Tema 5 - Invalidez e ineficacia de los contratos. (2015)

Resumen Español
Universidad ESADE (URL)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Civil II - Obligaciones y Contratos
Año del apunte 2015
Páginas 9
Fecha de subida 24/03/2015 (Actualizado: 24/04/2015)
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Apuntes tomados de clase+ampliaciones de manual. Alguno elaborado por mi. Muy completos.

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Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 Lección V. Invalidez e ineficacia del contrato.
Introducción.
Será objeto de nuestro estudio ahora la invalidez y la ineficacia de los contratos; estudiando en el caso de la invalidez las figuras de la nulidad y la anulabilidad (regulada por los arts 1.300 a 1.314 del CC), y en el caso de la eficacia las figuras de la rescisión, la revocación y la resolución, en su regulación en el Código Civil y en el caso de la rescisión también el Derecho Civil catalán.
Las categorías de invalidez y la ineficacia, sobre todo en cuanto a lo que a nulidad y anulabilidad se refiere, se barajan en todos los ámbitos del Derecho Civil, el Derecho Privado en general e incluso en el Derecho Público. Tales categorías gozan de una cierta flexibilidad en el derecho de hoy, por lo que habrá que atender a las peculiaridades de ellas si se trata del derecho de familia o sucesiones, el derecho mercantil o el derecho contractual.
Son, de entrada, conceptos bien diferentes los de invalidez e ineficacia, pues se contraponen a la validez y a la eficacia respectivamente. Para que haya eficacia la premisa es que haya validez, pues el concepto de eficacia sólo cobra sentido si el contrato, eficaz o ineficaz, es válido.
Pasemos a estudiar cada una de estas instituciones.
Invalidez y nulidad: Concepto y fundamento, casos, características y acción de nulidad. La conversión.
A. Concepto y casos. Cuando hablamos de validez nos referimos a los defectos estructurales de un contrato; cuando no se da alguno de los requisitos del contrato éste presenta defectos estructurales, por lo que deberá juzgarse si es o no válido y, en su caso, si se trata de un contrato nulo o anulable. No sucede lo mismo cuando hablamos de eficacia (infra), pues en tal caso el contrato no tiene defectos estructurales, mas sí que por una causa sobrevenida éste deja de producir efectos; convirtiéndose entonces en ineficaz, sea por rescisión, revocación o resolución.
 En cuanto a la nulidad y la anulabilidad, la diferencia de éstas radica en que en el primer caso el contrato no es subsanable, mientras que en el segundo sí, pudiendo ser o no anulado.
 Es importante prestar atención al hecho de que el Código Civil mezcla los conceptos de nulidad y anulabilidad, e incluso los confunde; el legislador tan sólo nos habla de nulidad (arts. 1300 y ss. del CC), sin mencionar ni una sola vez la anulabilidad, pues nos habla de la nulidad lato sensu, por lo que será preciso interpretar en cada caso el precepto para saber a cuál se refiere, pues ambas instituciones tienen un régimen jurídico bien diferente. La nulidad queda reservada a los defectos estructurales más graves del contrato, a saber: a) Por un defecto estructural general; que se da cuando el contrato es contrario al artículo 1.255 del Código Civil (“Los contratantes pueden establecer los pactos cláusulas y condiciones que — 41 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 tengan por conveniente siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral ni al orden público.” Luego cuando el contrato es ilegal, inmoral, o contrario al orden público, éste será nulo de pleno derecho. Parte de la Doctrina considera que ésta es la única posibilidad en el fondo, pues en los demás casos no deja de tratarse de contratos contrarios a la ley.
b) Es nulo el contrato en que no hay consentimiento, cuando hay ausencia del mismo.
c) También es nulo el contrato si su objeto es imposible, o por ausencia del objeto, o bien cuando el objeto del contrato es ilícito o indeterminado.
d) Es nulo cel contrato sin causa, con causa ilícita o con causa falsa.
e) También es nulo el contrato que no respeta la solemnidad exigida por la ley, por ejemplo la donación de un bien inmueble que no se hace mediante escritura pública ante fedatario público.
B. Fundamento. Para hallar el fundamento de la institución de la nulidad no debemos acudir al interés particular, sino al general; pues la nulidad trata de proteger el orden público, y no un interés particular de los contratantes. El fin de esta institución no es otro que el orden público y en especial la seguridad jurídica, pues el legislador construye las piezas del sistema contractual, unos fundamentos innegociables que determinan qué contratos son válidos y cuáles otros no, dejando, eso sí, un amplísimo margen en el caso del Derecho contractual para la autonomía privada de la voluntad.
C. Caracteres de la nulidad. Distinguimos tres caracteres principales de la nulidad: 1) Su carácter radical, absoluto y definitivo. La nulidad es la mayor sanción que se puede otorgar por parte del Derecho Civil, y ello radica en que ésta es insubsanable, a diferencia de la anulabilidad y las causas de ineficacia.
2) Su automaticidad, pues quod nullum est nullum producit effectum, y ello supone que la anulidad opera de forma automática, sin necesidad de que sea declarada. No obstante, el Dr. LLEBARÍA ha sido crítico con esta doctrina, que no es cierta a su juicio, pues la realidad fáctica se impone sobre ella; pues un contrato nulo cuya nulidad ignoran las partes, puede perfectamente producir efectos si nadie lo impugna. Jurídicamente, cabe matizar, no dejaría de ser nulo por ello. Según el Dr. LLEBARÍA la nulidad no es automática pues, sino originaria, pues esta existe desde la que fuera a ser la perfección del contrato nulo.
3) Los efectos ex tunc que produce. Declarada la nulidad de un contrato por parte de un Juez o Tribunal, se deshacen todos y cada uno de los efectos que el contrato haya podido llegar a producir; lo cual parte de la doctrina lo considera como una manifestación más de su automaticidad.
D. Acción de nulidad. La acción de nulidad es la impugnación procesal, a través de la presentación de una demanda o el inicio de un procedimiento arbitral, del contrato.
Estudiaremos, de tal acción, la legitimación y el plazo que otorga el ordenamiento jurídico para ejercerla, pues no entraremos en cuestiones que se estudiarán en Derecho Procesal.
 Coherentemente con el fundamento antes anunciado, la legitimación de la acción de nulidad — 42 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 destaca en primer lugar por ser ésta muy amplia; pues el objetivo que persigue es la protección del orden público. No obstante, al encontrarnos en el ámbito del Derecho Privado y en relaciones jurídicas inter privatos, no es la legitimación de carácter universal. 
 Están legitimados para ejercitar la acción de nulidad: a) Los contratantes y sus herederos.
b) Los terceros que tengan un interés legítimo, que deberá ser valorado (para decidir si es o no legítimo) por el Juez del proceso. Con carácter general diremos que la declaración de nulidad debe beneficiar al tercero de forma personal o patrimonial para que pueda invocar tal interés legítimo.
c) La apreciación de oficio por el Juez. Cualquier Juez o Tribunal puede declarar la nulidad de un contratu motu propio, de oficio, sin necesidad de que lo soliciten las partes. Ahora bien, no sería cierto decir tal cosa sin matizar que sólo puede declarar de oficio la nulidad el juzgador si ha conocido de un proceso abierto en el que exista un contrato nulo. Otro caso sería el de un ilícito administrativo o penal, en cuyo caso el Juez podría perseguir un contrato nulo.
En cuanto al plazo de la acción, contra el tenor literal del art. 1.301 del CC, que se refiere realmente a la anulabilidad, la doctrina y la jurisprudencia han entendido que, dado que se protege el orden público y no un interés particular, la acción de nulidad es imprescriptible.
E. La Conversión del contrato nulo. Excepcionalmente, y en muy pocos casos, podrá no ser aplicable el principio de insubsanabilidad, pero tan sólo cuando el legislador, y sólo el legislador, así lo haya previsto expresamente. Se tratará de contratos que, siendo nulos, se hagan válidos y se conviertan en otro contrato distinto. La conversión del contrato puede ser formal (si solo se refiere a la forma) o material (la definida).
Ejemplos de conversión del contrato son el contrato de depósito del artículo 1.768 CC (“Cuando el depositario tiene permiso para servirse o usar de la cosa depositada, el contrato pierde el concepto de depósito y se convierte en préstamo o comodato. // El permiso no se presume, debiendo probarse su existencia.”) como conversión material y el artículo 1.223 (“La escritura defectuosa, por incompetencia del Notario o por otra falta en la forma, tendrá el concepto de documento privado, si estuviese firmada por los otorgantes.”) como conversión formal, cuando, por incompetencia del Notario es nula una escritura pública, convirtiéndose esta en documento privado.
La anulabilidad: Concepto, fundamento, causas, caracteres, y acción. La convalidación.
— 43 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 A. Concepto de anulabilidad. La anulabilidad es una causa de invalidez del contrato que se da cuando éste contiene defectos estructurales menos graves que los que dan lugar a la nulidad. Tradicionalmente se han venido relacionando estos casos con los vicios del consentimiento. Cuando la razón de la invalidez de un contrato es la anulabilidad, el ordenamiento jurídico permitirá al interesado anular o no el contrato, manteniendo o no así sus efectos. La principal diferencia de la anulabilidad con respecto a la nulidad es su subsanabilidad y su no automaticidad, que veremos en adelante.
B. Causas de anulabilidad. Generalmente, las causas de anulabilidad de un contrato son las que siguen: a) Ausencia de un consentimiento libre o consciente, pero habiendo un consentimiento viciado.
b) Consentimiento prestado de forma inválida, por falta de capacidad de menores o incapaces. Prima facie podría pensarse que esta causa debería ser de nulidad y no de anulabilidad por ausencia de consentimiento, empero el fundamento de ésta causa de anulabilidad es la protección del contratante débil. Un contrato anulable podría ser beneficioso para el incapaz, perjudicándole la declaración de nulidad del mismo, por lo que deberá dejarse que se decida en cada caso si es o no conveniente anular dicho contrato.
c) Ausencia de consentimiento uxoris19. A pesar de que en un matrimonio solo un cónyuge sea propietario del inmueble donde residen, hace falta el consentimiento del otro para realizar actos de disposición con tal bien. Los notarios deberían preguntar si el inmueble del que se quiere disponer es vivienda familiar de los cónyuges o pareja de hecho, para proceder o no con su labor antes de otorgar la Escritura pública.
C. Fundamento. A diferencia de la nulidad, con la anulabilidad la protección es de un interés particular, y no general, por ello se deja optar al interesado en anular el contrato o no.
D. Caracteres. Los caracteres de la anulabilidad son opuestos a los de la nulidad, salvo en sus efectos, de modo que: a) La anulabilidad es subsanable, puede optarse por anular el contrato anulable o no hacerlo.
b) La anulabilidad no es automática: se requiere anular o convalidar el contrato 20 antes de saber si va o no a ser válido y por lo tanto producir o no efectos.
c) En caso de anularse un negocio anulable, la declaración producirá los mismos efectos que la nulidad, es decir, efectos ex tunc retroactivos.
19 El consentimiento uxoris es el consentimiento que debe prstarse en el caso de un bien inmueble en el que residan los cónyuges, al margen de si propiedad de uno de ellos o de ambos, para realizar actos de disposición con tal bien.
20 Ver infra.
— 44 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 E. Acción de anulabilidad. Estudiaremos, siguiendo la línea de la nulidad, la legitimación y el plazo de la acción de anulabilidad, sin entrar en más cuestiones procesales.
De conformidad con el fundamento de la nulidad, será más restrictiva la legitimación para impugnar un contrato anulable, pudiendo hacerlo tan sólo los que hubieran sufrido el vicio del consentimiento (cualquiera de los contratantes), el incapaz o incapacitado o su reprsentante legal si la falta de consentimiento se produjera por falta de capacidad, o los que ejerzan la patria potestad o la tutela del menor de edad; así como el cónyuge que no prestó consentimiento para disponer de la vivienda habitual del matrimonio o la pareja de hecho análogamente. Fuera de éstas personas, no va más allá la legitimación para impugnar los contratos anulables. La anulabilidad no puede ser apreciada de oficio (ver art. 1.302 CC21).
El plazo de la acción de anulabilidad es de 4 años (art. 1.301 CC), pasados los cuales la acción caduca (no prescribe, por lo que no puede ser interrumpido el plazo22), cuyo dies a quo será: a) En casos de violencia o intimidación, cuando éstas cesaran.
b) En caso de error, dolo o falsedad de la causa, desde la consumación del contrato.
c) En el caso de los menores o incapacitados, una vez hayan dejado de estar sujetos a tutela o patria potestad.
d) En el caso de falta de consentimiento uxoris, desde que se disuelva el matrimonio, salvo que antes el cónyuge interesado en anular el acto o negocio tuviera suficiente conocimiento del mismo.
En definitiva, será, el dies a quo aquél en que se haya perfeccionado el contrato, salvo en casos de violencia e intimidación, que será cuando éstas cesen, o para la falta de consentimiento uxoris cuando lo sepa el cónyuge ninguneado.
F. La Convalidación o Confirmación del contrato anulable. Regulada por los artículos 1.309 a 1.313 del CC, la convalidación es el acto mediante el cual se subsana un contrato anulable. Los sujetos legitimados para convalidar un contrato anulable son los mismos que lo están para impugnarlo. La convalidación puede ser expresa, cuando la parte legitimada comunica a la otra parte la voluntad de convalidar el contrato, o tácita, manifestándose en este caso mediante actos concluyentes que impliquen querer el contrato (art. 1.311 CC); no obstante, se requerirá en todo caso que el contratante tenga conocimiento de la anulabilidad del 21 “1.302 Pueden ejercitar la acción de nulidad de los contratos los obligados principal o subsidiariamente en virtud de ellos. Las personas capaces no podrán, sin embargo, alegar la incapacidad de aquellos con quienes contrataron; ni los que causaron la intimidación o violencia, o emplearon el dolo o produjeron el error, podrán fundar su acción en estos vicios del contrato." 22 La razón de que haya un plazo es la seguridad jurídica. El contrato anulable se encuentra en una situación de incertidumbre: puede ser anulado o convalidado, por lo que el plazo no debe ser demasiado largo.
— 45 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 contrato y de que la causa de tal situación haya cesado. Materialmente también puede convalidarse un contrato, a pesar de que no lo recoja el art. 1.311 CC, por el mero hecho de no ejercer la acción de anulabilidad.
Los efectos de la convalidación del contrato son la normalización del contrato, por lo que éste adquiere plena validez, pues el acto de convalidación es en todo caso irrevocable (siempre que ésta verdaderamente se hubiera producido).
Consecuencias de la invalidez: La invalidez parcial, la acción restitutoria y otros efectos.
Las consecuencias de la invalidez de un contrato pueden ser de tres clases: la invalidez parcial del mismo, efectos restitutorios y otros efectos. En la práctica la primera de ellas sólo se observa en casos de nulidad, pero en cuanto a la anulabilidad, desde una perspectiva meramente teórica podría ser admisible. Pasemos a ver cada una de ellas en particular: A. La invalidez parcial del contrato. En la declaración de invalidez de un contrato, el juez puede declararlo nulo todo él o sólo algunas de sus cláusulas, conservando la validez y eficacia del resto. En tales casos la justificación viene naturalmente dada por el principio de conservación del contrato, de mínima intervención, pues la declaración de nulidad total debe ser la última solución a evitar, siempre que sea posible. Normalmente estos efectos suceden cuando se declara tan sólo la nulidad de las cláusulas contra legem imperativa (v. art.
6.3 CC). Siempre que sea declarada parcialmente la invalidez de un contrato, habrá lugar a una integración del mismo según dicte la ley, el uso y la buena fe (ver supra lección III: integración del contrato, y art. 1.258 CC).
B. Los efectos comunes restitutorios. Los efectos de la declaración de nulidad, parcial o total, de un contrato deben retrotraerse a la situación de su perfección o supuesta perfección, con efectos ex tunc (art. 1.303 CC), devolviéndose todo lo que hubieran entregado las partes, con sus frutos e intereses, con algunas excepciones establecidas por el Código. Las 3 preguntas que nos hacemos a continuación son: a) ¿Cuándo debe efectuarse la restitución? Según lo que disponga la Sentencia o Laudo arbitral que haya declarado la nulidad o haya anulado el contrato, o alguna de sus cláusulas.
b) ¿Qué es lo que debe ser restituido? En principio debe haber una devolución in natura es decir, devolver las cosas entregadas hasta el momento, pero si no fuera posible, a tenor del art. 1.307 CC (“1.307 Siempre que el obligado por la declaración de nulidad a la devolución de la cosa, no pueda devolverla por haberse perdido, deberá restituir los frutos percibidos y el valor que tenía la cosa cuando se perdió, con los intereses desde la misma fecha.”) la restitución deberá ser en especie, devolviendo el valor pecuniario que tenía la cosa en el momento en que se entregó, con los intereses desde esa misma fecha y todos sus frutos percibidos.
— 46 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 c) ¿Cuáles son las excepciones? Las de los arts. 1.304, 1.305, 1.306 y 1.314, de los cuales analizaremos el 1.305 y 1.30623: a) El art. 1.305 CC dispone que cuando la causa de un contrato sea ilícita por ser constitutiva de delito, en tal caso, no habrá acción de nulidad para ninguno de los contratantes, aunque si el ilícito sólo lo ha cometido uno el no culpado podrá reclamar lo que hubiese dado, y no estará obligado a cumplir lo que hubiera prometido.
b) El artículo 1.306 CC se refiere a la causa torpe, que es aquella contraria a la moral.
C. Otros efectos de la declaración de nulidad. Declarado un acto nulo, también perderán eficacia todos aquellos actos amparados en el anterior, en el caso de los contraots que compartan causa o que estén entre ellos vinculados, lo cual es conocido vulgarmente como efecto cascada, arrastre o cadena. Distinto será el caso del subcontrato, en el cual la nulidad del contrato principal arrastrará en todo caso la nulidad del subcontrato, aunque no sucederá al revés; pues el contrato accesorio es el subcontrato y no el contrato principal.
La rescisión en el Código Civil español y en el Derecho Civil catalán.
Dentro de las causas de la ineficacia, veremos la resolución en la lección sobre el incumplimiento de las obligaciones contractuales (infra Lección IX), por lo que aquí tan sólo nos centraremos en la rescisión, tanto en el caso del Derecho Civil español como en sus diferencias con respecto al catalán.
A. Concepto de rescisión. La rescisión es una categoría perteneciente a la ineficacia del contrato, es decir, se da en contratos sin defectos estructurales, es decir válidos, pero que producen una lesión a una parte, siendo ésta un determinado perjuicio patrimonial. Lo que sucede es que un contrato válido perjudica patrimonialmente a una parte, y ésta debe hallarse en la contraprestación, no cabe cualquier perjuicio de carácter económico.
En el intercambio de prestaciones, debe haber una de ellas cuyo valor exceda mucho con respecto a la otra. Lo que se puede plantear es si en estos casos debe o no intervenirse protegiendo a la parte más perjudicada; habiendo derechos más protectivos y otros más libres.
B. La rescisión en el Derecho Civil español. El Código Civil español, por su parte, no admite la rescisión por lesión por ir contra la libertad de pactos de los sujetos y el principio pacta sunt servanda, por lo que proporciona casos muy puntuales y escasos en los que puede rescindirse un contrato (arts. 1.290 a 1.299 CC).
23 Una nota interesante es ver el caso de la STS de 9 de mayo de 2014, sobre las cláusulas abusivas, en las que el TS declaró la nulidad de las mismas sin exigir los efectos restitutorios por razones de orden público.
— 47 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 C. La rescisión en el Derecho Civil catalán. La regulación de la rescisión por lesión en el Derecho Civil catalán ha sido más conservadora con la tradición romana y canónica, aunque de todos modos son pocos también los casos en que puede ejercitarse la acción de rescisión por lesión y se ha planteado suprimirlos (v. arts. 321-325 de la Compilación de Derecho Civil Catalán24, que se añaden a continuación).
“321 Els contractes de compra-venda, permuta i altres de caràcter onerós, relatius a béns immobles, en què l'alienant hagi sofert lesió en més de la meitat del preu just, seran rescindibles a instància seva, baldament en el contracte concorrin tots els requisits necessaris per a la seva validesa. 
 Aquesta acció rescissòria no serà procedent en les compra-vendes o alienacions fetes mitjançant subhasta pública, ni en aquells contractes en els quals el preu o contraprestació hagi estat decisivament determinat pel caràcter aleatori o litigiós del que s'adquireix o pel desig de liberalitat de l'alienat. En les vendes a carta de gràcia o amb pacte de retrovenda no es podrà exercitar la dita acció rescissòria fins que s'hagi extingit o hagi caducat el dret de redimir, lluir, quitar o recuperar.
322 L'acció rescissòria a què es refereix l'article anterior és de mena personal, transmissible als hereus, i caduca al cap de quatre anys de la data del contracte. Solament serà renunciable després de celebrat el contracte lesiu, llevat a Tortosa i el seu antic territori, on la renúncia es podrà fer en el mateix contracte.
323 Alienades diverses coses en el mateix contracte, solament en serà procedent la rescissió prenentles en conjunt i per llur valor total, encara que hom especifiqui el preu o valor de cadascuna d'elles. 
 Per tal d'apreciar l'existència de la lesió hom s'atindrà al preu just o sia al valor de venda que les coses tinguessin al temps d'ésser atorgat el contracte en relació amb altres d'iguals o d'anàlogues circumstàncies a la respectiva localitat, baldament el contracte es consumés després. 
 En les vendes a carta de gràcia, el càlcul del preu just s'ha de fer sobre el valor de la propietat gravada.
Si aquest valor no consta, hom presumeix que és de dues terceres parts del valor de la propietat lliure del gravamen del dret de redimir, en el moment de la venda.
324 Serà aplicable a la rescissió el que disposa l'article 1.295 del Codi Civil, però no hauran d'ésser restituïts els fruits o els interessos anteriors a la reclamació judicial, i hauran d'ésser abonades les despeses extraordinàries de conservació o refecció i les millores útils.
325 El comprador o adquirent demandant podrà evitar la rescissió mitjançant el pagament en diners al venedor o alineant del complet preu o valor lesius, amb els interessos, a comptar des de la consumació del contracte.” Requisitos.
Observamos del texto que sólo es rescindible si (321, 323): a) El vendedor o enajenador ha sufrido lesión en más de la mitad del justiprecio. Si hay varias cosas en el contrato deberá tenerse en cuenta el valor total. En caso de haber gravamenes, el justiprecio debe calcularse sobre la cantidad gravada, y si esta 24 No el Código Civil de Cataluña, sino la Compilación.
— 48 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 es indeterminable se presume en dos tercios del valor de la propiedad libre de gravamen.
b) Se trataba de un contrato de compraventa o permuta, o cualquier otro oneroso.
c) El objeto del contrato era un bien inmueble.
d) No se ha adquirido el bien en subhasta pública.
e) No se haya determinado el precio de forma aleatoria.
Acción rescisoria: plazo y caracteres.
El plazo es de caducidad de 4 años, y el derecho de acción se transmite a los herederos.
La acción es renunciable una vez celebrado el contrato lesivo, no en el mismo, salvo en Tortosa.
Efectos de la rescisión.
Si se produce la rescisión, el efecto será el del art. 1.295 CC: la devolución de las cosas que fueron objeto del contrato, pero en Derecho catalán no procederá devolver los frutos ni los intereses(art. 324 Compilación de Derecho Civil de Cataluña). El que fuera vendedor y rescindiera el contrato, deberá abonar los gastos extraordinarios de conservación de la cosa.
Otras causas de ineficacia: resolución, revocación, denuncia, desistimiento, mutuo disenso.
[Este apartado ha sido estudiado en la Lección IV (supra) —> Principio de irrevocabilidad y excepciones.]
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