TEMA 4 - Autoestima (Resumen Lectura Obligatoria II) (2016)

Resumen Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Psicología - 4º curso
Asignatura Intervenció en Psicologia de la Salut
Año del apunte 2016
Páginas 4
Fecha de subida 06/04/2016
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Resumen de la Lectura Obligatoria (II) del TEMA 4 - Autoestima, de la asignatura Intervención en Psicologia de la Salud, de la Universidad Autonoma de Barcelona (UAB). Entra en examen.

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INTERVENCIÓN EN PSICOLOGÍA DE LA SALUD (Resumen de Samuel García Lanzo) TEMA 4: AUTOESTIMA (RESUMEN DE LAS LECTURAS OBLIGATORIAS) GUÍA DEL TRATAMIENTO PARA EL TERAPEUTA Objetivos a conseguir Un primer objetivo es enseñar a los pacientes a detectar y modificar sus pensamientos automáticos críticos, ya que son fuente de estados emocionales negativos y comportamientos desadaptados. Como resultado de estas intervenciones lo que se espera es obtener una mejora de la autopercepción, del estado de ánimo y una reducción de la excesiva autoexigencia a través de la corrección de cogniciones.
Un segundo objetivo es fomentar la autoaceptación del paciente a través de la adquisición de un conocimiento más preciso de sus puntos fuertes y puntos débiles y realización de actividades agradables y no sólo de aquellas que implican productividad o rendimiento.
Un tercer objetivo, mejorar las habilidades necesarias para desenvolverse con soltura en diferentes situaciones sociales, hacer hincapié en diferentes estrategias para el afrontamiento.
Un cuarto objetivo es mejorar la capacidad del paciente para afrontar situaciones estresantes.
Revisión crítica de los programas de intervención sobre la autoestima En la revisión de Mruk (1998) se ofrecen cuatro programas de intervención sobre la autoestima que corresponden a cuatro marcos teóricos.
Programa de Frey y Carlock (1989) El programa consta de cuatro fases y la intervención se realiza en un contexto grupal.
La Primera Fase es denominada “Fase de Identidad”, en la que es importante que la persona con baja autoestima la descubra. En esta fase se ofrecen ejercicios dirigidos a que las personas con baja autoestima alcancen este descubrimiento.
La Segunda Fase implica la “Toma de conciencia de los puntos fuertes y débiles”. Esto implica enseñar a los pacientes a identificar sus ventajas y limitaciones, sobre todo las primeras dada la tendencia de la persona con baja autoestima a ignorar sus puntos fuertes y a sobrestimar sus dificultades.
La Tercera Fase, es la fase denominada “Fase de Nutrición”, en que se pretende arraigar unas conductas que van a realzar la autoestima. Esta fase pretende fortalecer los puntos fuertes para reducir el impacto de los débiles. Las personas se desenvuelven en diferentes contextos y reciben retroalimentación positiva y negativa en diferente proporción.
La Cuarta Fase, se trata de “Mantener las Mejoras”, las que se han obtenido hasta este momento, y para conservar la mejora de la autoestima deben tomarse las experiencias como oportunidades de aprendizaje, programar la asunción de riesgos, establecer metas realistas y anticipar resultados.
Según Frey y Carlock señalan que la mejora no es lineal sino errática, que se caracteriza por avances y pequeños retrocesos, de manera que la mejora estable y la persistencia de los hábitos recién adquiridos deben esperarse a largo plazo.
Balance crítico: Es uno de los primeros programas estructurados en fases y que establece objetivos con tareas específicas en cada una, todavía no existe un cuerpo empírico suficiente para saber si el programa aumenta o no aumenta la autoestima.
Programa de Pope, McHale y Craighead (1988) Parten de un enfoque conductual y su programa va dirigido principalmente a niños y adolescentes, aunque se puede aplicar en adultos. El programa va dirigido a cinco dominios de la autoestima: autoestima global (general), autoestima social (forma en que el niño se evalúa en relación con los demás), autoestima académica (percepción de capacidades escolares que tiene el niño de sí mismo), autoestima familiar (medida en que el niño se siente bien valorado por la familia) y autoestima corporal (evaluación que efectúa el niño de su cuerpo). Primero se debe detectar las áreas vulnerables de la autoestima para tratar de potenciarlas, mediante procedimientos cognitivoconductuales.
El programa deberá tener en cuenta también las habilidades necesarias ajustadas a la edad del paciente, y la intervención puede efectuarse en formato individual o grupal, con sesiones de 30 min en niños y 60 min en adultos. El tratamiento se divide en ocho módulos relacionados con la autoestima. Estas habilidades son: resolución de problemas, entrenamiento en autoafirmaciones positivas, promover un estilo atribucional positivo, aumento del autocontrol, establecimiento de normas adecuadas, desarrollo de la sensibilidad social y de las habilidades sociales, mejora de las habilidades comunicativas y de la imagen corporal.
En cada uno de estos módulos se proceden de manera similar: se efectúa una evaluación de la habilidad que se va a trabajar en aquel modulo, se programan ejercicios específicos para su desarrollo y se asignan tareas para cada.
Balance crítico: programa muy estructurado, con objetivos claros, ejercicios específicos, secuencia, instrucciones, pero a la vez permite personalizar la intervención al perfil único de la persona a tratar. En la evaluación final permite obtener una cuantificación de la mejora, lo cual no es posible con otros programas terapéuticos. La limitación es que, el programa se ha aplicado fundamentalmente en niños, en adultos es más complejo.
Programa cognitivo de Rednar, Wells y Peterson (1989) El programa parte de la existencia de dos tipos de retroalimentación que nutren nuestra autoestima: la retroalimentación interpersonal (información sobre nuestra conducta que nos suministran otras personas) y retroalimentación interna (se obtiene de la propia experiencia e incluye evaluaciones de nuestra conducta y de nosotros mismos).
Una variable crucial en el desarrollo de la autoestima es el tipo de respuesta de la persona frente a situaciones de amenaza a la misma. En la intervención si se modifica la proporción evitación/afrontamiento incrementando los afrontamientos, se podrían mejorar las autoevaluaciones. La mejora de las autoevaluaciones podría incrementar el nivel de autoestima.
Este programa terapéutico se basa en reducir conductas, pensamientos y emociones que fomenten la evitación de problemas y aumentar la capacidad de la persona para afrontarlas con éxito. La intervención consta de 4 fases: - Primera fase  se identifica los patrones de evitación dominantes que la persona utiliza frente al conflicto, la ansiedad y la amenaza psicológica.
Segunda fase  con la ayuda del terapeuta, el paciente identifica y clasifica los pensamientos y sentimientos a los patrones de evitación.
Tercera fase  es la más dolorosa porque se le pide al paciente que afronte sus miedos, sus evitaciones, y sus autoevaluaciones negativas que se derivan.
Cuarta fase  esta última se pretende la consolidación mediante la práctica continuada de las nuevas conductas y cogniciones de afrontamiento.
En esencia el programa pretende destruir los patrones de evitación negativos y fortalecer los patrones positivos.
Balance crítico: La eficacia del programa es más por las cualidades del terapeuta que por el programa en sí mismo.
Mruk (1999) señala varias limitaciones: excesivamente clínico, depende de terapeutas especializados, no puede aplicarse a un gran número de personas y requiere mucho tiempo. No en todos los casos la evitación explica el problema y por lo tanto, su superación tampoco tiene que suponer la remisión del problema.
Programa de Burns (2000) El programa parte de un enfoque cognitivo y consta de diez pasos con ejercicios estructurados. Está pensado para implantarse en formato grupal y en diez sesiones. Como señala Mruk, este programa es EL MÁS VÁLIDO y en diferentes poblaciones.
- El primer paso, implica evaluar el estado de ánimo, el nivel de ansiedad y la satisfacción relacional y compromiso de cambio.
El segundo paso, comienza con la explicación de la relación cognición-emoción-conducta, y se entrena al paciente en la detección de pensamientos automáticos.
El tercer paso, se modifica los pensamientos automáticos mediante la búsqueda de pensamientos alternativos.
El cuarto paso, se modifican los pensamientos automáticos mediante el análisis de ventajas y desventajas de los mismos, experimentos conductuales, análisis de evidencias y encuestas.
El quinto paso, se maneja los pensamientos automáticos mediante dos técnicas: exteriorización de voces internas, y la paradoja de la aceptación.
El sexto paso, se identifican y modifican las suposiciones básicas (reglas de vida) El séptimo paso, se hace una desmitifación del hábito de basar la autoestima en parámetros o criterios que deben satisfacer para la atribución de valor personal, a través de diferentes procedimientos.
El octavo paso, se hace el manejo del perfeccionismo destructivo.
El noveno paso, se hace el manejo de la tendencia a la postergación.
El décimo paso, se hace un repaso de las habilidades adquiridas, balance de los logros alcanzados, de los problemas aun pro superar y prevención de recaídas.
Balance crítico: es un enfoque cognitivo, sistemático, estructurado y existen resultados acerca de su eficacia y validez. Pero se duda que se pueda llevar un programa así en solo diez días o sesiones, aunque si es posible en más tiempo. Están un poco descuidados los aspectos conductuales que en algunos casos son de origen de una baja autoestima (déficit en habilidades) y que son susceptibles de mejora. No se trata de erradicar aspectos cognitivos anómalos sino aumentar la autoconciencia del individuo de sus aspectos positivos y potenciarlos.
Programa cognitivo-conductual de McKay y Fanning (1991) Es un programa de enfoque cognitivo. Hay un factor que influye en la autoestima todo el tiempo que son los propios pensamientos, y muchas veces manifestados en forma de autocrítica. Si esto es así, lo que debe hacerse es modificar los pensamientos. Este programa presenta métodos cognitivo-conductuales para elevar la autoestima cambiando la forma de interpretar los sucesos.
Existen dos tipos de problemas de autoestima: situacionales y caracteriológicos.
- La baja autoestima situacional tiende a producirse en algunas áreas de la vida, por ejemplo, la persona que se considera buena madre de familia, pero poco hábil socialmente.
La baja autoestima caracteriológica tiene su origen en experiencias tempranas de abuso o abandono y suele manifestarse en múltiples áreas.
Las técnicas de restructuración cognitiva funcionan con la baja autoestima situacional y tratan de eliminar las distorsiones cognitivas, destacar y aumentar la autoconciencia de la persona de sus habilidades por encima de sus debilidades y desarrollar habilidades para manejar los errores y las críticas.
En la baja autoestima caracteriologica, el cambio de los pensamientos críticos mejora, pero no elimina los sentimientos de maldad. Hay un problema básico de identidad negativa, y en estos casos hay que fomentar una actitud de autocompasión y actitudes no valorativas, lo cual contribuye la visualización y las técnicas hipnóticas.
La intervención comienza indagando las funciones que juegan los pensamientos automáticos autocríticos, y a continuación se señala que la autocrítica no es la única forma de afrontar el miedo al rechazo, el miedo al fracaso o la culpa. Hay estrategias más útiles y efectivas para manejar estas situaciones: - Se enseña al paciente a identificar distorsiones cognitivas, por ejemplo, en las etiquetas o autodenominaciones destructivas que frecuentemente hace de sí mismo.
En casos que la persona no controla la aparición de pensamientos autocríticos, es recomendable aplicar la parada del pensamiento y luego emplear refutaciones.
Utilizar técnicas adicionales que se pueden emplear para amortiguar la autocrítica, como por ejemplo, entrenamiento en afirmaciones defensivas, autohipnosis, visualización y anclaje.
El paso siguiente es efectuar una autoevaluación precisa, tomando conciencia de las habilidades y talentos propios, que en la mayoría de las ocasiones se ignoran, niegan u olvidan.
La autoestima es más que el mero reconocimiento de las propias cualidades positivas, es adoptar una actitud de aceptación y de no valoración hacia uno mismo.
En función de las características de los pacientes a tratar se abordan en los casos en que sea necesario cuatro áreas que pueden perjudicar a la autoestima: reglas o deberes inflexibles, el perfeccionismo, extrema vulnerabilidad a la crítica, y la falta de asertividad.
Balance crítico: enfoque cognitivo, aunque emplea técnicas de diferente tipo para modificar conductas, creencias, pensamientos autocríticos. Es también estructurado, sistemático, y cada etapa propone ejercicios prácticos.
Presenta una ventaja frente al anterior, no se focaliza en un tipo determinado de paciente (como el programa de Burns), especialmente dirigidos a pacientes depresivos o ansiosos). Lo cual amplía el abanico de personas a las que se les puede aplicar.
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