Lección 3 (2012)

Apunte Español
Universidad Universidad de Burgos
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Filosofía
Año del apunte 2012
Páginas 4
Fecha de subida 20/06/2017
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FILOSOFÍA DEL DERECHO LECCIÓN 3 1. Naturaleza de la norma jurídica Entre las significaciones que piensa el hombre, entre los conjuntos de palabras con significado podemos establecer una clasificación en dos grupos: 1º.- Proposiciones enunciativas o declarativas.
2º.- Proposiciones normativas o prescriptivas, también llamadas imperativas.
a) Proposiciones enunciativas o declarativas Son aquellas que señalan o expresan en qué consiste un ser, qué es una realidad, la esencia de un hecho, la manera efectiva de cómo ha ocurrido, el modo regular de acontecer unos fenómenos.
Son proposiciones respecto del ser, denotan un ser o un modo de ser, dan cuenta de la esencia de algo o de cómo es ese algo, o de la conexión entre varias cosas. Tales son, por ejemplo, las proposiciones referentes a las naturaleza física, tanto de tipo singular ej. una descripción geográfica) como de tipo general (ej. La conexión entre varios fenómenos, caída de los graves, características propias de éstos, físicas o psíquicas). También las proposiciones de la ciencia psicológica que manifiestan el modo de ser o de producirse los fenómenos anímicos; los teoremas matemáticos (proposición que afirma una verdad demostrable). También los relatos históricos que exponen hechos que han sido o serán como el anuncio astronómico de un eclipse.
Todas estas proposiciones enuncian o expresan algo que ha sido, que es o que será. En su conjunto constituyen el esquema del mundo dado realmente. Valen por razón de su coincidencia con la efectividad de los hechos y consiguientemente tienen validez sólo en tanto en cuanto concuerden con los hechos presentes, pasados o futuros.
La discrepancia entre una de esas proposiciones y los hechos a que ella se refiere implica la falsedad de la proposición. Por ejemplo, si un fenómeno de la naturaleza en su manera de producirse, discrepase del modo como fue previsto en una ley física ello constituiría una prueba clarísima de que esa ley física ha sido formulada erróneamente y quedaría invalidada.
De estas proposiciones enunciativas se puede afirmar su verdad o su falsedad; se puede predicar su verdad o su falsedad pero no su justicia o su injusticia.
1 b) Proposiciones prescriptivas o normativas.
No enuncian la realidad de unos hechos ni el modo cómo efectivamente éstos acontecen, sino que determinan un deber ser: prescriben una cierta conducta como debida. Tales, por ejemplo, los preceptos morales, las leyes del Estado, los usos sociales, las reglas de educación o de etiqueta. Se refieren a la conducta humana pero no como enunciación de sus hechos reales, sino que determinan como debido, como debiendo ser, nuestro comportamiento.
Estas normas no son falsas ni verdaderas sino morales o inmorales, justas o injustas. Las normas no enuncian lo que ha sucedido, sucede o sucederá sino lo que debe ser cumplido, aunque tal vez en la realidad no se haya cumplido en el pasado ni se vaya a cumplir en el futuro, puesto que es posible que haya quien infrinja la norma.
La condición para que una norma sea tal, para que tenga sentido como norma radica en que aquello que instituye como debiendo ser no tenga que acontecer forzosamente e inevitablemente en el momento de los hechos.
La norma prescribe lo que debe ser, lo cual puede ser o no ser en la realidad, puesto que depende de la libertad humana. No es fácil comprender bien la necesidad moral del "deber ser", que es propia de la persona humana, ser con inteligencia, voluntad, libertad, muy distinta de la forzosidad físico-natural de las cosas inanimadas o de los animales irracionales.
Si lo que la norma dice se realizara siempre, necesariamente y forzosamente, entonces la norma perdería su carácter de "deber ser", dejaría de ser una norma y se transformaría en una ley semejante a las leyes físico-naturales.
Tampoco sería norma si acomodase el deber al ser: por ejemplo, si dijese: debe suceder lo que realmente sucede o: "debes comportarte como realmente te comportas". Estas normas serían absurdas, carecerían de sentido. También sería absurda una proposición que expresase con carácter normativo una ley con carácter físico-natural, por ejemplo: la llama debe dilatar la columna de mercurio del termómetro, porque la columna no es capaz de un acto de rebeldía en contra de esta ley. Sólo puede hablarse de deber si existe libertad. Si no se cumple lo prescrito en la norma, ésta no sufre nada en su esencia normativa por tales hechos adversos, su deber ser persiste incólume. El tipo de necesidad de la exigencia normativa no es causal, no es una forzosidad real, sino que es un tipo de exigencia ideal.
Son normas, son pues, proposiciones que prescriben una determinada conducta a las personas humanas. El filósofo Husserl en un ensayo habla de la posibilidad de convertir las proposiciones normativas en enunciadoras de cualidades de valor, por ejemplo, la proposición: "debes ser veraz" quedará transformada en la proposición "la veracidad es moralmente buena", la norma: "el depositario debe en tales y cuales condiciones devolver la cosa depositada al depositante", quedaría convertida en otra: el Código Civil dice: que "si el depositario no devuelve la cosa será sometido a un procedimiento sancionador de ejecución forzosa". Sin embargo, no es cierto lo contrario de lo que dice Husserl: lo normativo sí puede convertirse en enunciativo pero no todo lo enunciativo debe convertirse en normativo. Desde el punto de vista lógico o formal sí puede convertirse, pero no des de el punto de vista del Derecho o de la conveniencia política o social. Dicho de otra manera: no todo lo verdadero ni todo lo bueno debe mandarse o prescribirse sino sólo lo más necesario, lo más imprescindible, lo más conveniente. No todas las verdades ni todos los bienes son normas jurídicas, sino sólo algunos, los más importantes, los más necesarios para la vida social. De las muchas verdades y bienes o valores que impone el Derecho inexorablemente, ni todo lo bueno debe mandarse, ni todo lo malo debe prohibirse desde el punto de vista jurídico.
2. Normatividad formal y normatividad material Entre las proposiciones de tipo normativo podemos establecer la siguiente distinción: 2 1º.- Proposiciones de forma normativa, cuyo contenido tiene su origen en una elaboración humana, esto es, que ha sido fabricada por el hombre, por ejemplo, los preceptos de un reglamento de circulación.
2º.- Proposiciones de forma normativa material, cuyo contenido es la pura expresión de un valor ideal, por ejemplo los principios puros y absolutos de la moral, los primeros principios del valor justicia. en la proposiciones del segundo pito no sólo es normativa su forma sino que también es normativo su contenido natural en sí y por sí mismos. sucede que a la esencia de algunos valores pertenece una dimensión de deber ser y aún de deber hacer en el sentido de deber ideal o puro y absoluto. Este deber ideal y absoluto en virtud de la misma índole del valor y dentro de las condiciones exigidas por el mismo contenido y sentido del valor constituye un deber ser absoluto que se funda sobre sí mismo cuya validez no deriva de nada extrínseco a él, y así sucede que en los principios que constituyen pura y perfecta expresión de valores ideales no sólo es normativa la forma en que se presente (por ejemplo que está ordenado por el legislador) sino que lo es también su materia, es decir, su contenido. En las proposiciones normativas formales o de normatividad formal, por ejemplo, un reglamento de circulación, su contenido nace de una elaboración humana, es el producto del pensamiento y de la voluntad libre del legislador y no es pura esencia del valor justicia, aunque como es lógico trate de fundarse o de orientarse en determinados valores (la seguridad de la vida, salud e integridad humana). Aunque este reglamento de circulación se oriente hacia unos valores e intente fundarse en ellos, la base próxima e inmediata de su deber ser, de su normatividad radica en una voluntad, en un mandato (de la autoridad competente). El Derecho positivo rige como norma no por su mayor o menor acierto intrínseco (por su más o menos lograda justicia), sino por su validez formal, por haber emanado de la institución competente y con todos los requisitos formales de elaboración, aprobación y promulgación.
Las reglas de Derecho positivo de un determinado pueblo, en un determinado momento histórico, son normas que tienen forma normativa pero su contenido no es exclusivamente puro valor ideal o absoluta esencia de justicia, sino también finalidad concreta, solución concreta a problemas prácticos condicionada a las circunstancias. Es interpretación humana más o menos afortunada que unos sujetos dan a determinados valores con respecto a una situación. En suma, el Derecho positivo es algo normativo, pero su contenido, aunque orientado hacia valores no es valor puro y absoluto sino que es obra humana histórica.
Aquí planteamos dos problemas importantísimos sobre la normatividad formal. (La normatividad material no plantea más problemas que el de su cumplimiento, puesto que su contenido es un valor ideal, absoluto y evidente).
1º.- El primer problema es el siguiente: teóricamente se podría decir: como la normatividad formal depende de una convención humana, de un pacto o voluntad humana, se podría no cumplir.
Ahora bien, hay casos en que en esta cuestión hay que tener mucho cuidado. Por ejemplo, un código o ley de circulación, en el que se ordena que los automóviles circulen por la derecha: esto es un pacto humano, una convención, un acuerdo humano, pero una vez que se ha adoptado ese acuerdo, esa decisión, de circular por la derecha y no por la izquierda o por el centro, este asunto pasa a estar extraordinariamente próximo a un contenido material de carácter absoluto, como es el respeto a la vida humana propia y de los demás.
Así tenemos que circular por la izquierda es un delito muy grave. Adoptar un color determinado como prohibido no es de Derecho natural y absoluto, pero, si se adopta un color, respetarlo es de Derecho natural y absoluto en este caso en que va unido al respeto de la vida, a la seguridad, a la salud y a la integridad de las personas.
2º.- El segundo problema que planteamos es contrario al anterior. Supongamos que en una ley o regla todo es absolutamente correcto en su normatividad, están bien todas las apariencias y requisitos de norma jurídica, pero su contenido material es contrario a los contenidos ideales y absolutos. Por ejemplo un contenido contrario a la justicia o a los derechos de algunas personas, que también pertenece a la justicia. Casos como el aborto, la eutanasia, el racismo, la tortura, el genocidio, la esclavitud, o una guerra de agresión sin ninguna razón. En este caso no habría que 3 cumplir esas normas formales. Cabría oponer objeción de conciencia, oposición a la ley, desobediencia civil, resistencia a la autoridad.
Conclusiones.
1ª.- Necesidad de estudiar y de conocer los contenidos materiales de las normas que pueden ser muy diversos y variados. En las leyes, aunque formalmente todo es Derecho, el contenido, la materia puede pertenecer a todas las ciencias y a toda la realidad de las cosas humanas.
2ª.- No se puede en unos casos reírse de la normatividad formal porque es una convención de los hombres, como hacen algunos anarquistas o delincuentes, y en otros casos no se puede considerar la normativa formal cuando su contenido sea inmoral.
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