imperialismo social: intento de utilizar la expansión imperial para amortiguar el descontento interno a través de mejoras económicas o reformas sociales, o de otra forma.
De forma más general, el imperialismo estimuló a las masas a identificarse con el estado y la nación imperial, dando así justificación y legitimidad al sistema social y político representado por ese Estado. El imperialismo ayudaba a crear un buen cemento ideológico. En algunos países el imperialismo alcanzó una gran popularidad entre las nuevas clases medias y de trabajadores 87 Judit Baeza administrativos, cuya identidad social descansaba en la pretensión de ser los vehículos elegidos del patriotismo. Es mucho menos evidente que los trabajadores sintieran ningún tipo de entusiasmo espontáneo por las conquistas coloniales, por las guerras o cualquier interés en las colonias.
No se puede negar que la idea de superioridad y de dominio sobre un mundo poblado por gentes de piel oscura en remotos lugares tenía arraigo popular y que, por tanto, benefició a la política imperialista. En Dakar o Mombasa, el empleado más modesto se convertía en señor y era aceptado como un “caballero”, el trabajador blanco daba órdenes a los negros. Francia pretendía transformar a sus súbditos en franceses, descendientes teóricos de los “antepasados galos”; a diferencia de los británicos, convencidos de la idiosincrasia no inglesa, fundamentalmente de bengalíes y yoruba. Por otro lado, las diferentes iglesias se embarcaron en un proceso de conversión de los paganos a las diferentes versiones de la auténtica fe cristiana, excepto en los casos en que los gobiernos coloniales disuadían de ese proyecto (India) o donde esa tarea era totalmente imposible (países islámicos).
Este período fue la época clásica de las actividades misioneras a gran escala. Pero el esfuerzo misionero no fue un agente de la política imperialista. En gran número de ocasiones se oponía a las autoridades coloniales y prácticamente situaba en primer plano los intereses de sus conversos.
Sin embargo, la conquista colonial abría el camino a una acción misionera eficaz, como ocurrió en Uganda, Rodesia (Zambia y Zimbabwe) y Niasalandia (Malaui).
En cuanto al movimiento socialista y obrero: - La izquierda secular era antiimperialista por principios y, las más de las veces, en la práctica.
La izquierda no flaqueó nunca en su condena de las guerras y las conquistas coloniales, con frecuencia con el grave riesgo de sufrir una impopularidad temporal.
- Una minoría de la derecha revisionista y revisionaria aceptaban el imperialismo como algo deseable, o al menos como una fase fundamental en la historia de los pueblos “no preparados para el autogobierno todavía). Sin embargo, muchos líderes sindicales consideraban que las discusiones sobre las colonias eran irrelevantes o veían a las gentes de color como una mano de obra barata que planteaba una amenaza a los trabajadores blancos.
En la esfera internacional, el socialismo fue hasta 1914 un movimiento de europeos y emigrantes blancos o de los descendientes de éstos. El colonialismo era para ellos una cuestión marginal. Su análisis y su definición de la nueva fase “imperialista” del capitalismo (finales 1890) consideraba correctamente la anexión y la explotación coloniales como un síntoma y una característica de esa nueva fase, indeseable como todas sus características, pero no fundamental.
88 Judit Baeza El imperialismo de los últimos años del siglo XIX era un fenómeno nuevo. Era el producto de una época de competitividad entre economías nacionales capitalistas e industriales rivales que era nueva y que se vio intensificada por las presiones para asegurar y salvaguardar mercados en un período de incertidumbre económica → era un período en que las “tarifas proteccionistas y la expansión eran la exigencia que planteaban las clases dirigentes”. Era un proceso que se alejaba de un capitalismo basado en la práctica privada y pública del laissez-faire, pero que implicaba la aparición de grandes corporaciones y oligopolios y la intervención cada vez más intensa del Estado en los asuntos económicos.
Impacto de la expansión occidental y japonesa a partir de 1890 en el resto del mundo El impacto económico del imperialismo fue importante, pero lo más destacable es que resultó profundamente desigual, por cuanto las relaciones entre las metrópolis y sus colonias eran muy asimétricas. El impacto de las metrópolis en las colonias fue fundamental y decisivo, incluso aunque no se produjera loa ocupación real; mientras que el de las colonias sobre las metrópolis tuvo escasa significación. En el siglo XIX, el 80% del comercio europeo (importaciones y exportaciones) se realizó con otros países desarrollados, como también las inversiones europeas en el extranjero. Cuando esas inversiones se dirigían a ultramar, iban a parar a un número reducido de economías en rápido desarrollo con población de origen europeo (Canadá, Australia, Suráfrica, Argentina), así como a los EEUU.
El Reino Unido fue el país metropolitano donde el imperialismo tuvo más importancia, porque la supremacía económica de este país siempre había dependido de su relación especial con los mercados y fuentes de materias primas de ultramar. Para la economía británica era esencial preservar en la mayor medida posible su acceso privilegiado al mundo no europeo. En los años finales del siglo XIX alcanzó un gran éxito en el logro de esos objetivos, ampliando la zona del mundo que de una forma oficial o real se hallaba bajo influencia británica, hasta ¼ parte de la superficie del planeta. Si incluimos el imperio informal, constituido por estados independientes que, en realidad, eran economías satélites del Reino Unido, aproximadamente 1/3 parte del globo era británico en un sentido económico y cultural. Pero en 1914 otras potencias se habían comenzado a infiltrar ya en esa zona de influencia indirecta, sobre todo en América Latina.
En gran medida, el éxito del Reino Unido en ultramar fue consecuencia de la explotación más sistemática de las posesiones británicas ya existentes o de la posición especial del país como principal importador e inversor en zonas como Suramérica. Con la excepción de la India, Egipto y Suráfrica, la actividad británica se centraba en países que eran prácticamente independientes, 89 Judit Baeza como los dominions blancos o zonas como los Estados Unidos y América Latina, donde las actividades británicas no fueron desarrolladas con eficacia. El gobierno británico no apoyó eficazmente a sus inversores en América Latina porque no podía hacerlo. La gran depresión fue una prueba fundamental en este sentido, porque desembocó en una gran crisis de deuda externa internacional que hizo correr un gran riesgo a los bancos de la metrópoli. Pero si hacemos balance de los años buenos y malos, lo cierto es que los capitalistas británicos salieron bastante bien parados en sus actividades en el imperio informal o “libre”. Prácticamente la mitad de todo el capital público a largo plazo emitido en 1914 se hallaba en Canadá, Australia y América Latina.
Más de la mitad del ahorro británico se invirtió en el extranjero a partir de 1900.
No obstante, el objetivo británico no era la expansión, sino la defensa frente a otros, atrincherándose en territorios que hasta entonces habían sido dominados por el comercio y el capital británicos.
¿Las demás potencias obtuvieron un beneficio similar de su expansión colonial? Es imposible responder a este interrogante porque la colonización formal sólo fue un aspecto de la expansión y la competitividad económica globales. Y en el caso de las 2 potencias industriales más importantes, Alemania y EEUU, no fue fundamental. Sólo para el Reino Unido (y tal vez Países Bajos) era crucial desde el punto de vista económico mantener una relación especial con el mundo no industrializado.
Conclusiones: 1) El impulso colonial parece haber sido más fuerte en los países metropolitanos menos dinámicos desde el punto de vista económico, donde hasta cierto punto constituían una compensación potencial para su inferioridad económica y política frente a sus rivales; y de su inferioridad demográfica y militar en el caso de Francia.
2) En todos los casos existían grupos económicos concretos (asociados con el comercio y las industrias de ultramar que utilizaban materias primas procedentes de las colonias) que ejercían una fuerte presión en pro de la expansión colonial, que justificaban por las perspectivas de los beneficios de la nación.
3) Mientras que algunos de esos grupos económicos obtuvieron importantes beneficios de esa expansión (Compagnie Française de l’Afrique Occidentale), la mayor parte de las nuevas colonias atrajeron escasos capitales y sus resultados económicos fueron mediocres.
En resumen, el nuevo colonialismo fue una consecuencia de una era de rivalidad económicopolítica entre economías nacionales competidoras, rivalidad intensificada por el proteccionismo.
Ahora bien, en la medida en que ese comercio metropolitano con las colonias incrementó en porcentaje respecto al comercio global, ese proteccionismo tuvo un éxito relativo.
90 Judit Baeza Imperialismo como fenómeno cultural La era del imperio también fue un fenómeno cultural, además de económico y político. La conquista del mundo por la minoría “desarrollada” transformó imágenes, ideas y aspiraciones, por la fuerza y por las instituciones, mediante el ejemplo y la transformación social.
En algunas zonas, como en el África subsahariana, fue el imperialismo o el fenómeno asociado de las misiones cristianas el que creó la posibilidad de que aparecieran nuevas elites sociales sobre la base de una educación a la manera occidental. La división entre estados africanos “francófonos” y “anglófonos” que existe en la actualidad refleja con exactitud la distribución de los imperios coloniales francés e inglés. Sin embargo, excepto en África y Oceanía, donde las misiones cristianas aseguraron a veces conversiones masivas a la religión occidental, la gran masa de la población colonial apenas modificó su forma de vida cuando podía evitarlo.
Lo que el imperialismo llevó a las elites potenciales del mundo dependiente fue fundamentalmente la “occidentalización”. Todos los gobiernos y elites de los países que se enfrentaron con el problema de la dependencia o la conquista vieron claramente que tenían que occidentalizarse si no querían quedarse atrás. Las elites que se resistían a Occidente siguieron occidentalizándose, aun cuando se oponían a la occidentalización total por razones de religión, moralidad, ideología o pragmatismo político.
La era del imperio creó una serie de condiciones que determinaron la aparición de líderes antiimperialistas y, asimismo, las condiciones que comenzaron a dar resonancia a sus voces. Con algunas excepciones, los movimientos antiimperialistas importantes comenzaron en la mayor parte de los sitios con la I GM y la Revolución Rusa. Fueron las elites occdentalizadas las primeras en entrar en contacto con esas ideas durante sus visitas a Occidente y a través de las instituciones educativas formadas por Occidentes.
El legado cultural más importante del imperialismo fue una educación de tipo occidental para minorías distintas: para los pocos afortunados que llegaron a ser cultos y, por tanto, descubrieron (con o sin ayuda de la conversión al cristianismo) el ambicioso camino que conducía hasta el sacerdote, el profesor, el burócrata o el empleado. En algunas zonas se incluían también quienes adoptaban una nueva profesión, como soldados y policías al servicio de los nuevos gobernantes, vestidos como ellos y adoptando sus ideas peculiares sobre el tiempo, el lugar y los hábitos domésticos.
91 Judit Baeza ¿Qué influencia ejerció el mundo dependiente sobre los dominadores? Cada vez más y de forma más general se consideró a los pueblos no europeos y a sus sociedades como inferiores, indeseables, débiles y atrasados, incluso infantiles. Eran pueblos adecuados para la conquista o para la conversión a los valores de la única civilización real, la que representaban los comerciantes, los misioneros y los ejércitos de hombres armados, que se presentaban cargados de armas de fuego y de bebidas alcohólicas. En cierto sentido, los valores de las sociedades tradicionales no occidentales fueron perdiendo importancia para su supervivencia, en un momento en que lo único importante eran la fuerza y la tecnología militar. Para el europeo medio, esos pueblos pasaron a ser objeto de su desdén… los únicos no europeos que les interesaban eran los soldados, con preferencia por aquellos que podían ser reclutados en sus propios ejércitos coloniales (sijs, gurkas, berebéres de las montañas, afganos, beduinos).
Sin embargo, la densidad de la red de comunicaciones globales y la accesibilidad de los otros países intensificó la confrontación y la mezcla de los mundos occidental y exótico. Eran pocos los que conocían ambos mundos y se veían reflejados en ellos, aunque en la era imperialista su número se vio incrementado por aquellos escritores que deliberadamente decidieron convertirse en intermediaros entre ambos mundos: escritores o intelectuales que eran marinos, soldados y administradores, o periodistas coloniales. Esas muestras de mundos extraños no era de carácter documental, fuera cual fuera su intención. Eran ideológicas, por lo general reforzando el sentido de superioridad de lo civilizado sobre lo primitivo. Eran imperialistas tan sólo porque el vínculo central entre los mundos de lo exótico y de lo cotidiano era la penetración formal o informal del tercer mundo por parte de los occidentales. Cuando la lengua coloquial incorporaba el de los ejércitos coloniales, palabras de la experiencia imperialista real, éstas reflejaban muy frecuentemente una visión negativa de sus súbditos.
Pero había un aspecto más positivo de ese exotismo. Administradores y soldados con aficiones intelectuales meditaban profundamente sobre las diferencias existentes entre sus sociedades y las que gobernaban. Realizaron importantísimos estudios sobre esas sociedades, sobre todo en el imperio indio, y reflexiones teóricas que transformaron las ciencias sociales occidentales. Ese trabajo era fruto del gobierno colonial o intentaba contribuir a él, y se basaba en buena medida en un firme sentimiento de superioridad del conocimiento occidental sobre cualquier otro, con excepción tal vez de la religión (budismo). El imperialismo hizo que aumentara notablemente el interés occidental hacia diferentes formas de espiritualidad derivada de Oriente, e incluso en algunos casos se adoptó esa espiritualidad en Occidente.
92 Judit Baeza Impacto del imperialismo sobre las clases dirigentes y medias de los países metropolitanos El imperialismo dramatizó el triunfo de esas clases y de las sociedades creadas a su imagen. Un conjunto de países (la mayoría del noroeste de Europa) dominaban el globo. Un puñado de hombres de clase media y alta de esos países ejercían dominio de forma efectiva. Hacia 1890, pco más de 6.000 funcionarios británicos gobernaban a casi 300 millones de indios con la ayuda de algo más de 70.000 soldados europeos, la mayor parte de los cuales eran mercenarios que en un número desproporcionadamente alto procedían de la tradicional reserva de soldados nativos coloniales: los irlandeses. Así pues, el número de personas implicadas directamente en las actividades imperialistas era relativamente reducido, pero su importancia simbólica era extraordinaria.
Pero el triunfo imperial plantó problemas e incertidumbres → se hizo cada vez más insoluble la contradicción entre la forma en que las clases dirigentes de la metrópoli gobernaban sus imperios y la manera en que lo hacían con sus pueblos. En las metrópolis se impuso al política del electoralismo democrático; mientras que en los imperios coloniales prevalecía la autocracia, basada en la combinación de la coacción física y la sumisión pasiva a una superioridad tan grande que parecía imposible de desafiar y, por tanto, legítima.
El imperialismo suscitó incertidumbre. En primer lugar, enfrentó a una pequeña minoría de blancos con las masas de negros, los oscuros, tal vez sobre todo los amarillos. ¿Podían durar esos imperios tan fácilmente ganados, con una base tan estrecha, y gobernados de forma tan absurdamente fácil gracias a la devoción de unos pocos y a la pasividad de los más? Si el imperio (y el gobierno de las clases dirigentes) era vulnerable ante sus súbditos, aunque tal vez no de forma inmediata, ¿no era más inmediatamente vulnerable a la erosión desde dentro del deseo de gobernar, el deseo de mantener la lucha darwinista por la supervivencia de los más aptos? ¿No ocurriría que la misma riqueza y lujo que el poder y las empresas imperialistas habían producido debilitaran las fibras de esos músculos cuyos constantes esfuerzos eran necesarios para mantenerlo? El economista alemán Schulze-Gaevernitz escribió: “Europa traspasará la carga del trabajo físico, primero la agricultura y la minería, luego el trabajo más arduo de la industria, a las razas de color y se contentará con el papel de rentista y de esta forma, tal vez, abrirá el camino para la emancipación económica y, posteriormente, política de las razas de color”.
93 Judit Baeza Debates sobre el imperialismo Teoría marxista El colonialismo era una necesidad económica: - La acumulación de capital aumentó, los mercados no se expandieron lo suficiente y las ganancias cayeron.
- Las colonias eran necesarias para vender ahí el “exceso” de producción y para realizar nuevas inversiones.
Como resultado, se generó una división territorial del mundo entre las potencias capitalistas.
Interpretación no marxista - Necesidad de productos primarios por parte de las economías industriales.
 Motor de combustión: petróleo y caucho.
 Industrias eléctricas: cobre.
 Oro, diamantes… - Incremento en el consumo de bienes coloniales → té, azúcar, café, plátanos… Críticas desde la evidencia empírica - No hay evidencias sólidas que muestren que la inversión externa se dirigía hacia las colonias.
- En algunos casos las colonias eran un lastre fiscal importante para las metrópolis.
- Una gran parte de los productos primarios se importaban de países independientes (EE.UU., Latinoamérica…).
- Para las metrópolis las colonias no eran importantes como mercados de exportación.
Otras explicaciones del Imperialismo - Motivaciones políticas o estratégicas, como el control del canal de Suez por parte de Gran Bretaña.
- Nacionalismo - Fenómeno cultural o psicológico: superioridad de la “raza europea” o “raza blanca”.
94 Judit Baeza PATRÓN ORO Y MOVIMIENTOS INTERNACIONALES DE BIENES, CAPITAL Y TRABAJO Siglos XVIII – XIX: Bimetalismo (oro y plata) Los dilemas del Bimetalismo En el siglo XIX, las normas monetarias de muchos países permiten la acuñación simultánea y la circulación de monedas de oro y de plata, lo que se conoce como bimetalismo, no sólo los que se basan en el oro y la plata. Hasta 1772 Suecia fue bimetálica, con los estándares de plata y cobre.
El estado Aleman, el Imperio Austro-Húngaro, Escandinavia, Rusia y el Lejano Oriente operaban con normas bimetálicas de oro y plata.
La Ley monetaria francesa de 1803 fue representante de su estatuto bimetálico: requiere que la Casa de Moneda suministrase monedas de plata u oro de curso legal a los individuos. La relación de la Casa de la moneda de los metales era 15 onzas de plata a 1 onza de oro, y uno podría obtener de las monedas acuñadas de igual valor que contiene una cantidad 15 veces más de plata que de oro. Ambas monedas de oro y plata se podrían utilizar con las obligaciones fiscales y otras transacciones.
Inicialmente, el oro y la plata circularon en Francia debido a que el 15’12 a 1 cociente de la Casa de la moneda era el precio del mercado. Sin embargo, el precio del oro en el mercado mundial aumentó más que el de la plata, en el último tercio del siglo XIX su precio subió a 16 onzas de plata por una onza de oro. Esto creó incentivos para el arbitraje. El arbitraje podría importar plata a 15 onzas respecto una onza de oro que se acuñó en la Casa de Moneda. Podía cambiar la plata por oro, en la Casa de la moneda, y después exportar el oro y lo cambiaría por 16 onzas de plata por una de oro en los mercados extranjeros, recuperaría su inversión y obtener además de un medio adicional de onza de plata.
Arbitrajistas importarían plata y exportarían el oro (funcionamiento de la Ley de Gresham). Si la relación de mercado cayó por debajo la relación de la casa de la moneda (como lo hizo en la década de 1850, como resultado de descubrimientos de oro), los arbitrajistas importarían oro y exportarían plata. Sólo si los ratios de la casa de la moneda y de mercado se mantuvieran suficientemente parecida (que no sea "idéntica"). La simultánea circulación de monedas de oro y plata no estaba amenazada por pequeñas desviaciones entre las relaciones de mercado y de la casa de la moneda. Una de las razones fue que los gobiernos impusieron una tarifa nominal, conocido como brassage, sobre el lingote de oro.
95 Judit Baeza 1830 – 1900: La discrepancia de precio podría motivar a hacer desaparecer la transacción antes de que fuera completa. Hubo gastos de envío y seguro: incluso después de la introducción de los barcos de vapor en la década de 1820 y el viaje en tren desde Le Havre a París en la década de 1840, el transporte de lingotes entre París y Londres podría añadir otro 50% al coste. Estos costos crean una relación de cambio respecto de la Casa de Moneda, en la cual no había incentivo para el arbitraje.
La Casa de Moneda en países, como Francia, estaba lista para acuñar los dos metales y la tasa de cambio fijos trabajaron para apoyar la circulación simultánea de oro y plata. Si la oferta mundial de plata aumentó y su precio relativo se redujo, la plata sería importada a Francia, y el oro se exportaría. La proporción de moneda de plata en circulación en Francia aumentaría. Al absorber la plata y la venta de oro, la brassage fue mayor para la plata que el oro, porque las monedas de plata valían sólo una fracción de lo que las monedas de oro del mismo peso y por lo tanto implicaban proporcionalmente más tiempo y esfuerzo a la Casa de la Moneda, el funcionamiento del sistema bimetálico de Francia redujo el suministro del primer metal a disposición del resto del mundo y el aumento de la demanda de la segunda. Los comerciantes, al darse cuenta de que el sistema bimetálico estaba a punto de absorber plata y vender el oro, compraron la plata con anticipación.
En Inglaterra, a finales del siglo XVII, el oro estaba sobrevaluado en la Casa de Moneda. Oro brasileño fue enviado a Inglaterra para ser acuñado, la conducción de plata quedaria fuera de circulación. Para mantener la circulación de tanto monedas de oro y plata, los funcionarios ingleses tenían que aumentar el precio de la plata de la Casa de la Moneda (equivalentemente, reduciendo el contenido de plata de las monedas en inglés) o que la Casa de la Moneda reduciera el precio del oro, eligieron bajar el precio del oro. El último de estos ajustes, llevada a cabo por Newton en 1717, fue demasiado pequeño para apoyar la continua circulación de la moneda de plata.
Ante la continuación de la producción de oro en Brasil, la plata fue todavía más infravalorado en la Casa de la Moneda, y las monedas de plata acabaron desaparecido de la circulación. Eso Inglaterra había adoptado efectivamente el patrón oro que fue reconocido en 1774, cuando el estado abolió la plata de curso legal para transacciones superiores a f25, y en 1821, cuando su curso legal para pequeñas transacciones fue suspendida.
En Francia, el bimetalismo continuó reinando. Napoleón adopto la bimetálica relación de 14 5/8 a 15 1/2 en 1803 para fomentar la circulación de oro y plata. El oro inicialmente representaba aproximadamente un tercio de la oferta de dinero francés. Los Países Bajos y los Estados Unidos plantearon sus ratios de Casa de la moneda en 1816 y 1834.
96 Judit Baeza Los estudiosos no están de acuerdo sobre si el oro desapareció de la circulación en Francia, o si parte de la oferta de dinero francés descendió. El hecho de que cantidades modestas de oro se acuñó constantemente por la Casa de Moneda francesa sugiere que continuó circulando. Pero incluso aquellos que insisten en que el oro fue utilizado como "dinero para los bolsillos de los ricos" reconoce que la circulación en Francia era cada vez más basado en la plata.
Descubrimientos de oro en California en 1848 y Australia en 1851 supuso un aumento de diez veces en la producción mundial de oro. Con la caída de su precio en el mercado, el oro fue enviado a Francia, donde la Casa de Moneda está dispuesta a comprarlo a precio fijo. Cuando los depósitos de plata fueron descubiertas en Nevada en 1859 y las nuevas tecnologías se han desarrollado para extraer plata de baja ley, el flujo cambió de dirección, el oro saliendo de Francia, y entrando la plata. La violencia de estas oscilaciones acentúa la insatisfacción con el patrón bimetálico, lo que lleva el gobierno francés a llevar a cabo una serie de reajustes monetarios entre 1857 y 1868.
En los Estados Unidos, fue donde se originaron muchos choques en los mercados mundiales al oro y plata, mantener una circulación bimetálica era más difícil. En el primer tercio del siglo XIX, la relación de la Casa de la Moneda era de 15 a 1 (un legado de la Ley de la moneda de 1792), más lejos de la proporción de mercado que en Francia, donde sólo la plata circulaba. Cuando en 1834 se eleva a aproximadamente 16 de l, la plata fue desplazada por el oro.
El atractivo del Bimetalismo Dada la dificultad de hacer funcionar el sistema bimetálico, su persistencia en la segunda mitad del siglo XIX es desconcertante. Tenía que ser complementado por monedas de plata menos valiosas, o por monedas simbólicas cuyo valor de curso legal excede el valor de su metálico contenido, como finalmente se convirtió a la práctica bajo el patrón oro. Pero la circulación de monedas simbólicas creó un incentivo para tomar el metal cuyo mercado valor fue menor que el valor de la moneda de curso legal a partir de él y para producir monedas falsas. Debido a las prensas de tornillo accionadas por los hombres que hacen pivotar una viga producido una impresión variable, era difícil de detectar falsificaciones. La dificultad de prevención de la falsificación se cree que han desalentado el uso de fichas y retrasaron la adopción del patrón oro hasta que la segunda mitad del siglo XIX, cuando las prensas a vapor capaz de producir monedas a alta precisión se instalaron en Inglaterra, evitando la escasez de monedas de pequeña denominación y la falsificación. En 1816 la Casa de Moneda británica fue equipada con máquinas a vapor, y la abolición de curso legal de la plata para las transacciones pequeñas, siguió dentro de los cinco años. Portugal de fuertes vínculos comerciales con Gran Bretaña llevo al país a unirse a Gran Bretaña en el oro en 1854, pero otros países esperaron mas de medio siglo. La Casa de 97 Judit Baeza Moneda francesa experimentó durante años con prensas a vapor antes de finalmente instalar una en la década de 1840. Francia se aferró al bimetalismo hasta la década de 1870.
Una segunda explicación es que la política impidió la desmonetización de la plata. Apoyar el precio de la plata mediante la creación de un uso monetaria para el metal ánimo su producción.
Esto llevó al desarrollo de un interés minero que presiono contra la desmonetización. Como complemento de oro con la filial de monedas de plata también se comprometió a aumentar el dinero mundial en relación con los que prevalecerían si todo el dinero se basa oro. Como observa Los contemporáneos como David Ricardo, el economista político inglés, creían que la química y los avances mecánicos eran más aplicables a la minería de plata que a la minería de oro, los países que adoptaron la plata condenando el monometalismo a la inflación. Pero mientras que la disminución secular en el poder económico y político de la clase agraria puede explicar el debilitamiento de la plata, no explica el momento del alejamiento de bimetalismo en continental Europa. Y no hay mucha evidencia de que el debate monetario estuvo dominado por el conflicto entre los agricultores y fabricantes, pero ninguno de los grupos presentó un frente unificado. Marc Flandreau ha estudiado audiencias monetarias e investigaciones llevadas a cabo en los países europeos en los años 1860 y 1870 sin encontrar mucha evidencia de que los agricultores uniformemente presionaran para la retención de plata o que los fabricantes se opusieran uniformemente. Había politiquería sobre el patrón monetario, pero las divisiones eran más complejas que lo urbano frente rural o agraria frente industrial. Había ventajas de mantener los mismos acuerdos monetarios internacionales que otros países tenían. Esto fue evidente en el comportamiento de Suecia, un país-estándar de plata que establecido un sistema basado en el oro paralelo para la limpieza de las transacciones con Gran Bretaña. Un patrón monetario común facilitó el endeudamiento externo: esto fue evidente en el comportamiento de Argentina, un país deudor que limpio los pagos internacionales con de oro a pesar de que las transacciones nacionales utilizan papel inconvertible.
Por lo tanto, las desventajas del sistema imperante tenían que ser pronunciado antes de que hubiera un incentivo para abandonarla. Holanda se puso entre Alemania y Gran Bretaña financiera y geográficamente tenía un incentivo para cumplir con sus prácticas monetarias. Los shocks que separaron la solidaridad del bloque bimetálico fueron necesarios para superar el bloque bimetálico. Estos shocks ocurrieron con la extensión de la revolución industrial y la rivalidad internacional, que culminó con la guerra franco-prusiana, hasta entonces redes externas eran las que mantenían el bimetalismo en su sitio 98 Judit Baeza La llegada del patrón oro Gran Bretaña, potencia mundial industrial y comercial, adoptó en gran parte el patrón oro por accidente. Portugal, que cotizaba en gran medida con Gran Bretaña, adoptó el patrón oro en 1854.
De repente se produjo la perspectiva de que en los países del Oeste podría dividirse en oro y plata, o entre oro y bloques bimetálicos.
El continente europeo, por su parte, experimentó dificultades crecientes en operar su patrón bimetálico. El crecimiento de las transacciones internacionales como consecuencia de las reducciones arancelarias de la década de 1860 y la disminución de los costos de transporte, llevó al aumento de la circulación de monedas de plata extranjeras en muchos países.
El acuerdo monetario de mayor importancia fue la Unión Monetaria Escandinava, establecido en 1873 en respuesta al cambio de la plata al oro por parte de Alemania. Como los escandinavos dependían de Alemania para el comercio, los miembros de la Unión escandinava, Suecia, Dinamarca y Noruega, trataron de unir a su vecino más grande, dado que sus dineros circulaban indistintamente, pero Alemania se negó.
Estados Unidos era un país con gran simpatía por la moneda de plata, pero EE.UU. estaba empezando a recuperarse de una guerra civil financiada por billetes verdes inconvertible y, por lo tanto, no estaba en condiciones de actuar.
El estallido de la Guerra Franco-prusiana obligó Francia, Rusia, Italia y el Imperio AustroHúngaro a suspender la convertibilidad. Gran Bretaña se convirtió en una isla de la estabilidad monetaria. De repente ya no estaba claro qué forma tomaría el sistema monetario en la postguerra.
Alemania inclinó la balanza. El papel moneda inconvertible dio lugar a que la plata circulara en Austria-Hungría y Rusia, el estándar de plata no fue ninguna ventaja en el comercio de Alemania con el Este. Una significante parte del comercio de Alemania fue financiada en Londres por créditos en la libra esterlina y estable en términos de oro. El establecimiento del Imperio alemán disminuyó la relevancia de las consideraciones de reputación; el viejo sistema monetario podría ser descartado como un artefacto del régimen anterior, permitiendo al gobierno a abolir la acuñación ilimitada de plata sin dañar su reputación.
La indemnización recibida por Alemania de Francia como consecuencia de los últimos de la derrota en la guerra franco-prusiana sirvió de base para la nueva base oro de unidad monetaria Alemana, el marco. El tratado de paz de Frankfurt, concluyó en 1871, Francia se comprometieron a pagar una indemnización de 5 millones de francos. Alemania utilizó las ganancias para acumular oro y acuñándolo. Mientras tanto, Alemania vendió plata por el oro en los mercados mundo. Este primer paso hacia la creación del patrón oro internacional significó un nuevo impulso al proceso.
Alemania fue la principal potencia industrial de la Europa continental. Berlín había rivalizado con 99 Judit Baeza París como líder financiero en el continente. Con este cambio en el estándar, los atractivos de oro se mejoraron considerablemente (cada país reconoce el dinero de los demás como moneda de curso legal), los tres gobiernos tenían una fuerte incentivo para coordinar el cambio. Sin embargo, a partir de 1873 la acuñación de plata fue limitada por el Gobierno imperial. Alemania moderó el ritmo con el que convirtió su balance de la plata en oro para evitar bajar el precio del metal que se encontraba en proceso de liquidación.
Los historiadores explican el posterior traslado al patrón oro, citando descubrimientos de plata en Nevada y otros sitios en la década de 1850 y la liquidación de la plata en Alemania. Estos eventos saturaron el mercado mundial de plata, dificultando a los países que trataban de operar con normas bimetálicas. Con el descubrimiento de nuevos yacimientos, la decisión de Alemania provocó una reacción en cadena: la liquidación de la plata deprimió más el precio de mercado del metal, obligando a otros países a someterse a las importaciones inflacionadas de plata o a abandonar el bimetalismo por el oro. Cantidades considerables de plata podrían haber estado absorbidas por Francia y los demás países bimetálicas sin desestabilizar sus normas bimetálicas. La composición de la circulación en los países bimetálicos podría simplemente haber desplazado hacia una mayor proporción de plata al oro. Calcula Stefan Oppers que, como resultado de la desmonetización de Alemania de la plata, el % de oro en las ofertas monetarias de los países de la Unión Monetaria Latina se ve disminuido del 57 % en 1873 a 48 % en 1879, pero que el 15 1/2 de 1 relación de la Casa de la Moneda no habría sido tratado.
¿Por qué, hubo una procesión de los países Europeos en la década de 1870 para adoptar el patrón oro? La respuesta es la revolución industrial. Su símbolo, el motor Stearn, elimina el obstáculo técnico. Gran Bretaña, líder en el mundo del poder económico y la principal fuente de financiamiento externo adopto el patrón oro. Este animó a otros países que desean comerciar con Gran Bretaña a seguir su ejemplo. Cuando Alemania, segunda potencia industrial líder en Europa, lo hizo en 1871, el incentivo se vio reforzado. Hubo una reacción en cadena desatada por el incentivo para que cada país a adoptar el patrón monetario compartido por su país comercial y vecino. Dinamarca, Holanda, Noruega, Suecia y los países de la América Unión Monetaria estuvieron entre los primeros en unirse al patrón oro. Ellos compartían proximidad con Alemania; comerciaban con ella, y la decisión de Alemania afectaba su propio interés económico. Al final del siglo XIX, España fue el único país de Europa todavía en mantener el inconvertible papel.
Cuanto más pequeño es el país, mayor era el peligro que la circulación de monedas de plata libre agotaría sus reservas de oro, colocándolo en una norma plata y causando su tipo de cambio a fluctuar contra el mundo del patrón oro. Los Estados Unidos, donde los intereses de la minería de la plata eran fuertes y la oposición de los agricultores era influyente, convocó una conferencia monetaria internacional en 1878 con la esperanza de coordinar un cambio hacia el bimetalismo.
100 Judit Baeza Alemania, se negó a asistir. Gran Bretaña, plenamente comprometido oro, asistió principalmente con el fin de bloquear las propuestas para un papel monetario para la plata. Teniendo en cuenta la reticencia de estos grandes países para cooperar, los más pequeños no estaban dispuestos a mover primero.
Patrón oro Surgimiento del patrón oro A pesar de ser un sistema bimetálico, durante el siglo XVIII Inglaterra adoptó, en la práctica, el patrón oro. En 1821 lo adopta formalmente: - Establece un tipo de cambio fijo entre el oro y la moneda nacional → la cantidad de dinero de la economía se vincula a las reservas de oro del Banco Central.
- El Banco de Inglaterra estaba obligado a cambiar sus pasivos monetarios (billetes, letras, depósitos) a oro, cuando el público lo solicitara.
- No se puede restringir la importancia y exportación de oro → no hay ningún tipo de límite u obstáculo al cambio de oro entre usuarios/banco central y posibles inversores extranjeros.
Consecuencias Guerra Franco-Prusiana (1870-1871) - Prusia (Alemania) ganó la guerra, cosa que supuso una humillación para Francia. Esta guerra acabó generando la unificación alemana (como unidad política) y la adopción del patrón oro.
- Dos de los principales países industrializados acabaron adoptando el patrón oro: Inglaterra y Alemania → fuertes incentivos a adoptar el patrón oro por parte de terceros países.
- EE.UU. todavía tenía grandes reticencias a la introducción del patrón oro debido al miedo de los agricultores a la deflación y por el lobby de los mineros de plata. Sin embargo, a pesar de estas oposiciones, adoptó formalmente el patrón oro en 1900.
Deflación: bajada de precios → se posponen pautas de consumo, el valor de los bienes disminuye y pierden valor. El dinero en metálico acaba ganando poder adquisitivo, cosa que incentiva que se aumente el dinero en metálico y el sector financiero tiene dificultades para obtener dinero.
101 Judit Baeza Difusión del patrón oro El patrón oro se difundió sin acuerdos internacionales o la imposición por parte de un líder económico. Las instituciones de cada país decidían si lo adoptaban de forma independiente, sin ningún tipo de influencias externas.
1871: Alemania 1875: Holanda 1873: Bélgica 1876: Francia 1873: Italia 1879: Austria 1873: Suiza 1893: Rusia 1875: Dinamarca 1900: EE.UU. (oficialmente) 1875: Noruega ¿Cómo funciona el patrón oro? - Cada moneda tiene una cantidad fija de oro, fijada por ley.
- Al anclar cada moneda nacional al oro surge un sistema de tasas de cambio.
- Las tasas de cambio entre cualquier par de monedas ancladas al patrón oro se determina por la cantidad de oro contenida en cada moneda (en el caso de monedas de oro) o por la cantidad de oro representada (en el caso de billetes de Banco).
 Las reservas de oro del banco emisor de billetes son las que determinan la oferta monetaria.
Monedas y paridades antes de 1914 Moneda Gramos de oro Paridad Gran Bretaña Libra 7,322 - Franca Franco 0,290 25.248 francos por libra EE.UU.
Dólar 1,504 4,868 dólares por libra España Peseta 0,290 25,248 pesetas por libra Alemania Marco 0,358 20,453 marcos por libra Modelo de los flujos de oro y los precios de David Hume (siglo XVIII) La formalización más influyente del mecanismo del patrón oro es el modelo de los flujos de oro y los precios de David Hume. Los responsables del banco central sólo podían alterar la demanda de dinero si el país era suficientemente grande para influir en los tipos de interés mundiales o si 102 Judit Baeza los activos interiores y extranjeros portadores de intereses eran sustitutivos imperfectos entre sí.
De lo contrario, cualquier intento del banco central de impedir que disminuyera la oferta monetaria aumentando su componente crediticio interior provocaría simplemente la correspondiente pérdida de reservas que no alteraría la cantidad de dinero.
Hume partió de un mundo en el que sólo circulaban monedas de oro y en el que el papel de los bancos centrales era insignificante. Cada vez que se exportaban mercancías, el exportador recibía en pago oro, que llevaba a la casa de la moneda para que lo acuñaran. Cada vez que un importador compraba mercancías en el extranjero, pagaba exportando oro.
En los países que tuvieran déficit comercial, las importaciones eran mayores que las exportaciones. Experimentaban una salida de oro, lo que ponía en movimiento una cadena autocorrectora de hechos. Al circular menos dinero (monedas de oro) dentro del país deficitario, sus precios bajaban. Al circular más dinero (monedas de oro) en el extranjero, los precios subían en el país que tenía un superávit. Por lo tanto, el flujo de oro alteraba los precios relativos.
Al encarecerse los bienes importados, los residentes nacionales compraban menos importaciones.
Los extranjeros, para los que se habían abaratado los bienes importados, optaban por comprar más. Las exportaciones del país deficitario aumentaban y sus importaciones disminuían, hasta que desaparecía el desequilibrio comercial.
Este modelo era muy sencillo, una parca descripción del mecanismo de ajuste de la balanza de pagos e mediados del siglo XVIII. Pero a medida que pasó el tiempo y que las instituciones y los mercados financieros continuaron desarrollándose, el modelo de Hume comenzó a ser una caracterización cada vez más parcial del funcionamiento del patrón oro. La precisión obligó a ampliarlo para introducir dos características del mundo de finales del siglo XIX: 1. Los movimientos internacionales de capitales. Los movimientos netos de capitales causados por los préstamos exteriores eran mayores que la balanza comercial. Hume no había dicho nada sobre los determinantes de estos movimientos, sobre factores como el nivel de los tipos de interés y las actividades de los bancos comerciales centrales.
2. Ausencia de movimientos internacionales de oro de la magnitud que predecía el modelo.
Dejando a un lado la entrada de oro recién extraído de Suráfrica y de otros lugares en el mercado del oro de Londres, estos movimientos sólo representaban una mínima parte de los déficit y los superávit comerciales de los países.
103 Judit Baeza Versión del Comité Cunliffe Comité Cunliffe: comité del gobierno británico creado para estudiar los problemas monetarios existentes después de la Primera Guerra Mundial.
Imaginemos un mundo en el que circulara papel en lugar de monedas oro o, como en Gran Bretaña, papel y oro. El banco central estaría dispuesto a convertir las monedas y billetes en oro.
Cuando un país, por ejemplo, Gran Bretaña, incurriera en un déficit comercial con otro, por ejemplo, Francia, importando más bienes de los exportados, pagaría el exceso con billetes de libras, que acabarían en las manos de los comerciantes franceses. Al no poder utilizar las monedas y billetes británicos, estos comerciantes los presentarían en el Banco de Inglaterra para convertirlos en oro. A continuación, presentarían el oro en el Banco de Francia para convertirlo en francos. La oferta monetaria disminuiría en el país deficitario (Gran Bretaña) y aumentaría en el país que tenía un superávit (Francia).
No había nada esencial que diferenciara este modelo de la versión del modelo de los flujos de oro y los precios de Hume. Al variar en sentido contrario las ofertas monetarias de los dos países, los precios relativos se ajustarían como antes, eliminando el desequilibrio comercial. La única diferencia se hallaba en que la oferta monetaria que iniciaba el proceso adoptaba la forma de papel-moneda. El oro, en lugar de dejar de circular en el país deficitario y comenzar a circular en el país que tenía un superávit, pasaba de un banco central a otro.
Ampliación del modelo incluyendo un banco central Pero la versión del Comité Cunliffe continuaba prediciendo, en desacuerdo con la realidad, que se realizarían considerables transacciones de oro. Para eliminar esta discrepancia, era necesario introducir otras operaciones delos bancos centrales. Cuando un país incurría en un déficit de pagos y comenzaba a perder oro, su banco central podía intervenir para acelerar el ajuste de la oferta monetaria. Reduciendo la oferta monetaria, la intervención del banco central presionaba a la baja sobre los precios y aumentaba la competitividad de los bienes interiores, eliminando el déficit exterior tan eficazmente como una salida de oro.
La ampliación del modelo para incluir un banco central que interviniera para reforzar la influencia de los flujos incipientes de oro en la oferta monetaria interior podía explicar cómo se producía el ajuste externo en ausencia de considerables movimientos de oro.
Normalmente, el instrumento empleado era el tipo de descuento. Los bancos y otros intermediarios financieros (casas de descuento) prestaban dinero a los comerciantes durante 60 o 90 días. El banco central podía adelantar al banco ese dinero inmediatamente, a cambio de la letra 104 Judit Baeza firmada por el comerciante y del pago de intereses. El anticipo de dinero se conocía con el nombre de descuento de la letra; el tipo de interés cobrado era el tipo de descuento. Manipulando su tipo de descuento, el banco central podía influir en el volumen del crédito interior. Podía aumentar o reducir la disponibilidad de crédito para restablecer el equilibrio de la balanza de pagos sin que fuera necesario que hubiera movimientos de oro. Cuando un banco central subía su tipo de descuento porque preveía que iba a perder oro, reduciendo sus tenencias de activos interiores portadores de intereses, se retiraba en efectivo del mercado. La oferta monetaria disminuía y el equilibrio exterior se restablecía sin necesidad de que hubiera realmente salidas de oro.
Las reglas del juego La conducta de los bancos centrales llegó a conocerse con el nombre de “seguir las reglas del juego”. Por supuesto, no existía ningún reglamento que recomendara ese comportamiento.
“Las reglas del juego” es una expresión acuñada en 1925 por el economista inglés John Maynard Keynes, cuando el patrón oro existente antes de la guerra no era más que un recuerdo. El hecho de que el término se introdujera en una fecha tan tardía debería hacernos recelar de que los bancos centrales se rigieran por una rígida norma de conducta. De hecho, no se regían por una norma de este tipo.
En un influente tratado publicado en 1944 cuyo propósito era explicar por qué el sistema monetario internacional había funcionado tan insatisfactoriamente en las décadas de 1920 y 1930, Ragnar Nurske calculó por países y por años el número de veces que entre 1922 y 1938 los activos interiores y exteriores de los bancos centrales variaron al unísono, como si las autoridades hubieran cumplido “las reglas del juego”, y el número de veces que no ocurrió así. Observando que los activos interiores y exteriores variaron en sentido contrario la mayoría de los años, Nurkse atribuyó la inestabilidad del patrón oro de entreguerras al incumplimiento general de las reglas y, por implicación, la estabilidad del patrón oro clásico a su cumplimiento. Pero Arthur Bloomfield en 1959 observó que las reglas también se habían incumplido con la misma frecuencia antes de 1913.
En las decisiones de los bancos centrales de fijar el tipo de cambio en uno u otro nivel influyeron otros factores distintos de la balanza de pagos.
a) La rentabilidad, dado que muchos bancos centrales eran de propiedad privada. Si el banco central fijaba un tipo de descuento superior a los tipos de interés de mercado, podía encontrarse sin actividad. Este fue el problema del Banco de Inglaterra a partir de 1870 → el crecimiento que experimentó la banca privada desde mediados del siglo XIX había reducido la cuota de mercado del Banco. La subida del tipo del Banco aumentaba la diferencia entre éste y los tipos 105 Judit Baeza de mercado, privando al Banco de actividad. Si la diferencia se agrandaba excesivamente, el tipo del Banco podía dejar de ser “eficaz”, es decir, podía perder en los tipos de mercado.
b) La subida de los tipos de interés para frenar las salidas de oro podían deprimir la economía. Las subidas de los tipos de interés elevaban el coste de financiación de la inversión y reducían los incentivos para acumular existencias.
c) Los bancos centrales dudaban en subir los tipos de interés porque si los subían, incrementaban el coste que tenía para el Estado el pago de los intereses de su deuda.
Cualquier simple concepto de “reglas del juego” sería engañoso y cada vez más conforme pasaba el tiempo. Los bancos centrales gozaban de una cierta discreción sobre las medidas que adoptaban. Estaban protegidos de las presiones políticas, pero el aislamiento nunca era total. Aun así, su capacidad para defender la convertibilidad del oro de las perturbaciones interiores y exteriores se basaba en límites impuestos a las presiones políticas que podían ejercerse sobre ellos para que siguieran otros objetivos incompatibles con la defensa de la convertibilidad del oro.
Entre los que se encontraban en condiciones de influir en la política monetaria, existía un amplio consenso en que el mantenimiento de la convertibilidad debía ser prioritario. Cuanto mayor era ese consenso y la credibilidad que daba a la política monetaria, más margen tenían los bancos centrales para desviarse de las “reglas” sin poner en peligro la estabilidad de patrón oro.
¿Cómo se ajusta el patrón oro? 106 Judit Baeza Un déficit comercial se da cuando las importaciones son mayores que las exportaciones, esto es, se importa más que exporta. Un déficit comercial supone una salida de capitales (oro) → se paga más de lo que se recibe del exterior → sale oro de la economía al exterior.
Como el nivel de oro está supeditado a las reservas de oro → una salida de oro supone menos reservas de oro y, por lo tanto, menos dinero en la economía (↓ oferta monetaria).
Si hay cada vez menos dinero en la economía, cada vez será más difícil acceder al dinero en metálico y esto produce procesos deflacionarios → nivel de precios menores.
Los procesos deflacionarios provocan: - Más exportaciones → los productos de tu país son más baratos que los de fuera, por lo tanto, los consumidores extranjeros encuentran nuestros productos más atractivos.
- Menos importaciones → muchos consumidores del país compraran en el país en vez de en el extranjero, ya que los productos nacionales son más atractivos (más baratos).
Al final el sistema se autoregula y acaban produciéndose superávits comerciales que generan entradas de oro.
Los déficits comerciales en un sistema de patrón oro acaban conllevando procesos deflacionarios, que, a su vez, acaban deteriorando la economía des del punto de vista de los precios (deflación).
Por lo tanto, las instituciones tendrán que adoptar políticas que depriman la economía, que generará un incremento de los tipos de interés, caídas en los precios, aumento del desempleo… todo esto genera que la economía se ralentice o entre en un proceso de recesión. El incremento de los tipos de interés es seguir las “reglas del juego” en sistemas de patrón oro, esto es, adoptar políticas que depriman la economía.
Sin embargo, en la práctica, los Bancos Centrales no seguían las reglas del juego. ¿Cómo se lograba el ajuste en ausencia de grandes movimientos de oro? a. Muchos inversores adelantaban las decisiones que se iban a tomar. Ante déficits comerciales elevados, los inversores se anticipaban a la subida de los tipos de interés. Los inversores privados del capital oro estabilizaban el sistema, antes de que los Bancos Centrales realizaran sus políticas, cosa que producía trasvases privados de capital de países con superávit comercial a países deficitarios.
b. Prioridad de los gobiernos a la convertibilidad y credibilidad: los inversores privados estabilizaban el sistema porque había garantías de que el Estado de turno acabaría adoptando las decisiones necesarias para estabilizar el sistema. Existía la creencia de que los gobiernos que estuvieran en el sistema patrón oro tomarían todas las medidas necesarias para garantizar que la moneda de ese país tuviera siempre la convertibilidad en oro (misma tasa de cambio).
107 Judit Baeza c. Cooperación y solidaridad a nivel monetario entre Bancos Centrales: cuando varios Bancos Centrales no podían hacer frente a ciertos requerimientos de capital, los Bancos Centrales de otros países acababan aportando activos, capital u oro para ayudar a los que estaban en apuros.
d. Coyuntura económica muy favorable a la persistencia del sistema patrón oro:  Paz de 1871 – 1913 → más de 40 años sin conflictos bélicos.
 Inglaterra se hace garante de este sistema, se convierte en el centro del sistema patrón oro (tanto la libra como su Banco Central).
 Cada vez estamos en un contexto de mayores intercambios de bienes y servicios entre países → crecientes intercambios comerciales → 1ª globalización.
La trinidad imposible Cualquier sistema monetario acaba careciendo de uno de política monetaria dirigida a objetivos nacionales, libre movimiento de capitales o tipo de cambio fijo, en mayor o menor medida. Los sistemas monetarios acaban teniendo sólo dos de estos tres elementos.
En el sistema patrón oro no hay política monetaria dirigida a objetivos nacionales, porque la política monetaria estaba dirigida a la estabilidad del sistema (mantener el sistema).
El patrón oro como una institución históricamente específica Si no era siendo rigurosamente fiel a las reglas del juego, ¿cómo se lograba entonces el ajuste de la balanza de pagos en ausencia de grandes movimientos de oro? El sistema “patrón oro” era una institución construida socialmente cuya viabilidad dependía del contexto en el que funcionaba.
La piedra angular del patrón oro existente antes de la I GM era la prioridad que concedían los Gobiernos al mantenimiento de la convertibilidad. En los países situados en el centro del sistema (Gran Bretaña, Francia y Alemania) no cabía duda de que los responsables harían en última instancia lo que fuera necesario para defender las reservas de oro del banco central y mantener la convertibilidad de la moneda. P. B. Whale: “en todos los bancos centrales, la tarea principal era mantener sus reservas de oro en una cifra que salvaguardara la vinculación de su moneda al patrón oro”. Y rara vez se ponía en cuestión la prioridad que otorgaban los bancos centrales al mantenimiento de la convertibilidad de las moneas.
108 Judit Baeza Antes de 1914 la inversión raras veces se protegía contra el riesgo cambiario, ya que se consideraba que este riesgo era mínimo. Cuando las monedas fluctuaban, los inversores reaccionaban de una forma estabilizadora. Supongamos que bajaba el tipo de cambio acercándose al punto de exportación del oro (moneda nacional era suficientemente barata para que fuera rentable convertirla en oro, exportar ese oro y utilizarlo para conseguir divisas): a) El banco central comenzaba a perder reservas.
b) Pero entraban fondos del extranjero en previsión de los beneficios que obtendrían los inversores en activos interiores una vez que el banco central tomara medidas para fortalecer el tipo de cambio.
c) Como no había dudas sobre el compromiso de las autoridades de mantener la paridad, entraba capital rápidamente y en grandes cantidades. El tipo de cambio se reforzaba motu proprio, reduciendo al mínimo la necesidad de que interviniera el banco central.
Los bancos centrales podían retrasar la intervención que decretaban las reglas del juego sin sufrir una alarmante pérdida de reservas. Podían intervenir incluso en sentido contrario durante un tiempo, contrarrestando la repercusión de las pérdidas de reservas en la oferta monetaria en lugar de reforzándola. De esa forma neutralizaban la influencia de los movimientos de reservas en los mercados interiores y reducían al mínimo su repercusión en la producción y en el empleo.
Los bancos centrales podían desviarse de las reglas del juego porque su compromiso con el mantenimiento de la convertibilidad del oro era creíble. Los bancos centrales podían infringir las reglas del juego a corto plazo porque no cabía duda alguna de que las obedecían a largo plazo.
Sabiendo que las autoridades acabarían tomando las medidas que fueran necesarias para defender la convertibilidad, los inversores desplazaban capital a los países de moneda débil, financiando sus déficit incluso cuando sus bancos centrales incumplían temporalmente las reglas del juego.
La solidaridad internacional Las subidas del tipo de descuento de un país (que atraían capital financiero y reservas de oro) debilitaban las balanzas de pagos de los países de los que procedían el capital y el oro. Por lo tanto, la subida del tipo de descuento de un banco central podía desencadenar una ronda de subidas. Asimismo, una reducción del tipo de descuento de un banco central podía permitir que se redujera en el resto. Bloomfield documentó la tendencia de los tipos de cambio a subir y bajar al unísono durante los 20 años anteriores a la I GM.
Idealmente, alguien asumiría la responsabilidad del nivel común de los tipos de descuento, que debería ser alto cuando las economías amenazaran con recalentarse, pero bajo cuando se avecinara una recesión mundial. La necesidad de realizar el ajusta la indicaban: 109 Judit Baeza a) Las subidas de los coeficientes de reservas, ya que al disminuir la actividad económica, se retiraban de la circulación monedas de oro que entraban en los cofres del banco central y las reservas aumentaban en relación con los depósitos y otros pasivos.
b) El nivel de los tipos de interés → altos cuando la economía se encontraba en expansión, bajos cuando atravesaba una recesión.
Por lo tanto, los bancos centrales “seguían al mercado”, ajustando el tipo del banco para seguir a los tipos de interés de mercado. Una de las limitaciones de este enfoque era su imposibilidad de prever los ciclos predecibles de la actividad y de moderarlos. Para que eso fuera posible, los tipos de los bancos centrales tenían que guiar a los tipos del mercado en lugar de seguirlos. Es lo que comenzó a hacer el Banco de Inglaterra en la década de 1870, coincidiendo con la llegada del patrón oro internacional. Esas prácticas pusieron de relieve la necesidad de coordinarse: si un banco bajaba su tipo de descuento, pero los demás no lo seguían, el primero perdía reservas y la convertibilidad de su moneda podía verse en peligro. Surgió, pues, la convención de seguir al líder. El Banco de Inglaterra era el banco central más influyente en su época, indicaba la necesidad de actuar y su tipo de descuento servía de foco de atención para la armonización de las medidas.
Siguiendo su ejemplo, los bancos centrales de los diferentes países coordinaban los ajustes de las condiciones crediticias mundiales.
Un país que experimentara una crisis y sufriera una pérdida de reservas podía verse obligado a subir su tipo de descuento para atraer oro y capital del extranjero. La cooperación exigía que otros países permitieran que fluyera oro hacia el banco central en apuros y no respondieran con la misma moneda. Una crisis financiera grave podía obligar a los bancos centrales extranjeros a tomar medidas excepcionales para ayudar al que se encontraba en dificultades. Cualquier país cuya paridad oro estuviera siendo atacada podía recurrir a sus propias reservas y a las de otros países que tuvieran patrón oro.
Este tipo de cooperación internacional resultaba fundamental en tiempos de crisis. Desmiente la idea de que el patrón oro era un sistema fragmentario. Su supervivencia dependía de la colaboración de los bancos centrales y de los Gobiernos.
El patrón oro y los bancos centrales como prestamistas de último recurso El funcionamiento del sistema del patrón oro se basaba en el compromiso primordial de los bancos centrales de mantener la convertibilidad exterior.
110 Judit Baeza La aparición del sistema bancario de reservas fraccionarias, en el que los bancos aceptaban depósitos, pero sólo mantenían una parte de sus activos en efectivo y en títulos líquidos, puso en cuestión este estado de casos. Planteó la posibilidad de que una retirada masiva de depósitos provocara la quiebra de un banco falto de liquidez pero fundamentalmente solvente. Además, algunos temían que una retirada masiva de depósitos pudiera hacer tambalear la confianza y extenderse contagiosamente a otras instituciones, poniendo en peligro la estabilidad de todo el sistema financiero. Cualquiera de las dos posibilidades justificaba la intervención del banco central como prestamista de último recurso para impedir que se extendiera la crisis.
Aunque es difícil saber en qué momento comenzaron los bancos centrales a tomar conciencia de esta posibilidad, en Inglaterra el momento decisivo fue la crisis de Overend and Gurney en 1866.
La quiebra en 1866 de Overend, compañía contratista ferroviaria de Watson (Liverpool) y la quiebra posterior de la empresa mercantil española Pinto Pérez, con la que se sabía que Overend and Gurney se había comprometido, obligaron a la empresa a cerrar. El pánico se extendió por todo el sistema bancario. Los bancos buscaron liquidez descontando letras en el Banco de Inglaterra. Algunos se quejaron de que el Banco no prestó la ayuda necesaria. Preocupado por el nivel de sus propias reseras, el Banco se había negado a satisfacer la demanda de descuentos. El pánico fue grave. Gracias en parte a esta experiencia, el Banco de Inglaterra se había concienciado más de sus responsabilidades como prestamista de último recurso cuando estalló la crisis del Baring en 1890.
El problema estribaba en que el deseo del Banco de Inglaterra de actuar de prestamista de último recurso podía entrar en conflicto con sus responsabilidades como supervisor del patrón oro.
Supongamos que un banco mercantil británico sufriera una retirada masiva de depósitos, porque sus acreedores convirtieran sus depósitos en efectivo y, a continuación, en oro, drenando reservas del Banco de Inglaterra. Para ayudar al banco en dificultades, el Banco de Inglaterra podría suministrar liquides, pero eso infringiría las reglas del juego del patrón oro. El banco central estaba facilitando más crédito al mercado justamente en el mismo momento en que estaban disminuyendo sus reservas de oro. Al disminuir sus reservas y acercarse al límite más bajo establecido en la legislación sobre el patrón oro, podía ponerse en duda su compromiso de mantener la convertibilidad del oro. Al temerse que el banco central suspendiera la convertibilidad del oro y dejara que el tipo de cambio se depreciara en lugar de permitir que la crisis bancaria interior se extendiera, la retirada de depósitos y de efectivo y su conversión en oro podían acelerarse, ya que los inversores tratarían de evitar las pérdidas de capital que experimentarían los titulares de activos denominados en moneda nacional si se depreciara la moneda. La intervención del banco central como prestamista de último recurso no sólo era difícil sino que, además, podía ser contraproducente.
111 Judit Baeza Hasta la I GM, la mayoría de ellos consiguió eludir la difícil situación. En cierto modo, la idea de que los bancos centrales tenían responsabilidades como prestamistas de último recurso sólo surgió gradualmente. De hecho, en algunos países como EE.UU. aún no existía ningún banco central para asumir esta obligación. Muchos bancos centrales y Gobiernos aceptaron primero llevar el peso de la importante responsabilidad de mantener la estabilidad de sus sistemas bancarios en la década de 1920, como uno de los elementos de la expansión general del papel del Estado en la regulación de la economía. Por otro lado, dada la credibilidad del compromiso primordial de los bancos centrales y de los Gobiernos de mantener la paridad del patrón oro, los inversores estaban seguros de que si un banco central incumplía las “reglas” de patrón oro en su papel de prestamista de último recurso, el incumplimiento sería temporal.
Regla de Bagehot Si el tipo de cambio se debilitaba al inyectar liquidez el banco central en el sistema financiero, entraba capital del extranjero, ya que los inversores preveían la recuperación posterior de la moneda. Si los inversores necesitaban un incentivo más, el banco central podía subir los tipos de interés para elevar la tasa de rendimiento. Es lo que se conocía como “regla de Bagehot” → descontar libremente en respuesta a un “drenaje interno” (una retirada de depósitos y de efectivo y su conversión en oro) y subir los tipos de interés en respuesta a un “drenaje externo” (con el fin de contener las consecuencias para la balanza de pagos).
Cláusula de salvaguardia (circunstancias excepcionales) a) Si una crisis era grave, el banco central podía dejar que sus reservas disminuyeran con respecto al mínimo legal y que el tipo de cambio bajara por debajo del punto de exportación del oro.
Eso se permitía en algunos países con la autorización del ministro de hacienda o con el pago de un impuesto. Era posible suspender la convertibilidad en circunstancias excepcionales sin minar la credibilidad del compromiso de las autoridades de mantenerla en circunstancias normales.
b) Los bancos podían hacer frente a una retirada en uno de ellos dejando que suspendiera sus operaciones y asumiendo colectivamente el control de sus activos y pasivos a cambio de una inyección de liquidez. Si se producía un pánico bancario en todo el sistema, podían acordar suspender simultáneamente la convertibilidad de los depósitos en efectivo (p. ej. EE.UU.).
como los bancos restringían todos ellos el acceso a sus depósitos simultáneamente, evitaban desviar la demanda de liquidez de uno a otro.
112 Judit Baeza Inestabilidad en la periferia La experiencia fue menos afortunada fuera del centro europeo del patrón oro. Algunos de los problemas que padecían los países situados en la periferia son atribuibles al hecho de que la cooperación raras veces iba tan lejos. Los problemas que surgían en la periferia no ponían en peligro la estabilidad del sistema patrón oro, por lo que los bancos centrales europeos eran menos proclives a ayudar un país situado, p. ej., en Latinoamérica.
De hecho, fuera de Europa, muchos países carecían de bancos centrales con los que poder organizar esos proyectos de cooperación. En EE.UU. el Sistema de la Reserva Federal se creó en 1993. Muchos países de Latinoamérica y de otras partes del mundo no establecieron bancos centrales. Los sistemas bancarios de la periferia eran frágiles y vulnerables a las perturbaciones que podían dar al traste con los mecanismos financieros exteriores e interiores de un país. Una pérdida de oro y de reservas de divisas provocaba una disminución equivalente de la oferta monetaria, ya que no existía ningún banco central que esterilizara la salida y ni siquiera un mercado de bonos o de descuento en el cual realizar operaciones de esterilización.
Los mercados de bienes de los países productores de materias primas sufrían perturbaciones excepcionalmente grandes. Muchos estaban especializados en la producción y la exportación de una reducida variedad de materias primas, por lo que su relación real de intercambio podía sufrir grandes fluctuaciones. Los movimientos internacionales de capitales de los países situados en la periferia también experimentaban desestabilizadoras oscilaciones. En el caso de Gran Bretaña y, en menor medida, en el de otros acreedores europeos, un aumento de los préstamos exteriores podía provocar un cambio compensatorio de la balanza comercial. A partir de 1870, los préstamos británicos financiaron cada vez más el gasto de inversión de otros países. El hecho de que Gran Bretaña fuera una destacada fuente de importaciones de bienes de capital para los países a los que prestaba dinero contribuía a estabilizar su balanza de pagos. En cambio, una disminución del volumen de entradas de capital en las regiones productoras de materias primas no generaba un aumento estabilizador de la demanda de sus exportaciones de mercancías en otras partes del mundo → hacía que un país importador de capital fuera un mercado menos atractivo. Las entradas financieras desaparecían cuando surgían dudas sobre la capacidad de los ingresos por exportación para pagar los intereses de la deuda exterior. Cuando dejaba de entrar capital, las exportaciones disminuían como consecuencia de la escasez de crédito.
Estados Unidos Las dudas sobre el grado de compromiso de EE.UU. de mantener el precio vigente del oro en dólares fueron generales hasta principios del siglo XX debido a: 113 Judit Baeza - El sufragio masculino universal aumentó la influencia política del pequeño agricultor, por lo general crítico con la deflación.
- Cada uno de los estados de EE.UU., incluidos los agrícolas y mineros del oeste (escasamente poblados), tenía dos senadores en la cámara alta del Congreso.
- La minería de la plata era una importante industria y un grupo de presión influyente en la política.
- La agricultura americana orientada hacia las exportaciones no se beneficiaba de los aranceles.
- El hecho de que los grupos de intereses de las minas de plata y los endeudados agricultores estuvieran concentrados en las mismas regiones de EE.UU. facilitaba la formación de coaliciones.
En la década de 1890, el nivel de precios de EE.UU. venía disminuyendo desde hacía 20 años.
Como consecuencia de la deflación, los precios de los productos eran más bajos, pero la carda de la deuda hipotecaria no disminuía en la misma medida. En abril de 1983, las reservas de oro del Tesoro eran inferiores a 100 millones de dólares, el mínimo que se consideraba compatible con la seguridad, y la preocupación de la opinión pública por la estabilidad monetaria se agravó. Los inversores se llevaron el capital a las monedas europeas para evitar las pérdidas que les causarían los activos denominados en dólares si se suspendía la convertibilidad y se depreciaba el dólar.
Sin embargo, en 1896 los precios comenzaron a subir en todo el mundo. Los descubrimientos de oro llevados a cabo en la parte occidental de Australia, Suráfrica y Alaska y el desarrollo del proceso del cianuro para extraer oro mineral impuro estimularon el crecimiento de las ofertas monetarias. El dinero de los depósitos comenzó a acumularse en forma piramidal sobre el oro monetario como consecuencia del desarrollo del sistema bancario de reservas fraccionarias. La posición del dólar se consolidó con la aprobación de la Ley del patrón oro de 1900.
Países “latinos” del sur de Europa y Latinoamérica Argentina, Brasil, Chile, Italia y Portugal: estos países se vieron obligados repetidamente a suspender la convertibilidad del oro y a dejar que se depreciara su moneda. La explicación de su incapacidad para defender la convertibilidad fue a menudo la influencia política de grupos partidarios de la inflación y la depreciación.
En Latinoamérica la depreciación era vista con agrado por los terratenientes que tenían hipotecas fijas y por los exportadores que deseaban aumentar su competitividad internacional. Sus filas se nutrían de grupos de intereses de la minería que veían con buenos ojos la acuñación de plata. Los países latinoamericanos, especialmente los pequeños, continuaron acuñando plata mucho después 114 Judit Baeza de que los principales países europeos se pasaran al oro. Sus pérdidas de oro y sus problemas para mantener la convertibilidad de la moneda en este metal eran predecibles.
La estabilidad del sistema El patrón oro sólo se convirtió en la base de los asuntos monetarios internacionales de Europa occidental en la década de 1870. No se extendió a la mayor parte del mundo hasta finales del siglo XIX.
Lo menos normal de todo eran quizás las circunstancias económicas y políticas que permitieron que floreciera el patrón oro. La singular posición que ocupaba Gran Bretaña en la economía mundial protegía su balanza de pagos de las perturbaciones y permitía que la libra esterlina constituyera el eje del sistema internacional. Las relaciones entre los préstamos británicos, por una parte, y las exportaciones de bienes de capital, por otra, estabilizaban sus cuentas exteriores y reducían las presiones a las que estaba sometido el Banco de Inglaterra. La apertura de los mercados y el dinamismo del comercio contribuyeron por sí mismos al funcionamiento del mecanismo de ajuste del patrón oro. El hecho de que los mercados exteriores de las exportaciones británicas de bienes de capital no tuvieran trabas permitía que las exportaciones británicas de mercancías compensaran las exportaciones británicas de capital, estabilizando la balanza de pagos del país situado en el centro del sistema.
Des del punto de vista político, el aislamiento de que gozaban las autoridades monetarias les permitía comprometerse a mantener la convertibilidad del oro. Los efectos se reforzaban a sí mismos: la confianza del mercado en el compromiso de las autoridades llevaba a los agentes a comprar una moneda cuando se debilitaba su tipo de cambio, reduciendo al mínimo la necesidad de intervención y las molestias que causaban las medidas tomadas para estabilizar el tipo. Los años 1871-1913 fueron un período de paz excepcional en Europa que facilitó la cooperación internacional que, a su vez, apoyó el sistema cuando se vio amenazada su existencia.
Hay razones para dudar de que este equilibrio se hubiera mantenido estable durante muchos más años.
- A principios del siglo XX, la aceleración del ritmo de crecimiento económico y de desarrollo financiero de otros países estaba minando el papel de Gran Bretaña.
- Al ir disminuyendo los descubrimientos de oro en la década de 1890, resurgió el temor a que las existencias de oro no fueran suficientes para satisfacer las necesidades de la creciente economía mundial.
- No estaba claro que complementando el oro con divisas existiera una base estable para mantener el orden monetario internacional.
115 Judit Baeza - El crecimiento de las reservas de divisas aumentó el peligro de que las crisis de confianza que llevaban a liquidar las reservas que se tenían en el extranjero provocaran en algún momento la liquidación del sistema.
- El crecimiento de EE.UU., destacada fuente de las perturbaciones que sufrían los mercados financieros mundiales, aumentó el riesgo de que las crisis fueran aún más frecuentes.
 EE.UU., aunque aún era enormemente agrícola, a finales del siglo XIX era la mayor economía del mundo.
 Dado que su orientación aún era predominantemente agrícola y que su sistema bancario rural era relativamente rudimentario, la demanda de billetes y moneda aumentaba bruscamente en las temporadas siembra y recolección.
 Gran parte del oro procedía de Londres.
 Los bancos americanos que se habían quedado sin reservas en respuesta a la demanda de crédito experimentaban con cierta regularidad serias dificultades.
Por otra parte, la extensión del derecho de voto y la aparición de partidos políticos que representaban a las clases trabajadoras planteaban la posibilidad de que se pusiera en cuestión la inquebrantable prioridad que concedían las autoridades monetarias a la convertibilidad. El aumento de las tensiones políticas y militares entre Alemania, Francia y Gran Bretaña tras la pelea por África socavaron la solidaridad en la que se había basado la cooperación financiera. La I GM impidió saber si estos acontecimientos eran una seria amenaza para la estabilidad del patrón oro o si el sistema se habría adaptado a ellos.
LA PRIMERA GLOBALIZACIÓN Características 1. El comercio internacional como base de la primera globalización  Crecimiento comercial.
 Patrones de comercio  Revolución de los transportes.
 Consecuencias del incremento del comercio.
2. Las políticas comerciales 3. Movimientos de capitales.
4. Flujos migratorios.
116 Judit Baeza El comercio internacional como base de la 1ª Globalización Crecimiento comercial Desde principios del siglo XIX hasta finales del XX, los países cada vez más intercambiaban mñas bienes. Las exportaciones se multiliplaron por 3 entre 1820 i 1913, mientras que el PIB sólo se multiplicó por 4. Podemos observar como el comercio pesa más en el PIB, esto es, tiene incrementos más elevados que el PIB, se incrementa en mayor medida que la propia producción.
Patrones de comercio - La mayoría del comercio europeo es entre países europeos.
- Europa pesa más en 2/3 del comercio mundial, tanto den las exportaciones como en las importaciones y total del comercio mundial en 1880.
- En 1913 América del Norte gana peso frente a Europa (gracias a la industrialización de EE.UU.), aunque continua predominando Europa en el comercio mundial.
- Los países industrializados exportan productos e importan productos primarios de países no industrializados.
117 Judit Baeza Revolución de los transportes El ferrocarril, el barco de vapor y el telégrafo inauguraron una nueva era, tanto en los transportes por vía terrestre y marítima, como en las comunicaciones.
Los nuevos medios de transporte no determinaron la revolución industrial, pero supusieron una fuerte aceleración y una extensión continua. Las líneas de vapores regulares transportaban a una velocidad mucho mayor a personas y mercancías de valor en los diversos continentes. Y gracias al telégrafo y a la red de cables submarinos, los agentes económicos tuvieron la posibilidad de comunicarse en tiempo casi real de un hemisferio al otro.
Después del triunfo del tren y de la consolidación de los buques de vapor (siglos XIX-XX), el automóvil anunciaría el “renacicimiento de la gran carretera”, y en 1914 la aviación “se preparaba para salir de la etapa de las empresas deportivas”. El transporte fue un instrumento mercantil de intercambio y se convirtió en parte de los medios de producción. Los ríos y las aguas 118 Judit Baeza interiores constituían desde siempre la vía comercial más cómoda y menos onerosa, a pesar de las dificultades del transporte contra corriente.
El desarrollo y modernización de los transportes interiores se vieron fuertemente estimulados por: - El aumento del tráfico marítimo debido a la reducción de los costes de transporte y a la mayor seguridad de las rutas.
- El incremento de la población, que hacía crecer la demanda de mercancías voluminosas y de escaso valor.
Aparición y desarrollo de los ferrocarriles El ferrocarril fue el resultado de la combinación de elementos que ya existían antes del siglo XIX: las vías que se usaban en las galerías de minas, en los puertos y como apoyo en los canales de cuencas carboníferas inglesas, las vagonetas y la máquina de vapor. La locomotora (1825) le dio la posibilidad de autonomía.
El ingeniero George Stephenson construyó la línea Liverpool-Manchester (1826-1829) en el corazón de una gran área industrial, demostrando la economicidad del ferrocarril tanto para el transporte de mercancías como de viajeros, y resolviendo empíricamente la mayor parte de los problemas técnicos. Desde entonces, la evolución técnica siguió dos direcciones: 1) La búsqueda de una velocidad elevada.
2) La búsqueda de la máxima energía posible para permitir transportes en masa.
Continuos progresos mejoraron el rendimiento del ferrocarril: - Economías de combustible → caldera compound (1876), recalentamiento.
- Aumento de la seguridad → freno de aire comprimido (1868).
- Estandarización de la anchura de las vías.
- Progreso de las técnicas de gestión.
- Superación de obstáculos naturales → puentes, viaductos y túneles permitieron a los ferrocarriles superar ríos, valles y montañas.
Los ferrocarriles alcanzaron su máxima densidad en el área del Atlántico Norte. Fue en Gran Bretaña done el sistema ferroviario fue concebido y aplicado relativamente pronto para liberar al tráfico de los abusos monopolistas de los propietarios de canales. Se trataba de un nuevo sector de alta tecnología que atraía a inversores potenciales. En Inglaterra representó un factor para el futuro desarrollo económico y un instrumento esencial para sostener la industrialización que ya estaba en marcha → los ferrocarriles fueron una consecuencia del desarrollo. El Estado 119 Judit Baeza inglés pudo asumir un papel marginal en la financiación y construcción de la red, aunque los cambios en la ley de sociedades (1825) permitieron la constitución de grandes empresas con un accionariado muy repartido. Los ferrocarriles, financiados por personas privadas, se extendieron densamente por el territorio sin ninguna coordinación hasta que se creó un organismo para la coordinación del tráfico (1842).
En Estados Unidos, Bélgica, Francia y Alemania la construcción de las redes ferroviarias asumió un fuerte papel de modernización, dando impulso a la industria metalmecánica, activando sistemas de financiación ad hoc y, en el caso de EE.UU., sistemas de gestión en gran escala.
El período 1850-1870, que presenció la estructuración de las redes continentales europea y norteamericana, ha sido definido como la “edad de oro del ferrocarril”. En el área báltica, en la Europa oriental y mediterránea, la era del ferrocarril se inauguró realmente sólo después de 1850.
Los ferrocarriles revolucionaron el sistema de los transportes haciendo desaparecer las diligencias y limitando el tráfico por carretera a las distancias cortas, como complemento de los ferrocarriles. Las vías de agua se mantuvieron para las mercancías voluminosas y pesadas, abandonando el transporte de personas y correo. Los ferrocarriles pudieron llegar también a las localidades que no podían alcanzar las vías de agua. En las dos últimos décadas del siglo XIX se completó la red secundaria europea y se realizaron las grandes conexiones internacionales en Europa (túneles alpinos) y transcontinentales (América del Norte, Asia y América Latina).
Los transportes marítimos La aplicación de hierro y acero y la mejora tecnológica en el uso de máquinas de vapor permitieron grandes progresos en los transportes marítimos, pero la consolidación del buque de vapor fue mucho más gradual que la del ferrocarril. Causas: a) La lenta evolución de la nueva tecnología en la reducción de consumos y combustible.
b) Competencia de la navegación a vela, que había mejorado mucho en velocidad y maniobrabilidad en el siglo XVIII y primera década XIX → velero clipper.
 El clipper se resintió de la apertura del canal de Suez (1869), que abrevió el trayecto a la India y Oceanía, desplazando las rutas hacia mares interiores menos azotados por los vientos.
 Algunos veleros comenzaron a adoptar las innovaciones introducidas en los vapores: casco de hierro y pequeñas máquinas de vapor para mecanizar los servicios a bordo.
120 Judit Baeza Hasta 1850 los progresos del vapor fueron más sensibles en la navegación fluvial que en la marítima. El barco de vapor todavía estaba dotado de velamen y recurría a una propulsión mixta para navegar en caso de avería de las máquinas. Fue hacia 1860 cuando se realizaron progresos decisivos: - El hierro y el acero (1879) sustituyeron a la madera en la construcción de cascos, disminuyendo los gastos de mantenimiento y el desgaste.
- La hélice eliminó la rueda de palas.
- Las máquinas compound de doble y después triple expansión disminuyeron drásticamente los costes de funcionamiento y la cantidad de carbón que debía acumularse en las bodegas.
- Aumentó el espacio reservado a los viajeros y a las mercancías.
- Las calderas de triple/cuádruple expansión aseguraron unas ventajas cada vez mayores y permitieron aumentar el tonelaje de los buques de hierro y su velocidad media.
- El vapor permitía reducir las tripulaciones.
Los primeros vapores estaban construidos para el transporte mixto de mercancías y pasajeros, pero después los buques se especializaron. Entre los mercantes se fueron diseñando ulteriores especializaciones → buques dedicados a transporte particulares, como petróleo o carne congelada.
La industria naval experimentó un ritmo de crecimiento inesperado a lo largo del siglo: - Construcción de los clippers y vapores.
- El predominio inglés en materia de construcción naval y potencia en el mar → muestra supremacía económica británica hasta la I GM, aunque la flota comercial seguía siendo una de las principales fuentes de ingreso del Reino Unido.
- Las nuevas empresas (creadas para la explotación de líneas de navegación de vapor) se especializaron en la función de transporte.
- La apertura del Canal de Suez puso en comunicación entre el Mediterráneo y el mar Rojo. Así redujo notablemente la duración del viaje entre los países del Atlántico Norte, Asia suroriental y Extremo Oriente.
Consecuencias revolución de los transportes Los medios de transporte pueden desarrollar: a) Función pasiva → desplazamiento espacial de bienes y personas.
b) Función activa → promotores y multiplicadores del desarrollo.
121 Judit Baeza c) Reduciendo los costes, liberando recursos que pueden destinarse a otros consumos en beneficio del crecimiento económico.
Consecuencias revolución transportes: - Reducción coste transportes → el coste del transporte es un elemento fundamental que puede obstaculizar o favorecer la circulación de los bienes.
 Producida por la intensificación de la competencia.
 Aumentó la posibilidad de movimiento de las personas, facilitando enormemente la multiplicación de los contactos, de los intercambios y de las interdependencias sociales y económicas.
 La agricultura pudo orientarse cada vez más al mercado y especializarse.
 Las manufacturas se vieron abastecidas (con más regularidad y menor coste) de las materias primas y bienes intermedios necesarios e hizo llegar sus productos a todas partes.
 Las ciudades pudieron proveerse más fácilmente de alimentos, energía y bienes de consumo.
- Disminución constante de las tarifas ferroviarias.
- Reducción del precio del transporte marítimo.
 1850-1813: 60% de reducción (1,5% anual).
 A finales siglo XIX, el flujo de trigo americano en Europa trastornó la economía cerealista europea, gracias a los transportes marítimos regulares y a bajo coste.
- Aumentó la capacidad de carga de la flota mercante:  1800: 4,5 millones de toneladas.
 1850: 14,6 millones de toneladas.
 1900: 171 millones de toneladas.
- Los modernos medios de transporte fueron un instrumento esencial para la rápida colonización del Oeste americano, de la Pampa argentina y para la penetración en la Siberia euroasiática.
- Ferrocarriles:  Los ferrocarriles facilitaron la integración de los mercados nacionales e internacionales, y una asignación más racional de los recursos económicos.
 Movilización del crédito para financiar las inversiones en la construcción de redes ferroviarias.
 Los ferrocarriles estimularon formas de cooperación internacional entre banqueros y financieros.
 El sector ferroviario fue el motor de desarrollo económico, estimulando la industria de la construcción (para la creación del sistema infraestructural), la siderurgia, la mecánica y el 122 Judit Baeza sector de los servicios (para la administración), gracias al efecto multiplicador de las inversiones.
 Encadenamiento hacia delante → ampliación de los mercados, crecimiento del sector agroalimentario y la mayor movilidad de las materias primas. El mercado de trabajo, la organización empresarial y la mecanización del trabajo de oficina también registraron innovaciones gracias a las empresas ferroviarias.
Consecuencias del incremento del comercio y de la revolución de los transportes En los países Latinoamérica se acaban produciendo gran cantidades de productos típicos europeos, gracias a su clima templado y a la tierra abundante, lo que provoca que los precios de estos cultivos disminuyan en Europa.
Los agricultores europeos pedían cada vez más políticas proteccionistas para que dichos cultivos no entrasen en Europa.
Políticas comerciales 123 Judit Baeza Liberalismo (1850 – 1870) - Doctrina del libre cambio de Adam Smith y Ricardo.
- Abolición de las Leyes de cereales (1846) y Leyes de navegación (1849) → tenían como objetivo quitar obstáculos al comercio.
- Tratado de Cobden-Chevalier (1860) entre Francia y Reino Unido → como consecuencia lleva al multilateralismo.
 Reducción acordada de tarifas → menos obstáculos al comercio.
 Cláusula de nación más favorecida → si alguna de las dos partes firmase un tratado tarifario con un tercer país, automáticamente ambos firmantes tienen derecho al mismo trato.
- Multilateralismo: ola de acuerdos comerciales, corriente muy fuerte de reducción de aranceles.
Proteccionismo (1870 – 1850) Se abandona el liberalismo económico y las políticas de reducción de aranceles, lo que supone una vuelta al proteccionismo comercial.
- Productores agrarios solicitaron protección frente a las bajadas de precios mundiales.
- Los sectores industriales también pidieron una mayor protección.
- Abandono del liberalismo por parte de países líderes desencadenó tendencias proteccionistas.
Otros factores que fomentaron el proteccionismo: - Consolidación del nacionalismo.
- Crisis económica y financiera de 1873 → el sector agrario se ve muy perjudicado.
- El proteccionismo no fue general, sólo se estableció para ciertos productos y bienes de consumo. Por eso la vuelta al proteccionismo es en cierto modo parcial y sigue habiendo dinamismo en el intercambio de bienes y servicios.
- El proteccionismo comercial consolidó los procesos de industrialización en muchos países: Japón, EE.UU. y Alemania.
- Superada la crisis de 1873, nueva etapa de prosperidad (1890 – 1913): boom del consumo.
 Aumenta el consumo.
 Más intercambios de bienes y servicios.
124 Judit Baeza Factores que hicieron posible el aumento del comercio internacional - Revolución de los transportes y las comunicaciones: reducción de los costes de transporte.
- El patrón oro: intercambios de bienes y servicios más fáciles → tipos de cambio fijo y convertibilidad asegurada.
- El excepcional período de paz tras las guerras napoleónicas, ya que no hay grandes conflictos entre países que pudieran potencialmente comerciar.
- La integración de grandes zonas de la periferia a los circuitos económicos de las economías industrializadas.
 Colonialismo – Imperialismo.
- Creciente comercio internacional → convergencia en los precios a nivel mundial.
Convergencia de precios mundiales Precios algodón, hierro y productos manufacturados: - La tendencia de la diferencia de precios es menor entre Reino Unido y EE.UU.
- Disminución en las diferencias de precios entre los países.
- Los precios tienden a igualarse.
Movimientos de capitales - Desde 1870 y especialmente desde 1890 la inversión extranjera directa es mayor.
- Cada vez hay más movimiento de capitales entre países.
- Inversiones:  El 43% de las inversiones son de origen británico.
 Europa tiene un papel predominante en el origen de las inversiones (casi el 90%).
 Las fuentes de inversión estaban muy concentradas.
- Desde el punto de vista del destino de las inversiones, los receptores estaban mucho más diversificados:  Europa 27%  Asia 16%.
 Norte América 24%  África 9%  Latinoamérica 19%  Oceanía 5% 125 Judit Baeza Flujos migratorios - Sin comparación a lo largo de la historia.
- Diversos factores fomentaron el gran movimiento migratorio:  Diferencias salariales.
 Guerras y hambrunas → la crisis de la patata en Irlanda (1840) fomentó que la gente emigrase al Nuevo Mundo.
 Disponibilidad de tierras en América.
 Disminución del costo del viaje (debido a la revolución de los transportes) y nuevas formas de financiación.
» Había una red de financiación que favorecía mucho los flujos migratorios, principalmente a gracias de la revolución de los transportes y comunicaciones, con las que se generaron nuevas fórmulas para financiar el viaje. Por ejemplo, los familiares que ya estaban en el Nuevo Mundo te financiaban el viaje.
 Políticas inmigratorias liberales → no había controles en las fronteras.
- EE.UU. es el principal receptor de emigrantes: el 62% sobre el total.
- Latinoamérica es la segunda región receptora: Argentina 9% y Brasil 7%.
- Destacan Australia y Nueva Zelanda, con un 10%.
- Fuertes diferencias en el espacio y el tiempo de las migraciones.
A partir de la Primera Globalización (1870), emigraba población de los países “viejos”, los países europeos que empezaron a desarrollarse antes. Los “nuevos países” son aquellos que están fuera del centro industrial europeo (que empieza a desarrollarse antes).
126 ...