6: Tipicidad en el Delito de Comisión. Tipo Objetivo (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de Málaga
Grado Derecho + Administración y Dirección de Empresas - 3º curso
Asignatura Derecho Penal I
Año del apunte 2016
Páginas 2
Fecha de subida 03/08/2017
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Tema 6

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Tema 6 La Tipicidad en el Delito de Comisión: Tipo Objetivo Imputación objetiva de resultados: (tipo objetivo) En la tipicidad hay una vulneración de la norma. Todo aquello que hace que una conducta sea ilícita entra dentro del tipo. El elemento objetivo atiende a la conducta realizada. Sobre la base de la equivalencia de las condiciones actúa la teoría de la imputación objetiva de resultados (no es naturalística sino jurídica). Esta teoría lo que trata es de individualizar las causas. La imputación objetiva de resultados significa que la conducta realmente tiene que ser peligrosa y el resultado tiene que ser la concreción del peligro causado o incrementado por la acción subsumible en el tipo correspondiente. La imputación objetiva supone, en definitiva, algo absolutamente coherente con la función del Derecho Penal (la misión del Derecho Penal es la protección de bienes jurídicos, por lo que no debe intervenir allí donde no haya una posibilidad de vulneración de un bien jurídico); y exige dos condiciones: la peligrosidad de la acción y la imputación objetiva del resultado a la acción u omisión. Por tanto, se exige que la conducta activa o pasiva no solamente encaje en un tipo delictivo sino que suponga realmente un riesgo de vulneración del bien jurídico protegido; además, si se exige un resultado, el mismo deberá ser la materialización de ese riesgo creado o aumentado por la acción.
Peligrosidad de la acción es lo mismo que rebasamiento del nivel de riesgo permitido, y que decir que el Derecho Penal tolera niveles de riesgo (pues cualquier actividad genera un riesgo), pero solo los socialmente admitidos; el Derecho Penal intervendrá cuando dicho riesgo supera los niveles permitidos socialmente. Para que un resultado sea imputable objetivamente, es necesario que el mismo sea la materialización del riesgo creado o incrementado por la conducta. En relación con la peligrosidad de la acción, para que pueda darse la imputación objetiva es preciso que la acción es ante sea peligrosa, es decir, la acción no simplemente tiene que ser subsumible en el tipo literalmente (lo cual es necesario), sino que la producción del resultado debe ser previsible objetivamente ex ante (esto quiere decir que, conforme a la fórmula de Gimbernat, ex ante la acción aumenta de modo no insignificante la posibilidad de producción del resultado). Esta valoración se realiza atendiendo al saber ontológico (lo que sabe el autor y lo que sabría una persona media sobre las circunstancias concretas en el caso) y al saber nomológico (el saber de la humanidad sobre los cursos causales en un momento histórico concreto); teniendo en cuenta ambos se analiza si la acción aumenta de modo no insignificante la posibilidad de producción del resultado, y, si la respuesta es que sí, el resultado será previsible objetivamente (si la respuesta es que no, no habría imputación objetiva y por tanto no habría tipicidad).
Roxin considera que no hay imputación objetiva cuando la acción lo que ha hecho ha sido disminuir el riesgo de producción del resultado típico (y se produce ese resultado).
En la imputación objetiva de resultados hay dos pilares: que la acción rebase el nivel de riesgo permitido y que el resultado sea la materialización de dicho riesgo. Cuando hablamos de un rebasamiento del nivel de riesgo permitido debe existir una previsibilidad objetiva de que la acción entraña un resultado (hay probabilidad de que ocurra). El resultado debe quedar en el ámbito de protección de la norma.
Un sector doctrinal considera que no hay imputación objetiva de resultados cuando la acción evita un resultado peor (criterio del aumento o la disminución del riesgo). Este criterio es debatido por la doctrina, pues algunos consideran que sí habría imputación objetiva y se discutiría más tarde en las causas de justificación (antijuridicidad).
Se discute si hay o no imputación objetiva en los casos de autopuesta en peligro de la víctima, y en los casos en los que un sujeto activo pone en peligro a la víctima pero con su consentimiento. En estos casos tampoco hay acuerdo doctrinal, pero un amplio sector estima que si hay un verdadero consentimiento de la lesión (no del riesgo solamente) no habrá tipo objetivo; y debe tratarse de un bien jurídico disponible.
En los casos en los que la víctima crea una esfera de riesgo mayor de la que estaba produciendo el autor y el resultado aparece como materialización de la esfera de riesgo creada por la víctima, se excluye la imputación objetiva con respecto al autor. El resultado tiene que ser la materialización del riesgo jurídicamente desaprobado creado o incrementado por la conducta; para que haya imputación objetiva, el resultado tiene que entrar dentro del ámbito de protección de la norma vulnerada.
El Tribunal Supremo español considera que las concausas tampoco impiden la imputación, salvo que ese resultado aparezca como un efecto anómalo, ajeno y extraño respecto de la esfera de riesgo creada o incrementada por la conducta.
Si se niega la imputación objetiva de resultados se está diciendo que no hay tipo objetivo, y que por tanto no hay responsabilidad penal respecto de ese tipo.
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