Lectura 1. La aportación al pensamiento psicológico de Descartes, Locke y Kant (2016)

Resumen Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Psicología - 1º curso
Asignatura Historia de la Psicología
Año del apunte 2016
Páginas 4
Fecha de subida 11/08/2017
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Historia de la Psicología Oliwia Ciurlej LECTURA 1 LA APORTACIÓN AL PENSAMIENTO PSICOLÓGICO DE DESCARTES, LOCKE Y KANT 1. Introducción. La Reforma Protestante empezó el 1517, cuando Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la Catedral de Wittenberg. El texto en cuestión consistía de un listado de 95 razones de porqué se deberían eliminar las indulgencias (“eliminación” de las penas debidas por los pecados por parte de la Iglesia Católica). Con la Reforma, apareció la Contrarreforma y, así, numerosos conflictos entre los dos bandos. El hecho tuvo lugar durante la época del Renacimiento (siglo XV-XVI), durante la cual también tomaron lugar la Guerra de los Cien Años, la Guerra de los Treinta Años y la Peste Negra (inicio: 1348).
Junto al hambre y diversas enfermedades, el cúmulo de estos elementos tuvo un efecto devastador en el ámbito psicológico de las personas. Apareció una obsesión por la muerte, dando lugar a meriendas bajo los cadáveres putrefactos de los ahorcados y a la persecución de judíos y brujas (como chivos expiatorios 1).
Hasta el siglo XVII el mundo era visto como un plan organizado por Dios, lo cual le daba un cierto aire de misterio. Tras el Renacimiento, pero, esta visión empezó a cambiar a causa del escepticismo y el avance científico. Así también nació la idea de una aproximación mecánica de los humanos y animales, sujetos a la ley natural. La verdadera revolución científica tuvo lugar a partir de la publicación de La revolución de las órbitas celestes de Nicolás Copérnico (1543), donde explicaba su teoría heliocéntrica. La teoría fue fomentada por Johann Kepler y por Isaac Newton (1687). Así, el universo dejó de ser percibido como algo vivo, y se observó desde un punto de vista más científico y mecánico. Esto implicó que dejó de tener una finalidad como en las teorías más antiguas.
2. El pensamiento de René Descartes (1596-1650). Descartes inició la revolución intelectual del siglo XVII con su cuestionamiento. Su objetivo fue el de demostrar que el mundo físico puede ser descrito matemáticamente, sin tener que acudir al conocimiento sensitivo (ya que este nos puede engañar). Quería fundar una filosofía unificadora, con una raíz metafísica, el tronco constituido por la física y las ciencias específicas (medicina, mecánica y moral) como ramas. Así, trazó 4 reglas para obtener la verdad: 1) No aceptar nada como verdadero, a no ser que sea evidente.
2) Dividir cada dificultad para solucionarla por pasos.
3) Seguir un pensamiento ordenado: partir de lo más simple.
1 Chivo expiatorio: Persona a la que se culpa de algo sin razón.
1 Historia de la Psicología Oliwia Ciurlej 4) Enumerar y revisar.
Descartes se relacionaba con un círculo de reformadores católicas interesados por el naturalismo renacentista. El naturalismo resultaba perjudicial por la Iglesia Católica cuando se relacionaba con el ser humano. Si un imán tiene la capacidad natural por atraer metales, el cerebro puede actuar por sí mismo también. Así se le podía atribuir el pensamiento, lo que dejaba al alma sin un lugar (ya que no se ocupaba más de las funciones vitales). De esta forma, Descartes empezó a interesarse por la anatomía humana y, además, por la teoría mecanicista de Newton. La inspiración fue tal que terminó describiendo a las personas y los animales como maquinarias perfectas con un alma. Esto le permitió distinguir a la persona en dos partes: el cuerpo (la máquina) y el alma (el pensamiento). Así también pudo diferenciarla de los animales, donde estos últimos no poseen ni pensamiento consciente ni lenguaje.
Descartes dedicó mucho tiempo en sus reflexiones lo que le permitió percatarse de que piensa, así que existe. Así nació su célebre frase Cogito ergo sum (“Pienso, luego existo”).
También esto le permitió defender su teoría del dualismo humano (res extensa + res cogitans), donde las dos formas no compartían ni materia ni forma, y se unían por la glándula pineal.
Para Descartes, las ideas nacían en la glándula pineal, transmitidos en forma de un estímulo sensitivo desde los nervios hasta el cerebro. Las definía como estados cerebrales, y podían ser indudables e indivisibles (p. ej. Un triángulo tiene 3 caras) o innatas (ideas de movimiento, color, tonalidades etc.). Las ideas innatas no necesitan una intervención exterior, se activan con el pensamiento.
Su teoría fomentó la introspección (observación interna de los pensamientos).
3. Descartes y la conciencia. Descartes se fomentó en la metafísica, centrada en el alma humana y Dios. El alma se atribuía al pensamiento, que para él se encontraba en la conciencia (conscientia). La filosofía de Descartes tuvo como objetivo principal conseguir el conocimiento perfecto sobre todo aquello que le podría ser útil al ser humano para preservar su vida, como mantener la salud o conocer sus habilidades. No obstante, para llegar a este conocimiento, primero era necesario conocer los principios fundamentales y primarios del entendimiento. Así, los pudo presentar en sus Meditaciones metafísicas, donde estas trataban al alma y a Dios, relacionados con la física. Descartes insistió en hablar sobre el res cogitans no como un principio nuevo, sino en presentarlo como el principio de una escala epistemológica: es el principio de todas las ciencias, no puede existir un entendimiento sin “algo que piense”.
Como punto de partida, Descartes describió al pensamiento como algo que tiene lugar en nosotros y de lo que tenemos conciencia. Es importante destacar el concepto de conciencia en este caso, que dio inicio a la definición conocida actualmente: captar 2 Historia de la Psicología Oliwia Ciurlej nuestros propios pensamientos. En tiempos de Descartes, sin embargo, ésta estaba relacionada con la moralidad (ej. Tener mala conciencia). Esta segunda definición vino de la obra Contra Mendacium de San Agustín. En ella, pone un ejemplo de un hereje que defiende sus creencias erróneas y un cristiano que simula creer en la herejía. La diferencia entre los dos es que el primero no es consciente de su equivocación (contra scientiam) y el otro sí (contra con-scientiam). Este segundo caso, pues, le permite definir la mentira: afirmación en contra de algo de lo que el emisor es consciente. Dicho de otra forma, la persona es consciente entre lo que dice y de lo que debe decir. Así, el significado de “conciencia” en la obra de Descartes puede describirse como doble: uno es consciente de lo que hace y, además, tiene una concienciación de lo que debería y no debería hacer. Eso implica la existencia de unos estándares morales, que uno debe de tener por tal de poder pensar y actuar de forma adecuada.
Así, Descartes a través de sus Meditaciones quería llegar al conocimiento científico, perfecto. Este solo se podía fomentar en ideas evidentes y aseguradas, que han debido ser aceptadas tras la duda.
4. El pensamiento de John Locke (1632-1704). John Locke fue un filósofo británico, que destacó principalmente por su papel en el empirismo. No obstante, antes se dedicó a las ciencias naturales y medicina, lo cual también le permitió hacerse amigo de Robert Boyle. Este fue uno de los fundadores de la química moderna, y expuso a Locke su idea de objetos físicos como compuestos de diminutos corpúsculos (partículas) con determinadas características. Esta hipótesis corpuscular influyó muchísimo en Locke para su posterior filosofía.
Entre los empiristas, destacó, además de Locke, Hobbes (1588-1679) y Hume (17111776). Las ideas que compartían son: - Nuestras facultades actúan en un entorno físico y social al que nos intentamos adaptar.
Las ideas de nuestro conocimiento se adquieren a través de la relación entre nuestras facultades y el exterior.
Las facultades naturales primarias nos permiten una experiencia sensitiva consciente y el sentir placer o displacer.
El fervor religioso es despreciable.
La obra más importante de Locke fue Ensayo sobre el entendimiento humano, publicado en 1690. En ella, intentó explicar por qué nuestro entendimiento se forma las ideas que tiene de las cosas. De entrada, tachó la opinión de Descartes sobre las ideas innatas y presentó a la mente como una hoja en blanco (tabula rasa): si las ideas innatas existieran, todo el mundo compartiría ideas, lo cual no se da. Para definir las ideas que eran innatas según Descartes, Locke habló de ellas como un conjunto de cualidades que 3 Historia de la Psicología Oliwia Ciurlej la experiencia siempre presenta agrupadas (un soporte de estas cualidades). Se trata de su idea de la sustancia. Así, pues, el entendimiento simplemente agrupa nuestras experiencias, dándole un significado concreto.
Para Locke una idea era sencillamente todo aquello en que la mente puede pensar (p.ej.
dureza, movimiento, elefante). Las ideas, a su vez, provenían de la experiencia: de la observación de factores externos y de la percepción de funciones internas de uno mismo. Esto significaría que a través de un auto-examen, uno podría conocer totalmente el proceso de entendimiento. No obstante, esta no es una tarea fácil: hay limitaciones.
Se puede llegar al conocimiento a través de la sensación y la reflexión. La sensación nos da el material necesario para recordar en forma de ideas; mientras que la reflexión es necesaria para entender las ideas más complejas. Así, las ideas pueden ser percibidas a través de las sensaciones (ej. Colores), la reflexión (ej. Idea del entendimiento) o las dos cosas a la vez (ej. Idea del dolor). La reflexión, a su vez, permite que la mente se dé cuenta de su propio funcionamiento y que distinga entre ideas simples y complejas. Las ideas simples son aquellas que son percibidas de forma pasiva, mientras que las complejas son un conjunto de simples. Para formar las ideas complejas se necesita seguir las leyes de asociación (semejanza, contigüidad y contraste). Además, es necesario que la mente tenga algunas facultades intelectuales como distinguir, razonar o juzgar. Además, Locke también rechazaba las ideas inconscientes: todas las ideas pueden ser percibidas por la mente a través de la reflexión.
Voltaire fue uno de los filósofos que defendían la filosofía de Locke: le veía como un sabio que, a través de una base física, se permitía tanto dudar como afirmar sobre distintos fundamentos del entendimiento. Además, destacó el estudio gradual de Locke y su comparación con su misma conciencia del pensamiento.
A pesar de todo ello, Locke era creyente y veía la razón como un elemento clave en el conocimiento: sin razonar, solo estaría la creencia, no el entendimiento. Para entender algo, es necesario, además de los sentidos, la razón que debe relacionarlos entre sí. No obstante, aun así tuvo algunos pensadores racionalistas que no apoyaban sus ideas.
Entre ellos, destacó Leibniz. Él expuso al pensamiento como algo a priori, sin ser empírico o sensitivo. La mente no es una tabula rasa ya que contiene una serie de principios conceptuales y causales que se activan a partir de la experiencia, y de las cuales uno no debe ser necesariamente consciente (percepción y apercepción). Así, Leibniz crea una separación entre la identificación de la conciencia empírica (“Yo pienso”) y el pensamiento.
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