Técnicas de Investigación Social I - Apuntes (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
Grado Sociología - 1º curso
Asignatura Técnicas de Investigación Social I
Año del apunte 2014
Páginas 18
Fecha de subida 23/10/2014
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Técnicas de Investigación Social I. Apuntes completos de la asignatura.

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TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN SOCIAL I 1 PRIMERA PARTE: LAS TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN SOCIAL CAPÍTULO 1: El nivel tecnológico de la investigación social.
1. Introducción: 2. Las técnicas: ¿Qué son las técnicas de investigación social? El significado de los conceptos está en su uso, recalca Wittgenstein en su análisis del lenguaje; llegando a identificar las palabras con las cosas. ¿Cuál es el significado de uso en Wittgenstein? Es la apropiación de algo en un contexto práctico inmediato. El significado de las técnicas de investigación social viene dado por la aplicación, por parte de la instancia investigadora, de las mismas en su contexto práctico inmediato, en lo social. Ibáñez amplia el contexto hasta el capitalismo. Hace hincapié en la dimensión pragmática de la investigación social y el a quién sirve. Las técnicas son clasificadas según la intención que domina a su beneficiario particular en el contexto inmediato -capitalista- específico: técnicas del capitalismo de producción, como la encuesta estadística; técnicas del capitalismo de consumo, como el grupo de discusión; técnicas de un capitalismo que todavía no tiene nombre, como el socioanalisis.
El qué hacen las técnicas de investigación social, en el proceso de investigación es subordinado a su finalidad en un contexto tan amplio -y difuso-como el modo de producción capitalista.
Desde el interior del proceso de investigación, las técnicas quedan definidas en relación a otros conceptos, como métodos, metodología, estrategias, tácticas, instrumentos, etc... De la definición situacionista por el uso, se pasa a la definición de estructuralista: lo que son las técnicas en un campo semántico, a diferencia de otros conceptos... Entre la definición contextualita de Ibáñez y la definición aparato-instrumental de Rincón y colaboradores, hay margen suficiente para replantearse qué son las técnicas de investigación.
2 Más que como prácticas, las técnicas de investigación social han sido definidas como procedimientos. Procedimientos más ligados al registro de observaciones, que al análisis. Como en la definición de Goode y Hatt: "Las técnicas de investigación se refieren a los procedimientos específicos a través de los cuales el sociólogo reunirá y ordenará los datos antes de someterlos a análisis". El análisis queda fuera de esta definición de técnicas. Reunión y ordenación que solo cabe entender como registro de los datos.
En una definición casi idéntica a la anterior, García Ferrando propone que: "Las técnicas de investigación se refieren a los procedimientos específicos a través de los cuales el sociólogo reúne y ordena los datos antes de someterlos a las operaciones lógicas o estadísticas". Una definición que reduce las técnicas a registros cuantitativos de observación.
La definición que ofrece Ladrón de Guevara incluye el análisis y la relación con la realidad: "El nivel de técnicas de investigación reúne todos los procedimientos lógico-específicos por media de los cuales se observa, se analiza y se manipula la realidad". De la reunión, más o menos distante, se ha pasado a la acción sobre la realidad. Se mantiene, en las definiciones presentadas, la idea de procedimiento.
Las técnicas están compuestas por procedimientos que: observan, ordenan, analizan o manipulan.
Teniendo en cuenta lo anterior, parece que la esencia de las técnicas esta su carácter de prácticas procedimentales e, instrumental.
Las técnicas de investigación social son: prácticas de reducción de complejidad de lo social, aportando a la investigación referencias de la experiencia construida procedimentalmente.
Todo intento de ampliación, conlleva una reducción. Todo intento de reducción conlleva una ampliación.
3. La lógica práctica de las técnicas de investigación: Las técnicas son prácticas y no instrumentos. La técnica no es el cuestionario sino la realización del cuestionario.
Como prácticas, descienden de la experiencia, propia o ajena. De aquí, la seguridad que tiene y da el experto. También, el interés que tiene observar investigaciones ajenas, como forma de aprender la práctica.
En cuanto prácticas, estén entre la rigidez de lo regulado y la intuición de lo nuevo. La intuición, deriva, de la incorporación de la práctica, de una especie de conciencia práctica no consciente, en cuanto se sedimenta y se hace mecánica. Tampoco caben reglas rígidas. Si las reglas compusiesen un modelo cerrado, no podría entrar en ellas casi nada de realidad. La función de las técnicas es aportar bases para cierta certeza.
Los discursos sobre la práctica no son la práctica. La práctica se incorpora haciéndola.
3 Las prácticas menos rígidas exigen ser aprendidas incorporándolas. Solo se puede aprender a hacer cuestionarios, entrevistas o grupos de discusión haciendo cuestionarios, entrevistas o grupos de discusión.
En función del grado de apertura, puede haber técnicas más prácticas y técnicas más instrumentales, Ortí diferencia entre técnicas, la observación que buscan medir la realidad, y prácticas, para la investigación que buscan el sentido de la realidad, puesto que mantiene la sujeción de las primeras a rígidos procedimientos formales.
Si bien es cierto que practicas son más abiertas que otras, no parece adecuado establecer tal oposición, tal corte entre unas y otras técnicas. La encuesta mediante cuestionario es una técnica mas instrumental y procedimental y menos abierta la entrevista o el grupo de discusión, pero también exige de un aprendizaje práctico para entenderla.
Cuanto más flexible sea una práctica, más posibilidades tiene de captar cambios de la realidad social y su sentido. Cuanto más cerrada, mayor será su capacidad de precisión. Así, las prácticas abiertas parecen adecuadas para momentos cambiantes de la sociedad, y las prácticas cerradas para situaciones estables.
3. 1 Prácticas de reducción: El contacto con la realidad social concreta constituye la definición del esfuerzo empírico. Ahora bien, la conciencia de que la observación ha de reducirse a un subconjunto de la tal realidad y que éste se define en el nivel teórico se encuentra en los principios de la sociología empírica.
Las técnicas realizan una labor de reducción de la realidad. Una reducción en su doble significado, reducen la realidad, son un arma para intentar vencer la realidad, y reducen la multidimensionalidad de la realidad a unas pocas dimensiones. Se establece una selección. Las encuestas censales reducen la sociedad a referencias como lugar de vivienda, edad, nivel de estudios, ocupación, etc. Excluyen actitudes, motivaciones, representaciones, sentimientos, opiniones y, en general, procesos. Las entrevistas abiertas reducen la sociedad a motivaciones y conversación, excluyendo la precisión del cuántos. Los grupos de discusión reducen la realidad social a dialogo, excluyendo parcialmente el disenso radical y la distribución de opiniones. La observación la reduce a comportamientos, espacios u objetos, excluyendo los deseos o las intenciones. El investigador ha de decidir previamente qué reducción es más oportuna; pero todas las técnicas reducen.
Las técnicas de investigación social, pueden reducir para aumentar. Es a lo que se refiere de Corteau cuando dice: “legibilidad de las relaciones funcionales entre elementos, y reproducción del modelo en aumentos y en relieves, tales son los dos principios operatorios de la técnica". Este aumento en la reducción puede llevar a, utilizando el concepto de Wright Mills: ver con gran detalle y precisión cuestiones socialmente irrelevantes.
La reducción de las técnicas se produce tanto en el contacto inmediato con la realidad social, como en el análisis. En el contacto con la realidad, la reducción se realiza al establecer objetivos. En el análisis, seleccionando relaciones entre los elementos. Si todo lo observado, diseccionado en variables, se relaciona con todo, se tiende a una hiperexplicación poco explicativa. Casi siempre, el análisis reduce las relaciones entre elementos a unas pocas, las explicables con sentido.
Como practicas reductoras, las técnicas funcionan como una red. Hay técnicas-redes muy reductoras, que solo dejan entrar, con gran precisión, las partículas más 4 pequeñas de realidad social, como algunas propiedades de los individuos. Es lo que ocurre con las encuestas. Después, estas partículas se amplían con las relaciones que establece el análisis. La reducción en la recolección de realidad social, se compensa con la ampliación en el análisis, como pone de relieve el uso de análisis estadístico multivariable. Otras técnicas-red son menos reductoras en el contacto con la realidad inmediata. Lo intentan coger todo, como ocurre con la observación participante, los estudios de comunidad o la investigación-acción participativa (IAP).
La escasa reducción en la recolección se compensa con la reducción, en la etapa analítica, a la descripción, como ocurre en la observación o a una especie de autoanálisis, como ocurre en la IAP. De aquí, que la mayor parte de estas prácticas se ocupen sobremanera del como del análisis y el quehacer del analista y menos del como recoger los datos.
Observar y controlar la reducción es una labor metodológica. En cuanto observación de la observación, la reflexión metodológica de la investigación también es una reducción de la reducción. El investigador de primer orden reducido a objeto de observación y, por lo tanto, realidad social observada. Al observar la reducción del primer observador se practica una reducción sobre este: tal vez se pueda ver lo que no ha visto el primer observador y se vea más; pero no se puede ver, en cuanto experiencia, todo lo ha visto, y, por lo tanto, se ve menos.
3. 2 Técnicas de la complejidad: La complejidad de lo social hace referencia a una definición ontológica de la realidad social. Por lo tanto, en cuanto a definición convierte lo social en lo sociológico. Lo complejo no es solo una manera de definir la realidad. También implica a la relación empírica, un reconocimiento más o menos formal de la complejidad, sería una simplificación. Reconocer la complejidad en lo social, lejos de promover la distancia del esfuerzo empírico, lo impulsa, pues: "Podemos decir que aquello que es complejo recupera, por una parte, al mundo empírico, la incertidumbre, la incapacidad de lograr la certeza, de formular una ley de concebir un orden absoluto. Y recupera, por otra parte, algo relacionado con la lógica, es decir; con la incapacidad de evitar contradicciones", dice Morin. Desde tal marco, la complejidad impulsa recursivamente el esfuerzo empírico: si nada puede darse por cierto, de una vez por todas, hay que seguir volviendo a la realidad.
La complejidad se convierte en sinónimo de multidimensionalidad de la realidad y de incompletud de la relación empírica. Ninguna observación puede completar la realidad. Siempre hay una reducción. El no agotamiento de la realidad impide el agotamiento del esfuerzo empírico.
La conciencia de multidimensionalidad incompletable de lo social, hace la observación de lo social se convierta en reflexión sobre la observación.
De cara a las técnicas y, sobre todo, al proceso de investigación en su conjunto supone precisamente eso, asumir la investigación como un proceso, un constante ir y venir en los procedimientos y las etapas. Pero también un constante ir y venir del investigador, poniendo los resultados, paradójicamente, en peramente estado de impermanencia, de parcialidad y relatividad.
3. 3 Técnicas de la complejidad: Sólo cabe hablar de técnicas de investigación en el contexto inmediato de una investigación. Las técnicas están para aportar información a la investigación. El 5 trabajo de las técnicas es subordinado. Instrumental, con respecto a otros fines, aunque no sean instrumentos. La investigación es el contexto situacional de las técnicas, a la que sirven de apoyo, como señala la siguiente declaración de Briones: "Otros procedimientos, a su vez, se aplican a tareas muy limitadas dentro del proceso social total de la investigación, como resulta ser el caso de recoger informaciones mediante preguntas, seleccionar muestras de un universo, etc.
Tales procedimientos específicos reciben el nombre de técnicas de investigación y actúan en apoyo de un método general en el intento de lograr conocimientos objetivos y verificables". Las técnicas aportan referencias de la experiencia. Especialmente de la referencia inmediata de relación con el otro.
Las referencias de la experiencia que aportan las técnicas pueden ser vicarias, como hace la observación documental, de textos o registros, o la encuesta a partir del encargo a unos encuestadores. En el primer tipo de observación, el carácter vicario se tiende a ocultar bajo la denominación de técnicas no intrusivas. También pueden ser referencias de la inmediata experiencia del observador en la relación con lo observado. Es lo que procuran habitualmente técnicas como la observación participante o, en menor grado, la entrevista abierta o el grupo de discusión, cuando el observador es el entrevistador el moderador, respectivamente.
Hay técnicas que ofrecen referencias discursivas, como la entrevista o el grupo de discusión. En el informe, se inscriben habitualmente como fragmentos discursivos. Entonces, se refiere la experiencia para generar la experiencia del habla del sujeto observado. Sin embargo, hay que tener en cuenta que es siempre el observador el que habla, incrustando el discurso ajeno en el discurso propio. Hay técnicas que ofrecen referencias de comportamiento, como la observación participante o el socioanálisis. Se inscriben descriptivamente en el informe. Se refiere la experiencia para generar la experiencia de repetición o de cambio de los observados. Hay que tener en cuenta que en toda descripción hay interpretación. Hay técnicas que ofrecen referencias numéricas: distribuciones, condensaciones o relaciones de dimensiones. Es el caso de las técnicas cuantitativas. En el informe, se inscriben en tablas.
La referencia a la experiencia y el trabajo empírico es la huella de la apertura del pensamiento al exterior. Sin esta apertura no parece posible la ciencia. Así, en Las reglas, dice Durkheim: "Tratar las fenómenos como cosas es tratarlos en calidad de datos que constituyen el punto de partida de la ciencia". Los datos, entendidos como esa huella de la experiencia, son el punto de partida de la ciencia. También, su punto de llegada en el informe.
3. 4 La construcción técnica de la experiencia: La experiencia, en el caso de la ciencia, no es algo que viene. Esté construido de forma procedimental. Construcción por la que las técnicas tienden a ser consideradas solo como procedimientos. Se toma una parte por el todo. El carácter procedimental de la experiencia de relación con la complejidad social es la base para la observación de la observación y, por lo tanto, para la refutación, constituyendo la lógica de la ciencia, como concreción de pensamiento crítico.
La experiencia de la observación empírica a la que se aplican las técnicas es una experiencia construida. Incluso en aquellas observaciones en las que supuestamente el observador pasa desapercibido, en denominadas observaciones no intrusivas. Las observaciones obstrusivas se construyen como no obstrusivas. Es el observador el que pone los soportes para la observación y, así, la construye.
6 La reflexión sobre lo social crea distorsión en lo social. De aquí que la reflexión producida por la observación, condensada modélicamente en las preguntas del investigador, por el cuestionamiento de una realidad reproducida y creada por la sociedad investigada, intente parecerse a la reflexión que se produciría sin haber mediado la presencia y preguntas del investigador. Como si el observador y la situación de observación fuesen capaces de desaparecer. Sin embargo, el observador está ahí para recoger los materiales producidos por la reflexión. Paradójica circunstancia que condena la necesaria construcción de la situación de investigación como reconstrucción de la realidad investigada a la condición de simulacro. Toda observación sociológica empírica tiene algo de experimento. De no ser conscientes de ello en el proceso de investigación, puede tomarse como realidad social, la reflexión originada a partir de la situación de investigación.
La desaparición de la situación de investigación es tendencial y no sale de la lógica del simulacro, estableciéndose diversas estrategias para alcanzarla: 1) Simulacro de la desaparición del investigador en la utilización de las encuestas formalizadas, como si fuese el cuestionario, el instrumento, el que preguntase y produjese los datos; 2) Simulacro de la desaparición de investigador e instrumentos de investigación en la observación participante; 3) Simulación de la desaparición de investigador e instrumentos de investigación en el análisis de textos y discursos; 4) Simulación parcial de la desaparición de investigador e instrumento de investigación cuando la discusión de grupo fluye sin intervención explicita del moderador.
Una de las estrategias de simulación de la desaparición de la situación de investigación consiste en lograr cierta analogía entre esta, que es siempre una situación formalmente procedimental, y las relaciones sociales en la situación habitual de actividad objeto de investigación.
3. 5 Las técnicas y los procedimientos: Las técnicas construyen la experiencia de una forma procedimental. Pero las técnicas no son el procedimiento, aunque contienen una parte procedimental.
La forma procedimental de la experiencia construida fundamenta la observación.
Es lo que hace estar seguros de la observación. Los procedimientos son dispositivos de seguridad de las prácticas, lo que les lleva convertirse en elementos de control: de autocontrol (distanciamiento) o de heterocontrol (metodológico).
Los procedimientos proceden del trabajo metodológico de abstracción de experiencias anteriores y constitución de normas para la actuación, Desde la abstracción de la práctica anterior, los procedimientos pueden terminar constituyéndose en modelo, que, cristalizado, en cuanto asumido por la comunidad científica, adquiere un carácter lógico. En cuanto naturalizados por la comunidad científica, casi todos sus procedimientos aparecen bajo el halo de lo lógico. Entonces, el procedimiento se convierte en norma.
Los procedimientos son los elementos a través de los cuales la observación se convierte en objetiva. Son, como los schémes que presenta Bourdieu, principios generadores y organizadores objetivamente coherentes funcionando en estado práctico como principio de selección a menudo impreciso aunque sistemático.
7 Los procedimientos tienen de lógico su carácter sistemático. Por ello, todas las técnicas tienen un carácter procedimental: hay un orden; generador de la observación que las ordena. Orden objetivado que facilita la economía de lo mecánico, el no tener que estar decidiendo a cada momento qué es lo que hay que hacer. Entonces, el principal problema que generan es que la rutina técnica puede imponerse a la observación.
Si los procedimientos se imponen a la técnica, ésta se rutiniza. La relación entre procedimientos lógicos y práctica es de subordinación de los primeros a la segunda. La técnica, en cuanto práctica, se recrea en función del objeto y la situación inmediata a la que se aplica. Lo contrario significa reducir el objeto a lo procedimental.
Hay técnicas que son más procedimentales que prácticas: los experimentos y la aplicación de tests en general. En la medida que lo procedimental se impone a la práctica, son técnicas que pueden adquirir una notable validez interna; pero consiguen poca validez externa. Es decir, son muy lógicas; pero con escasa proyección en la realidad. Hay técnicas que son prácticas con escasos elementos procedimentales: la observación participante o las entrevistas abiertas. No se puede hablar de ellas en términos de validez interna. Sin embargo, al insertar la observación en la realidad observada, se las supone una relevante validez externa.
4. Las técnicas y la teoría: La dependencia de las técnicas de la teoría es doble. Una dependencia externa: la teoría reduce la complejidad de lo social a un modelo. Una reducción que es previa a la que realiza la aplicación de la técnica. Una dependencia interna; la teoría también es la fuente que da sentido a la técnica, ya sea generándola, ya justificándola.
Hay técnicas de investigación social que derivan directamente de la teoría como el socioanalisis, la técnica de selección de muestras, para la realización de encuestas cuantitativas, o las aportaciones de la escuela inglesa de estadística a los análisis en las ciencias sociales. La mayor parte de técnicas de medida surgen posteriormente a la teoría, a lo que hay que añadir que se trata de teorías dicotómicas, que incluyen teorías de medida, algo poco habitual en la investigación social.
Hay técnicas que han requerido justificación teórica, después de haber estado funcionando. Casi siempre son técnicas que han derivado de prácticas en otros campos, la entrevista de la confesión, o de otras técnicas, como el grupo, en su versión de focus group, deriva de la entrevista. La justificación teórica de estas técnicas tiende, a su vez, a establecer modificaciones en los procedimientos de las mismas justificaciones que, en algunas técnicas, son objeto de los vaivenes de las propias modas teóricas. Las técnicas más abiertas en la práctica, son también las más abiertas a la recepción teórica.
Ahora bien, mantener la dependencia de las técnicas de la teoría lleva la contrapartida de la dependencia de la teoría de la investigación empírica, siguiendo la tesis central de Merton: "Mi tesis central -dice Merton- es que la investigación empírica va mucho más allá del papel pasivo de verificar y comprobar la teoría, hace más que confirmar o refutar hipótesis. La investigación juega un papel activo: realiza por Io menos cuatro funciones importantes que ayudan a dar forma al desarrollo de la teoría: inicia, formula de nuevo, desvía y clarifica la teoría". Aportaciones de la investigación empírica a la teoría, que, a su vez, se aportan a la concepción de la técnica, ya sea aplicándola sobre otra concepción de lo social, ya reformulando la propia técnica.
8 Las técnicas dependen de la teoría, pero también llevan a cabo las labores activas expuestas por Merton gracias a la producción de redundancia: las técnicas, como una especie de efecto eco, son los dispositivos para goncear redundancia en el nivel teórico.
Cuando tal redundancia no se produce, la teoría cambia de técnicas o éstas cambian la teoría.
5. Método y métodos: Desde Durkheim, la sociología de lengua francesa, prefiere hablar de método, en singular.
Se refiere al nexo básico y común de toda la práctica de le discipline. Se habla del método sociológico. La sociología de ámbito anglosajón tiende a preferir el uso del término métodos, como vías de acercamiento a la realidad social. Jiménez Blanco ofrece una distinción entre método y métodos: "El método en una ciencia diría el mundo de objetos a que se refiere esta [...] Por su parte, los métodos tratan de acercarnos de la manera más eficaz a las casas que se nos ofrecen [...] La determinación de este ofrecimiento es el quehacer del método; los procedimientos para conocer lo ofrecido serian los métodos”. El método es del nivel epistemológico: dice que reducir de la complejidad de la realidad. Los métodos aparecen del lado del nivel tecnológico.
La sociología ha caminado desde la institución del método hacia la variedad de métodos.
Por ello, se habla de "pluralidad metodológica", haciendo referencia a la inexistencia de un solo método en la disciplina. Con el concepto de "pluralidad metodológica", se subraya la presencia de distintas concepciones de la disciplina. Fruto de tal representación de la situación actual de la sociología, el método no existe. Entonces, los diversos métodos se relacionan, de forma separada, con los diversos métodos que resultan de la pluralidad de la disciplina.
El método, en singular, también ha tenido una concreción transdisciplinar. Es lo que ocurre cuando el método positivista se propone como única posibilidad de hacer ciencia. Sólo era ciencia la que utiliza el método positivista. Tras la crisis del positivismo como método unitario, se propone como alternativa un nuevo método unitario proveniente de la sociología. Es el método de la complejidad de Morín. La impronta sociológica se percibe en parte de esta propuesta, en cuanto así cabe concebir la idea de tarea histórica: "ayudar a pensar por uno mismo para responder al desafío de la complejidad de los problemas [...] Es una tarea histórica para cada uno y para todos”.
Con independencia de la fortuna en su concreción, la propuesta de Morín tiene la virtud de hacer pensar la investigación científica, de carácter empírico, en términos de práctica abierta y no de sucesión mecánica de pasos. Además, lo hace sin diferenciar entre ciencias naturales y ciencias sociales, Es más, la propuesta se establece como una especie de gran articulación multidisciplinar. Se trata, principalmente, de una actitud de apertura a la complejidad, de repliegue de lo científico a la incertidumbre y, sobre todo, de aceptación de la subjetividad en las circunstancias concretas de la investigación empírica. Una subjetividad que puede aceptarse como proyección de la articulación de la propia experiencia en el campo y en la disciplina, no siendo necesario plantearla en términos de individualidad.
9 6. Estrategias y tácticas: Estrategias y tácticas de la investigación se proyectan, respectivamente, sobre la posibilidad de elegir y la necesidad de actuar.
Los conceptos de estrategias y tácticas de la investigación dan una idea de ésta como un marco para decisiones posibles. La estrategia, que es de un nivel lógico superior y más abstracto que la táctica, puede resumirse en la decisión por un punto estratégico. La investigación no es la suma de procedimientos lógicos cerrados sino un proceso que articula sucesivas y, casi siempre, irreversibles decisiones. En la investigación empírica, la incertidumbre procede tanto del observador, como del observado y la observación.
La incertidumbre del observador va a intentar ser compensada con estrategias. Pero, en la decisión de estrategias, el investigador se la juega metodológicamente. La incertidumbre en la observación y sobre lo observado va a intentar ser compensada con tácticas: decisiones inmediatas cuando el observador está en juego, inserto en el proceso de observación. Posteriormente, la observación metodológica -observación de la observación- explicará o condenará las decisiones.
Michel de Certeau ha diferenciado entre estrategias, cuando se tiene sólo en cuenta los objetivos y no a los otros sujetos, y tácticas, cuando se dejan a un lado los objetivos finales para ocuparse de los otros en la acción.
Las estrategias relacionan con el exterior de la práctica, con el mundo, en términos de Habermas. Implica establecer la investigación desde un lugar desde el que se la puede ver en su conjunto y regirla según intereses particulares: conseguir los objetivos. Como señala Geertz, las estrategias circunscriben la situación de investigación. Las tácticas son interiores a la investigación. Su manifestación tiende a ofrecerse principalmente cuando la investigación se encuentra con los sujetos; pero también en acciones que constituyen un alejamiento de la relación con los otros, como ocurre con la aplicación de sistemas de codificación (ciframiento) y de medida. En las estrategias, el investigador ejerce su jurisdicción. En las tácticas, la investigación se abre a las circunstancias; pero está circunscrita a la situación marcada.
Al ser el lugar de su jurisdicción, el investigador es el responsable de las estrategias. Se establece un compromiso entre investigador y estrategias: “No existe un supercriterio que pueda detentar la superioridad única, omnimoda y omnipresente sobre los demás. Más bien hay que escoger y comprometerse con una estrategia de investigación de modo que nuestros recursos se ajusten a la situación concreta. En cualquier situación especifica, un método puede ser mejor o más práctico que los otros, pero no existe la superioridad general en todas las situaciones de ninguno”.
Un compromiso que lleva la asunción y, sobre todo, desarrollo de la estrategia a una situación de práctica irreversibilidad. Un compromiso que, como dice Kish, se hace sin supercriterios.
La estrategia ordena las distintas técnicas a utilizar en la investigación o, si es una sola técnica, sus distintos momentos. La estrategia ordena la investigación y lo social, al ordenar la concreción de las técnicas.
La aleatoriedad presente en las estrategias de la investigación es la de la oportunidad predecible: decidir, previamente, qué es más oportuno en cada momento. Se trata, en cada caso, de prever lo mejor posible, con la conciencia de la relativa dependencia a las circunstancias.
10 Las tácticas no pueden ordenarse de manera absoluta. A lo sumo, las tácticas alternativas frente a una táctica normal o habitual.
Las tácticas pertenecen a la lógica de la anticipación en la situación. Llevan al experto a adelantarse a los posibles sucesos, una vez que se está en la situación, que se está dentro de las circunstancias.
La denominada etnociencia, estudio etnográfico de las prácticas científicas ha puesto de manifiesto la importancia del margen para las tácticas y la tendencia a ocultar las mismas en la presentación del conjunto de la investigación. Las tácticas tienden a desaparecer del informe o el artículo, lo que no quiere decir que no estén presentes. Las tácticas, que encuentran su sentido en las estrategias, desbordan el meo carácter instrumental de las técnicas de investigación, pero marcan la decisión sobre las técnicas.
11 SEGUNDA PARTE: PRÁCTICAS CUALITATIVAS CAPITULO 2: La observación participante y visual.
1. Observar la realidad social: Observar el comportamiento de otra gente (incluso nuestro propio comportamiento es un fenómeno nada extraordinario. Aunque la observación puede entenderse como una operación que lleva a cabo la vista, lo cierto es que es posible observar la realidad a través del gusto, el tacto, el oído o cualquier otro medio que inventáramos para este propósito.
Esto es así porque la observación implica mucho más que mirar, ya que incluye una intención (teórica y/o práctica) por ver o conocer algo de nuestro interés. A diferencia de la mirada y la contemplación, el que observa se preocupa por focalizar su vista o cualquier otro sentido en aquello que le interesa y que le permite incrementar su conocimiento o experiencia. Es más, en el caso de la observación científica, la distancia se acrecienta por motivos que tiene que ver con la objetividad de las observaciones. Observar para la ciencia es algo más que focalizar la atención sobre lo que nos rodea. Es también una forma de operar respaldada por una teoría y un método acorde al sistema de la ciencia: una peculiaridad que se traduce en unas normas comunes de actuación para toda la comunidad científica, las mismas que deben guiar al observador con el fin de incrementar la validez y fiabilidad de los resultados obtenidos en sus observaciones.
A su vez, la observación científica es común a las diversas operaciones de observar la realidad a partir de un amplio abanico de técnicas y procedimientos. En este sentido, todas las técnicas de investigación son dispositivos o instrumentos para la observación científica. En la investigación social, la técnica de la encuesta es una técnica de observación como puede serlo el grupo de discusión, la entrevista abierta o la misma observación participante, los experimentos, etc.
La conocida división entre técnicas reactivas y no reactivas es una primera e importante diferenciación producto de las relaciones e influencias que entabla todo observador con el objeto observado. Las técnicas no reactivas tienen como objetivo minimizar le influencia que tiene la observación sobre el objeto observado, ya sea a través de ocultar le presencia del observador, los instrumentos de registro que se emplean o las mismas condiciones que rodean al hecho de observar con una intención que esta fuera de la situación observada. Ahora bien, la posibilidad de utilizar técnicas no reactivas es una cuestión que debe someterse a lo que se pretende o se puede observar, y que no siempre es una tarea fácil ni asequible. La observación del objeto tal cual es una labor que de partida cuenta con la dificultad de la misma observación. Más aun, en el caso de la investigación social, el objeto observado, el comportamiento humano, no es equiparable a los objetos que observan las ciencias naturales. El hombre es especialmente sensible (y reacciona) a la relación con el observador.
En el lado opuesto de las técnicas de observación positivistas donde todavía se mantiene la idea de una separación (exteriorización) entre observador u observado, encontramos un conjunto de técnicas que abogan por lo contrario. Se trata de técnicas que trabajan con un enfoque cualitativo donde la aproximación y profundización (interiorización) en el objeto 12 observado es la mejor garantía para llegar a su conocimiento. Esta nueva división separa las técnicas por su nivel de participación y proximidad con lo observado, estableciendo una nueva distinción entre observación no participante y participante. Sobre la primera, la observación externa o no participante, el observador trata de evitar formar parte del objeto producto de su observación. De ahí la necesidad de no participar en los procesos del campo observado y, a la vez, posibilitar una observación mas sistemática y ordenada.
Es evidente que un tipo de observación no participante puede ser oportuna, por necesaria, en ciertas actividades sociales que impiden la proximidad para preservar la intimidad de lo que sucede. En cualquier caso, el principal inconveniente de la no participación es que interfiere claramente la situación natural observada y terminaría por modificar los comportamientos (reactividad) y la validez de los resultados alcanzados. Por este motivo, la observación participante trata de cubrir un conjunto de acciones técnicas donde el observador se sitúa entre los observados, participa con ellos de su medio y se transforma en uno más con la finalidad de conocer sus comportamientos en unas condiciones naturales similares a las existentes en caso de no ser observados.
2. La observación participante: ¿Qué es la observación participante? Sin duda alguna se trata de un tipo observación que algunos autores no dudan en calificar como una estrategia a través de la cual 1) el investigador se adentra directamente, 2) durante un periodo de tiempo relativamente largo, en un grupo social determinado 3) tomado en su ambiente natural y 4) estableciendo una relación de interacción personal con sus miembros 5) con el fin de descubrir sus acciones y comprender sus motivaciones mediante un proceso de identificación. Otros como Krotz consideran la observación participante como el método preferente que caracteriza a la antropología: "[...] El mismo procedimiento en la producción de conocimientos dice algo sobre la realidad por conocer; entonces me parece que el trabajo de campo bien puede ser considerado como método de la antropología. Su esencia consiste en la exposición personal y directa de las investigadores a la alteridad sociocultural, justamente porque la pregunta por la diferencia entre culturas y las grupos sociales es la pregunta original de la antropología", Es más, desde un punto de vista práctico, la observación participante es considerada en muchas ocasiones como un conjunto de técnicas diversas con identidad propia como puede ser la entrevista en profundidad, el uso de documentos, las historias de vida, etc.
Entonces, ¿Qué es la observación participante? Una técnica muy particular, posiblemente la más compleja y ambigua que podamos encontrar en el desarrollo de las ciencias sociales. No es extraño, por tanto, la amplitud de miras a la hora de definir y concretar una técnica como la que nos ocupa. Sin embargo, algo de común queda para todos los casos que definen la observación participante, y es que se trata, como su propio nombre indica, de una manera de participar en la observación del otro (comunidad o grupo) desde dentro: a través de su visión de las cosas. Entendida así, la observación participante puede relacionarse y no confundirse con otras técnicas de observación.
En este sentido es necesario recalcar que es la visión, y no solo la vivencia común, el punto de encuentro, de intersección entre el investigador y el objeto de estudio. Se enfatiza este matiz porque es frecuente plantear la observación participante exclusivamente como una participación en la vida de los objetos estudiados con la pretensión de vivir (incluso sentir y pensar) como ellos. Efectivamente, la observación que participa del fenómeno estudiado tiene unas pretensiones mucho más modestas y realistas 13 que hacer valer una declaración de principios tan extrema. Es más, si se considera a la antropología como la disciplina donde surge y se desarrolla la técnica de la observación participante, una primera y fundamental reacción a tener en cuenta fue la falta de objetividad e incoherencias de aquellas observaciones que proporcionaban personas ajenas a la empresa científica y antropológica. De aquella "lejanía", del objeto observado y del observador científico surge como reacción imperiosa la necesidad de la proximidad y la participación, no solo física, sino también emocional e intelectual.
Esta participación por proximidad en lo extraño y lejano no tardo, por tanto, en traducirse en convivencia y más tarde en identificación a partir de la cual observar la cultura o comunidad objeto de estudio. Ahora bien, este énfasis en la identificación con "el otro", llegando incluso a creer ser “otro" no podía dar como resultado más que una técnica de observación participativa a nivel de los hechos que esa cultura o comunidad manifestaba, De ahí una técnica de observación participante que tiene por objeto la recolección y el registro directo de todo aquello que la gente hace o piensa sobre sus propias acciones, sus creencias y sus ideas. Las primeras formalizaciones que Malinowski (1975) de la técnica, responde a este principio positivista en el que la proximidad y equivalencia del observador con lo observado, desemboca en la simple observación de los hechos registrados.
2. 1 Identificación vs reflexión en la observación participante: gradientes y campos de aplicación: Si somos capaces de observar (interpretar) el punto de vista que tienen los observados, la observación participante deja de ser una descripción superficial, donde se presenta directamente lo que "ve" el observador, para convertirse en una descripción densa donde las observaciones se enriquecen con el significado y la interpretación. Ahora bien, este enriquecimiento es parte de las posibilidades que encierra la misma técnica, ya que la interacción que se establece entre observador y realidad observada requiere de la reflexión. Por un lado, serán las propias reacciones e impresionas del investigador frente a la observación lo que permita enriquecerla; por otro, serán las reflexiones de los observados lo que informe sobre sus acciones y los contextos de actuación.
Esta participación especular adquiere diversos grados de proximidad (identificación) y de reflexión en función de la relación que establece el observador con la observación producida.
La autoobservación ocupa el lugar donde se concentra al mismo tiempo la mayor proximidad y reflexividad, ya que el sujeto observador se convierte en propio objeto de observación. En el cuadrante opuesto esté la observación pasiva o periférica donde demasiada implicación supone perder el punto o lugar de referencia externo (y estable) desde donde se inicia la observación. Si la 14 observación pasiva o periférica mantiene una proximidad distante, la activa es presumiblemente la que intenta con mayor esfuerzo abandonar un punto de referencia externo para incorporar un rol y desempeñar un status acorde con lo observado.
Por último, y frente a la observación activa en encuentra un tipo de observación participante que incluye lo observado como dispositivo con capacidad para adquirir la cualidad de agente observador. Esta categoría, la más novedosa y la que abre importantes expectativas metodológicas para la técnica, reflexiona y confía en observar la reflexión de los sujetos observados para soslayar el problema de la participación como identificación.
En definitiva, tanto proximidad (identificación) como reflexión contribuyen a mostrar el amplio espectro en el que se mueve la observación participante: los campos de aplicación y desarrollo. En términos generales, la observación participante puede utilizarse para conocer desde dentro (internamente) la visión de los grupos humanos.
Jorgesen establece en concreto cuatro campos de aplicación: 1. Cuando el fenómeno a observar es totalmente nuevo o se desconoce en gran medida (Por ejemplo, movimientos sociales espontáneos como manifestaciones, asambleas, huelgas, etc.).
2. Cuando un fenómeno muestra diferencias importantes entre lo que manifiesta internamente y lo que necesariamente manifiesta externamente (grupos sindicales, partidos políticos, organizaciones de todo tipo).
3. Cuando el fenómeno se considera intimo o privado, desarrollándose fuera de la mirada de extraños o personas ajenas a la actividad objeto de observación (relación médico paciente, vida familiar, rituales religiosos, etc.).
4. Cuando el fenómeno se oculta a las miradas de los extraños o personas ajenas al grupo en cuestión (grupos con comportamientos delictivos o comportamientos desviados).
En términos generales, la observación participante ha tenido y tiene una doble aplicación en el ámbito de las ciencias sociales. Por un lado, este tipo de observación ha ido dirigida al conocimiento de lo diverso y diferente. El centro de este interés lo ha marcado principalmente la antropología y la etnografía, centrando su atención en el conocimiento de otras comunidades, otros grupos sociales y sus respectivas culturas.
Lo diverso y diferente ha dado lugar a aplicaciones muy centradas en la identificación del observador con lo observado, generando “macro-observaciones" donde el observador amplia y abre su mirada a todo tipo de actividad e información que pudiera serle de utilidad y contribuir así a comprender mejor la realidad observada. Sin embargo, esta aplicación de la observación macro ha sido complementada por aplicaciones micro donde la observación se centra en un conocimiento de lo latente.
De la mano de la etnometodología, y de la importancia que cobra una observación apuntalada por la reflexión, la observación participante ha ido descubriendo la posibilidad de observar (se) también lo idéntico e implícito de un mundo cotidiano que por próximo no es mejor conocido ni cercano.
15 3. El diseño de la observación participante: Qué se debe observar, como acceder a dichas observaciones, como registrarlas y analizarlas. Estos interrogantes perfilan y llevan a concretar la manera de abordar y plantear la observación participante desde un punto de vista estratégico. Evidentemente el observador no puede observarlo todo y en todo momento. Esta limitación natural impone plantearse la observación como una acotación y a la vez como una limitación que pone en peligro el potencial heurístico de la técnica y su finalidad teórica. Desde este punto de vista, la observación participante tiene una finalidad común que es la de acceder a la visión de los otros desde dentro. Es decir, el objeto de atención del observador no puede ser otro que las imágenes resultantes de dicha visión, ya sea adoptando la visión del otro o reflexionado las imágenes objeto de ésta. Por imágenes hay que entender toda representación concreta destinada a la expresión de una idea y percibida preferentemente por la vista. A partir de las imágenes, el investigador puede hacer dos tipos de observaciones: — Una primera dedicada a describir imágenes, centrándose en las características visibles y extremas del ambiente estudiado. En esta categoría se incluye todo tipo de contextos, físicos y sociales donde el investigador muestra con detalle los lugares donde se desarrolla los acontecimientos, la cuestiones organizativas y de representación de las escenas, la historia del lugar donde acontece, etc.
— Una segunda dedicada al proceso de producción de las imágenes descritas, donde lo importante son las interacciones formales e informales que tienen lugar mientras observamos, dentro y fuera de la instituciones u organizaciones, así como las interpretaciones que manifiestan los sujetos protagonistas (incluido el investigador): es decir, la explicación o referencia a lo que dichas imágenes ofrecen al investigador, y que tienen para éste un importante valor expresivo y representativo de la propia visión del mundo que tienen los observados.
Este cumulo de observaciones serán registradas debidamente con el fin de ser recuperadas posteriormente y a voluntad del investigador, ya sea para su consulta o análisis posterior. Para ello, el cuaderno de campo es la herramienta que mejor se adapta al registro de información en la observación participante. Se trata de una especie de diario o libro de abordo donde el investigador anota sistemáticamente las diversas observaciones con el fin de no olvidar ningún detalle de interés.
En cuanto a la manera más natural (no reactiva) de acceder a los escenarios e información objeto de las observaciones, la diferenciación principal viene determinada por la "puerta de entrada" y los "lugares preferentes para la observación". Tanto la observación de lo diverso como de lo latente ofrecen al investigador diversos grados de protección o resistencia para la observación. Estos inconvenientes pueden concretarse en una negativa a la observación o en su defecto en una reacción artificiosa y falsa de los comportamientos o informaciones recabadas.
En algunos casos, y siempre que sea posible, se pueden hacer observaciones sin declarar las intenciones del observador. Sin embargo, estés oportunidades son en muchos casos improcedentes por razones éticas u organizativas. Por este motivo, tanto "porteros" como "informantes" son clave en la observación participante. Los primeros (porteros) porque permiten legitimar al observador ante el grupo o comunidad a la vez que le introducen en la 16 escena común objeto de sus observaciones. Los segundos (informantes) porque permiten al investigador situarse de la mejor manera para la observación, ofreciendo a éste interpretaciones sobre los escenarios más convenientes o sobre el significado de las imágenes observadas. Tanto porteros como informantes son personas que forman parte de la comunidad o grupo objeto de las observaciones. Esto significa que su papel o estatus en el grupo o comunidad es ante todo una mediación que facilita el trabajo del observador a la vez que lo complica, ya que imprime una manera particular de ver las cosas y filtrar las imágenes objeto de observación. Es por ello que conviene conocer el vínculo que une a esa persona con su grupo o comunidad respectiva.
Por último, el análisis de las observaciones es una parte especialmente compleja y delicada en la observación participante, no sólo por la importante acumulación de información, sino porque no hay unas pautas muy definidas a partir de las cuales mostrar el proceso analítico. Cualquier observación participante, por limitada que sea, produce un material que en sí mismo es ya un reto para la labor de ordenar y categorizar contenidos, Al margen de estas dificultades, el análisis de las observaciones tiene como finalidad destacar norma a partir de un conjunto diverso de observaciones. En este sentido, analizar significa en este caso discernir y poner de manifiesto las imágenes más pertinentes y compartidas por el grupo o comunidad objeto de estudio. De ahí la necesidad de analizar contrastando información una y otra vez, dilucidando y prescindiendo de aquella que contenga un carácter marcadamente singular o exótico y que no esté en consonancia con los valores y creencias del grupo, etc.
4. El uso de la observación visual en la observación participante: Su papel en la investigación social no esté claramente establecido ni reconocido por una comunidad científica que sigue viendo en las imágenes un problema metodológico añadido a los ya recurrentes en cualquier investigación social.
En primer lugar, la investigación basada en imágenes visuales tiene un cometido cada vez más importante para la observación participante. No hace falta insistir en el papel que tiene la imagen como un completo y exhaustivo medio de registro donde se fija una gran cantidad de información en un espacio relativamente reducido y de fácil manejo. Sin embargo, las ventajas que adquiere la imagen por formato de registro no se corresponde con las que puede ofrecen como instrumento o medio de observación. Especialmente con el desarrollo de las nuevas tecnologías, la imagen; visual ha cobrado un protagonismo que va mas allá de un uso particular o minoritario.
Ahora bien, el uso que ha dado la investigación social a la imagen es todavía insuficiente y muy minoritario. Aunque la fotografía ha estado prácticamente desde el principio de la institucionalización de la antropología y la sociología, su empleo ha sido mayoritariamente ilustrativo: como "completo decorativo" de las verdaderas observaciones realizadas a través de números o palabras. En este sentido, la imagen visual ha tenido desde el principio un trato secundario relacionado con la presencia de información poco fiable. A pesar de su posible interés como documento, la producción de la imagen visual entraña una chirriante presencia del observador frente a la realidad observada, lo que supone tener en cuenta un mayor riesgo de comportamientos reactivos (tanto por parte del observador como por los observados).
Sin embargo, quisiera señalarse aquí que la imagen visual, tomada como fuente o medio de observación, trae tantos problemas al observador como opciones para la investigación.
17 Es decir, lo que parece un inconveniente para el observador que aspira a una observación lo más natural y próxima a lo observado, se convierte en una fuente de reflexión y conocimiento para penetrar en la observación y entender el punto de vista ajeno o extraño.
Efectivamente, les imágenes visuales admiten muy diversas miradas e interpretaciones, lo que supone poner en cuestión al investigador y sus presupuestos (visiones particulares) a la hora de hacer observación participante. Se podría decir que la misma ambigüedad de la imagen es también su virtud, especialmente para una observación que busca la comprensión de las acciones observadas a partir de la interpretación que hacen los otros y del lugar que ocupa el observador en dicha estructura relacional.
Un primer uso viene marcado por un observador que produce imágenes en exclusiva para su propio reconocimiento o interpretación. Por un lado, tenemos observaciones autobiográficas donde el sujeto observador reconoce (reconstruye) al hilo de las imágenes que considera más significativas, los contextos y circunstancias sociales objeto de su observación. Por otro lado, las imágenes elaboradas son utilizadas por el observador con el fin de reenviarlas a observadores ajenos para su interpretación.
Se trata de un uso instrumental dirigido a observar los códigos sociales en los que se basan los distintos grupos o posiciones sociales para interpretar y definir normativamente la realidad que les rodea.
Un segundo uso parte de la utilización de imágenes elaboradas por los mismos sujetos observados, sometidas éstas a las interpretaciones de un observador cualificado y/o de los mismos sujetos que las elaboraron. En el primer caso, la imagen es utilizada con una finalidad re-ordenadora a partir de la cual observar amplias estructuras o sistemas determinantes de lo que conocemos o interpretamos.
De manera similar, las imágenes también pueden ser sometidas a la interpretación de los mismos sujetos que las produjeron. En este caso, la finalidad de la imagen ces doblemente normativa, mostrando la conveniencia y la convención social que trae consigo el uso e interpretación de las imágenes elaboradas.
Por último, existe también la posibilidad de utilizar imágenes elaboradas por el observador en conjunto y/o a conveniencia de los observados, de manera que el producto resultante puede ser interpretado por el observador para intentar mostrar aspectos relevantes o significativos que parecen afectar la vida o existencia de los sujetos. Por el contrario, la posibilidad de ceder la parte de producción de imágenes a los sujetos observados para que reflejen (interpreten) las conveniencias o necesidades informativas del observador, es una práctica de corte experimental orientada a confrontar y tensionar distintos modos de percepción y posiciones entre observadores.
Como se puede constatar, estos usos de las imágenes visuales, como la misma utilidad que se da a la observación participante, discurre entre la máxima participación de la imagen autobiográfica a la máxima reflexión de la imagen experimental.
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