Democracia. Parte 3. Democracia real (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Ciencia política y Gestión pública + Derecho - 1º curso
Asignatura Ciencia Política
Año del apunte 2015
Páginas 6
Fecha de subida 24/02/2015
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Descripción

Tercera Parte del libro de Democracia de Robert A. Dahl

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La democracia. Robert A. Dahl Tercera parte. Democracia real Capítulo VIII. ¿Qué instituciones políticas requiere una democracia a gran escala? Las instituciones políticas de la democracia representativa moderna Las instituciones políticas del gobierno democrático representativo moderno son las siguientes:  Cargos públicos electos. El control de las decisiones político-administrativos gubernamentales está investido en cargos públicos elegidos por los ciudadanos. Los gobiernos democráticos modernos a gran escala son, así, representativos.
Este sistema permite solucionar el problema del método de participación en el gobierno en unidades a gran escala, tales como naciones o países. La solución por tanto es, aunque es muy imperfecta, es que los ciudadanos elijan a los cargos más importantes y los sometan a una rendición de cuentas más o menos eficaz a través de las elecciones.
 Elecciones libres, imparciales y frecuentes. Los cargos públicos son elegidos en elecciones frecuentes conducidas con imparcialidad en las que, en términos comparativos, hay poca coerción.
Esto es lógico si aceptamos el principio de igualdad política, ya que entonces todo ciudadano debe tener una oportunidad igual y efectiva de votar y todos los votos deben contenerse como iguales. Si ha de realizarse la igualdad de voto, la consecuencia es que las elecciones deben ser libres e imparciales. Si los ciudadanos han de conservar el control final de la agenda, las elecciones han de ser también frecuentes.
 Libertad de expresión. Los ciudadanos tienen derecho a expresarse, sin peligro a un castigo severo, sobre asuntos políticos, definidos en sentido amplio, incluyendo la crítica de los cargos públicos, el gobierno, el régimen político, el orden socioeconómico y la ideología prevaleciente.
Se requiere para que los ciudadanos puedan participar efectivamente en la vida política. La libertad de expresión no sólo significa que alguien que tenga el derecho a ser oído. Presupone también que alguien tiene el derecho a escuchar lo que otros tengas que decir.
Adquirir una comprensión ilustrada de las acciones y políticos gubernamentales posibles también exige la libertad de expresión. Sin la libertad de expresión los ciudadanos en seguida acabarían perdiendo sus capacidades de influir en la agenda de las decisiones políticas. Los ciudadanos silenciados pueden ser súbditos perfectos de un gobernante autoritario; serían un desastre para la democracia.
 Acceso a fuentes alternativas de información. Los ciudadanos tienen el derecho de solicitar fuentes de información alternativas e independientes de otros ciudadanos, expertos, periódicos, revistas, libros, telecomunicaciones, etc. Los ciudadanos deben tener acceso a fuentes de información alternativas que no estén bajo el control del gobierno o dominadas por cualquier otro grupo o concepción política específica.
 Autonomía para las asociaciones. Para alcanzar sus distintos derechos, incluyendo aquellos requeridos para la efectiva operación de las instituciones políticas democráticas, los ciudadanos tienen también el derecho de constituir asociaciones u organizaciones relativamente independientes, incluyendo partidos políticos y grupos de interés independientes.
1  Ciudadanía inclusiva. A ningún adulto que resida permanentemente en el país y esté sujeto a sus leyes le pueden ser negados los derechos de que disfrutan otros y que sean necesarios para estas cinco instituciones políticas.
Estos incluye el derecho al sufragio, a concurrir a cargos electos, a la libertad de expresión, a formar y participar en organizaciones políticas independientes, a tener acceso a fuentes independientes de información, y derechos a otras libertades y oportunidades que puedan ser necesarias para el funcionamiento efectivo de las instituciones políticas de la democracia a gran escala.
Tomadas en conjunto estas seis instituciones políticas no sólo constituyen un nuevo tipo de sistema político, sino una nueva forma de gobierno popular, un tipo de “democracia” que nunca existió durante los veinticinco siglos de experiencia desde la aparición de la democracia. Este tipo de gobierno democrático moderno se denomina a veces democracia poliárquica.
El factor del tamaño Todas las instituciones necesarias para un país democrático no siempre serán precisas en unidades mucho más pequeñas que un país. Los gobiernos de pequeñas organizaciones no necesitarían ser gobiernos representativos en toda la extensión del término. Pero estos gobiernos podrían ser democráticos, puede que altamente democráticos.
Las instituciones políticas estrictamente requeridas para el gobierno democrático dependen del tamaño de la unidad.
Las seis instituciones enumeradas de desarrollan porque eran necesarias para gobernar países, no unidades más pequeñas. La democracia poliárquica es gobierno democrático a escala del Estado-nación o país.
Capítulo IX. Variedades I: democracia a distintas escalas Hay que tener presente que los criterios democráticos no solo se cumplen cuando estamos en presencia de todo el conjunto de las instituciones políticas de la democracia poliárquica descritas en el último capítulo.
- Las instituciones de la democracia poliárquica son necesarias para democratizar el gobierno de un Estado en un sistema a gran escala, en un país, más específicamente.
- Estas instituciones democráticas pueden sufrir variaciones en función de los Estados.
- El que las instituciones de la democracia poliárquica sean necesarias no significa que sean suficientes para la democracia.
Democracia de asamblea versus democracia representativa Los críticos de la representación sostenían que en una unidad política pequeña, como una ciudad, la democracia de asamblea permite que los ciudadanos mismos puedan gozar de oportunidades para incorporarse al proceso de gobierno, algo que la democracia representativa en una unidad amplia simplemente no es capaz de proporcionar.
¿Por qué tuvo que ser reconstruida está más antigua concepción de la democracia para acomodar una institución política que tuvo un origen no democrático? En los países en los que ya existía la práctica de elegir representantes, los reformistas democráticos encontraron una oportunidad deslumbrante.
Creyeron que al ampliar la base electoral, el parlamento o la legislatura podía convertirse en un cuerpo más auténticamente representativo que habría de servir a fines democráticos. El proceso de ampliación condujo finalmente a un gobierno representativo apoyado sobre un demos inclusivo, permitiendo así que se alcanzara nuestra moderna concepción de la democracia. La unidad política que querían democratizar era demasiado extensa para la democracia de asamblea. El tamaño, pues, importa. Tanto el número de personas en una unidad política como la extensión de su 2 territorio tienen consecuencias para la forma de democracia. La democracia de asamblea tiene algunos graves problemas: - Las oportunidades de participación disminuyen rápidamente con el tamaño del cuerpo de ciudadanos.
- El número máximo de participantes en una única reunión que podrían ser capaces de expresarse tomando la palabra es muy pequeño.
- Estos miembros plenamente participativos llegan a convertirse en representantes de los otros, excepto en las votaciones.
- Incluso en una unidad gobernada por democracia de asamblea, es posible que exista un sistema representativo de facto.
- Nada asegura que los miembros plenamente representativos sean representantes del resto.
- Para instituir un satisfactorio sistema de selección de representantes, los ciudadanos pueden preferir razonablemente elegir a sus representantes en elecciones libres e imparciales.
La ley del tiempo y el número determina que cuantos más ciudadanos contenga una unidad democrática, tanto menos podrán participar los ciudadanos directamente en las decisiones políticas y tanto más tendrán que delegar su autoridad sobre otros.
Un dilema democrático fundamental Si nuestro objetivo consiste en establecer un sistema de gobierno democrático que proporcione un máximo de oportunidades para que los ciudadanos participen en las decisiones políticas, la ventaja reside claramente en la democracia de asamblea de un sistema político a pequeña escala.
Pero si nuestra meta es establecer un sistema de gobierno democrático que proporcione el margen más amplio para abordar del modo más efectivo los problemas de los ciudadanos, la ventaja residirá entonces a menudo en una unidad tan amplia que será preciso establecer en ella un sistema representativo.
Cuanto mayor sea una unidad democrática, tanto mayor será el potencial de la participación democrática y tanto menor la necesidad de que los ciudadanos deleguen las decisiones políticas en representantes. Cuanto mayor sea la unidad, tanto mayor será la capacidad de éstos para lidiar con los problemas importantes de sus ciudadanos y tanto mayor será la necesidad de que los ciudadanos deleguen decisiones en sus presentantes.
El lado oscuro: el regateo entre élites Bajo un gobierno representativo, los ciudadanos delegan a menudo una autoridad enormemente discrecional en decisiones de extraordinaria importancia. Delegan autoridad no sólo en sus representantes electos, sino también, por un camino aún más indirecto e intrincado.
Junto a las instituciones de la democracia poliárquica que ayudan a los ciudadanos a influir en la conducta y las decisiones de su gobierno se da un proceso no democrático; el regateo entre élites políticas y burocráticas. Este regateo entre élites tiene su propio sistema de pesos y contrapesos.
En la medida en que los representantes electos participan en el proceso de negociación, constituyen un canal a través del cual los deseos, fines y valores del pueblo penetran en las decisiones gubernamentales. Las élites políticas y burocráticas de los países democráticos son poderosas, mucho más de lo que puedan serlo los ciudadanos corrientes; pero no son despóticas.
3 Una robusta sociedad pluralista dentro de los países democráticos Si bien no es probable que la democracia ascienda al nivel internacional, es importante no perder de vista que todo país democrático precisa de unidades más pequeñas. Incluso lo más pequeños países democráticos requieren de gobiernos municipales.
Con intendencia de lo pequeño que sea un país a escala mundial, exigirá una rica variedad de asociaciones y organizaciones independientes, esto es, una sociedad civil pluralista. Las organizaciones de cualquier parte hay lugar para algo de democracia; y en casi todos los países democráticos hay espacio suficiente para más democracia.
Capítulo X. Variedades II: constituciones Variaciones constitucionales Entre los criterios que nos permiten diferenciar las constituciones nos podemos encontrar: - Escritas y no escritas. Una constitución no escrita puede parecer una contradicción en los términos, pero en unos pocos países algunas intervenciones y prácticas bien establecidas se entiende que constituyen el sistema constitucional. La adopción de constituciones escritas se ha convertido en la práctica habitual.
- Declaraciones de derechos. Aunque una explícita declaración constitucional de derechos no está generalizada entre las democracias más antiguas, es hoy una práctica común.
- Derechos sociales y económicos. Las constituciones adoptadas después de la Segunda Guerra Mundial habitualmente los incluyen. Algunas veces, sin embargo, los derechos económicos y sociales que se establecen, en muchos casos con gran detalle, son prácticamente simbólicos.
- Federal o unitaria. En un sistema federal, el gobierno de ciertas unidades territoriales más pequeñas tiene garantizados su permanencia y un significativo ámbito de autoridad; en sistemas unitarios, su existencia y autoridad depende de decisiones del gobierno nacional.
- Legislatura unicameral o bicameral. Si bien predomina el bicameralismo, Israel nunca ha tenido una segunda cámara y, desde 1950, los cuatro países escandinavos han abolido sus cámaras altas.
- Revisión constitucional. Esta práctica ha sido un rasgo típico de los países con sistemas federales, en los que se considera necesaria para que la constitución nacional prevalezca sobre la legislación emanada por los estados, provincias o cantones. La mayoría de los países democráticos no son federales, y entre los sistemas unitarios sólo la mitad de ellos tienen alguna forma de revisión constitucional.
- Cargo vitalicio de los jueces o un período limitado. La utilidad del cargo vitalicio reside en asegurar a los jueces una mayor independencia frente a las presiones políticas. Pero si también poseen el poder de la revisión judicial, su juicio puede reflejar la influencia de una ideología anterior que ya no es definida por las mayorías popular y legislaturas y pueden, en consecuencia, emplear la revisión judicial para impedir reformas.
Algunos países democráticos que han adoptado explícitamente la revisión constitucional rechazaron los cargos vitalicios y optaron por mandatos extensos.
- Referendos. En más de la mitad de las democracias más antiguas se ha celebrado algún referéndum al menos una vez.
4 - Presidencialismo o parlamentarismo. Con el tiempo, la mayoría de los países democráticos más antiguos y estables de hoy en día, donde las instituciones democráticas evolucionaron a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, acabaron aceptando arreglos constitucionales que eran variantes del gobierno parlamentario, no del presidencialista.
- Sistema electoral. Son muchos los modelos de sistemas electorales que existen y cada país ha adoptado un modelo distinto.
Como influyen las constituciones Las constituciones influyen en la democracia de un país de muchas maneras: - Estabilidad. Una Constitución debería proporcionar estabilidad a las instituciones políticas democráticas básicas.
Pueden asegurar los derechos y garantías necesarios que requieren las instituciones políticas básicas.
- Derechos fundamentales. Una Constitución debe proteger los derechos de las mayorías y minorías. Estos proporcionan garantías tanto a las mayorías como a las minorías.
- Neutralidad. Una constitución puede mantener la neutralidad entre los ciudadanos del país. Los arreglos constitucionales pueden asegurar que el proceso de creación de la ley no se destina a favorecer ni a penalizar las perspectivas o los legítimos intereses de ningún ciudadano o grupo de ciudadanos.
- Responsabilidad. La constitución puede diseñarse de modo que los ciudadanos puedan exigir responsabilidad a los líderes políticos por sus decisiones, acciones y conductas dentro de un intervalo de tiempo “razonable”.
- Representación equitativa. Constituye el objeto de una controversia sin fin, en parte porque remite a los dos criterios siguientes.
- Consenso informado. Una constitución puede contribuir a que los ciudadanos y los líderes desarrollen un consenso informado sobre las leyes y políticas. Para alcanzar deben crearse oportunidades e incentivos para que los líderes políticos entren en negociaciones, compromisos y acuerdos de coalicionas que faciliten la conciliación de los diversos intereses.
- Gobierno eficaz. Parece razonable preferir un sistema constitucional capaz de estimular la acción dirigida a resolver las cuestiones principales y dotado de procedimientos para desalentar estancamientos, atrasos o evasiones prolongadas a la hora de afrontar la resolución de las mismas.
- Decisiones competentes. Difícilmente admitiríamos una constitución que facilitara la acción decidida y resolutoria, pero que dificultara que el gobierno tuviera acceso al mejor conocimiento disponible para resolver los problemas urgentes en la agenda del país.
- Transparencia y comprensibilidad. Las operaciones de gobierno están suficientemente abiertas al escrutinio público y son lo suficientemente simples como para que sus rasgos esenciales puedan ser comprensibles para los ciudadanos en lo relativo a qué es lo que se hace y cómo.
- Flexibilidad. Un sistema constitucional no precisa estar tan rígidamente construido o tan inmutablemente establecido en el texto o la tradición como para no poder adaptarse a las nuevas circunstancias.
5 - Legitimidad. Si se satisfacen los diez criterios anteriores ya se ha avanzado mucho a la hora de proporcionar una constitución con la suficiente legitimidad y lealtad entre los ciudadanos y las élites políticas que asegure su supervivencia.
Capítulo XI. Variedades III: partidos y sistemas electorales Los sistemas electorales ofrecen variaciones sin fin. Una razón por la que difieren tanto es que ningún sistema electoral puede satisfacer los criterios de enjuiciamiento a los que razonablemente podríamos someterle. Hay, como siempre, una transacción de alternativas. Si elegimos un sistema, alcanzamos algunos valores a expresas de otros.
Pensar las constituciones democráticas: algunas directrices La mayoría de los problemas fundamentales de un país no pueden resolverse mediante el diseño constitucional. El diseño constitucional cuidadosamente realizado puede ayudar a preservar las instituciones democráticas básicas de países en los que las condiciones de fondo son mixtas, tanto favorables como desfavorables.
El mantenimiento de la estabilidad democrática fundamental, con ser esencial, no es el único criterio relevante para una buena constitución. Arreglos constitucionales específicos pueden tener consecuencias para valores de esta naturaleza y probablemente las tendrían.
Todos los arreglos constitucionales tienen algunas desventajas. Desde un punto de vista democrático, no hay ninguna constitución perfecta. El diseño o la reforma constitucional exigen introducir juicios sobre transacciones aceptables de alternativas entre distintos objetivos y las incertidumbres derivadas del cambio.
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