Establecimiento de la literatura Útopica (2009)

Trabajo Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Filosofía - 2º curso
Asignatura Filosofía del Renacimiento
Año del apunte 2009
Páginas 18
Fecha de subida 21/06/2014
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Trabajo comparativo que enmarca el establecimiento de la literatura útopica en el Renacimiento, enfocandose en La Republica de Platón y la Útopia de Tomás Moro.

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Establecimiento de la literatura utópica La republica de Platón, y Utopía, de Tomás Moro Profesor: Rosa Rius 1 Índice 1. Origines de la literatura utópica Pg.3 2. “La Republica” de Platón Las bases de la literatura utópica Pg.6 3. Tomas Moro Humanista, poeta, traductor, escritor, canciller y victima de Enrique VIII Pg.10 4. “Utopía” Establecimiento de la literatura utópica Pg.12 5. Bibliografía Pg.18 2 1. Orígenes de la literatura utópica Podemos trazar la trayectoria de la palabra Utopía hasta su creación, en 1516, en la habitación de Tomás Moro, ingles y uno de los hombres del renacimiento por excelencia. Gran conocedor de la cultura clásica y el humanismo de su época, prefería el latín antes que el inglés para escribir, pero, sin embargo, Utopía viene del griego. Moro no lo aclaró así que se estudió sobre su procedencia. Posiblemente sea la conjunción de la negación – ou,  la palabra “lugar”, -topos  lo que da lugar a la nueva palabra; “sin lugar, no lugar”, en referencia a que lo que describe la palabra (la sociedad utópica de Moro) no existe en ningún lugar, o puede venir de –eu (bueno) y –topos, siendo el “buen lugar”. Antes de haber llamado Utopía a su obra, la tituló provisionalmente como “NVSQVAM”, en ninguna parte, pero siguiendo la corriente de la época tradujo el nombre al griego. Y esto posiblemente tiene mayor significado cuando observamos la influencia de Tomás Moro del primer escritor que habló sobre Utopías, Platón, el filósofo ateniense por excelencia.
Pese a que literariamente las utopías siempre hayan sido un proyecto tan ideal que pocas veces se han visto realizadas o se han encontrado civilizaciones semejantes en la realidad (cualidad que ha dado el significado a Utopía de proyecto halagüeño pero irrealizable), no solo vivimos rodeados de utopías, si no que vivimos en una utopía en si misma.
Citando al novelista Terry Prattchett, 3 “Hemos de preguntarnos que te responderían si le dices a un puñado de gente de hace doscientos años; ¿”Crees posible un mundo en que los cuidados médicos fueran ampliamente disponibles, las casas estuvieran limpias, te trajeran la música a casa, comida de todas partes del mundo en casa a bajo precio, que viajar 200 kilómetros fuera fácil, que el nacimiento no fuera normalmente fatal para la madre o el niño, y que no tuvieras que morir de caries o hacer todo que te diga el cura?” La gente pensaría que estás hablando de Nueva Jerusalem y respondería “Si”. “ Vivimos en una sociedad ampliamente mejor, y esta sociedad nuestra obviamente sería una Utopía para la gente de hace doscientos años, e impensable mucho antes. En nuestra sociedad seguimos teniendo problemas, seguimos deseando utopías cada vez más perfeccionadas, pero en el “primer mundo” del planeta vivimos en una situación utópica en relación a la población del “tercero mundo”, o con nuestros antepasados. ¿Qué nos dice la historia entonces? Las Utopías no solo son posibles, si no que las utopías son.
Actualmente sólo se usa el término utópico como termino peyorativo a la hora de la discusión política; Cuando un político propone ideas revolucionarias o sospechosamente beneficiosas para el pueblo, se le tilda de utópico, desacreditándole de inmediato. Sin embargo nos olvidamos del verdadero significado del relato utópico; La idealización de una sociedad, sea a través de la sátira sobre la nuestra, o de la muestra del deseo de la perfección que toda sociedad debería alcanzar. La Utopía no es lo inalcanzable, la utopía es hacia donde deber ir la sociedad para mejorar cada día; No debe haber un tiempo en la humanidad en que no se avance hacia una utopía, de no ser así, estamos perdidos.
Aunque después de Platón la escritura sobre las utopías quedase en el olvido durante muchos siglos, en el renacimiento acabaría constituyéndose como todo un genero literario (y posteriormente, hablaría sobre las distopias aparte de las utopías) éste genero se caracteriza por ser escrito partiendo de la base de que se vive en una sociedad imperfecta (por lo tanto sus obras están muy 4 condicionadas históricamente), son obras de fantasía, hablándonos de una maravillosa sociedad, describiendo como es, representando una mejora drástica respecto a la situación real, generalmente a base de enormes mejoras a nivel de recursos materiales, técnicos, economía y sociedad, pero una fantasía ingenua que no nos dice cómo se llega a ella; representan el fin ultimo de la sociedad, la sociedad perfecta y estática a la que debemos llegar (de donde no será necesario mejorar más), sin quejas ya que todo ha llegado a su nivel más optimo y la felicidad inunda la sociedad, lo que entraña el problema del totalitarismo, debido a que al considerarse esta utopía como perfecta, cualquiera idea de cambio dentro de ella puede ser considerada como una amenaza.
“No se puede ir por ahí construyendo un mundo mejor para la gente. Sólo la gente puede construir un mundo mejor para la gente. Si no, es solamente una jaula” -Terry Prattchett, satírico novelista inglés, hablando sobre la literatura utópica El que fue sin duda uno de los primeros y más grandes filósofos de nuestra cultura, Platón y su conocida obra “La República”, constituye el punto de partida del pensamiento utópico. Posteriormente, y en pleno auge del humanismo renacentista, Tomás Moro escribiría “Utopía”, el gobierno dominado por la razón que ideó en su novela el conocido autor en una sátira para mostrar las desigualdades que generó su sociedad.
5 2. “La República” de Platón Las bases de la literatura utópica La republica es el libro central de Platón donde expone una organización utópica para hablar sobre cómo acabar con las injusticias y estabilizar su afectada nación, es un tratado de medicina política. La necesidad del ateniense de escribir este largo dialogo surge en medio de la crisis política Ateniense, causa de la guerra del Peloponeso y las derrotas contra Esparta, debido a la mala gestión de la democracia ateniense, así como la dura condena de Sócrates por impiedad. Esto y la pérdida de valores que el sofismo llevaba acarreando en Atenas, empuja a Platón a elaborar su libro donde el sabio es el único modelo capaz de regir la polis sabiamente, otorgar justicia y felicidad y formar una ciudad social y arquitectónicamente en comunión con su ontología metafísica.
Este dialogo platónico, de los que mayor proyección filosófica tendría, fue escrito a principios del cuarto siglo antes de cristo, y su titulo original era “Politeia”, que significa “aquello relacionado con la política”. Al traducirlo al latín se tradujo por “res publica”, la cosa publica, aquello que atañe al gobierno publico. Por la tradición de nominalización latina, acabó conociéndose como La República. Es un dialogo de reflexión entre personajes sobre la política y las relaciones entre los gobernantes y ciudadanos que constituyen la nación. De la boca de Sócrates, Platón describe tanto ciertas partes de su ontología cómo de su visión moral, aunque la parte que nos atañe es la descripción del estado perfecto.
6 El núcleo que se desarrolla a lo largo de toda la obra es el ideal de Justicia que debe promover la polis ideal, y cómo esta está íntimamente ligada con la felicidad, pues sólo el gobierno sabio, virtuoso, es capaz de otorgar al pueblo justicia y felicidad. A esta polis ideal, le llamaria Calípolis (“Ciudad feliz”) La ciudad debe ser el reflejo del espiritu del hombre, tanto su dualidad del cuerpo y el alma, como de las tres partes del alma, debe ser una totalidad politica, economica y arquitectonica.. El nuevo Estado platónico debe ser compuesto por un cuerpo perfecto y equilibrado, una ciudad arquitectónicamente elaborada, no cómo algo estético, si no cómo un órgano que debe funcionar a la perfección y en que nada extraño puede caber; Su forma urbana no debe ser un dato insignificante, si no un elemento fundamental para entender la armonía de una sociedad utópica. Pese a que en la Republica no hace gran mención a como debe ser el trazado y distribución de las calles, si que aconseja “mantener constante el numero de ciudadanos”, ya que el cuerpo del Estado no debe ser ampliado o disminuido sin afectar al correcto funcionamiento del organismo. No seria hasta en el Timeo y el Critias donde relatase la historia de la mítica Atlántida, donde trazaría a la perfección como debía ser la organización arquitectónica cuidadosa de una ciudad utópica.
Respecto al alma de la ciudad, sus gentes, estás debían identificarse con las tres partes del alma platónica, así debían dividirse las gentes en tres estamentos útiles, cada uno dedicados a una parte del buen funcionamiento de la ciudad.
El más importante de los estamentos debía de ser el de los gobernantes, formado por los sabios, que formarían el alma racional de la ciudad, preocupados de legislar y hacer cumplir las leyes, educar a los demás, y mantener el equilibrio del Estado y sus estamentos para mantener la justicia en él.
Correspondiendo al alma irascible, está el estamento de los guardianes, aquellos escogidos entre los ciudadanos por su destacada valentía, fuerza, agilidad y amor a la verdad, para formar el cuerpo de soldados y militares 7 destinados a salvaguardar los ideales de la ciudad. Deben tener una educación especial dedicada al desarrollo de su cuerpo, de su inteligencia y de su alma (mediante filosofía y arte), y de entre los más aptos se pueden llegar a elegir los gobernantes. Este órgano del estado, para no caer en la vanagloria del poder, carecería de propiedad privada.
Por ultimo está el estamento de los productores, la base económica de la sociedad y los más numerosos, compuestos por artesanos y demás trabajadores de la producción técnica o alimenticia. Debe satisfacer las necesidades materiales de la polis, y son el ama concupiscible de la sociedad.
Cómo punto innovador sobre las gentes de su Calipolis, cabe destacar que las ligaduras familiares no deberían representar una atadura para la población que pudiera poner intereses particulares por el bien del estado, si no que la procreación y la crianza de los nuevos ciudadanos debería organizarse de modo administrativo.
Con esta organización racional Platón sienta las bases de que cualquier sociedad ideal debe ser dirigida por una oligarquia intelectual que, armados del conocimiento de lo justo y capaz de contemplar la idea del bien, debe dirigir la ciudad poniendo por delante el ideal de progreso y bienestar antes que el bien particular de cualquiera de los individuos que lo forma, dirigiendo como deben pensar todos los miembros que componen el organismo en armónica manera.
De esta manera, la igualdad entre los miembros de los estamentos y la justicia implacable, en detrimento de la libertad individual, son capaces de formar de la Calípolis un lugar de justicia y felicidad absoluta. Es esta idea en general la que motivará a todos los escritores posteriores (sobretodo en el auge de los escritores utópicos en el renacimiento) a buscar un ideal político basado en la razón y en el desinterés individual de sus ciudadanos, y lo que llevará en la modernidad y en la época contemporánea a escribir las distopias que sacarán a la luz la perversidad de estas ciudades en las que la libertad de los ciudadanos es nula, en unas épocas donde la libertad individual es lo más valorado por encima del bienestar general de la población.
8 Así es como Platón, observando el orden y precisión de la armonía universal y su ontología del alma, deja de lado el libre albedrío y las pasiones de las personas para recrear un microuniverso en una ciudad ideal, en una ciudad de felicidad eterna; El bien de la sociedad se consigue suprimiendo los actos libres de sus integrantes.
9 3. Tomas Moro Humanista, poeta, traductor, escritor, canciller y victima de Enrique VIII El reencuentro en el renacimiento con la sabiduría clásica, la búsqueda del equilibrio y de la proporción, llevó a muchos intelectuales a denunciar su incomodidad con la sociedad en la que vivían escribiendo nuevos modos de concebir el mundo, que, aunque aparentemente muy alejados de intentar cambiar el mundo con ello, no podían menos que, elevados por la inspiración del Humanismo, escribir sobre la sociedad ideal, tal como hiciera Platón. Las mayores obras de la época incluyen “La ciudad del sol”, de Tomaso Campanella (1623), o “La nueva Atlántida” de Francis Bacon (en clara alusión a la primera utopía claramente literaria, la Atlántida de Platón), pero sin embargo la que tuvo mayor repercusión, prácticamente inventora (o más bien, recuperadora del genero) fue la “Utopia” de Tomás Moro, en 1517.
Thomas More nació en Londres en 1478 y tuvo una educación en las mejores escuelas y universidades en gramática, escolástica y leyes, entabló Erasmo de Rotterdam vivió en un convento durante varios años y estudio religión, leyendo a San Agustín y a Pico della Mirandola, eterno rebelde de la autoridad eclesiástica, que marcó su proyección intelectual. Se convirtió en abogado y más tarde el profesor de derecho. En 1510 seria nombrado miembro del parlamento y vicesheriff de Londres. Su amor al humanismo, la historia, y la literatura, le llevaría a escribir toda una serie de obras, aunque su obra culmine seria Utopía, finalizada en 1516, con la que se ganaría el reconocimiento de los eruditos europeos. Su escalada continúa, siendo nombrado caballero y vicetesorero, y en 1524 y 1525 nombrado Administrador de la Universidad de 10 Oxford, y luego de Cambridge, respectivamente, así como canciller de Lancaster. Su amistad para con los miembros de la iglesia, y su apoyo al Papa de Roma, le hacen negar el Acta de Supremacía que convertía al rey Enrique VIII en la figura de mayor autoridad religiosa en Inglaterra, lo que provoca su ejecución en julio del 1535.
11 “Utopía” Establecimiento de la literatura utópica “Utopía” es una obra ficticia donde se alternan las reflexiones personales con los diálogos entre personajes, exponiendo las experiencias de Rafael Hitlodeo, quien, compañero de Americo Vespucio, descubrió tal isla maravillosa cual satírica isla perdida que Gaudilón expone ante San Anselmo para refutar que algo maravilloso por ser tal, debe existir, en la que sus habitantes han logrado llegar a tal nivel de sofisticación que viven en la perfecta república donde es realidad la perfecta justicia, seguridad y libertad.
El significado del nombre de la obra (anteriormente explicado en detalle) viene del nombre al que bautizó la isla de su personal Calípolis platónica. La llamó “en ningún lugar”, por lo que se puede deducir que también debiera ser acrónica, fuera del tiempo, que no existió, ni existe ni existirá. Por la intención general de los autores utópicos se debe pensar que esto es un error, a pesar de que la mayoría de gente use la palabra Utopía como proyecto irrealizable.
Cuando Moro escribió Utopía, lo hizo pensando en que en esos momentos no existía tal ciudad, pero no que no debiese existir en algún u otro momento, del pasado (la mítica Atlántida que Platón hace pensar en sus obras que existiese realmente, más allá de ejemplo moral) o del futuro (cómo el progreso ha hecho parecer utópicas nuestras ciudades respecto a los hombres del pasado).
La narración ficticia cuando el personaje del propio Tomás Moro, de viaje en Brujas, es llamado por su amigo Pedro Egidio a conocer un viajero de tierras lejanas, Rafael Hitlodeo. La sátira de Moro contra su sociedad comienza al 12 extrañarse de que Rafael, hombre de amplias vivencias y sabiduría acumulada, no esté al servicio de ningún rey a quien aconsejarle con su util saber; y no es por que este conocimiento no tenga uso, si no por que Europa está llena de hombres necios en el poder, y la poca importancia que se les da a los hombres honrados e ilustrados.
En los viajes de Hitlodeo junto a Vespucio por las Américas (gran fuente de utopías literarias y ficción en la época), el viajero llegó hasta una isla donde un gobierno estable y perfectamente organizado existía desde que su sabio fundador (amante de la cultura clásica) la fundase.
Siguiendo la tradición Platónica de la importancia de la distribución del Estado y su arquitectura, Rafael narra en detalle como era esta isla y sus ciudades; Siendo originalmente una península, su fundador ordenó excavar un foso de quince millas para separar la isla del continente, y así protegerla adecuadamente y alejarla de las malas influencias.
En ella se formaron cincuenta y cuatro ciudades idénticas a una distancia de un día de viaje entre cada una de ellas, todas con idéntica lengua, leyes e idioma, y una de ellas, Amaurota, conteniendo el Senado, era la capital.
La agricultura y ganadería común en Utopía es rotativa, por lo que todos los ciudadanos se alternan cada dos años entre tareas de campo y tareas de ciudad; toda la tierra pertenece a los Utopianos, haciendo que la ambición por el terreno y las guerras provocantes de esto no existan.
Las ciudades, todas y cada una de ellas iguales en organización urbanística, poseían murallas, foros y torres para garantizar la seguridad ciudadana; Cada ciudad está divida en cuatro distritos, y los edificios, de igual tamaño, se situaban en manzanas alineadas con jardines interiores al modo de las islas de la actual Barcelona. Siguiendo el comunismo ideal de Platón, las viviendas en Utopia no son propiedad privada, por lo que se rotan entre vecinos cada tiempo para evitar comportamientos posesivos y la desigualdad entre sus pobladores.
Los gobernantes de las ciudades, son elegidos por los representantes más aptos de cada familia, en una ascensión piramidal hasta elegir el 13 gobernante más apto de todos de forma democrática, mostrando un tipo de elección política ideal, basada en la inteligencia y capacidad desde los más humildes de los ciudadanos (una utopía que hoy aún, aunque en teoría realizable, está muy lejos de conseguirse). En el caso de la ciudad capital, por cada treinta familias se elige un juez de forma anual, y cada diez jueces eligen un representante en el senado. Por otra parte, entre los cuatro distritos de cada ciudad, se propone un candidato a príncipe, y los dos cientos integrantes del senado eligen al futuro gobernante según su grado de virtud, que lo será de manera vitalicia (un efecto arriesgado a la hora de elegir un gobernante, pero que debido a la virtud y justicia de la isla, debería asegurar un buen gobierno.
Para evitar el mal gobierno, el príncipe, el senado y jueces de distrito participan en consejos cada tres días, y de esta manera cualquier decisión que se haya de tomar se toma con rapidez y eficacia; Además, toda decisión es consultada con los representantes de las familias afectadas, por lo que la justicia se reparte con velocidad y cercanía a los afectados.
Las leyes en Utopía no son muchas, pues la organización del Estado permite que se viva en armonía sin mucha necesidad de ellas, sin embargo, quizás por costumbre cristiana por parte de Moro, considera actos como el Adulterio pueden ser suficientes para mandar a los inculpados a la esclavitud.
Aun así existía el divorcio en caso de incompatibilidad de las parejas, si los jueces lo autorizaban con su buen criterio. Como detalle sobre las tales riquezas que posee Utopia, a algunos criminales se les cuelga las orejas de aros, los dedos de anillos y la garganta de collares de oro.
Uno de los aspectos de Utopia, como obra Humanista, que resulta algo contrariada es la de la existencia de esclavos en esa ciudad perfecta. Quizás por herencia melancólica de la Grecia clásica, o por alguna extraña atracción de moro por el esclavismo en America, los ciudadanos de Utopia contemplan la esclavitud como un castigo ejemplar para los malos actos de los ciudadanos, aunque no hacían esclavos de otras naciones en tiempos de guerra, si que esclavizaban a los criminales que actuaban contra la republica, o a esclavos 14 comprados del extranjero. Su papel era útil para la sociedad; acometían los trabajos más duros, y no tenían derechos igualitarios con los ciudadanos.
Cuando Rafael Hitlodeo explica como se relacionan los utopianos entre ellos y con la Republica, a nivel personal, es cuando más vuela la imaginación de Moro; La vida en Utopia, basada en la organización familiar, hace que gran parte de la relación humana en la isla se establezca mediante organización familiar; las mujeres son entregadas al cumplir la edad necesaria a su futuro marido, que la lleva a su casa, y sus hijos formarán parte de la familia de éste, así como sus futuras generaciones. Las familias deben llevar cuenta exacta del número integrantes; cada familia no puede superar en dieciséis el numero de adultos, y el excedente de miembros se debe redistribuir a las ciudades de menor población. Aquí encontramos un nuevo paralelismo claro con la Calípolis de Platón, donde la organización familiar es supeditada al Estado, y se organizan estas en funciones de los intereses de la comunidad, no de los individuos. Si hay superpoblación en todas las ciudades, los miembros sobrantes son enviados a construir una colonia fuera de la república.
Todo bien material y alimento que requiere una familia, son conseguidos gratuitamente en los mercados, donde van a parar por las personas dedicadas a ese tipo de producción, y si hay excedente se cede a las ciudades donde haga más falta; Colaborando cada persona en cada ciudad en su tarea respecto al Estado, volviendo a la idea del comunismo ideal platónico; La comida se sirve en comedores comunitarios, donde gobernantes y ancianos tienen trato preferente, debido al respeto a su sabiduría.
Otro punto importante en el libro es el aspecto relevante que toma la salud en la vida de los utopianos; en las afueras de las ciudades, grandiosos hospitales son erguidos para que los enfermos que allí habiten puedan vivir en comodidad y poder estar alojados en espacios distintos dependiendo del tipo de enfermedad, y poder protegerse así de las enfermedades contagiosas. La eutanasia estaba permitida en Utopía como método de hacer dejar de sufrir al ciudadano enfermo Terminal, y que no siguiese consumiendo recursos de la 15 población, mientras que el suicidio de un sano era tomado en muy mala consideración.
La libertad de los utopianos se ve coartada en la cuestión del libre viaje por las tierras de la república. Se regula escrupulosamente la circulación de individuos entre ciudades, para mantener el orden y el equilibrio en las ciudades y los bienes necesarios para mantenerlas; Se puede pedir un salvoconducto para viajes limitados, pero saltarse estas normas puede acarrear la esclavitud, nuevamente, del infractor.
Utopía es un Estado de libre práctica religiosa; sus ciudadanos adoran a los astros o a los antepasados, pero la mayoría de ellos creen en una fuerza trascendental superior a la comprensión humana, y seguramente Moro haría con esto un guiño a la búsqueda metafísica de la Grecia clásica y los neoplatónicos, a pesar de sus buenas relaciones con la iglesia católica. A éste Dios, al que llaman padre y es génesis de todo, principio y final. Su religión es un tipo de Henoteismo-monoteismo donde hay un panteón de dioses, pero que sin embargo todos representan a uno sólo, como Aspectos de su Omnipotencia. (Esto ayuda a que distintas visiones del mismo Dios puedan coincidir, y la gente viva en paz religiosa). Sin embargo Moro se limpia las manos de considerar este un mejor método de creencias, ya que narra que con la llegada de Rafael Hitlodeo a la isla, muchos ciudadanos se convirtieron al catolicismo, y que estos pudieron convivir pacíficamente con el resto de cultos sin demasiados problemas. Cómo pequeño grano de arena de Moro a cómo debería ser una Iglesia católica más ideal, Moro nos cuenta como en Utopía se creó una iglesia parecida a la nuestra, pero sin un poder central, donde las mujeres podían ser sacerdotes, y los sacerdotes podían casarse.
En cuestión al arte de la guerra, Moro narra a través de la boca de Rafael cómo los conflictos bélicos son rechazados moralmente por los ciudadanos, pero que sin embargo la fuerza militar es adiestrada debidamente, para la defensa frontera de Utopía, y la liberación de pueblos dominados por tiranías. Sólo celebran las victorias si no ha habido derramamiento de sangre, y siempre intentan solucionar las guerras con rapidez. Sirviéndose generalmente 16 de la estrategia y la inteligencia, los utopianos eran propicios a contratar mercenarios, y los ciudadanos de Utopía solo eran enviados a la guerra como voluntarios.
La narración de Moro termina con la comparación que hace su personaje literario propio de Utopía con la sociedad Europea (evidentes diferencias en todos los puntos), y cómo debería avanzar el modo de pensar de los dirigentes.
Es Utopía así producto de su tiempo, como La República lo fue del suyo. Moro utiliza la narración literaria para denunciar la mala administración y mala gestión militar, religiosa y económica de su tierra, en esta inspiradora novela satírica de la sociedad europea renacentista, una sociedad plagada de las limitaciones y fallos de los sistemas absolutistas y su injusto reparto de bienes y privilegios. En mejora respecto de La República de Platón, Moro intenta racionalizar los actos efectuados por los ciudadanos y su manera de vivir, para poder demostrar que pese a falta de ciertos tipos de libertad, ningún tipo de libertad que no pudieran tener les hacia falta, ya que podían vivir en completa felicidad. Moro, al limitar la posibilidad de acciones de los ciudadanos, les dota del sentido de ser dueños de si mismos para ser dueños en comunidad de toda Utopia, junto al marco de una distribución totalmente equitativa de los bienes y donde cualquier ciudadano, en su justa virtud, podía llegar a ser el príncipe de toda la isla, sin la imposibilidad de la República platónica de alcanzar la sabiduría debido al sistema elitista educacional.
Estos tipos de mejoras, desde el punto de vista histórico, de Utopía respecto a La Republica nos hacen Utopía un libro mucho más cercano, y podemos ver como, al menos en los avances técnicos (mejor organización urbana, hospitales más avanzados y preparados para los enfermos…), las sociedades ideales pensadas siglos atrás, se han ido figurando poco a poco en la realidad.
17 5. Bibliografía Bibliografía consultada G.S.KIRK, J.E.RAVEN y M.SCHOLFIELD. Los filósofos presocráticos. Ed Gredos 1987 MUMFORD, Mumford, La utopía, la ciudad y la máquina, Cambridge (Massachussets), 1965.
MORO, Tomás; CAMPANELLA, Tomaso; BACON, Francis, estudio preliminar de ÍMAZ, Eugenio. Moro/Campanella/Bacon. Utopias del Renacimiento.
Colección popular, Fondo de cultura economica, Mexico, 1999.
PLATÓN. Paidea: Protàgoras, de la republica, de les lleis. Eumo Editorial / Diputació de Barcelona DEL OLMO, Marisa; “La Republica” de Platón, Laberinto.
Bibliografía Online consultada: PLATÓN, La republica, http://www.paginasobrefilosofia.com/html/prerepub.html Páginas web de información general: http://es.wikipedia.org/wiki/Utopia http://en.wikipedia.org/wiki/Plato%27s_Republic http://majfud.info/articulos/principe_utopia.html 18 ...

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