Comentari de text EMILE DURKHEIM (2015)

Ejercicio Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Criminología - 2º curso
Asignatura Sociología del Derecho
Año del apunte 2015
Páginas 2
Fecha de subida 21/03/2015
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Sociología del Derecho M0 20/03/2015 Anna Sánchez Martí NIUB: 16467076 EMILE DURKHEIM: LA DIVISIÓN DEL TRABAJO SOCIAL Preponderancia progresiva de la solidaridad orgánica y sus consecuencias Para empezar destacaría el concepto en que se basa el autor durante todo el texto, que es la importancia de la división del trabajo en los lazos sociales. Las relaciones sometidas a reglamentación penal sólo representan la fracción más pequeña de la vida general y los lazos sociales que resultan de la división del trabajo son mucho más numerosos que los que derivan de creencias y de sentimientos.
Es la parte de la solidaridad orgánica la que hace que el individuo se halle más o menos unido a su grupo. Las diferentes partes del agregado, cuando llenan funciones diferentes, no se pueden separar tan fácilmente. La solidaridad mecánica liga menos fuertemente a los hombres que la solidaridad orgánica.
En relación a esto, creo que cabe destacar lo que el autor comenta de los extranjeros. Cuanto más débil es la solidaridad, es decir, la trama social, más fácil debe ser para los extranjeros incorporarse a las sociedades. En cambio donde las funciones son especializadas, lo operación por la cual el extranjero se asimila a la sociedad es larga y compleja.
El autor, también remarca que el número de estados fuertes y definidos de la conciencia común disminuye progresivamente a medida que las sociedades se aproximan a nuestro tipo actual. Se agrupan los sentimientos en clases y subclases y así se constituyen los tipos criminológicos, cuyo número es igual que el de los estados. Algunos de los principales tipos serían los sentimientos religiosos, los sentimientos domésticos, sentimientos relativos a las relaciones sexuales, sentimientos tradicionales diversos, etc.
Esta clase de infracciones tienden a convertirse en asuntos puramente privados, la sociedad se desinteresa de ellos. En las sociedades simples, por ejemplo, la tradición es muy importante, los hábitos más pueriles se transforman por la fuerza de la costumbre en deberes imperativos. En estos días sería difícil descubrir cosas semejantes en nuestro derecho.
Sin embargo la pérdida más importante que ha sufrido el derecho penal es la desaparición total o casi total de los crímenes religiosos. Todo un mundo de sentimientos ha dejado de tener significación, esta eliminación ha sido regularmente progresiva.
1 Sociología del Derecho M0 20/03/2015 En el estado romano las funciones políticas fueron separadas muy pronto de las funciones religiosas. El imperio toleraba además las creencias religiosas de los extranjeros y el estado solo intervenía si los ciudadanos se inclinaban hacia estas en perjuicio de la religión nacional. Los procesos religiosos no tuvieron tanta importancia en la justicia criminal de Roma como en Atenas. La criminalidad religiosa ha terminado por salir completamente o casi completamente del derecho penal.
Multitud de variedades criminológicas han desaparecido progresivamente sin compensación, pues no han surgido otras nuevas. Por ejemplo, no existe sociedad que haya tolerado jamás los atentados dirigidos contra sentimientos nacionales o contra instituciones nacionales, sin embargo la represión era más severa en otros tiempos por lo tanto hay motivos para creer que los sentimientos correspondientes se han debilitado.
En mi opinión también es importante lo que el autor dice sobre la moral de las sociedades. En el momento que los hombres forman una sociedad existen reglas que regulan las relaciones, por lo tanto una moral que no por no parecerse a la nuestra deja de existir. Por otra parte una regla común a todas las moralidades sería la que prohíbe los atentados contra las personas. Desde un principio estaba prohibido atentar contra la vida de los miembros del grupo, pero se negaba esta condición a los niños y a los esclavos.
Ahora la conciencia común posee cada vez menos sentimientos fuertes y determinados, los únicos sentimientos que se han hecho más intensos son aquellos que tienen el individuo por objeto.
El autor vuelve a mencionar brevemente la religión. Destaca que la religión es común a un cierto número de individuos que viven juntos ya que cuando una convicción un poco fuerte se comparte por una misma comunidad, inevitablemente toma un carácter religioso. La religión corresponde a una región muy central de la conciencia común, y como ya se ha comentado antes se confundía con el derecho penal. A pesar de eso actualmente abarca una función cada vez más pequeña y deja un mayor lugar libre a las fuerzas humanas.
Por último concluir que la conciencia común progresa menos que las conciencias individuales, pero eso no quiere decir que se halle amenazada a desaparecer totalmente. Los lazos que provienen de la semejanza progresivamente se aflojan y es la división del trabajo la que llena cada vez más la función que antes desempeñaba la conciencia común, es la que principalmente sostiene unidos los agregados sociales de los tipos superiores.
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