DP libro, Lección 16 y 17 resumen (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención - 2º curso
Asignatura Dret Penal Exempció Responsabilitat
Profesor M.L.
Año del apunte 2015
Páginas 5
Fecha de subida 31/03/2015
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Lección 16: Ausencia antijuricidad. Legítima defensa de I. Ausencia de antijuricidad: Consideradas nociones generales Para la presencia de un delito es preciso que haya comportamiento humano en una conducta prevista en el CP. Pero ello no es suficiente, ya que puede que el comportamiento esté justificado por la concurrencia de una causa de justificación. Hay dos posturas diferentes: - La posición tradicional: La exclusión de la antijuricidad no implica la desaparición de la tipicidad y, por consiguiente, cabe hablar de la conducta típica justificada.
- La teoría de los elementos negativos del tipo: Considera que las causas de justificación eliminan la tipicidad.
El fundamento material de las causas de justificación en sentido estricto puede verse en una situación de conflicto, que se produce en el momento de la conducta (ex ante) y que ha de confirmarse ex post. Estas causas de justificación excluyen el desvalor global de la conducta y el desvalor global del resultado.
Cuando tiene lugar la exclusión del injusto por suposición errónea invencible no desaparece el desvalor global del resultado, sino sólo el de la conducta. Las causas de exclusión del injusto nunca eliminan la agresión al bien jurídico, sino que sólo determinan que el Derecho deje de desvalorar globalmente dicha agresión.
El tratamiento que propone nuestro Derecho para los casos de desconocimiento de los presupuestos objetivos de una causa de justificación es la eximente incompleta. El hecho no está justificado en cuanto concurre el desvalor de la acción propio de su peligrosidad (peligro de una situación objetivamente indeseable), pero debería atenuarse la pena por faltar el desvalor global del resultado. Este eximente conduce a la atenuación de la pena en uno o dos grados por debajo de la pena señalada por la ley, lo que supone una disminución de la pena mayor que la de las atenuantes ordinarias.
Quien se ha defendido legítimamente no tiene obligación de indemnizar civilmente al agresor lesionado.
II. La legítima defensa La primera de las causas de justificación previstas por el CP es la de la legítima defensa. Ésta puede ser individual o colectiva. En el CP el principio individual se manifiesta en el hecho de que sólo se permite la defensa de bienes individuales, mientras que no la de bienes colectivos (por ejemplo, no es lícito defender la seguridad interior del Estado o la Administración de justicia: sólo cabe la defensa de la propia persona o derechos, o los de un pariente o tercera persona).
Si el agresor y el defensor no se hallan en una posición igualmente válida frente al orden jurídico, mientras que el agresor niega el Derecho, el defensor lo afirma. Siendo así, el Derecho se inclina a favor del defensor. Por tanto, la legítima defensa encuentra su razón de ser en la defensa del Derecho en el marco de los bienes jurídicos individuales.
A pesar de ello, la legítima defensa tiene restricciones. No será posible la legítima defensa cuando en que la lesión al bien del agresor sea mayor a la del bien defendido (casos de extrema desproporción) ni cuando el ataque procede de sujetes a quienes no puede imputarse personalmente el hecho (niños, enfermos…). En estos supuestos el atacado debe evitar o rehuir la agresión.
Requisitos La legítima defensa requiere obrar en defensa de una persona o derechos concurriendo agresión ilegítima (requisito primero) y necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla (requisito segundo). Es necesario que la agresión no haya sido provocada por el defensor (requisito tercero).
A) Agresión ilegítima actual La agresión tiene que ser física, esto no quiere decir que tiene que ser material, que también, sino que también que sea una acción contraria a Derecho. Para que exista una agresión no es necesario que se llegue a la consumación de una lesión. Basta el inidóneo de tal lesión.
También ha de concurrir voluntariedad para que la acción sea considerada agresión.
El término ilegítima quiere decir que la agresión debe ser antijurídica. No cabra legítima defensa frente a una agresión en caso fortuito, pues tal agresión no será antijurídica.
Es necesario que ya haya o todavía haya la posibilidad de defensa, que sea posible evitar la lesión de un bien jurídico amenazado. Ello exige que la agresión suponga ya un peligro próximo y que dicho peligro no haya desaparecido al convertirse en lesión consumada y agotada.
Cabe destacar que, en un caso en el que se acepta una pelea por las dos partes, no habrá lugar para la legítima defensa.
B) Defensa necesaria Según la ley, no consiente más límite que el del que se trate de la persona o derechos de alguien. No cabe la defensa de bienes suprapersonales, como por ejemplo, el orden público.
El CP exige que haya necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión. Es precisa tanto la necesidad de defenderse de alguna forma (necesidad abstracta de la defensa), como la necesidad del medio defensivo concretamente empleado (necesidad de la concreta defensa).
Es necesario distinguir entre el exceso extensivo del intensivo puesto que el primero excluye tanto la legítima defensa completa como la eximente incompleta, mientras que el segundo permite la eximente incompleta. El exceso extensivo es cuando la defensa se prolonga durante más tiempo del que dura la actualidad de la agresión. El intensivo es cuando la defensa podría y debería adoptar una intensidad lesiva menor.
El desconocimiento de la situación de defensa haría más aplicable la eximente incompleta.
C) La falta de provocación suficiente Para que la provocación excluya la legítima defensa debe hacer justa la reacción, es decir, tiene que constituir una verdadera agresión ilegítima que justifique como defensa necesaria la reacción del provocado.
Otra solución sería considerar “provocación suficiente” únicamente la provocación intencional, aquélla que se produce por el sujeto con la intención de determinar la agresión por parte del provocado con objeto de poder lesionarle a través de la defensa.
La legítima defensa putativa La legítima defensa putativa concurre cuando el sujeto cree erróneamente que concurren los presupuestos objetivos de la legítima defensa.
Por ejemplo: Tras haber tenido una violenta discusión en un bar, A cree que quien se acerca corriendo hacia él en una calle oscura es un adversario (B) que quiere agredirle.
A dispara antes de que pueda advertir que quien corría y es herido ni era B, ni pretendía atacar a nadie.
El TS hace distinción entre defensa putativa y exceso putativo en la defensa. La primera supondría una suposición errónea de todos los requisitos del eximente, mientras que es segundo concurriría cuando la errónea creencia recayese sólo sobre la necesidad de la defensa.
El tratamiento que merece la legítima defensa putativa es el propio de todo error sobre los presupuestos típicos de una causa de justificación. En España, la doctrina tradicional sigue la teoría del dolo. Si el error es invencible no concurre ni dolo ni imprudencia, y si es vencible concurre imprudencia.
La jurisprudencia considera que en la legítima defensa putativa concurre error de tipo. Según esto habrá que acudir al número 1 del art. 14 CP.
Del supuesto de error sobre los presupuestos objetivos de la legítima defensa debe distinguirse el error sobre los límites jurídicos de la eximente.
Por ejemplo: El agredido cree que puede proseguir la “defensa” una vez tiene desarmado e indefenso al agresor. Se trata aquí de un error de prohibición que sigue leyes distintas al error de tipo.
Lección 17: Estado de necesidad La segunda causa de justificación que se prevé en el CP es la de el estado de necesidad.
El art. 20.5 declara que está exento de responsabilidad criminal el que, en estado de necesidad, para evitar un mal propio o ajeno, lesione un bien jurídico de otra persona o infringe un deber.
Estado de necesidadEstado de peligro actual para legítimos intereses que únicamente puede conjurarse mediante la lesión de los intereses legítimos de otra persona y que no da lugar a legítima defensa ni al ejercicio de un deber.
A) Estado de necesidad, legítima defensa y cumplimiento de un deber En la legítima defensa se permite reaccionar frente a una persona que agrede antijurídicamente; en el estado de necesidad se permite lesionar intereses de una persona que no realiza ninguna agresión ilegítima.
En la legítima defensa, mientras que el agresor infringe el Derecho, el defensor se halla en una situación legítima respecto a su agresor. En cambio, en el estado de necesidad entran en conflicto sujetos que se hallan en la misma posición frente al Derecho: ninguno de ellos es aquí injusto agresor. Mientras que es legítima toda defensa necesaria para repeler la agresión ilegítima (salvo en los casos de extrema desproporción y siempre que no medie provocación previa suficiente por parte del que se defiende), el estado de necesidad sólo justifica cuando el mal causado no es mayor que el que se trata de evitar pues, debe respetarse el principio de proporcionalidad de los intereses en conflicto. A igualdad de legitimidad en las situaciones de los sujetos, lo que decide el conflicto es la importancia de los intereses en juego.
Cuando recae sobre un infractor del Derecho, el ejercicio de un deber permite, si es necesario, lesionar intereses de aquél en sí más importantes que los que se defiendan (principio de necesidad), pero sólo en la media en que la lesión guarde proporcionalidad con la gravedad de la infracción (principio de proporcionalidad).
B) Estado de necesidad y colisión de deberes Se dice que concurre una colisión de deberes cuando para cumplir un deber es preciso infringir otro. Lo peculiar en la colisión de deberes es que en ella el sujeto debe actuar u omitir, a diferencia de los que sucede en los demás casos de estado de necesidad, en los cuales se permite al agente a efectuar la lesión de un bien jurídico.
Por ejemplo, hay colisión de deberes cuando el médico sólo dispone de un pulmón artificial y se encuentra ante dos enfermos que lo precisan y a los cuales tiene el deber de auxiliar. En cambio, cuando alguien causa unos daños en la propiedad ajena como único modo de salvar su vida, actúa en un estado de necesidad que le permite hacerlo pero que no le obliga a ello.
II. Fundamento y clases El estado de necesidad ha ofrecido 3 teorías: - La teoría de la adecuidad: La acción realizada en estado de necesidad no es conforme a Derecho, no es jurídicamente correcta, pero que no puede castigarse por razones de equidad.
Se tiene en cuenta la situación de coacción psicológica en que actúa el sujeto.
- La teoría de la colisión: El fundamento del estado de necesidad radica en el mayor valor objetivo que para el Derecho tienen los intereses salvados en comparación con los intereses que se sacrifican. En caso de colisión, debe considerarse correcta, justificada y no sólo disculpada personalmente al autor, la acción que salva el interés más importante. Ello independientemente de que el sujeto actúe o no bajo el influjo de una coacción psicológica.
- La teoría de la diferenciación: Entiende que el criterio del conflicto psicológico señalado por la teoría de la adecuidad y al principio del interés predominante destacado por la teoría de la colisión deben utilizarse para explicar dos grupos de casos diferentes de estado de necesidad.
 Casos en que se lesiona un interés esencialmente inferior al que se salva. Concurre entonces un estado de necesidad justificante.
 Casos en que el interés lesionado no es esencialmente inferior al que se salva, o incluso es igual o superior a éste. Concurre un estado de necesidad exculpante.
III. Elementos 1. El estado de necesidad Para que exista un estado de necesidad tiene que concurrir ante todo un peligro de un mal propio o ajeno. Cabe distinguir tres aspectos: el peligro, que ha de ser inminente y actual, que dicho peligro sea de un mal, que este mal sea propio o ajeno.
En la legítima defensa, en el cumplimiento de un deber. En el estado de necesidad entre males esencialmente desiguales, el “mal causado” siempre deberá considerarse menor que el que se trata de evitar. Por eso, no cabe oponer frente a dichas eximentes el estado de necesidad. En cambio, en el estado de necesidad de males iguales cualquiera de ambos amenazados puede lesionar al otro porque el mal que cause no será mayor que el que evitará.
Cuando el mal que amenaza es ajeno aparece la figura del auxilio necesario y se plantea la posibilidad de la colisión de deberes. El auxilio necesario se da cuando alguien resuelve una situación de necesidad de otra persona lesionando un bien jurídico ajeno.
No parecen imaginables casos de conflictos de deberes en que uno de ellos tiende a evitar un “mal propio”, sino sólo la facultad de hacerlo en estado de necesidad. Pero ¿cuál es el alcance exacto de “mal ajeno”? Puede entenderse como “mal de otra persona”, “mal no propio”.
2. Necesidad de lesionar un bien jurídico de otra persona o de infringir un deber Para que concurra un estado de necesidad es preciso que no haya un modo menos lesivo de evitar el mal que amenaza. Es decir, la acción realizada debe constituir el único medio para evitar el mal, pero ello debe entenderse en el sentido expresado de que sea el medio menos lesivo, porque evidentemente el estado de necesidad no dejará de eximir por el hecho de que existan otros medios más lesivos.
Es necesario distinguir entre necesidad abstracta y necesidad concreta. La primera faltará si no hay necesidad de ninguna acción salvadora, y la segunda si existe dicha necesidad pero podía haberse empleado un medio menos lesivo. La estimación de la eximente incompleta no cabrá si falta la necesidad abstracta, pero deberá considerarse si sólo falta la necesidad concreta.
No es preciso que el estado de necesidad constituya el único motivo del hecho, sino que puede coexistir con otras motivaciones, incluso ilegítimas. También, que tampoco es necesario que suponga un conflicto psicológico que prive al autor de una decisión fría.
3. Que la situación de necesidad no haya sido provocada intencionalmente por el sujeto La ley requiere que sea el sujeto el que no haya provocado intencionadamente la situación de necesidad.
4. Que el necesitado no tenga, por su oficio o cargo, obligación de sacrificarse Determinadas profesiones o cargos conllevan un especial debe de soportar ciertos riesgos.
Quien no ha de tener el deber de sacrificio es el necesitado.
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