Texto filosofia (gargarella) parte 1 (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Grado Derecho - 4º curso
Asignatura Filosofia del Derecho
Año del apunte 2017
Páginas 4
Fecha de subida 01/08/2017
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Tema 5: Teorías Contemporáneas de la Justicia (III) El marxismo analítico Gargarella: “Marxismo analítico” Marxismo analítico y teoría de la justicia Más allá de los temas sustantivos examinados por estas nuevas teorías de la justicia (el igualitarismo; la distribución justa), se encontraba la metodología propia de estos estudios. Solían tomar como punto de partida al individuo; definir claramente los conceptos que empleaban; plantear y poner a prueba las hipótesis.
En definitiva, tales estudios apelaban a herramientas propias de la filosofía analítica, y se preocupaban por alcanzar e l máximo rigor científico.
¿Qué es el marxismo analítico? Los rasgos distintivos del marxismo analítico: - un compromiso con las normas científicas convencionales, que lleva a que los autores inscritos en esta corriente enfaticen el valor de la investigación empírica, y sometan sus argumentos a una crítica y revisión permanentes.
- una acentuada preocupación por la definición de conceptos, y por resguardar la coherencia lógica de los distintos análisis que se llevan a cabo.
- el explícito uso de modelos abstractos, en ocasiones altamente formalizados como en la teoría de los juegos, y otras veces algo menos formalizados como en los modelos causales.
- la importancia otorgada a las acciones intencionales de los individuos, tanto en las teorías explicativas como en las normativas.
Fundamentos y microfundamentos Un rasgo común a la mayoría de los marxistas analíticos es el individualismo metodológico. Este punto de partida implica considerar que todas las instituciones, los patrones de comportamiento, y los procesos sociales pueden ser explicados en principio en términos de individuos exclusivamente: sus acciones, propiedades y relaciones. El individualismo metodológico, en cambio, no los compromete ni con el presupuesto de que los hombres son egoístas, y racionales, ni con la idea de los sujetos como átomos con una existencia presocial.
Dentro del instrumental al que habitualmente recurren estos analíticos, se destaca la teoría de la elección racional, en la que se asume que los individuos, en sus conductas corrientes, tienden a elegir el curso de acción que a su criterio es el mejor (el que maximiza, y no simplemente el que satisface, sus preferencias) dentro de un abanico limitado de opciones. La acción es considerada racional en tanto y en cuanto resulte la preferida por el sujeto en cuestión, de acuerdo con sus deseos y creencias, y teniendo en cuenta la información disponible.
La cuestión de la justicia En los nuevos estudios marxistas el tema de la justicia comenzaba a ocupar un primer plano. Poco tiempo atrás, dicha cuestión resultaba prácticamente inexistente para la mayoría de los marxistas, ya que se asumía la inevitabilidad de la revolución proletaria, la práctica eliminación de la escasez y la identificación entre proletarios y necesitados.
Marx y la justicia Según unos, Marx se desentendía de las cuestiones de la justicia, porque pensaba que con la llegada del comunismo iban a desaparecer las circunstancias de la justicia. La escasez y los conflictos se iban a ver reducidos, hasta el punto de tornar innecesaria cualquier apelación a la justicia. Y según otros, en cambio, Marx tomaba una postura mucho más radical y activa en relación con la justicia.
Sostenía un profundo rechazo hacia las prédicas sobre la justicia. Marx mantenía una implícita teoría de la justicia. Esta teoría se dejaba entrever en sus habituales referencias al robo de los capitalistas sobre los trabajadores, efectivizado a través de la extracción de plusvalía; o en su defensa de ideales tales como los de comunidad, humanismo, autorrealización, etc. Marx describía la dependencia de las ideas predominantes en el modo de producción vigente. Sin embargo, esta descripción no impedía que evaluase tales ideas a partir de un parámetro diferente que era el de la justicia proletaria o poscapitalista. Según Jon Elster, Marx sostiene otro principio de justicia, más radical, destinado a aplicarse en la «superior» etapa comunista. De acuerdo con este principio, debe tomarse de cada uno, según su capacidad» y darle a cada uno «según sus necesidades.
La autorrealización como ideal Los rasgos básicos de la autorrealización: - La completitud de la autorrealización. A cualquier individuo enfrentado a esta cuestión se le presentan dos alternativas excluyentes: o la de pretender actualizar todas las potenciales habilidades personales, corriendo el grave riesgo de frustrarse en casi todos los intentos; o la de intentar desarrollar alguna de estas habilidades en particular, lo máximo posible.
- La compatibilidad de la idea de libertad con la de autorrealización. No puede obligarse a alguien a desarrollar tales o cuales capacidades, ya que, en caso de que la opción no sea libremente adoptada por el individuo en cuestión, la misma aspiración de autorrealización resultaría frustrada.
Marxistas analíticos y liberales igualitarios aparecerían compartiendo, al menos, una misma búsqueda: la de una sociedad que haga posible el desarrollo individual autónomo, liberando a los sujetos de las «cargas» propias de contingencias o meras circunstancias, y permitiendo que éstos sean dueños y sobre todo responsables, de su propio destino.
La filosofía de la historia en Marx La visión marxista sintetizada en dos tesis fundamentales: - La primacía de las fuerzas productivas: sostiene que las fuerzas productivas constituyen un factor explicativo de primera importancia para entender los cambios sociales de larga escala, y la estabilidad de las estructuras sociales.
- El desarrollo: las fuerzas productivas se desarrollan a lo largo de la historia, permitiendo que las estructuras sociales menos productivas sean reemplazadas por otras más productivas.
La idea es que las conductas colectivas suelen generar problemas de coordinación, por lo que no es obvio cuál puede ser el resultado de una multitud de individuos actuando conjuntamente: puede que tales acciones individuales lleven al crecimiento de las fuerzas productivas, como puede que no.
Teoría de la revolución Se plantean dudas en cuanto a que pueda producirse una revolución comunista en el momento de mayor expansión de las fuerzas productivas capitalistas, tal como lo creía Marx. Es comprensible que los trabajadores tiendan a resistirse a cargar con los gravísimos costos de la transición al comunismo, en momentos de hiperproductividad capitalista. Tal apuesta implica resignar lo que se tiene (aunque sea muy poco), en pos de una utopía incierta, y que implica el tránsito por un camino plagado de riesgos. Cierto grado de miopía y de aversión al riesgo pueden predisponer a los obreros, más bien, a una actitud de rechazo a la revolución.
La revolución comunista va a darse cuando a las mencionadas condiciones objetivas (un sistema capitalista hiperproductivo, incapaz de seguir expandiéndose) se sumen otras subjetivas, como las típicamente producidas por el capitalismo: alienación, explotación, etc. Es dudoso que las mencionadas condiciones objetivas y subjetivas se reúnan en un mismo contexto. Parece que la revolución se ha hecho presente en sociedades económicamente atrasadas, en donde la mencionada confluencia de condiciones no se encontraba presente.
La revolución se encuentra sujeta a los problemas del «colado» o gorrón, que suelen presentarse en la persecución de tales bienes. El problema del «colado» aparece cuando algunos individuos advierten que su participación en el logro del bien deseado les llevaría a incurrir en graves costos, y advierten al mismo tiempo ...

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