CAPÍTULO 9 DIVISIÓN DE PODERES (2014)

Resumen Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención - 1º curso
Asignatura Agentes e Instituciones Públicas
Profesor A.N.
Año del apunte 2014
Páginas 6
Fecha de subida 31/03/2015
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CAPÍTULO 9: DIVISIÓN DE PODERES ASAMBLEAS Y PRESIDENTES Los regímenes políticos pueden ser definidos mediante: - Las relaciones formales entre instituciones: Éstas pueden comportar la dependencia o la separación entre la asamblea y el jefe ejecutivos que se dirige al gabinete.
- El sistema de partidos políticos: Pueden estar organizados en torno a dos o a múltiples partidos.
Un cargo unipersonal combinados con cargos multipersonales se da porque mientras que una institución unipersonal puede ser muy efectiva en la toma de decisiones y su ejecución, las instituciones multipersonales pueden ser más representativas de los diferentes intereses y valores en la sociedad.
RÉGIMEN PARLAMENTARIO La institución unipersonal que pasa a ser más relevante no es el monarca o el presidente, sino el primer ministro, es decir, el jefe del ejecutivo que forma su propio gabinete, cuyo poder se basa en el apoyo de una mayoría de miembros del parlamento. La fórmula dual en este modelo se organiza en torno al primer ministro unipersonal y el parlamento multipersonal.
Pero ambos toman decisiones sobre la base de la misma mayoría de partido político o de coalición, lo cual produce una fusión de poderes entre las dos instituciones.
RÉGIMEN PRESIDENCIAL Este modelo comporta elecciones separadas y poderes divididos entre el jefe del ejecutivo y la rama legislativa. En la versión inicial estadounidense consta de un complejo sistema de frenos y contrapesos entre instituciones como la Presidencia, la Cámara de Representantes, el Senado y el Tribunal Supremo.
RÉGIMEN PARLAMENTARIO El parlamento y el gabinete, dirigido por el primer ministro, mantiene relaciones de dependencia mutua. El parlamento elige y puede destituir al primer ministro. El primer ministro puede disolver el parlamento y convocar una nueva elección parlamentaria. Estos poderes de destrucción mutua suelen funcionar como amenazas que inducen una cooperación preventiva entre las dos instituciones. El primer ministro y la mayoría del parlamento cooperan entre sí para evitar la destitución del primero y la disolución del segundo.
El parlamento elige el primer ministro. Si un partido tiene mayoría absoluta de escaños en el parlamento se puede formar un gabinete de un solo partido. En caso contrario, el candidato a primer ministro puede que tenga que negociar una mayoría multipartita para obtener apoyo y ser elegido en el parlamento.
El primer ministro puede disolver el parlamento. El primer ministro puede disolver el parlamento y convocar una nueva elección antes de que termine su mandato. Se considera que esta capacidad del primer ministro para modelar el calendario electoral confiere a los regímenes parlamentarios cierta flexibilidad para reaccionar ante crisis inesperadas.
RÉGIMEN PRESIDENCIAL El jefe del estado es también el jefe del gobierno capaz de nombrar el gabinete, al igual que los monarcas tradicionales. Pero la nieva figura del presidente se basa en una elección popular.
Hay elecciones separadas para la presidencia y para la asamblea.
Cuando el partido del presidente cuenta con una mayoría de escaños en la asamblea se llama “Gobierno unificado”. Tiende a producirse cuando un partido es muy dominante o cuando las elecciones para las dos instituciones coinciden en el tiempo y la campaña presidencial se impone y atrae a electores para que voten al mismo partido en todas las instituciones. Cuando se da un gobierno unificado, el presidente tiende a ser la figura archidominante. En cambio, cuando las elecciones presidenciales y de asamblea producen ganadores diferentes y el partido del presidente no tiene una mayoría de escaños en la asamblea se dice que hay un “Gobierno dividido”. Esta situación suele darse en regímenes con división o separación de poderes.
FRENOS Y CONTRAPESOS En la versión inicial de EEUU, un régimen presidencial incluye un complejo sistema de frenos y contrapesos o controles mutuos entre la Presidencia, la Cámara de Representantes, el Senado y el Tribunal Supremo.
Controles mutuos Tanto el congreso como el Presidente se controlan mutuamente en cierta medida. Por un lado del congreso de EEUU puede imponer ciertos límites a los poderes y las decisiones del Presidente: - Mientras que los miembros del Congreso pueden ser reelegidos de manera indefinida, el presidente sólo puede ser elegido para dos mandatos.
- El Senado debe ratificar y puede rechazar algunos nombramientos presidenciales de cargos ejecutivos, entre ellos varios miembros del gabinete.
- El Congreso nombra una serie de funcionarios y controla agencias de la administración.
Por otro lado, el Presidente puede limitar los poderes del Congreso, sobre todo por medio de: - El veto presidencial sobre la legislación del Congreso.
Por último: - El Tribunal Supremo somete la legislación a examen judicial.
Para que diferentes órganos, como la Presidencia, la Cámara de Representantes y el Senado, en los que pueden preponderar diferentes partidos políticos, pueden tomar una decisión conjunta, tiene que agregar las diferentes mayorías políticas en cada institución en una sola mayoría más amplia. El apoyo político necesario para tomar ciertas decisiones en un sistema de división de poderes es superior al requisito de una mayoría simple en cada institución. El esfuerzo de agregar diferentes preferencias es similar al que se requeriría en una sola institución que tomara decisiones con alguna regla de mayoría cualificada.
Bloqueo político Las decisiones conjuntas por instituciones independientes cuyos miembros representan diferentes intereses o preferencias suelen ser poco innovadoras. Las elecciones separadas y los gobiernos divididos pueden crear una “legitimidad dual” propensa al “bloqueo”, es decir, la parálisis legislativa y el conflicto interinstitucional.
PRESIDENCIALISMO Crearon gobiernos fuertes como sustitutos de los débiles, pero se equivocaron al intentar fortalecer el gobierno mediante la concentración de poderes en manos de un solo individuo, el Presidente.
El dominio presidencialista en regímenes de división formal de poderes se ha intentado a través del poder de veto del presidente sobre la legislación y su control del ejército, complementados con largos mandatos presidenciales y reelecciones, poderes ilimitados para nombrar y destituir a los miembros del gabinete y otros cargos de alto rango, capacidad de iniciativa legislativa y de dictar decretos legislativos, autoridad fiscal y administrativa, poderes de excepción discrecionales y en países federales el derecho a intervenir en los asuntos de estados.
SEMI-PRESIDENCIALISMO La presidencia y la asamblea son elegidas por separado como en un régimen de frenos y contrapesos. Pero la asamblea la que nombra y puede destituir al primer ministro. Al mismo tiempo, el presidente tiene algunos poderes ejecutivos reservados y puede disolver la asamblea, pese a haber sido elegidos por separados. En este régimen la institución multipersonal es la asamblea, pero dos instituciones unipersonales, el presidente y el primer ministro, comparten poderes ejecutivos en una “diarquía gubernamental”.
El régimen presidencial funciona de manera muy diferente según si el partido del presidente tiene mayoría o no en la asamblea. El primer ministro pasa a ser una figura secundaria bajo el control del presidente.
El presidente en una situación de gobierno unificado puede llegar a ser más poderoso que en los regímenes presidencialistas clásicos, porque tiene el poder adicional de disolver la asamblea.
En cambio si el desarrollo del multipartidismo sitúa al presidente ante un primer ministro, un gabinete y una mayoría en la asamblea con una orientación política diferente, el poder compartido es más efectivo, esto es conocido como “cohabitación”. El presidente conserva poderes importantes, entre ellos el de nombrar algunos cargos ejecutivos y el veto parcial sobre la legislación, según las reglas concretas de cada país. Esto hace que el presidente sea ciertamente más poderoso que cualquier presidente de la república ceremoniales en un régimen parlamentario y confirma el dualismo ejecutivo esperado.
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